Traiciones
Jueves 13 de Diciembre, 2012
Quinn
Sobres, papeles, palabras sin sentido que no alcanzaban a llenar el vacío que sentía cada uno de ellos en ese momento.
Eso era todo lo que Sugar había dejado para ellos, papeles.
Es cierto que ese era el objetivo del robo, el dinero, pero había algo más... Había algo que Sugar jamás iba a poder comprender desde su cuna de oro, y es que no se juega con una persona con sueños, no se juega con una persona que no ha tenido nada en su vida más que los latidos que la mantienen con vida y que está dispuesta a dar todo de si por al fin tener una oportunidad. Eso Sugar no lo iba a comprender nunca y Quinn no tenía intención de hacérselo entender, pero parecía que Kurt sí.
Su rostro enrojecido y las lágrimas que dejaba caer sobre el hombro de Blaine la distraían y no podía hacer otra cosa que observarlo, su tristeza, su dolor… Quizás era Kurt quien había perdido más que nadie en ese almacén, o quizás era Finn, quien se había ido a su habitación tirando todo a su paso apenas había terminado de leer la carta que les había enviado Sugar.
Escrita desde su laptop e impresa para obtener diez copias iguales en las que solo se había cambiado el nombre del remitente para hacerlo todo más "personal".
Quizás eso era lo que había hecho que Sam estuviera hace media hora con la cabeza enterrada entre las palmas de sus manos. Mercedes trataba de susurrarle algunas cosas al oído pero el solo negaba y seguía en la misma posición.
Tina y Mike por otra parte no hicieron nada, parecían tranquilos, como si todo lo que obtuvieran de esa situación fuera algo que se merecieran de alguna manera. No podía culparlos, ella misma sentía esos miles de dólares como algo que nunca hubiera alcanzado en su vida si no fuera por Sugar.
Pero los sueños…
Tenía el sueño de ser útil, de que alguna de sus habilidades sirviera para algo en el mundo.
Siempre creyó que su habilidad para aprender lo que sea la iba a sacar de su deplorable situación económica, soñó con que algún día alguien la valorara y creyera en ella y… y solo si pudiera demostrar que servía para algo, que podía ser alguien…
Eso no estaba en los planes de Sugar, sus planes habían sido claros siempre… es decir, solo había que releer la séptima línea de la carta que seguía en sus manos "No hay sacrificio sin recompensas, yo obtuve la mía y ustedes obtendrán la suya".
"Yo obtuve la mía"
Ella no había obtenido más dinero, pero había logrado su objetivo.
Quinn se encogió en su asiento y sintió la bilis subiendo por su garganta al recordar como había logrado su objetivo. Solo ayer había vuelto a ver a Puck, sonriente y petulante con su cabello completamente rasurado y un automóvil que había sacado de quien sabe dónde y una frase que la había hecho reventar en furia. "Espero que con esto hayas aprendido que no es bueno meterse con las ratas Quinn, vamos, te voy a sacar de este basurero".
Habían tenido que detenerla cuando se había lanzado sobre Puck y casi lo deja inconsciente por los golpes que le repartió en el rostro. El chico se había impactado de tal manera que le había sido imposible reaccionar.
Todavía tenía los nudillos sensibles.
Hasta ahora le había importado poco que tiraran a Puck de vuelta en su lujoso auto y lo dejaran ahí hasta que volviera a despertar. Estuvo llorando durante horas y si no hubiera sido por Mike, quien le explico calmadamente que Puck podría haber colaborado con Sugar, Quinn hubiera seguido creyendo que el auto se lo habían regalado o se lo había ganado en un concurso honesto.
Basta.
Ahora con esa carta aun entre sus manos y sus pies acalambrados por todo el tiempo que llevaba en la misma posición había tomado la decisión de dejar su ingenuidad de lado. Los sollozos de Kurt, el dolor en Sam, la valentía de Mercedes, la furia de Finn y la humildad de Tina y Mike se merecían que ella dejara su estupidez de lado, pero sobretodo lo hacían Britt, San y Rachel.
Puck no era bueno para ella. Puck no la podía salvar y nadie lo iba a hacer ya, porque ella ya había sido salvada por alguien más. Alguien a quien no podía encontrar desde hace casi una semana.
-Quinn – escuchó su nombre a lo lejos, se volteo a mirar y se encontró con Mercedes justo a su lado, se había perdido por completo en sus pensamientos – Los chicos están sacando todo, tenemos hasta mañana para quedarnos acá rubia – Quinn asintió y se levantó lentamente.
-Gracias Cedes – susurró. La chica solo asintió y se marchó.
Sam parecía haber reaccionado al igual que ella y comenzaba a quitar las cosas del taller. Sugar le había dejado una laptop y la impresora además del dinero, al menos era algo que podría ayudarlo a trabajar en lo que él mejor sabía hacer.
Finn podía quedarse con todas las herramientas y dispositivos electrónicos, como sus inventos. Mike y Tina podían llevarle al abuelo de este todo el equipo de la cocina para su restaurant, a menos que alguien también quisiera llevarse algo de allí, entonces tendrían que compartirlo. Pero nadie quería pedirles algo, sabían que los chicos podían necesitar eso más que cualquiera de ellos.
Mercedes se iba a quedar con los muebles de las habitaciones, al menos ella tenía ya algo planeado y aunque no explicó porque los quería tampoco nadie se negó.
Kurt y Blaine se quedarían con el vestuario y demás cosas que habían adquirido en ese tiempo.
Para Santana y Britt había llegado un regalo que nadie había abierto aun, era una caja extraña con algunos agujeros, este seguía en un rincón. Ya habría tiempo para abrirlo.
Para Quinn… y supuestamente Rachel, la cámara fotográfica y los kit de espionaje. No sabía para qué servirían esas cosas ya, pero Quinn se las quedaría de todos modos.
Y por último estaba Artie, quien al parecer se había llevado el premio mayor. El "pequeño traidor", como lo había llamado Sam, no había vuelto a aparecer, ni siquiera para saber que había pasado con Rachel. Tampoco lo había hecho Sugar y eso solo dejaba pensar que Artie siempre había apoyado en primer lugar a Sugar, quizás siempre supo que ese robo no iba a suceder si la chica resolvía su problema primero.
"Pequeño traidor".
...
Una hora más tarde tenía todo listo para marcharse, aun no podía creer que hubiera necesitado una hora para empacar su vida, una hora y dos bolsos de mano, entre las cosas de ella y las de Rachel.
Había ido ya cinco veces a buscarla por todos los refugios de la ciudad y siempre obtenía la misma respuesta, ni siquiera había pasado por alguno de esos albergues, y dudaba que pudiera pagar algo más, ya que ella tenía todo el dinero de las tres chicas… a menos que San y Britt hubieran guardado algo y lo estuvieran compartiendo con Rachel.
Ahora que lo pensaba esa era la única opción más certera, y si tenía que buscarlas en cada hostal de Nueva York la búsqueda se haría a cada minuto más imposible.
Cargando ambos bolsos en sus hombros dio un último vistazo a la habitación, se veía vacía y fría en ese momento, pero en sus mejores momentos junto a Rachel había sido el lugar más acogedor que había tenido en su vida, y ojala hubiera podido vivir allí para siempre, no importaba lo feo que vieran los demás ese almacén, para ella siempre sería el único lugar al que había llamado hogar.
-Quinn.
Alguien la llamaba desde el exterior, supuso que era hora de marcharse. Nadie se quería quedar hasta el día siguiente.
Sin Rachel ella tampoco lo haría.
-Quinn
...
Actualidad
Rachel
Recuerdo un día.
Un día hace más de un año.
Mis pies colgaban de lo alto de una torre y la lluvia irrumpía en las pequeñas ventanas que estaban frente a mí.
Ahora recuerdo el porqué de mi estado de ánimo hoy, odio la lluvia. Aunque el frio está bien…
Esos días, esas horas, esos meses.
Tan tranquila a pesar de la intranquilidad de esos días, tan madura a pesar de las malas decisiones, tan valiente a pesar del miedo.
Sé que ese día tenía en mi poder el hacer algo, cualquier cosa que cambiara lo que estoy viviendo ahora, y hay un millón o más razones por las que cambiaría los infortunios que vendrían, pero solo una razón por la que no cambiaría nada en absoluto.
-Shhh – Calmé a la pequeña sonriente que se movía con locura en su cuna – Son las cinco, ¿pretendes no dormir tu siesta?
Mi hija, su sonrisa, su cabello y los dos dientes que mostraba con orgullo eran la completa felicidad del hemisferio derecho de mi corazón, el otro hemisferio estaba reservado para mi otra mitad.
-Sabes que mami no puede venir a jugar contigo antes de dormir – negué con la cabeza para que me comprendiera, ella entendía mi negación, era una pequeña genio y me encantaría que lo hubiera sacado de mí, pero todos saben de quien vino eso – No. Mas. Juego – volví a negar y solo recibí balbuceos a cambio.
-Qué bueno que ya te hace caso – Se burló Britt desde la puerta dejando un bolso deportivo al lado de la puerta y un juego de llaves en la silla más próxima. Por supuesto mi bebe terminó de enloquecer en su cuna cuando escuchó a su tía Britt y antes de que comenzara a golpear su cabecita contra el lateral de la misma me apresuré a cargarla.
-Está cada día más inquieta, creo que perdí autoridad con ella – Britt asintió de acuerdo.
-Creo que les va a hacer bien estar unos días a solas.
-No vamos a estar a solas, vamos a estar contigo – Sonreí viendo como Britt me miraba con confusión.
-¿Qué? Eso no lo teníamos planeado, se supone que tengo que ir a clases, y me queda más lejos…
-Vamos… No seas aguafiestas, esta solo diez minutos más lejos que tu apartamento - Britt suspiró pero yo insistí – Además necesito ayuda y ahora que lo recuerdo me debes una por esa vez que…
-Está bien, está bien, ni me lo recuerdes, Santana aún se enfada cuando recuerda que le oculte eso – Britt se adentró en la habitación y se acercó para depositar un suave beso en la cabeza de mi bebe – Hola pequeña saltamontes – había iniciado la conversación.
"La conversación" que Britt siempre mantenía con mi hija.
Podía quedarse varios minutos manteniendo una conversación con ella en la que solo Britt decía frases reales y Em balbuceaba en respuesta y de vez en cuando tocaba con sus manitas las mejillas de Britt, era una situación tan tierna que Santana se perdía en su propio mundo mirando a sus dos amores hasta que Britt decidía terminar la conversación. Yo ya notaba desde hace mucho tiempo como Santana tenía el sueño de formar una familia con Britt, y era lógico siendo que se habían casado a tan temprana edad y hasta el día de hoy ni una de las dos había mostrado señales de arrepentimiento alguno. Y quizás era yo la más apropiada para decir que era lo mejor que les podría pasar a ambas, porque a pesar de todo un hijo o hija puede solo significar entregar una parte de ti a alguien más; tu tiempo, tu cuidado, tu paciencia, tus noches, tus días, tus propias experiencias y por sobre todo tu amor… Y amor sobraba en ese par.
-Y vamos a pedirle a tío Kurt que nos haga unos tutus y te voy a enseñar a bailar…
Reí por las ocurrencias de Britt – Ni siquiera sabe caminar Britt – Vi a ambas rubias mirarme con un puchero en sus labios – Usted señorita se está adelantando a su edad – mecí a Em mientras esta comenzaba a bostezar y tomaba un mechón de mi cabello como siempre hacia cuando se comenzaba a dormir en mis brazos – Tía Britt te va a enseñar todos los pasos de bailes que quieras en un par de años – susurré dejando algunos besos en su pequeña cabecita – Britt me hizo una seña haciéndome entender que tenía que salir a hacer una llamada y yo solo asentí – Y te voy a enseñar a ser la mejor actriz del mundo – otro beso – Y mami te va a llevar al zoológico, o quizás a esa tonta tienda de magia – me reí bobamente, no me di cuenta de cómo Emeli se había quedado dormida ya hasta unos minutos después cuando escuche que Britt volvía a la habitación.
-Están todos en casa de Sam y Mercedes – dirigí mi vista a Em, seguía durmiendo profundamente así que la deje con cuidado en su cuna y me lleve un monitor haciéndole una seña a Britt para que me acompañara al salón.
-Entonces ya está – sentencié lamentándome - ¿pudieron encontrarlas?
Britt negó y dejé soltar un corto gemido – No seas pesimista Rachie – me pidió Britt sonriendo e hincándose frente a mí en el sofá que escogí para sentarme – San y Quinn saben cuidarse los traseros – sonreí al escuchar a mi amiga, eso lo había sacado de Santana.
-Lo sé Britt, pero… no confió en lo que pueda venir de esa mujer, creo que tengo un mal presentimiento – le confesé.
-Nada de eso Rach, no es solo ella quien está involucrada, ¿lo recuerdas?
-Lo sé, lo sé, desde ya te digo que va a ser imposible que confíe en todo este asunto hasta que vea resultados.
-Solo unos días – me miró con una mirada dulce marca Britt y me acerque para abrazarla.
-Gracias por quedarte aquí, sé que tienes cosas que hacer.
-No seas tonta Rach, eres mi mejor amiga – me sobó la espalda y me separe para dejarme caer hacia atrás – Yo también necesito unos días para descansar, y que mejor que tener a mi pequeña saltamontes para eso – se sentó a mi lado.
-Créeme, lo que menos te va a dejar hacer es descansar – se encogió de hombros y dejo caer su cabeza en uno de los míos al tiempo que alcancé el control remoto para encender la televisión - ¿Bob Esponja?
Por supuesto asintió enseguida.
…
Quinn
-Quinn
-No, déjame en paz – respondió sin saber realmente a quien se dirigía, solo quería seguir durmiendo.
-Quinn, levanta tu maldito trasero, tenemos que salir de aquí – Ahora Quinn si podía escuchar con claridad la voz inquietante de Santana.
-Que dices…
-Creo que nos la hicieron, Quinn, Anne nos la hizo en serio – Santana se echó atrás cuando sintió a su amiga levantarse de un golpe y observarla con los ojos muy abiertos.
Terror se podía ver en ellos.
…
Solo voy a ir subiendo algunos tips, quiero dedicarme en serio a esto y no lo puedo hacer si no es con mi loco mundo tomando las decisiones por mí.
Tips por un tiempo, capítulos completos luego. :B
