El padre de Katsuki trabaja como diseñador, es un padre cariñoso y un excelente marido. Aun así su hijo es todo lo que alguna vez pensó que no sería. Pero, aun así, le enseñó e inculcó que siempre debía hacer las cosas bien y, como plus, a vestir siempre bien.

Que la ropa sacara lo mejor de él, que la camisa fuese a la medida así como los pantalones, que no debía usar medias blancas con trajes oscuros y olvidarse de accesorios que dañaran su imagen natural. Después de todo, había que admitir que su madre es hermosa y él heredó todo, todo, de ella.

(Lo mal hablado y el poco —nulo— respeto al prójimo, también).

Por eso—

Es común ver a Katsuki siempre bien vestido...

ahora.

Y no es que él sea de aquellos que no salen de casa si su acompañante no está a su altura.

¡No! ¡Es problema de jodido conformista que cree que se ve bien vistiendo ropa ancha y caída!

Y en parte se hace un mea culpa, porque también fue de aquellos que dejaban sus pantalones un poco —mucho— más abajo del ombligo y anchos. Eran cómodos y de esa manera no se notaba lo escuálido que era en su adolescencia, porque él soñaba con tener un cuerpo musculoso y (quizás no tanto como el héroe que admira) bien trabajado pero su cuerpo de niño aun no se lo permitía y por ello terminó con aquellos atroces pantalones "bombachos".

Bien, perdonado... por ser un crío.

Ya.

La cosa es que ahora tiene una lista. Una lista negra, en realidad.

Pero de ropa.

¿Qué prendas son las más grandes enemigas para los ojos de Katsuki?

Hay muchas pero se pueden resumir.

—Pantalon Bombacho.

—Ropa en tonos chillones. (No importa si el diseño es bueno.)

—La ropa ancha, en general.

—El diseño "roto". (Ese que te hace pensar que le robaron la ropa a un sujeto en situación de calle, la lavaron y la llevaron a la tienda. El sospechoso principal es el maniquí que se jura divino con ropa rota.)

Entre otros.

Y, lamentablemente, para Katsuki Bakugo, la ropa con diseño roto está de moda y éste verano es un Boom.

Pero mira las ganas que tenía él de hacerles Boom, en esos momentos, a los pantalones que usaba Ochako y a todos los idiotas sin amor propio...

—¡Lo siento, amor! Sé que me dijiste que llegara temprano pero me caí bien feo y... Se me rompió el pantalón...

¡Ya!

Puede que odie la ropa rota, porque no tiene clase, pero en este caso fue un accidente.

—No importa, nadie lo notará. Está a la moda...

Y aun que sus palabras salieron casi con dolor, casi con ácido, no podía ser cruel con ella.

—Te iba a comprar otros, de todos modos.

—¡No hace falta! Puedo coser-

—Olvidalo. Compraré otro, haces desaparecer esos de este mundo y usarás los nuevos.

—Pero-

—¡Que los usarás!

No iba a ser cruel, pero tampoco iba a permitiría que ella usara ropa estilo roto aun si fuese un accidente o "moda".