Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia es toda mía.
Capitulo IV:
''Solo espero su perdón''
EdwardPOV
-¿Enserio? ¿Eres tú? – me miró como inspeccionando, hasta que Sue terminó por abrazarme. En ese momento creyeron que era yo.
Carlisle no mentía cuando decía que todo estaba muy cambiado. Jacob se veía más grande que antes, aunque fuera menor que yo; Seth seguía igual de simpático que siempre; Leah... al menos había dejado de ser inexpresiva por la ocasión, me había dado un abrazo muy largo; Sam, Embry y los demás chicos con la misma actitud de siempre.
Dios si había extrañado este lugar.
Billy... me había impresionado un poco, al igual que Sue pero aún así, quería creer que todo sería como antes, y no me equivoqué.
Cuando había llegado la tarde – y la fogata de siempre– nos habíamos sentado alrededor, y las preguntas habían comenzado.
-¿Alice y Esme se quedaron allá? – La voz de Leah había interrumpido el silencio. solo había asentido suavemente. Se había formado un incómodo silencio, hasta que lo que creí que pasaría...
-¿Por qué no viniste antes? – preguntó Jacob, con algo de enojo. Siempre habíamos sido los mejores amigos, era evidente que se molestara. Yo también lo habría hecho – Podrías habernos dicho…-
-Por qué no... Podía – respondí con un nudo en la garganta – No quería hacerles daño pero me equivoqué, una vez más… -
-¿Y cómo estás aquí ahora? -
-Ellos se fueron a otro lado y yo preferí quedarme aquí, siempre ha sido este mi lugar. Y lo siento, en serio lo siento ¿Cómo crees que quería alejarme? No soy un imbécil -
El rió – Si lo eres – ese simple gesto me había dado a entender que no estaba tan enojado como yo pensaba – Te extrañamos Eddie -
-No más de lo que yo he extrañado a todos... lo siento -
-Ya no te disculpes, hay cosas más divertidas de que hablar ¿No es cierto Seth?-
Leah, en un acto de relajo se había recostado en mi hombro. Yo solo había oído y reído de todo lo que tenían que contar, me había perdido de mucho y sentía un cosquilleo extraño en el corazón, como si toda la rabia y la pena junta se agolparan de manera inesperada.
Pero solo necesitaba a una persona, que creía haber olvidado del todo pero no quería parecer un desesperado e intentaba prestarles atención.
Todo hasta que Jacob pareció averiguarlo, era muy perceptivo cuando quería serlo – Lizzy llegará pronto... descuida -
El maldito sonrojo no había demorado en aparecer, solo miré el fuego fijamente. Me ponía nervioso esa era la chispa para que miles de preguntas me venían a la cabeza. ¿Seria la misma? ¿Me seguiría... queriendo? ¿Se enojaría conmigo? Estaba preparado para recibir su enojo... era evidente y era lo que más me dolería, pero de todas formas mucha razón tenía en molestarse conmigo.
Me había ido... sin dar explicaciones…
..::Flashback::..
-Mira la luna - dijo un día, asombrada por su repentina belleza en el cielo nocturno y se acercó a mis labios en silencio, cerrando los ojos dulcemente y acercándome a ella sin perder esa inocencia que era parte de la esencia que la rodeaba.
¿Cómo no iba a quererla? Jamás podría romperle el corazón, no me creía tan duro como para hacerlo.
Se separó suavemente de mí, solo lo suficiente para que su frente se pegara a la mía, lo suficiente para que dos miradas esmeraldas pudieran admirarse, en la oscuridad. Una risa suave había escapado de sus labios antes de hablar.
-Si mi hermano nos encuentra… nos mataría - a Jacob jamás le había agradado la idea de que un amigo suyo estuviera con su hermana… odiaba esconder las cosas pero prefería mantener nuestra amistad y el amor de lado, era mejor así – Te quiero mucho -
-Yo también amor -
-¿Siempre? – dejé un beso en su frente y asentí en contra de ella.
-Siempre – murmuré mirando su carita angelical y dulce – Pero si no nos devolvemos, puede que se acabe -
-Un beso más ¿Si? – no pude negarme a una petición que yo también deseaba. Intenté hacerlo corto pero era casi imposible resistirse a tal ternura, a tener su calor cerca.
Se levantó con desgana, como todas las veces que pasaba. Nuestros dedos se entrelazaron al tocarse, odiaba separarme de ella.
Cuando íbamos a llegar nos soltamos, ella avanzó antes que yo en lo que me iba por otro camino más largo. Esa era nuestra tonta manera de despistar. Pensé en muchas cosas de camino pero aunque intentaba, pero siempre volvía ella.
Mi princesita. No sabía en que momento había comenzado a quererla pero si estaba seguro de que en mi corazón no cabía espacio para otro nombre que no fuera el suyo. Tal vez no era edad para enamorarme pero para mí era suficiente.
Claro que la quería, con todo mi ser.
Cuando llegue a la playa no tarde en oír a Alice, y a los chicos – Edward ¿Dónde rayos te habías metido?-
-Pensando… ¿Te he dicho que ahora me cuesta más que antes? -
-Enserio… quieren tener una conversación con nosotros, tienes suerte de que te cubrí – admitió con alivio y orgullo entremezclado – Y creo que no es nada bueno…-
Entramos a casa rápido, ellos nos esperaban. Toda la conversación estuve desconcentrado hasta que algo unas ásperas palabras me sacaron de mi letargo.
''Su padre ha conseguido trabajo en Nueva York…Mañana por la tarde tenemos que irnos''
Le miré con ojos de dolor, era lo único que podía sentir en ese momento – No – esa simple negación fue lo único que pudo salir de mi temblorosa boca.
-Edward entiende que es por tu bien… podrás ir a una escuela mejor y tendrás amigos…- Y fue el instante que corte a mi padre de un solo grito.
-¡No quiero! ¡Por que no pueden entenderlo! -
Había corrido solo para encerrarme en mi habitación. No estaba nada, lo habían arreglado sin preguntarnos.
Me deslicé por la puerta. Me sentí débil en ese instante y lloré en silencio por horas, hasta que se hizo de mañana. Por mi mente habían pasado muchas preguntas dolorosas que no quería admitir ¿Qué pasaría con mis amigos? ¿Con que cara se los diría?... ¿Cómo se lo explicaría a Elizabeth…?
La ultima me carcomía el corazón de sobremanera.
No podía permitirme que algo la dañara, no quería dañar a nadie ¿Y si tan solo desapareciera? Sería más fácil, no tendría que dar explicaciones y ahorraría miles de lágrimas y gritos. Las despedidas no podían ser más dolorosas.
Había limpiado las lágrimas secas bajo mis ojos, aunque los ojos me delataran. No era necesario hacer tanto daño, no podía romperle el corazón.
Me había saltado por la ventana y había ido a casa de tía Esme, ella seguro me diría que hacer. Tenía suerte de que aun estaban en la Push. Toqué una vez la puerta y no demoró en abrirse.
-Edward – le había dado un abrazo muy largo y luego de un rato, ella suspiró – Tranquilo… es para mejor -
-No lo es… yo quiero quedarme contigo, aquí – me miró a los ojos con ternura y me hizo entrar. Luego de una taza de chocolate caliente volvió a hablar.
-No debes enojarte cariño… sabes lo que tus padres se han esforzado por que sean felices. Podrías venir en vacaciones… con Alice -
-No quiero. Pero tengo un plan… y necesito que me ayudes -
-¿Plan?-
-Quería escribirle algo a Lizzy… ¿Puedes ayudarme? No soy muy bueno…-
..::Fin del Flashback::..
-Creo que me he perdido de mucho – murmuré saliendo de mi letargo.
-Bueno… tal vez sí – aclaró Sam – Pero nadie dice que ahora las cosas no sean mejores. Sobre todo ahora -
Leah me miró por un momento y suspiro para hablar en un susurro, solo para que yo oyera– No es necesario que te sigas disculpando… ciertamente nunca nos hemos enojado contigo, solo era… molestia pero los amigos de verdad entienden. Nosotros siempre lo hemos hecho -
-¿Y… ella? -
-Te extraña mucho… tienen mucho que hablar – sonrió suavemente - ¿Tienes hambre? -
-Un poco -
Fuimos a su casa. Me contó muchas cosas sobre ella; al parecer su vida había sido más interesante que a mía en estos años. Yo admiraba la casa, siempre con ese rustico aire que había extrañado, con el olor a mar de cerca.
Mientras cocinaba yo me decía que le contara cosas – No es la gran cosa… luego de un año aburre -
-¿Y Alice? -
-Esta enferma y Esme se quedó cuidándola… pero no creas que tardará en venir, ese duendecito siempre se sale con la suya -
-¿E-Edward? – me había volteado solo para descubrir que esa dulce y temblorosa voz era la suya. Solo me dio tiempo para una leve mirada que no me dejaba salir de mi asombro antes de que un fuerte abrazo se apoderara de todo mi universo.
Y lloró contra mí con desgarro, yo solo había cerrado los ojos hundiéndome en su cabello oscuro y lacio, cerrando los ojos para intentar retener las lágrimas que habían caído inconscientemente. Había entrelazado sus manos a las mías y solo se había enterrado en mi hombro, llorando en silencio.
-Te amo – murmuró con voz quebrada, que apretaba más el enorme nudo que tenía en el pecho.
Siempre me había agradado cuando sus dedos se entrelazaban a los míos, sentir su dulce calor.
Casi lo había olvidado.
Cuando abrí los ojos todas las lágrimas habían resbalado por mis mejillas y me había dado cuenta de que Lee nos había dejado solos. Ella se separó suavemente para mirarme, buscando algo en mis ojos como yo lo hacía.
Como solo dos miradas esmeraldas podían hacerlo.
Con sus dulces manos acarició mi cara, revolvió mi cabello con ternura y sonrió, como si intentara ocultar el dolor de todas formas. Me acerqué suavemente a sus labios hasta que el beso que habíamos deseado hace años hasta que estuvimos cerca, como antes.
-Perdóname, no quería hacerte daño -
-No digas nada, no hace falta… solo bésame -
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.
Era el silencio más cómodo al que había estado sometido, en mucho tiempo. Su piel cobriza daba un suave efecto con los tenues rayos de sol. Yo solo la envolvía de la cintura y la acercaba mí, ella solo se recargaba suavemente.
Yo decidí hablar, aunque ella no quisiera hacerlo.
-¿No vas a pegarme? ¿No me preguntarás por que me fui?... -
-No es necesario. Esme… me contó todo y créeme que lo entiendo mi amor. No es tu culpa y lo que más valoro es que quisiste ahorrarme dolor. En vez de dejar de amarte… lo hago más – dijo tomando una de mis manos y soltando una risa algo cansada – Y es ridículo… yo siempre he estado al pendiente de lo que haces y ahora me sorprendes tu a mí -
-Gracias...- murmuré con arrepentimiento.
-No sabes lo que te he necesitado… pero ya estás aquí y eso es lo único que importa -
Sus labios cereza rozaron los míos una vez más...
Molesten a la autora ¿Si?
Feliz 2012! besos!
