CAPÍTULO 4: "CULPA"
Sentía los latidos de su corazón golpeándole los oídos. El hombre había saltado en un intento de ataque suicida contra ese monstruo. ¿Acaso estaba loco?
Cerró la puerta del acompañante y dio vuelta el volante. Esa persona era un total desconocido, pero no podía abandonarlo a su suerte. Aceleró lo más que pudo y logró divisar entre unos pinos congelados la terrible figura del Hollow. Dudo unos segundos y bajó de la camioneta con su escopeta en mano. Efectuó varios disparos que sólo lograron enfurecerlo más. Sudaba frío. Aquellas heridas realizadas por el arma volvían a sanar.
Una vez que la bestia quiso contraatacar, ella comenzó a retroceder sin mirar hacia atrás. Sin darse cuenta tropezó contra un tronco que estaba escondido entre la nieve. Cayó sentada al frío suelo mientras veía la sombra de aquel gigante abalanzarse hacia ella. Cerró los ojos pensando que iba a morir.
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¡Demonios! Ese maldito Hollow lo había enviado a volar como la primera vez. Esta vez dándose un buen golpe contra un árbol. Estaba cubierto de sangre y nieve. Le molestaba el hombro, al parecer se lo había dislocado.
Oyó los disparos de la escopeta. Esa estúpida mujer había vuelto por él. Se puso de pie y uso su Shunpo para llegar a donde estaba ella para encontrarla cuando estaba a punto de ser atacada por el monstruo.
Desenvainó a Senbonzakura y logró cortarlo por la mitad haciendo que este se desvaneciera en el acto.
Ese Hollow le había dado batalla. Últimamente sus días habían sido complicados y esto estaba interfiriendo con su trabajo. Suspiró cerrando los ojos. Él era la cabeza de los Kuchiki, tenía que poder lidiar con problemas emocionales sin demasiado esfuerzo.
"La muchacha" recordó mirando sobre su hombro. Estaba acostada en la nieve, probablemente inconsciente. "Es mejor así" dijo para si. Pero antes de irse sintió un maullido. El gato de la joven se encontraba parado sobre ella, lamiendo su rostro, tratando de despertarla con sus gemidos y su rasposa lengua. "Las mascotas de los humanos son criaturas inútiles y sentimentales" meditó ante el accionar del felino.
Recordó que debía volver con su escuadrón ya que de seguro su teniente lo estaba buscando. "Como si un Hollow pudiera derrotarme". Volvió a dar media vuelta pero logró divisar bajo la luz de la Luna algo oscuro junto a la humana. Sangre. Se acercó lentamente bajo la mirada preocupada y a la vez amenazante de Jiz. Puso una rodilla en la nieve y se inclinó para mirarla mejor. Pudo notar las heridas que el monstruo había dejado en la muchacha. Una en el torso y otra en la pierna, la primera era la más profunda.
La vio abrir los ojos y mirarlo fijamente. Separó los labios para hablar, pero apenas tenía fuerzas para mantener los párpados abiertos.
Al ver que pronto dormiría para siempre, Byakuya acercó su oído a los ahora pálidos labios de la chica.
_ Por …favor…- susurró- T..tu…nombre…
La sangre fluía a través de la abrigada campera.
_ Kuchiki Byakuya – contestó con su acostumbrada seriedad, pero él sabía que en su tono de voz había algo más: CULPA
Estaba cerrando los ojos mientras él la tomaba entre sus brazos para darle mayor comodidad. Ella le sonrió. La sintió relajarse en su abrazo, su corazón ya no latía. Estaba pálida. No la soltó, ni siquiera se movió. Permaneció quieto tratando de asimilar los últimos eventos.
Sintió una mano posarse en su hombro y cuando volteó pudo ver a un joven de cabellos rojos y rostro tatuado dándole una mirada de incredulidad.
_ ¿Se encuentra bien, mi capitán? – dijo casi en un susurro temiendo haber interrumpido algo importante.
_ Abarai… - suspiró sin terminar la oración. Pero Renji supo el significado y girando sus talones se alejó.
_ Casi es momento de volver, capitán , lo estaremos esperando – terminó diciendo mientras se marchaba.
Estaba muerta. No podía revivirla. Pero había una cosa que podía hacer. Tomó a Senbonzakura y miró a la muchacha una última vez antes de enviarla a la Sociedad de Almas
