Cáp.4: "La Emperatriz resurge".
Tenía un extraño complejo, lo sabía bien.
Desde que era niño, le gustaba jugar al hermano mayor con todos. Era hijo único así que no había problemas. Era de naturaleza sobre protectora y estricta, pero siempre apoyando a quien lo necesitara sin dudar, dando lo mejor de sí mismo.
Ren era como su hermano menor (porque siempre cuidaba de él y le regañaba por ser descuidado con su salud) y ahora, tenía una hermanita menor (o mejor dicho, "futura cuñada") que por primera vez, acudió a él por ayuda casi al borde del llanto.
Como buen hermano, deseó tener en frente al bastardo miserable que se atrevió a tocar el sagrado cuerpo de Kyoko chan. ¡Cómo se atrevía! ¡Él, que tanto esfuerzo estaba poniendo en juntar a Ren y Kyoko! Y ahora viene ese cantante acosador y hace… ¡NO!
Sentados cerca de una ventana, el de lentes emitía un aura tan oscura que podía perfectamente competir con los peores humores de Tsuruga Ren.
-Kyoko chan- murmuro lacónicamente –Puedo saber, ¿Por qué no te han proporcionado un manager ahora que estas recibiendo más ofertas de trabajo?-
-No lo sé. Jamás lo he preguntado abiertamente, pero puedo suponer que es porque no soy parte oficial de la agencia… así que no tengo ningún derecho a semejante privilegio-
"¿¿¿¿¡¡¡¡¡¡¡COMO PUEDES DECIR ESO!!!!????". Yashiro apretaba sus sienes, exasperado por esa enfermiza modestia de ella. Sin embargo, no era con ella con quien debía molestarse y reclamar. Ya cruzaría unas palabras con Sawara san al respecto. Ahora, lo más importante era, ayudar con el problema fundamental.
-¿Qué piensas hacer? ¿Seguirás con el proyecto?-
-Por supuesto que lo haré. Si no lo hiciera jamás podría volver a mirar mi rostro en el espejo o volver a ver a Tsuruga san con la frente en alto…- sus ojos reflejaron una profunda tristeza y desconsuelo.
-¿Tanto te importa lo que piense Ren?- no pudo evitarlo. Abrió la boca más no poder, impactado por la devoción que esa niña tenía por ese "mocoso idiota". ¿Tan importante era para ella?
-Él es muy profesional y nunca rechazaría un papel por algo tan insignificante como eso. Pero también… tengo miedo de lo que vaya a pensar de mí si descubre lo que sucedió con ese "beagle"…- el peso de la humillación era tanto, creyó quebrarse frente a ese amable hombre de mirada preocupada. Tras sus gafas, sus ojos emitían una calidez abrumadora, semejante a la de su sempai –No quiero decírselo… me da mucha vergüenza-
-Te entiendo, Kyoko chan. Pero si quieres mi ayuda, tendrás que hablar con Ren primero- de verdad no deseaba preocuparla más, pero sería incorrecto guardar secretos que crearían malos entendidos después – Lo mejor sería que llegaras mañana temprano a LME. Así hablaríamos juntos con el presidente Takarada para llegar a un acuerdo momentáneo, ¿Qué te parece?-
Kyoko no respondió de inmediato. Estaba muy ocupada debatiendo interiormente los pros y contras de explicarle las cosas a Tsuruga san. Al final, tuvo que darle la razón a Yashiro san. No estaría demostrando su aprecio y confianza si le ocultaba detalles importantes a su protector y mentor. Si era sincera, él no se enfadaría.
Después de todo lo que había pasado, sonrió aliviada.
-Hai, Yashiro san-
El hombre guiñó gentilmente. Mañana sería un día muy interesante.
******************************LME**********************************
Casi no había dormido. La presión de todo lo que tendría que hacer ese día la abrumaba hasta en sus sueños. Pero su verdadera turbación era causada por un ser real y corpóreo. Ese ser que estaba parado frente a ella, platicando con Sawara san en la recepción de LME. Los nervios la hacían sudar y retorcer sus manos compulsivamente. Debía ser valiente y afrontar la realidad. Era peor si ocultaba o mentía, eso fue lo que Yashiro san le aconsejó.
Se permitió un suspiro de ánimo antes de enfrentar a su sempai.
-Buenos días, Sawara san; Buenos días, Tsuruga san- se inclinó suavemente hacía adelante, sin mirar a los ojos a ninguno.
-Ah! Buenos días, Kyoko chan. ¿Qué haces aquí tan temprano? ¿Algún trabajo especial de la sección "ámame"?- Sawara san saludó entusiasta.
Pero Tsuruga Ren…
Dio la vuelta sin responder siquiera con alguna falsa sonrisa. Con las manos en los bolsillos, prosiguió su camino hacía quien sabe donde, tomando las escaleras eléctricas.
Había sido completamente ignorada y ni siquiera sabía porque.
-Tsuruga san! Espere por favor!...- con pasos rápidos, se acercó a su sempai sin importarle la imagen que daba a los pocos empleados que entraban a las oficinas y les miraban curiosos -¿Por qué esta ignorándome?- él se giró lentamente para encararla. Hubiera preferido que no lo hiciera… no había rastro de amabilidad en la expresión de su rostro; sus labios eran una cruel línea recta y sus ojos fieros eran dagas de filo mortal.
-Siempre ignoro a las personas hipócritas- esas palabras equivalieron a un golpe a puño limpio. El sentimiento que ayer provocaba escozor en sus ojos y garganta aumentaba conforme su mirada chocaba con la del hombre frente a ella. Aquel hombre que respetaba y admiraba… ese hombre que la agraciaba con todo el desprecio que sólo imaginaba en sus pesimistas fantasías. Y lo peor, es que el veneno que escupía, tenía fundamentos válidos. Eso era lo que su consciencia reprendía.
Fue lenta al percatarse de que sus ojos estaban más húmedos de lo normal y el nudo en su garganta por poco la asfixiaba. Estaba llorando… frente al indiferente Tsuruga san… él, no dejaba de observarla con asco…
No podía soportarlo más.
-¿Kyoko chan?- ese fue el gatillo. Antes de que todos la vieran en ese deprimente estado, se despidió lo más rápido que pudo con una sonrisa falsa que no pegaba con el dolor en sus ojos y el torrente húmedo que descendía por sus mejillas.
Yashiro, quien la saludara preocupado, se ajustó los lentes. Nada más entrar, pudo ver ambos actores dirigirse la palabra, extrañado por la falta de modales de Ren al darle la espalda a quien le hablaba. Pero la sorpresa final, fue ver a Kyoko chan mortificada intensamente.
-¿Ren, qué fue lo que hiciste?- su respuesta fue una mirada colérica. -¿Qué? ¿Por qué esa cara? ¿Tan temprano y ya me estas mostrando tu verdadera naturaleza? Eso no es típico de ti…- se estaba arriesgando demasiado con su osadía: sin esperar respuesta o acción, tomó a su "hermanito" por la muñeca; alejándolo de los molestos mirones y Sawara san.
Por fin lo tenía donde quería.
-Suélteme, Yashiro san- su voz impregnada de fría cólera que no podía ser disimulada con una máscara de serenidad.
-¿Qué le dijiste a Kyoko chan?-
-¿Eso te preocupa? ¿Por qué no le preguntas tu mismo? Puedes quedar con ella de nuevo en esa cafetería. Los vi entrar… debiste ser más precavido si no deseabas ser descubierto- por fin, sus labios se curvaron en una sardónica sonrisa al ser testigo de la aterrada expresión de su manager. Fue descubierta la traición y ahora sólo faltaba escuchar esa pobre excusa que daría.
Yashiro estaba estupefacto. No por saberse descubierto, sino por el claro tono que estaba utilizando.
Tsuruga Ren estaba muriendo lentamente de… celos.
-Ah! Eso! Claro, puedo hacerlo…es más, con lo que acaba de pasar, de seguro necesitará un hombro donde apoyarse- disfrutó como el más alto apretaba los puños, de seguro deseando pegarle un puñetazo en la cara. Llegado a ese punto, no podía echarse para atrás –Pobre Kyoko chan. Su destino es ser lastimada por los hombres en quienes a depositado su confianza- fingió quitarse una mota del saco, regalándole una mirada despreciativa mientras reanudaba la marcha. Tenía que ir a la reunión con Kyoko chan y el presidente.
-Eso es muy interesante…- dejó al fin de apretar sus puños para cruzar los brazos frente a su pecho –"Los hombres en los que ha depositado su confianza"…muy interesante. Entonces no debo sentirme mal por llamarla hipócrita…-
-¿¡Cómo la llamaste, jovencito impertinente!?- en un par de zancadas, estaban nuevamente frente a frente. Estaba contento de verlo celoso, demostrando abiertamente sus sentimientos; pero, que precisamente ÉL, la insultara de esa manera, era imperdonable –Si supieras por lo que ha pasado…- no pudo reclamarle más, porque frente suyo, estaba el mismísimo "B.J".
Los ojos de Tsuruga san habían alcanzado el máximo de odio. Pero, si se observaba bien, podía distinguirse una emoción más compleja que la simple rabia.
Yashiro guardaría para siempre esa expresión en su memoria, porque jamás creyó ser testigo de ella algún día: Tsuruga Ren, además de celoso; estaba dolido.
-¿¡"Sí lo supiera"!? ¡Pues mira, me gustaría saberlo también! ¡Por que ella no confía en mí en lo más mínimo!- ese era el sentimiento que lo devoraba por dentro como un asqueroso parasito. Las insinuaciones de su manager rompieron la última barrera de su fachada superflua. Le dolía profundamente ser hecho a un lado, como si no sirviera para nada. ¿Incluso Yashiro era más confiable que él para ella?
-Entonces, ¿Sabes qué hacer?-
-¿A qué te refieres?-
- …- no estaba de humor para enigmáticas respuestas. Si el supiera que hacer, lo habría hecho hace mucho tiempo ya –Mira, tienes que dejar de enojarte con ella por llevarse bien con otros hombres. Es una chica de preparatoria y le queda mucha vida por delante y, lo más seguro es que conozca a muchos chicos que querrán relacionarse con ella…- eso último provocó un tic nervioso en el ojo derecho del actor. Tenía unas fuertes ganas de reír, pero se contuvo –Cuando estés dispuesto a escucharla sin dejar salir ese feo lado tuyo, llámame al móvil- dando por terminada la charla, se dio la vuelta.
Muy lento, el otro lo tomaba por el maletín.
-¿Qué quieres decir con eso de "llamarte"?-
-Pues, hoy será un día interesante para ti porque, esta vez, acompañaré a Kyoko chan como su manager- raras veces podía dejar estupefacto a ese chico tan serio –Ayer por la noche, le hablé a Sawara san y al presidente Takarada. Ambos estuvieron de acuerdo pero para que Kyoko chan no estallara con su extrema modestia, decidimos hacer una reunión en la mañana. Así que como ves, te las verás sólo… mandarían a alguien de la sección "ámame", pero ya no hay nadie ahí además de ya sabes quien…- desesperado por marcharse, agració a su ex cliente con una divertida sonrisa, dando a entender que estaba más que entusiasmado por trabajar con ella.
Ren lo dejó ir sin poder responderle.
¿Yashiro, el manager de Mogami san?
¿Y qué era esa estupidez de sentir celos por que ELLA hablara con otros hombres?
Eso no era algo que a él le importara… sin embargo…
******************************LME**********************************************
-¿Esta bien que haya dejado sólo a Tsuruga san?-
-Claro. Es un chico grande. Pude cuidarse solo-
Kyoko y Yashiro iban de camino al "set" de "Box R" para continuar con la grabación del video. La actriz reproducía la reunión que recién había terminado con el presidente Lory, Sawara san y Yashiro san, dando como resultado, el animado acompañante que llevaba a un lado.
"-Quiero decirte que no estoy de acuerdo con ese proyecto. Nadie puede decirte que hacer sin antes mandar sus propuestas a la agencia para que el contenido de estos sea aprobado por mí"- el director Takarada no dejaba de mirarla con sus intimidantes ojos oscuros, notablemente molesto al enterarse de lo que habían hecho sin consultarle –"Todos los miembros de esta agencia, son como mis hijos y les tengo mucho aprecio. No hay excepciones. Por lo tanto"- suavemente, se incorporó de la cómoda silla donde descansaba para acercarse a la avergonzada Kyoko que recibía el "pequeño" regaño sumisamente –"…no me gusta que una de mis hijas más jóvenes sea tratada de esa manera por nadie"- su enorme mano acarició la cabeza de esa niña atrevida como sólo un padre podría hacerlo después de sermonear a una hija traviesa –"Sin embargo, como sé que no das tu brazo a torcer y quieres continuar con el trabajo, te permitiré hacerlo con una condición…"-
-"¿Cual?"-
-"Que Yashiro san te acompañe como manager, solo hasta que termines de filmar ese video. Hablaré con Ren para informarle"- dejando atrás toda seriedad, de la nada, sacó una capa de torero; bailando frenéticamente –"¡Qué felicidad! ¡Kyoko chan tendrá su primera experiencia con un manager! ¡Ya es toda una señorita!"- Kyoko tuvo que alejarse un poco, estaba segura que la obligaría a bailar junto con él. Permitió que una suave carcajada muriera en su sus labios. Ella bailaría lo que fuera con ese hombre, después de todo, eso hacen las hijas con sus padres.
-Kyoko chan, ¿Estas bien?-
-Sí, disculpe mi distracción, ¿Me decía algo?- del susto por poco y deja la cabeza estampada en el techo del taxi. ¿Cómo podía distraerse en un momento como ese?
-Bueno, te preguntaba si estabas bien, te ves preocupada-
-Solamente estoy un poco cansada-
-Diablos! Eres idéntica! Siempre hacen cosas que me preocupan! Es el colmo!- Yashiro inició uno de sus típicos ataques de "hermano mayor" y sin nadie que lo detuviera, habló por horas mientras Kyoko divagaba nuevamente en otro problema que debía enfrentar.
Era verdad que parte de su turbación en el video, era el que Reino la manoseara descaradamente frente a un nutrido grupo de personas; sin embargo, todo ello se debía –seguramente- a su falta de experiencia en ese ámbito. Nunca había tenido un novio y aunque lo hubiera, la dignidad con la que había sido criada en la posada de los Fuwa impedriría dejarse tocar por un hombre. Seguramente esa era otra de las razones por las que Shotaro la consideraba aburrida…
"-MALDITO SHOTARO DEGENERADO!!!! ES POR TU CULPA QUE PERDI AÑOS DE MI JUVENTUD!!!!!!!NUNCA ME CONSIDERESTE ALGO MAS QUE UNA IAMIGA PERO SIEMPRE ALEJABAS A LOS OTROS CHICOS!!!!! QUIEN TE ENTIENDE, BASTARDO!!!!!!!!-"… NO! Debía dejar de pensar en él o perdería toda coherencia.
Su problema radicaba en su incapacidad para interpretar a una chica apasionada, deseosa de experimentar el placer en todas sus formas, porque, personalmente, ni siquiera pensaba en esos temas.
El aura depresiva se apoderaba de ella rápidamente.
¿Cómo interpretar a esa clase de "Natsu"? Ella, que iría vestida como una magnifica princesa con su kimono… un momento…¿¡Princesa!?... y de pronto, todo tuvo sentido.
-Si me visto como una princesa, haré lo posible por interpretar el papel de esa manera. "Natsu" no es una chica a la que le gusta actuar como una "oojousama". Es una chica normal que hará lo que quiera aunque eso dañe su imagen… ¡Ella no es Mío! No es siquiera una persona de modales refinados…- eso tenía sentido. Por lo menos había superado un obstáculo ahora sólo quedaba la interpretación…
"Natsu, la Emperatriz de la Noche". Inevitablemente, su mente viajó hace unos meses, cuando ayudaba a Tsuruga san a encontrar inspiración para el papel de "Katsuki". Recordó cuando cayó sobre ella, apretándola suavemente. Tragó duro con el sólo recuerdo de su salvaje mirada, como un depredador… esa mirada provocadora la asustaba hasta el punto de no poder hablar. Pero a diferencia de Reino (que también le dedicaba esas miradas), su corazón se derretía progresivamente, el aire le faltaba y en su estomago, retumbaba un ciento de hadas atrapadas.
-"Debe ser del puro terror (increíble que de más miedo que la del "beagle"), esa mirada es lo más terrorífico a lo que me he enfrentado, en ambos casos… sin embargo, también los hace ver…de cierta forma, intocables para una persona común y corriente…¿Ara?"… Lo tengo…- había descubierto la solución "-Nuevamente, gracias a Tsuruga san… quizá con un poco de ayuda de ese "beagle"… pero él no tiene que saberlo…¡Un momento! ¿¡Y por qué habría de agradecerle a él!? ¡Fue Tsuruga san quien me miró primero de esa manera! ¡Maldito tonto "número 2" (POR QUE EL PRIMERO ES SHOTARO)!"- luego de pisotear mentalmente la cara de su "amigo de infancia" (nuevamente) y la de Reino, relajó sus facciones en una sonrisa nostálgica.
Hubiera sido genial contárselo a su sempai, tal vez riera divertido por sus ocurrencias.
Debía recordarse que estaba enojado con ella.
**************************************LME**********************************
-Si las miradas mataran…- una hermosa mujer de largos cabellos negros miraba fijamente a su compañero protagonista.
-Ah! Disculpe, Hitomi san. Estaba completamente perdido en el papel- una sonrisa luminosa surcó su rostro rígido como la piedra.
-Eso es bueno. Pero por favor, cambia de expresión. Me asusta como no tienes idea- coquetamente, echó para tras la melena; provocándole. Mas no consiguió el interés que esperaba –Eres un aburrido…- bufó.
No se molestó en disculparse.
Desde que había llegado al "set", Tsuruga Ren no paraba de expandir su aura oscura por doquier. Su cara no dejaba de verse simpática y galante aunque por dentro hubiera una bestia salvaje deseosa de sangre. Estaba perdiendo su profesionalismo, tal como lo había previsto: el pensar en Mogami san lo descontrolaba, plantando en su cerebro la alocada fantasía de ir por ella y llevársela lejos en brazos, donde ni Fuwa o Reino pudieran alcanzarla.
-¿Qué demonios estoy pensando?- se dejó caer con pesar sobre una de las bancas dispuestas por todo el lugar para permitir un breve descanso al "staff". Ahí, no hubo excusas para no analizar profundamente los hechos de esa mañana y parte de la noche anterior.
Cuando descubrió que su manager y Mogami san habían quedado, los celos se apoderaron de todo su ser, como si la sangre que corría por sus venas se transformara paulatinamente en veneno. En la soledad de su apartamento y bajo los efectos de una botella entera de whisky, pudo ser sincero consigo mismo: detestaba que otros hombres se fijaran en ella. Era como si todos ellos echaran en cara sus posibilidades para estar cerca de ella como "hombres", no como él, que era un sempai; un mentor paternal o fraternal.
Cuando los efectos del alcohol pasaron he hicieron estragos en su organismo; después de dos pastillas de un fuerte analgésico y una mágica ducha fría; la razón vino a él de pronto: Mogami san posiblemente tendría algún problema, para no molestarlo, llamó a Yashiro por ayuda o consejos.
Suspiró con desgano. Eso lo tranquilizaba y sin embargo, el descontento no abandonaba su corazón. La idea de llamarlos a ambos por una buena explicación (como un marido celoso) se apoderaba cada vez más de sí. Una fría carcajada acompañó sus salvajes fantasías: la sola idea de considerarse un "Marido celoso" sólo podía ser remanente de su "yo" pasado.
-"Cálmate, Ren. Ella te lo dirá"- no muy convencido de ello, tomó las llaves del auto. Un compromiso lo esperaba en LME y debía llegar temprano. Al llegar al estacionamiento subterráneo… el destino fraguó una maquiavélica jugarreta.
-Rayos! Tendré que pasar comprando el periódico. Ni modo, iré donde Yashiro lo consigue a esta hora- molesto por no ser provisto de su principal fuente de información matutina, no muy feliz con la idea de hacer un alto a la hora pico de la mañana; arrancó tomando la avenida principal, procurando no perder el carril izquierdo para evitar molestias a la hora de aparcarse en la caseta de revistas.
Ese no iba ser su mejor día, definitivamente.
Nada más bajarse y tomar el maldito papel impreso, chocó sin el más mínimo dejo de gracia con la humanidad de Fuwa Sho, acompañado de su fiel representante llena a rebosar con revistas de chismes y un solo ejemplar del periódico.
Ambos hombres se miraron intensamente, deseándose lo peor con sutileza. Por lo menos por parte del actor, pues Fuwa Sho no era, lo que se dice, un hombre sensato con su boca.
-AH! Qué hace la "grandiosa" estrella comprando el diario tan temprano? No deberías estar cuidando de Kyoko como buen "sempai"?- la acidez de su palabras era molesta, incluso para alguien tan tolerante como él. Ese pedante le miraba retador, probamente deseoso de recibir una respuesta como "Lo mismo digo" para alimentar su enorme egocentrismo. No quería dirigirle la palabra, pero la última pregunta lo dejó en que pensar, curioso.
-¿Por qué habría de cuidar a Mogami san?- ignorando ese molesto "Y todavía la llama por su apellido…¡Qué patético!", deseoso de aclarar la intriga sembrada, seguía inmutable pero alerta.
-¿Por qué más habría de ser? En este momento deberías cuidarla para que ese "beagle" no se le ocurra alguna locura. Eres una molestia, cuando en verdad necesito que estés presente, no apareces. Pésima coordinación…- y siguió presumiendo ante la horrorizada manager, quien por todos los medios, trataba de hacer entrar en razón al caso perdido de cantante.
-¿Te refieres a ese sujeto que acosaba a Mogami san? ¿Por qué tendría él que hacerle una locura?- lo supo. Antes incuso de recibir la incrédula mirada de los dos frente a él, después de casi ver convulsionar de felicidad a ese impertinente y durante el largo rato, aquel no paró de regocijarse de su rostro desencajado. Pero la verdad, es que no podía soportar el mismo golpe bajo dos veces en la vida.
-¿Así que sigues siendo inferior a mí en su mente?, lo sabía. Pero creí que POR LO MENOS, lograrías que confiara un poco más en ti. No eres digno de siquiera ser llamado mi rival- sí. Cada vez que abría esa asquerosa boca, sus palabras lo apuñalaban por todas partes. Sus puños se apretaban cada vez más, encajando las uñas dolorosamente en la palma de la mano –Te informaré para que no te sientas "tan" excluido: "Vie Ghoul" interpretará el "opening" de "Box R", ella participará en él y créeme, Reino no perderá la oportunidad.- ¿Qué? ¿Por qué no le dijo algo tan importante como eso? ¡Cuando el había amenazado a ese tipo, nunca creyó que regresaría! Y ella, ¿Por qué se lo había dicho a Fuwa? ¿Era acaso esa la razón para llamar a Yashiro? ¿¡Por no involucrarlo, molestarlo o preocuparlo!? ¿Prefería informarle a Fuwa?.
Para él, en ese momento, no existía excusa posible que justificara esa acción. Estaba, TOTALEMENTE enfadado.
-Sho! Por favor deja de decir cosas tan irresponsables!- la afligida Shoko no paraba con sus suplicas. Notaba a leguas que Tsuruga Ren estaba genuinamente irritado, hasta el punto de perder la calma de sus rasgos amables.
-¿¡Irresponsable, dices!? ¡Pero si es este sujeto el irresponsable! Creí que de verdad cumpliría con su papel de "sempai" y mira nada más, deja sola a Kyoko a merced de ese tipo. Lastimosamente, como no trabajamos en la misma agencia no puedo PROTEGERLA NUEVAMENTE- con altanería, echo para atrás el largo flequillo rubio que adornaba su rostro atractivo mientras su mano derecha buscaba apoyo en su cadera. Satisfecho de verlo afectado por ser ignorado en todos los sentidos posibles -… así es..- continuó incauto -…no se puede confiar en un hombre que no muestra nunca su verdadera cara. Kyoko jamás podría siquiera llegar a pensar en él como un "posible" interés amoroso. Pero pierde cuidado, cuando sea mi mujer, no tendrás que cuidar de ella nunca más..-
Raras veces perdía la calma. Tenía años de no tomar a otra persona por las solapas de la camisa o de ocupar la fuerza física para callar una molesta incoherencia. Sin embargo, en aquel instante en que ese hombre se refirió a ELLA de esa manera, en ese tono despectivo como si se tratara de un objeto de su propiedad, el instinto dormido en él despertó con más ímpetu que nunca.
Así, erguido en toda su altura, tomando a Fuwa Sho en plena vía pública claramente amenazándolo, no dudaría en enseñarle a ese mediocre cual era su lugar en el corazón de Mogami san.
-No eres nadie para poseerla ni siquiera eres digno de estar parado en el mismo suelo que ella…- murmuró rabioso sin aflojar un ápice su agarre.
-¿Duele la verdad? No me asustas. Sabes que en su mente y corazón, mi existencia es más significativa que la tuya o la de cualquier otro- con osadía, tomó un poco del cuello de la fina camisa que llevaba el actor.
-Eso es relativo, Fuwa san. Puedes ocupar su mente pero lo que ella siente por ti, jamás será amor. Lo que le hiciste, jamás lo olvidará-
-Por lo menos no me ve con ese asqueroso respeto que raya en la idolatría… ella me tiene más confianza por que somos IGUALES…- la revelación que conllevaba esa última frase lo noqueó por completo. Era verdad, eran iguales. Incluso el destino intentaba juntarlos una y otra vez mientras que él… su vida era insignificante, sin sentido. Inconsciente, soltó al otro, derrotado como nunca lo había estado.
Cuando también fue liberado, sólo fue capaz de mirarlo lleno de envidia, porque, para Mogami san, la existencia de Fuwa Sho no era indiferente.
"-Para mí, su existencia, me brinda seguridad y fortaleza, Tsuruga san-".
Esas fueron las palabras que Kyoko le dijera en Karuizawa, y justo como en aquel entonces, el calor de la confianza inundaba su corazón. Su vida no era insignificante… era importante, para ella. Podría suponer que hasta más que Fuwa… o eso esperaba.
-No son iguales… no te compares con ella, no serías capaz ni de llegar a la mitad de su talón…- lentamente, se acercaba al desconcertado cantante. Observado de cerca por la manager – Mientras estuvo a tu lado, no fuiste capaz de apreciarla… nunca permitiste que su talento creciera porque sólo te importa tú propia carrera. Es triste lo que dices, Fuwa… patético, me atrevería a decir- a centímetros de su rostro, casi respirando sobre él, le devolvería los píes a la Tierra -…no es como si ella necesitara que la salves… ella es más fuerte que antes, probablemente siempre lo ha sido, pero nunca te fijaste y a diferencia de ti, ella puede hacer lo que quiera con su vida. Posee tantas habilidades pero ellas salieron a la luz cuando te dejó y pudo ser libre. Así que haz el favor de no alardear sobre temas en lo que no tienes nada de consciencia. Esta fuera de tu alcance, ella es superior a ti en muchos sentidos…- nuevamente alejándose, se dirigió al distraído tendero para pagar el periódico, agraciando a su antagonista con una amable sonrisa –Buenos días, Fuwa kun; creo que su nombre es Shoko san, ¿nee?, buenos días también-
Lo último que escuchó fue un exasperado grito tras suyo.
-Si tanto quieres que ella sea tuya, hazlo…- se obligó a detenerse ante lo que esa frase podría significar, ¿Se refería acaso a …? –Pero… eso sólo la asustaría… ¿No?...-
-Eso no es algo que te importe…- giró completamente sobre sus talones. Si le daba la cara en ese momento, no podría contenerse de golpearlo.
-Claro que es asunto mío. No permitiré que toques lo que me pertenece…- sabía que sonreía con superioridad y victoria. Ese desgraciado…
-Ella no es un objeto ni tu sirvienta…- fueron sus últimas palabras, cargadas de cólera.
Pero eso no fue todo por ese mañana, luego vino la pelea en la recepción de LME…
Después de ese incidente, llegó al trabajo hecho una furia pero disimulándolo muy bien con su mejor sonrisa falsa (esa que hacía llorar a Mogami san…)
-"¿Por qué sigo llamándola por su apellido incluso en mi mente?"- divagaba entre descansos y por más que lo intentaba, no se entendía a sí mismo. El sólo pensar en la desolada expresión de esa chica... su mente traía los recuerdos, seguramente para mortificarlo con la culpa...
Al llegar a la agencia, se topó con Sawada san. Se dispuso a enterarse de todo por medio de él sobre todos los pormenores que su kouhai había obviado. El resultado de esa conversación, al saber que ese hombre tocará a esa chica como lo hizo, saber que ella se enfrentó a un evento tan ajeno a su naturaleza como lo era el acoso completamente sola y para colmo, él, siempre viviendo en la ignorancia de todo eso, lo enervaba. Nuevamente, estaba decepcionado consigo mismo. Mogami era una chica fuerte, pero no tenía la suficiente experiencia para lidiar con algunos temas "oscuros" en el medio.
Si ella hubiera pedido consejo a él, podría haberla ayudado, porque sabía muy bien por lo que pasaba. Al inicio de su carrera, era acosado por mujeres mayores que deseaban de él, algo más que una buena interpretación en el "set". Por eso desarrolló, lo que años después el presidente Takarada llamará "aura aburrida mata chismes", para defenderse de eso molestos inconvenientes.
Él podría decirle muchas cosas a ella… podría ayudarla en lo que fuera incluso si eso impedía que descansara en toda la noche.
¿Cuando iba comenzar a confiar en él?
Para rematar, cuando Kyoko entró al edificio, saludó sin mirarlo a la cara. Esa fue la gota que derramó el vaso.
Estaba harto de ser hecho a un lado. Mas nunca fue su intención decirle cosas hirientes. Cuando las crueles palabras salieron de sus labios, de inmediato deseo jamás haber abierto la boca. Ella lloraba, dolida mientras él la miraba llenó de culpa. Luego todo fue rápido, Yukihito apareció regañándolo; él le reclamó y vio una cara muy diferente en su manager, una que jamás había visto y era muy parecida a la suya. Yashiro, el manager de Kyoko ¿Por cuando tiempo?
-Tsuruga kun, vamos a comenzar de nuevo…- un joven asomó tímidamente frente a él para llamar su atención.
-Ah, muchas gracias- incorporándose de su nido de problemas, espabiló los sentidos, relajando sus músculos un poco.
Necesitaba hablar con su kouhai lo más rápido que fuera posible.
Sin dudarlo ya, encendió su móvil y marcó el número exacto…
***********************************LME********************************************
-Kyo…Kyoko chan?...Espera! Debes ponerte el…- Risa trataba desesperadamente en convencer a la actriz de colocarse la ropa que era, sin embargo, Kyoko estaba más necia que nunca… hasta traía un traje por su cuenta.
-No discutiré, más, Risa san…- con frialdad, ajustó bien los broches de la cortísima falda paletoneada. Las medias comenzaban desde sus muslos, negras como todo el conjunto. No sabía de donde salió la idea de usar un uniforme escolar negro, pero al mirarlo en la tienda, no encontró mejor forma de combinar con su protagonista masculino. No era algo que usualmente usara y por lo general, una falda tan corta estaría completamente fuera de discusión en su guardarropa diario. Sin embargo, aquella no era una ocasión ordinaria y "Natsu" definitivamente, la adoraría.
-Al director no le gustará que pases por sobre lo que él ha dicho…- la estilista no podía dejar de horrorizarse por el atrevimiento de esa actriz. Honesta y profesionalmente, consideraba que esas ropas quedaban mejor con la personalidad de "Natsu", mas eso era ignorar las indicaciones del director. Una regla fundamental en el mundo del espectáculo estaba a punto de romperse, y ella se preocupaba por el futuro de esa talentosa actriz novata.
-No te preocupes, lo aceptará…- ajustándose la austera corbata roja con una calavera la centro, dirigió una confortante y provocadora sonrisa a la pelirroja –ten fe…- ya lista, salió del camerino, donde era esperada por su manager.
-Guau!!! Kyoko chan!!! Por favor, cuando termines, déjame tomarte una foto!!! Se la enseñaré a todos en LME!!- en los solitarios pasillos, Yashiro podía actuar como un fan llenó de cafeína y bebidas energizantes. A su criterio, era como un colibrí tamaño gigante. No pudo evitar reírse -Me alegra que estés de tan buen humor, Kyoko chan. Y mira, jamás creí que pararíamos a hacer compras. ¿Estas segura de que eso es lo que quieres?-
Los temores de Yashiro no estaban mal infundados. Cuando Kyoko tuvo su divino momento de revelación, lo primero que pidió fue ir de compras a una tienda de "ropa fuera de lo usual". Cómo no estaba muy familiarizado con vestimentas femeninas (debido a su larga trayectoria al lado de Ren) sólo pudo pensar en el "Giri Giri". Era una tienda conocida por muchos actores masculinos que buscaban un regalo "especial" para sus amantes, novias, esposas, lo que fuera. No pudo dejar de sonrojarse al entrar junto con Kyoko a esa "clase" de lugar mientras ella iba tan tranquila, buscando por todas partes.
-Esto es lo que tengo que hacer, por el bien de "Natsu"- murmuró; sorprendida de ella misma por su atrevimiento y repentina perdida de recato. De todas las tiendas en las que pudo haber entrado al llegar a Tokyo, su última opción hubiera sido precisamente esa. Era más para el gusto de Shotaro que el suyo propio y sin embargo, sin rastros de timidez, no dudó en probarse todo los atuendos que le llamaron la atención, hasta encontrar el idóneo: un "sefuku" negro de mini falda extra corta bordeada de encajes negros; la blusa típica de un uniforme con ribetes rojos al borde del cuello y mangas; la corbata roja tenía un broche de calavera en el centro. Los zapatos y las medias altas fueron fáciles de escoger.
Aunque…
-"EHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!??????????????????????????????????? ESO VALE!!!?????????"- una impactada Kyoko yacía en el suelo del almacén, llamando escandalosamente la atención de los pocos clientes que deambulaban por las esquinas o los estantes.
-"Kyoko chan… resiste, por favor…"- el manager no sabía si reírse o avergonzarse. Al parecer, olvidó mencionar el insignificante detalle de que esa era una tienda de diseñador y sus productos, por lo tanto, debían tener un precio "algo" elevado.
-"Yashiro san…. ¿Por qué no me dijo sobre esto?... ¡Creí que era una tienda de "plebeyos"! ¡No tengo suficiente dinero para pagar esto!"- Kyoko se transformaba poco a poco en un fantasma apenas tangible por la decepción. Parecía que el viento se la llevaría lejos.
-"No te preocupes, tengo dinero para pagarlo"- el de lentes sonrió luminosamente, sacando una tarjeta de crédito de su billetera.
-"NOOOO!!!! NO PUEDO PERMITIRLO!!!!! No debe gastar tan irresponsablemente el dinero que con tanta dedicación y esfuerzo ha ganado!!!!"- Kyoko podía imaginárselo, siguiendo fielmente a Tsuruga san en medio de una ventisca, apenas cobijado por una raída capa de viaje y un destartalado sombrero de paja.
-"No te preocupes, este presupuesto es para emergencias. Me lo ha dado el presidente Takarada para cualquier gasto imprevisto"- claro, jamás le diría que esa tarjeta era de Ren y que por razones de trabajo, le era permitido utilizarla para cualquier cosa que el actor necesitara. Plenamente convencido, de que Ren no se enfadaría –"Me lo agradecerás, Ren. Además, cuando la veas con ese uniforme, hasta a un "fracasado bloque de hielo en el amor" como tú, le sangraría la nariz… JOJOJOJO!!! COMO DESEO VERLO!!!!!!"- pensaba entusiasta, tratando de disimularlo lo más posible, aunque algunas risillas espasmódicas se colaban de vez en cuando.
De regreso al tiempo presente...
Caminando a paso ligero por los pasillos, Kyoko no dejaba de sorprenderse con el cambio en Yashiro san nada más entrar en el "set". Después de las bromas y las caras chistosas que hacía, verlo transformarse en el "serio y estricto" representante era impactante. Aunque para los demás, lo fue mucho más porque la mayoría de ellos lo conocían muy bien y por QUIEN. No hubo comentarios cáusticos ni insinuaciones de ningún tipo. Ni siquiera Reino pudo articular palabra.
Pese a lo que cualquiera pensaría, esa atmosfera no le gustaba en lo absoluto.
-"No quiero que me respeten por que me acompaña el manager de Tsuruga Ren"- cada vez que ese nombre cruzaba su mente como una marquesina luminosa en neón, sus pulmones dejaban de funcionar, dejándola azul –"Eso no es lo que quiero"-
-¿Estas lista, Kyoko?-
-Hai, Yashiro san…-
-Espera, Kyoko chan…- antes de pasar por las puertas que llevaban al lugar de grabación, fue delicadamente tomada del codo por su acompañante –Por favor…- los ojos le brillaban intensamente… como una colegiala que esta apunto de confesarle su amor al chico que le gusta –Llamame "Yukihito"!!!!!!! No es justo que trates a tu onii chan tan fríamente!!!!!- una gota de sudor la recorrió entera de pies a cabeza. Creía que diría algo que, en verdad, ella no estaría de acuerdo en escuchar. Sin embargo, ¿Quién era ella para combatir contra esos ojos de cachorro?.
-Esta bien… mientras pueda seguirle diciendo "san", no hay problema- lo agració con esa sonrisa dulce y sincera.
Yashiro creyó caer en un éxtasis mental de sólo mirarla.
-Adelante, entonces- abriendo la puerta para ella, ajustó sus lentes sonriendo tiranamente al imaginarse la reacción de todos los presentes al ver esa obra maestra hecha mujer.
-Un momento!!! Kyoko chan???- el silencio era cada vez más pesado a medida que se acercaban al centro de la instalación –por qué no traes el kimono? Qué significa ese uniforme?- el director Kurosaki prácticamente, voló a su lado. Le molestaba enormemente su ridícula consternación.
-Creí que este era un mejor atuendo, después de todo, "Natsu" no es una señorita decente que se divierte jugando con muñecas en el patio de una casa feudal…-
-Pero… eso… ¡No voy a tolerar que hagas las cosas como se te antojen, Mogami san!- podía notarlo nervioso (no apartaba los ojos del vuelo de su falda), eso era divertido. Pronto comenzaría a ceder. Era hora de echar mano de las cualidades de "Natsu".
-Pero ese es mi encanto, "YO hago lo que quiero con mi cuerpo y mi vida", eso es lo que dice este uniforme. No me importa si los demás lo odian, lo usaré y no les quedará más opción que adorarlo o cerrar la boca. Creí que era más atrevido, director…- con sutileza, retiró un poco los extravagantes lentes polarizados que impedían observar los impactados ojos del hombre; con una suave caricia, recorrió la línea de la nariz, pasando distraídamente por los labios deteniéndose en el mentón. Con un poco de presión, lo obligo a cerrar la boca -¿Qué dice? ¿Considera que esta "Natsu" está mal?-
-Veremos que tal…- retirándose abochornado por haber caído en la trampa, giró ofuscado por donde vino. No quería que los demás lo vieran en ese lamentable estado. Su corazón se agitaba como un péndulo dentro de su pecho y sentía claramente su rostro arder. Esa chica… ¿Era realmente Kyoko?
Satisfecha por los resultados, ella también dio la vuelta de regreso a su "guardián", con una sonrisa en los labios.
-Mírala, no parecía. Se veía tan común y es toda una experta. Como dije antes, lo que hacen algunas sin talento para conseguir lo que quieren… ahora, hasta se a plantado en seducir al director… ¡Sin vergüenza!-
-Lo que más me molesta es que hasta trajo a ese sujeto que anda con Tsuruga san. Ha de ser muy buena en lo que "hace", ningún actor prestaría a su manager para una novata mediocre-
Las mismas chicas que la molestaran la vez pasada, murmuraban todas reunidas en un compacto séquito de víboras en una alejada esquina. A tiempo se dio cuenta, que Yukihito se dirigía furioso hacía ellas.
-Yuki san!- el aludido se giró violentamente, tomado desprevenido por la abreviación de su nombre. Ella le miraba fríamente, o eso parecía, mientras caminaba hacía él cadenciosamente. Tragó duro, desde esa perspectiva, era idéntica a Ren –Por favor, no se moleste por esas trivialidades. A nadie de aquí debe importarle que tipo de relación mantengo con Tsuruga san -¿Qué pasaba ahí? ¿¡Qué pasaba con esa chica!? En una situación normal, ella probablemente, gritaría histérica diciendo "No!!! Tsuruga san y yo no tenemos siquiera una relación!! Somos "sempai" y "kouhai"!!! NADA MÁS!!!" o cosas semejantes. Esa Kyoko que tenía en frente, esa que respondía lenta y gravemente, emitía un aura tan intocable que no dejaba funcionar las neuronas con normalidad. Supo que nadie se atrevería si quiera a reclamarle. Para terminar de rematarlo, lo tomó por el cuello de la camisa, acomodándolo delicadamente –Así que, deje de prestar oídos en esos comentarios absurdos y oblíguese a fijarse sólo en mi, ¿Nee?- esa era CLARAMEMTE, una llamada de atención para él. Prácticamente le dijo "No se meta lo que no le importa y dedíquese a ser mi manager"… pero con ese tono, esa expresión en sus ojos y sus manos acariciando las solapas del traje. Comenzaba a transpirar copiosamente… pronto se sonrojaría…
-"Esta chica…¿Dónde?...¿¡Donde demonios, aprendió a comportarse de esa manera!? ¿¡Actuar de esa manera!?"- dentro de su mente, sus ojos daban vueltas como un torbellino. Ahora estaba decidido: Kyoko chan le daba más miedo que Ren –Hai, Kyoko chan- fue la sumisa respuesta.
-Así me gusta-
-Kyoko?- ella giró su cuerpo para encarar al objeto de sus frustraciones más recientes, alegrándose de, por lo menos, perturbarlo tanto como al director. Se obligó a no cerrarle la boca de un manotazo.
-¿Qué pasó, Rei? ¿Estas listo para comenzar de nuevo?-
-Si… ¿Por qué ese uniforme? ¿Kurosaki lo aprobó?- sus ojos violáceos la recorrían entera sin disimular en lo más mínimo, la lujuria que lo consumía.
-Eso depende…- bien. El "beagle" estaba cambiando a la expresión "rey de la noche". Ahora, ella le demostraría quien era superior. Esa reacción, no volvería a asustarla jamás – deja de mirarme de esa manera. Mejor te guardas esa cara para cuando comencemos a grabar… si sigues así, no podré contenerme de cerrarte la boca con un bozal…- pasó a su lado, acariciando con pereza, los cabellos largos claros, divertida del leve sonrojo en sus mejillas –parece que tienes fiebre…- así como Kuu otousan la molestaba con ese tipico golpe en la frente (como si alejara un insecto molesto), así lo hizo con Reino. Sin esperar reacción, se dirigió con toda tranquilidad a donde los llamaba el director.
-¿Ese era realmente el "ángel falso"?- Miroku, quien apenas acaba de llegar al "set" junto con los demás miembros de la banda, fue otro de los arrastrados al "imán" oscuro de Kyoko. Extrañado por la falta de respuesta, elevó la vista, sorprendiéndose de lo que veía: Reino estaba completamente hipnotizado, rígido y sonrojado -¿Reino?-
-Estoy bien, Miroku. Sólo una corrección- recuperándose mágicamente, deslizó la gabardina negra que lo protegía de sol por sus largos brazos, quedando únicamente en el uniforme que usaría en el video. Nuevamente sonreía entusiasmado – ella nunca fue un "ángel"… ella es un "súcubo" –
-Si tu lo dices… pero, ¿Eso no es lo peor que le puede pasar a un hombre?-
-Para un hombre normal, sí. Pero… yo no soy un hombre normal…-
De nuevo, en ese "set"; ambos se miraban desafiantes.
Ahora ella tenía mejores armas para enfrentarlo. Esta vez, ella llevaría las de ganar.
**********************************LME************************************
"Se acercaba lentamente a mí, caminando como un gato, con esa cadencia hipnotízante, estaba perdido en sus ojos, me devoraba entero con la ferocidad de su mirada.
En ese momento supe, que no me importaba… mi vida podía ser tomada por ella en cualquier instante; prefería dejar de existir en este mundo, haría cualquier cosa con tal de que sus labios me regalaran su cálido aliento. Pero eso no sucedería jamás. Ella es la "Emperatriz de la Noche" y yo seré su esclavo por toda la eternidad".
Cuando pensó en la letra de la canción, su mente se enfocó en Kyoko chan y su interpretación de "Natsu". Aunque esa no fuera su verdadera cara, él idolatraba su sadismo. Desde ese momento, su objetivo fue conseguir que ella interpretara al personaje de su oscura melodía. Los más bajos deseos de su cuerpo y mente no le daban un minuto de paz, maquinando las posibles reacciones que ella tendría.
Había previsto el bochorno y la ira; pero nunca espero, que ella aceptara el reto que conllevaba crear a la "Emperatriz".
Y lo hacía muy bien…
Era diferente a todo lo que imaginaba y sin embargo, a pesar de no lucir como la "geisha" que soñaba; esa chica, con su uniforme y su actitud altiva, superó todas y cada una de sus expectativas.
Sonreía perversamente mientras "Natsu" se acercaba, acechante. Como un felino que juega con su presa antes de acabarla. En esos momentos, encontraba molestos a todos esos entrometidos que los rodeaban; de saberse solo, suplicaría por sus manos sobre su cuerpo… cualquier parte estaba bien, se conformaría con sólo sentir un dedo o un roce. La necesidad se hacía más fuerte y la impaciencia lo irritaba; mas ella lo miraba, evaluándolo cruelmente.
Y por fin, su recompensa.
Indiferente a su penoso estado ansioso, acercó sus delicadas manos a su rostro; pegando provocadora, su cuerpo al suyo. Requirió cierto control de sí mismo para no soltar un gemido. Sin embargo, cuando buscó sus labios (idea original del libreto) ella lo detuvo, halándolo por el cuello con una cadena…
¡¿En que momento había sacado esa cosa!? ¡Se había aprovechado de él mientras se distraía con su cercanía!
Ahora estaba molesto. Las cosas no iban como el quería. Trataba de acercarse a ella, pero en cada intento, era devuelto al suelo y la cadena era apretada hasta provocarle cierto escozor en el cuello. Desde abajo, como un perro apaleado, sus ojos ensanchados de impresión, conocieron el verdadero poder de esa actriz.
-"Levanta la cabeza cuando te dirija la palabra"- no salía sonido alguno de su boca, pero leía cada palabra de sus acciones. De rodillas a sus píes, no hacía más que mirarla embelesado. Esperaba hacerse entender, de la misma manera, que deseaba con todo su ser, obedecerla fielmente –"Así es… ese es tu lugar… No puedes tocarme. No eres digno siquiera de lamer mis zapatos"- Kyoko exudaba tanto sadismo y poder con sólo las expresiones fáciales; pero, no conforme con eso, colocó un píe sobre su pecho, obligándolo a doblarse dolorosamente hacia atrás –"Pero si tanto deseas tocarme, ya sabes que hacer…"- desde esa perspectiva, podía ser testigo de la provocadora sonrisa de su "reina". Era doloroso y placentero, al mismo tiempo. Deseó que ella elevará un poco más la pierna, para satisfacer el pervertido morbo de mirar su ropa interior. Sólo un poco más arriba…-"Ni lo intentes…"- con una fuerte patada, lo mantuvo quieto.
Perdía el control y la razón le fallaba por momentos. No deseaba doblegarse del todo… pero, realmente… deseaba…
Sintiéndose atrevido, arriesgando su propia vida, tentó con sus manos los tobillos que ayudana a imprimir fuerza, dejando una posible marca en su pecho para mañana. Mas el mañana no importaba, cuando unos fríos ojos se posaron sobre él. Sintió miedo y excitación.
-"He perdido"- cerrando el violeta intenso de sus ojos, tomó suavemente el píe, procurando no elevarlo demasiado. Y sin importar que todos fueran testigos de ellos, depositó sus labios sobre el zapato de su señora, lamiéndolo con todo el erotismo que era capaz de expresar mudamente.
-"Ahora si eres mi esclavo"- en recompensa, "Natsu" lo agració con una sonrisa casi orgásmica… (Aunque estaba seguro de que Kyoko no conocía semejante fenómeno), sus ojos brillaban regocijados; con sus manos, acarició su mejilla –"Buena mascota"-
-¡CORTEN!-
El grito de Kurosaki los trajo de nuevo a la realidad.
-Oye, lamento haberte tratado así. ¿Te duele el pecho? ¿La espalda?... Dijiste que odiabas sentir dolor… - Kyoko retiró rápidamente su píe. Estaba consiente de haberse pasado con la agresividad, causándole daño a su compañero -¡Nee...Reino! Te estoy hablando… -
-Ah… no te preocupes. No fue nada- incorporándose del suelo, sacudió su ropa y retiró al cadena de su cuello –Me has dejado sorprendido, Kyoko. ¿Dónde aprendiste a actuar así?-
-Realmente, no lo sé. Inicié pensando en alguien que conozco y que de vez en cuando, saca ese lado "oscuro", pero lo demás… fluyó en mi mente al recordar la letra de la canción- dejando atrás las sonrisas frías, por primera vez, le fue regalada una cálida y dulce.
Hubiera sido perfecto, si no supiera de antemano que, posiblemente, esa sonrisa no era para él.
-Reino, Kyoko chan…- Kurosaki se acercaba a ellos, un poco pálido pero feliz –¿No les importa que no borre nada de lo que acaban de hacer?...- visiblemente excitado por la emoción, pasó los brazos por los hombros de cada uno como si los tres fueran viejos amigos de escuela - ¡Estoy realmente satisfecho!...¡Vamos! Dejen la modestia atrás…- y, como solía hacer, de un fuerte manotazo…
-¡COF, COF, COF, COF!- …
