Siempre es inevitable
Yahiko se había acomodado en el sillón para estar cómodo, eso significaba que no se iría hasta conocer toda la historia.
Suspiró profundamente enojado, no tenía muchas ganas de contarle a Yahiko todo el lío en el que se encontraba metido, pero sabía que su amigo era capaz de no salir de ese apartamento hasta sacarle toda la verdad y literal, podría quedarse a vivir con él e incluso evitar que él saliera, Yahiko era demasiado persistente.
Relató toda la historia, haciendo pausas para quejarse de Itachi y su pésima actitud. Yahiko estaba impresionado por lo que escuchaba, no podía creer que su amigo, el que nunca cometía un error, que nunca mentía y era tan correcto, ahora le estuviera diciendo que había conseguido engañar a una familia entera.
—¿Qué harás cuando Sasuke despierte?—le preguntó Yahiko una vez que hubo acabado Sasori de relatar.
—No lo sé.
—Sasori—dijo al notar un ligero brillo en los ojos de su amigo — ¿no estarás esperando que Sasuke nunca despierte, verdad?
—Por supuesto que no— había contestado demasiado convincente, salvo que Yahiko se percató cuando había desviado la mirada por un momento – aunque tal vez para cuando lo haga, puedo decir que estoy saliendo con alguien más—parecía que su idea no le agradaba bastante, Sasuke le gustaba y le hubiera encantado salir con él, pero eso ya era imposible, a sólo que Sasuke hubiera perdido la memoria.
—Olvidaba que a veces no eres tan buena persona como pareces. ¿Y con quien podrás inventar que tienes una relación, Itachi?— había esperado el momento para insinuarlo. Tuvo que aguantarse la risa cada vez que Sasori se quejaba de Itachi y no decir "te gusta", pues además de que lo negaría, era seguro que ni siquiera se había percatado de ello.
—Jamás saldría con alguien como Itachi, es un infierno cuando tengo que pasar tiempo con él.
—Pero apuesto a que te gusta ese infierno—sabía que decir aquello podría asegurarle un buen golpe de parte de Sasori, pero eran pocas veces en que podía realmente conseguir burlarse de él.
—Deja de insinuar cosas que no son, si me gusta alguien es Sasuke – le costó decir eso, generalmente no hablaba con nadie de sus gustos — y sería con el que probablemente intentaría algo.
—Sí lo conocieras no pensarías de la misma manera.
—Leí su diario, tenemos diferencias pero puedo vivir con eso.
—¿Leíste su diario?—había pensado que Sasori le contó toda la historia, pero por lo visto había omitido importantes detalles como aquel — ¿Sasori qué está ocurriendo contigo?
—Lo mismo me pregunto yo— estaba decepcionado de él mismo, jamás hubiera imaginado que acabaría en una situación como aquella.
—No me has dicho algo realmente importante, ¿por qué hiciste todo esto?
—Ya te conté toda la historia, fue por culpa de la enfermera—se excusó Sasori.
Estaba comiendo su almuerzo, cuando se sorprendió pensando en Sasori. No era que estuviera pensando algo bueno de él, la contrario, pensaba en todos los imperfectos que podía tener, como ese cabello tan rojo, los ojos de color ámbar, su combinación era demasiado extraña, por otro lado estaba su estatura, era tan enano y luego su carácter, maldita cara plana, siempre esforzándose por ocultar sus emociones.
Se regañó a sí mismo, tenía razón su madre, pesaba mucho en el liliputiense pelirrojo, su hermano estaba en el hospital con coma, tal vez Sasuke jamás despertará. No era el momento para pensar en personas molestas como Sasori, aunque por otro lado, su madre no ayudaba, se la pasaba aludiendo al enano ese, incluso su padre hablaba bien de él y eso era raro, su padre no hablaba bien tan fácilmente de cualquier persona.
Tomó de mala gana las llaves del auto, como odiaba la hora en que tenía que ir por el maldito enano. ¿Por qué su hermano había decidido salir con ese?, siempre le había gustado Naruto, al menos era gracioso y decía tonterías, en cambio Sasori, era difícil imaginarlo de ese modo, se notaba que era una persona bastante calculadora y hasta fría. Había dicho con demasiada tranquilidad la muerte de sus padres, que sin duda debía de tratarse de alguien que no se interesaba por ellos, sin mencionar que nunca preguntaba por el estado de Sasuke.
Odiaba que Sasori fuera tan puntual, sólo una vez había salido tarde para irse con él, había ingeniado tantas cosas para decirle cuando de nuevo se diera el caso, pero Sasori jamás dejó que la ocasión se repitiera.
Subió al auto sin dirigirle un saludo, Itachi tuvo que aceptar que esto le molesto, aunque tampoco era que él le contestaría de buena manera, tal vez ni lo haría. Fueron al departamento de Sasuke y siguieron la rutina de siempre, Sasori alimentaba a Silver y él miraba televisión.
—Me llevaré a Silver conmigo—dijo Sasori rompiendo la rutina.
Itachi estaba tan entretenido con el televisor que le costó reaccionar ante lo que había dicho esa bola de pelos roja.
—¿Y qué se coma a tu hámster?— se burló de Sasori y apagó el televisor.
—Le compré una nueva jaula a mi hámster, será difícil que un gato la abra— no era que deseara llevarse a Silver, pero ya estaba cansándose de ver a Itachi todos los días y tener que soportar sus desplantes.
Notó que Itachi no decía nada, sin mencionar que lo miraba con demasiada desconfianza. Tenía ganas de gritarle que no debería de ser así con él, que era alguien digno de confianza, pero entonces recordó lo que estaba haciendo en esos momentos y no tuvo el valor para decirlo.
—Me gustan los animales, lo cuidaré bien— había cargado a Silver, listo para llevárselo con él.
—Silver extrañara su hogar—estaba seguro que le pondría excusas a Sasori porque aún no confiaba mucho en él, pero la verdad es que esos eran de sus momentos más divertidos del día aunque no lo quisiera aceptar.
—Entonces dame las llaves, de esa manera no tendré que verte.
Dejó un poco perplejo a Itachi, Sasori siempre trataba de ser amable, pero con lo que había dicho, parecía que lo había olvidado.
—¿Apoco estás cansado de mi presencia?—dijo con sarcasmo y comenzó a acercarse a Sasori quien acariciaba a Silver.
—Sabes que no eres de mi agrado, ni yo del tuyo, sólo te estoy dando una alternativa para no tener que vernos. Aunque todo sería más fácil si te haces cargo tú de Silver.
—Claro, mi hermano está en coma, ya te aburriste de ello y ahora quieres zafarte de todo, ¿no es cierto?
Como detestaba que Sasori le sostuviera la mirada, generalmente las personas apenas y podían mirarlo a los ojos, pero Sasori lo hacía como si fuese su igual o no le tuviera miedo, incluso Sasuke le desviaba la mirada cuando hablaban de algo serio. Pero algo que odiaba de los ojos de Sasori era su color, ámbar. La primera vez que lo había visto, pensó que se trataban de pupilentes, pero ahora teniéndolo tan cerca pudo verificar que estaba equivocado, odiaba el color de sus ojos, le era tan extraño que a veces los miraba sólo para verlo a detalle y encontrar algo más raro que ese color en ellos.
—No es eso, pero como te dije, ya estoy cansado de tener que soportarte todo los días. Sé que no pregunto por Sasuke, pero ¿para qué?, si su estado hubiera cambiado ya me lo habrías dicho.
—Siempre tienes que ser tan frívolo y poner ese pretexto— estaba demasiado cerca de él, había esperado que Sasori caminara hacia atrás conforme él se acercaba, pero el desgraciado no lo había hecho, no le gustaba mucho cuando las personas no le tenían miedo.
—Y tú eres bastante cálido, ¿no?
Por un momento las palabras de Yahiko, pasaron por su mente "pero si son el uno para el otro". No, eso no podía ser cierto, Itachi y él acabarían por asesinarse si los dejaran un día encerrados en el mismo cuarto, se odiaban y repudiaban mutuamente.
Itachi se río de su comentario, Sasori lo había dejado sin palabras y detestaba eso, él era lo bastante inteligente como para contestarle a una persona, por eso cuando terminaba alguna relación el siempre hacia que su pareja pensara que tenía la culpa de todo, pero con Sasori era muy diferente, él lograba dejarlo callado. Así que por primera vez en su vida, él fue quien desvió la mirada y se hizo a un lado.
—No te dejaré a Silver. Siento decírtelo pero no logro confiar en ti, apareciste de la nada. De ahora en adelante vendré yo a alimentarlo, no tienes por qué molestarte más.
Le hirvió la sangre cuando Itachi se puso de digno y decidió dejarlo como el malo de historia, aunque tal vez lo fuera, pero no quería detenerse a pensar en ello.
—En serio estás haciendo lo que creo, ahora te haces el digno, pero seguramente después de esto, te encantará decir, que yo no quise saber nada relacionado con Sasuke— estaba molesto, antes de que Itachi pudiera responderle, se aseguró de estar cargando correctamente a Silver y salió por la puerta con él.
Obviamente Itachi salió detrás, gritando su nombre como si se tratará de un ratero, de hecho le había parecido escuchar esa palabra de los labios de Itachi y eso lo enfureció aún más. No sabía que estaba haciendo, sólo que estaba molesto. Le preocupaba Sasuke obviamente, pero una parte de él, rogaba porque no despertase y se sentía mal por ello y esa misma parte de él, rogaba porque Itachi se cayera y se rompiera algún hueso.
—¿Qué demonios te sucede?—le reclamó Itachi, cuando logró alcanzarlo. Había tomado del brazo a Sasori con fuerza, de verdad que ese enano lo volvía loco a veces.
—Me llevaré a Silver conmigo, cuando Sasuke haya despertado y esté bien, lo regresaré con él.
—No lo harás—le dijo con determinación Itachi e intentó quitarle a Silver, pero Sasori se lo impedía, mientras el gato maullaba.
Ambos siguieron forcejeando con Silver, que el pobre gato tuvo que buscar una manera de huir de ellos. Itachi y Sasori por fin dejaron de pelearse cuando Silver se escapó de sus manos y atravesó la calle. Ambos corrieron detrás de él, pero el gato por lo visto los odiaba o les tenía miedo, porque no hacía nada por detenerse.
Maldijo a Sasuke por no tener un perro, eran más fáciles de atrapar que los gatos. Silver ya se había trepado en un edificio y quien sabe a dónde había ido a parar. Itachi le llevaba la delantera y ya había entrado en el lugar, aunque dudaba que fuera alcanzarlo.
—Se escapó de nuevo—dijo Itachi un poco molesto.
Sasori estaba a punto de volver a la calle para perseguir a ese gato, deseaba echarle la culpa de todo a Itachi, pero sabía que él no era inocente del todo.
—Olvídalo, no lo encontraremos. Tal vez vuelva al departamento, tendremos que quedarnos hoy para ver si vuelve.
Genial. Todo ese problema había comenzado porque ya no quería toparse con Itachi y ahora resultaba que tendría que pasar más tiempo con él. Ya lo imaginaba, diciéndole indirectas en la mesa, sobre cómo había sido culpable de que la mascota de su hermano, lo que más amaba este en el mundo, se había perdido. Se sentía mal, en parte por la culpabilidad de que había perdido algo de Sasuke, alguien a quien estaba usando a pesar de estar inconsciente y luego el imaginar que el pobre gato se encontraba solo y perdido en la ciudad.
Volvió al departamento de mala gana, ni él ni Itachi se habían dicho palabra alguna, ambos buscaban como culpar al otro en sus mentes. Llegaron al apartamento, Itachi se dejó caer en el sillón, mientras que Sasori se sintió incomodo, no podía llegar de la misma manera y sentarse en los muebles de alguien desconocido, claro que ese desconocido era su novio supuestamente.
Optó por sentarse en una silla de la mesa que estaba en la cocina, eso lo alejaba un poco de Itachi. El silencio invadió el lugar y eso ocasionó que ambos sintieran un poco de tensión y ansiedad. Pero un ruido terminó con el silencio, Sasori no había comido desde las nueve de la mañana y su estómago lo acababa de delatar.
—Se nota que tienes hambre—le dijo Itachi burlándose de él.
—Descuida, voy por algo de comer, vuelvo en rato—ya se había puesto de pie y caminaba hacia la puerta cuando sintió el brazo del idiota de Itachi sosteniéndolo, ¿qué demonios querría ahora?, seguro le pediría que le compara algo —¿qué?—le preguntó de mala manera.
—Podemos pedir algo.
Se sintió tan mal, Itachi se lo había dicho de una manera tan amable que ahora se sentía más que basura.
—¿Querrás compartir comida conmigo?—se quejaba de como Itachi lo molestaba, pero él también se lo buscaba a veces.
Soltó el brazo de Sasori – no compartiré nada contigo, tu pagarás la mitad de lo que pidamos— dijo con desprecio. Maldito enano, era capaz de imaginar que el compartiría algo con semejante escoria, ya era bastante con tener que compartir el mismo espacio y aire.
Sasori rio – descuida, tu puedes pedir, yo iré a otra parte, sirve que ambos tenemos un momento de paz.
—¿Y arriesgarme a que después de eso no regreses?, no gracias, si tendré que quedarme en este lúgubre apartamento, será contigo.
Si alguien más hubiera estado presente, podría haber jurado que las palabras de Itachi no parecían de desprecio sino al contrario, que tal vez quería pasar tiempo con Sasori.
Tuvo que regresar al lugar que hace unos momentos ocupaba y lo peor fue que Itachi fue a sentarse enfrente de él, mientras buscaba en su celular algún sitio donde pedir.
Ni siquiera lo consultó e hizo el pedido, comida china. Lo odiaba tanto, de por si lo había obligado a quedarse y ni siquiera le había pedido su opinión para algo tan simple como la comida y lo peor es que lo haría pagar la mitad, para eso si lo tomaría en cuenta.
La comida no era tan buena, pero no le mostraría a Itachi su desagrado por esta, eso sólo lo haría más feliz, así que comió todo lo que tuvo y con tantos ánimos que parecía que la comida fuera un manjar. Notó por la expresión de Itachi que eso no era lo que esperaba, hasta dejó de comer mucho antes y con eso supo que había ganado esta vez e Itachi estaba al tanto, en ese día iban dos-cero a favor el maldito enano.
Sus ojos se estaban cerrando, eran ya cerca de las doce de la noche y mañana tenía que ir a trabajar, pero no tenía a donde irse a recostar. Vio a Itachi muy entretenido en el televisor y decidió hacerlo enojar aún más. Se metió al cuarto de Sasuke y se acostó sobre las cobijas. Inmediatamente escuchó como el televisor dejó de sonar y unos pasos se acercaban a donde él estaba.
—¿Piensas acostarte en la cama de mi hermano?
—Lo he hecho otras veces e incluso sin ropa.
No tenía que ver a Itachi para saber que este de nuevo se moría del coraje por su cinismo, pero ya estaba harto y cansado.
Itachi cerró la puerta de golpe, como odiaba a esa persona, acaba de decirle que se había acostado con su hermano y eso no era agradable para él, además de que instantáneamente se había imaginado a Sasori y a su hermano teniendo relaciones, lo cual fue asqueroso. No podía soportar la simple idea de que esa bola roja tocará a su hermano, hasta el momento jamás se había detenido a pensar que esa persona besaba los labios de Sasuke y probablemente otras cosas, lo haría pagar por ello.
De pronto una sonrisa se dibujó en sus labios y supo que su idea era perfecta.
Sasori se había despertado antes que él y con eso su plan se había echado a perder. El pelirrojo ya estaba en la cocina preparando el desayuno, aunque dudaba mucho que lo estuviera considerando para eso, cuando el día anterior lo había ignorado para decidir que comida pedir.
Como era de esperarse, Sasori se sirvió su desayuno en un plato y se sentó como si el no estuviera, eso lo hizo enfadarse.
—¿No preparaste algo para mí?—le reclamó, pero Sasori no volteó a verlo y comenzó a comer su desayuno —¡hey!—le gritó, estaba cansado de que Sasori a veces tuviera esas actitudes con él, más bien odiaba que ese pelirrojo no lo complaciera como todo el mundo lo hacía.
Sasori se puso de pie y se dirigió a la salida, de nuevo lo estaba ignorando, detestaba que las personas lo dejaran con las palabras en la boca o callado y Sasori había logrado hacer ambas. Caminó detrás de él y lo tomó con fuerza del hombro para obligarlo a que volteara hacia él.
—¿Ahora qué?—se quejó Sasori.
Separó sus labios para contestarle algo a esa bola de pelos rojas, pero había olvidado que decir, lo cual era muy extraño, jamás le sucedía eso. Sasori roló los ojos hacia atrás y se dio media vuelta para continuar su anterior camino, pero apenas había dado dos pasos cuando Itachi volvió a hacer el mismo movimiento de antes, salvó que esta vez, en cuanto su rostro se encontró con el de Itachi esté lo besó.
Los ojos de Sasori se abrieron de par en par, no entendía lo que estaba pasando, intentó separarse de Itachi pero este lo abrazó con fuerza.
Al igual que Sasori, Itachi estaba desconcertado, sabía perfectamente lo que estaba haciendo, pero no podía detenerse, era como si necesitara saborear aún más los malditos labios de una de las personas que más odiaba. Se separó del pelirrojo esperando que este le reclamara como siempre, pero por fin había dejado a Sasori completamente sorprendido y sin alguna idea de que decir, eso lo hizo sentir tan seguro de sí mismo.
De pronto un extraño sonido apareció en el apartamento de su hermano y todo vino a su mente.
Sus ojos se abrieron de par en par, lo que estaba sonando era el celular de Sasori, quien apenas estaba despertando.
Sasori abrió los ojos y al toparse con el rostro de Itachi frente al de él, se cayó de la cama de golpe, Itachi comenzó a reírse, tanto que cuando Sasori se puso de pie para reclamarle que era lo que hacía acostado en la misma cama de él, Itachi no pudo contestarle nada, debido a que aún se reía.
Tomó sus cosas y salió del apartamento de Sasuke. Ese maldito hombre por lo visto no podía ni dejarlo dormir en paz, esperaba que solamente se hubiera ido a acostar hasta un momento antes de que se hubiera despertado y no toda la noche.
Cuando por fin dejó de reírse, por cierto habían pasado años desde que no se reía de esa manera, se sentó en la cama y limpió las lágrimas que habían salido de sus ojos. Su plan había salido a la perfección, Sasori se había alterado tanto con su presencia que se había caído de la cama. Sabía que se estaba comportando como un niño pequeño haciendo travesuras, pero no le importaba.
Mientras se iba calmando, las imágenes del sueño que había tenido vinieron a su mente y ahora parecía que había visto un fantasma. En su sueño había besado a Sasori y lo había hecho porque lo había deseado, sintió un vacío en su estómago cuando la imagen vino a su mente de nuevo, no podía creer que hubiera tenido semejante pesadilla, aunque realmente no lo era, pues aunque Itachi se lo negará había disfrutado el sueño y por eso una vez más Sasori había logrado dejarlo sin palabras y sin necesidad de hacer nada.
