Disclaimer: los personajes no me pertenecen, pero la trama si.

Lo que está escrito "entre comillas" son los pensamientos de la gente.

Lo que está escrito en cursiva son conversaciones en la distancia o por teléfono.

En ésta historia, los protagonistas son humanos.

La historia está escrita desde el punto de vista de Bella Swan.

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4. HALLOWEEN.

- No estoy segura, chicos. – me quejé mientras íbamos de camino a la casa de mis tíos, desde donde ya se oía la música a todo volumen.

- Bella, tranquila. Estás genial. Deja los nervios. – dijo Jacob, rodeando mi cintura con su brazo. – todos estamos genial.

Había dejado que Ángela me peinara y maquillara mientras me arrepentía de haber aceptado tal locura.

Tal y como me había dicho Emmett, me estaba esperando en la puerta, pero cuando llegamos, ni siquiera me miró. No pude evitar sonreír.

- Vamos entrando. Nos vemos dentro. – dijo Jacob. Me dio un beso en la mejilla y él, Ángela y Ben entraron en la casa.

- No se si me atrevo a acercarme. No irás a morderme? – dije mirando a Emmett que, tal y como me había dicho, iba disfrazado de vampiro, aunque bastante moderno.

- Bella, eres tú? – preguntó claramente sorprendido. Me quité el antifaz que llevaba y Emmett empezó a reír. – Si no llegas a decirme nada no te hubiera reconocido. Y aun así no estaba muy seguro de que fueras tú.

- Me tomaré eso como un cumplido.

- Hazlo. Entramos? – dijo cogiéndome del brazo.

- Claro.

Emmett llamó al timbre y Jessica nos abrió. Por suerte, no pareció reconocerme.

- Me gusta tu disfraz. – dijo Emmett mientras íbamos de camino a donde estaban Ángela y los demás.

- Apenas tiene tela. Voy más desnuda que vestida. – me quejé antes de que alguien se interpusiera en nuestro camino.

Era otro vampiro, de cabello cobrizo y ojos… amarillos? Me volví hacia Emmett y me fijé en que él también tenía los ojos amarillos. "Los vampiros tienen los ojos amarillos?"

- Emmett, te estaba buscando. Donde… - me miró fijamente y se quedó callado unos segundos. – Isa? Eres tú?

- Hola Edward. "mierda."

- Edward, que querías? – dijo Emmett.

Mientras ambos hablaban, me fijé mejor en la ropa que llevaban. Iban con pantalón negro y camisa blanca. Llevaban el pelo engominado, peinado hacia atrás. Llevaban unos colmillos de pega, con la comisura de los labios pintada de rojo. En el cuello, tenían dos puntos rojos. "No se han dejado ni un solo detalle."

- Ven un momento. – dijo Emmett, cogiéndome del brazo.

Nos apartamos de su hermano y me llevó hacia el cuarto de baño de la planta baja.

- Porque Edward te ha llamado Isa?

- Es mi nombre. – me defendí. – Me llamo Isabella.

- Edward no sabe que eres la chica que va con él a clase, no?

- No. – dije en un susurro.

- Te gusta?

- Quien?

- Edward.

- Que?! – exclamé sorprendida. "pero como se le ocurre?" – no, no. – "No?"

- Entonces porque no les dices quien eres?

- No hay motivos.

- Edward lleva dos meses hablando de una tal Isa, a la que conoció en una discoteca. Creo que le gustas.

- Emmett, no se.

- Si no te gusta, no pasará nada. Pero no juegues con él.

- De acuerdo. – me rendí. Emmett tenía razón. – pero no le digas nada. Debo hacerlo yo. – dije soltándome de su mano.

Me puse el antifaz, salí del cuarto de baño y fui hacia donde estaban mis amigos aunque, por segunda vez, alguien se interpuso en mi camino. Otra vez Edward.

- Bailamos? – dijo cogiéndome de la mano.

- Vale. – aunque mi mente me decía que no debía, en el fondo, me apetecía bailar con él.

Edward me llevó al centro de la improvisada pista de baile que se había echo en el salón de la casa de mis tíos. Puso sus manos en mi cintura y empezamos a bailar.

- Me gusta tu disfraz.

- Gracias.

- Exactamente, de que vas?

- En realidad, no lo se. Ángela me ha dicho que vamos como las chicas del vídeo clip de la banda sonora de Moulin Rouge. Sabes?

- Si, he visto la película. Y el vídeo.

Me di cuenta de que Edward no me quitaba el ojo de encima. Llevaba un corsé y la parte de abajo del disfraz eran unos shorts, pero muy cortos. Iba casi en cueros. Al menos yo me sentía así. Llevaba el pelo suelto, cardado. Bueno, Ángela me había dicho que se había inspirado en el vídeo clip de Lady Marmalade para el peinado y el maquillaje.

- Vas a la universidad? Nos hemos visto antes?

- Si, y si.

- Te recordaría.

- Bueno, tal vez me hayas visto pero no te hayas dado cuenta. – dije. "Te sientas a mi lado casi cada día y ni siquiera te has dado cuenta."

- Como no darme cuenta? Como olvidarte? Como no recordar esos preciosos ojos color chocolate.

Bajé la vista avergonzada. Me estaba ruborizando.

- Crees que podríamos quedar algún día? Ya sabes, para que podamos hablar con más tranquilidad, sin que nadie pueda interrumpirnos. – dijo mirando hacia un lado. Miré en la misma dirección que él y vi que se refería a Jacob, que venía hacia nosotros.

- No se, yo…

- Ten, mi móvil. – dijo sacando una tarjeta del bolsillo de su pantalón. "Quien lleva una tarjeta en un disfraz?" – llámame. – se quitó los colmillos de pega, me dio un beso en los labios y se marchó.

Que me estaba pasando? Al sentir sus labios de nuevo, había empezado a sentir un cosquilleo en el estómago. "Porque me siento así?"

- Bella, va todo bien? – dijo Jacob, quedándose a mi lado.

- Si. Tomamos algo? – dijo avanzando hacia la mesa en la que había unos cuantos refrescos, aunque me decidí por algo más fuerte. – Dame lo más fuerte que tengas. – le dije al chico que servía el alcohol.

Me sirvió un chupito de tequila y me lo bebí de un solo trago. Cuando estaba a punto de beberme el siguiente trago, Jacob me quitó el baso de la mano, alejándolo de mi.

- Pero que te pasa? Pareces nerviosa.

- Creo que me he enamorado de Edward Cullen. – dije apoyándome en la mesa.

Jacob no dijo nada al respecto, pero se bebió el chupito de tequila de un trago y pidió un par más.

Nos pasamos el resto de la noche bailando con Jacob, Ángela y Ben. Se marcharon cuando se iba todo el mundo. No tenía ánimos de encontrarme con Jessica, y menos en el estado en el que me encontraba. Me había bebido una botella de tequila con Jacob. A penas podía dar cuatro pasos sin tropezar con mis propios pies.

Jacob fue hacia mi dormitorio, cogió algo de ropa y me acompañó a su casa. Estaba casi dormida, pero sentí como Jacob me quitaba el antifaz y todos los clips que llevaba en el pelo, para que no me los clavara mientras durmiera. "Siempre tan considerado."

Me desperté al notar la humedad en la cara. Pronto sentí un leve peso en mi tripa. Abrí los ojos y vi que Jacob dejaba a Blackie encima de mí.

- Buenos días! Blackie quería saludarte. – dijo sentándose en la cama, acariciando la cabeza del cachorro.

No me moví del sitio, pero sí llevé la mano al lomo del perro, que se volvió hacia mí y empezó a darme lametones en la mano.

- Como estás?

- Me duele la cabeza. – dije susurrando.

- Bueno, pillaste una buena turca.

- Y tú?

- También me duele la cabeza, pero me he tomado una aspirina y se me ha pasado un poco.

Intenté levantarme de la cama, pero Jacob no me dejó. Me trajo una aspirina y me quedé un rato más tumbada en la cama. Fui a darme una ducha y me vestí con la ropa que Jacob había cogido de mi dormitorio. Me vestí con el vestido que me había traído, que era ancho y largo, de color crudo. Me dejé el pelo suelto y me puse las gafas. Me había quitado las lentillas antes de tumbarme y quedarme k.o. por la borrachera de la noche anterior.

- Ya ni me acordaba de que tenía éste vestido.

- Estaba bastante escondido entre los pijamas, pero creí que así estarías cómoda.

- Gracias Jake. Por todo. Por lo de anoche, por dejarme dormir aquí, por éste desayuno… - dije mientras me sentaba a la mesa.

- Eres mi mejor amiga. Oye… respecto a lo que me contaste anoche… lo de Cullen.

- Ya, entiendo. Bueno, es que… - me sentía un poco incómoda hablando con Jacob del asunto, pero después de todo lo que había echo por mí… se lo debía.

- Bella?

- Pues… cada vez que me habla, que me toca, que me…

- Besa?

- Si. Pues me pongo muy nerviosa y siento un cosquilleo en el estómago.

- Ah! Entiendo. Pero… creía que te ignoraba.

- Lo hace. Cuando estamos en clase, pero…

- Ya… ya me he dado cuenta de que solo te trata bien cuando vas arreglada y se cree que eres otra persona. Cree que eres una de las suyas. Una pija.

- Ya lo se, pero voy a decírselo. Emmett dice que le gusto.

- A mi también. – dijo poniéndose en pie, dándome la espalda.

Me quedé con la boca abierta por la sorpresa. Sabía que Jacob me quería, pero pensaba que sentía lo mismo que yo sentía por él. Yo le quería mucho, pero como un amigo.

Me puse en pie y fui hacia él. Rodeé su cintura con mis brazos y apoyé mi rostro en su espalda. Jacob cogió mis manos y empezó a acariciarlas.

- Bella, se que solo me quieres como un amigo, pero no puedo evitar sentir lo que siento por ti. – se dio la vuelta, aun entre mis brazos y puso sus manos en mis mejillas. – te quiero. – acercó su rostro al mío, rozó sus labios con los míos y nos besamos.

Mi mente me decía que lo que estaba haciendo era una locura, pero sus cálidos besos hacían que no pudiera separarme de él, que mis manos acariciaran su espalda, empezando a quitarle la camiseta.

Jacob apartó todo lo que había encima de la mesa y me sentó en ella, empezando a levantar mi vestido, dejándome en ropa interior, besando cada parte de mi piel, desde el ombligo hasta mi cuello. Me tumbó lentamente sobre la mesa, sin dejar de besarme. Rodeé su cintura con mis piernas mientras que él empezaba a desabrochar mi sujetador. Cuando empecé a bajar mis labios por su cuello, saboreando cada parte de su piel, el timbre empezó a sonar.

No nos detuvimos, en un principio, pero el timbre continuó sonando, insistentemente, Jacob se volvió, mirando hacia la puerta.

- Ves. – dije al ver la cara de Jacob.

Jacob me ayudó a levantarme de la mesa y se puso la camiseta mientras iba en busca de mi sujetador. Me puse el vestido mientras Jacob iba a abrir la puerta. Empecé a recoger las cosas del suelo mientras oía a Jacob hablar, aunque nadie le respondía.

Barrí un poco y fui a sentarme en la cama, donde Blackie se había quedado dormido.

- Déjame pasar y dime donde está Isa? – dijo una voz que me hizo dar un bote por la sorpresa.

Blackie saltó de la cama y fue hacia la puerta, donde empezó a ladrar.

- No se de que estás hablando. – dijo la voz de Jacob.

- Te vi traer a Isa a tu casa. – la vez de Edward cada vez se oía más cerca.

Corrí hacia el cuarto de baño, con el móvil y la tarjeta con el número de Edward en la mano. Marqué el número con rapidez y esperé a que respondiera.

- Diga?

- Edward? – intenté en voz baja, pero sin llegar a susurrar.

- Si, quien es?

- Soy… bueno, anoche me diste tu tarjeta.

- Vaya! Isa, la verdad es que creí que no me ibas a llamar. Anoche te vi bastante nerviosa.

- Lo estaba. He estado pensando que, tal y como dijiste, podríamos quedar un día de éstos. Ésta noche, o mañana, si te parece.

- Estupendo. Entonces, te parece ésta noche?

- Si. Me paso por tu casa? – dije al sentir sus pasos cada vez más cerca de mi escondite.

- No te he dicho donde vive.

- Pero se donde vive Emmett. Es tu hermano, no?

- Si. A las siete te va bien?

- A las siete estaré en tu casa.

- Un beso. – dijo antes de que colgara.

Puse el móvil en silencio y lo escondí. Lo sujete en mi cintura, en la goma de mis braguitas, al igual que la tarjeta. Me recogí el pelo y esperé cinco minutos de reloj para salir del cuarto de baño.

Creía que Edward ya se había marchado, pero me equivoqué. Casi me choco con él cuando salí del cuarto de baño. Blackie estaba mordiendo los bajos de sus pantalones, mientras Edward intentaba quitarse al animal de encima, a patadas. Me agaché a su lado, cogí al perro en brazos y fui a dejarle sobre la cama.

- Vaya, creo que me he equivocado. – dijo al tiempo que me miraba fijamente, marcando un número en su teléfono.

Mi móvil comenzó a vibrar, pero no me moví y disimulé hablando y acariciando a Blackie.

Edward colgó el teléfono y se fue hacia la puerta, seguido por Jacob y por mí, que había ido a buscar la correa del perro. Iría a sacarlo a dar una vuelta. En cuanto Edward avanzó unos pasos, salí de la casa, hacia el exterior de la urbanización.

En el momento en que puse un pie fuera, una mano me cogió del brazo e hizo que me diera la vuelta.

- Que haces?!

- Hola, Swan. – dijo Edward, soltándome de golpe.

- Cullen, que haces?

- Quería hablar contigo. Sales con Black?

- Y a ti que te importa!? – dije a la defensiva, empezando a caminar.

- Bueno, es que no se si te conviene. – empezó a decir al tiempo que se ponía a caminar a mi lado. – anoche le vi entrar en su casa con otra chica.

- Y? Él es libre de hacer lo que quiera.

- Bueno, solo quería saber si esa chica está con él.

- Porqué?

- Porque me gusta. – sus palabras lograron que me detuviera.

- Jacob no está con ninguna chica en estos momentos. De ser así, me lo habría contado.

- Estás segura? – preguntó con cierta esperanza.

- Si, lo estoy.

- Gracias. – se agachó y acarició la cabeza del perro de Jacob. – Perdona, pequeño. Estaba un poco nervioso. – dijo al tiempo que Blackie empezaba a lamerle la cara. – bueno, nos vemos el lunes en clase, Bella. – dijo volviendo a entrar en la urbanización.

Le imité a los pocos segundos, llevé al perro a casa de Jacob y me maché a casa de mis tíos. Me sorprendió mucho ver que la casa ya estaba limpia y que, tanto mis tíos como Jessica, me estaban esperando en el salón.

- Isabella, donde estabas? Te estábamos esperando para comer. – dijo mi tía levantándose del sofá.

- Perdona tía, es que no sabía que me esperabais.

- Bueno, ya estás aquí. Vamos a comer.

Los cuatro fuimos hacia el comedor, donde comimos en silencio, salvo cuando Jessica empezó a hablarme con un tono que no me gustó nada.

- Así que… estás saliendo con Jacob? – me preguntó en tono cantarín, como si quisiera sonsacarme información.

- Jacob es mi mejor amigo, pero no estamos saliendo.

- Entonces no te importa que me lance?

"Así que era eso."

- Siempre y cuando no le hagas daño.

- Tranquila. – dije volviendo a comer. No dejaba de sonreír. Parecía que mis palabras le habían echo feliz.

El resto de la comida continuamos sin hablar. En cuanto subía a mi dormitorio, mi móvil comenzó a vibrar. Tuve que levantarme el vestido para poder cogerlo. El número no me sonaba, pero aun así respondí.

Era Emmett. Quedamos en quince minutos en su casa, cogí mis cosas y me marché hacia su casa.

Por suerte, Edward no estaba allí. Solo estaban Emmett y su padre. Estuve hablando con él mientras Emmett iba a buscar sus apuntes. El doctor Cullen era un hombre muy amable y simpático. Era un hombre de unos cuarenta y cinco años, aunque conservaba un cierto atractivo.

- Bueno, Bella, me ha encantado conocerte, pero tengo que marcharme. Mi turno empieza en media hora.

- Encantada. – dije antes de que el doctor Cullen saliera por la puerta.

Emmett acababa de llegar y me llevó al salón. Emmett se esforzaba mucho, pero le costaba mucho memorizar las fechas. En ese momento estábamos analizando unos versos de la obra Macbeth.

- Lo siento, Bella, pero no lo entiendo.

- Tranquilo, tenemos tiempo. Aun te queda un mes para el examen. – dije sentándome a su lado. – lo conseguirás.

- Gracias Bells. Oye, como agradecimiento, te invito a cenar ésta noche.

- Tengo planes, pero gracias. Pienso contarle a Edward ésta noche lo mío. Hemos quedado para cenar y hablar.

- Vale, pero se delicada. Creo que se está enamorando.

Recogí mis cosas y Emmett me acompañó a la puerta.

- Yo también Emmett, por eso debo hacerlo.

Salí de la casa, pero antes de marcharme, me volví hacia Emmett.

- Emmett, si nos encontramos cuando vuelva en media hora, no me llames Bella. No me delates, por favor.

- Tranquila, te lo dejo todo a ti. Nos vemos.

Me marché corriendo hacia casa. Necesitaba ropa que fuera elegante, por lo que tendría que hablar con mi prima. No hizo falta que yo fuera a buscarla, ella apareció en mi dormitorio.

- Ésta noche voy a salir con Jacob.

- Y eso? – pregunté con sorpresa. "Jessica y Jacob?"

- Se lo pedí, y me dijo que si.

- Estupendo, Jess. Oye, necesito un favor. – decidí aprovechar el momento para pedirle que me prestara algo.

- Dime.

- Tengo una cita en quince minutos y no tengo nada decente que ponerme.

- Quieres que te deje un vestido?

- Por favor.

- Ven. – Jessica me cogió de la mano y me llevó a su dormitorio.

Estuvo rebuscando en su armario y sacó un vestido azul cielo. Le agradecí el detalle y se marchó.

El vestido me quedaba un poco corto, pero por lo demás no me quedaba mal. Era un vestido con escote palabra de honor, ceñido, mientras que la falda del vestido era de volantes. Me llegaba por encima de las rodillas. Me puse los zapatos blancos de tacón. Los mismos que había llevado el día que conocí a Edward en la discoteca. Me solté el pelo, me puse las lentillas y me fui. Ya eran casi las siete.

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Otro capítulo llegó.

Espero que os haya gustado. Al menos, lo suficiente como para continuar leyendo.

Ya sabéis, si tenéis alguna duda, pregunta, comentario de cualquier tipo, ya sabéis que hay que hacer.

Nos leemos guapetonas!!