Rurouni Kenshin y todos sus personajes son propiedad de Nobuhiro Watsuki

Hermano gemelo: peor rival!

Capítulo 4: Mentes de tórtolos….lástima que en la realidad existe el factor "K"

La mañana estaba llegando. El frío de la madrugada al fin parecía irse, y aunque él no era de los que dormían más de lo necesario, en verdad necesitaba sentir el calor de las cobijas por un poco más de tiempo.

Y si a eso le sumamos que sentía la esencia de algún jabón de baño, que por mera casualidad (en serio, por casualidad) le recordaba al olor de los cabellos de Misao, nada más digamos que no sentía prisa alguna por salir del futon. Después de todo…sabía que necesitaría todas las fuerzas y la paciencia necesarias para soportar al nuevo visitante del Aoiya.

"Quiero buscarle un buen hombre: decente, apuesto, inteligente, ¡y si se puede rico!"

Bueno….Koichi era apuesto, y si los genes no engañaban, también debía ser algo inteligente. Después de todo, eran hermanos, y todos en el Oniwabanshu admiraban las destrezas de los gemelos. ¿Decente….? Sí, sabía que, a pesar de todas las payasadas que Koichi dijera, siempre trataba con respeto a las mujeres y las hacía sentir cómodas cerca de él.

"…y creo que ya tenemos al novio perfecto. ¡Koichi-sama! Él es la mejor opción."

Sí….Koichi era una amenaza MUY grave.

"Al menos no es rico", pensó Aoshi en su sueño, intentando darse alguna especie de ánimos. Él, en cambio, tenía una buena suma de dinero guardada. El trabajo sucio con Kanryu le dejó un buen dinerillo--que evitaba recordar porque era un dinero manchado de sangre-- además que de vez en cuando hacía unos trabajos ninjas en secreto, para que Okina y los demás miembros de la familia no se percataran de ello. ¿Por qué en secreto? Por….

"Misao…"

Ella cumpliría 19 años muy pronto. ¿Y qué iba a hacer el día de su cumpleaños? ¿Sentarse a meditar en el templo todo el día para escapar del alboroto de la fiesta? Hmmm….probablemente, así que debía regalarle algo especial a Misao para que lo disculpara por faltar a su fiesta. Pero nadie podía culparlo: según Okina, en la fiesta, Misao conocería al candidato (sin que ella lo supiera, por supuesto) que la tomaría por esposa. Y aunque ya Misao había conocido a Koichi, Aoshi simplemente no podía tolerar la idea de su hermano invitando a bailar a Misao, llevarla a los festivales, o si quiera tomarle la mano. Grrrrrrr….era demasiado para el pobre ninja. ¡KOICHI TENÍA QUE IRSE! Y entre más rápido se largara, mejor.

Abrió sus ojos de golpe, convencido de que algo debía hacer…aunque aún no sabía qué. ¿Cómo luchar contra Koichi, si sabía de sobra que en ese campo su Onii-san era muy superior? Pero bueno…eso lo superaría a lo largo de tres días…sí, tres días debía ser más que suficiente para mandar a su hermano lejos de Kyoto. Por ahora, debía levantarse si quería escuchar a Misao darle los buenos días a Kyoto. Pero…el día no comenzó como él hubiera deseado que comenzara.

— ¡KO-I-CHI! —gritó el ninja mientras miraba con horror la cara dormida de su hermano justo al lado de él. — ¿Qué demonios estás haciendo aquí? — Aoshi tomó de la yukata a Koichi y lo lanzó contra el shoji, haciendo que su hermano golpeara contra una columna de la casa. — ¿Qué estás haciendo aquí? —volvió a preguntar mientras se acercaba con ira hacia su hermano aun medio dormido.

— Shhhhhh…—susurró Koichi. —No hagas tanto ruido…creo que tengo una resaca. —después de eso caminó con pereza hacia la habitación y se metió en el futon. — Ao-chan, ¿no vienes? — Aoshi quería gritar, decirle a su hermano que se fuera por el camino del que vino, que se devolviera a Hokkaido y que nunca, nunca, nunca más volviera a su vida, pero en eso, una voz interrumpió.

— ¿Qué pasó aquí? —era Megumi, que se dirigió presurosa hacia la habitación de Koichi--es decir, a la habitación de Aoshi en la que Koichi se había instalado.

— Megumi-hime… mi otouto-chan me despertó. —lloró Koichi mientras ríos de lágrimas bajaban por sus ojitos.

"Lágrimas de cocodrilo" —pensó Aoshi, aunque tenía que admitir que un escalofrío bajó por su espalda cuando Megumi lo miró con ojos diabólicamente brillantes a la vez que un aura llena de flamas se expandía detrás de ella. Aoshi tenía que recordar que Megumi era una doctora muy exitosa no sólo porque tenía el toque mágico para curar heridas, sino también porque había sido bendecida por alguna diosa zorra con la sabiduría de utilizar plantas para crear las más milagrosas medicinas….o los más poderosos de los venenos.

— Shinomori-san… —susurró Megumi. Aoshi sólo evitó contacto visual con ella. — ¿Sabía que su hermano vino con un resfriado desde Hokkaido? No deberíamos molestarlo, ¿entiende? Ni un poco…

— Aa. —dijo Aoshi con su voz fría y seria, aunque debía apurarse si quería huir de la mujer zorro y escuchar a Misao decir…

— ¿Aoshi-sama? —diablos….no la pudo escuchar levantarse, ni estirarse, ni decir "¡Ahhhhh! Buenos díiiiiiiias, Kyotoooooooooo!" — ¿Está bien? Escuché un ruido me preocupé por…—pero Misao se detuvo al ver a Megumi consolando a Koichi mientras él se metía bajo de las sábanas. — ¿Está bien, Koichi-san? —preguntó mientras se acercaba para acariciar la imagen chibi del hermano de su Aoshi-sama.

— ¿Qué ocurre aquí? — preguntó un Okina seguido de Kuro y Shiro.

— Koichi-sama, ¿está bien? — preguntó Omasu mientras ella y Okon luchaban por pasar a sus altos compañeros y llegar al lado de Koichi, ambas con bandejas con té, bocadillos y toallas frías para calmar fiebre.

¿Qué demonios hacía toda esa gente levantada a estas horas de la mañana? Por eso él siempre se levantaba de primero: para evitar tanto gentío. ¿Y por qué demonios estaban en SU habitación? ¿Es que no había quedado claro que no quería a nadie cerca? ¿Es que nadie se preguntaba por qué él insistía en hablar pocas veces, huir del trabajo del Aoiya para meditar en el templo, o si quiera dejar de lado una actividad tan fundamental como desayunar, almorzar y cenar, o sea, COMER? Tenía suficiente con el té que Misao le llevaba en las tardes: ese era el único alimento que necesitaba (y que verdaderamente consumía) y la única compañía que deseaba. ¡Ah, pero noooo! Por alguna extraña razón, todos estaban ahí en SU habitación. Nada más faltaba que…

— Megumi, Kenji-chan está llorando. — dijo Kaoru mientras entraba a la habitación con una versión chibi de Battousai que, por lo demás, parecía un pequeño demonio bien cabreado: rojo como un tomate a causa del llanto, y ensordecedor hasta decir basta.

— Ay, cállalo por favor. — suplicaron Sanosuke y Yahiko a la vez mientras se cubrían las orejas con las manos. — Esta resaca es muy fuerte. — Si querían dejar de oír al pequeño Kenji, ¿entonces por qué seguían a Kaoru-san en lugar de ir a otra parte? ¡El Aoiya es muy grande, por Kami-sama! Además, si ese par de borrachos tenían resaca, ¿por qué se tomaron la molestia de levantarse de sus camas?

— Perdón, perdón, perdón, es que Kenji quiere a su Megumi-neechan. — Por supuesto, él no podía faltar: el Kenshingumi no podía llamarse así sin Kenshin Himura, ¿o sí? Y ahora todas las almas del Aoiya estaban reunidas en el mismo espacio que en los últimos dos años y medio habían evitado a toda costa: SU habitación.

— Mou, está bien. — articuló Koichi mientras se tapaba los oídos con una almohada, ya que su cabeza también resentía los gemidos del infante. — Aoshi sólo amaneció de mal humor: rompió la puerta de papel, me despertó y casi me noquea, o sea, lo mismo de siempre. —suspiró. — Nada de qué preocuparse, ¿ne, Otouto-chan? ….Ara, ¿Ao-chan? ¿Dónde está Ao-chan? — preguntó Koichi mientras se atrevía a levantar un poco más la cabeza para buscar a Aoshi.

— ¿Estaba aquí? — preguntó Sanosuke, mientras veía la entrada de la habitación y el pasillo: no había rastro del cubo de hielo. — ¿Y a ti qué te pasa? — preguntó al ver a Yahiko pálido como la nieve. — Si vas a vomitar hazlo lejos de nosotros.

— Estamos en SU habitación….en la habitación de Aoshi Shinomori. — contestó el muchacho mientras temblaba ligeramente. De un momento a otro, el aire se volvió pesado, y ellos parecían fría y pálida piedra. ¡Por amor a Dios, estaban en la habitación en la que nunca se atrevieron a entrar! De repente, los presentes saltaron presurosos y salieron al pasillo.

— Tranquilos, creo que no hicimos mucho daño. Al menos yo no toqué ningún muñeco Vudú. — dijo Sanosuke.

— ¿Muñeco Vudú? — preguntó Koichi, quien aún permanecía en la habitación, apenas sentado en el futón.

— Sí, ya sabes, es que estamos hablando de Aoshi Shinomori, el cubo de hielo…Después de los "Kage Musha" no me sorprendería que tuviera muñecos vudú o el Necronomicón entre sus pertenencias. — musitó mientras veía a todos a los ojos para que comprendieran su punto…y todos asintieron levemente, todos menos Koichi, quien primero sonrió tímidamente, luego se llevó las manos a su boca para intentar aguantar la risa, pero que al final sucumbió en una potente carcajada.

— ¡Oh! Creo que tengo muchas cosas que escuchar acerca de mi otouto-chan, ne?

/((()))/

Caminaba rápidamente por Kyoto. Necesitaba llegar al Templo de una vez y por todas. Necesitaba llegar a un lugar donde no hubiera tanta gente y, por supuesto, donde no estuviera Koichi. Grrrrrr…hasta pensar en él lo sacaba de quicio, pero esa no era la peor parte. ¡Ah!, entonces hasta Misao se levantaba presurosa a ver a Koichi, ¿no? Aoshi podía concebir que Megumi viviera de ahora en adelante sólo por Koichi, después de todo Sanosuke no se había preocupado ni apurado por declarársele, ¿pero que Misao se levantara de repente sólo para ver a Koichi? Tenía que hacer algo muy pronto, pero no sabía qué: por primera vez en mucho tiempo sintió miedo. Se detuvo de repente y tomó aire. ¿Qué podía hacer? Levantó la vista, y ahí estaba: el templo de Kyoto. Buscaría la respuesta en medio de su meditación, pero sabía que la solución llegaría a las 3 y 20 minutos de la tarde, cuando viera a Misao acercarse al templo. Le llevaría su té y sus bocadillos (la única comida que en verdad consumía) y entonces, enfrente de los hermosos ojos de la chica, encontraría la respuesta para vencer a su Onii-san.

/((()))/

Varias horas después…

Eran las cinco de la tarde. La tarde casi terminaba. Caminaba apacible (aunque no se sentía así), mientras en su mente intentaba descifrar qué había pasado. Quizá había mucha gente en el Aoiya, y ella no pudo atenderlo. Pero también, quizá había vuelto a olvidar llevarle su té porque salió de compras con Omasu y con Okon, como la última vez que la encontró en el mercado. Pero sabía que eso no había sido. Porque la buscó por todo el mercado por mucho tiempo. Misao simple y sencillamente no le había llevado su té. Se colocó justo al frente del Aoiya. Como lo pensó, había mucho gentío aún a esa hora. Pero eso no disipaba su ira, porque sí: en la cara del ninja había ira.

Respiró profundamente. Cuando sintió un poco más de aire, se atrevió a entrar al Aoiya. Sería la primera vez en mucho tiempo que se atrevía a entrar cuando había tanta gente aún. Lo bueno es que pasaba desapercibido. Entró al restaurante y los clientes ni se fijaron en él. Después se dirigió a una puerta que decía "sólo personal". Entonces estaba justo en los pasillos de la casa de habitación de los Oniwabanshu. Tomó aire de nuevo. Misao no estaba sirviendo en el Aoiya. Entonces estaba adentro, haciendo quién sabe qué. Subió a la habitación de la chica, pero no estaba ahí. "Por suerte…", pensó después nuestro ninja. "¿Cómo le explicaría que abrí su puerta sin llamar antes?" Tomó de nuevo aire. Sabía que estaba bien cabreado. Bajó de nuevo las escaleras, intentando contar de 1 a 10. Mejor iría a su cuarto. Quizá Koichi no estaba en él.

— ¿Aoshi-sama? — Aoshi olvidó toda su ira. Al diablo con eso de estar molesto con su Misao. Esta vez sería directo. Rápidamente, ideó un plan para ganar a Misao y después deshacerse de Koichi.

Mente de Aoshi

— ¿Aoshi-sama? Llega temprano. Ya iba a llevarle su té…Sé que voy tarde, pero es que había tanta gente en el Aoiya.

— Misao…déjalo así. Vine temprano porque, primero, me preocupé por ti y, segundo, porque…

— ¿Porque…?

— Necesitaba decirte algo importante. — Aoshi se imagina tomando a Misao de la muñeca. — O mejor, te enseñaré--—nuestro ninja (en su mente, por supuesto) toma de la barbilla a Misao y sus labios se juntan…

Aún en la mente de Aoshi

Bueno….puedo intentarlo….supongo…

Ahora sí, afuera de la mente de Aoshi, o sea, en la cruel y dura realidad

— ¿Aoshi-sama? Llega temprano. Ya iba a llevarle su té…Sé que voy tarde, pero es que había tanta gente en el Aoiya…

— Misao…déjalo así. "Bien, Aoshi…ahora sólo sonríe y…"

— …así que nadie podía ayudar a Megumi-sensei a cuidar a Koichi-sama. Por eso me ofrecí para ayudarla.

"¡Qué demo--!" ¿Acaba de decir 'Koichi-sama'? ¿Ya se hizo tan especial ese idiota para ella? Oh, bastardo! En verdad lo prefirió a mí??"

— Y cómo teníamos mucha gente, estamos almorzando hasta ahora. —dijo la chica mientras se llevaba la mano al estómago. Pero Aoshi seguía profiriendo maldiciones contra su hermano en su mente. — Ehh….Aoshi-sama? ¿Me escuchó?

— Aa. —dijo Aoshi seriamente. Obviamente, su mente aún trabajaba cómo descuartizaría a su hermano. ¿Cómo podía su Misao pensar en Koichi, ese torpe idiota, como su Koichi-sama? ¿Cómo podía su hermano atraer más a Misao que él? — "No es como si estuviera tratando…todavía… ¿Pero cómo Misao preferiría a un extraño si me conoce desde siempre?" — Misao seguía hablando, pero Aoshi no le ponía atención. Por eso no se percató de que la chica lo estaba invitando a almorzar…con ella.

Mente de Misao

Bien…Aoshi-sama está conmigo ahora (una sonrisa de maldad se dibuja en su rostro). Lo invité a almorzar, pero parece que está pensando en algo….Ummm…quizá sea que tiene mucha hambre y no puede pensar en otra cosa más que en eso. Sip, Aoshi-sama es un hombre, y los hombres tienen que comer mucho más que las mujeres. Seguro por eso está tan pensativo. Lo único que tengo que hacer es tomarle la mano, sentarlo a la mesa y servirle la comida que yo misma preparé.

— Hmmmmm…Misao, esto está delicioso.

— ¿En serio?

— Sí. De seguro serás una gran esposa. — En la mente de Misao, Aoshi la mira seductoramente. — Casi siento envidia de quien vaya a ser tu esposo.

— ¿Casi? — Aoshi la toma de la muñeca con una mano, y con la otra rodea su cintura.

— Sí, casi….porque yo seré el hombre que se convertirá en tu marido. —Aoshi acerca por completo a Misao a su cuerpo y terminan besándose.

Aún en la mente de Misao

¡Oh, sí! ¡Eso es lo que haré!

Afuera de la mente de Misao, o sea, de vuelta a la cruel y dura realidad

Misao tomó fuerza para hacer su primer movimiento. Tenía una gran idea, y no dejaría pasar la oportunidad. Tomó a Aoshi de la mano. Éste no pareció sentirse incómodo por el acto, ya que su mente seguía divagando. Aoshi se percató de que había caminado sólo cuando entró al comedor. En la mesa había una olla que desprendía un olor delicioso, pero nadie estaba en la habitación. "Vaya, qué raro. Seguro ya terminaron de comer…Lo que quiere decir que voy a almorzar con…", sus pensamientos se detuvieron en seco. Iba a almorzar con Misao…a solas. Sintió un hueco en el estómago y sintió por un momento cómo los colores se le subían al rostro. "No, Aoshi. No eres así. Sólo permanece tranquilo y actúa normal. Respira, respira…"

— Entonces… ¿qué vamos a comer?

— Sopa Misou. —dijo Misao con una sonrisa. — Como Koichi-sama no se sentía bien, dijo que quería comer un poco de Misou. Por eso se la preparé yo misma.

"SOPA MISOU!! GRRRR…ya sé porqué no me gusta la sopa Misou. Cuando éramos pequeños, él siempre pedía comer sopa Misou para que "yo me sintiera mejor". Grandísimo inepto…"

— Eh, Aoshi-sama? ¿Está bien? Parece distraído. ¿Quiere comer sopa Misou? — preguntó Misao, un tanto preocupada porque si Aoshi no quería comer sopa, entonces su plan perfecto se iría por la borda.

— Claro, me encanta la sopa Misou. —mintió Aoshi seriamente. Le hubiera gustado sonreír pero uno, no era bueno para sonreír y dos, en ese momento no tenía ganas de sonreír. Probablemente su cara hubiera sufrido un calambre o cosa parecida. Además, tenía que mentir. Simplemente no podía decirle a Misao que no le gustaba la sopa Misou, si ella misma la había preparado. No podía decirle algo que borrara su hermosa sonrisa, o que llenara de lágrimas sus hermosos ojos, o que…

"Córtalo, Shinomori. Ya date por vencido. ¿Qué no ves que cocinó para su precioso Koichi-sama? ¡Perdiste! Admítelo. Además, ¿qué tan pervertido puede ser esto? Tú mismo le cambiaste los pañales a esta niñita. Eres casi su padre. ¡Pedófilo incestuoso!" — Aoshi dejó escapar un suspiro. Tomó un sorbo de su sopa y, de repente….los ángeles cantaron. — Hmmmmm…Misao, esto está delicioso.

— ¿En serio?

— Sí. De seguro serás una gran esposa.

"Sí! Está funcionando, ahora dirá……ahora dirá… ¿por qué no lo dice?... ¿Por qué……parece enojado?" — ¡Oh, claro que sería una gran esposa! Sería la esposa de Koichi, ¿qué mejor que eso? Y Aoshi sería el tío gruñón que de vez en cuando visitarían…la idea no le hizo mucha gracia. — ¿Aoshi-sama? — Aoshi respiró profundamente y continuó comiendo. Misao suspiró un tanto decepcionada, porque sabía que su plan no funcionaría. — Entonces…. ¿por qué no sabíamos que tenía un hermano, Aoshi-sama? — Aoshi, volviendo a la realidad, intentó responderle simple, calmada y….

— Porque lo odio. No hay nada tan fácil como olvidar a lo que se odia. Así que me olvidé por completo de Koichi por 17 magníficos años. —pensó nuestro ninja en voz alta, pero la mirada atónita de Misao le hizo saber que…— Dije eso en voz alta, ¿cierto? — Misao asintió

— ¿Y por qué lo odia? — Aoshi dejó de lado su sopa. Al menos Misao preguntaba porqué actuaba como tal cuando Koichi estaba cerca. No era como los demás, que generalmente le daban una mirada llena de ira por despreciar a su hermano.

— Me hace actuar y pensar diferente a cómo normalmente lo hago. Es el único que me desespera y me saca de quicio. No me gusta estar desesperado ni fuera de quicio. — ¿Eso lo explicaría todo?

— Pero, pero… ¡él es tan simpático! Creo que ambos se parecen mucho.

— Los gemelos se parecen físicamente, pero no tienen porqué parecerse en personalidad. —repuso Aoshi.

— Yo no hablaba de apariencias. —comenzó Misao, aunque en realidad estaba pensando en voz alta. — Creo que ambos son encantadores. "Di-- ¡¿dije que Aoshi-sama es encantador…Y EN SU PRESENCIA?!"

"Di-- ¡¿dijo que soy encantador?!"

Mentes de Aoshi y Misao

— ¿D-dijiste que soy encantador? — Misao se sonroja un poco por la pregunta

— Bueno, sí…— esta vez, Misao toma fuerza sólo Dios sabe de donde. — Koichi-sama es muy simpático, y hace bromas tontas pero divertidas. En cambio usted…bueno, usted es protector, e inteligente, y todos confiamos en usted. Yo le confiaría mi vida, Aoshi-sama. — Aoshi toma la mano de Misao.

— Que bueno, porque tu vida es la única que quiero proteger. — Ambos acercan un poco sus rostros. — Tú eres la única que me entiende, Misao. — La chica acerca más su rostro, y el ninja hubiera hecho lo mismo si no fuera tan tímido.

— Eso es porque yo…lo amo. — ambos cierran los ojos y no se dan cuenta de que el otro está sonriendo. Se acercan más y más y, al fin, se declaran sus sentimientos con un beso. Al otro día comunican su unión a los demás; celebran la boda (Koichi no es el novio), se van de Luna de Miel (Koichi no es el esposo), forman una familia (Koichi no es el padre de los niños y Aoshi no es el tío gruñón), y este fanfic se acaba.

Aún en las mentes de Aoshi y Misao

Bueno…podría funcionar…

Afuera de la mente de los tortolitos….

— ¿D-dijiste que soy encantador? — Misao se sonroja un poco.

— Bueno, sí…— esta vez, Misao toma fuerza sólo Dios sabe de donde. — Koichi-sama es muy simpático, y hace bromas tontas pero divertidas. En cambio usted…bueno, usted es protector, e inteligente, y todos confiamos en usted. Yo le confiaría mi vida, Aoshi-sama. — Aoshi toma la mano de Misao.

— Que bueno, porque tu vida es la única que quiero proteger. — Ambos acercan un poco sus rostros. — Tú eres la única que me entiende, Misao. — La chica acerca más su rostro, mientras el ninja duda un poco (recuerden: es tímido)

— Eso es porque yo…— ambos cierran sus ojos y sonríen porque todo ha estado saliendo de acuerdo al plan…Se escucha una puerta que se abre justo detrás de Aoshi. Lástima que no contaron con el factor….

— ¡Otouto-chan! —…Koichi, quien se lanza inocentemente a la espalda de su hermano. Aoshi pierde el equilibrio….y la paciencia. La ira que siente en ese momento hacia su hermano lo ayuda a recuperar el equilibrio y levantarse con Koichi en su espalda. Mientras tanto, Misao ve incrédula al hombre que arruinó su primer beso. — Ne, ne….Ao-chan, ¿quieres jugar conmigo? Es que escuché tu linda voz venir desde aquí, y pensé que deberíamos hacer algo juntos ya que me siento mejor….Eh….Ao-chan? ¿Te sientes bien? Es que estás algo caliente y me preocupa que te haya enfermado.

— Estoy hirviendo, Koichi. — responde Aoshi con un gran aura de odio a su alrededor. — Estoy ardiendo en ira, así que…

— ¡Entendí! — dice el gemelo mientras se suelta de su hermano. Aoshi sale de la cocina y toma el pasillo para salir del Aoiya. — Em… ¿hermanito? Cuando dejes de sentir ira irracional hacia mí, ¿podemos pasar un tiempo juntitos? — Aoshi se detiene en seco, y se ve que va explotar como lo haría cualquier persona normal que no se guarda sus emociones para adentro.

— Mira, Koichi. Me harás un favor y, cuando vuelva a casa, tú ya no estarás aquí. Te irás por el camino por el que viniste, y nunca, nunca, NUNCA más te volveré a ver, ¿entendiste? — en ese instante, Koichi suspiró y se acercó a su hermano para poner su mano sobre el hombro de éste.

— Estás enojado, pero si te explico porqué vine hasta aquí…

— No importa porqué viniste a Kyoto. —dijo Aoshi mientras quitaba la mano de su hermano de su hombro. Aoshi dio media vuelta y, con una expresión que Misao conocía muy bien, dijo: — Nunca muestres tu cara en frente de mí de nuevo. — después de eso, volvió a dar media vuelta y se marchó de nuevo al templo de Kyoto. Koichi se iría esa noche y si no….bueno, si no entonces el gemelo que todos amaban desaparecería misteriosamente.

— ¿Otra pelea? — preguntó Okina mientras se acercaba a Koichi y a Misao.

— Mi otouto-chan puede ser taaaaan frío…—dijo en tono infantil Koichi. Okina suspiró cansado.

— Koichi-sama, Aoshi pasó por un cambio muy fuerte hace unos años, y hoy todavía no se ha recuperado por completo de ese cambio. Tal vez no deberíamos molestarlo, para evitar que se aleje más y más de las personas. — Koichi se volvió al anciano y, esta vez con expresión seria y madura, dijo:

— Lo sé. Hoy hablé con sus amigos y por eso…Bueno, en realidad tengo mis motivos para haber venido hasta aquí. Y es por eso que necesito hablar con él antes de que sea muy tarde.

— ¿Muy tarde para qué, Koichi-sama? — peguntó el anciano. Koichi le sonríe, pero esta vez su tono y sus ojos son fríos, como los de Aoshi.

— Para recuperar el tiempo perdido, Okina. Buenas noches. — Koichi volvió a sonreír, y esta vez parece el dulce e ingenuo Koichi al que todo el mundo ama. — Buenas noches, Mi-chan. Y gracias por la sopa.

— Buenas noches, Koichi-sama. — respondió la chica, aunque su mente aún recordaba las últimas palabras de Aoshi, palabras llenas de enojo que alguna vez él le había dedicado a ella. — Buenas noches, Jiya. — dijo sin el tono carismático que siempre utilizaba. Okina le deseó las buenas noches sin preocuparse mucho por la ausencia de alegría en la voz de su ángel, pues algo más le preocupaba. En realidad no sabía por qué Koichi estaba en Kyoto. Él sólo pidió permiso para volver y eso había sido motivo de alegría para el viejo y los demás Oniwabanshu. Pero ahora era motivo de preocupación para Okina. El viejo Oniwabanshu estaba preocupado por Koichi.

/((()))/

Caminaba rápidamente por Kyoto de la misma manera que había caminado en la mañana. Necesitaba llegar al templo para poner sus pensamientos en orden. Jamás le perdonaría a Koichi esa interrupción tan fatal. Si tan sólo hubiera llegado un momento después, justo después de que su hermosa Misao le hubiera dicho las palabras que él deseaba escuchar, entonces quizá no estaría tan enojado. Escuchar "te amo" por parte de Misao era lo único que lo iba a salvar de esa desesperación y de esa frustración que había comenzado a sentir cuando Okina le dijo que la casaría. Necesitaba saber que Misao lo amaba tanto como él la amaba a ella, y jamás podría olvidar como su tonto hermano interrumpió el momento en el que él hubiera respirado tranquilidad por mucho tiempo. Pensar tan siquiera en Koichi le hacía hervir la sangre. No quería volver a oír de él de nuevo en toda su vida.

— ¡Hey! ¡Koichi! — ¿Qué nadie entiende? Él no quería volver a escuchar ese nombre NUNCA más. — Koichi detente ahora mismo o si no….

— ¿O si no qué? — preguntó Aoshi sumamente cabreado. Se volvió a los hombres que parecían estarle gritando. Se trataba de un par de hombres de tamaño regular, con armadura Samurai y espadas a su cintura. — "Bueno, Koichi, te salvaste, porque ahora voy a desquitar esta furia que siento hacia ti, en estos hombres de aquí." — Los hombres se lanzaron hacia él y comenzó la batalla. En esos momentos ya eran más de las 6 de la tarde. La noche había caído, y no habían testigos de lo que estaba ocurriendo.