Capitulo 4:

Antes de la venganza

Abrió los ojos lentamente, la cabeza le daba vueltas y los ojos le ardían, hacia mucho que no se sentía así, aunque era comprensible, hacia mucho que no lloraba, los rayos del sol le daban directamente al rostro, estiro un poco su cuerpo como un gatito perezoso, bostezo cubriéndose la boca con una mano, aunque pareció mas un ronroneo, al percatarse se lo que había hecho su semblante volvió a entristecerse al recordar que a Roy le encantaba cuando se comportaba así, según él, se veía 'tierno e inocente', o al menos eso pensaba Roy, y es que inevitablemente todo, por una u otra razón le recordaba a su taisa y lo peor de todo es que lo amaba y no podía dejar de hacerlo, un ruido proveniente de su estomago hizo que saliera de sus pensamientos, un delicioso olor invadió su nariz, se levanto de la cama y salio de su habitación con dirección a la cocina.

-Ohayo gosaimazu-le saludó un muy contento Al, al notar que su hermano se veía un poco mejor que el día anterior.

-Ohayo-le devolvió el saludo no tan feliz pero al menos le regalo una pequeña sonrisa.

-Tienes suerte de que vivamos solos, nii-san-comento Al, Edo hizo un gesto de confusión, bajo la mirada y se observo a si mismo notando que solo llevaba puestos sus boxers, sonrió de nuevo esta vez con sinceridad y se acerco a su hermanito.

-¿Qué haces Al?, tengo hambre-le dijo, mas bien le advirtió Ed ahora con un poco mas de animo.

-Nada inusual, pero si quieres puedo hacer un almuerzo especial solo para ti-le ofreció Aru, Edo volvió a sonreír enseñando los dientes, Alphonse se sintió feliz, su hermano parecía estar mejor, sonriendo con alegría abrazo a su hermano tomándolo desprevenido.

-Al, no puedo respirar-mintió Edo con una sonrisa juguetona logrando que su hermano menor lo apretara mas, después de un rato se soltaron (Edo también abrazo a su hermanito… Al is cute!! o)

El ruido del timbre del teléfono se escucho y los dos hermanos se separaron por completo.

-Yo iré Al, no te preocupes-dijo Edo rascándose la cabeza y caminando con flojera hacia el ruidoso aparato.

-Si, diga-

-"Edward-kun, el taisa quiere verte de inmediato"-respondió aquella voz a través del aparato.

-Pero Teniente… estoy algo ocupado no podría ser mañana-intento zafarse el rubio.

-"El taisa parece algo molesto, lo mejor es que vengas"-le recomendó Riza, aunque su voz era neutra, mas que un consejo, pareció que simplemente estaba cumpliendo ordenes.

-Esta bien, iré cuando pueda-finalizo Ed y colgó la bocina del teléfono sin siquiera esperar una respuesta de Hawkeye, ya estaba harto de todo, volvió a la cocina para decirle a su pequeño hermano y se encontró con que ya todo el desayuno estaba servido sobre la pequeña mesa de la cocina (el desayunador como comúnmente se le llama), mostró una pequeña sonrisa y se acerco a su hermano… ya después iría con Mustang.

El desayuno paso tranquilamente, después de, Ed le comento a Aru que tendría que ir con el taisa a hablar algo que en ese momento realmente le importaba muy poco, se dio un baño ligero y se vistió como siempre, luego con pasos tranquilos, un poco nervioso, pero tranquilo a fin de cuentas se dirigió al Cuartel, entró, notó que Hawkeye no estaba en su puesto de siempre, mejor aun, no tenia ánimos para nada, se paro justo frente a la puerta de la oficina, cerró los ojos y respiró profundamente, exhalando en un suspiro, una vez se creyó lo suficientemente listo, iba a abrir la puerta sin llamar, pero se contuvo, con una mueca en el rostro intentando ocultar sus sentimientos tocó la puerta.

-Pase-escucho desde adentro.

Abrió la puerta decidido a acabar con todo esto rápidamente y lo vio, vio al hombre que le robo el corazón y recordó porque se lo había robado, el pelinegro tenia su chaqueta azul desabotonada, mostrando la fina camisa blanca que llevaba debajo, no pudo evitar sonrojarse, aun consideraba a Roy apuesto, y este rubor no paso desapercibido para el coronel que solo sonrió de manera sutil.

-Ya era hora Hagane-le dijo Roy con su usual tono sarcástico.

-Si, ya llegue¿Qué quieres?-pregunto de mala gana.

-No has empezado tu misión-dijo descaradamente, Edward no podía creer como podía hablar así como si nada.

-Después lo haré-afirmo el rubio con rebeldía.

-Te recuerdo que estas aquí para seguir órdenes, no para hacer lo que quieras-le indico Mustang parándose de su asiento y acercándose a Edward.

-Eso me importa muy poco-volvió a afirmar Ed volteando el rostro hacia un lado.

-Eso podría tomarse como traición, Hagane-comento Roy inclinándose hacia Edo.

-Tómalo como quieras-dijo Ed volteando el rostro, encontrándose a escasos centímetros de su taisa.

-¿Por qué sacas conclusiones apresuradas?-susurro Roy acercándose peligrosamente a los labios de Ed, por momentos el aliento del pelinegro lo embriago, era increíble el efecto que aun tenia Roy sobre él, pero decidido a no dejarse engañar de él otra vez se alejo de él unos pasos.

-Me voy, cuando tenga tiempo cumplo mi misión… y luego me largo-susurro lo ultimo pero lo dijo lo suficientemente alto como para que Roy escuchara, se giro hacia la puerta con intenciones de irse y dejar a Mustang con la palabra en la boca en caso de que tuviera algo que decirle, pero el taisa fue rápido y lo sujeto del brazo haciendo que se volteara hacia él nuevamente.

Roy acorralo al rubio entre sus brazos, ambos sintieron el calor del otro, el aliento de Edward chocaba contra el mentón de Roy, su respiración empezaba a acelerarse, por mas enfadado y resentido que estuviera con Roy no podía evitar ese choque eléctrico que recorría su cuerpo cada vez que sus cuerpos se juntaban de esa manera, Edward estaba tan concentrado pensando que no noto la sensual sonrisa que adorno los labios del pelinegro, acercándose mas al rubio, rozo sus labios, Ed reacciono de inmediato al sentir los suaves labios de Roy por momentos sobre los suyos, no podía negarlo, anhelaba besarlo, comérselo a besos, pero lo que Roy le hizo no seria fácil se olvidar, probablemente eso ya halla arruinado toda su relación, el rubio comenzó a moverse inquieto en los brazos del taisa para soltarse.

-¡Suéltame!-ordeno Edward con la voz ronca, estaba empezando a enfadarse por la actitud posesiva de Roy.

Mas sin embargo el pelinegro no le hizo caso, lo aferro aun mas a su cuerpo comenzando a acariciar suavemente la espalda del rubio, dirigió sus labios al cuello de Ed y dio besos consecutivos, el rubio empezaba a tensarse, estaba confundido, exactamente ¿Qué debía hacer ahora?, seguramente muchos dirán 'aléjate de él y sal de esa oficina', si su cerebro también le decía eso, pero su cuerpo deseaba que las caricias de Mustang continuaran y quería corresponderle¿y qué decía su corazón?, en realidad su corazón no era de mucha ayuda, estaba tan o mas confundido que el mismo Edward, era inevitable, amaba a Roy Mustang a pesar de todo, pero estaba muy resentido por lo que hizo.

Y por otro lado, el pelinegro solo deseaba que su niño rubio actuara, que entendiera sin palabras todo lo que estaba pasando, todo el mundo sabía que no era un hombre de palabras, la única vez que las utilizo había sido por una muy buena razón, fue por…

-Suéltame… por favor-pedía Edo quedamente sin ocultar la confusión que sentía en ese momento¿y él qué podía hacer?, era obvio que no lo soltaría, no lo haría, no hasta que Edward entendiera, dejo de besar su cuello y dirigió sus labios a los tiernos de Ed.

Solo toco sus labios (los de Ed) superficialmente, solo para sentir esa suave textura nuevamente, deseaba que toda esa absurda situación acabase, Edward abrió los ojos muy grandes, miro a Roy así, tan cerca de él tocando con delicadeza sus labios, ¡que diablos!, solo seria esta vez, cerro los ojos, ¡esta seria la ultima!, decidió corresponderle, ¡lo juraba, seria la ultima!, iba a poner sus manos sobre el pecho de Mustang, ¡demonios¿Por qué lo amaba tanto?!, sinceramente el corazón y los sentimientos a veces podía llegar a ser tan insoportables, ¡el mundo estaría mejor si nada de eso existiera!, la presión en los labios de ambos aumento un poco mas, ambos estaban decididos a profundizar ese toque, pero unos golpes en la puerta de la oficina los hizo detenerse, Roy soltó a Edward y lo separo de él con suavidad.

-¡Que!-vociferó Mustang al pobre infeliz que estuviera detrás de esa puerta, haría pagar al gusano por su atrevimiento.

-¿Puedo pasar?-escuchó que decía esa persona, su voz era firme y varonil pero a la vez cortés y sumisa.

-Adelante-dijo Mustang de mala gana, el sujeto abrió la puerta.

-Buenos días taisa, Edward-saludo el muchacho con amabilidad.

-Buenos días Tringham-le devolvió el saludo Mustang calmándose notablemente al ver de que persona se trataba, Edo solo resoplo molesto, tomo una actitud seria y se dedico a mirar de mala forma a Russel.

-Taisa¿para que me mandó a llamar?-preguntó Russel, mas para distraerse de la mirada asesina de Edward que para saber realmente para qué.

-A si, casi lo olvidaba Russel, que bueno que lo mencionaras-dijo Roy con mucha confianza, confianza que nunca le tuvo a Edward antes de ser pareja, el rubio… ah… no, el ojidorado frunció el ceño, (es que los dos (Russel y Ed) son rubios).

-¿Ya puedo irme?-dijo Educando un tono por demás enfadado.

-No Hagane, ahora puedes iniciar tu misión-habló Mustang con tranquilidad, ignorando (o eso pensaba Edward) por completo el enojo del ojidorado al que "supuestamente" amaba.

-¡Eres un idiota Mustang!-grito Ed, luego salio de la oficina a gran velocidad, no quería que Roy lo viera débil, no¡jamás se mostraría débil delante de él!, sus ojos estaban aguados y tenia unas ganas normes de llorar, pero se contuvo, no volvería a derramar una lagrima por Roy Mustang¡jamás! Él no lo merecía, pero…

-Me vengare-murmuro con odio Edward ya estando fuera del Cuartel General.

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Pido disculpas por la tardanza y por no poder contestar sus lindos reviews, igual les doi las gracias generalizada y espero que hallan disfrutado este Cap. -

Gracias a todos por leer.