Capítulo 4: Extinción

La televisión estaba encendida. Jade miraba "La espada solitaria" mientras Steven andaba fuera. El hijo de Rose Quartz lo había visto aburrido esa mañana, así que le presto unas películas. El Gemsaur verde no había querido decírselo, pero esa maniobra de la "espada boomerang" le parecía, por decirlo menos, absurda. Dejó asomar sus dientes en una mueca, mientras que con sus manos comía unas rosquillas. Usaba su cola para sostener una botella de soda. Y ahora dejaba escapar carcajadas con los diálogos irrisorios de la película.

- No entiendo, honestamente, el punto de esa...cinta...es tan incoherente, y esta pobremente concebida...- dijo Perla.

- Oh...jajaj, sí mi lad...Perla...pero entretiene...- contestó Jade.

- Bueno...ahora...eso puedes verlo como una lección también - dijo la Gem con una especie de sonrisa.

- ¿De qué?- dijo Jade aladeando la cabeza y emitiendo una especie de ronquido.

- De todo lo que no debes hacer con una espada...-.

Perla tomo un periódico, y se sentó en un mueble. Había practicado esgrima un par de veces más con Perla, pero sentía que ella todavía iba con algo de cautela respecto a él. Al final, Jade apago el televisor, y se quedó mirando la ventana.

- ¿Bonita vista, eh? - le dijo Amatista.

- No creo...Amatista...-.

- ¿Por qué lo dices, escamoso?-.

- No me gusta el mar...-.

- ¿Espera, qué? ¿No hablas en serio o sí?-.

- Es tan...grande...que da miedo...-.

Jade contemplo estupefacto como Amatista cambiaba de forma hasta replicar la suya.

- ¡Oh, mírenme todos, soy un gran dinosaurio que ataca a mano limpia a una gema corrupta, pero le tengo miedo al mar...!-.

- Sssssss...ghgrhrhr...arg - contestó Jade, con una mirada de desconcierto.

- Oh, como hiciste eso, fue genial, puedes hacerlo de nuevo? - exclamo Amatista.

- Amatista, no creo que esa sea la forma adecuada de presentarle el mar a Jade...- dijo Perla, levantándose de su asiento.

- ¿Entonces qué sugieres?-.

- Deja a que se le pase...-.

Cuando dijo, Amatista prácticamente cargó a Jade, bajando de un único salto hacia la playa.

- ¡Amatista!- exclamo Perla.

- ¡Perla!- exclamaba Jade, sin atinar a "defenderse" de la chica de piel morada. Esta, sin ningún empacho, lo arrojó al mar. Jade chillo, pataleando para mantenerse a flote. Luego, de un salto se colocó en la arena de nuevo.

- ¡Amatista, eso no era necesario!- dijo Perla contrariada.

- Vamos P - dijo Amatista con desenfado - no va a estar todo el día encerrado, asustado y bebiendo soda. Tenía que ir por ahí en algún momento...-.

- Eso...no estuvo tan mal, debo decir...- dijo Jade recobrándose. Entonces tomó su forma humanoide, y volvió a subir.

- ¿Qué hacían ahí? - dijo Garnet, saliéndoles al encuentro.

- Le enseñábamos al lagartijo a nadar - contestó Amatista.

- Permíteme discrepar - dijo Perla, proyectando un holograma de lo sucedido.

- Denle algo de tiempo...- dijo Garnet - por cierto...hoy no venía Connie luego para lecciones de espada?-.

- ¡Oh, es verdad, es verdad! ¡Lo olvide por completo! - dijo Perla alarmada.

- ¡Hola a todos! - dijo Connie llegando con Steven. Las Gems la saludaron, y Perla la recibió. Una vez arriba, la amiga de Steven se percató de la presencia de Jade. Fue demasiado evidente. Jade se confió en exceso por los auriculares puestos, y había adoptado nuevamente su forma natural.

- ¿Oh..qué...qué es eso? - dijo Connie, nerviosa. La respuesta de Jade no ayudó. Al ver a la humana, la vio como a un enemigo natural, y emitió un siseo enseñando los dientes.

- ¡Jade, no! ¡Ella es mi amiga! - dijo Steven. El Gemsaur se tranquilizó un poco al oír esto, y al ver la mirada severa de Perla.

- ¿Eres...un...dinosaurio? - se animó a decir Connie. Jade la miró con curiosidad.

- Me llamo Jade - le dijo finalmente a Connie, acercándose muy prudentemente.

- Si, básicamente es un dinosaurio...vino hace unos días, es de pocas palabras pero es cool, puede hacer trucos con su cola - dijo animadamente Steven.

- No pensé que hubieran sobrevivido algunos, menos que lo estaría justo aquí...se nota que millones de años lo han hecho evolucionar tan...interesantemente...- dijo Connie, más tranquila.

- Aja..- dijo Perla, nerviosa - bueno, vamos chicos, hora de la lección...-.

- Nos vemos luego Jade - le dijo Connie.

- Mmm...sssssss hrhrhr nos vemos - dijo Jade. No quería mostrarse hostil, pero usualmente desconfiaba de los humanos. Tras un día sin muchos sobresaltos, Jade aguardó la llegada de la noche. Una vez todos estuvieron dormidos, salió de la casa. Anduvo caminando largo rato hasta que estuvo algo lejos de las casas, en un pastizal. Una vez ahí, emitió una especie de gruñido, y olfateó el aire. A su nariz llegó el aroma de una liebre. Se lanzó a perseguirla, y la atrapo con sus garras, devorándola en un santiamén. Necesitaba hacerlo, le gustaba comer lo que el hogar de Steven y las Gems le ofrecían, pero necesitaba algo que hubiese atrapado él solo. Tras media hora de caminar un poco, regreso hasta Ciudad Playa.

A la mañana siguiente, las Gems se prepararon para ir a una misión nueva. Pero, por alguna razón, hablaban de ello a espaldas de Steven, quien seguía dormido. Jade ya había despertado, pero al notar el comportamiento de sus compañeras, simuló estar dormido aún.

- Hola a todos! - exclamo Steven al despertarse.

- Oh, Steven, que...sorpresa...- dijo Perla, dubitativa.

- Que pasa, Steven? - dijo Amatista, con una sonrisa forzada - eh, no vayas a despertar al lagartijo...-.

- No vamos a ir de nuevo a una mision?-.

- Steven...esta vez...es necesario que te quedes...igual Jade...- dijo Garnet.

- ¿Por qué? ¡Hemos estado en cosas peores! - dijo Steven, sorprendido.

- Steven...por favor...hazme caso, jovencito - le dijo Garnet, acariciándole el cabello.

- Si, mejor haz lo que Garnet dice - dijo Perla - y ya sabes, no despiertes a Jade...-.

Las Gems se dirigieron al portal, desapareciendo rápidamente.

Steven entonces marcho a la cocina por el desayuno. Jade entonces interrumpió su pantomima.

- Hola Jade...¿qué tal? -.

- Hola humano Gem...digo, Steven - saludó Jade, bostezando y estirando sus pies con tres dedos.

- Las chicas se han ido, esta vez no querían que fuéramos con ellas, no sé por qué...-.

- Supongo que saben lo que hacen...-.

- Tal vez...¿no quieres ayudarme a preparar el desayuno?-.

- Sssss, está bien...-.

Cuando Steven le pasó a Jade la caja de los cereales, el Gemsaur se devoró prácticamente todo.

- ¡Ey! ¿Y eso?-.

- Desayune, Steven...gracias...- respondió fríamente Jade, antes de volver al sillón.

- Comes más rápido que yo...- dijo Steven.

El león pasó por la sala, y olfateó a Jade. Luego siguió su camino. Sabía que no iba a lastimar a Steven, pero igualmente no estaba interesado en mostrarse amable con el recién llegado.

- Muy bien, estamos aquí...- dijo Amatista. Otra jungla. Se veía peor incluso que la anterior.

- ¿Estas segura que no es solo una gema corrupta? - dijo Perla.

- Eso quisiera...- dijo Garnet - por favor, cuando nos vayamos de aquí...ni una palabra de esto -.

Un bramido a la distancia las puso en guardia.

- Ustedes...- exclamó una voz grave que emergía de un riachuelo cercano.

- Ahí esta...- dijo Amatista.

- Traidoras...así nos recompensaron por nuestra lealtad...- siguió la voz - no me importa morir, con tal de aplastarlas...-.

Y del agua emergió un ser de más de cuatro metros de alto, con cuello largo, enorme cola, cabeza pequeña y gruesos brazos. Llevaba un fragmento de gema en una mano.

- Debes dejar de cazar a la gente de aquí...o tendrás que pasar sobre nosotras - dijo Garnet desafiante.

- ¿Les importa? No me hagan reír - contesto el descomunal Gemsaur.

- Para ser alguien con el cerebro del tamaño de una nuez hablas mucho no lo crees? - exclamo Amatista.

- Pierdo el tiempo hablando con ustedes, donde esta Rose Quartz, la líder de los monstruos? - rugió la bestia.

- ¡No vuelvas jamás a mencionar su nombre! - gritó Perla furiosa - ¡no te atrevas siquiera!-.

- ¡Ya oí demasiado! - bramó el Gemsaur saurópodo, y cargó contra las Gems. Se dispersaron rápido esquivando la primera embestida, pero Garnet recibió un coletazo que la envío contra un árbol. Perla ataco con su lanza, perforándole la espalda. Luego Garnet lo golpeó varias veces, haciéndolo retroceder. Amatista lo envolvió con su látigo, y Perla le asesto una estocada en el pecho. El combate fue breve. El Gemsaur se disolvió, quedando reducido a huesos y un fragmento de gema, que Garnet encerró en la burbuja.

- ¿Por qué esa cosa menciono a Rose? - dijo Perla.

- Esta...muerto...- dijo Amatista, confundida - pensé que solo sería sellado o algo así...-.

- Los Gemsaur no son gemas...si sufren muchísimo daño, sus fragmentos de gema los abandonan, y mueren como todos los seres de este planeta - dijo Garnet - y si menciona a Rose...es por...-.

La Gem fusión contó otra parte de la historia. Y con mucha más razón, Perla y Amatista se convencieron de la necesidad de no hablar del tema con Jade. Ni con Steven, porque, con su habitual falta de tino, podría comentarle algo al Gemsaur.

Hace 5000 años...

Rose Quartz viajo sola hacia una tierra casi volcánica. De pie, espero que llegaran. Y entonces los vio. Un grupo de aquellas criaturas, la imagen misma de los reptiles ancestrales.

- Los saludo, Gemsaurs...-.

Los seres, vivo retrato de sus ancestros prehistóricos, pero con fragmentos de gema como sustento de sus nuevos poderes, se acercaron respetuosamente, y con desconfianza algunos.

- Nuestra señora...- contestaron.

- Necesito hablar con su gobernante...- dijo Rose, decidida. Los Gemsaurs le permitieron acceder a una especie de colina, que daba al final de un gran sendero selvático. Una vez ahí, trepo lentamente, hasta que sintió una vibración a sus pies. Una respiración pesada. Y a medida que caminaba, un temblor desestabilizo sus pasos. Se detuvo, y una parte de la colina se movió...hacia ella. Era una gran cabeza reptiliana, que la observo fijamente. Rose se bajó de un gracil salto, y el inmenso ser se revelo en toda su majestad. Se veía como un Tyrannosaurus Rex colosal, erguido de modo que se veía humanoide, y con brazos grandes y musculosos. Sobre su frente llevaba un fragmento de diamante, lo que daba una idea de su inmenso poder.

El gran Gemsaur observó a la lider de las Crystal Gems.

- La saludo, Rose Quartz, señora... ¿por qué ha venido a estas tierras?-.

- Sobekh, líder de los Gemsaur...he venido no como tu ama, sino como tu igual...-.

Los Gemsaurs que formaban la corte de Sobekh se miraron desconcertados, una vez se acercaron.

- El mundo que conoces y amas corre peligro, Sobekh...-.

- Desde que los humanos aparecieron, ya estamos todos en peligro...somos los últimos que quedamos de nuestra Estirpe...-.

- Sobekh...las Gems del Planeta Madre están aquí...-.

- Nuestras otras señoras, debemos recibirlas...-.

- Entiendo tu buena voluntad, Sobekh...pero ellas no lo ven así...están creando un nuevo ejército...-.

- Y necesitan refuerzo?-.

- Ellas van a destruir este mundo...-.

- No pueden hacerlo, ellas respetan la vida de este mundo, a nosotros, por ser sus leales servidores, y a los humanos, aunque esa especie involucionada no lo merezca...-.

- Los humanos no están tan equivocados como crees, Sobekh...y a ellas no les importa este planeta en lo más mínimo...-.

- ¿Cómo lo sabe?-.

- Para crear su ejército, necesitan agotar la energía del planeta...eso lo llevará a su fin...cuando me di cuenta de esto, supe que debía hacer algo al respecto...-.

Los Gemsaurs se miraron los unos a los otros. Aquellas palabras eran terribles. Algunos dudaron. Pero entonces Sobekh olfateo a Rose. No mentia.

- Siempre hemos servido a todas las Gems. Ahora le servimos a usted. Porque solo usted garantizara el bienestar de nuestro mundo. Solo a usted le importamos nosotros. La ayudaremos a echar a aquellas amas crueles de este planeta...-.

- Oh, Sobekh...tu lealtad es grande como tu corazón...pero dirígete a mi como tu igual...-.

- Que usted pretenda rebajarse a nuestro nivel es un insulto a usted misma, gran señora...-.

- Todos somos las hojas de un mismo árbol...-.

- La ayudaremos...lo único que le pediremos a usted es que nos ayude a frenar la expansión de los infames humanos...-.

Rose se quedó consternada. Pero luego pensó fríamente, y pudo contestar a Sobekh.

- Hay algo mejor que puedo hacer...-.

- ¿A qué se refiere?-.

- ¿Por qué no convivir todos en paz? -.

- ¡Porque los humanos son una plaga que destruye todo cuanto toca, a nosotros también!-.

Los Gemsaurs rugieron. Algunos estaban de acuerdo con Rose, otros en contra. Pero todos estaban atentos a la decisión de Sobekh.

- Puedo enseñarles a librarse de los prejuicios que tanto mal hacen...y puedo enseñarte a ti, Sobekh, a desterrar el odio hacia ellos...así, cuando esta pesadilla termine...todo podrá salir bien...te lo prometo...a todos ustedes, les hago esa promesa. He venido a ustedes como una igual, recuérdenlo. Ayúdennos a detener a Yellow Diamond. Y tendremos la paz...-.

- Por la paz...- dijo Sobekh, y rugió sellando el acuerdo.

Semanas después, un grupo de Gems de Homeworld fueron regresadas a sus gemas por sucesivas escaramuzas de Gemsaurs. Los siglos de entrenamiento por parte de Gems, y de su propio desarrollo había vuelto a muchos de ellos enemigos formidables. Gemsaurs ceratópsidos, anquilosaurios, estegosaurios y carnosaurios eran fuerzas de ataque frontal, Gemsaurs raptores y otros depredadores menores eran infantería ligera. Desde el cielo atacaban pterosaurianos, y en los mares hacían lo propio los que descendían de los reptiles marinos. Hasta que sucesivamente, comenzaron a ser destruidos todos. Cuando Jasper asumió el mando, los dinosaurios enfrentaron una segunda extinción en masa. Sobekh, su gran líder, fue destruido, tras días de intensa batalla en la que incluso logró destruir definitivamente a algunas Gems soldado del Planeta Madre. Rose Quartz llegó demasiado tarde. Los Gemsaurs fueron la gran baja de aquella batalla por el destino del planeta Tierra.

Empero, lo cierto es que unos pocos Gemsaurs sobrevivieron y viajaron por el mundo, intentando localizar a las Gems que fueron sus aliadas, sin éxito. En algunos lugares siguieron su enemistad con los humanos, y en otros se ganaron su simpatía y hasta veneración. Pero no faltaron quienes acumularon resentimiento hacia las Gems además...

Las Gems del Planeta Madre consideraban que habían hecho bien en eliminar a las bestias que habían sido sus lacayos. Se habían vuelto poderosos más allá de lo que ellas esperaron…

Las Gems regresaron a casa. Cuando vieron a Jade recibirlas con una sonrisa, no pudieron evitar sentir una extraña sensación de incomodidad. En especial Perla. A ella le había dolido mucho saber que no era la máxima confidente de Rose Quartz como ella pensaba. Y aún más, sabiendo que semejante secreto, ella había preferido delegar a Garnet. Sentía algo de celos. Su incomodidad se notó al regresar a su habitación.

- ¿Perla, pasa algo?- dijo Jade al percatarse de su estado de ánimo.

- No, nada...- contestó la Gem, antes de cerrar la puerta. El infausto destino de los semejantes de Jade también rondaba por su cabeza. Recordó que ella podría haber estado en la misma situación.

Al día siguiente, Jade recibió la visita de Connie y Steven. Ellos fueron luego a entrenar con Perla. El Gemsaur sintió una saludable envidia, puesto que no había vuelto a entrenar con la Crystal Gem. La criatura espero a la noche. Una vez que no hubo signos de vida en casa, salió a la playa. Paseó de un lado a otro, pero ligeramente encorvado, y lanzando sonidos similares a gorjeos distorsionados. Era la forma en que conectaba con su naturaleza más primigenia. Al final, se sentó a descansar sobre la arena...e imágenes de las batallas de sus congéneres, y la muerte de Sobekh inundaron su mente. Sus padres le heredaron esa memoria de sus antepasados. Jade conocía la historia. Era algo que había aprendido a asimilar, y se negaba a compartir con Topace, para evitar convertirlo en resentido. Rugió, como quien deja ir un mal recuerdo, y regresó a casa, cerciorándose de que nadie lo haya visto, borrando con su cola sus huellas sobre la arena. Nadie lo había visto. Pero a lo lejos, en el faro...Ronaldo Fryman había estado actualizando su blog, cuando escuchó los extraños sonidos de Jade. Sin saber a qué atribuírselo, salió a averiguar, llegando a la playa con una linterna y una grabadora. No escucho nada más. Oculto tras los maderos del balcón, Jade lo acechaba. Pensó en atacarlo sigilosamente, pero lo disuadió la acertada corazonada de que dicho gesto desagradaría a las Gems…y lo pondría en evidencia.

No, no era buena idea. Simplemente regresó a casa...por ahora...

Nota: El Gemsaur al que se enfrentan las Crystal Gems está basado en la criatura criptozoológica conocida como Mokele Mbembe, un presunto dinosaurio sobreviviente. El Rey Gemsaur se llama Sobekh como guiño al dios egipcio con cabeza de cocodrilo.

Las palabras de Rose Quartz están tomadas de una vieja canción nativo americana que decía así "todos somos las flores de un mismo jardín, las olas de un mismo mar, y las hojas de un mismo árbol". Suena a algo que la verdadera Rose pensaría…