Sasuke sonrío con malicia en la oscuridad de la noche, tomó con su mano temblorosa aquel mueble frente a su cama ¡joder! tres meses le llevó poder caminar hacia allá pero valía la pena aunque su cuerpo estaba algo rígido y lento era mejor a nada, regresó con pasos verdaderamente lentos hasta su cama y una sonrisa más amplia, pasaría la noche entera practicando y los días siguientes hasta que él volviera a caminar, entonces podría huir de ese lugar cuando recuperara todo el control de su cuerpo.

Apenas estaba cayendo en los brazos de Morfeo cuando la puerta de su habitación se abrió.

-Despierta Sasuke debo tomar tus signos vitales—él abrió sus ojos negros con molestia pero dejando que la ojiluna pusiera el termómetro y tensiómetro en su brazo—Escuche que Sakura ya está menos extrañada con tu caso ya que empiezas a normalizar tu cuerpo, me gustaría poder empezar a quitarte los otros tranquilizantes pero es demasiado ambicioso de mi parte... de otra manera si te volvería loco—El Uchiha la escuchó parlotear considerando que podía ser inteligente pero no lo suficiente, aún no se percataba de los secretos que le guardaba—No sé qué haremos cuando puedas mover tus brazos... supongo que decir que ha sido un milagro.

El sonido apenas perceptible de una risa burlona provocó que Hinata lo viese sorprendida.

-¿Has reído? –Cuestionó emocionada, en sus ojos lunas aparecía un brillo especial, él cerró sus orbes oscuras dándose cuenta de su error pero los comentarios de la chica eran absurdos y ¿por qué no? divertidos — ¿Sabes? Tengo duda de cómo será tu voz... si acaso es tan bella como tu risa— Hinata no se dio cuenta de lo que expresó pero él si, y aquello no era nuevo, su tonta enfermera se había tardado sin embargo después de todo ella también se veía atraída por él.

La puerta de la habitación se abrió nuevamente dejando ver a un grupo de médicos que empezaban a llenar la habitación.

-Él es Uchiha Sasuke—Naruto habló explicándoles a los recién médicos internos que ingresaban a hacer prácticas—Hinata le sonrió dulce al moreno mientras retiraba el tensiómetro— Adulto de 26 años, como habrán escuchado tuvo un brote psicótico—Rememoró— el medico Yamanaka adjudicó esquizofrenia paranoide... se ha seguido tratamiento individualizado para reducir sus síntomas y sobre todo su agresividad, así se encuentra más calmadito y más bonito—Agregó y varias risas se escucharon en la habitación por el comentario del rubio.

Sasuke tuvo que usar todo su autocontrol para permanecer inmóvil porque si bien no hubiera podido levantarse por las ataduras en su intento de partirle la cara al medicucho ese, si podía echar a perder todo ese tiempo intentando ocultar su recuperación.

-No se enamoren chicas sería un amor mal correspondido—Hinata volteó a ver a Naruto denotando su molestia después de aquel comentario malintencionado y mordaz, hecho que provocó que el ojiazul borrara su sonrisa a sabiendas de lo que ella pensaba y como protegía la intimidad de sus pacientes—Bueno, vámonos, tenemos más pacientes.

-Médico Uzumaki—Hinata le habló y el rubio dejó que sus internos salieran a sabiendas que su novia peliazul le armaría un buen teatro, la miró y no sabía si seguir con ella era buena idea hace más de tres meses que ella había cambiado radicalmente mostrándose más fría e indiferente con él, incluso evitándolo, se cuestionaba si había hecho mal a rechazar la gentil oferta de Sakura de llevársela a la cama—No deberías ser tan cruel, él te escucha, él te entiende...

-¿Vas a empezar de nuevo con eso Hinata?—Cuestionó hosco el rubio.

-Si, porque es así...

-No sé qué te pasa Hinata ya bájale dos rayitas, estás igual que Sakura... él no es más que un vegetal—Soltó con cierto enfado antes de cerrar la puerta de la habitación.

Las lágrimas de la ojiperla salieron de sus orbes con rabia e impotencia pensando que su molestia se debía a los sentimientos del rubio hacia la pelirosa, una mano cerrándose en su muñeca izquierda la hizo voltear a ver al azabache que se encontraba sin expresión alguna en su fino rostro, ella apenas dibujó una sonrisa olvidando de inmediato su enfado, dejando que la emoción de aquel "nuevo" progreso la llenara.

-Puedes mover tu mano—Dijo comenzando a desatar aquella atadura y sonriendo tratando de limpiarse las lágrimas.

La puerta volvió a abrirse dejando ver a una Sakura bastante sonriente.

-¿Qué le harás?—Preguntó al ver la venda que servía de atadura en la mano de la peliazul.

-Se la iba a colocar—Mintió tomando el brazo del moreno mientras le guiñaba su ojo opalino y él cerraba sus oscuras orbes.

-Parece que no durmió—Agregó Sakura al ver las grandes ojeras que enmarcaban los ojos del chico, Hinata lo observó mejor dándose cuenta de ese detalle, al verlo diariamente no se había percatado de aquello, se mordió el labio nerviosa pensando que la falta de sueño o imposibilidad de dormir se debiera a la ausencia de su medicación habitual, después de todo el insomnio era un efecto secundario que remarcaban los libros y artículos que leyó.

-No me había dado cuenta—Admitió.

-Oye, tú y Naturo andan mal ¿no? Creo que planea dejarte... ponte las pilas—Sakura mencionó como desquite antes de salir algo frustrada por haber encontrado a la peliazul ahí y no haber podido robar el beso que anhelaba.

Hinata suspiró soltando su frustración ante lo escuchado, el Uchiha se dio cuenta de eso pero lo ignoró dejándose arrastrar por el sueño era lo único que podía tener en mente, después de todo aunque empezara a ver a Hinata como la enfermera que ingenuamente lo estaba ayudando y notara su belleza, en su mente no había más cabida para la venganza, eso era lo único que le importaba, no los problemas de la ojiluna.

-Yo te amo Hinata, pero ya no eres una niña ¿enserio planeas llegar virgen al matrimonio? ¿O qué onda conmigo? No te entiendo—Naruto soltó, con la peliazul a su lado dentro de ese costoso auto deportivo naranja, la ojiluna veía el umbral de su modesta casa en esa callecita donde habitaban familias de clase media-baja, la tarde estaba a punto de caer y el día en el hospital había sido bastante pesado para ambos sin contar sus obvios problemas referentes a su relación.

-No es eso Naruto—Susurró quedándose muda nuevamente no pudo decir aquello que la quemaba, aquella infidelidad de la cual estaba segura, pero que ciertamente nunca se dio— Pero tú no me quieres—Afirmó con cierta amargura y molestia.

-¿Cómo puedes decir eso Hinata? Estoy aquí contigo, esperándote y no sé qué te pasó que te pusiste bastante extraña y más rara que siempre, pero yo estoy aquí— La nombrada lo miró y reconoció la verdad de las palabras pero aquel día vio lo suficiente, asumiendo porque había sido tan paciente esperando su virginidad ya tenía quién lo satisficiera en ese ámbito.

-¿Por qué no lo intentas abiertamente con Sakura?

-¿Vas de nuevo con tus absurdos celos? Vamos deja ya de menospreciarte que ella sea médico y tú no, no tiene nada que ver con...

-Eres un tonto—Lo interrumpió dejando correr sus lágrimas—Te vi besándote con ella—Confesó mientras salía del auto y corría hacia su blanca casa de una planta.

Escuchó como el Uzumaki aporreó su puerta intentando hablar con ella ignorándolo sentándose a llorar en el único sillón de la modesta sala, él comenzaba a comprender toda la situación que venían arrastrando, era bastante ruidoso y a veces se la daba de tonto pero ahora entendía porque cambió tanto, finalmente se cansó, Hinata no podía esconderse por siempre, le daría la paz que ahora necesitaba pero terminaría aclarando toda esa situación.

Hinata lloró casi toda la noche, haberle aceptado al rubio aquello le hizo daño y no sabía porque lloraba si era lo mejor se acababa la farsa y se sentía liberada, después de todo no sentía ese dolor que pensó que la abrumaría, si le dolía pero estaba completa... o casi.

La puerta del cuarto del moreno se abrió más temprano de lo habitual posó sus oscuras orbes sorprendido de que la Hyuga ya estuviera ahí, pero al que vio fue al Uzumaki.

-Mierda, no está aquí—Se quejó el rubio para tomar asiento en la silla aledaña a la cama subiendo sin pena alguna sus pies cerca de las rodillas del Uchiha sin prestarle realmente atención, el azabache se tragó su molestia después de todo tenía que aguantar si no quería echar todo a perder – ¿qué debo decirle?—Susurró el Uzumaki— supongo que decirle que Sakura me besó no la va a calmar... pero me tiene que creer—Se volvió a quejar, el moreno lo miraba sorprendido, no sabía exactamente la situación pero era más que obvio que su enfermera estaba molesta con el idiota ese.

La puerta se abrió nuevamente y ambos sufrieron la decepción al ver a una pelirosa entrar, misma que se sorprendió al ver a Naruto dentro.

-¿Qué haces aquí?— Cuestionó enseguida aún asombrada mientras veía al ojiazul inconforme con su presencia—No me digas que estas examinando a mi querido paciente.

-Obviamente no, Sakura éste no tiene remedio—La Haruno sonrió.

-Sabes que sí, yo confío en eso.

-Aún aunque saliera de eso... sólo va a matar a más gente—Sakura entornó sus ojos verdes con obvia molestia.

-Estoy segura que cuando Ino regrese del extranjero traerá algo bueno para él... le he hablado demasiado de su caso y tiene esperanzas.

-Si claro—Dijo Naruto al levantarse molesto— Por cierto será mejor que Hinata no te encuentre con su paciente, me metiste en un problema con ella.

-¿Yo por qué?—De inmediato debatió.

-Nos vio besándonos.

-Pero si ni te he besado—Indicó indignada a punto de subir la voz.

-Hace meses—La risa burlona de la ojijade llenó la habitación al recordar aquel desliz que tuvo.

-Tiene tiempo, dile que lo supere, ¿o acaso quieres darle verdaderos motivos?—Expuso mientras tomaba la corbata naranja del chico acercándose a él sugerentemente, él detuvo su mano firmemente y salió de la habitación enfadado—Creo que al final son tal para cual—Concluyó, para como venía siendo su costumbre meter su mano en la intimidad de aquel pantalón de pijama azul, acariciando el miembro masculino.

"Mierda" soltó mentalmente Sasuke, quería alejarla pero nuevamente tenía que quedarse quieto dejando que la chica lo masturbara y besara sus labios sin que él le respondiera, aún no era tiempo de explotar, aún era tiempo de soportar todo aquello que hacía su sangre hervir de rabia.

-¿Sabes que lo tienes muy grande?— La pelirosa jadeó en su oído y se alejaba para besar su cuello, eso era algo de lo cual el moreno estaba demasiado consciente una de las cosas que lo hacía sentir orgulloso ¿lo haría correrse otra vez para saborear su semen? ¿O sólo lo haría en su mano? Aunque no la eligiera para sus desahogos sexuales, era algo que a regañadientes aceptaba.

Las voces afuera empezaron a aumentar su volumen y ambos se molestaron, ella por no terminar aquello y él por saberse duro y sin posibilidad de desahogo.

-Tengo que irme amor—Informó la pelirosa tras depositar un fugaz beso en los labios del ojinegro.

-Mierda—Susurró al quedarse sólo, dispuesto a concluir aquello que la pelirosa no terminó pero dándose por vencido al instante, la peliazul podía llegar en cualquier momento y no quería que lo pillara.

-Siento la tardanza—La puerta se abrió minutos después, notó a Hinata meterse corriendo— Me liberaron de un paciente y de una vez le hice los cuidados al otro, Kiba en un momento viene a ayudarme a llevarte al baño...—La vio hablar observando que la chica volvía a llegar con ojeras, seguramente el pleito con el rubio había sido bastante fuerte, ese tipo le debía muchas humillaciones y aunque no lo demostraba lo suficiente era evidente que amaba a su enfermera, quizás ella era su mejor arma de venganza después de todo, viéndola detenidamente era muy hermosa, la piel de su rostro era tan limpia y aunque usaba muy poco maquillaje podía notar los finos rasgos que poseía sin necesidad que los resaltara.

Le sonrío seductoramente e Hinata le devolvió la sonrisa apenada... sí, ella no era inmune y eso se sentía bien incluso su polla daba otra punzada.

-¡Hinata!—No hizo falta voltear a ver quién entraba de aquella manera a la habitación era el tonto del camillero, ese perro también le debía muchas, aunque aún no encontraba la manera en la cual se desquitaría —Tengo que ayudar a la doctora Tsunade—La ojiluna de inmediato hizo un puchero—Más tarde lo bañas ¿sale?

-Al menos siéntalo en la silla ¿sí?—Alcanzó a pedir antes de que el castaño saliera de la habitación, Kiba regresó a seguir la indicación.

-No olvides atarlo—Le dijo el castaño al ver como la ojiluna empezaba a quitar las sábanas sucias dispuesta a ocuparse.

-Si claro—Respondió, mientras ambos veían como se marchaba cerrando la puerta—Debes intentar mover tus brazos... en cuanto termine con esto seguiré ayudándote con la fisioterapia, estoy segura que podrás moverlos—Dijo vagamente llevando las sabanas sucias al bote destinado a la ropa sucia en el baño, el Uchiha sonrió ¿qué diría la chica si se enteraba que podía ya caminar? quizás lento y torpe, pero lo hacía después de todo la mediocre fisioterapia que le aplicaban desde hace meses para evitar la rigidez de sus brazos y piernas servía de algo.

Una vez que Hinata terminaba su labor se acercó al azabache hincándose frente a él y sonriéndole aunque lo veía ausente sabía que no era así.

-Sasuke—Lo llamó con curiosidad pero deseando ser enfocada por esos oscuros ojos, sin ser consciente que el cierre de su vestido había descendido levemente dejando ver la comisura de sus pechos, el moreno la miró pero de inmediato se perdió en esa magnífica vista, ella ahí prácticamente a sus pies, mostrando sus atributos de manera ingenua, sin duda alguna provocó otro estremecimiento en su polla—Vi a Sakura saliendo de tu habitación ¿por qué ella viene tanto?—Sabía que no obtendría respuesta, pero anhelaba una pista para saber de qué iban todas las visitas que la pelirosa le hacía.

Observó como Sasuke levanto una de sus manos llevándola hacia ella y sonrío entusiasmada para posteriormente sentir ese contacto en su cabeza, solo la posó ahí no la acariciaba ni nada, pero no pudo evitar sonreírle afectuosa y hasta cierta manera emocionada por ver ese simple movimiento.

-Eres bastante tonta—Soltó ronco, dejando a la chica con un pasmo evidente que provocó su sonrisa maliciosa haciendo que volviera estremecerse asustada, porque lo sentía con solo observarlo, él era peligroso.

-¿Por qué?—Interrogó analizando todo rápidamente, su voz era ronca pero estaba más que segura que la había recuperado tiempo antes, él la miró con suficiencia borrando la sonrisa alejando su mano posándola en el recarga brazos de su silla de ruedas lo mismo hizo con su cabeza en el respaldo acolchonado, actuando su papel de chico enfermo y perdido de la realidad— ¿Debo atarte?—Él la miró colérico y ella se atrevió a seguir sabiendo que él le ocultaba muchas cosas— ¿Me harás daño?— la sonrisa astuta que le mostró provocó que se abrazara a sí misma, incapaz de levantarse cuestionándose si él podría moverse más de lo que aparentaba.

-Inténtalo— Retó el moreno con una sonrisa ladina macabra, Hinata ladeó su cabeza analizándolo, buscando algún detalle que le indicara que estaba en peligro más que esa sonrisa, meneó su cabeza de forma negativa desechando esos pensamientos, pensando que se había dejado influenciar por los rumores que lo rondaban en su estado él no podía lastimarla realmente.

-¿Qué pienso? ¿A quién le gustaría estar atado? Sin embargo nadie puede verte así... te temen –Dijo pensativa y claro ella misma lo hacía pero ahora que lo pensaba él era un simple hombre, quizás agarró desprevenido al médico Yamanaka para dejarlo tan lesionado y seguramente bajo algún efecto secundario de un fármaco.

Lo vio sonreír y nuevamente llevar su mano a su cabeza acariciándola como si de un perro se tratase, acto que evidentemente le desagrado.

-No hagas eso, es incómodo—Expuso al ponerse de pie y colocarse detrás de la silla empezando a arrastrarla hasta la ventana para que le diera un poco del sol.

-Hinata, la doctora Tsunade salió y estoy libre ¿te ayudo?—Kiba hacía nuevamente acto de presencia provocando que la chica se sobresaltara y rodeara al azabache posándose frente a él.

-Si—Respondió aún aturdida, el castaño sonreía consciente de que la había asustado.

-¿No lo ataste? Hinata con éste tipo nunca se sabe que pueda hacer –Le informó, ella levantó la mirada para enfocarlo parado detrás del moreno que volvía sonreírle ladinamente como si se burlara de lo revelado.

Temblorosamente empezó a desabotonar la camisa del Uchiha, el castaño salió de la habitación un momento sin decir nada, la peliazul se agachó para poder quitarle la camisa.

-Esta es una buena parte del día—Escuchó el susurro del chico cerca de su oído logrando quitársela, hizo un leve gesto al no entender si se refería a darse un baño o al hecho de que ella lo bañaba, porque por el tono usado sintió que lo decía con algún rastro de perversión.

-Shino se queja del área en la cual lo asignaron—Kiba anunció volviendo a la habitación y sin cuidado alguno tomaba al moreno por debajo de las axilas para levantarlo y facilitarle a la ojiperla la labor de quitarle el pantalón.

Hinata siguió a ambos hombres mientras cavilaba que Sasuke, debía estar molesto de ser trasportado como un costal de papas en el hombro de Kiba, que ni tardo ni perezoso depositó al Uchiha en la bañera sosteniéndolo por los hombros para mantenerlo sentado queriendo hacerle más fácil la labor a la peliazul frente a él, pero un sonido proveniente del estómago del Inuzuka hizo que Hinata formara una sonrisa.

-Puedes irte a desayunar y ya después vienes para llevarlo a la cama– El camillero sonrió apenado pero no dudó en aceptar el ofrecimiento.

-No tardo y si ves algo extraño en el tipo sal corriendo sin importarte que se ahogue—Hinata lo miró asustada imaginando el hecho mientras el castaño sonreía más ampliamente y se iba dejándolos solos.

Sasuke ya no pudo soportar y gruñó molesto, ese hombre lograba casi sacarlo de sus casillas, la forma en la cual lo cargaba y su forma al referirse a él hacía que su sangre hirviera poniéndolo de muy mal humor.

-Supongo que a estas alturas puedes enjabonarte solo.

Sasuke ignoró el comentario de la Hyuga dejando que su mirada se perdiera al frente—Hazlo—Escuchó la voz de la chica sintiendo como le ponía en la palma de la mano la esponja llena de jabón, él ladeó su cabeza para enfocarla.

-¿Por qué me tienes miedo? –Cuestionó con esa vocecita ronca que emanaba su molestia pero que también era música para cualquier oído, ella tragó saliva sin saber que responderle— ¿Crees que soy peligroso?— Se inclinó hacia adelante para con uno de sus dedos índices delinearle el labio inferior, viéndola jalar aire nerviosa por esa cercanía— ¿Cuántos años tienes? –Preguntó al darse cuenta que la chica parecía demasiado joven.

-25—Respondió intentando pensar que hacer con ese chico que la ponía nerviosa, sentía... ¡Dios sentía mariposas en su estómago! Asustada por ese descubrimiento, se aventó levemente hacia atrás rompiendo ese contacto, viendo como él entrecerraba sus ojos con molestia.

-Hazlo tú, me gusta cuando me tocas—Dijo sin reparo alguno, provocando un enorme sonrojo en la chica.

-Debo informar de tu progreso, necesitas fisioterapia, una terapia psicológica y un tratamiento más adecuado a tu patología—Informó la chica poniéndose de pie aturdida, pero al primer paso que dio dispuesta a alejarse el moreno se levantó de la tina tomándola de la cintura y atrapándola contra la puerta y su cuerpo.

-Ni se te ocurra o será lo último que hagas—La amenaza en su oído la paralizó sentía el agarre firme en su pequeña cintura y aquella destreza con la cual la llevó hasta topar con la puerta le daba poca escapatoria, se sintió pequeña ante el imponente cuerpo y tembló asustada, mientras el moreno tapaba su boca con una de sus manos—¿Sabes? estoy muy caliente—Le confesó pegando su erección al trasero de la chica que sollozó asustada no solo por la revelación si no por la mano que momento antes yacía en su cintura comenzó a descender hasta llegar a media pierna subiendo la falda de su vestido, ella se removió intentando alejarlo ¿cuándo él se había vuelto tan fuerte? Se cuestionó al darse cuenta que no podía quitárselo—Será rápido tiene mucho que no cojo con nadie—Ella volvió a sollozar ante la revelación y negó con la cabeza al darse cuenta que su voz no salía— Eres igual a todas, veo tus miradas, te gusto—Afirmó cuando su mano tocó por encima de la braga blanca la intimidad de la chica, ofuscada analizó las palabras del Uchiha y aún apenada tenía que reconocer que quizás había sido descuidada con sus miradas pero hasta hace un momento se había dado cuenta de los cambios que estaba experimentando con él— Tal vez te agrade o no, depende de cómo te gusten las vergas... porque no voy a durar—Reconoció, la simple idea de hundirse en ella lo estaba desquiciando, la mano que tenía en la boca de la chica descendió a tomar uno de los grandes montes, y cesó sus caricias sobre la braga para bajarla, ella lloriqueó.

-No, por favor, suéltame— Dijo en un susurro atemorizada sintiéndose tan pequeña ante él ¿cómo pudo ser tan descuidada?

-¿por qué? ¿No querías esto?

-No—De inmediato respondió al sentir el glande del chico separar sus labios mayores— ¡soy virgen!— Gritó asustada al sentirlo acercarse a su intimidad como si con ello pudiera librarse de él, Sasuke se detuvo de golpe y soltó una carcajada que hizo que ella abriera sus ojos al escucharlo, era un sonido hermoso pero también algo tétrico.

-¿Enserio?-Preguntó un incrédulo, pero viéndola temblar casi entre sus brazos.

-Yo no te ayude por esto... yo sólo pensé que no era justo que siendo tan joven estuvieras solo dormido desperdiciando tu vida—Explicó sintiéndose una mentirosa puesto que en cierta manera fue así pero también planeaba que Sakura fuera tras él y de esa manera llevar su pequeña venganza hacia el ojiazul.

-Bastante amable de tu parte—Dijo seco mientras depositaba un beso en la mejilla de la chica abriéndose forzadamente paso en la intimidad femenina, ella apretó sus puños atemorizada, Sasuke batallaba por adentrarse problemas de ser dotado, sólo quería probar lo que ella decía arrepintiéndose al instante, la chica estaba demasiado estrecha, literalmente lo apretaba a su alrededor y casi al instante sintió esa membrana y usando su autocontrol salió de ella— Era verdad, eres virgen— Ella lo sintió alejarse sorprendida, perdiendo el peso del chico apurándose a subir su braga con los ojos llenos de lágrimas y una gran confusión sin poder procesar lo recién vivido, vio esa sonrisa ladina del chico y no comprendió el porqué de su actuar—No digas nada de lo que sabes, tú me llevaste a este estado si dices algo Uzumaki me volverá a drogar, él no me quiere despierto.

-¿Por qué?—Sasuke sonrió al darse cuenta que la chica había caído en su trampa.

-Está enamorado de Haruno—Fue testigo de cómo el rostro femenino se descompuso— Y ya viste ella me visita demasiado creo que tiene una absurda esperanza de enamorarme... si tú hablas de mi estado volveré a ser sólo un costal de huesos... No pienso lastimarte aquellos son rumores podría contarte la verdadera historia que me trajo aquí si así lo deseas— Negoció al encontrar a la chica dubitativa –Sé que me pase, pero vamos sigues siendo virgen sólo eres demasiada tentación y yo tengo más de un año sin una mujer.

¿En verdad seguía siendo virgen? Sintió como el chico se introdujo dentro de ella aunque sintió la presión no fue del todo doloroso quizás molesto y sintió como detuvo su andar conforme cierto dolor amenazaba con incrementar al intentar adentrarse más pero paró de inmediato, quizás él tenía razón... pero vamos, introdujo su pene dentro de ella o parte de este... negó tratando de alejar esos pensamientos, tenía demasiada información en su cabeza caminó hacia la tina y quitó el tapón viendo como el agua se iba, para a continuación llenarla con agua fría.

-Necesitas un baño de agua fría—Determinó mirando al azabache lo más decidida que podía, quería recuperar el control y salir de esa situación bochornosa y hasta cierto punto ultrajante, él de inmediato pareció protestar pero no estaba dispuesta a ceder y él pudo darse cuenta de lo abrumada que se encontraba, esta vez se daría ese baño que seguro le bajaba su erección aunque dudaba olvidar la deliciosa sensación de sentirse parcialmente dentro de ella.

Llegar a su pequeña casa no le brindó a la ojiperla la calma que necesitaba, ¿en qué se estaba convirtiendo? Todo lo ocurrido ese día había sido su culpa, por haber actuado tan ruin en contra de Naruto, él era su novio no debió intentar lastimarlo pero él tampoco debió serle infiel si le hubiera dicho ella hubiera entendido, aunque con lágrimas pero lo hubiera preferido, así pensaba.

-¿Qué estoy haciendo?—Se cuestionó en voz alta al confirmar su actuar ruin, debió dejarlo cuando se percató de la infidelidad sin embargo se quedó ahí queriendo desquitar su dolor y verlo descompuesto cuando Sakura se fuera con Sasuke al estar recuperado—Doy asco—Se dijo a sí misma.

Solo quería comprender sus sentimientos porque sabía que seguía queriendo a Naruto de ahí su dolor... pero también estaba aquellas mariposas que sintió cuando el moreno sonrío, y claro la molestia que venía invadiéndola cuando descubría que Sakura salía a hurtadillas de esa habitación hace meses... y ahora en la tranquilidad de su hogar recordar lo que él le dijo "que ella quería enamorarlo" la hacía sentir molesta, suspiró sumamente contrariada... ¿Qué sentía en realidad por él?

-Debe ser por lo atractivo que es—Se dijo a sí misma como explicación, él la atraía claro estaba pero ¿cómo no hacerlo? Era sumamente hermoso, había cometido un error y tenía que solucionarlo aunque no sabía cómo, su carrera estaba en juego y decirle lo que hizo a Naruto la apenaba, además Sasuke la había amenazado, un escalofrío la recorrió al darse cuenta que todo ese tiempo había estado fingiendo, su inteligencia era inaudita él ya debía tener un buen tiempo recuperado puesto que sus movimientos eran buenos para ser de un día para otro, él había estado a cargo de su cuerpo todo ese tiempo engañándola hasta a ella, ese acto la hizo mirar a la ventana pensativa— ¿Qué planea?— Interrogó a la nada.

Pero no demorando más su baño necesitaba una ducha, limpiarse de todo, de él, de ella.

Llegar al otro día al hospital psiquiátrico fue más difícil que nunca antes, revisó su maletín inspeccionando llevar lo necesario y se mordió el labio inferior nerviosa volviéndose a preguntar qué debía hacer, un golpeteo en la ventana de su sencillo coche la hizo sobresaltarse para ver la cara del rubio detrás del vidrio, cerró su bolsa y salió del auto.

-Hinata, tenemos que hablar las cosas no son lo que piensas— Ella bajó la mirada nerviosa y renuente a tocar ese tema, no sabía aún si quería enterarse de todo aquello.

-Naruto— Dijo mientras negaba con su cabeza aun mirando el suelo— Es mejor dejar esto aquí, desde hace tiempo debió ser así...

-¡No!—Naruto la tomó por los brazos obligándola a verlo, en la cara del ojiazul podía notarse la tristeza y ansiedad debido a las palabras de la fémina— No es lo que piensas, no pasó nada, no llegamos a nada ese día porque yo te amo a ti.

La peliazul lo miró con sus ojos temblorosos— ¿Es eso cierto Naruto?— Cuestionó estupefacta pero al verlo así y conociéndolo sabía que su atolondrado rubio era todo menos mentiroso.

-Sé que me he portado mal contigo, sé que no te dedico el tiempo necesario por la carrera y todo eso, también que te he presionado demasiado para tener relaciones; pero vamos Hinata te amo, y no quiero perderte no quiero que pienses cosas que no son, enserio yo no tengo nada con Sakura y si te hace sentir mejor llevaré mi relación solamente estrictamente profesional con ella.

-Naruto—Ella susurro incrédula, si algo defendíael Uzumaki era su libertad qué decir de su amistad con Sakura y ahora le ofrecía aquello—Yo... yo no sé—Respondió ofuscada.

-No puedes dejarme Hinata, dame tiempo cuando termine la especialidad verás que voy a estar más calmado y te tratare mejor— No hubo respuesta más que un beso denotando la necesidad del rubio y la confusión de la morena.

Su día no estaba como para mejorar había intentado hacer más tiempo de lo habitual en los cuidados de sus pacientes, por primera vez no quería ir a la habitación del Uchiha, no sabía lo que se encontraría ahí lo único que la hacía sentir un poco más segura es haber usado la pijama blanca de enfermería y no el habitual vestido, definitivamente traer ese pantalón blanco le proporcionaba más seguridad, abrió la puerta mirando al interior aún temerosa para encontrarse a Sasuke recostado como siempre pareciendo inmóvil, demasiado quieto, demasiado irreal, incluso dudando de lo que vivió ayer... pero ella sabía que él tenía más movilidad de la que demostraba y de eso no iba a dudar, no podía retroceder.

-Buenos días Sasuke— Saludó para como cada día recibir silencio de la otra parte, para él no pasó desapercibido el nuevo uniforme de la chica sólo un par de ocasiones lo vio portarlo en los meses de invierno y al ser febrero no parecía disparatado pero sabía la razón, estuvo tentado a esbozar una sonrisa ladina pero decidió pasarlo de largo— ¿Qué pretendes?— Discutió acercándose a él pero manteniendo una distancia prudente por seguridad, si él decidía saltar de la cama ella podría escapar, necesitaba saber los términos en los cuales se encontraban pero nuevamente silencio— Me engañaste y no entiendo porque pretendes seguir fingiendo que estás ahí postrado— Verlo sentarse en la cama silenciosamente la hizo dar un paso atrás, dudando de su valentía— Tú no pareces demasiado afectado ¿o acaso esas voces te dicen como engañarme? –Soltó un tanto asustada, Sasuke ladeó su cabeza mirándola fijamente.

-Nunca he escuchado voces, no estoy loco— Debatió seco al ponerse de pie e Hinata retrocedía tres pasos más acercándose a la puerta.

-Por algo estás aquí— Dijo arrepintiéndose al instante ¿ella que hacía? Hablando con un enfermo era obvio tenía que notificar la verdadera situación del Uchiha en vez de ponerlo en su contra, eso era básico en una intervención psiquiátrica.

-Sí... quieren desquiciarme y quitarme de en medio— Hinata lo miró enajenada— No me crees—Afirmó el moreno al darse cuenta de ese detalle— Quizás tuve un muy mal momento pero justificado—La peliazul guardó silencio aunque hubiera deseado decirle "la violencia no tiene justificación"— Tú no me conoces, tú sólo sabes las mentiras que los estúpidos asistentes sueltan y seguramente lo que el Uzumaki te ha dicho pero no sabes de mi vida, no deberías juzgarme no es tu trabajo—Agregó denotando su molestia—Tú tampoco puedes ayudarme pero si te metes en mi camino te vas a arrepentir.

Observó al moreno sentarse en su silla de ruedas y mostrarse nuevamente perdido, casi al instante sintió un golpe de la puerta en su nuca y espalda provocando que soltara un gritito asustada, estaba tan absorta en él que no se dio cuenta que alguien se acercaba y que ella se encontraba justamente detrás de la puerta de la habitación.

-Hinata, lo siento—Se disculpó Kiba al ser consciente que la había golpeado— Oh, ya lo tienes en la silla—Dijo despreocupadamente el castaño—La doctora Tsunade anda de muy mal humor y Shizune anda medio alocada, creo que tendrán un ingreso hoy y eso no les agrada—Reveló entre risas a sabiendas que ese par odiaba el papeleo que eso conllevaba, además de los estudios que los médicos seguramente pedirían que se le realizara al nuevo paciente.

-Vaya como siempre ustedes se enteran de todo –Agregó Hinata comenzando a quitar las sábanas de la cama para colocar limpias.

-Bueno si uno anda de aquí para allá eso pasa.

-¿Y Shino cuándo vuelve a esta área?—Le preguntó al volver con las sábanas limpias y empezar a tender la cama.

-No creo que lo vuelvan a mandar acá, por lo visto decidieron economizar con nosotros los camilleros y él está en el área sur.

-Ya veo—Le respondió prestando atención a Sasuke que parecía un muñeco sin vida, ¿desde cuándo actuaría de esa manera? Ahora que lo pensaba y analizaba, era un excelente actor o insólitamente inteligente.

-También dicen que Ino la hija del doctor Yamanaka llega la próxima semana que por eso los ajustes económicos, para su paga.

-Dicen que es muy hermosa—Hinata expresó sin pensarlo, se acercó a Sasuke y desabotonó la pijama de la parte superior.

-¿No la conoces cierto?— Deliberó Kiba ayudándola a desvestir al moreno, ella negó como respuesta a la pregunta.

-Pero debe ser muy buena médica como su padre— Kiba llevó a moreno a la tina hundiéndolo completamente.

-¡Kiba!—La Hyuga protestó corriendo hacia el Uchiha tomando su cabeza entre sus pequeñas manos llevándolo a la superficie.

-Nada le pasara por un rato sumergido...—Empezó a decir divertido el castaño.

-Te avisare cuando necesite tu ayuda—La ojiperla habló con autoridad y denotando su desaprobación ante tal conducta.

-Hinata—Se escuchó el reproche del castaño, pero la molestia de Hinata fue mayor y prefirió no exponerse a un reporte por su actitud.

La peliazul no lo había hecho sólo porque aquella acción le pareció deplorable sino porque sabía que el moreno no era la piltrafa que su amigo camillero creía y no estaba segura hasta qué punto podía responder, pero distinguió en su rostro la molestia, se mordió el labio inferior nerviosa viendo como el Uchiha se sentaba solo en la tina.

-Será el próximo antes que tú— Amenazó con odio.

-Lo lamento— Se disculpó ganándose una mirada asesina, no sabía si el chico realmente tenía una patología mental pero verlo con su autocontrol al máximo la hacía dudar.

-¿Qué fue lo que sucedió? ¿Por qué querían tenerte aquí?

-Por el dinero—Confesó el azabache sin mirarla y con la intención de quitársela de encima, si le creía o no eso le importaba un bledo.

-¿quién?

-No te incumbe dame tu celular.

-¿Qué?— La pregunta de Hinata salió al instante pero no le dio tiempo de nada cuando sintió que el moreno rebuscaba entre sus bolsillos, sacándolo a los pocos segundos de su bolsa delantera derecha.

Lo vio teclear un número y ponérselo en la oreja, entreabrió los labios pensando que decir pero aquello se vio cortado cuando lo oyó hablar.

-¿Suigetsu? Tienes que venir a verme.

Antes de que ella se recuperara de aquello Sasuke cortó la llamada y prácticamente le aventó el celular en sus piernas.

-Esto...

-Vas a ayudarme Hinata, de otra forma todos se enteraran de lo que has hecho: cambiaste mi medicación... eso no hace una buena enfermera, te costaría probablemente tu trabajo, quizás tu profesión—Expuso con una sonrisa suficiente.

-Pero...- Intentó protestar pero aquella mirada segura la hizo comprender que no era un juego estaba atrapada, quiso golpearse la frente por su ingenuidad ¿dónde se metió? ¿Cómo llegó tan lejos? ¿Cómo quedó atrapada?

Llevar al moreno en la silla de ruedas hacia los jardines donde ahora lo esperaban, le parecía irreal no había pasado más de una hora cuando pidieron verlo, sus piernas le temblaban mientras el pequeño camino de cemento le permitía arrastrar la silla de ruedas en la cual llevaba al Uchiha en aparente estado más que aletargado, en una banca algo alejada encontró a los presuntos visitantes de su paciente, un chico delgado con pelo azulado y otro corpulento de pelo naranja. Hinata puso al azabache frente a ellos, mientras intentaba analizar algo fuera de lo normal con esos visitantes.

-Suigetsu estás loco, Sasuke sigue mal—El del pelo naranja habló mientras observaba al Uchiha frente a él.

-Te juro que era su voz—Se defendió alarmado el peliazul y abofeteó dudoso una de las mejillas del azabache al ponerse frente a él.

-No vuelvas a hacer eso o no vivirás para contarlo—La voz penetrante del chico provocó que el agresor prácticamente cayera de nalgas sorprendido.

-¿pero qué?— Suigetsu cuestionó mientras Juugo observaba atónito— ¡Te dejaron parapléjico!

-No seas estúpido—Agregó el moreno sin moverse ni un centímetro— Debes ir a mi departamento 899701 la contraseña de la caja fuerte de mi habitación, debe haber lo suficiente tengo que salir de aquí.

-Espera no me aprendí la contraseña—Se quejó Suigetsu a sabiendas de la eficacia que pedía el moreno en cada mandato, y las pocas veces que repetía instrucciones.

-Yo si—Juugo habló— ¿Ella qué?— Sasuke esbozó una sonrisa ladina en su rostro.

-Ella es la mente maestra—Añadió malicioso, Hinata se sobresaltó y negó enseguida con la cabeza asustada.

-¿Otra enamorada?— Suigetsu cuestionó, Juugo observó la escena con interés.

-¿Por qué no te mueves?— Interrogó el pelinaranja queriendo comprender esa inusual situación ya iban a dar los dos años que Sasuke estaba recluido ahí, en un inicio lo visitaron después de un tiempo pertinente para tratar de sacarlo pero se encontraron con un Sasuke muy distinto, incluso lo dieron por perdido.

-No es momento que sepan que puedo hacerlo, necesito el dinero y ayúdame a idear un plan para salir de aquí—Pidió estaba consciente que su cerebro no estaba funcionando con la brillantez que alguna vez demostró— ella será clave—Decidió.

-No, yo no—Hinata se negó enseguida contrariada—Esto es demasiado—Casi sollozó al decirlo, mientras Suigetsu la miraba divertido.

-¿Cómo tiene ella que ver?—Cuestionó Juugo al no entender como Sasuke podía llamarla la mente maestra si se veía asustada y nada cooperativa.

-Yo no tengo nada que ver y no ayudare a que Uchiha salga del hospital esto es demasiado— Dio a conocer con los ojos llorosos.

-¿Eh?— Suigetsu soltó incrédulo.

-Lo harás o todos se enteraran de lo que hiciste— Hinata negó con la cabeza sin saber si se negaba o le pedía que no hiciera eso—Dame tu suéter Suigetsu.

-Luego me compras otro—Respondió el peliazul al quitárselo y se lo colocaba de manera extraña al moreno, logrando solo colocarle la capucha negra.

-Cuando logren acceder a la mansión y cumplir con su objetivo vienen, vámonos Hinata— La aludida comenzó a alejarse de esos sujetos un tanto petrificada, queriendo ponerse a llorar ¿qué podía hacer? Sin duda debía de regresarlo al tratamiento aquel que lo dormía e imposibilitada era lo único que se le ocurría por el momento, en su mente ofuscada.

—Paséame por los pasillos—Acató la orden del moreno mientras intentaba tranquilizarse y hasta cierta manera sintiéndose más segura puesto que con gente él no daría un paso en falso.

HOLA CORAZONES, QUIERO AGRADECERLES TODOS SUS COMENTARIOS (No los respondo porque los puedo ver esporadicamente pero intentaré empezar las notas para cada uno de ustedes y agradecerles personalmente) ESTOY FELIZ DE LA ACEPTACIÓN QUE HA TENIDO LA HISTORIA :D LES AGRADEZCO MUCHO :D...

Bere, gracias por leerme :D y dejarme tu primer comentario xD