íbamos caminando por la calle, esa noche era viernes y se notaba porque mucha gente intentaba ir al centro donde abría una nueva discoteca.
Estábamos llegando al hotel pero Sebastian se paro y miro para un bar, exactamente el "Unnia".
-Este sitio apesta a subterráneos- se quejo.
-Pues muchas gracias, y eso que casi no salgo- lo mire con cara irritante.
-No me refería a ti!- exclamo.
-Soy medio subterránea- afirme.
Me cogió por el brazo y me empujo contra la pared del bar.
Me miraba fijamente con sus ojos negros donde se podia ver que deseaba hacer algo pero ese algo no lo podia hacer o mejor no se lo permitiría asique me escabullí de él y seguí caminando.
-Rachel...- empezó a decir- me estas rechazando?guaou, nunca antes me lo hicieron.
-Para todo hay una primera vez- repuse.
Estuvimos caminando hasta llegar al hotel, al entrar muchas chicas babeaban por Sebastian otras lo echaban y los chicos no estaban era una noche diferente para ellos tenían la libertad de morder a una humana sin matarla y sin que la clave so supiese.
-Ya estoy- dije cuando estaba bajando las escaleras.
-Donde tienes la ropa?- pregunto Sebastian.
-A-arriba por?
-Cógela toda después te lo cuento, te espero fuera.-dicho eso dio media vuelta y se fue
