Hola, aquí volví con éste fic que tanto me entusiasmo. He tenido problema con como continuar este fic, pero al final, ya se como lo seguiré, y espero que les guste la dirección que está tomando.
Al no poder usar electrónica, lo que esto incluía el GPS, los dos hermanos mayores debían conformarse con unos viejos mapas que antes habían sido de su abuelo. Mientras Ace conducía por la oscura noche, Sabo, quien era el copiloto le indicaba que rutas tomar y que atajos para llegar a Osaka, lugar donde se encontraba el refugio de la marina. Atrás, Nojiko se encontraba sentada en una punta mientras que su hermana, se encontraba acostado con la cabeza en sus piernas, y Luffy, dormido con la cabeza desparramada en la puerta, posición muy incómoda desde el punto de vista de la mayor.
Bueno… según lo que recuerdo, Osaka se encuentra a unos… 500 kilómetros de aquí – Dijo el rubio pensativo mientras contemplaba los mapas
Exactamente 506 kilómetros – Corrigió la mujer, pero al ver que ambos se la quedaron mirando sorprendido, añadió – Lo sé, porque lo averigüe todo antes de salir para allá –
Ace la contempló por el espejo retrovisor. ¿Había algo de aquella mujer que le llamaba la atención? Y además, una duda había surgido en su mente desde que ellas habían aparecido. Si iban a Osaka, junto con ellos, no podrían evitar tener que verse todos los días las caras, sobrevivir todos los días juntos y… ¿Qué pasaría? ¿Qué pasaría si el sentimiento que había despertado desde que ellas habían llegado se intensificaba? Él no podía permitirse pensar aquello, después de todo, tenía la obligación de cuidar a sus hermanos hasta que ellos estén seguros, seguros en el refugio o donde sea, pero seguros.
Tomó una de las rutas principales, todo iba normal hasta que… Tuvo que frenar de golpe, los autos silenciosos y abandonados que se encontraban en medio de la calle, impedían el paso. Para poder seguir Ace iba a tener que maniobrar cuidadosamente entre ellos.
¿Qué sucedió? – Dijo la menor de las mujeres al sentir la frenada
Nada, es solo que no podemos pasar – Le respondió adorablemente su hermana
¿Pasar? –
Hecho un vistazo al frente, y apenas pudo distinguir a los autos sin vida, con las luces nocturnas de su vehículo. ¿Cómo pasarían por allí? ¿Y sí…? ¡No! ¡No podían tener tanta mala suerte! Ya, pensar en zombis le producía un trauma, después de todo, después de los últimos dos días… Jamás había estado tan cerca de ser comida como aquellas veces. ¿Cuándo llegarían a ese maldito refugio? Todo estaba tan lejos, y eso, le producía una desesperanza tan inmensa que creyó que moriría de tristeza.
Tengo hambre ¿Cuándo comemos? –
Nami volteó su cabeza bruscamente hacía su derecha. Luffy se encontraba con los ojos abiertos, y nadie se había percatado el momento en que eso había sucedido. ¿Cómo hacía para despertarse tan rápido? Lo miró un tanto confundida mientras éste no quitaba la mirada del frente.
Tengo hambre – Insistió cuando todos lo ignoraron
¡Basta ya, Luffy! – Su hermano morocho mayor gruñó – Sabes que la comida se reparte en horarios que solo Sabo tiene idea – Maniobro exageradamente para esquivar un auto marrón atravesado en el medio de la ruta
Tú también deberías aprenderlos Ace – Una gotita de sudor bajo por la nuca del rubio – Después de todo si algo me pasa… -
¡No digas eso! – El morocho clavó el freno y el auto se detuvo violentamente. Cuando el auto se sumergió en un silencio abrumador, Ace miró a su hermano y con una mirada fulminante dijo – No quiero volverte a escuchar decir eso –
Oi ¿Quién eres tú para decirme lo que digo o no? – El rubio elevó la voz, hasta llegar a la altura del morocho – Solo estaba bromeando, y además … -
¡Ni en broma! – Lo fulmino, cosa que extraño al rubio ¿Qué le pasaba?
Pero lo que Sabo no entendía eran los pensamientos que Ace había comenzado a tener desde que aquella apocalipsis había comenzado. El morocho se había vuelto mucho más frío desde entonces y eso se debía a su meta y su deseo de supervivencia. Ace era el hermano mayor, unos dos meses mayor que Sabo, y eso lo sentía como una obligación, él sentía que debía cuidar a sus hermanos y no dejar que nada les pase, y escuchar al rubio hablando de esa manera, luego del día anterior, donde casi había sido mordido, no le hacía gracia.
Oi, miren eso – Nami interrumpió el incómodo silencio mientras apuntaba a una sombra en la oscuridad
Cuando Zoro quiso poner un pie fuera de la casa donde se encontraba acampando, se dio cuenta de que se encontraba rodeado. ¡Maldición! Esos malditos muertos habían aparecido, de nuevo. ¿Qué no se podía estar en paz? Se quitó las espadas del haramaki y luego de ponerse una en la boca, atacó con su particular estilo de kendo, a los cadáveres andantes.
Rebanó cabezas, brazos, cuerpos, pero nada ayuda contra el hecho de que, en la oscuridad de la noche, los bichos esos se volvían más activos, más peligrosos. Sus sentidos se agudizaban y eran capaces de hacer cosas que antes no hacían. En cuanto abrió un camino entre ellos, se lanzó a correr. Era lo único que podía hacer en aquella situación. Después de todo, si seguía allí y esas cosas atraían a más de su especie, se vería incapaz de salir de esa.
El bosque nublaba su vista. No recordaba que la casa en la que se había instalado estuviera tan sumergida en el bosque. Pero la realidad era que se encontraba en una zona boscosa, raro en Japón, pero había considerado que era más seguro la soledad del bosque, que la popularidad de las ciudades. Aunque sea, en estas circunstancias. Priorizó no caerse y sobre todo, no ser devorado, y siguió corriendo hacía donde el destino lo llevara. Esas cosas venían detrás ¡Maldición de nuevo! ¿Acaso lo iban a seguir toda la noche?
¿Luces? ¿Estaba viendo luces? Sí. Entre los árboles, luces como si fuesen… linternas. Debía correr hacía ellas, pero… ¿Y si llevaba una manada de zombis hacía gente? ¡Ya que! De todos modos no podía cambiar de dirección, no con una jauría detrás de él.
Cuando el peliverde atravesó la última hilera de árboles, lo divisó. Era un auto y las linternas que le habían parecido ver antes, eran las luces del vehículo. ¡Perfecto! Corrió hacía él y cuando estuvo sobre la ruta, agitó sus manos, intentado que frene.
¡Ayuda! –
Cuando estuvo frente a él, un chillido indicó que las personas que se encontraban dentro del coche, se habían detenido. Probablemente para ayudarlo. Cuando un bocinazo retumbó, supo que sus salvadores habían aparecido. La puerta trasera se abrió y el hombre ingresó. Cerró los ojos mientras se encerraba en aquel vehículo y luego de abrirlos, contempló a las personas que lo miraban atónito.
Arranquen – Dijo cuándo se escucharon los gruñidos que venían de afuera
Su cuello se inclinó hacia atrás, en el momento que el auto aceleró y cuando, por fin, su corazón se calmó, suspiró.
Gracias – Fue seco y sencillo
No hay de que – Luffy fue el primero en hablar
¿Qué hacías en el medio de la ruta? – Preguntó la pelirroja quien se encontraba sobre los muslos de su hermana
Invadieron mi casa – Respondió mientras intentaba acomodar sus katanas
¡Cuidado! – Exclamó Nojiko cuando una espada rozó la cabeza de Luffy
Lo siento – Murmuró
Me recuerda a nosotros – Sabo suspiró recordando lo de aquella mañana - ¿Y bien? ¿Quién eres? –
Mi nombre es Roronoa Zoro, soy un espadachín – Claro que eso era evidente, y todos lo pensaron
¿Y… estas solo? – Nami se sorprendió. Ella apenas había sobrevivido con su hermana y sola… No se imaginaba sola en aquel mundo
Si, bueno Kuina, mi amiga murió hace unos meses así que… - Bajó la mirada mientras el silencio volvía a inundar el automóvil
Lo siento mucho – La mayor se tapó la boca
No importa ¿Y ustedes? –
Para resumirlo – Comenzó Ace – Nosotros tres somos hermano, soy Ace, él es Sabo y el pequeño de allá atrás Luffy, vivíamos en nuestra casa hasta que se inundó de zombis, casi como tú historia – Explicó sin quitar la vista del volante – Y ellas, son Nojiko y Nami, son hermanas, nos cruzamos ayer y bueno… estamos yendo a un refugio –
¿Refugio? – Pregunto un tanto sorprendido, aunque intento no demostrar la expresión con su rostro - ¿El refugio de Osaka? –
El mismo – Murmuró la mujer menor
¿Quieres venir con nosotros? – La pregunta de Luffy sorprendió a todos
¿Con… ustedes? –
Si, estar solo debe ser aburrido – Murmuró mientras se estiraba
Bueno… Digamos que ya estoy un poco aburrido de estar solo, así que si no molesto – Dijo indiferente mientras clavaba la mirada en la ventanilla
Bien – Añadió Ace – Pero antes debemos revisarte – Zoro clavó su mirada en el espejo retrovisor donde se cruzó con la del morocho mayor – Pareces ser un tipo inteligente, y seguro que entiendes que esto es para nuestra supervivencia –
Entiendo – Murmuró luego de pensar por unos momentos – Si por alguna razón no están convencidos, me iré con gusto –
Ace sonrió. Ya le estaba cayendo bien. Decidieron que por la mañana, en cuento el sol se asome por el este, lo revisarían, y luego, si todo estaba bien, los 6 partirían hacía Osaka, donde el refugio de su abuelo se encontraba.
Bueno, hasta aquí llegue hoy. Prometo que el próximo capítulo será mucho más largo, pero por ahora… ¿Qué les ha parecido? Pronto se unirán el resto de los personajes, espero que les esté gustando.
Nos leemos.
