Los días pasaban sin más mientras Hotaru, aun a sabiendas de que Lee no la amaba se metía más y más en su vida, llevándose ropa a casa de Lee y dejándola en el vació armario que antes ocupaba las cosas de Sakura, Lee no le decía nada en absoluto, simplemente le dejaba hacer, su hastío personal hacia el mismo no le dejaba tan siquiera pensar con claridad, poco a poco la vida con Hotaru se hacía un infierno y discutían por todo.
Un día salieron por ahí y a Lee le pareció ver a una Ino muy gorda a lo lejos, pero luego pensó que Ino nunca ganaría tanto peso, era la princesa de Konoha e incluso ¡aconsejaba a Choji que adelgazara! Le resultó imposible creer que era ella y pensó que se habría confundido o sería un familiar lejano de ella.
Entre eso un día Hotaru encontró un armario en la habitación de objetos de entrenamiento de Lee todos los objetos que Sakura y el habían comprado para él bebe junto con todas las fotos de Sakura y el, y fue a hablar con Lee.
-Lee he encontrado todo esto y más en tu cuarto de entrenamiento.- Estaba seria, probablemente pensaba que aún estaba enamorado de Sakura.- ¿es que nunca vas a intentar superar lo que sientes por ella? ¿Es que nunca vas a tirar todo esto que no te sirve?
- Las fotos de Sakura no las voy a tirar, simplemente porque forma parte de mi pasado Hotaru.-Lee estaba agobiado de cómo poco a poco Hotaru se infiltraba en su vida intentando cambiar todo cuanto a él le rodeaba.- no estoy enamorado de ella ni nada por el estilo, sólo sé que es importante para mi recordar que fuimos porque es una persona a la que aprecio mucho, y en relación a los objetos de bebé a ti no tiene que importarte que guardo y que no en mi casa.
-Ya veo que contigo no se puede hablar, asi que ya lo hablaremos más adelante cuando estés dispuesto.- Hotaru dijo eso y se fue muy enfadada, pero Lee no comprendía como se comportaba.
A los pocos días Hotaru llamó llorando al teléfono.
-Lee lo siento, de verdad que lo siento, creo que me he pasado.- Su voz titubeaba constantemente.- Podemos ir a cenar juntos por ahí y hablarlo.
Lee se sentía abstraído, ausente y cansado, tenía claro que esa relación se iba al traste porque nunca fue nada sólido y no comprendía como parecía ser que Hotaru se agarrara a ella como si no existiera nada más.
Esa noche en el restaurante favorito de Hotaru iba ataviada con un vestido rojo ajustado, con las uñas perfectamente pintadas y los labios de carmín. Al cruzar la sala todo el mundo la miraba, era la mujer más bonita de todo el restaurante, aún así Lee solo veía un cascaron hermoso pero vacío. Hotaru y él se sentaron en una mesa en la esquina, con una luz tenue y roja iluminándoles los rostros.
-Hotaru yo en verdad he venido..- Lee empezó a hablar más Hotaru le cortó en seco.
- No, ya se, lo siento pero perdona, no hice bien y..- El camero les sirvió el vino y esperaba para conocer el pedido.
-mm pediremos un poco más tarde por favor.- Dijo Lee y el camarero se alejó.- Mira Hotaru déjame terminar, yo creo que no vamos a ningún lado, solo discutimos, tú siempre estás enfadada, esto no es un cuento feliz, el sexo es genial y cuando estamos bien estoy muy cómodo pero no estamos haciendo las cosas bien.
- pues empecemos a hacerlas bien juntos.-Hotaru empezó a llorar silenciosamente.
-No Hotaru, no puede ser, de verdad creo que tienes expectativas hacia mí que no voy a cumplir, porque en primer lugar por mucho afecto que te tengo no estoy enamorado de ti, y podría construir un mundo alrededor de ti pero sería como construir un castillo sin cimientos... Quería enamorarme de ti, de verdad, pero no puedo escoger ese tipo de cosas.- Lee bajó la mirada, se sentía culpable después de todo. Hotaru se puso muy seria.
- Está bien.- se levantó y le tiró la copa de vino por la cara.- ahí te ahogues en recuerdos.
Hotaru se fue por allí donde había venido dejándole la cara manchada de vino y su yukata de seda también. Francamente Lee se sentía fatal pero no iba a ir tras ella para alimentar su ego y sus esperanzas en él, prefería que pensara que era un monstruo a que se ilusionase con la vaga idea de que algún día la amaría como se merecía, y no era que el no quisiera amarla, era que no podía pues nadie elige a quien ama. En ese momento decidió llamar por teléfono a Naruto y que disfrutaran juntos de un respiro junto ya que Hotaru nunca soportaba la presencia de Naruto y hacía meses que no le veía.
-Oye Lee y ¿por qué hemos de comer en este restaurante tan snob?- Naruto que iba con su chándal habitual miraba a todo el mundo extrañado por los trajes que llevaban.- Yo prefiero ir a Ichiraku…
-Pero es que tenía ya echa la reserva y es un buen restaurante Naruto.- Lee sonrió.
-Oye.. y¿ por qué vas manchado de vino…?-Naruto le señalaba las distintas salpicaduras que llevaba en el yukata.
-Pues te he invitado para contártelo imbécil.- Lee movía la cabeza de un lado para otro sonriendo.- anda siéntate y pedimos algo que me muero de hambre.
Cuando estaban delante de una quiche de verduras y Lee ya le habia contado a Naruto lo de Hotaru , Naruto empezó a charlar.
-Sabes.- naruto se metió un trozo de Quiche en la boca.- el otro día vi a Ino, estaba muy gorda! Se ve que está embarazada.
Lee escupió todo lo que tenía en la boca instintivamente.
-QUEE?- Sus ojos estaban como platos.- ¿pero se ha casado? ¿de cuánto tiempo está? Hace unos 8 meses que nos acostamos e íbamos muy borrachos…
-Tranquilo, si fueses tú el padre te lo hubiese dicho ¿no? –Naruto que había recibido un trozo de berenjena en el ojo se lo quitaba delicadamente.- y no, no está casada, ni tiene novio por lo que dijo, aunque si comentó que deseaba que alguien estuviese con ella en ese momento, pero claro no sé si es que ha muerto alguien cercano a ella…. Aún la quieres para ti ¿eh!
-No es que la quiera para mi…-Lee bajo la mirada por que le daba verguenza.- es que es especial.. En realidad la quiero aunque no sea para mí y me gustaría ser yo quien la proteja con mis brazos…
Naruto le miró sonriendo.
-Quien lo iba a decir eh! Tú enamorado de Ino.-Naruto y Lee terminaron los postres y volvieron juntos a casa, una vez en la puerta.
-Naruto, te he echado de menos estos meses.- Lee le abrazó.- sin que esto te parezca muy homosexual… eres el mejor amigo que nunca he tenido.
-Lee no te pongas tonto o llorare.- Naruto que lo habia pasado muy mal tras la muerte de Sasuke intentaba no tener demasiados vínculos con la gente.- Menos mal que Hotaru se ha ido, porque yo también te echaba mucho de menos...
Se despidieron y Lee se metió en la cama. Era posible que su vida no fuese la más envidiable del mundo pero esa noche se sentía afortunado, afortunado de tener a Naruto, de amar a alguien aunque este no pareciese corresponderle, una buena amiga como era Sakura y un trabajo que le apasionaba. Y divagando entre sus pensamientos, aunque Ino no le amase daba igual, sin duda iba a volver a verla y a tratarla como solo una princesa merecía pues le gustase o no para el Ino era la persona a la que más quería proteger. Finalmente se durmió pensando en ella, en sus bonitos ojos, su dulce sonrisa y en su presumida voz.
Tras despertar , los únicos pensamientos que atravesaban su mente era encontrar a Ino, pero antes quería investigar, Si Estaba embarazada no quería irrumpir en su vida teniendo ella una pareja estable o algo así. En primer lugar Naruto dijo que ella añoraba a alguien y que parecía que fuese imposible que estuviese con ella así que la muerte de un allegado era una posibilidad. Lee decidió cotillear en los registros y ver quien había muerto recientemente.
Nada, tras horas investigando solo encontró la muerte de un gennin muy joven, y suponía que Ino no era una pervertida acosa críos, y varios hombres de avanzada edad por enfermedades varias y sinceramente tampoco le apetecía pensar que Ino perseguía ancianos. Cansado de ver hojas de papel una tras otra decidió volverse a casa y la llamó de nuevo. Se le quedó cara de tonto cuando al marcar el teléfono que supuestamente era de Ino solo consiguió contactar con un señor que había recibido el teléfono como regalo.
Lee se tiró en el sofá pensando en por que se hacía eso, buscar a alguien que no quería ser encontrado… a fin de cuentas estaba enamorado si, pero esas cosas se pasan tarde o temprano…ante tal incertidumbre decidió ir a la floristería de los padres de Ino.
Esa tarde al entrar en la floristería el olor a Narcisos resaltaba por encima de los demás, Lee recordó aquella temporada en el hospital después del primer intento a los exámenes Chunnin cuando Sakura le traía los narcisos de esa misma tienda. Pensar en aquella época le animó, con lo desesperanzado que estaba, la horrible operación a la que se sometió entre otras cosas… ais..
-Puedo ayudarte chico?- dijo una mujer de pelo cano en el mostrador sosteniendo un bebe de cabellos oscuros en los brazos.
-Pues.. Quería saber dónde podría encontrar a Ino.-Dijo Lee fijadose en el pequeño retoño.
-empezó a trabajar esta semana y no la encontrarás aquí por la tarde, sin embargo..-La mujer bajó la mirada, parecía avergonzada, el bebé se puso a llorar.- puedo darte su nueva dirección.
-Pues me ayudaría mucho, llevo buscándola desde hace un tiempo y no hay manera de dar con ella…-Lee se ruborizó tan sólo pensado que iba a volver a ver a Ino.
-Aquí tienes.-Le extendió un papel mientras mecía al pequeño.- Trabaja hasta tarde así que por favor no la molestes hasta por la mañana.
Lee salió de la tienda pensando que aquel pequeño niño, debia ser el hijo de Ino. Al mirar la dirección Lee se sorpendió, Ino vivía en una de las barriadas más pobres de aquella aldea… suponía que debía ser duro sin el trabajo de ninja, ni un buen negocio criar a un niño en aquella ciudad…
Sin duda a la mañana siguiente debía ir a verla a toda costa y sobretodo porque aquel niño de cabello tan oscuro se parecía peculiarmente a él, o esa paranoia tenia Lee después de verle.
