Eternal Sunshine.
Por Alisse.


IV. Something.


Estaba anocheciendo cuando Wally salió de su casa, en Star, hacia el lugar en que se reuniría con Robin y Speedy.

Contrario a lo que le había dicho a su amiga Linda, no le dijo a Irene donde iría y mucho menos con quien se juntaría en aquella salida, no estaba del todo seguro de la razón, quizás necesitaba un poco más de tiempo para procesar lo que estaba ocurriendo. Decidió que esperaría un poco, incluso pensando en la posibilidad de juntarse en algún momento con su tío… si es que estaba la posibilidad de que alguien más (y cercano a él, por cierto) se decidiera a acompañarlo.

No utilizó su velocidad para llegar al lugar de encuentro, más que nada porque no tenía dinero para después comprarse lo necesario para comer, asegurándose así el compensar el gasto de energía realizado. Si era sincero, tenía que reconocer que siempre le había gustado comer, pero el tema de la velocidad exageró todo.

Demoró algo de tiempo en llegar, sobre que decidió no utilizar la velocidad y el paso de tortuga con el que caminó, pero una vez que llegó, no se sorprendió demasiado por la decisión de Robin y Speedy respecto al lugar de encuentro. Se trataba de un parque demasiado escondido, según él, y con iluminación no muy fuerte; definitivamente era un lugar perfecto para esa reunión algo secreta.

Al llegar, miró a su alrededor, tratando de ver si es que los otros dos habían llegado; al no distinguir nada, se sentó en una de las bancas a esperar a los otros dos. En menos de diez minutos pudo distinguirlos acercándose a él.

Teniéndolos al frente, Wally no estaba seguro de lo que podía esperar. Robin era más pequeño que él y daba la impresión que en cualquier momento saldría con alguna broma desagradable; por otro lado, Speedy se notaba serio, como si intentara demostrar que en ese dueto el adulto era él y Robin era el chiquillo. No era que estuviera muy alejado de la realidad. Le llamó la atención que a pesar que ambos estaban vestidos de civiles, el que ambos usaran lentes oscuros y gorras le hacía casi imposible el poder reconocerlos.

Wally, sentado en una banca, los vio acercarse. A pesar que Robin le había asegurado que Flash no tenía idea de que ellos se iban a reunir, de todas formas miró alrededor, tratando de notar si es que alguien los había seguido.

-¿No creerás que le dije a tu tío que nos veríamos?- le dijo Robin con tono burlesco. Wally enarcó una ceja.

-De ti puedo esperar cualquier cosa- contestó Wally, sus manos en los bolsillos de su chaqueta -Si fuiste capaz de poner ese mini micrófono en mi polerón sólo por gusto, el que le hayas hablado a mi tío no me sorprendería.

Antes que Speedy alcanzara a decir algo (ya estaba abriendo la boca) Robin le hizo un gesto y sonrió, esta vez se notaba que de forma sincera.

-Lo siento, volvemos a empezar mal- dijo el chico, haciendo que Speedy lo mirara con extrañeza, lo mismo que Wally.

-Vaya... bien, como digas- se encogió de hombros, extendiendo su mano -Soy Wally West.

-Robin- dijo el otro, sonriendo –Y este gruñón de acá es Speedy. No podemos decirte nuestros nombres, ya sabes, por el tema de la identidad secreta y todo eso…

-No hay problema- asintió Wally –No esperaba que lo hicieran tampoco, quiero decir, recién nos estamos conociendo hoy.

-Claro…

Muy pronto los tres se sentaron en la misma banca, comenzando a hablar. Si bien Wally sintió en un primer momento que los otros dos estaban un poco recelosos con él y los comentarios que podría hacer mientras estaba con ellos, no pudo negar que pasado los minutos cada vez se notaban más abiertos a él y a contestar las preguntas que les hacía, aunque ninguna respecto a su vida privada.

Por más que lo evitaba, por la cabeza de Wally no dejaba de pasar una pregunta: cómo sería ser un superhéroe como ellos y también, trabajar con los demás.

-¿Cómo es?- preguntó de pronto, abruptamente cambiando el tema del que estaban hablando. Los otros dos lo quedaron viendo confundidos, sin saber a qué se refería con la pregunta realizada, ya que estaban conversando sobre el último videojuego que había salido al mercado (en realidad, era Robin el que hablaba y hablaba, muy emocionado).

-¿De qué hablas?- le preguntó Speedy.

-Eh... ser un superhéroe...- murmuró Wally, notándose incómodo y mirando hacia otro lado, evitando las miradas de los otros dos -¿Qué se siente ser un superhéroe?

Robin y Speedy se quedaron mirando unos momentos. A propósito habían estado evadiendo el tema de las luchas contra los villanos y esas cosas, más que nada para que el pelirrojo no se sintiera incómodo por lo que había ocurrido con su tío (aunque los dos tenían completamente pensado y asumido que tenían que preguntarle sobre el tema ese mismo día, en algún momento en que hubiera algo más de confianza). En parte, Robin se sintió algo aliviado, la pregunta de Wally evitaba que alguno de los dos tuviera que realizar la pregunta incómoda.

-Depende- dijo Speedy, adelantándose a la respuesta de Robin.

-¿Cómo así? ¿De qué depende?- preguntó Wally a Roy, que prácticamente había recibido miradas de confusión por parte de los dos menores.

-De mucho: el lugar, de quién eres compañero, cuál es tú técnica...- dijo Roy, encogiéndose de hombros -Pero normalmente depende más de quién eres el protegido.

-¿Y cómo es Flash?- preguntó esta vez Wally, tratando de no sonar triste ni de demostrar alguna otra emoción respecto al hombre. Eran preguntas de cortesía, nada más… o al menos de eso trataba de convencerse.

Pero a pesar de los esfuerzos, los otros dos pudieron identificar perfectamente el dejo de tristeza en su voz. Por algunos momentos, ninguno pudo contestar... o supo qué decir, realmente.

-No está mal- dijo Speedy, restándole importancia al asunto -Pero no te hagas ilusiones, no es el mejor mentor que pudiera tener alguien.

-Por supuesto que no, ese es Batman- agregó Robin, sonriendo.

-¿Por qué debería ilusionarme?- preguntó Wally, ignorando lo dicho por Robin, en su cabeza se habían quedado las palabras de Roy.

-¿De verdad piensas esconderte toda tu vida?- dijo esta vez Speedy, frunciendo el cejo -En algún momento tendrás que hablar con él, decirle lo que sientes y ser entrenado. No puedes seguir escondiéndote del mundo, ¡tienes el poder de Flash!

-Puede que eso sea verdad, pero cuando hablé con él, me dejó claro que no deseaba nada conmigo- replicó Wally, recordando sin querer las palabras de su tío y sin molestarse de disimular que le había dolido lo que había ocurrido entre ellos aquella noche.

No deseaba admitírselo, pero eso le había dolido aún más que lo que le habían dicho sus padres cuando se enteraron de lo que había hecho. Si bien no negaba que una parte de él (la que siempre había deseado su aprobación) esperaba que ellos se sintieran orgullosos por lo que había hecho, la otra parte realista le repetía una y otra vez que había sido un iluso al pensar que ellos podrían felicitarlo por algo logrado.

Sin darse cuenta había ocurrido lo mismo que con Barry: sus deseos se habían ido al diablo. Obviamente después de eso, no le daban demasiados deseos de verlos otra vez, al menos de momento.

-Hablamos con él, ¿sabes? El otro día, cuando nos encontramos por primera vez- dijo Robin, después de unos momentos y volviendo a llamar su atención –Nos contó toda la historia entre ustedes y, aunque no lo creas, se notaba muy arrepentido de lo que había hecho...

-Sí, claro- murmuró el pelirrojo, pensando en alguna manera de terminar con el tema que tenían, aunque algo le decía que los otros dos difícilmente lo dejarían irse así nada más.

-Si no nos crees puedes hablar con él- dijo Speedy, con un tono arrogante -Ha estado buscándote, los de la Liga también.

-Uh, genial- dijo irónico Wally, haciendo ojos al cielo -Si ya me costaba ocultarme de mi tío y de Green Arrow, ¿qué voy a hacer ahora que la Liga también me persigue?

-Enfrentarlos- replicó Speedy, sonriendo levemente. El otro chico lo quedó mirando unos momentos antes de contestar.

-Es fácil decirlo...- murmuró Wally, notándose algo avergonzado por sus palabras -Pero no estoy seguro de querer hacerlo.

-Cobarde- dijo Robin, sonriendo, recibiendo una fea mirada de parte de Wally.


Barry y Bruce se comunicaron con Ollie antes de ir a Star, de manera que el otro podría ayudarlos en caso que llegaran a necesitarlo.

Barry consideraba que era muy exagerado por parte de Bruce y también innecesario. A pesar que trató de evitarlo, era más que obvio que el otro no lo escuchó.

Los tres compañeros de la Liga llegaron a la plaza donde los chicos se juntarían, estaba ya oscuro pero aún así no les costó demasiado encontrarlos. Los tres se encontraban conversando en una banca, algo escondidos de la vista en general. También estaban vestidos normales, aunque el único que tenía el rostro descubierto era Wally.

Barry lo quedó mirando con sorpresa, reconociendo al chico inmediatamente.

El primer impulso de Barry fue ir hacia ellos e interrumpirlos, tener la posibilidad de conversar con él, poder decirle lo que tenía pensado hacía mucho tiempo. Cuando estaba dirigiéndose hacia ellos, Bruce lo tomó por el brazo, evitando que caminara.

-No, déjalos- le dijo, adivinando sus intenciones. Utilizó tal tono para hablarle, que Barry se dio cuenta que se trataba de una orden.

-¿Estás loco?- Barry se soltó de su amigo con cierta brusquedad -¿Después de tres años por fin pude encontrar a mi sobrino, y ahora que por fin lo tengo al frente mío, esperas que me quede a un lado y que dos niños manejen la situación?

-El chico no quiere hablar contigo- replicó Bruce, serio; Barry desvió la mirada -Deja que los chicos se encarguen de él.

-No- insistió Barry, tercamente -estás equivocado si crees que voy a dejar las cosas así nada más y dejar las cosas como están.

Barry se adelantó, mientras Bruce y Ollie se miraron, sin estar seguros de querer intervenir. Un poco antes de llegar con los muchachos, Barry habló.

-¡Wally!

Los tres chicos dejaron de hablar y a penas Wally vio a su tío, se puso de pie, mirando a los otros dos de forma acusadora.

-Me dijeron que él no sabía- les dijo, de tal forma que incluso Barry detuvo su camino hacia él al escuchar el tono de voz.

-¡Y así es!- exclamó Robin rápidamente, defendiéndose -No le dijimos, no sé cómo se enteró que estaríamos aquí.

Wally, molesto, se quitó el comunicador de la oreja y lo tiró al suelo. Sin decir nada más, se fue corriendo a súper velocidad.

-¡Wally!- Barry no demoró en reaccionar, siguiendo al chico de cerca -¡Wally, por favor, espera!- gritó Barry, corriendo detrás de él.

En pocos instantes los demás fueron abandonados por los velocistas, tan rápido que difícilmente pudieron darse cuenta del momento exacto. Robin y Speedy se miraron y luego a sus mentores, que se habían acercado a ellos. Los adultos notaron que los chicos se veían muy molestos, no los culpaban.

-¿Qué hacen aquí?- preguntó agriamente Speedy, molesto -¿Cómo se enteraron que íbamos a estar con él?

-No debieron escondernos información- replicó Batman, mirando directamente a Robin, que desvió la mirada -Ustedes sabían que el chico era buscado, tanto por Flash como por la Liga y aún así lo ocultaron.

-Él no deseaba estar en contacto con ustedes- replicó Speedy, cruzándose de brazos -y no es que lo culpe demasiado...- agregó luego, con desdén. Ollie hizo ojos al cielo.

-Pensamos que podíamos hacer que lo considerara- dijo Robin, encogiéndose de hombros -Quizás si conversábamos con él, podíamos convencerlo a que hablara con Flash, pero ustedes lo arruinaron todo.

Esta vez, Batman y Green Arrow sólo se miraron.


A pesar de la distancia, no le era muy difícil seguir a su sobrino. Tenía súper velocidad, pero no era tan rápido como él, quizás se debía a la experiencia y al entrenamiento. Después de seguirlo por algunos minutos, Flash comenzó a considerar que no sacaba demasiado con seguir de esa manera, por lo que pensó en un plan.

Mientras, Wally continuaba corriendo por la ciudad. De pronto, y para su completa sorpresa, pudo notar que le era posible dejar atrás a su tío. Desde el lugar en el que estaba, se notaba que cada vez le costaba más seguirle el paso.

Pensando que era su día de suerte y que por fin le había sido posible perderlo, dio unas cuantas vueltas más por la zona centrar de Star y luego se dirigió a la casa lo más rápido que podía. Al entrar, se encontró con una sorprendida Irene.

-¿De dónde vienes?- le preguntó ella, acercándose -¡Me dijiste que te acostarías temprano y ahora veo que no estabas ni en la casa!

Wally no contestó, se sentía demasiado nervioso para hablar, tratando de recuperar el aliento, comenzó a avanzar hacia la cocina (a esas alturas ya estaba sintiendo la típica hambre desesperada que le daba siempre después de correr). Lo detuvo la misma Irene, que lo tomó del brazo.

-Te estoy hablando, Wally, ¿dónde estabas?- insistió ella.

Antes que el chico alcanzara a decir cualquier cosa, la puerta sonó en repetidas ocasiones. Irene, confusa, soltó a Wally y éste corrió a su habitación, cerrando la puerta con brusquedad.

Algo preocupada por el chico, ella se acercó a la puerta, abriéndola y encontrándose en primera fila con Flash. No demoró demasiado comprender lo que le había ocurrido a Wally y por qué estaba así.

-¿Qué hace aquí?- preguntó ella, a la defensiva, tentada a cerrarle la puerta en su cara. Lo que la detuvo era que sabía que no serviría mucho para detenerlo.

-¿Quién es...?- Flash se detuvo -No importa, deseo ver a Wally.

-No tiene que ser tonto para darse cuenta que él no quiere verlo...- dijo Irene, evitando las intenciones de Flash de entrar a la casa. Pero a pesar de ello y sin que ella entendiera del todo cómo, éste fue capaz de pasar a través de la puerta.

Irene demoró un poco en reaccionar, tan sorprendida quedó de ver a Flash haciendo uno de sus trucos. Antes que éste pudiera avanzar por la casa, ella se movió.

-¡Alto ahí!- dijo, frunciendo el cejo –Está violando propiedad privada, por muy súperheroe que sea, no tiene derecho.

-¿No te das cuenta que esto es importante?- replicó Flash, perdiendo de a poco la paciencia.

-Wally necesita dormir, mañana tiene escuela- dijo ella, tercamente, buscando alguna excusa para que el otro se fuera.

-No me iré mientras no hable con Wally.

-Da un paso más y llamaré a la policía- replicó ella.

Ambos se quedaron mirando unos momentos, desafiantes. Finalmente, Flash soltó un suspiro.

-Escucha… tú no entiendes…

-Claro que entiendo- lo interrumpió ella –Entiendo que Wally no quiere hablar con usted y mientras él lo quiera así, voy a ayudarlo. Ahora, si puede, váyase…

Después de unos momentos de indecisión, Flash terminó cediendo a las peticiones de ella. Finalmente dio media vuelta y caminó hacia la puerta pero, antes de irse, se volvió a mirarla.

-¿Puedo confiar que él está bien?- le preguntó.

-Lo ha estado casi todo el tiempo- contestó Irene, suavizando su expresión. Pareció que dudaba si debía continuar hablando, finalmente, lo hizo –Wally lo quiere mucho, ¿sabe? Puede que piense que está enojado con usted, pero la verdad es que tiene miedo…

-¿Miedo a qué?

-A que lo rechace de nuevo- contestó Irene, notando perfectamente la culpabilidad en el rostro de Flash (o lo que se veía de éste) –Cierre la puerta al irse, por favor.

Irene fue hacia las habitaciones, tratando que no se notara que las piernas le temblaban a causa de los nervios por lo que había hablado con él. Definitivamente no se sentía tan valiente como trataba de aparentar.

Llegó a la habitación de Wally y abrió la puerta, notándola a oscuras. Encendió la luz y se dirigió al bulto que estaba en la cama (completamente tapado con las mantas de la cama), sentándose a su lado.

-Ya se fue- dijo Irene, con suavidad –Lamento lo que pasó cuando llegaste, pero me asustó el ver que me habías mentido. ¿Me contarás lo que ocurrió?

Después de unos momentos de silencio, Wally se asomó finalmente. Irene, después de observar su rostro, terminó por abrazarlo.

-Todo va a estar bien, ¿sí?- le dijo ella, acariciándole la cabeza –Ya verás que mañana no se verá tan terrible.

-Él ya me encontró- murmuró Wally -¿Qué pasa si…?

-Si él hubiera querido hablar contigo, lo hubiera hecho ahora- lo interrumpió Irene, hablando con razón –Flash decidió que respetaría tu decisión, al ver que estabas bien.

-¿De verdad?- preguntó él, mirándola a los ojos.

-Sí, pero creo que debe ser pronto, Wally. Ellos son tu familia y, al menos él, se nota arrepentido de lo que pasó contigo- el pelirrojo asintió levemente, suspirando –Ahora, duérmete, ¿sí? Es tarde y mañana tienes escuela.

-Eh… tengo hambre, ¿puedo comer primero?

-Como digas- Irene sonrió –Espera aquí, te traeré algo.

Sin quitar la sonrisa, Irene salió del cuarto dirigiéndose a la cocina. Fue cuando volvía con Wally cuando se dio cuenta del papel que nunca antes había visto. Había un número de teléfono.

"En caso de emergencia- Flash".