El resto de septiembre no hable con nadie en la escuela, solo hablaba con Charlie, y era para preguntarle que quería comer.
Octubre paso muy lento, además descubrí que Edward había borrado las fotos que tenía en la computadora, pero no las del correo. Se llevo el portarretrato de Esme, el disco con mi lullaby. Los boletos, todo menos el celular. Prácticamente no había nada que me recordara a él en la habitación, pero para eso no hacía falta, me bastaba con los recuerdos.
Tenía pesadillas, había comenzado el día que me dejo, era raro el sueño. Me veía a mi misma y a Edward en medio de nuestro claro, el se reía malévolamente y me decía: "no te quise nunca, no significaste nada en mi vida. No eres nada. Eres una insignificante humana." Se acercaba y me mordía, pero no para convertirme sino para saciar sus ojos negros. Siempre despertaba sudando frio y ahogando un grito para no despertar a Charlie, las lágrimas venían después de esto.
Noviembre y diciembre no fueron mejores o peores que los otros meses. Mi mirar era vago, comía por hábito. Todo lo hacía por pura rutina y apariencia, no quería preocupar a Charlie. Pero aun así no lo hacía bien. Siempre me miraba preocupado, pero no decía nada. En navidad no me digne a felicitar a nadie que no fuera mi padre, madre y Phil. Año nuevo fue lo mismo.
Enero recién comenzaba y hasta dentro de tres semanas entraba a clases. Charlie me había comentado algo de Billy y Jacob, no puse atención, de hecho nunca lo hacía. Me la pasaba pensando en todo lo que había pasado con Edward, quería saber que había hecho mal. Aun no podía creer que me mintiera.
Me pasaba el día entero recordando cada momento que pase con Edward, sabía que no me ayudaba, pero aun así lo hacía, no había nada peor que no verlo.
-Bella…escuchaste lo que te dije.-
-no, perdón papá. Que decías.-
-Jacob y Billy te invitaron a comer hoy, Jacob viene por ti.-
-y porque hicieron eso.-
-hoy es 8 de enero, es le cumpleaños de Jacob.-
-oh…supongo que entonces iré.- después de todo Jacob había sido amable al darme mi anillo. El cual no sabía en donde lo había dejado. Estaba segura que lo use un mes después de que Edward me dejara, pero no se en donde lo deje.
Una hora después el claxon del Volkswagen de Jacob sono. Baje a abrirle la puerta.
-feliz cumpleaños Jacob.- le dije fingiendo una sonrisa.
-gracias. Estas lista.-
-si, solo voy por mi celular y llaves.- cuando baje había olvidado tomarlo.
Jacob ya en la carretera prendió el estéreo, no soporte la música, toda me recordaba a él.
-Jacob, puedo apagarlo.- me miro interrogándome.
-claro.-
-gracias.-
-y cuéntame que has hecho en las vacaciones.-
-nada, solo…gastar mí tiempo en nada.-
-eso es muy interesante, me gustaría probar alguna vez.-
-te invito.- dije bromeando.
-está bien, tu casa o la mía.-
-la tuya.-
-la tuya es una mala palabra Bella.- logro que por un instante dibujar una sonrisa en mi cara.
Hubo un silencio incomodo de unos diez segundo, hasta que Jacob de nuevo hablo.
-aun me debes la ida al acantilado.- un flashback invadió mi mente al recordar cuando miraba la luna y anhelaba a Edward a mi lado.
-si…cuando quieras.-
-que te parece si vienes mañana, Sam y los chicos vamos a hacer eso.-
-genial, mañana será.- me mordí el labio, no había hecho planes con alguien desde hace meses.
Llegamos a la casa de Jacob, Billy lo esperaba afuera. A Jacob le extraño que estuviera afuera, bajo rápido del coche.
-que haces aquí.- pregunto Jacob mientras corría hacia él.
-esperándote, que mas quieres que haga. Hola Bella.-
-hola Billy.- conteste cortes mente.
-y porque me esperas afuera.-
-Quil quería que fuera una sorpresa, vamos a casa de Emily.-
Jacob no dijo nada y cargo a Billy, yo obviamente me había pasado al asiento trasero, Jacob regreso por la silla de ruedas y la hecho a la cajuela.
