¡Hola a todos! Mil gracias a todas las hermosas y solidarias personas que han dejado review, han puesto como favorito, etc. Muchas gracias

No los entretengo más entonces, que disfruten el cap!

-Tris Chase

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Se sentía terriblemente culpable. Ya era mediodía y ningún atisbo de Amanda. Disimuladamente volteaba su cabeza desde la mesa de Hermes a la de Atenea y nada. Terriblemente pensó en las consecuencias, en primer lugar ¿por qué la había dejado ir? Él sabía que la rubia se sabía defender muy bien, pero no había vuelto y ya había pasado mucho tiempo. Algo había sucedido

Pensó en Mathew. William sabía perfectamente que el chico tenía pensamientos más allá de la amistad hacia la rubia, pero ella parecía no notarlo. Sólo para confirmarlo el chico le echó un vistazo a la cabaña de Poseidón, la cual estaba vacía. Suspiró de alivio, ganando la atención de los hermanos Stoll

-¿Y qué le pasa a este?- preguntó disimuladamente Travis, Connor asintió

-Está "buceando" la cabaña de Atenea- dijo el otro, William negó con la cabeza

-Oigan yo no estaba "buceando" la cabaña de Atenea- dijo, los hermanos se rieron, luego adoptando una expresión de sorpresa

-Alto ¿estabas viendo la mesa de... Poseidón?- preguntó el que parecía Travis, al pelirrojo las mejillas le sonrosaron de furia

-¡Claro que no!- dijo, terminando su almuerzo y yéndose a algún lado, Connor le susurró a un niño de Hermes a su lado

-Cuidado con William que es gay- le dijo, instantáneamente el pobre niño soltó el tenedor y se quedó con una expresión de sorpresa, a la que Travis clasificó como "póker face extremo"

*:*:*:*:*

William desvió su vista al bosque. Tenía que decirle, pero no sabía cómo actuaría el hijo de Poseidón. Sabía que al menos alguien se habría enterado y, por lo que le habían dicho, Mathew no había salido de su cabaña por todo el día. Necesitaba decirle a él primero

Estaba al frente de la cabaña de Poseidón. Podía ver la cabaña de Hera, la cual era sólo decorativa, y la de Zeus. Se preguntó por qué Hades no tendría una cabaña en el campamento

Estaba a punto de tocar la puerta cuando pensó en lo que tenía que decir y cómo le iba a decir

Obviamente no le podía decir "¡Hola viejo! La tipa de la que has estado enamorado desde que llegaste al campamento a desaparecido y es probable que tal vez no la vuelvas a ver"- definitivamente no era una bonita forma de decirlo

Trató de buscar la forma correcta, pero no la encontraba, estuvo a punto de irse de la cabaña cuando algo en su interior le decía que tenía que hacerlo ¿qué pasaba si Mathew lo descubría por las malas? Su mejor amigo había dejado ir a la tipa de la que estaba enamorado a la muerte, tampoco era bonito

Agarró todo su valor –el cual era muy poco- y tocó la puerta. Oyó unos quejidos y alguna que otra caída del cuerpo somnoliento de Mathew; no quería estresarlo, pero tenía que decirle la verdad

Se preguntó ¿por qué no decirle otra cosa? Alguna excusa que testificara que Amanda se había ido, y él quedaba libre de toda culpa. Era tan fácil...

No. Le diría la verdad y trataría de hacer lo que pudiera con ayudarlo

Oyó que abrían la puerta y había un chico todo despeinado, con los pelos de punta, pero con la mirada de siempre, William trató de tranquilizarse

-Este... Mathew...- empezó el pelirrojo pensando en lo que iba a decir

-¿Qué pasa?- preguntó Mathew ya medio despierto, prestando atención a lo que su amigo tenía que decirle

Los ojos azules de William no podían estar más llenos de culpabilidad en ese momento.

Sentía que con esa noticia, lo más probable era que el mundo de Mathew se destruyera, tratando de encontrar qué le había pasado a la rubia. Su mente se encontraría en una situación ilógica hasta que, en algún momento, el corazón del chico no soportara más y se volviera cada vez más oscuro

Tal vez sólo estaba exagerando las cosas

Deseó con todas sus fuerzas de que fuera así

Decidió ser directo

-Es...Amanda- dijo, tratando de ser un poco sutil, Mathew soltó una sonrisa burlona

-¿Otra vez lo de los pegasos?- preguntó, imaginándose cómo se reiría de ella en ese momento...pero la cara seria de William no le ayudaba en nada

-Ella quiso ir al bosque-empezó el pelirrojo- me dijo que no te dijera... ella... – con cada palabra Mathew se estresaba más ¿qué le había pasado?- no ha regresado... algo pasó...- el hijo de Poseidón lo interrumpió

-¿Dónde está?- preguntó el castaño preocupado, William bajó la cabeza

-Lo siento... ella... no ha regresado... y eso fue en el amanecer- dijo, con sus brillantes ojos azules siendo opacados por la tristeza de haber perdido a su amiga

-Dime que ella está ahí, entrenando- dijo Mathew con desesperación- ¡Dímelo!- el pelirrojo negó con la cabeza

-Lo siento... es... mi culpa- dijo por fin el pelirrojo, el castaño se tranquilizó un poco y negó con la cabeza

-Claro que no William- dijo- Amanda es lo suficientemente fuerte para defenderse en el bosque, algo debió haber sucedido

-Eso pensé yo- coincidió William- pero nadie entra al campamento a menos de que sea un semidiós

-Eso... es cierto- dijo Mathew-¿sabes qué? Voy a dormir un poco más...- el pelirrojo se sintió aún más culpable y lo que iba a hacer no era lo más genial, pero sería tal vez mejor

Tal vez

*:*:*:*:*

Mathew se encontraba en una de las pequeñas montañas que rodeaban el Campamento Mestizo, no sabía qué rayos hacía ahí, pero supuso que algo tenía que mostrarle el sueño

Vio a lo lejos el muchacho rubio que había visto anoche y una figura más pequeña...

...Amanda

Iba armada con su arco y las flechas, parecía que los dos iban a una dirección específica ¿qué hacía allí ella? ¿Quién era ese muchacho?

¿Acaso ella estaba... abandonando el campamento?

Inmediatamente Mathew desechó esa idea de la cabeza, ella no podía hacerlo. Vio que la rubia volteó al campamento y luego el muchacho y ella se fueron alejando cada vez más

Mathew se trataba de mover para seguirlos, pero no podía. Tenía que seguirlos, tenía que averiguar qué estaba pasando

Un rayo cruzó el cielo

Y despertó con los incesantes golpes en su puerta. Pudo notar que estaba atardeciendo ¿Tanto había dormido? A esa hora Amanda y el muchacho debían de estar lejos, muy lejos

Rápidamente se levantó de la cama. William estaba en la puerta

-Mathew, han convocado una reunión de los capitanes de las cabañas, te recomiendo que llegues ahí rápido- le dijo y lo empujó, incitándolo a que corriera a la Casa Grande

La Casa Grande era una construcción muy bella, tal como su nombre lo decía era grande, pero no colosal. Desde que llegó le había gustado la Casa Grande, aunque le dejó de gustar luego de que se hubiera convertido (automáticamente) en el capitán de la cabaña de Poseidón. Llegó a la construcción y se fue directo a la mesa de ping-pong del cuarto de juegos donde a veces hacían sus reuniones. Se notaba que no tenían presupuesto

Los ojos azul verdoso de Mathew se pasearon por la sala, pudo ver a Leo jugando con un pedazo de metal, a Piper al lado de él tratando de parecer tranquila, pudo ver a Travis Stoll tratando de hacer una broma con materiales inexistentes en el salón, al lado, Katie Gardiener suspirando de resignación por la inmadurez de su amigo, Will Solace murmurando algo de que la puesta de sol era genial y que estaba empezando a hacer su primer haiku, a Armando, el nuevo capitán de Ares, gruñendo por no-sé-qué-razón como siempre lo hacían los hijos del dios de la guerra, Butch o algo así, el capitán de la cabaña de Iris, haciendo su siempre discurso de macho que se respeta es hijo de la diosa del arcoíris, recostada de una pared ya en sombra, Annabeth, la capitana de Atenea, y muchas personas más de otras cabañas. Quirón entró en su forma humana al salón, ya que con tantas personas él no podía estar en su forma de centauro, eso, de cierta forma, relajó a Mathew

El centauro en su forma humana tomó la palabra, haciendo que todos se callaran- He recibido noticias... inquietantes- el hijo de Poseidón ya sabía de lo que iba a hablar, alguien le había dicho- una de nuestras campistas ha desaparecido y...

-¿De qué cabaña era?- le interrumpió Piper, Quirón prosiguió

-Amanda Johnson, de la cabaña de Atenea- a todos les sorprendió la respuesta, no sé esperaban que específicamente la rubia haya desaparecido, incluso Annabeth abrió los ojos por la sorpresa. Mathew pensó por un momento si a ella le importaba Amanda

-Yo la buscaré- se ofreció el castaño, todos le miraron

-Es demasiado joven- dijo Armando- hijo de Poseidón de paso

-Precisamente por eso- repuso Piper

-Apuesto a que sería contradictorio, quiero decir, ¿Poseidón buscando a Atenea?- coincidió Travis con el hijo de Ares

-Iré yo-se ofreció Annabeth, levantando levemente la mano- después de todo, yo soy la capitana de su cabaña- Mathew frunció el ceño, le molestaba hacer una misión con Annabeth, pero tenía que hacerlo

-Tuve un sueño- dijo dudoso Mathew, todos lo miraron- hace unos minutos la vi, con un muchacho...- dijo

-¿Un muchacho?- preguntó Annabeth, Leo levantó una ceja-¿cómo era?- el castaño dudó de si contarle todo a Annabeth, sobre todo estando frente a todos

-No lo sé- mintió- pero, otra cosa... algo apareció en mi bolsillo...- dijo tratando cambiar el tema, sacando el bolígrafo (que había vuelto a aparecer en su bolsillo), todos al verlo se congelaron, tratando de pensar cómo había llegado a él

-¿Cómo...?- logró articular Quirón- ¿Se puede convertir en espada?- preguntó, Mathew sonrió

-Si- dijo, quitándole la tapa al bolígrafo y, en el mismo resplandor dorado que en la mañana, el bolígrafo se transformó en una bella espada en la que se leía Contracorriente

Todos se quedaron congelados. Si no fuera porque el momento era tenso Mathew se habría echado a reír por las caras que todos tenían. Annabeth tenía una cara de la que pagaría un millón de dólares si podría sacar una foto, Piper tenía una mirada en la que se le iban a salir los ojos; Leo estaba en la misma situación que el hijo de Poseidón, sino fuera por la tensión, se reiría a carcajadas de las caras de sus amigos, Travis estaba realmente sorprendido y serio y, a su lado, Katie se sorprendía, no tanto por la espada, sino por la seriedad del hermano Stoll. Incluso Quirón tenía una cara de auténtica sorpresa

-Esa espada...- dijo- ¿de dónde la sacaste?- preguntó, Mathew se encogió de hombros

-No lo sé- respondió- apareció de la nada- dijo y todos tenían sus caras de sorpresa, la primera en recobrar la compostura fue Annabeth

-Quirón- le llamó- vamos a salir mañana al alba- finalizó, Quirón alzó una ceja

-¿Dos miembros?- preguntó, la rubia asintió- ¿Estás segura?

-No notaran que nos fuimos- concluyó, así yéndose a su cabaña y dejando a todos aún sorprendidos

-Mathew- le llamó el centauro, el aludido volteó-vete a tu cabaña, necesitamos cuadrar... algunas cosas

Mathew, aún confundido por la sorpresa de todos, obedeció a Quirón yéndose a su cabaña, paseó por el campamento, vio el establo de los pegasos y el armario de armas, pudo ver a lo lejos la playa bañada por los últimos rayos de sol del atardecer, el castaño agarró su espada y se fue para allá

Siempre le había encantado el agua, la sentía como un segundo hogar, y de un hijo de Poseidón no se podría esperar menos. De pequeño, lo que apenas recordaba de su madre, era que los dos siempre viajaban a la playa y él se quedaba horas nadando y nadando, al parecer su madre sabía que él podía respirar bajo el agua

Recordó el día que su padre, Poseidón, lo había reconocido. Todos estaban tan confundidos y expectantes en ese momento igual que ahora. Miró su espada y trató de adivinar los secretos que poseía. Tal vez le había pertenecido a grandes héroes y su historia estaba llena de gloria. Pero, eso era todo lo contrario a lo que Amanda le había dicho sobre esa espada

Pensó en la rubia. No sabía qué era lo que pasaba, pero tenía que encontrarla. No podía dejarla, por todos los dioses, y sobre todo ese muchacho quién era. Se entristeció al pensar que Amanda podría dejar el campamento. Después de todo no es que su capitana la tratara de lo mejor

Annabeth, pensó con rabia, hasta las hijas de Afrodita le caían mejor que ella

Lentamente cerró los ojos para relajarse y se quedó allí, escuchando el ruido de las olas que tanto le encantaba. Poco a poco y sin darse cuenta, se había quedado dormido

*:*:*:*:*

No supo por cuánto tiempo se quedó en la playa, ya que al despertarse había un fino halo de luz en horizonte. Estaba amaneciendo. Se paró, agarró a Contracorriente y se puso a caminar. Extrañamente esta noche no había soñado con nada, lo que le dio una incómoda sensación de paz. No era común de los mestizos soñar en negro. Miró los campos de tiro. Sintió una profunda sensación de tristeza al pensar en la rubia. Decidió no empacar nada, estaba seguro de que Annabeth llevaría todo lo necesario

Fue a la Casa Grande, en la cual, en una de sus paredes estaba recostada Annabeth; Mathew sintió una incómoda sensación de ir en una misión solo con una chica. Le hubiera gustado que estuviera un tercer miembro en la misión. La rubia tomó la palabra primero

-¿Estás listo? Nos iremos ahorita para no llamar la atención- le dijo, Mathew asintió- está es tu primera misión afuera ¿no?- el chico asintió nuevamente- escucha tienes que hacer todo lo que yo te diga, nada de hablar por teléfono o llamar la atención entre los mortales

-Ya lo sé- le respondió, como si fuera un idiota- pensó el castaño

Lentamente pudo ver que el halo de luz en el horizonte se hacía cada vez más grande. Supuso que Quirón crearía una buena excusa para que los demás asimilaran su ida

Pudo ver que estaba a punto de regresar al mundo exterior, un mundo en el cual tenía tiempo sin ver. Notó que estaba nervioso y respiró hondo. Annabeth no le dirigió la mirada. Dio su primer paso en el mundo exterior luego de cruzar la frontera con el Vellocino de Oro, el cual protegía el valle

Volvería a ver los altos edificios de Nueva York y tal vez una televisión o algo. Tal vez vería a su padre. Esa opción lo hizo estremecer

Su misión apenas estaba empezando

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Espero que les haya gustado el cap! De nuevo voy a agradecer inmensamente lo reviews ¡MUCHAS GRACIAS!

Y, si pueden, dejen su review de nuevo

Gracias por leer

Nos leemos en el próximo capítulo

PD: Sigan agradeciéndole a Annabeth que me dice todos los días a cada minuto ESCRIBEEE

-Tris Chase