Disclaimer: Los personajes de S. Meyer, cualquier otro personaje que no sea identificado, es totalmente mío, al igual que la historia.

Comencé a subir esta historia hace un tiempo atrás y luego deje de publicarla por razones personales, ahora volvió con otro nombre y Summary para poder terminarla finalmente.


El papel de mi vida: Capítulo 4

Ya daban las siete de la mañana. Un café humeante estaba frente a mí, junto con un enorme libreto de unas quinientas páginas.

— ¿Podemos hablar en sí de la serie? —hice una pausa. —Hasta el momento me dieron el libreto, pero no me han contado de qué va —pregunté mirando fijamente a Kate.

—La historia es sobre Anthony, uno de los mejores bailarines de ballet de la academia. Un día decide dejar todo y cambia completamente de actitud, peleando en las calles, apostando y siendo un mujeriego.

— ¿Cuántos años tiene Anthony en la serie?

—Anthony tiene veintiún años, mientras que tu personaje tiene dieciséis años.

—Entiendo, nuestras edades son parecidas a lo que tenemos ahora —dije refiriéndome en que yo tengo diecisiete y Edward veintiuno. — ¿Y qué hay de Marie?

—Marie es una chica tímida, pero fuerte y no se deja avasallar por nadie, odia a Anthony por tener todo en bandeja sin mover un dedo, además digamos que Tony es un grano en el culo.

—Tal cual como Edward —dije sin pensarlo, hasta que me di cuenta de lo que dije. Mis ojos se abrieron como platos y Kate soltó una enorme carcajada.

—Eres perfecta para el papel.

—Umh… gracias.

—Bueno, así va más o menos, no puedo contarte todo, porque debes leer el guión. La serie tendrá doce capítulos, y si le va bien y el público la recibe bien grabaremos quince más y esa será la primera temporada.

—Entiendo, ¿Cuándo comienzan los ensayos? Debo coordinarlos con mis clases.

—Tenemos tu horario Bella, no te preocupe. Cualquier decisión que tomemos te la informando vía mail, lo que sí, debes tener en cuenta que las cámaras van a seguirte.

— ¿Qué cámaras? —pregunté sin entender.

—La prensa sensacionalista, ellos aman a Edward y siempre se crean rumores, ya sabes…

—Entiendo… espero que no sea nada muy horrible.

—Lo que necesites llámame, Bella.

—Está bien Kate, ¿Algo más?

—Espera —dijo sacando una notita de su libreta. —Aquí esta el número de Edward. —dijo entregándome el papel. —Llámalo, necesito que repasen sus líneas.

—Lo haré —dije mientras guardaba el papelito en mi bolso. Bebí un sorbo de mi café y me despedí de Kate. Me quedé en la cafetería y tome mi teléfono marcando el número de Edward.

Escuché dos tonos de voz y luego su voz rasposa. — ¿Quién es? —preguntó.

—Soy Bella.

— ¿Cómo tienes mi número? —preguntó extrañado.

—Kate me lo dio, dijo que debemos juntarnos para ensayar nuestras líneas, ¿Tienes tiempo? Justo tengo todo el día libre por si quieres practicar hoy mismo.

—También tengo todo el día libre, ven a mi casa.

— ¿A tu casa?

—Si, anota la dirección y cuando estés a una cuadra llámame, no queremos que la prensa te siga por todos lados.

—Esta bien, nos vemos allá.

Anoté la dirección en el mismo papel que me entrego Kate y me quede allí hasta que acabe mi café.

No conocía mucho la ciudad, por lo cual no podía tomar el metro, ya que no tenía idea cuál estación era la que estaba más cerca y ni hablar del autobús. Seguramente terminaría en Irlanda con lo despistada que era, así que decidí tomar un taxi y le indiqué que me dejara tres cuadras antes de la dirección estipulada. El chofer aceptó y partimos.

Teclee un mensaje para Alice, no quería que se preocupara.

—Señorita ya llegamos.

— ¿Tan rápido?

—Si, solo debe caminar derecho las tres cuadras.

—Está bien —dije. Le pagué y bajé del taxi.

Caminé las tres cuadras acordadas y llegue hasta un edificio de ladrillos y enormes ventanas. Tome el teléfono y marque a Edward.

—Estoy abajo.

—Te abro la puerta, sube al cuarto piso, departamento 404.

Colgó y oí como el pestillo automático de la puerta saltaba, era un portón enorme, por lo cual me costo un poco abrirlo. Inmediatamente estuve adentro y subiendo las escaleras para llegar al cuarto piso. Odiaba los ascensores, por lo cual los evitaba cuanto pudiese.

Apenas estuve en el piso cuatro vi cómo Edward me observaba desde su puerta, le di una sonrisa tímida y lo salude mientras caminaba hacia él.

—Es muy bonito —dije entrando a su departamento.

Probablemente la mandíbula debe haberse desencajado de mi boca, puesto que ese departamento era muchísimo más grande que mi casa. Un sala enorme, llena de libros y sofás de tres piezas, además de una pantalla plana que parecía ser del porte de la pared, además de un living de ocho piezas.

— ¿Vives en esa mansión solo?

—Si —respondió como si nada. — ¿Por qué?

—Es enorme —exclamé. —Mi casa es más pequeña que esto.

—Entonces vivías en una pocilga —respondió como si nada.

—Tan idiota como siempre —dije mientras mi vena a estallar tiritaba y podía sentir el humo en mis orejas. — ¿Podemos practicar? Solo vine a eso.

Saque el libreto de mi bolso y la abrí en la primera hoja, se supone que la serie comienza cuando Edward abandona la academia para luego irse a pelear a las calles. Una escena un poco dramática, puesto que Anthony iba a parar al hospital por diversas contusiones.

—Si quieres puedo ser tu oponente en la primera hoja y así te saco la sonrisa de idiota que te traes.

Lo miré fijamente esperando a ver su reacción, seguramente el infeliz me atacaría el doble.

—Eres tan divertida, comencemos, página veinte.

Ni siquiera había llegado a esa página, mierda debí haberla leído antes. Llegue a la página 20.

—¿Qué pasa en la página 20?

Intenté hacer tiempo, al parecer era la primera vez que nos conocíamos.

—Estás bailando y yo llego a molestarte luego de salir del hospital.

—Cierto. Está bien, empecemos—dijo para luego aclarar la garganta y comenzar.

¿Quién diablos eres y qué haces en mi estudio de baile?

Disculpa, ¿Tu estudio? Déjame reír un poco—dije mientras lo miraba de arriba abajo haciendo una mueca.

Al parecer no tienes idea de quién soy.

La verdad no me importa, ahora si me disculpas voy a seguir.

Marie bailaba por el estudio, interpretando una pieza de Mozart. Cuando la música acaba ella va por su botella de agua ignorando completamente al extraño.

Estuviste fuera de tiempo, además tu gran jette no fue en ciento ochenta grados, para nada, deberías practicarlo, la maestra detesta cuando no cumples con los estándares y por algo estas aquí, ¿No?

¿Y tú eres...?

Anthony Hawke, primer bailarín del ballet nacional de Londres.

Querrás decir, ex primer bailarín del ballet nacional de Londres.

Así que me conoces exclamó el chico.

¿Dime quién no conocería al idiota arrogante del ballet más grande de todo el tiempo?

—Sigo creyendo que Marie y tu son idénticas Bella, incluso se expresan de la misma manera —comentó Edward volviendo a la realidad.

—Creo que esta chica me cae muy bien —dije.

—Luego la odiaras, cuando me de esos besos apasionados y me deje toquetearla. —dijo acercándose a mi, gateo por su enorme sofá quedando sobre mi. — ¿Cómo harás cuando tengas que darme besos? Con esa boca viperina y deliciosa.

¡Jodeeeeeeer!

—Q-queé… —¡Cállate Isabella!

—¿Te gustó? —preguntó. Sus manos tocaron mis hombros desnudos mientras su mejilla tocaba la mía generando una fricción con su barba. — ¿Quieres que practiquemos los besos? Prometo no ser profesional.

—Y-yo…

Su boca se acerco a mi cuello delineando mi mandíbula de forma sensual, su respiración golpeaba en mi cuello, cerré los ojos esperando ansiosa que sus labios tocaran por fin los míos.

Espere y nada pasó, hasta que sentí una carcajada. Abrí los ojos y encontré a Edward parado frente a mí riéndose a carcajadas.

— ¿Creíste que iba a besarte?

—Maldito infeliz —dije parándome. —Te odio —dije intentando comerme las lágrimas. Tomé mi bolso y el libreto empujándolo en el acto, para salir corriendo de ese departamento. No pude evitar llorar al salir de su departamento. Me sentía completamente enrabiada y humillada.

.

Habían pasado dos días desde que me habían seleccionado como la protagonista de la serie, de la cual aún no sabía el nombre. Las cosas habían estado normal, es decir, seguía yendo a clases mientras las audiciones para los papeles se hacían en la NBC, en donde se transmitiría.

Luego de celebrar en South con los chicos, tome la decisión de llamar a mis padres y contarles finalmente todo lo que estaba sucediendo. Tomé el teléfono mientras estaba tirada en el piso de mi habitación mirando el techo de color blanco.

— ¿Residencia Swan? —dijo la voz de Renné. Me reí internamente, ¿Desde cuando decían Residencia Swan?

—Soy yo. Por Dios mamá, ¿Residencia Swan? —pregunté mientras la risa me embargaba.

—Bella, no te rías —dijo con un deje de risa en su voz. —¿Cómo estás? —preguntó cambiando el tema.

—Excelente, te llamaba porque necesitaba hablar contigo de algo bastante importante.

— ¿Te pasó algo malo? Hija háblame por favor, dime si algo malo sucedió, ya sabes iremos inmediatamente para allá. Charlie saca pasajes para Londres, algo le pasó a Bella —exclamó la última parte.

—Mamá por favor cállate y escúchame —dije justo cuando escuché a papá decir: Hay boletos para la tarde. —Ustedes no vendrán a ningún lado, Renné pon el altavoz y deja de sacar conclusiones —dije un poco más enojada.

—Hola Bella —dijo Charlie.

—Hola papá, me sorprende que te dejes llevar por las bobadas de mamá.

—Bella —gritó mi madre en protesta.

—Ahora hablaré yo —hice una pausa rezongando. —Cállense y escuchen. Cuando termine de hablar pueden comentar todo lo que quieran.

Ambos estuvieron de acuerdo mientras yo tomaba un respiro para lanzar la bomba.

—El primer día de clases en ballet, la maestra nos dijo que habían audiciones para una serie con un personaje muy conocido en el mundo de la danza y la televisión, por lo cual nos hizo preparar una presentación e ir a las audiciones, solo las chicas que íbamos en primer y segundo año —dije tomando un poco de aire para continuar. —Estuve practicando y fueron tres días de audiciones, así que me toco el último día y ese mismo día iban a publicar a las veinte mejores chicas que pasaban a la segunda selección, lamentablemente solo quedaron siete.

— ¿Quedaste entre las 7? —preguntó Renné en una especie de grito.

—Si mamá, quede entre las siete seleccionadas. Jane, un amigo y yo fuimos los únicos de primero, por lo cual luego dimos otra prueba, una escena con un tal Edward Masen.

—Edward Masen —exclamó madre como una chica adolescente. — ¿Conociste a Edward Masen?

—Sí, ¿Lo conoces?

—Por supuesto. ¿Acaso no lees revistas? Por Dios hija, prosigue —dijo medio entusiasmada por la situación.

—Quede seleccionada y tuve que hacer una escena con el idiota, y ese mismo día en la noche publicaban a las dos mejores. Quede entre las dos mejores y el viernes tuvimos que dar una prueba de cámara y bailar una pieza para ver la química, allí mismo me dijeron que yo había quedado y seré la protagonista de la serie que transmitirá la NBC a finales de Octubre. —Finalicé esperando los gritos. — ¿Hola? —dije al no sentir los grititos de mi madre.

—Creo que Renné se desmayó —dijo mi padre al otro lado de la línea.

Renné se levantó exactamente cinco minutos después, gritando como loca y felicitándome, diciendo que debía decirle a todo el mundo que su pequeña sería una estrella. Fue mejor de lo que espere, al menos mis padres estaban orgullosos y expectantes por verme en televisión.

Corte la llamada y me conecté a skype, debía contarle las buenas nuevas a los chicos. Sus reacciones fueron idénticas a las de mi madre y fueron precisos en decirme que estarían trabajando todo el año para visitarme en Londres, me puse muy feliz, porque ellos eran mis mejores amigos y podría esperar por verlos. Apagué el computador y lo deje en el escritorio.

El miércoles en la noche tenía una cena con los productores, bueno en realidad era una cena con todas las personas que iban a trabajar en la serie, era una cena de agradecimiento y presentación, allí conoceríamos al elenco completo, el nombre de la serie y cuando comenzarían las grabaciones, por lo cual necesitaba un vestido decente para la ocasión.

Salí de la habitación y grité con todas mis fuerzas. —Alice.

— ¿Qué pasa? —preguntó ella desde su habitación.

—Necesito que me ayudes a escoger el vestido correcto para la cena del miércoles —dije esperanzada en su respuesta, además ella también estaba invitada.

—Pensé que nunca me lo dirías, pequeña Bella. Toma tu bolso, iremos de compras.

— ¿Ahora? No es necesario —dije quejándome.

—Toma tu bolso y nos vamos en cinco minutos.

Gemí y le hice caso, en los pocos días que llevaba conociendo a Alice, sabía que era una chica de temer en lo que respectaba a la moda. Tomé mi billetera con dinero y mi bolso, sería una tarde muy larga con la reina de la moda.


Saludos a las niñas que se dan el tiempo de comentar la historia, este capítulo va dedicado y muchas gracias.

Jane19 muchas gracias por siempre comentar mis historias, la única historia que me falta completar aparte de esta es TFT, en la cual estoy trabajando en su capítulo final. Me disculpo profundamente por la demora pero la universidad y la falta de inspiración me paso factura, espero puedas leer el final antes de que se acabe Febrero.

Me despido y nos vemos mañana con un nuevo capítulo :)

Marie Sellory