DISCLAIMER: Esta historia no me pertenece. La idea es de Elenya_CS del Foro de Crepúsculo-es y los personajes a Meyer.
Capitulo 3: Fingiendo
Fui a la universidad temprano, ya que sabía que Tanya siempre llegaba al menos media hora antes del comienzo de las clases. No me equivoqué, cuando fui directo a la cafetería, para ver si la encontraba. Estaba charlando con una amiga suya, y reían por algo. En dos grandes zancadas, me paré al lado de su mesa lo que provocó que las risas cesaran al acto.
- ¿Me dejas hablar a solas con Tanya? –le pedí a su amiga.
Ella asintió, y tras guiñarle un ojo a Tanya, salió pitando de allí. Tanya, por su parte, estaba más roja que un tomate. Había agachado la mirada hacía su tazón de café, y tenía una media sonrisa pintada en sus labios.
- Ahora me vas a explicar a qué vino tu comportamiento de ayer con Bella.
- ¿Cómo? –preguntó de forma inocente, levantando la mirada.
- No te hagas la despistada. Ella no me dijo nada, fueron Alice y Rose las que me contaron lo que escucharon. Bella aún ha sido demasiado buena ocultándomelo.
Por supuesto, no le dije que Bella me había contado tan solo una parte de la conversación, pero eso Tanya no tenía porque saberlo.
- Yo… -sacudió la cabeza y me miró directamente a los ojos - No…no es lo que piensas.
- No sé a qué vino eso de decirle que yo era tuyo. ¡Ni que estuviésemos juntos, por el amor de Dios!
- Pero…
- No hay excusa que valga. Cuando te disculpes con Bella, entonces volveremos a hablar.
Y dicho esto, me levanté y salí de la cafetería, sin mirar atrás.
Las clases pasaron sin más incidentes. No vi a Tanya en lo que quedó de día lo que me alivio en demasía. No tenía ganas de volverla a ver. Regresé a casa tan pronto como pude. Estaba ansioso por como les habría ido a las chicas en las compras. Aunque yo tenía universidad ese día, ellas no. Era una de las ventajas de su carrera. Cuando llegué a casa, me encontré con Alice haciendo pucheros y a Rosalie y a Bella riendo sin parar. Al ver a Rosalie me acordé de Emmett y de su fiesta sorpresa. Sonreí para mis adentros, al imaginarme la cara que haría ella al ver la fiesta que su novio iba a prepararle.
- ¿Cómo ha ido chicas? –pregunté, solo entrar en casa.
Bella se levantó y vino corriendo para esconderse detrás de mí.
- ¡No sabes la tortura que es ir con esas dos de compras! -rió.
- Tampoco ha sido para tanto…-dijo Alice, acomodándose en el sitio del sofá que Bella había dejado libre.
- Ven.
Bella me cogió la mano y me acompañó hacia la habitación de Alice. Mi hermana y Rose nos siguieron. No me extrañó en absoluto encontrarme con múltiples bolsas cubriendo la cama de mi querida hermana.
- Hay veces que hemos comprado más –se excusó Rose, con carita inocente.
Asentí, dándole la razón, aún sin apartar la mirada de las bolsas, aguantando la risa, imaginándome lo que la pobre Bella habría tenido que sufrir a manos de Alice y Rose
- Pero tengo que volver de compras con ellas –dijo Bella.
- ¿Y eso por qué? –le pregunté, girándome en redondo hacia ella.
- Porque nos debe un favor. La hemos vengado de Tanya –respondió mi malévola hermana, con una sonrisa siniestra.
Tragué saliva, esperándome lo peor.
- ¿Qué habéis hecho?
- Lo suficiente para que Tanya no vuelva a decirle nada a Bella.
Después de aquel día, nuestra relación con Tanya se enfrió.
Posiblemente nunca sabría si ella hubiese ido a disculparse con Bella, ya que Alice y Rose la espantaron en el centro comercial. Resultó que su venganza no fue otra cosa que abochornar a Tanya; fingiendo que no la habían visto, mi hermanita había abrazado a Bella, llamándola cuñada y diciendo que estaba muy feliz con la relación que mantenía conmigo. Bella había intentado protestar, no entendiendo porqué Alice mentía de aquella forma, cuando Rose, que se dio cuenta de los planes del pequeño duende, empezó a decirle que lo confesara, que todos lo sabían desde hacía tiempo. Alice fue quien le pidió a Bella que les siguiera el juego, así que Tanya terminó por creerse que en verdad Bella y yo teníamos una relación. El problema fue que ahora Bella tendríamos que fingir.
- ¡Solo cuando vayáis por la calle! –dijo el malévolo duendecillo- ¡sino, mi plan se va al traste!
Bella y yo no tuvimos más remedio que aceptar, ante los ojitos que nos puso Alice. Desde entonces, siempre que íbamos juntos por la calle, íbamos cogidos de la mano. Ante esto, Bella siempre se sonrojaba, por lo que yo no podía evitar sonreír. Aquel tono rojizo establecido en sus mejillas era precioso.
Llevábamos dos semanas "saliendo", y aunque al principio me sentía algo incómodo, luego me di cuenta de lo bien que me sentía junto a ella. Muchas veces me quedaba contemplándola sin que se diese cuenta. Simplemente no podía apartar la mirada y era entonces cuando mi hermana, si estaba con nosotros, se daba cuenta y me levantaba las cejas. Como respuesta, yo siempre desviaba la mirada.
Aquella semana estábamos ayudando a Emmett a preparar la fiesta sorpresa para Rosalie.
Alice se encargaba de la decoración, Emmett de la música y de la comida, y Bella y yo hacíamos las invitaciones. Mientras Alice se encargaba de cortar y pegar tiras de papel, Bella y yo estábamos sentados en la mesa del salón, escribiendo las invitaciones.
- ¿Estáis muy cansados, parejita? –nos preguntó Alice, cortando una cartulina de color azul claro.
- Alice…-la regañaba cada vez que nos llamaba así. Bella, por su parte, había vuelto a sonrojarse, sin levantar la mirada del papel.
- ¿Sois dos, no? Eso forma una pareja. El tipo de relación que tengáis es otro tema.
Suspiré, derrotado, y me levanté a por un refresco. Poniéndome la limonada estaba, cuando noté que el teléfono sonaba en mi pantalón. Lo cogí, antes comprobando quien era.
- ¿Qué pasa, papá?
- Llamaba para preguntarte por Bella. ¿Ha hecho progresos?
Me asomé disimuladamente al salón para verla. Estaba concentrada escribiendo, tanto, que parecía que le fuera la vida en ello. Medio sonreí, y hablé sin dejar de mirarla.
- ¿Te refieres a si a recuperado algo la memoria?
- ¿A qué otra cosa podría referirme?
Pensé en que Alice nunca le habría dicho que Bella y yo fingíamos salir, al fin y al cabo, la única que debería creérselo era Tanya. Nuestro padre posiblemente nunca aprobaría que hiciéramos algo así.
- Pues aún no, que yo sepa.
- Bien. Después de trabajar pasaré por ahí. Tengo que hablar con ella.
- ¿Ha pasado algo?
- Claro que no. Solo es una revisión.
Por el tono, no supe que creer. Pero era mi padre, ¿Cómo no iba a confiar en él?
- De acuerdo. Hasta luego.
- Adiós, hijo.
Me quedé mirando la pantalla del móvil, que ahora tenía una ventanita donde ponía Llamada finalizada , pensando qué quería mi padre de Bella.
Algo ha pasado, pensé.
Y no me equivocaba.
Hola!
Wou me alegro que guste la historia :D gracias a todas de verdad ^^
MaFerVieira, pues nadie lo diria que eres brasileña! Escribes muy bien el castellano!! :D
Se que es un capitulo cortito, pero el proximo sera mucho mas largo, ya vereis =)
Como muy tarde, actualizare el domingo ^^
Un beso a todas!! :P
