BIFURCACIÓN
CAP. 4
"The game starts "
Si fuse la historia típica
Que vemos en los triángulos
Por mucho que hubiera química
Sería un amor relámpago
Pero es todo tan complicado
Que si no me salva un milagro
Acabaré mordiendo el fango
Yo también…
OV7
Hurlingham Park, Fulham, Londres.
La joven rubia caminaba aquella mañana del brazo del muchacho de rizos castaños y ojos esmeralda por el camino de pasto verde que conducía hacia las caballerizas del afamado campo de polo. Serena viste in pantalón gris, una blusa color palo de rosa sin mangas y un saco del mismo tono y Friederich su pantalón blanco, botas altas y camisa azul marino con los emblemas de su equipo de polo delante y el número 17 en la espalda con el apellido "Nemadcky" en letras blancas.
Los dos chicos caminan por las caballerizas charlando sobre algún tema interesante, pues aunque ahora tiene la palabra el joven belga, la rubia lo mira con sus ojos azules brillantes y una enorme sonrisa.
-…y es de considerar que la tribu Belgae, que se sabe fundó mi país, eran celtas de pura cepa. Puede notarlo en nuestras tradiciones más fuertes como la música o los santos que veneramos. ¿Sabes qué es esto?-pregunta Friederih deteniendo su camino y buscando en su pecho un colgante dorado que muestra a la muchacha.
-¡Una cruz de Santa Brígida! Claro que lo sé, el emblema de Santa Brígida de Kildare…aguarda, tengo una de esas en el anverso de mi medalla-Serena busca ahora entre su blusa y saca la medalla que le dio la pequeña Cerridween mostrándola a Friederich.
-Ya veo. No sabía que eras devota de la Santa.
-Me la obsequió la pequeña que cuido. Su familia es irlandesa-Serena guarda su medalla y vuelve a tomar del brazo al guapo joven castaño-ahora comprendo las conexiones, Frich y el hecho de que en Bélgica le tengan devoción a Santa Brígida casi como en Irlanda.
-Hay un texto en irlandés antiguo, "Annala Rioghachta Éireann" del 550 A.C. que recopila anales de antiguos textos y documenta la llegada de celtas belgae a la zona de Leinster. La tribu Uí Dúnchada que posteriormente dio lugar al clan Fitzgearld de Leinster es de fuertes raíces belgae- "Y yo mirándolo casi babeo de escucharlo hablar de historia. No solo por lo guapísimo que se ve sino porque su voz varonil y su charla inteligente me hipnotizan".
-Y Leinster es el condado en que se encuentra Kildare, lo sé. He leído bastante sobre Santa Brígida y las hijas de la flama porque Rei hace su tesis sobre eso y me ha dado fascinante bibliografía-Friederich se detiene en la entrada de uno de los compartimentos de las caballerías y toma las manos de Serena.
-Me encanta poder hablar así contigo. No siempre conozco chicas tan inteligentes y con quienes se pueda establecer una conversación interesante más de dos minutos-comenta el muchacho belga.
-A mí siempre me ha gustado mucho la historia. Leer e investigar cosas como esa que llaman mi atención o despiertan mi curiosidad es uno de mis hobbies, pero por desgracia es poca la gente con quien puedo compartirlo, fuera de Reindert-explica ella. Friederich acaricia su mejilla con dulzura y le sonríe.
-Y ahora conmigo-promete el chico. "Pero desde luego, guapo e interesante Friederich, toda la vida si quieres"
-Ahora contigo-responde Serena y pasa sus dedos por el filo de la botonadura de la camisa de polo del muchacho-¿ya te dije que te ves muy guapo con uniforme de polo?
-No lo habías dicho, pero me gusta que lo hagas ahora-responde el chico y tomando a Serena de la cintura con suavidad la acerca a él y la besa en los labios despacio y tomándose su tiempo en disfrutar el contacto de sus labios. La muchacha rubia pone sus manos en el cuello de Friederich y responde al beso de el de la misma manera.
"Eso es, Frich, justamente quiero que me beses para saber decidir cuáles besos me gustan más, de momento lo vas haciendo muy bien, cariño"
Después de un momento los dos chicos se separan y Friederich le sonríe encantado a la rubia, bajando su mano de su mejilla hacia su cuello en una caricia suave que Serena disfruta cerrando los ojos.
-Creo que mejor vemos a "Jefe" o si no voy a demorarme en salir-explica el muchacho-creo que es su culpa total, Mlle Myles, por ser tan terriblemente bella.
-¿Así le parezco, Monsieur Nemadcky?-juguetona Serena. El chico asiente mirándola a los ojos fascinado sin alejar su mano del cuello de la rubia-…creo que sí, mejor me muestras tu caballo y salimos de aquí o me culpará tu equipo por desconcentrarte-responde la chica rubia. Friederich toca con su índice la nariz de ella sonriendo juguetón.
-Vamos a que conozcas a "Jefe"-explica el muchacho tomando la mano de Serena y entrelazando sus dedos avanza con ella abriendo la puerta de la caballeriza y entrando en el lugar con olor a alfalfa pisada, al fondo del cual un magnífico caballo negro espera con su silla al punto y todos sus aditamentos listos para la competencia de polo.
-¡Es precioso!-se emociona Serena acercándose al animal que deja oír algunos bufidos pero no se aleja, reconociendo a su jinete. Friederich se acerca con Serena y acaricia la cabeza del caballo.
-Bonjour Jefe…-lo saluda en francés-¿has visto la bella dama que me acompaña? ¿Verdad que es preciosa?-pregunta el joven belga al caballo que en respuesta solo levanta una pata y golpea el suelo de aserrín de la caballeriza.
-Espero que eso signifique que sí-sonríe la chica rubia y se atreve a tocar la cara del animal que no la rechaza.
-De hecho quiere decir que le gustas a "Jefe"- "…y espero que al jinete de "Jefe" le guste mucho más".
-Es precioso. Un tiempo mis padres tuvieron suscripción a un club campestre en Nottingham y comencé clases de equitación. Adoraba los caballos, su sensibilidad, la forma de acercarse a este y de comprenderlo, de ser uno con su jinete-explica la muchacha besando al animal.
-¿Y no seguiste con tus lecciones?-cuestiona el muchacho al lado de Serena.
-No. Mi padre dejó de pagar la membresía cuando todos mis hermanos y yo comenzamos con carreras profesionales, así que fue el fin de mi ilusión hípica-asegura la muchacha. "Eso es todo, Serenita, bonita manera de decir que tu familia no tiene muchas posibilidades…pero bueno, Frich es un chico encantador y eso no le interesa".
De repente y sin que Serena se lo espere, mientras estaba con sus nudos mentales y pensamientos, el castaño vestido de polo sube a la silla de "Jefe" y le alarga la mano a la muchacha.
-¿Quieres da un pequeño paseo? Al menos de las caballerizas al campo, todo lo que caminamos para llegar, y te dejo en la carpa de desayuno con mamá-propone el muchacho con una sonrisa encantadora. "Pero que propuesta tan linda, ¿cabalgar con él? ¡Al fin del mundo si quieres llevarme, guapo!"
-¿De verdad?-cuestiona la muchacha pero aun preguntando le alarga las manos al joven belga que la sostiene con firmeza y la sube delante de el en el caballo, colocando sus brazos a los lados de la chica.
-No tiene nada de malo, de igual forma íbamos a volver jalando a "Jefe" así que para mí es mucho mejor llevarte conmigo. ¿No te parece?-cuestiona Friederich. "Claro que me parece, mi encantador chico belga, ir en tus brazos en un caballo es casi surrealista, la forma como me envuelve tu aroma, la calidez de tu pecho en mi espalda y tus brazos sujetando las riendas…¡POR LA RANA RENÉ! Y luego le salen a uno en el Facebook con que no existen los príncipe azules".
-A mí me encanta ir así contigo…solo que…no sé si sea conveniente que tus amistades nos vean llegar así. A algunas de las chicas que me presentó tu madre creo que no les caí muy bien, seguro más de alguna se hacía ilusiones contigo.
-Las damas suelen ser siempre algo hostiles cuando una nueva mujer, que además es sumamente guapa, llega a sus dominios. No les hagas mucho caso-asegura el muchacho cabalgando con Serena por las caballerizas.
-¿Que no les haga caso? Ni a esa tal Lissa Ritherford ni a esa Eleine de Beaugrande…-insinúa la chica en el caballo. "si crees que no noté a las tipejas que fruncieron la nariz cuando te vieron llegar conmigo, te equivocas, lindo, porque sí las noté y ese par en específico es obvio que se estaban apuntando para nueras de Rose pero ¡NO SEÑOR! Que se alejen".
-De ellas menos que de nadie, Sere-asegura el muchacho y cariñosamente besa la mejilla de la chica, quien se sonroja de nuevo- son unas conocidas del medio; el padre de Lissa tiene negocios de una emisión de bonos con papá y el Padre de Elaine es el dueño de la editorial que me publicará, es todo- asegura el chico. "Y seguro saliste con las dos alguna vez, porque los ojos con que me miraban lo dejaban clarísimo"
-Disculpa, no quise sonar celosa, Frich…
-No importa, me gusta si lo estás, eso significa que te importo un poquito, y que vamos por buen camino en esta relación, aunque aún no me aceptes como tu novio-comenta el joven castaño cabalgando ahora por la parte trasera del campo de polo en dirección a las carpas en que esperan los invitados a la gala de caridad.
-La verdad sí me sentí un poquito celosa. Son muy guapas esas chicas-se atreve la rubia. Una risa clara y alegre del joven belga es la respuesta.
-No importa que lo sean, a mí no me gustan ellas-afirma Friederich. Serena gira un poco su rostro para mirar al guapo chico que la lleva en el caballo.
-¿Y hay alguien que le guste ahora, Monsieur Nemadcky?-pregunta la joven "Así es, Serena, aprovecha ahora antes de que haya público, porque en cuanto se vaya a jugar polo no lo tendrás a tu lado y eso significa cero coqueteos y cero besos"
-Puede haber alguien-asegura el chico con sus ojos verde esmeralda mirando atentos el rostro de la rubia sin soltar las riendas del caballo-¿Y a Usted, Mlle. Myles? ¿Le gusta alguien?
"Siendo sinceros, cariño, me gustas tú a morir, pero también me fascina mi inquilino sexy y estoy jugando un juego interesante tipo REALITY SHOW para ver cuál de los dos me gusta más y elegirlo"
-Puede haber alguien-responde Serena luego del monólogo mental. "Así es mejor, técnicamente no dije mentiras…¡bendita sea la vaguedad lingüística!" pero los pensamientos de la muchacha son interrumpidos por un nuevo beso de Friederich que atrapa sus labios en un beso profundo y amoroso al mismo tiempo y la joven solo deja sus manos sobre el pecho del chico disfrutando de su beso.
"Excelente, Friederich EX PRALINE Nemadcky, también sabes besar de esta forma tan intensa…¡Demonios! ahora estoy peor de confundida en vez de que se me aclare la vida"
Frich se separa de Serena solo un poco, sonriendo feliz y ella le regresa la sonrisa dándose cuenta que se había detenido el caballo antes de entrar a la zona del campo para jinetes y cerca ya de las carpas donde los invitados departen.
-Aquí baja Usted, bella princesa-asegura el muchacho bajando del caballo y cargando de la cintura a la rubia chica hasta dejarla de nuevo en el suelo, sin apartar sus manos de su cintura.
-Voy a estar animándote desde la tribuna-asegura Serena aún con sus manos en el pecho de Friederich.
-Hay algo que me animaría más…¿Sabes qué?-sonríe juguetón el castaño muy cerca del rostro de la muchacha.
-Me hago idea-responde ella y los dos se acercan despacio para un beso más, cuando…
-Está sonando tu móvil-comenta el joven a centímetros de los labios de Serena que hace un gesto de contrariedad evidente "¡Con cien mil demonios, y justo ahora interrumpen! ¡A quien quiera que sea le enviré la maldición gitana por satélite!
-Si eso parece…-fastidiada la chica lleva su mano a la bolsa de su saco y toma el móvil en donde puede leer el nombre "Mr. De Burgh". Los ojos azules de la muchacha se abren desmesurados al ver de quién se trata. "¡Adgshkajhsgh!…¡En qué momento me llamas, Owen…¡Ya no me acordaba de ti!
-¿Algo malo?-pregunta Friederich acomodando un rizo rubio de Serena tras su oreja. Instintivamente ella presiona el móvil contra su pecho.
-No nada…es el hombre a quien le cuido a sus hijos, Mr. De Burgh…es que me había olvidado que me pidió ayuda hoy por la tarde porque tendrá una salida y ya le había dicho que sí antes de saber lo de tu partido de polo entonces yo…-lanza toda la perorata de golpe la rubia.
-Sere, Sere…tranquila. No estoy pidiéndote explicaciones. Sé que tienes un trabajo con el cual cumplir, además mi invitación fue imprevista así que no te preocupes. ¿Hasta qué hora puedes quedarte?-inquiere el joven y el móvil de Serena al fin deja de sonar. ¡Benditos sean todos los santos ya dejó de timbrar!
-Debo regresar cerca de la una, más o menos-asegura ella-¿Alcanzo a verte?-cuestiona Serena.
-Desde luego que sí. Haremos algo, juego medio tiempo para que me veas, salgo y te llevo. ¿Ya me dirás en qué edificio vives? O aún es con tu amiga-inquiere el muchacho. "Ya te lo diré, vivo en el departamento de Rei compartiéndolo con un Inquilino sexy con cuerpo de dios griego que me vuelve loca cuando me besa…¡Claro que no lo te lo diré!…"
-Aún con mi amiga. Y no quiero que pienses que me apena o vergüenza que sepan de ti, solo que su familia es algo conservadora y preferiría que no se hicieran ideas o se molestaran. Además conocen a mi madre y como te conté no quisiera que de momento se enteraran en casa que estoy aquí-asegura la rubia.
-Como te parezca mejor. ¿Entonces en el parque?-inquiere el muchacho.
-¿Conoces la Estación Waterloo? -asegura ella. El joven asiente-Me queda mejor allí porque tomo el tren a donde estará mi jefe.
-Entonces te dejó en Watterloo- "¡PUF! Menos mal que mi Frich no me cuestiona eso. Y por otro lado. como mentirosa ya me estoy estrenando y de qué manera…¡Demonios!"
-Discúlpame, Frich, en verdad no es necesario que me lleves puedo ir sola y…-un dedo del muchacho castaño se posa sobre los labios de Serena.
-Dije que quiero llevarte yo porque así podemos tener más tiempo para nosotros dos. Salgo a Praga en el vuelo de las seis de la tarde así que seguramente ya no te veré, aunque te llamaré y te pondré mensajes o te enviaré fotos-promete el muchacho.
-Bien, si es por pasar tiempo contigo acepto que me lleves. Verás que en cuanto consiga departamento dejaremos estos problemas, te lo prometo-comenta la chica.
-También te prometo que cuando termine el libro ya no habrá más viajes y me quedaré contigo todo el tiempo, todos los días-asegura el chico belga tomando la mano de la muchacha. "AWWWW que lindo, tener a Frich todos los días conmigo, que me bese, me diga cosas bellas, me haga flotar y me lleve a pasear…¡Espera! ¡no no no! ¿Y qué va a pasar cuando esté en Londres a diario y no puedas seguirlo ocultando de Owen? ¡Un desastre! ¡Se acabaría mi experimento! ¡Sería el fin de todo!
-¿El fin de qué?-pregunta Friederich curioso al oírla decir en voz alta eso último. "¡AGHH! Que imbécil soy, ¡otra vez pensando en voz alta!"
-El fin de todos nuestros problemas, claro, ya podría verte diario-arregla su pequeña equivocación la rubia. El joven asiente y besa su mano.
- Me voy a preparar para el partido, espero verte en tribuna para dedicarte mis anotaciones-explica el joven y se suelta de la mano de la rubia despacio y como si le costara.
-Ánimo Frich te estaré apoyando-acaba la muchacha mirando al castaño subir a su caballo negro y alejarse en un elegante galope que la hace mirarlo embobada un momento hasta que suena de nuevo el móvil en su mano pero ahora con tono de mensaje de texto. "Mr. De Burgh, otra vez, por quedarme babeando por Frich ya no supe que quería Owen…veamos…" la chica rubia abre le mensaje y lee "Sere, quería confirmar que te recogemos a la 1:30 en la estación Watterloo. Ponme mensaje si te parece bien o si necesitas que pasemos por ti a algún otro lugar TQM"
Serena sonrió al leer la última abreviatura y respondió al mensaje al tiempo que caminaba hacia las carpas blancas en que tomaban un coctel los invitados al partido de polo.
"Me parece bien, Owen, los veo allí. TQM. Besos"
-"Y más besos como los tuyos, inquilino sexy" – añade en mente la muchacha mandando el mensaje.
-¡Serena! ¡Por aquí!-la llama cuando llega al lugar del coctel Rose Nemadcky, caminando hacia ella, con su elegante figura envuelta en vestido color salmón y sombrero beige. La señora llega al lado de la chica rubia y la toma del brazo-¿Te mostró Frich a su caballo?
-Claro, Rose, ya lo conocí. "Jefe" es increíble-responde Serena.
-Me alegra. Supongo que ya se fue él al campo, casi inicia el partido, está programado a las once y media, así que mejor vamos a ocupar nuestros lugares para tener una excelente vista-propone la dama y camina con la joven rubia del brazo hacia las tribunas para el público.
-Gracias por invitarme, Rose, de verdad estoy feliz de poder ver a Frich en su partido de polo, me doy cuenta que sus amigos lo aprecían bastante…y sus amigas…-insinúa Serena.
-Ya sé por qué lo dices, Sere, pero no te preocupes de esas muchachas envidiosas. Como a tantas otras claro que les gusta Frich pero mi hijo tiene buen gusto y nunca andaría con niñas de plástico como esas por más que ellas lo quieran-categórica la dama. Serena suspira.
-No te negaré que si noté algo raro en el ambiente con esas dos señoritas, pero ahora estoy más tranquila-responde la muchacha sentándose en una butaca de la tribuna al lado de la madre de Friederich. Abajo los jinetes comienzan a cabalgar con sus monturas y a hacer algunos ejercicios de calentamiento.
-Tranquila, Serena, si mi Frich ya te eligió a ti es por algo- "Genial que mi suegra me apruebe"
-Aún estamos saliendo, Rose, conociéndonos y viendo si es posible intentar algo. Él tiene mucho trabajo con su libro y yo con mi revalidación de materias, terminando eso vamos a ver qué pasa-confirma la chica rubia. Rose le sonríe y palmea su mejilla.
-Disculpa mi emoción, Serena, es que en verdad veo tan feliz a mi Frich que no puedo evitar desear que rápido me den la buena noticia- "¡Por la Rana René! ¿Y si no elijó a Frich y resulta que estoy enamorada de Owen? Creo que eso no le agradaría mucho a mi suegra…
-Verás que así será, Rose-concluye Serena y la charla de las dos mujeres se interrumpe con la presentación del locutor que anuncia el inicio del partido de polo entre los "Knights" y los "Barons" cuya recaudación en entradas será donada a la asociación en pro de niños con autismo. Serena guarda silencio y aplaude emocionada cuando presentan por el micrófono a Friederich como el jugador Número 17 de los "Knights" y enseguida comienza a animarlo con aplausos y gritos, apoyada por Rose Nemadcky en cuanto inicia el partido y Frich golpea con su bastón la pelota hacia la meta contraria…
Estación Waterloo, Lamberth. 1:45 pm.
Friederich detuvo su auto en una zona de estacionamiento a las afueras del bello edificio de la antigua estación londinense del metro, justo cuando el reloj de la entrada marcaba 15 minutos para las dos de la tarde. El chico no apagó el motor y solo miró a la muchacha rubia, sentada a su lado, con una sonrisa. Él aún llevaba el uniforme de polo.
-Bien, Mlle. Myles, llegamos a su destino. Suerte en su trabajo y saludos a los bellos nenes que tienen la suerte de que dama tan bella los cuide-asegura el castaño tomando la mano de ella y besando su dorso.
-Nos vemos a tu regreso, Frich, y de nuevo gracias por entender. Siento que hayas salido en el medio tiempo solo por traerme. Ya me excusé con Rose igual-apenada la rubia.
-No tiene importancia. En verdad preferí salir y tener este tiempo contigo que dejarte venir sola-coloca él su mano en la mejilla de la chica.
-Jugaste muy bien, me encantó verte en el caballo y anotando tantas veces, eres genial-comenta la muchacha perdida en el suave toque de las manos del escritor.
-Es porque tú estabas en la tribuna, pensaba en ti y jugaba mejor. Eres mi ángel de la suerte-aclara Friederich mirando a los ojos a la chica que sonríe feliz "De verdad podría pasar horas mirando a esta belleza de hombre, ¡Y las cosas dulces que me dice!"
-¿Cuánto tardas en volver esta vez?-inquiere la muchacha.
-Una semana o quizá diez días, te aviso si es antes, porque además, quiero hacerte una petición…-"Diablos…¿De nuevo que si somos novios?...y tenerle que decir que no a semejante bombón belga…¡Y SI ES PETICIÓN DE MATRIMONIO! ¡Oficialmente me muero aquí mismo!...No, un segundo, ya alucino otra vez"
-¿Petición?-asombrada la muchacha. Una risa de Friederich es la respuesta.
-No pongas esa cara. No es de matrimonio-responde divertido ganándose un sonrojo de la muchacha.
-¡No pensé eso, Frich, de verdad no! ¡Es solo que! ¡AAAAGHHH! Soy una tonta-se queja Serena golpeando ella misma su frente.
-No lo eres. Tuve algo de culpa por no ser específico. Verás, es sobre mi libro. Aunque tengo un editor que me asesoría y asiste, me gustaría saber si te gustaría leer lo que llevo escrito hasta ahora y que como futura licenciada en letras me des tu opinión sincera y honesta de mi estilo narrativo –comenta el joven de ojos esmeralda.
-¿Yo? ¿Quieres que yo lea tu libro?-duda asombrada Serena.
-Solo si deseas hacerlo y sin compromiso alguno. No sé cómo estés de tiempo con el estudio de tus temas para revalidación y ahora con el trabajo con tus pequeños y si no quieres…
-¡SI!-salta la muchacha enseguida con ímpetu-¡Si quiero!-grita emocionada. Friederich sonríe y toma sus manos.
-Ya me di cuenta. Lo dijiste con mucho entusiasmo-sonríe él. "¡Pero si serás imbécil, Serenita! ¡Le gritaste al muchacho en el oído! Casi lo dejas sin tímpanos"
-Lo lamento mucho, Frich, creo que grité horrible, pero es por la emoción. Me encantará leer lo que llevas escrito-se disculpa ella.
-Entonces es un trato. Te mandaré mis capítulos por mail y sin compromiso alguno vas leyendo y me dices con confianza en lo que creas que puedo mejorar. ¿Quedamos en eso?-pregunta el chico.
-Perfectamente-sonríe la joven
-A mi regreso coordinamos para vernos y conversar sobre el tema. ¿Te parece?-inquiere él.
-Me parece perfecto, Frich, y mil gracias por confiar así en mí-emocionada la rubia.
-No podía ser diferente. Por lo que hemos platicado me doy cuenta que en verdad te apasiona la literatura, estoy seguro que entrarás a la carrera de letras y serás una excelente escritora, incluso mejor que yo, te volverás famosa, darás firmas de libros y entrevistas-asegura Frich.
-Pues dobles gracias entonces, Monsieur, porque esas palabras venidas de alguien como Usted me alientan mucho en mis metas. De verdad siento que contigo puedo compartir todo eso porque somos muy afines-asegura Serena ganando otra sonrisa del muchacho que besa su frente con dulzura.
-Siento lo mismo, jamás me había pasado algo así con nadie-asegura el joven belga. Serna suspira. "Decídete a irte ya por más que andes en la nube con Frich o jamás vas a salir de este auto".
-Bueno, Frich, cuídate mucho en Praga y mándame mensajes y fotos-pide la chica. El muchacho asiente y se inclina a besar suavemente los labios de la rubia que responden a su beso para después alejarse y abrir la puerta.
-Pensaré mucho en ti. Suerte con el trabajo-se despide Friederich.
-Buen viaje, Frich-acaba la rubia y camina diciéndole adiós con sus dos manos, hasta dar media vuelta y suspirar feliz con ambas manos en sus mejillas-¡Friederich Nemadcky te adoro! Eres tan maravilloso, tan lindo, tan encantador…siempre que nos separamos me dejas flotando-comenta Serena al tiempo que sube las escaleras de la estación para mirar desde alto y localizar a Owen. Busca su móvil en el bolso de su pantalón y busca el número del muchacho-Y ahora vamos con el inquilino sexy. La mañana con Frich y sus besos fueron inmejorables…¿Podrá Usted, Mr. De Burgh, superar eso?...ya lo veremos-comenta ella al tiempo que marca el número.
-¿Sere?-se oye la voz varonil del chico irlandés-¿Dónde estás?
-En las escaleras de la estación, Owen, llegué algo retrasada. ¿Dónde están Ustedes?-pregunta la chica.
-Te esperábamos pero como demorabas crucé la calle con los niños y entramos al super por papas fritas y refrescos fríos. Solo que me terminen de cobrar vamos por ti.
-¡Genial! Creo que ya sé dónde están, desde aquí veo el "Sainsbury's y Asda" –responde la muchacha rubia localizando el letrero del minisúper de la esquina.
-Exactamente. Vamos para allá, ya me dieron las bolsas, espera-responde Owen y cuelga. Serena sonríe pero antes de que pueda guardar su móvil ve delante de ella una mano con su saco delante. Asombrada gira la cabeza y se encuentra al chico belga vestido de uniforme de polo que le sonríe.
-¡¿FRICH?!-asustada y preocupada la muchacha.
-Siento si te asusté, Serena, pero olvidaste tu saco en el auto y pensé en volver a traerlo. Lo puedes necesitar-comenta el joven castaño. Serena mira a Friederich algo asustada y por la espalda del muchacho alcanza a mirar la acera de enfrente en la puerta del minisúper que se abre y aparecen en este Owen y los dos niños, quienes se entretienen un poco cuando su Padre los toma de la mano para cruzar la calle en donde aún no se pone el alto "¡POR LA MADRE DE LA RANA RENÉ! ¡ME QUIERO MORIR!"-¿Te asusté mucho? Porque tienes una cara de espanto que…
-Si si…un poco…no te esperaba Frich, muchas gracias por el saco, regresa ya porque no quiero que se te haga tarde por mi culpa y debes volver al evento-comenta la chica sumamente alterada tomando el saco. "¡Y ahora qué hago y ahora qué hago! ¡Ya se me cayó el teatro y todo por idiota! ¡Por qué me pasa esto a mí! ¡Fuerzas cósmicas ayúdenme!"
-No tengo prisa. Solo quería venir a darte el saco y de paso a robarte un último beso, ya que no te veré en dos semanas-responde el castaño sonriendo encantado y tomando de la cintura a Serena la acerca a él-a no ser que no quieras el beso…te noto distraída…-comenta el chico notando que la rubia mira por encima de su hombro. Una risa nerviosa de ella es la respuesta.
-No, no, no…¿Nerviosa yo? ¡De donde sacas eso!- "¡A punto del colapso de hecho porque ya se quitó el #%&*# alto y vienen para acá! ¡ME MUEROOOOO!-mira la chica como el joven irlandés y sus hijos cruzan ya la calle y caminan hacia la estación Waterloo.
-La expresión de tu cara, no es la de siempre…-"¡Piensa rápido, Serena, piensa rápido!" aterrada la rubia al ver que Owen y sus hijos ya llegan y van a subir las escaleras, y sin pensarlo mucho jala la Friederich del cuello de la camisa de Polo y estrella furiosa sus labios con los de él jalándolo hasta quedar ella de espaldas hacia la pared de la estación. Friederich tarda un poco en reaccionar, pero cuando lo hace, abraza a la muchacha y responde a su beso. Serena por su parte abre los ojos y mira como el chico irlandés y sus hijos suben las escaleras sin verla hasta entrar en la estación.
"¡Gracias a todos los muppetts! ¡No me vieron! ¡Vaya que encontraste una buena solución, Serena! "
La rubia se aleja de los labios de Friederich respirando agitada y el muchacho la mira con ojos brillantes igualmente agitado.
-¡Vaya!...ese beso fue…fue…bueno…ahora sí creo que me bastará hasta que vuelva-sonríe el castaño y acaricia la mejilla de Serena.
-Disculpa, Frich, solo fue…fue…-"Una treta que se me ocurrió para que mi otro prospecto no me viera contigo"-…un impulso. Cuando te oí decir que venías a robarme un beso me pareció tan dulce que pensé en robártelo yo primero.
-No me quejo para nada-responde el muchacho-bien, ahora si me voy o me arrepentiré de ir a Praga para quedarme contigo. Nos vemos después. Te pongo mensaje cuando vaya en el avión-besa Frich su mejilla.
-Ten cuidado y mucha suerte en Praga-se despide ella con la mano diciéndole adiós hasta verlo bajar corriendo las escaleras hasta su auto color plata. Serena espera a que el carro se vaya y responde a la despedida de Friederich cuando por la ventanilla agita su mano. En cuanto el Acura dobla la esquina, Serena se recarga en la pared de la estación suspirando con alivio-¡Por la Rana René! Casi me muero del infarto, es el susto más grande de mi vida…-exclama la muchacha dándose aire con la mano y sube las escaleras de la estación para buscar a Owen y sus hijos, con su saco en el brazo.
Dentro de la estación, Owen está agachado atando la cinta del zapato de Tristán y la primera que ve a Serena es la pequeña de coletas que se suelta de la camisa de su papá, donde estaba agarrada, y corre hacia la muchacha que la recibe en sus brazos.
-¡Hola Gwen linda! ¿Me extrañaste?-pregunta Serena a la nena que besa sus mejillas y asiente con la cabeza. Serena camina hacia Owen y Tristán, y el muchacho al escuchar su voz se levanta del suelo y la mira con una enorme sonrisa y sus ojos oliva brillantes de una felicidad que no oculta.
-Bienvenida…Sere…-dice Owen al tenerla delante. "Pero claro que bienvenida, guapo, si te ves sexy a morir con esa camisa azul marino que marca tan bien tu cuerpo de dios griego y pantalón de mezclilla…¡Me muero por verte en traje de baño!"
-Hola Owen, chicos…disculpen la tardanza se me hizo tarde porque…- "…estaba besando desenfrenadamente a Friederich para esconderme de Ustedes…¡NO! ¡Más vale que no se te salga semejante idiotez! ¡Candado chino! ¡Candado chino en la boca!-…se me hizo tarde estudiando.
-Algo así pensé cuando no me respondiste, y como no quise molestarte en tu sesión de estudio preferí poner el mensaje. Lo importante es que ya estás aquí….-comenta el joven de cabello oscuro.
-¡Sere! ¿Sabes que papá nos compró paletas heladas?-le presume el niño sacando de la bolsa de plástico del minisúper-Te vamos a compartir una.
-Gracias Tris, me encantan las paletas…pero… ¿tenemos hielera?-pregunta Serena a Owen que toma las bolsas en su mano derecha y a su hijo con la izquierda y comienza a caminar al lado de la chica.
-Leonard, un compañero del trabajo, me prestó su camioneta porque iba a salir de viaje con su familia a Berlín, así que compré una hielera para los refrescos y las paletas-responde el joven saliendo con Serena y sus hijos y bajando los escalones de la estación hacia una camioneta Chevrolet negra, con una armazón arriba en que hay atada una tabla de surf negra con verde.
-¿Esa es la camioneta de tu amigo?-pregunta Serena, Owen sonríe y saca unas llaves del bolso de su pantalón quitando la alarma de esta.
-Así es, la tendré por una semana, mientras regresa de su viaje con la condición de regresarla con el tanque lleno, así que ¡Arriba pasajeros!-divertido Owen abre la puerta de atrás para que suban los niños, Tristán sube primero y Serena deja en el asiento a Gwen poniéndole el cinturón.
-Listo, pequeña…¿Vas seguro, Tris?-pregunta la rubia al niño.
-¡Claro que sí! Ya soy mayor-orgulloso el nene. Serena lo despeina a modo de juego y ríe cerrando la puerta. Owen a su lado la mira sonriente y abre la puerta para que entre.
-Adelante, hermosa dama-ofrece el joven irlandés.
-Gracias galante caballero-responde Serena y entra en la camioneta en el asiento de adelante, esperando que Owen entre del lado del piloto. "Increíble lo bien que me siento a su lado, es como si fuera ya parte de la fam…¡Hey un momento! Quedamos de no empezar con pensamientos inclusivos y dejar fuera del juego a los nenes por más lindos que sean". Owen conduce ya por las calles de la ciudad tomando una avenida que lo llevará hacia carretera.
-Athair…¿Podemos ver una película?-pregunta el niño desde el asiento de atrás.
-Bien. bien, la pondré porque tardaremos un poco en llegar para que no se aburran. ¿De acuerdo?-comenta el chico y manipula el panel del tablero de la camioneta-Sere…¿me haces favor de elegir alguna para niños?-le pide Owen y la rubia asiente.
-¡Una divertida, Sere por favor! ¡Iron man!-pide el nene. La rubia mira a la niña de colitas que niega con la cabeza abrazando su mantita rosada.
-Una que les guste a los dos, Tris, esa no le agrada mucho a Gwen…que tal…¿Sherk 3?-pregunta la joven.
-Está bien…igual es divertido con los hijos de burro-asegura el nene y su hermanita asiente. Serena ríe y manipula el panel para elegir la película que comienza a volumen moderado en la pantalla detrás de los asientos principales.
-Estas camionetas modernas tienen de todo-comenta Serena al chico que conduce-por cierto, Owen…¿Empacaste lo que dejé para comer?
-Tranquila, todo viene. Como saliste temprano y aun dormíamos no te pude agradecer por preparar los baguete, la fruta y las botanas de carnes frías-comenta el chico de cabello oscuro tomando la mano de la muchacha rubia que descansaba sobre su falda, presionándola un poco. "¡Diablos! Ya me sonrojé segurito, siento calientes las mejillas…y otras partes que mejor no menciono…y solo con su toque, ¡Santos muppets! ¿Qué tiene este hombre?".
-No…no es nada, de verdad. ¿A qué playa vamos a ir?-pregunta por cambiar el tema Serena.
-A Bournemouth. Me dijo Leonard que es la mejor de entre las cercanas…¿Qué dices tú?-pregunta Owen.
-Es verdad, porque lo que es Brighton Beach está llenísimo, hay muchas piedras y luego con nenes no es recomendable, se ponen nudistas a veces…-comenta Serena bajando la voz para que no la oigan los pequeños. "Aunque viéndolo desde cierto ángulo, ir contigo a una playa nudista…mmmm…¡AAGHHH! Ya empecé otra vez en modo ecchi" Owen ríe divertido.
-Sí, algo así me comentaron. En verdad he sacado a los niños a parques y al cine y la feria, pero no habíamos ido a nadar ni a la playa con tanto como les gusta-responde el joven conduciendo la camioneta.
-Y a ti parece que igual, ¿verdad? Vi la tabla de Surf-comenta Serena.
-Tengo especial predilección por los deportes acuáticos. Surf, buceo, natación-explica Owen-Tris ya sabe nadar solo e incluso en mar, pero Gwen aún necesita salvavidas. ¿Y tú?
-Yo nado bastante y me gusta, pero más en alberca. Como odio sudar la natación es el único deporte que practicaba más o menos constante-explica Serena.
-Entonces creo que será divertido lo que queda de este domingo-comenta Owen.
"Ya lo creo que sí, Owencito, verte en traje de baño debe ser glorioso…y además yo empaqué mi bikini azul que compré en París cuando aún era solvente, así que, vamos a ver qué pasa…"
-Muy divertido-sonríe la rubia mirando la carretera con los señalamientos que conducen hacia la playa.
Bournemouth Beach. 4:00 pm.
Serena terminaba de recoger en la canasta las cosas que habían sobrado de la comida que habían compartido los cuatro sobre una manta de cuadritos rojos y blancos. Usaba solo su bikini azul y un short blanco, con su cabello sujeto en sus típicas coletas y un sombrero también blanco protegiéndola del sol. Los dos niños jugaban a hacer castillos de arena con cubetitas y palas de plástico esperando que diera la hora justa de haber comido y poder entrar al agua y Owen había ido a surfear un poco.
-Sere…¿Ya puedo?-preguntaba constantemente el nene de ojos oliva que lleva su traje de baño gris con logos de batman.
-No aun, Tris, quedamos en que va a sonar el celular-le insiste la rubia señalado su móvil-le puse alarma.
-Es que ya quiero nadar-se queja el niño haciendo un gesto de fastidio-¿Por qué Athair sí se fue en la tabla y yo no?
-Porque él es mayor, pero tu pequeño y puede ser peligroso. Espera que pasen los treinta minutos y después vas todo lo que quieras al agua.
-Bien…¡pero no me regañarán por montar olas!-advierte el pequeño. Serena ríe.
-¿Sabes hacerlo?-duda la rubia.
-¡Claro que se! Me enseñó Athair, soy un pez en el agua-orgulloso el niño.
-Es verdad, lo enseñé yo, además a esta hora no hay tantas olas ni muy grandes-asegura Owen. Serena al oír su voz lo observa y se queda en silencio cuando casi se le resbala el molde de plástico con salchichas que debe atrapar en el aire con rápidos reflejos. "¡POR LA RANA RENÉ! ¿y cómo se supone que no me ponga ecchi con este hombre? Se ve increíblemente sexy sin camisa y solo con su short playero, todo mojado, con las gotas resbalando por su pecho y…¡YA! ¡BASTANTE CALOR!"
El joven irlandés recién salido del agua clava la tabla en la arena, hace atrás su cabello peinándolo un poco y se acerca a la chica rubia con una sonrisa brillante en sus atractivas facciones. Serena se levanta de la manta del suelo y toma una toalla acercándose al muchacho.
-¿Rica el agua, verdad?-pregunta cuando se la alarga. Owen se pone la toalla en la espalda y seca sus manos y rostro.
-Deliciosa, aunque las olas no estaban como me gustan, algo pude divertirme-asegura el joven.
-Estás….¡ERES! ¡Eres muy bueno!-se corrige la muchacha enseguida. "¡Pero qué demonios! ¡SE LO DIJE! ¡Trágame tierra!"-¡Lo siento Owen! Soy una tonta…debes estar pensando horrible de mí–Sonrojada ella. Owen la mira, parpadea un poco y luego ríe de buena gana.
-No te apenes, no pasa nada. Sería muy tonto de mi parte molestarme si una chica tan bella me dice que le parezco guapo-él toma su mano y se inclina a su oído-menos si esa chica que lo dice también me parece a mí la más hermosa del mundo-responde él. Serena sonríe ya más calmada y camina junto a Owen que se sigue secando.
"Bueno, a pesar de mi imbecilidad y de seguir pensando en voz alta, puntos buenos para Owencito por no enojarse. Además eso que me dijo fue dulce"
-Gracias por pensar así-comenta Serena y se sienta al lado del muchacho en la manta bajo una sombrilla roja con blanco. Mientras Owen se sigue secando, Serena termina de guardar todo en la canasta. El muchacho deja la toalla a un lado y los dos se quedan en silencio viendo jugar a los niños, quienes se habían alejado un poco para ir por más arena en sus cubetitas pero siempre a la vista de Owen.
-La comida estaba deliciosa, Sere, muchas gracias-dice el joven mirando a la muchacha a su lado.
-No agradezcas. Ha sido una linda tarde-sonríe ella. El muchacho a su lado sonríe igual y tomando las mejillas de la rubia la acerca a él y le da un beso lento en los labios, saboreando estos momentos sin darle tiempo de reaccionar.
-Lo siento…-se excusa Owen separándose un poco-me moría por saludarte así desde que te vi en la estación.
-Ya se…creo que yo igual pero…recuerda tener cuidado con los niños-pide ella pero sus ojos brillan y su sonrisa es radiante.
-Lo sé. Te besé porque no aguantaba más y porque se alejaron por arena. No olvido la promesa-responde el chico irlandés tomando la mano de Serena entre la suya y entrelazando sus dedos-ya sé que estabas estudiando y no te dejé de ver tanto tiempo, pero te extrañé.
-Y yo…- "Si claro, ni te acordabas de él cuando andabas en las caballerizas con Frich…¡Mentirosa!"
-Desde ayer no puedo dejar de sonreír ¿Sabes?-comenta Owen a su lado jugando con sus dedos y los de ella-a veces me asombro a mí mismo de lo que siento por ti, de lo maravilloso que parece todo lo que antes era ordinario, hasta desayunar, cuando estás conmigo. Es lindo estar enamorado-concluye el chico.
-Sí es lindo-responde Serena-pensé que ya te habías enamorado antes, de la mamá de tus hijos.
-No. Nunca estuve enamorado de Karen. Lo nuestro fue una de esas relaciones rápidas que derivan en boda. No fuimos novios más que un mes, o no sé si eso sea noviazgo, ahora que lo veo de lejos no me lo parece-responde el chico con una sonrisa triste. "Excelente, Serena boba, si dieran premio por arruinar momentos lindos te lo ganabas"
-Disculpa, no quise tocar temas desagradables, podemos hablar de otra cosa, lo que sea-comenta la muchacha de coletas.
-Está bien. Te parecerá extraño, pero contigo no me incomoda hablar de Karen. Hace mucho que no me duele pero desde que pasó yo me prometí no tocar el tema jamás de nuevo, hacer como que nunca pasó. Solo departe de Karen hacia mí, con mis hijos no, ellos no tienen la culpa ni se les debe mentir o negar a su mamá-asegura el joven de ojos oliva presionando la mano de Serena. "Perfecto. Momento vulnerable. Aprovechemos para enterarnos de la ex"
-Ya veo. Si quieres hablar…-insinúa ella-…Rei dice que soy buena oreja-le sonríe Serena al muchacho y alarga su mano hacia la hielera, sacando dos cervezas, una de las cuales alarga a Owen.
-Conocí a Karen en una fiesta en la que contrataron al grupo musical que tenía con amigos de la universidad. Tocábamos en fiestas música clásica y esa vez nos contrataron para amenizar una fiesta de cumpleaños de un duque con una residencia maravillosa en Dublín, fuimos allí, tocamos, nos invitaron algo de comer y unas chicas se acercaron a hacernos plática. Karen empezó a coquetear conmigo, intercambiamos números, salimos al cine la semana siguiente, nos besamos y empezamos a salir. A la tercera cita me pidió que nos casáramos, y como estábamos algo tomados, saliendo del bar fuimos a un registro civil, pagué testigos y nos casamos.
-Suena romántico, dejando de lado lo del alcohol. ¿Seguro que no estabas enamorado de ella?-cuestiona la chica rubia abriendo su lata y bebiendo un trago.
-Pensaba que sí, pero solo habíamos salido cuatro veces. Yo aún no terminaba la carrera de música y a la mañana siguiente junto con la resaca me di cuenta que tenía esposa. Y eso no fue todo, sino que además me enteré que era la hija del Duque Brian McWhinney, única heredera de una de las fortunas más grandes de Europa, que se había peleado con su padre y se había ido de la casa.-explica el muchacho abriendo su lata-Karen vivía desde el día de la fiesta a nuestra boda en un hotel carísimo del centro de Dublín, quería darle una "lección" a su padre por negarle dinero para poner una cadena de tiendas de ropa, quería vengarse y yo era parte de la venganza…
-¿Tú? ¿Se casó contigo por venganza?-duda Serena.
-Sí. Parece que amenazó a su padre con casarse con el primero que se encontrara, y ese fui yo-"nada tonta la heredera esa, ¡Ya quisiera yo una venganza así! ¿Cómo no se casó con el gordo del autolavado? A no, con MI OWEN…"-bebe el muchacho un trago grande de cerveza-entonces no me di cuenta de lo que significaba, creo que estaba encandilado o confundido porque una chica como Karen me prefería. Hablé con mi mamá y le expliqué que estaba casado, enamorado y que Karen y yo nos íbamos a vivir juntos así que dejaba la residencia estudiantil. Mamá y Robert, mi hermano, me dijeron la vida. Yo nunca fui un chico que actuara por impulso antes.
-¿Y tu padre?-cuestiona Serena.
-Papá murió en un accidente de auto cuando volvía del trabajo; yo tenía doce y Robert catorce- contesta él. "¡Mierda! Dos metidas de pata, Serenita linda"
-Lo siento-contesta la chica-parece que en vez de servirte de oreja tengo especial tino para traerte a la mente malos y dolorosos recuerdos-se excusa Serena.
-No es tu culpa. No habíamos hablado de eso. Papá era dentista, y mamá directora artística. Desde que murió, ella trabajó para sacarnos adelante a Robert y a mí. Ella estaba feliz de que me hubiera interesado la música porque era algo de arte, y muy orgullosa de que acabara la carrera, me había encontrado trabajo con algunos de sus clientes para ir a Viena pero…con mi boda todo se fue al demonio. No pude ir a Viena, desde luego.
-Me imagino. Debió ser difícil para un chico que no tiene trabajo fijo y aun estudia pagar departamento y todos los gastos de una casa-opina la rubia.
-Fue muy difícil. Mamá intentó ayudarme con dinero pero no quise recibir nada. Robert por su parte me dijo una y cien veces que Karen no era para mí, y que algún día se le pasaría el capricho y me iba a dejar botado para entretenerse con algo más. Nos peleamos fuerte y hasta lo golpee por eso. Luego dejó de ir a mi casa y solo apareció cuando nació Tristán-afirma Owen bebiendo su cerveza.
-¿Y no mejoraron las cosas con el niño?-cuestiona la muchacha. Owen niega con la cabeza.
- Para entonces mi vida con Karen ya era muy pesada. Ella era muy exigente por la vida a la que estaba acostumbrada. Yo trabajaba todo el día y también por la noche, casi no dormía para ahorrar para los gastos del niño, intentaba que ella se cuidara el embarazo pero no quería. Le fastidiaba mucho la vida que llevábamos, era desperdiciada, gastaba muchísimo, no cuidaba ni atendía la casa…pero cuando mamá nos visitaba o hablaba conmigo, yo fingía una felicidad que no existía.
-¿Te daba vergüenza aceptar que tu familia tenía razón?-pregunta Serena poniendo suavemente su mano sobre el brazo de Owen que asiente.
-Mucha. Para entonces ya estaba seguro que ni ella ni yo nos amábamos, pero quería intentarlo por el niño y también porque no quería que tuvieran razón mamá y Robert. Tampoco funcionó. Su padre seguía molesto con ella por casarse con un don nadie y siendo madre tampoco atendía ni cuidaba al niño. Le pagué niñera pero eso fue malo porque se salía todo el día con sus amigas y no volvía hasta tarde, y después incluso tomada. De verdad era terrible.
-Ya veo. Me imagino que con el embarazo de Gwen no les fue mejor-opina ella. Owen niega con la cabeza.
-Karen estaba muy molesta por el embarazo de Gwen, no se cuidaba, se cayó de las escaleras y casi la perdemos por sus descuidos. Nació de siete meses y estuvo en incubadora muy grave. Cuando la niña se recuperó, Karen no quería darle de comer, se quejaba de que por culpa de la nena perdió su figura y se empezó a obsesionar con el gimnasio.
-Que horrible. ¿Y quién cuidaba a Gwen?-pregunta Serena.
-Cuando nos la entregaron contraté una enfermera, y cuando no había enfermera, yo. Mamá me quiso ayudar pero me negué. No quería que estando en casa se enterara de los pleitos y problemas que había con Karen. Por entonces mi situación económica era muy pesada, con el gasto del hospital de la niña, la enfermera, Tristán y las exigencias de Karen…así que comencé un negocio con un amigo estadounidense que conocí en uno de mis trabajos. Se interesó por mi idea del estudio de grabación y se volvió mi socio. William Fletcher. Mamá y Robert me prestaron sus ahorros para iniciar el negocio.
-Ya veo. Parece que tienes una familia muy unida, Owen. A pesar de estar distanciados te apoyaron.
-Así es. Por desgracia el negocio no prosperó. Karen me engañaba con mi socio y no me enteré hasta que los dos se largaron juntos, con todo el dinero de la inversión y solo con una nota en mi cama donde ella decía que no aguantaba más esa vida y que se iba- narra el chico con voz tranquila bebiendo el resto de su cerveza. "¡Habrase visto tipa maldita! ¿Cómo se atreve a abandonar a mi Owen? con lo escasos que están en el mundo los hombres guapos, decentes y lindos…¿Qué más quería?"
-Ya veo. Debió ser difícil para ti.
-Lo fue, pero más por mis hijos. Analizando las cosas hacía mucho que Karen y yo no éramos pareja, quizá jamás lo fuimos. Me dolió por fallarle a mi familia, porque en ese proyecto estaban sus ahorros y por mis hijos. No sabía cómo tratar el tema. Tuve que salir de los gastos como pude y con consejo de mamá decirles la verdad a los niños. Que su mamá se había ido de viaje por un tiempo largo. Para mi fortuna aún son muy pequeños para más preguntas y no estaban muy acostumbrados a ella. Siempre conmigo y con nanas, aún con su madre en casa.
-¿Y a ti? ¿No te dolió su engaño o su abandono? Digo, después de todo era tu esposa-pregunta la rubia. Owen se encoge de hombros.
-Supongo que no tuve tiempo de que me doliera mi orgullo masculino porque mi mujer me abandonó por un millonario estadounidense de 50 años. Estaba más preocupado por mi papel de padre, por cómo abordarlo para que a mis hijos les afectara lo menos posible-acepta el muchacho tomando de nuevo la mano de Serena-luego de eso y de salir más o menos de deudas decidí venir a Londres porque me ofrecieron este trabajo y la paga era buena. Una parte de mi sueldo la destino a nuestros gastos y otra más a pagar mi deuda con mamá y Robert, aunque ellos no quieren cobrarme no me parece justo.
-Es verdad, haces bien-acepta la muchacha.
-¿Ves por qué no soy buen partido? Soy un patético fracasado-comenta el joven.
-¡Oye!-Serena lo empuja con su cuerpo de lado a modo de juego. El muchacho sonríe-no vuelvas a decir semejante cosas, Owen. Ni eres patético ni nada por el estilo. ¿Sabes lo que veo yo cuando te miro?-pregunta la muchacha.
-No lo sé-acepta el joven irlandés.
-Un hombre maravilloso, talentoso, decente y valiente, por no decir muy guapo, que ya sabes que me lo pareces. Un buen padre que lucha por sus hijos, los ama y los educa muy bien, un violinista maravilloso y un ser humano excelente, inteligente y de buenos sentimientos. Me siento orgullosa y afortunada de que te hayas fijado en mí-asegura Serena. Owen lleva su mano a la mejilla de la chica y la caricia suavemente con el dorso de sus dedos.
-¿De verdad eso crees?-cuestiona el muchacho. Un nuevo sonrojo de la rubia.
-Cada palabra, Owen. De verdad. No eres un fracasado ni patético ni nada semejante. Prométeme que no vas a volver a decirte algo así jamás.
-Si tú me lo pides, lo prometo. ¿Te digo algo?-cuestiona el joven. Ella asiente mirando sus hipnotizantes ojos oliva-desde que llegaste a mi vida es más fácil hablar de esto. Me había prometido a mí mismo ser solo papá de mis hijos y dejar de lado cualquier intento o posibilidad de rehacer mi vida, no tenía ánimos, o más bien, no había llegado la chica que me hiciera creer en el amor- concluye Owen acercándose poco a poco a ella "¡WOW! ¿Y yo soy esa chica? ¡Y dijo AMOR!"
-Owen…los niños…-con un hilo de voz ella. El muchacho asiente y se aleja del rostro de la rubia.
-Si claro. A veces es difícil ¿Sabes? Cuando dices ese tipo de cosas me dan ganas de besarte-confiesa Owen. Serena deja su mano en la rodilla del chico.
-Espera a casa. Es por el bien de ellos, aunque también yo me muero de ganas de que me beses-acepta la rubia. En ese momento el ruido de la alarma del móvil de Serena suena y se oye el grito de felicidad de Tristán, que dejando abandonado su castillo de arena corre al agua con ímpetu, entrando en las olas como auténtico pez.
-¡Vaya con Tristán! De verdad es un pequeño tritón-ríe la rubia.
-Mejor voy al agua con él, es bueno nadando pero más vale cuidarlo-asegura Owen, se levanta de la manta y corre hacia el agua del mar con su hijito. Serena sonríe, toma su móvil y saca algunas fotos de Owen corriendo por la playa y entrando al agua, otras con el niño. Guarda su móvil y se quita el short, acercándose a la arena con la niña.
-¿Tú no quieres nadar un poco, Gwen?-pregunta Sere a la niñita que niega con la cabeza-¿Y eso por qué? ¿Le temes al mar?-le pregunta la chica. La niñita asiente -no te pasa nada. Mira a papito y a Tristán como se divierten. ¿Quieres ir con ellos? Te puedo abrazar y cuidar para que podamos nadar juntas ¡Es divertidísimo!-propone Serena a la niña que la mira con sus grandes ojos color miel sonriendo-¿Qué dices? ¿Vamos juntas al agua?-Cerridwen asiente y salta al cuello de Serena que sonríe, le pone sus flotadores a la niña y se quita sus sandalias caminando con ella abrazada hacia el mar.
Luego de entrar un poco en este y ayudar a la niña a acostumbrarse al agua, se acerca nadando con ella abrazada a donde Owen y Tristán nadan, el niño subido en los hombros de su papá salta y se tira clavados con habilidad envidiable para sus cinco años y una vez los cuatro juntos comienza a jugar y a festejar que la pequeña le hubiera perdido el miedo al agua, comenzando una guerra acuática lanzándose agua con las manos entre risas y gritos.
A las seis de la tarde, Owen termina de meter las cosas a la cajuela y atar la tabla de surf a la camioneta, mientras Serena recuesta a Gwen en uno de los asientos. Los dos niños habían caído rendidos de cansancio de tanto correr y nadar. Ambos estaban dormidos en los dos asientos de atrás de la camioneta. Serena, usando su short y una camiseta de Hello Kitty mira a Owen que se acerca a su lado.
-¿Ya se agotó la batería?-pregunta el muchacho viendo a sus hijos profundamente dormidos.
-Totalmente-responde ella. Owen sonríe y cierra la camioneta. Luego toma de la mano a la rubia y se aleja solo unos pasos con ella, hasta donde el agua del mar moja un poco sus pies. Al llegar allí, el joven irlandés pasa sus brazos por la cintura de Serena y la abraza de ese modo, ambos de pie mirando el atardecer. La chica deja sus manos sobre las de Owen y suspira. "Que increíble sentimiento cuando me abraza así, y cuando siento que está a mi lado. No solo me enloquecen sus besos o me parece muy sexy, aunque lo sea, también es lindo y tierno y amoroso y protector y…"
-Fue el mejor día que he pasado en toda mi vida…¿Sabes?-dice el muchacho de cabello oscuro recargando su cabeza en el hombro de la rubia.
-También uno de los mejores de la mía, Owen. Me divertí mucho con los niños, pero más con el encantador, dulce y guapo papá de los niños-acepta Serena y besa la mejilla del chico.
-No sé cómo haces para ser tan bella, linda y encantadora, Sere. Eres maravillosa-acepta el muchacho. Serena ríe con una risa cristalina y honesta.
-Gracias por el cumplido, Owen, pero en verdad no soy tan maravillosa. No todos valoran mi forma de ser, para muchos soy fastidiosa, sosa y aburrida-confiesa ella. Owen la gira para mirarla de frente.
-Quien haya dicho eso de ti no te conoce ni te valora, ni siquiera ha mirado tu alma-contesta el chico.
-Pues así es. Mi ex…-"Hey, hey hey…quedamos en que no se mienta al INNOMBRABLE".
-Si no quieres hablar de eso, está bien. No me interesa saber de un tipo que no valoró el tesoro de novia que tuvo-afirma el muchacho. Serena mira sus ojos y sonríe.
-No es una gran historia como la tuya. Un novio que me hice en la carrera, seguimos siendo novios luego de graduarnos y cuando me fui a Lyon a trabajar él se fue conmigo; vivíamos juntos, entramos a trabajar al mismo lugar y cuando me ascendieron a la gerencia a mí y no a él comenzaron los líos. Al gran señor no la pareció que a la novia la ascendieran y tuviera mejor sueldo que él.
-Que idiota-comenta Owen tomando las manos de la chica.
-A mi familia él le parecía bien y a mí igual, solo Rei me decía que no era para mí, yo lo quería mucho y no notaba que de los dos era yo la que más se esforzaba en la relación. Yo pagaba más cosas, yo ahorraba para una boda que nunca llegaba, yo me esforzaba por tenerle todo a él como le gustaba en el departamento y de su parte iba habiendo menos y menos muestras de afecto. Finalmente me enteré que me engañaba con una chica de recepción. Los descubrí, nos peleamos, lo eché del departamento y él se fue a Estados Unidos con su conquista. Eso no me habría afectado tanto, pero antes de irse se casaron e hicieron su recepción en el mismo hotel en que trabajábamos.
-Eso es una canallada horrible. Parecía que fue a propósito-opina el chico.
-Lo fue, sin duda. Yo no soy tan fuerte como tú, que afrontas todo con estoicismo y como si no hubiera pasado. Yo sí me deprimí y me sentí basura, no lograba entender por qué con esa mujer sí y conmigo no ¿Me entiendes?-Owen asiente- Seguí trabajando pero estando sola si lloraba-confiesa Serena.
-Y sin razón, porque seguro ese tipo no merecía ni una de tus lágrimas-confirma Owen besando sus dorsos.
-Ahora sé que no. Por eso me decidí luego de cuatro meses a dejar todo en Lyon y venir a cambiar de vida, a perseguir mi sueño y a comenzar de nuevo. ¡Y aquí estoy! ¿Sabes algo? Aunque definitivo lo tuyo es más pesado, creo que tenemos historias parecidas.
-Un poco. Ambas personas que nos lastimaron no merecían nuestro amor-sonríe el muchacho.
-Y los dos estamos aquí empezando de nuevo. Agradezco que seas tú quien está aquí, Owen, de verdad-afirma Serena acariciando el rostro del chico irlandés.
-Y yo agradezco mil veces más que hayas sido tú y ahora pueda estar aprendiendo lo que es una relación de verdad, con sentimientos nuevos, intensos y sobretodo una amistad honesta que se va convirtiendo en algo más-comenta el chico. "¿Honesta?...¡Demonios, Owen! ¿Tenías que decir esa palabra? Y tú, Serenita…¿Vas a dejarlo seguir enamorándose de ti cuando tu aun no decides y te mueres por Friederich?" pero los pensamientos de Serena son interrumpidos cuando Owen la abraza por la cintura y la acerca a él besándola de nuevo en los labios, de forma profunda, intensa y arrebatadora, como no había podido hacerlo antes.
La muchacha enseguida lleva sus manos al cuello del joven y responde al beso del mismo modo.
-Owen…creo que hay que regresar a casa ya…casi oscurece y debes conducir en carretera un poco…-se separa de su beso ella dejando sus frentes juntas y mirando embobada el atractivo rostro del muchacho.
-Si ya sé, solo quería disfrutar unos momentos más contigo, porque en casa, con el acuerdo, no será posible-confiesa el chico. Serena sonríe y lo toma de la mano caminando de regreso a la camioneta. Owen se deja conducir sonriendo radiante. "Pues vaya que soy cínica, sé que estoy jugando con fuego con estos dos chicos lindos y aun así no los quiero dejar…¡Santos muppets! Esto va a acabar muy mal para mí, lo sé…" se confiesa Serena cuando sube a la camioneta y espera a que Owen conduzca de regreso a casa, pero confina sus pensamientos cuando él toma su mano y en el estéreo de auto suena "As Time Goes By" de Carly Simon, la cual los dos cantan en tono discreto para no despertar a los niños…
Dos días después…
Eran las nueve y media de la noche de ese martes; Serena iba saliendo de la ducha secando su cabello luego de haber despedido a Owen y dormido a los dos pequeños. La chica se tiró en la cama y se dispuso a retomar la lectura del libro de Friederich que el muchacho le había mandado en PDF. Tomó su tablet y abrió este para seguir con su lectura, pero cuando estaba adentrándose de nuevo en la interesante narración de la familia real belga, el sonido del chat la hizo darse cuenta que su amiga Rei estaba conectada. Una sonrisa de Serena antes de tocar la pantalla de la tablet y abrir el programa para solicitar la videollamada.
-¡Hola Rei! No esperaba verte, con eso de que ibas a estar hasta tarde con tesis, pensé no molestar-saluda la rubia en cuanto aparece el rostro serio de la pelinegra en la pantalla.
-Era el plan, pero tengo un horrible dolor de estómago a causa de la bilis derramada hoy y no puedo escribir nada, además hay una serie de cosas que debes aclararme-con tono serio la de ojos amatista.
-Amiga…¿Estás enojada?-cuestiona la rubia al ver el ceño fruncido de la muchacha.
-¿Enojada? ¿Yo? ¿Cuándo? Si soy un monje budista que practica la paciencia beatífica…¡Si Serena estoy enojadísima! ¡No! ¡Lo que le sigue! ¿Sabes lo que pasó hoy al salir de clases?-inquiere la pelinegra. Serena niega con la cabeza-cuando salí a almorzar con Beni y Gabrielle a medio día me abordó afuera del campus un tipo grosero y prepotente que me pidió explicaciones de forma no muy adecuada sobre un fraude que cometí con su hermano.
-¿¡Que qué!?-duda la rubia. Rei por la cámara frota sus sienes.
-¡Eso mismo! El muy imbécil dijo llamarse Robert de Quien sabe qué y me pedía explicaciones por el robo que le estaba haciendo a su hermano, timándolo con la renta de un departamento con un contrato falso.
-¡Por la Rana René! ¡El hermano de Owen!-se alarma la rubia-¿Es de Burgh? Su apellido.
-No sé ni me importa. El punto es que no son formas de decir las cosas. Me salió con que a su hermano ya lo han robado bastante para que ahora yo también lo desfalque…¡Eso qué!-se queja la muchacha de cabello negro.
-Hay una explicación, verás, al pobre de Owen en el pasado…
-¡SHHH! No quiero historias tistes de novela. Tengo jaqueca. Mira, Serena, quizá sea verdad eso de que al pobre de tu inquilino lo ha robado medio maldito mundo…¡Pero no yo!
-Si claro, tú no, a pesar de las apariencias…¿Y qué pasó?-pregunta la chica rubia interesada.
-Pues me molesté, le pedí respeto, porque estaba delante de mis amigas, le supliqué que tratáramos eso en privado y me respondió que "El no trata asuntos privados con estafadoras ignorantes, que ni siquiera un fraude saben cometer adecuadamente"-imita Rei una voz ronca.
-¡WOW! ¿Eso te dijo?
-Eso y además que iba a proceder legalmente y que si no le regreso el dinero a su hermano me iba a meter a la cárcel.
-¡Debe ser un error! A mi Owen nunca me contó que pensara proceder, solo me dijo que iba a enviarle el scan del contrato para pedirle consejo, solo eso.
-Pues el idiota ese ahora quiere meterme a la cárcel, Serena, así que por favor habla con tu inquilino y dile que controle a su hermanito grosero o lo haré yo y después que no se queje. No niego que pudo ser un malentendido pero no era la manera. Espero le haya quedado claro que nadie amenaza a Reindert Bridget Eleanor Griffiths-molesta la muchacha.
-Rei…¿Qué le hiciste al hermano de Owen?-duda la rubia. Su amiga se encoge de hombros-¡REINDERT! vamos, si voy a hablar con Owen debo saberlo todo, además te conozco. ¿Qué le hiciste?-mira la pantalla de modo inquisitivo Serena.
-Mira, antes que me regañes tienes que considerar que tengo encima la tesis, el fin de semestre, los exámenes, los trabajos finales y el final de mi beca…¿Estamos? De modo que no iba a aguantar mucho a un idiota prepotente amenazándome con la cárcel-enumera con sus dedos Rei por la pantalla.
-¡Ya dime qué le hiciste! ¿Cachetada?-duda la rubia.
-No exactamente…como me di media vuelta y me jaló para que no me fuera me dio mucha rabia así que lo patee y lo empujé en la fuente -confiesa la pelinegra.
-¡REI! ¡Pateaste y mojaste a mi próximo cuñado!-alarmada Serena.
-¡SI! Y se lo merecía mucho y…¡Hey hey hey! Tiempo. ¿Próximo cuñado? ¡Mira que se necesita ser desvergonzada! ¡Cuñado mis narices! Tu no me puedes reclamar semejante cosa porque aún no te decides entre Owen y Friederich ¿Estamos?-molesta Rei.
-¡OYE! No me regañes, esta sesión era para que yo te regañara a ti, no tú a mí-frunce el ceño la rubia con su típica cara de conejito regañado.
-Bueno, dejando de lado que golpee al abogaducho ese, por favor habla con el inquilino sexy y dile que calme a su hermanito idiota porque no estoy para soportar mucho y si no me manda a prisión por fraude me mandará por golpearlo.
-Descuida, hablaré con Owen y verás como todo se arregla. No hagas bilis y concéntrate en lo tuyo, porque ya quiero que termines esa tesis y regreses aquí, te extraño mucho.
-Claro, cabeza de panqueque, ya quieres que regrese ¿Y te has puesto a pensar que cuando regrese vas a decidir entre los dos chicos? Porque pediste tres meses de plazo.
-¡Mierda! Se me había olvidado ese detalle-se queja la rubia golpeando su frente-Y cada vez me es más difícil. ¡Owen es tan lindo! y nuestra relación va super bien, pero mi Frich es genial, y cuando leo su libro es como una ventana a su alma, es tan inteligente, tan sensible, tan babeable…
-Estás realmente loca, Serena, creo que ya te dejaré con tus sinvergüenzadas porque hoy no quiero oír nudos mentales. Fue un día nefasto. Habla con el inquilino y dile que controle a su estúpido pariente.
-Lo haré amiga. Toma un té de lavanda como los que yo te preparaba, duerme rico y deja todo en mis manos-promete la rubia.
-Eso no me da mucha confianza ¿Sabes? Tienes el don de enredarlo todo-asegura Rei y Serena le saca la lengua-Descansa, cabeza de panqueque, te quiero mucho.
-Adiós amiga-cuelga Serena la videollamada y suspira, luego abre el cajón de su buró y saca un pequeño calendario en el que tacha un día más-Otro día y no me decido por ninguno de los dos…Creo que jamás lo haré, me gustan ambos-termina la muchacha suspirando y regresando a su cama continúa la lectura del libro de Friederich suspirando de vez en vez.
NOTAS FINALES: Uno más y ahora sí espero haber cumplido. ¿Se le complica la vida a Serenita o ella se la complica sola? Me encanta ponerla en líos lo confieso, ya me dirá la indicada quién le gusta más de los dos galanes porque poco a poco se le irá poniendo más difícil salir de asuntos complicados para que uno no se entere de la existencia del otro. Y en atención a Mr. Charles lo de la Rana René si es por Muppets, una forma decente de maldecir que tiene Serena para no decir palabras altisonantes..:XD… ¡Gracias por leer! ¡Tortuga espero tus coments! ¡TQM!
ATTE: LADY PHOENIX
