Capítulo 3:
"primeras clases del año"
Al amanecer Hermione me despertó. Había pensado que podría haberme pasado lo del día anterior otra vez. Pero al verme despertar, se le pasó aquel pensamiento. Lentamente, me empecé a arreglar y después me vestí. La primera clase empezaría pronto y no quería llegar tarde.
Hermione salió la primera de todas las chicas, como cada año. Cuando yo me dispuse a salir, algo me retuvo. Un sentimiento de que se me olvidaba algo, no me permitía salir de aquel lugar. Entonces, sin darme cuenta, me acerqué a la mesilla de noche y saqué lentamente el colgante que había apostado allí la noche anterior. Entonces me lo puse al cuello, y ya estuve preparada para salir.
En la sala común de Gryffindor me encontré con Harry y con Ron, pero no les dije nada cuando me miraron, ni ellos tampoco me lo dijeron a mi. Pero me pude dar cuenta, de que no estaban solos. Alguien se encontraba hablando con ellos de espaldas a mí. Me resultó familiar, pero no quise averiguar quien era y me dispuse a irme, pero cuando iba a salir por el cuadro, una voz dijo:
-Buenos días. ¿Hace ya tanto tiempo que ni siquiera te acuerdas de mí?- Reconocí al instante aquella voz. Aunque me pareció imposible. Él no podía estar ahí en ese momento. Pensé que era una trampa de mi subversiva imaginación. Harry y Ron se quedaron impresionados.
-¿La conoces?- preguntó Harry intrigado.
-Por supuesto que sí.- repitió aquella voz. No quise esperar más y me di la vuelta, para averiguar si aquello que me imaginaba era o no verdad. Entonces me quedé petrificada. Era cierta, la persona que estaba allí era quien había imaginado: Denis.
-¿Qué haces aquí?- pregunté asombrada. Harry se pudo dar cuenta de que mis ojos brillaron al verle.
-¿De que os conocéis?- volvió a preguntar Harry impaciente.
-Él es... Denis... íbamos juntos a clase
-Menos mal que te acuerdas de mi.- dijo fingiendo alegría, y acercándose a mi, me dio un abrazo. Yo me quedé paralizada. Llegué a pensar que esto se trataba de un sueño. Pero era real. Harry se incorporó rápidamente al verlo.- Bueno, tienes que contarme muchas cosas.- dijo con tono sarcástico. Luego me besó en la mejilla y me susurró al oído:- te espero en el patio, cerca de la cabaña de Hagrid en cinco minutos. Allí hablaremos- y se marchó.
-¿Quién es?- volvió a repetir la pregunta Harry, impaciente ya. Yo no podía hablar. Me había quedado muda. En ese momento, entró Hermione. Por su rostro sorprendido, parecía que había oído toda la conversación.
-¿Quién era?
-Eso mismo quiero saber yo.- murmuró Harry.
-Es... Denis...
-¿Ese nombre..¿No será aquel por el que estuviste enamorada durante un montón de años?.- Harry pareció ponerse nervioso.
-El mismo. No sé que hace aquí...- dije sin dejar de estar asombrada. Todo esto era muy extraño.- tengo que irme.- dije sin despedirme. Harry empezó a moverse de un lado a otro de la estancia.
-¿Qué te sucede Harry?-preguntó burlonamente Ron.- ¿No estarás celoso de Denis?
-¿yo? Ni lo sueñes Ron. Solo que ese tipo le hizo mucho daño a Sandra en el pasado y ahora se comporta de una manera muy extraña. ¿A que sí, Hermione?
-Harry tiene razón. Él nunca mostró más que desprecio por ella. No sé por qué ahora la trata de una forma mas...
-¿Estúpida?
-Harry no puedes negar que estás nervioso.- dijo Sirius entrando en la sala.
-¿tu también?- Sirius sonrió.
-¿Cuánto hace que estas aquí?- pregunto Hermione.
-todo el tiempo. Quería vigilar a Sandra por si le sucedía otra vez lo de anoche y lo he oído todo. Y pienso que te molesta, Harry.
-Y si fuera así... ¿Qué?- Sirius y Hermione se rieron al escucharle. Entonces Harry se dispuso a marcharse del lugar.
-¿a dónde vas?
-A buscarles. No me fío de el.
-Estoy de acuerdo contigo.- dijo Sirius.
-¿Tú también te vas a poner de su parte?- preguntó Ron extrañado. Pero Sirius no le contestó.
-Ven, yo te llevo. Se a donde han ido. ¡vamos¿vienes Ron?
-¡que remedio...!- Sirius se quedó solo en la estancia dando vueltas. Parecía tan nervioso como antes Harry, y en cierta manera, enfadado...
Bajé las escaleras despacio. No sé por qué, pero algo me hacía desconfiar de Denis. Todo era muy raro, y no tenía ningún sentido. "¿Desde cuando tenía él poderes?" pensaba una y mil veces. No me di cuenta, de que en ese momento Harry, Ron Y Hermione me estaban siguiendo.
Llegué tras mucho pensarlo a la cabaña de Hagrid, donde ahora vivía Lupin. Por lo visto, él no estaba en casa. Encontré a Denis esperándome, casí al lado del Bosque Prohibido.
-¡hola!- me dijo alegremente.- me alegro de volver a verte.
-Perdona que sea desconfiada, pero no puedo creerte tan fácilmente después de lo que pasó entre nosotros.
-Lo sé. Pero he cambiado. He recapacitado y he pensado mejor las cosas.
-Mentiroso...- murmuró Harry tras llegar cerca de ellos y esconderse detrás de unos matorrales.
-¡calla! Dejémosle hablar.- dijo Ron
-Soy consciente de que me porté fatal contigo y te pido perdón encarecidamente. Nunca debí tratarte así.
-tu me humillaste más de una vez, aun sabiendo que yo estaba colgada por ti. Me despreciaste y te burlaste de mi.- dije soltando una lagrima.
-Perdóname.- dijo Denis intentando no reírse.- no llores.
-Bueno... dejemos el pasado. ¿Cómo es que estas aquí?
-soy un mago. Me entere hace poco tiempo. Y por eso estoy aquí. Supongo que como tu.
-tengo que irme a clase. Ya van a empezar y no quiero llegar tarde.
-espera... –dijo tomándome la mano derecha.- tengo que decirte algo muy importante...
-vaya tío... es un mentiroso compulsivo.- dijo Harry enfurecido.
-pues a mi me parece muy romántico.- dijo Ron. Instintivamente, Hermi y Harry le miraron con desconfianza.
-te he estado buscando toda la mañana para decirte esto... yo... en este tiempo separados... me he dado cuenta.. de que siento algo especial por ti.- esta fue la mayor sorpresa que me he llevado en la vida. Ahora si que pensaba que todo era un sueño.- ¿Quieres ser mi novia?- y me besó. En ese momento, Harry se levanto y se quiso abalanzar sobre Denis, si no fuera porque Hermione y Ron le sujetaron fuertemente.
-¡soltadme! Quiero acabar con ese... bicho- dijo enfadado.
-¡no hagas tonterías!- dijo Hermione. Yo sorprendida me alejé de él.
-¿qué sucede¿ya no sientes nada por mi... o es que te gusta otro?
-no... bueno si...
-¿sales con otro?
-En este momento no, pero no quiero hablar de ello ahora. Por favor, déjame sola.- a Harry le brillaron los ojos al oírme decir eso.
-Esta bien, me iré. Pero recuerda lo que te he dicho. Estaré esperando una respuesta.- Antes de marcharse me dio un beso en la mejilla. Yo me quedé anonadada, observando el bosque.
-¿Ves? Ya se ha ido.
-Harry, así que no estabas celoso¿eh?
-y no lo estaba... solo quería protegerla contra ese porque en el pasado la hizo mucho daño. Nada mas.
-bueno, Vamonos o nos vera.
Estuve un buen rato inmóvil, sin saber como reaccionar. Cuando me di la vuelta para irme, escuché un chasquido a mi espalda, y rápidamente me di la vuelta. Entonces, asustada, vi claramente, la figura del mismo perro que anoche. Él estaba a pocos metros de mi. Entonces impulsivamente, empecé a alejarme de la cabaña de Hagrid y me acerqué al bosque.
A cada paso que daba hacia delante, el perro lo daba hacia atrás. Cualquiera hubiera dicho que lo que pretendía era introducirme en el bosque. De cualquiera manera, lo estaba consiguiendo, porque yo estaba a punto de introducirme en él. Entonces, cuando pongo un solo pie dentro del bosque, una mano me agarra el hombro. Yo me asusté mucho y di la vuelta. Y allí estaba Lupin detrás mía. Me alegré mucho de verle.
-¿qué haces aquí?- pregunto un poco enfadado.- ¿no sabes que no puedes entrar dentro del Bosque Prohibido?- pero no le escuchaba, me di la vuelta y busqué con la mirada al perro, pero ya no le encontré.- ¿me estas escuchando?
-Si, profesor. Lo siento, pero es que creí ver una cosa dentro y...
-Esta bien, por hoy te lo pasaré, pero que no se repita mas¿entendido? Y cuando veas algo raro, avisa a un profesor antes de meterte dentro.
-Lo haré. No se preocupe.- entonces me fui de allí rápidamente. La visión del perro, junto con la aparición de Denis me habían puesto mucho más tensa que de costumbre.
Fui a la entrada para recoger la lista de las clases que me tocaban. Los demás alumnos ya los habían cogido y se dirigían a sus respectivas aulas. No vi por ninguna parte ni a Harry, ni a Denis. Estaba un poco preocupada por lo que Harry hubiera podido pensar sobre Denis, pero me prometí a mi misma no darle mucha importancia. En ese momento, leí en el pergamino que acaba de recoger que mi primera clase era Adivinación y que por lo tanto me tocaba con Phoebe.
Subí pesadamente hacia la torre más alta, para empezar con mi primera clase del año. Al entrar a clase, vi a Harry sentado junto a Ron, y ni siquiera me miraron. Supuse, que no le había importado lo más mínimo la aparición de Denis; Ya creí que me iba a tener que sentar sola, ya que Hermione no estaba apuntada a esta clase, pero me equivoqué: Denis me pidió que me sentará con él y con Malfoy, su recién nuevo amigo. Yo al principio me resistí, pero no tuve otro remedio que hacerlo.
-Así que como Harry y tu habéis discutido, ahora te unes a nosotros.- dijo Malfoy burlonamente.
-Cállate¿quieres?- le murmuré enfadada.
-Así que Harry es la persona que ahora amas¿no?- dijo Denis interesado.
-Cierto, querido amigo.- dijo Malfoy.
-¡ya basta!- dije en el momento en que la profesora de Adivinación entro en clase.
-Sentaos.-dijo dulcemente.- como ya debéis de saber de saber, mi nombre es Phoebe Halliwell y voy a ser su profesora de Adivinación. Espero que a todos os guste esta asígnatura y todos nos llevemos bien.
-Todos dicen siempre lo mismo... que aburrimiento...- murmuró Malfoy.
-y tu siempre te quejas...
-bueno, sacad vuestras varitas, por ser el primer día vamos a empezar con un conjuro sencillo... vamos a adivinar lo que vuestro compañero piensa, así que acercaos y poneos de dos en dos.- yo me quedé sin pareja. Con la llegada de Denis a nuestra clase, éramos impares, y me quedaba sola.- ¿estáis todos con una pareja?
-falto yo...- dije con voz queda.
-bueno, pues ponte con...- observó detenidamente a la clase y se le ocurrió la absurda idea de ponerme con Harry.- Harry y Ron.- Yo la mire con reproche, pero ella no me hizo caso.- ¡vamos!- con gran disgusto me puse al lado de Harry y Ron.- Empecemos... es muy sencillo, solo tenéis que apuntar con la varita a vuestro compañero y decir las siguientes palabras: "Omnus dominus liberant" el otro compañero deberá dejarse leer la mente y no tratar de impedirlo. ¿Estáis preparados?
-Empezad vosotros. Yo lo haré después.- les dije a Harry y a Ron. Entonces me acerqué a la ventana y miré al bosque en busca del perro. Pero no lo pude encontrar. Parecía que había desaparecido totalmente.
-Te toca.- me dijo Harry apuntándome con la varita.
-vamos.- Intenté dejar de pensar en el perro y quise pensar en algo trascendental, pero no lo conseguí. Tras decir Harry el hechizo, pudo leer en mi mente mi preocupación sobre el misterioso perro negro que se me aparecía, y no solo eso, vio perfectamente, todas las ocasíones en las que Denis me humillo en el pasado, y no se como, pudo sentir el dolor que me causaban y también comprendió el daño que me causó cuando me devolvió el regalo que le mande. Lo peor de todo fue que yo presentía que no solo él estaba leyendo mi mente y sacando todo lo que en ella había, sino que otra persona también lo estaba haciendo. Otro también quería saber todo lo posible sobre mi: mis debilidades y mis potencias. Pero cuando Harry iba también a descubrir mis extraños sueños con aquel hombre y con el perro que me perseguía la noche antes de venir a Hogwarts, sentí flaquear y note como me caía al suelo.
Cuando desperté estaban a mi alrededor Phoebe y Harry. Ambos estaban muy preocupados por mi.
-¿Cómo estas¿Qué ha pasado?-pregunto mi tía. Cuando me recompuse, me incorpore enfadada y mirando a Harry no pude contenerme y le dije delante de todos:
-¿Cómo te has atrevido a ver todo aquello¿Es que no sabes lo que es tener privacidad¡eran cosas personales!
-Lo siento. Creí que estabas preparada para bloquear todo aquello que no querías que viera. No sabia que...
-¡mientes! Tu seguro que deseabas saber todo lo que yo nunca te he contado, y has querido averiguarlo por las malas¿no? Ahora entiendo por qué Phoebe me ha puesto como tu compañera, para que me sacaras todo lo que queríais saber...
-No digas tonterías- dijo Phoebe,- solo ha sido un accidente, nada mas.
-¡no lo ha sido!- grite alterada.- ¡te odio Harry, no haces mas que fastidiarme todo!- Entonces no aguante mas y salí disparada de la aula, sin pensar en las consecuencias. No soportaba seguir ni un minuto mas allí. Al salir, todos se quedaron asombrados.
Corrí lo más rápido que pude. Quería esconderme de todos. No quería tener a nadie cerca mía. Más que nunca necesitaba soledad, así que no se me ocurrió otra cosa, que encerrarme en el baño de chicas.
-Harry, me las vas a pagar. Te lo prometo.- entonces empecé a llorar desconsoladamente. No quería racionalizar los hechos. Quizá hubiera sido todo un simple accidente, y Harry no lo había hecho a propósito. Pero todos los indicios apuntaban a que si.
La siguiente clase se aproximaba, y a mi no me apetecía nada ir. No quería ver el rostro de Harry nunca mas. Pero sabia que eso era imposible. Entonces, mientras estaba inmersa en mis pensamientos, la puerta del baño se abrió y allí apareció Hermione.
-¿Qué haces tú aquí?
-Harry me ha contado lo que ha pasado. Él y tu tía están muy preocupados por ti.
-No lo creo, después de lo que me han hecho.
-no seas infantil, Sandra. Sabes perfectamente que no lo ha hecho aposta. Ha sido un accidente. Harry creía que estabas preparada cuando...
-No necesito que le defiendas... y no quiero escucharte, Déjame sola.
-No. Además, ambas tenemos ahora clase con Lupin, y él no querrá que faltemos por esto ¿no.?
-Pero no quiero ver a nadie después de lo que ha pasado.
-Te entiendo... pero no tienes mas remedio. Así que¡vamos!- me obligo a levantarme del suelo y me llevo a lavarme la cara.
-Esta bien, pero no te separes de mi. No quiero que me dejes sola.
-Te prometo que no me separaré de ti. Ahora, en marcha.
Salimos del baño y nos dirigimos fuera del castillo, donde cerca de la cabaña de Hagrid, Lupin daría su clase; Caminaba con miedo por los pasíllos. Me sentía fatal y no quería encontrarme con ninguno de mi clase, pero no me quedaba más remedio. Tenía que hacerlo. Salimos del castillo, y los vimos al lado de Lupin: la clase acababa de empezar.
Mis pasos eran lentos. A medida que me acercaba a ellos, el corazón pareciera que se me iba a salir del pecho. Mi cabeza me decía "vete", pero no le podía hacer caso, ya era tarde, porque ya estábamos allí.
-llegáis tarde.- dijo Lupin al vernos.- pero bueno, pasad. Luego después de la clase hablaremos.
-Anda mirad, pero si son la sangre sucia y la "llorica", ya te has tranquilizado.
-Cállate Malfoy.- dijo Hermione sin hacerle ni el menor caso. Los otros alumnos me miraban. Incluido Harry, aunque yo ni le dirigí la mirada. Decidí pasar de él y escuchar a Lupin.
-Bueno, chicos como os iba diciendo, hoy hablaremos sobre unos seres que habitan en el bosque. En ocasíones son peligrosos, solo en el caso de que se les insulte o se les falte al respeto. Por eso tenéis que tener mucho cuidado con ellos. Se trata de los centauros.
-¿En el bosque hay monstruos como ésos?- preguntó despectivamente Malfoy.
-Si ahora mismo hubiera uno aquí, estarías en serios problemas Malfoy. Así que mas te vale que no les trates así.
-Lo que usted diga, licántropo- dijo en voz baja, que casí nadie le oyó hacerlo.
-Bueno, pues, hoy vendrá aquí uno y podréis verle. Pero recordad no le insultéis o lo pagareis caro.- Diez minutos después, apareció un centauro llamado Umbridge. Este parecía una persona amable y buena. Como nos contó, los de su especie no se llevan bien con los magos, porque no confían en los poderes que estos tienen. Pero que cuando se les conoce bien, se convierten en grandes amigos. Tras media hora de conversación, Umbridge se marchó y la clase se acabó.
-Por hoy la clase terminó. Ahora id a la siguiente clase.- entonces nos miró a mi y Hermione y nos dijo:- Vosotras quedaos. He de hablar con vosotras. Os podéis quedar vosotros también Harry, Ron.- "Que suerte" pensé.- Hermione, Sandra¿Por qué habéis llegado tarde?
-Ha sido por mi culpa.- dije delicadamente.- Hermione solo vino a buscarme.
-¿A buscarte donde?
-Es que...- pero me callé. No quería hablar de lo sucedido delante de Harry. No me apetecía que él estuviera cerca mía todo el rato.
-¿Y bien?- volvió a preguntar. Pero yo no volví a contestar.- Bueno, Ron, Hermione, como prefectos os quiero decir que tenéis la obligación de asegurar de que todo vaya bien y de que cuando suceda algo contarlo directamente a los profesores.
-Profesor, es que...- empezó a decir Ron, pero Harry le dio un codazo y se quedo callado. Luego pensó en lo que su hermano Percy le contó cuando él fue prefecto y pensó que estaba en la obligación de contárselo a Lupin.- Sandra se marchado de la clase de Adivinación sin que la profesora le diera permiso, contestándola e irrespetando a un compañero aquí presente.- dijo mirando a Harry.
-¡Ron!- exclamaron a la vez Harry y Hermione. A mi me dio igual que lo dijera.
-Así que eso a sucedido. Bien, ron.- dijo mirándole.- Ahora Hermione, Ron, déjennos a los tres a solas.
-Pero...- empezó a decir Hermione, pero se calló al ver el rostro de aprobación de mi cara.
-bueno, contadme lo que ha sucedido.- Empezó a decir cuando Hermi y Ron se marcharon.- ¿Es cierto lo que Ron ha dicho?
-Sí.- dije con voz queda.
-¿Sabes lo que eso significa? Viene en el reglamento y esta sancionado con una falta grave y por lo tanto expulsión temporal si llega a oídos del claustro.
-Pero ella...
-no digas nada Harry. Además, ella sabe que esta misma mañana, ha roto las reglas al entrar en el Bosque Prohibido. Y todo unido conlleva la expulsión inmediata del Colegio.- entonces Harry recordó lo que había leído de mi mente. El momento en que vi a aquel perro por la mañana.
-Pero no fue su culpa. En cuanto a lo del perro ella tuvo miedo y quiso averiguar si era cierto, y con lo de la clase, yo fui el culpable, por leer su mente sin que ella estuviera...
-¡no quiero que me defiendas!- exclamé furiosa.
-No debes tratar así a alguien que te defiende tanto. Te pasa lo mismo con Sirius. No aceptas la ayuda de quienes mas te quieren proteger, como si...
-Sirius no tiene nada que ver en esto.
-si lo tiene. Estoy empezando a creer que tu quieres que Voldemort te atrape y nosotros vayamos a rescatarte. ¿Es eso?- Esto me dolió mucho. Nunca creí que alguien fuera capaz de decirme esto, y menos Lupin.
-¡Lupin!- gritó Harry.- no le digas eso.
-Lo siento. Pero es que es lo que parece. No se preocupa por su propia seguridad. Hace las cosas sin pensar esperando que como no podemos dejarla sola, no vamos a regañarla. Pues te equivocas por completo. Así no son las cosas, y cuando lo aprendas será mejor para ti.
-¿Puedo irme ya?- fue mi única contestación a todo lo que me había dicho.
-Sí. Ya va a empezar la clase y no quiero que lleguéis tarde.- cuando me fui, Harry quiso seguirme pero Lupin le pidió que no lo hiciera.- No vayas. Ella tiene que estar sola.
-Pero.. ¿no crees que te has pasado un poco con ella?
-Puede. Pero espero que así aprenda la lección de una vez por todas.
-¿lo que has dicho ha sido sin pensarlo¿solo para que ella reaccionara?
-Así es. Yo no quiero que la pase nada y ella tiene que aprender que las cosas son mucho más difíciles de lo que ella cree. Bueno, ve a clase, que Severus no será tan condescendiente como yo si llegas tarde.- cuando Harry se dispuso a marcharse, Lupin le dijo:- cuando estés preparado, ven y cuéntame lo que has averiguado de la mente de Sandra. Sé que es importante por tu reacción. Aquí te estaré esperando.
-Está bien.
Esta vez no quise echarme a llorar como una niña pequeña. Tenía que ser fuerte y dejar de comportarme como si tuviera dos años. Me prometí a mi misma que nunca más me dejaría llevar por los impulsos, y que a partir de ahora actuaría pensando en las consecuencias. Así de decidida llegué a mi próxima clase: Pociones.
Al entrar se hizo un silencio en mi clase. Todos me miraban fijamente, pero a mi no me importante. Cumpliría mi palabra de comportarme como un adulto. Nada más ver a Hermione, me senté con ella.
-¿Te ha sancionado?
-No con las normas- fueron mis únicas palabras. Segundos después entraron a la vez Snape y Harry.
-Te has librado por los pelos, Potter. Ahora siéntate. Empezamos la clase.- con un toque de su varita, abrió todas las ventanas, cogió mágicamente una tiza y en la pizarra se empezaron a escribir ingredientes. Tras finalizar la tiza de escribir Severus dijo:- En media hora quiero que esté hecha esta poción. Como todo, cuenta para la nota. Quien la haga mal, se quedará después de clase para recoger todos los calderos. Neville, espero no verte luego.- estas palabras hicieron que el pobre Neville se pusiera más nervioso todavía.
No lo digo por presumir, pero la asígnatura de Pociones, junto con la de Defensa Contra Las Artes Oscuras, son las dos materias que mejor se me dan. Sobre todo Pociones, debido a que mi madre y mis tías no dejan de hacerlas en casa para luchar contra los miles de demonios que las atacan cada semana.
Al término del tiempo establecido por el profesor, solo dos personas se tuvieron que quedar después para recoger todos nuestros calderos. Fueron: Neville (como había presupuesto antes Snape) y extrañamente Harry. Según el porque no estaba concentrado. Así de rara comenzó nuestra hora de comer.
Como me encontraba cansada, me despedí de Hermione al salir de la clase de Snape, y me dirigí a mi dormitorio. No tenía ganas de dormir, así que me senté en el alfeizar de la ventana, viendo a la gente pasar. Y por segunda vez en el día volví a ver al perro. Esta vez se encontraba al lado de la orilla del río. Rápidamente me dirigí afuera del castillo para dar alcance al animal. Al llegar al Bosque Prohibido me paré un momento. No quería infringir las normas por una vez mas en el dia, sobre todo contando con que este era mi primer dia en Hogwarts, pero el deseo de encontrar a ese perro pudo mas conmigo. Pero segunda vez en la mañana, una mano me toco el hombro y me impidió introducirme dentro del bosque.
-¿Después del enfado que tenía Lupin piensas volver a entrar dentro del bosque?- al darme la vuelta vi a Harry sujetándome el brazo.
-¡suéltame!- grité.- tu no eres quien para decirme lo que tengo que hacer.
-soy un compañero tuyo de clase y tu amigo y no quiero que te metas en problemas, así que... te vienes conmigo al comedor para comer.- y me cogió en brazos llevándome a la puerta del castillo.
-¡Bájame ahora mismo, bruto! Todo el mundo nos ve y se ríe de nosotros. ¡No seas ridículo y Bájame ahora mismo!
-No hasta que me prometas que dejarás de querer ir en busca de ese perro negro.
-Esta bien.- dije furiosa.- No iré a por el perro. Ahora¡suéltame!.
-Así me gusta.- dijo bajándome en el suelo.
-¡Eres increíble!- exclamé marchándome furiosa del lugar. Harry se río al ver cómo me iba.
Entré al comedor muy enfadada. Vi a Hermione y me senté a su lado. Vi que Ron estaba comiendo solo y supuse que Hermione y él habían vuelto a discutir.
-¿otra vez habéis peleado?
-Ha sido por haberse chivado de ti. Ni siquiera lo he hecho yo y ya sabes como soy en estos temas.
-Si... Mira, aquí viene Harry.
-Pues mas vale que no se acerqué a nosotras porque si no... no se que le hago.
-¿Qué ha pasado ahora?
-Luego te cuento...- entonces Harry se paró en donde estábamos nosotras.
-Se te ha olvidado esto...- dijo mirándome burlonamente y sacando mi varita.- se te cayó al suelo cuando te baje.
-¿De donde?- pregunto Hermione sorprendida.
-De mis brazos...
-¿Qué?
-Luego te cuento lo que este bruto me ha hecho.- mascullé quitándole de sus manos mi varita.- ahora ¡vete!
-Esta bien, me iré. Pero si lo he hecho ha sido para protegerte, que te quede claro.
-Lo que tu digas...- murmuré cuando se fue. Al ver la cara de sorpresa de Hermione, le tuve que contar todo. Al enterarse, no se dejó de reír en toda la comida.
-Perdona... pero es que es muy gracioso, no me lo negarás...
-Si graciosísimo. Me parto de la risa.- dije sarcásticamente. Entonces miré a donde estaban Harry y Ron y este no dejaba de reírse igual que Hermi.- mira, ya se lo ha contado.- murmure furiosa. ¡No entiendo a los hombres!
-¿a dónde vas?- me preguntó me levanté de la mesa.
-A nuestra clase de Encantamientos que ya va a empezar.
-¡Anda... es verdad! Con la risa se me había olvidado.
-¡vamos y deja de reírte de una bendita vez¡vamos!- ambas salimos del Gran Comedor y nos dirigimos a nuestra próxima aula.
Allí nos esperaba el profesor impaciente. Se notaba que estaba nervioso. Este año empezó con el conjuro de siempre de levitación. Pero en vez de hacerlo sobre tinta, o plumas, lo íbamos hacer sobre personas.
Hicimos las parejas convenientes. Yo, como es normal, me puse con Hermione. Nos lo pasamos estupendamente hasta que el profesor mandó colocarnos en grupos de cuatro, y con tan mala suerte, que nos tocó con Harry Y Ron.
El conjuro era sencillo: Ron y Hermione tendrían que hacernos levitar a la vez a mi y a Harry. Y luego viceversa. Ellos dos lo hicieron muy bien. Siguieron las instrucciones del profesor y todo les salió a pedir de boca. Pero el problema llegó cuando nos tocaba a mi y a Harry.
Yo seguía furioso con él y no me podía concentrar. Así que no pudimos hacerles levitar a Hermi y a Ronny. Por más que lo intentamos no lo logramos, y yo acepto que la culpa solo fue mía, ya que inconscientemente no deseaba hacer ese conjuro con Harry. Así que al término de la clase, el profesor me regañó a mi por no poner de mi parte para que el conjuro funcionase.
Llegó la última hora del día y sin lugar a dudas la peor de todas. Toda la tensión que había acumulado durante el día, tendría que explotar en tan solo unos minutos, por culpa de nuestro próximo profesor. Ni siquiera pude cumplir mi promesa de pensar antes de actuar, con él, eso no valía en absoluto.
Nuestra próxima clase era Defensa Contra Las Oscuras. Yo estaba impaciente por conocer a nuestro nuevo profesor. Yo creía que sería un mago poderoso y bueno, en el que todos podríamos confiar, como lo fuera Lupin dos años atrás. ¡Que decepción me lleve! La sorpresa que me llevé a continuación colmó el vaso de mi paciencia.
Calmada después del desastre de mi primer día, me senté al lado de Hermione. Ella parecía bastante preocupada por mi, aunque en un principio no logré saber cual era la causa; Inconscientemente, me puse a revisar nuestro libro. Todo lo que en él venía era fascinante. Esta inmersa en el libro, cuando la puerta se abrió, y un gran silencio y sorpresa invadió toda la sala. Unos pasos lentos, e indecisos se dirigían a la zona principal de las ventanas. Intrigada por saber quien era nuestro nuevo profesor elevé la vista, y asqueada vi a Sirius Black delante de nosotros.
-Bienvenidos muchachos a esta aula. Este año yo seré vuestro profesor. Espero que todos nos llevemos bien y aprendamos mucho unos de otros.
-Esto debe de ser una broma¿no? Tu no puedes ser nuestro profesor.- dije anonadada.
-Así es. Siento decírtelo Sandra, pero si soy el profesor.
-es imposible... un preso de Azkaban no puede darnos clase- dijo Malfoy.- se lo diré a mi padre y él te sacará de aquí a patadas.
-¡Cállate Malfoy!- gritó Harry.
-Tranquilo- dijo Sirius mirándole a los ojos.- estoy seguro de que tu padre intentará que me echen, pero no lo logrará. Así pues, empecemos la clase.
-Yo no creo que sea correcto que tu nos des clase.- dije sin pensarlo, solo porque la sorpresa era más fuerte que mi razonamiento. Aunque fuera injusta, por primera vez estaba de acuerdo con Malfoy. Sirius se sorprendió al escucharme hablar así. Nunca pensó que mi odio por él fuera tan grande.
-no digas eso- me susurro Hermione.- no creo que hayas sido justa.
-Siento que no te guste que yo sea tu profesor, pero no tienes más remedio que aceptarlo.- su voz se había endurecido más. Sirius sabía desde el principio que iba a ser difícil dar clase, pero nunca creyó que yo se lo fuera a poner tan complicado.- ahora comenzaremos con la clase... abrid el libro por la pagina...- mientras mis compañeros abrían el libro, yo les observé a todos. Los de la Casa de Gryffindor parecían estar de acuerdo con el nuevo profesor, pero Malfoy y los demás no. Cansada de lo mal que lo había pasado durante el día, y viéndome sin fuerzas para soportar a Sirius, me levanté de mi asíento.
-No creo que deba dar clase. Y yo no pienso darla con usted.- dije con voz fría. Sirius me miraba con tristeza, pero sin dejar de quitar su rostro duro.- y sé que mucha gente de esta clase tampoco quiere que nos de clases.
-Así es.- dijo Malfoy levantándose también, mientras otro grupillo de los de Syltherin se levantaban a la par. Harry se estaba empezando a enfadar con los de Syltherin y conmigo. Sirius observó con cautela la situación, y sin que le temblara la voz, dijo:
-Si no queréis ser expulsados del aula y visitar el despacho de Dumbledore, más os vale que os sentéis. De lo contrario ya sabéis donde esta la puerta.- Súbitamente, Malfoy y los demás se sentaron. Yo fui la única con el valor suficiente para quedarme de pie.- bien señorita Halliwell- dijo con tristeza- tu decides, o te sientes y dejas que pueda comenzar la clase o te marchas y le haces una visita a Dumbledore.
-Siéntate- me susurró Hermione, y Harry también me lo decía con los ojos, pero no quise hacerlo, sin pensar en las consecuencias, solté como si fuera una bomba que no podía contener:
-No me quedaría en esta clase por nada del mundo. Prefiero pudrirme en mi casa junto con tu amante antes de verte el careto de amargado todos los días.- entonces como un rayo salí del aula. Todos mis compañeros se quedaron asombrados con lo que acababa de suceder.
-Bueno, como veo que ya nadie más tiene alguna objeción, empezaremos con la clase. Por favor, abrid el libro por la pagina...- dijo con una voz visiblemente triste para aquellos que le conocían.
Al salir del aula, subí las escaleras y me dirigí al despacho de Dumbledore. En esos momentos, pensaba que quizá me había pasado un poco con lo que le había dicho a Sirius. Pero comprendí que ya era demasíado tarde como para volverme atrás, así que continué caminando. Por fin llegué a la puerta del director, di unos toques y esta se abrió a mi paso. En el interior, estaban Dumbledore junto a la profesora McGonagall.
-¿Qué sucede?- me preguntó Dumbledore
-El profesor me ha mandado a este despacho.
-¿Quién?- inquirió McGonagall.
-Sirius Black- ambos profesores se miraron como si ya se esperaran que esto sucediera.
-Os dejaré a solas.- dijo McGonagall.
-Toma asíento.- me senté sin rechistar.- no hace falta que me cuentes lo que ha pasado, lo veo en tus ojos.
-¿Me va a sancionar?- pregunté nerviosa.
-Debería hacerlo, debido a tus reiteradas faltas en el dia de hoy.- comenzó a decir.- pero debido a que has empezado hace unas horas el nuevo curso, no creo conveniente sancionarte, y por esta vez creo que es mejor pasar esta falta por alto.
-¿No me va a castigar o algo?
-No.. bueno si... tu castigo será ir a ver a Sirius cuando acabé su clase y pedirle perdón.
-¿Qué?- este castigo me pilló por sorpresa.- no quiero hacer eso.
-Tendrás que hacerlo. Y no solo eso, te veras en la obligación de asístir desde mañana a todas sus clases sin meterte en líos o serás expulsada de Hogwarts.
-Pero...
-Ya puedes irte. Tu clase acabara enseguida y Sirius te espera.
-Esta bien.,- dije sin mucha convicción.
Con pocas ganas me dirigí de nuevo a mi ultima aula. Cuando llegué estaba todo en silencio y pensé que quizá se habría marchado y no era necesario pedirle disculpas. Pero me equivoqué, escuché unos pasos y no tuve mas remedio que entrar dentro.
Allí, en el centro de la sala se encontraba Sirius, colocando el material que acababa de utilizar. No se había dado cuenta de mi presencia hasta que empecé a hablar con él.
-Profesor...- empecé a decir.
-Ah.- dijo sorprendido al volverme a ver tan pronto.- Creí que ya no volverías a entrar aquí hasta pasado un dia.
-Lo se.- dije. Me fastidiaba un montón tener que estar allí, y encima pedirle disculpas por nada malo. Bueno, o quizá si.- he venido hasta aquí para pedirle...- pero no podía continuar. Mi odio hacia él era más fuerte que nada.
-¿El que?
-Ya lo sabe...
-Pues si no me lo dices, no se que me quieres decir. Adivinación no es mi punto fuerte.
-Que gracia...
-Lo siento... en serio, dime que es lo que pasa.
-Nada... solo que tengo que pedirle...- estaban tensa y no podía continuar. Decidí calmarme. Cerré los ojos y cuando los abrí lo solté directamente- pedirle perdón, por lo que le dije antes... puede que me pasara un poco... lo siento.
-Bien- dijo complacido.- veo que has venido obligada por Dumbledore para eso, pero bueno no importa, lo verdaderamente importante es que me has perdido perdón y ya esta.
-Si. Ahora, si no le importa, me marcho.
-No espera... necesito hablar contigo...
-No te confundas profe... una cosa es pedirle perdón y la otra es que cambié mi opinión sobre usted.- al escucharme decir esto sonrió.- Nada ha cambiado. Nada.
-Lo se, no te preocupes. De momento no quiero pedirte más que esto. Pero solo quisiera que hicieras una tregua conmigo para que ambos podamos llevar lo mejor posibles las clases que imparto.
-Estoy de acuerdo. Intentaré callarme la boca durante tus clases y no ser impertinente... pero no prometo nada si me pillas en un día no apto para comportarme bien.- Sirius sonrió sinceramente mientras le brillaban los ojos. En ese momento apareció Lupin.
-Sirius, tengo que hablar contigo sobre... – pero se calló al verme.
-Tranquilo ya me voy. No os molestaré más.
-Bueno que querías Remus.
-Ahora no me lo puedes negar. He visto la cara que has puesto delante de ella.
-¿Qué cara? Pues la mía de siempre.
-No seas tonto... he visto como te brillaban los ojitos. A ti te gusta esa chica.
-Yo creo que tu has leído mucha novela rosa. ¿Cómo dices eso? Sandra es la hija de Prue, mi novia por si no lo recuerdas.
-Lo sé...pero eso no significa nada si en verdad te gusta Sandra.
-No digas tonterías... anda dime¿A que has venido?
-Nada importante, ya hablaremos sobre ello. Y no dejes de pensar en lo que te he dicho. Chao.- Sirius se quedó solo y pensativo. Pensaba que lo que le había propuesto su amigo era solo una estupidez sin aparente sentido.
Llegué al salón de Gryffindor sintiéndome mas relajada que antes. El pacto con Sirius de no aversión me tranquilizaba un poco. Pero eso no cambiaba en absoluto lo que yo sentía por el.
Allí me encontré con Ron, Hermione Y Harry. Los tres parecían disgustados conmigo.
-Tenemos que hablar contigo.- me dijo Harry.
-Lo siento Harry, pero yo contigo no tengo nada de que hablar. Si mal no recuerdas tu me pediste en tu carta hace dos dias que no te dirigiera la palabra y es lo que voy a hacer.
-Olvida eso ahora, estamos preocupados por ti.
-No creemos que sea normal que le dijeras eso a Sirius, y además eso del perro...
-¿Les has contado lo que has leído antes en mi mente?- le pregunté furiosa a Harry.- ¿Cómo has podido hacerlo?
-Lo siento, pero estaban los dos preocupados por ti. Y creo que los tres te podemos ayudar con...
-No necesito la ayuda de nadie, así que dejarme en paz.- Sin esperar ninguna reclamación les deje con la palabra en la boca y me metí en mi cuarto. Cansada de mi primer dia, me tumbé en la cama, pero antes de dormirme me quité el colgante.
En la sala aun estaban Harry y los otros dos.
-¿Qué hacemos, Harry? Lo que has visto es muy importante. Puede que ese del sueño fuera Quien Vosotros Sabéis.
-Hermi, estoy seguro de que es el. ¿quién sino?
-Yo creo que deberías contárselo a Sirius y a Dumbledore. Ellos la podrán ayudar mejor que nosotros.
-Por una vez estoy de acuerdo con ella, Harry. Debes contarlo.
-Esta bien, lo haré ahora mismo. Deseadme suerte.- dijo mientras salía por la puerta.
-¡Suerte!- Dijeron los dos a la vez.
Harry se conocía el camino hacia el despacho de Dumbledore de memoria, así que no tenía mucho que pensarse. A los diez minutos llegó allí. Llamó a la puerta y antes de esperar una respuesta entró dentro. Tuvo la suerte de que allí estaban reunidos las dos personas con las que tenía que hablar.
-Harry¿que sucede?- preguntó Sirius al verlo.
-Es muy importante que hable con vosotros dos.- en ese momento la puerta se abrió y apareció Lupin.
-¿Me habíais llamado?- preguntó este último.
-Sí, pero espera un poco que Harry tiene algo que decirnos.
-No, Lupin también se puede quedar si quiere. No tengo inconveniente en que él se entere de esto.
-Bueno, cuéntanos ya que nos tienes intrigados a los tres.- comentó Dumbledore.
-Bueno pues trata sobre...- y empezó a contarles casí todo lo que vio cuando leyó mi mente: lo de ese perro negro que rondaba por el Bosque Prohibido en mi busca, lo del hombre del sueño que me incitaba a el y por ultimo una cosa que no les había comentado a sus amigos.- Antes de que Sandra se desmayara y dejara de leerle la mente, me quede en la imagen de aquel hombre que la llamaba insistentemente.
-¿Qué pasa con él?- preguntó Sirius preocupado ya por todo lo que su ahijado había descubierto.
-Pues que me echó de esa imagen, me habló con estas palabras y como si supiera lo que yo estaba haciendo:" aléjate de este recuerdo Potter, no lograras que ella se resista a mi. Será mía tarde o temprano. " Y ese hombre es el que no la dejaba despertarse de sus sueños en las dos ocasíones anteriores. Y lo peor de todo... creo que es Voldemort...
-Parece que si Harry. Y esto es alarmante..- dijo Sirius.- Parece ser que Voldemort puede someter la voluntad de Sandra en sus sueños. Y eso es muy peligroso.
-Sí. Tenemos que hacer algo.- dijo Lupin.- Este puede ser su plan, atraerla mediante su inconsciente, donde ella es mas débil.
-¿Qué podemos hacer?- pregunto Harry mirando fijamente a Dumbledore.
-Tu ya has hecho bastante, Harry descubriendo todo esto. Ahora es necesario que vuelvas a la cama y no vuelvas a repetir lo que acabas de decir y menos aun a Sandra. ¿entendido?
-Si. Pero¿Qué pasa con ese perro que esta en el Bosque Prohibido?
-No te preocupes, cuando amanezca, yo y Lupin investigaremos con la ayuda de los centauros y encontraremos a ese perro.- dijo muy seguro de si mismo Sirius.- ahora haz caso a Dumbledore y vete a la cama.- Cuando Harry se fue del lugar, los tres magos mostraron abiertamente su preocupación.
-¿qué podemos hacer? Es obvio que Sandra no esta a salvo.- dijo Lupin.
-¿y si le enseñamos a Sandra Oclumancia?
-No creo que funcione, Sirius, en cambio creo tener la solución correcta. Severus puede prepararle una poción cada noche para que así no duerma.
-No se si confiarle la vida de Sandra a Snape sea buena idea- dijo Sirius.
-No te preocupes, aunque vosotros no os llevéis bien, Severus es un excelente mago. Lo dejaremos todo en sus manos. Por hoy dejaremos la reunión.
Así, Lupin y Sirius se fueron cada uno a su cuarto por su cuenta. A ambos se le notaba la preocupación en sus rostros. Ninguno de los dos se podía creer que Lord Voldemort estuviera dentro del castillo en forma de perro, pero tenían que averiguarlo sin pensar en las posibles consecuencias.
Harry subió lentamente las escaleras que llevaban a la sala común de Gryffindor. Allí les esperaba Ron y Hermione con aspecto somnoliento.
-¿qué ha pasado?
-les conté todo.. lo que pasó y han decidido ocuparse ellos con la ayuda de Snape.
-¿Qué tiene que ver Snape?
-Mañana os lo cuento. Ahora prefiero no hablar de ello. Buenas noches.- y muy cansado se fue a su habitación dejando boquiabiertos a Ron y a Hermione.
Bueno supongo que este capítulo ha sido bastante largo, tuve buena inspiración y hasta que mi mente no se quedó sin ganas de encauzar todas esas ideas no pude parar.
Una cosa que quiero decir es que este fic está escrito desde hace más de dos años, por lo que hay ciertas expresiones o lugares que pueden chocar... me pasa a mi ahora que la releo de nuevo... ciertos fallos se me colocaran, aunque intento revisarlo todo cuanto puedo.
No sé si gustará mucho o no... para mi por ser la primera que hice, si me gustó (soy quién lo escribió, que otra cosa puedo decir?)
un saludo
