Capítulo 3.
Lily Del Valle llegó a Río de Janeiro varias horas después de lo programado. Entre el contratiempo que tuvo con las personas encargadas de las luces, el retraso por el tráfico y la ponchadura de una llanta a medio camino, los minutos se hicieron horas y Lily llegó a su destino mucho más tarde de lo programado. La chica estaba enojada, muy enojada como cada vez que las cosas no le salían según lo planeado, pero su humor mejoró un poco cuando vio a la multitud de gente coreando su nombre a las salidas de su hotel. A Lily le encantaba ser el centro de atención, eso que ni qué, por lo que su mal humor mejoró un poco al ver que había tanta gente que la estaba esperando.
Al menos, esto no afectará el itinerario.- dijo Elieth Shanks, su representante.- Podrás descansar y comer a tiempo y según lo planeado, irás después a la rueda de prensa.
¿Alcanzaremos aun a ver el escenario?.- preguntó Lily, limándose las uñas.
Pues no sé si alcancemos, ya será muy noche y... .- comenzó a decir Elieth.
Tengo que ir a verlo hoy, de lo contrario, no cantaré mañana.- sentenció Lily, interrumpiendo a su representante.- Ya sabes que no me gusta pararme en un escenario sin verlo primero.
No hay necesidad, todo va a estar bien.- replicó Elieth.- Saldrá perfecto. Además, podrás verlo mañana, en el ensayo.
Ya te dije que no.- Lily lanzó su amenaza.- No cantaré en un escenario que no sé como va a ser, ni siquiera para el ensayo. Tengo que ver el tipo de suelo, la forma en como están acomodadas las luces y demás cosas, para poder decidir mi vestuario.
Como quieras.- suspiró Elieth, dándose cuenta de que tratar de convencer a su estrella iba a ser poco menos que imposible.- Iremos después de la conferencia de prensa, aunque va a estar haciendo mucho calor.
No importa, acostumbrada estoy.- replicó Lily.
Elieth ya no dijo nada y marcó un número en su teléfono para hablar con las personas encargadas del estadio en donde Lily iba a presentarse. Lily volvió a prestarle atención a sus uñas, para dejarlas en un perfecto estado. Ella odiaba traer las uñas descuidas debido más que nada a que podía arañarse si no tenía cuidado al mover las manos, aunque todos creían que Lily se cuidaba de más las manos porque simplemente era una vanidosa. Mientras Eli hablaba, Lily decidió marcarle a Tsubasa a su celular, esperando que por una vez él no lo hubiese dejado olvidado mientras él se iba a jugar sóccer. La chica abrió su celular y vio un mensaje de imagen que le había mandado su padre, el cual consistía en una hermosa rosa roja, con un único mensaje de texto que decía: "Suerte mañana, brilla como una estrella". Lily sonrió, su padre nunca se olvidaba de enviarle mensajes aun así se encontrara al otro lado del mundo; la chica guardó su mensaje en la carpeta especial, en donde ella tenía ya muchísimos mensajes guardados.
El caso es que Lily intentó marcarle a Tsubasa y, como era de esperarse, el teléfono timbró una, dos, tres, diez, quince veces y Tsubasa no respondió. Lily maldijo al suponer que su novio estaría entrenando con Pepe, de seguro.
¿Qué no puede por una vez en su vida el hacer otra cosa que no sea jugar al sóccer?.- gruñó Lily, después de dejarle un mensaje de voz a su novio.- Se la vive en eso.
Querida Lily, tu novio es futbolista, eso es de esperarse.- replicó Eli, garrapateando algo en una libreta.- Eso ya lo sabías cuando decidiste andar con él.
Pues sí, es futbolista, eso lo sé, pero mira que hasta ellos tienen un vida propia fuera de las canchas, se dedican a otra cosa, tienen otros pasatiempos.- replicó Lily.- Pero Tsuby se pasa, en serio, del fútbol no sale y eso me desespera. Me choca que pase más tiempo practicando que conmigo.
Mira, si querías un novio que solo te hiciera caso a ti, debiste haber escogido al sujeto aquél que te pidió una cita.- comentó Elieth.- Y al cual tú rechazaste, por cierto, cosa que no sé por qué lo hiciste, ya que ese hombre era un buen partido.
Pero es demasiado viejo para mí.- bufó Lily.- ¿Cuántos años tenía? ¿Cuarenta?
Treinta y cinco.- replicó Elieth.- No está tan viejo.
Quizás para una mujer de 30 años, pues no, pero yo tengo apenas 18 y como que andar con un vejete no es mi estilo.- replicó Lily.- ¿Te imaginas lo que diría la prensa? Yo tan joven y en la flor de la vida, andando con ese ruco.
Exageras.- replicó Eli.- Te preocupas demasiado por lo que dice la prensa.
Pues sí, soy cantante, ¿qué más se espera?.- sentenció Lily.- Tsubasa al menos es un año mayor que yo.
Entonces no te quejes porque él se la pase todo el tiempo jugando fútbol.- pidió Elieth.- Es su estilo de vida.
No me quejo de eso, sino del hecho de que no me de la atención que merezco.- gruñó Lily.
Tsubasa y tú no tienen nada en común.- comentó Elieth, como quien no quiere la cosa.- Él se la vive para los deportes, tú para las artes, no les gusta ni siquiera la misma música y tú rara vez soportas ver un partido de fútbol. ¿Qué rayos hacen dos personas como ustedes juntas? ¿Qué es lo que tienen en común?
La fama.- respondió Lily.- Y el amor, supongo.
Eli notó que la chica primero señaló la fama y después el amor, y aun así esto último no lo dijo con mucha seguridad. Bueno, que no era mucho misterio, Elieth ya se sospechaba que Lily no andaba con Tsubasa porque lo amara sino más bien por que él era tan famoso como ella. El joven se había convertido en una estrella del sóccer brasileño, sería el capitán de la selección de su país en el próximo mundial y se tenían los fuertes rumores de que en Europa lo querían contratar. Con todo esto, era inevitable que Lily se fijara en él, ya que ella decía que alguien con tanta fama debería tener como pareja alguien que mínimo fuese tan famoso como ella. Así pues, Elieth dudaba mucho que Lily amara a Tsubasa; a lo mucho, le tendría cierto cariño de amigos, y eso a lo mucho, ya que Eli no creía que él le gustara a ella siquiera. Lily tenía otro gusto en hombres y definitivamente Tsubasa no era uno de ellos. Por cierto que Lily había andado con muchos hombres, le había roto el corazón a varios de ellos, incluso a los más experimentados, pero ella siempre decía con burla que un hombre nunca se enamora en realidad, solo se encapricha. Elieth le decía que tarde que temprano iba a encontrarse a alguien que la trajera a ella por la calle de la amargura, pero Lily siempre se reía de eso.
Si eso llegara a pasar, te invitaré a cenar en el mejor restaurante del mundo.- decía Lily a Elieth, con sorna.
Di lo que quieras, pero aun te falta mucho.- replicaba Eli.- Algún día te vas a enamorar en serio.
El caso era ése, Lily se quejaba de que Tsubasa nunca tenía tiempo para ella. elieth ya no quiso replicar y mejor decidió seguir intentando comunicarse con la prensa. El celular de Lily comenzó a sonar entonces y ella esperó que fuera Tsubasa, pero en vez de ser él, se trataba de su mejor amiga de la infancia, a la cual tenía cierto tiempo de no ver.
¿Hola?.- respondió Lily.
¿Lily, eres tú?.- preguntó Alex Wakabayashi, por el otro lado de la línea.
No, soy solo un holograma.- bromeó Lily.- Qué milagro que llamas, A-chan.
Milagro tú, que me respondes.- replicó Alex.- Tu fama te mantiene muy ocupada.
Para ti, nunca.- replicó Lily.- ¿Qué sucede?
¿Qué te hace pensar que hay algo mal?.- cuestionó Alex.
Porque solo llamas cuando tienes problemas.- respondió Lily.- ¿Qué pasó? No creo que tengas problemas de dinero...
Nada de eso, ya sabes que con mi nueva familia, no tengo problemas de nada.- negó Alex.- Es sobre ti, y tu novio.
¿Qué sucede?.- quiso saber Lily.
Que mi hermano y mi novio ya sospechan, solo eso.- respondió Alex.- No es la gran cosa, pero puede arruinarte tu gran sorpresa.
¿Bromeas, cierto?.- Lily casi gritó.- ¿Cómo que tu novio ya sabe? ¡No me digas que Tsubasa dijo algo, se supone que sería una gran sorpresa, la noticia del año!
Pues por eso te aviso, porque mi hermano suele ser reservado, pero Taro sí es algo bocón y puede que se le escape ese rumor.- replicó Alex.- Adelanta la noticia de tu compromiso, Li.
O mejor, controla a tu novio.- gruñó Lily.- Dile que sea más callado y reservado, como tu hermano.
Ni lo digas, que la razón por la que me gusta Taro es porque no se parece en nada a Genzo.- gruñó Alex.- Y así los quiero dejar.
Como digas. Gracias por el aviso.- respondió Lily.- Diré al periódico que adelante el reportaje del compromiso.
De nada, amiga, no quisiera que se arruinara tu gran sorpresa.- se mofó Alex.
Eso fue burla, ¿cierto?.- gruñó Lily.
¿Tú que crees?.- Alex se echó a reír.- Me voy, antes de que Taro o Genzo me descubran.
A ver cuando me presentas a tu hermano.- comentó Lily.- Parece ser alguien decente.
Será después, quizás en el mundial.- respondió Alex.- Cuídate, Li.
Pórtate bien, A-chan.- respondió Lily, colgando el teléfono.
Elieth continuaba hablando por teléfono, de manera que Lily decidió llamar al periódico al que le había dado la exclusiva de su compromiso con Tsubasa Ozhora. Antes de que algún bocón soltara la sopa en Europa, mejor era anunciarlo de una buena vez para que sí resultara una verdadera sorpresa para todos...
------------------------------------------------------------------------------------------------------
Tsubasa no supo de momento qué hacer. Sanae duró mucho tiempo abrazada a él, llorando y murmurando que lo había extrañado mucho. Él no atinaba a corresponderle el abrazo siquiera, no se podía creer que en verdad ella estuviera ahí.
Te he extrañado mucho, Tsubasa.- murmuró Sanae.
Tsubasa estuvo a punto de responderle, a punto de abrazarla... Pero se contuvo. A él de repente le llegó la imagen de un hombre alto, abrazando a Sanae en una solitaria calle de Japón...
No me importa cuánto tiempo tenga que esperar.- murmuró él, mirando a Sanae a los ojos.- Ni lo que tenga que hacer. Quiero estar contigo...
Tsubasa volvió al presente e hizo que Sanae lo soltara. Ella lo miraba con ilusión y esperanza, y él se mordió los labios para no caer.
Sorpresa.- murmuró ella, aun mirándolo con lágrimas en los ojos.- Vine a verte.
Ya veo.- fue todo cuanto Tsubasa dijo.- No esperaba verte...
Lo sé, lo sé.- Sanae rió con cierto nerviosismo.- Es que... Estuve llamándote, te mandé muchas cartas y varios emails y pues no respondiste... Yo te quería avisar pero creo que en parte también quería sorprenderte.
Pues lo lograste.- confesó Tsubasa, esbozando una mueca.- Pepe, voy a ausentarme un momento, espero que no te importe.
Claro que no.- Pepe miró a Sanae de arriba abajo.- Hola, soy Pepe, mucho gusto.
Hola.- sonrió Sanae.- Yo soy Sanae Nakazawa, amiga de Tsubasa.
No tardo.- dijo Tsubasa, tomando a Sanae por un brazo.
Pepe y Tsubasa intercambiaron miradas y el primero le hizo una clara seña al segundo: "¿Quién es esta linda chica? Si Lily te ve con ella, te ahorca". Tsubasa solo negó con la cabeza y se retiró en compañía de Sanae, invitándola a almorzar. La chica, por supuesto, aceptó emocionada; Tsubasa no sabía qué hacer con Sanae, muy secretamente él estaba muy feliz de verla, pero por otro lado se sentía incómodo por lo que él vio cuando fue a Japón y aparte de eso, la inquietud de que Lily regresara antes de lo previsto por la cancelación de su concierto y entonces ella lo encontrara paseando en compañía de Sanae.
Durante el breve recorrido a un buen y pequeño restaurante, Sanae le habló a Tsubasa sobre lo ocurrido en Japón todo ese tiempo que Tsubasa estuvo en Brasil, le habló de Ishizaki, Kisugi, Takasugi, Taki, Izawa y los demás, le habló sobre sus vivencias en la escuela preparatoria y sus progresos en el sóccer y sobre las esperanzas de todos de poder entrar en la selección japonesa. Sanae hablaba sin parar, más que nada por nerviosismo, y Tsubasa no la interrumpía porque lo cierto era que no sabía qué decirle. ¿Qué se le podía decir a una persona a la que no has visto en mucho tiempo, a la que en parte querías ver y al mismo tiempo no?
Sanae notaba que Tsubasa estaba en extremo serio y callado y ella se sentía mal, ¿pero qué hacer con eso? Quizás Genzo había tenido razón y no había estado bien en ir a Brasil sin avisar primero...
Por cierto que tu hermano está creciendo mucho.- comentó Sanae, después de que se le acabaron todos los temas que se le ocurrieron.- Está ya muy grande.
Lo sé, mamá me envía fotografías de él cada mes.- replicó Tsubasa.- Pero gracias.
Fue entonces cuando Tsubasa tuvo la oportunidad perfecta para hacer la pregunta qué él tenía años queriendo hacer: "¿Por qué te abrazaste con él aquella vez? Ya sabes, cuando mi hermanito acababa de nacer...". Pero Tsubasa no lo hizo. ¿Por qué? Porque él sintió que no era el momento. Y ni siquiera estaba seguro de querer obtener una respuesta, hacía ya mucho tiempo que Tsubasa se había dejado de preguntar qué había pasado que había tenido que ver esa escena y por qué ella nunca le había sido sincera. Había pasado ya mucho tiempo desde aquello y ahora Tsubasa ya lo había superado al grado de querer casarse con alguien más. Y sin embargo, al volver a ver a Sanae, Tsubasa sintió que el antiguo sentimiento que tenía por ella volvía a resurgir...
Sanae esperaba saber por boca del propio Tsubasa lo ocurrido en su vida en Brasil, así que durante la comida, él le contó de todo lo que pudo, sin mencionar a Lily ni una sola vez, por supuesto. La chica escuchaba fascinada a Tsubasa hablar sobre sus progresos en el fútbol carioca y sus sueños de ganar el campeonato brasileño.
Figúrate.- sonrió Tsubasa.- Que la gente me aclama como si yo fuera brasileño.
Eso es algo maravilloso.- sonrió Sanae, probando apenas su plato de comida.
Casi no has probado bocado.- señaló Tsubasa, mirando el plato casi lleno de Sanae.- ¿No te gusta la comida brasileña?
No es eso.- se disculpó Sanae, algo avergonzada.- Es solo que creo que el hambre se me fue con la emoción de verte...
Tsubasa no supo entonces qué responder a eso, así que simplemente suspiró y se dedicó a terminar de comer. Durante el resto de la comida, ninguno de los dos dijo alguna cosa interesante o de importancia. Al salir del restaurante, Sanae le pidió a Tsubasa que la llevara a conocer la ciudad en donde él vivía y él aceptó. Así pues, mientras Tsubasa le daba a Sanae un breve recorrido por Sao Paulo, ella se preguntaba si acaso debía preguntarle a Tsubasa el por qué no le había respondido ninguna llamada, ninguna carta. Ella se la estaba pasando muy bien por el simple hecho de estar con él, pero aun así la duda la inquietaba...
Se aproximaba el atardecer; a Tsubasa se le había escapado el día entero, pero es que estando con Sanae, él no tenía conciencia del tiempo, además de que en realidad él se la había pasado muy bien con ella, para qué negarlo. No fue sino hasta ese momento cuando Tsubasa se dio cuenta de lo mucho que la había extrañado.
¿Tsubasa?.- Sanae no pudo contenerse más.- Quisiera preguntarte algo...
¿A mí?.- Tsubasa hizo una pregunta en verdad estúpida.- ¿Y qué es?
Quisiera saber... .- Sanae titubeó.- Quisiera saber el por qué nunca respondiste mis cartas... Sé que estás muy ocupado pero... Bueno, es que Misaki y Wakabayashi me dijeron que a ellos sí les respondías...
He estado ocupado.- murmuró Tsubasa, sin mirarla.- Sé que no me vas a creer, pero eso fue...
Te creo.- Sanae sonrió, con lágrimas en los ojos.- Sé que no tuviste tiempo para mí, pero sé que fue porque estabas entrenándote muy duro, así que por eso te perdono.
Ella trató de reír, pero en vez de eso, solo consiguió derramar lágrimas de tristeza. Tsubasa intentó secárselas, pero Sanae no quería que él la viera llorar por culpa de un malentendido (si tú). El caso es que, al ver los húmedos ojos de Sanae, Tsubasa sintió un retumbar muy conocido en su corazón, algo que lo hizo vibrar de una forma en como no lo había hecho en años...
Sanae leyó las intenciones en los ojos de Tsubasa y no se movió. Solo dejó que él tomara su rostro entre sus brazos y la besara con cierta timidez, sujetándole la mejilla con suavidad. Ése era el beso que ella tanto había estado esperando...
Notas:
Elieth Shanks es un personaje creado por Elieth Schneider.
Bueno, intento mezclar la historia del manga con el fic, así que para aquellos que no se han leído el manga de Captain Tsubasa, quisiera decir que no todo lo que pongo es invento mío sino que algunos datos los he sacado de la historia original, como eso de que Sanae trabajara para pagarse el viaje a Brasil, esto sí ocurrió en el manga.
