Perdonen si no actualizo tan rápido como quisieran pero es que no puedo conectarme mucho tiempo, también pido perdón por links es que no se que le pasa a la página y no se ven bien, así que lo que are será esto, si tienen muchas ganas pues entren en y busquen el profile de kibalurveshinata la imagen "you look like tomato" y también a *N12345 "Spain and Romano msn".
Y sin más que decir espero que lo disfruten.
Como Lovino se encontraba lesionado y necesitaba reposo por varias semanas, Antonio se encargo de que éste no tuviera que hacer nada y si tenía que pararse éste lo llevaba a donde quisiera sin que él hiciera algún esfuerzo ganándose las quejas de cierto italiano.
-¡Oye Antonio bájame!
-Pero Lovi sabes que no puedes caminar
-Aún así, eso no te da el derecho de cargarme cada vez que necesite ir al baño, a la cama o para comer en la cocina; bueno olvida lo último porque desde que llegamos de casa de Feliciano no me has dejado ni entrar. ¡Joder Antonio sólo me torcí el tobillo!
-¿No se para qué quieres ir a la cocina si te llevo la comida a la cama?
El menor sólo suspiro, sabía que no podría convencerlo, pero al final los cuidados obsesivos de Antonio dieron sus frutos ya que al poco tiempo el tobillo de Lovino se encontraba en mejor estado. Aunque éste nunca sabría que tan preocupado se encontraba el otro, ya que siempre que Romano se quedaba dormido en el sofá el español iba a buscar una manta para arroparlo y se quedaba a su lado, en esas ocasiones sólo podían ocurrir dos cosas:
* Antonio se recostaría suavemente sobre el pecho de Lovino para oler su aroma mientras acariciaba sus cabellos sin que este se despertara.
* Antonio se quedaba mirando fijamente a Lovino detallando cada rasgo de su cara enfocándose principalmente en sus labios
Cualquiera que fuera la opción éste siempre se iba antes de que el otro despertara evitando así un insulto o algo peor.
Lovino se encontraba en la cocina haciendo una salsa (autora: será flojo pero es italiano algo tiene que saber hacer), Antonio como estaba cerca se asomó por la puerta para sentir más de cerca el exquisito aroma y sigilosamente se fue aproximando a Lovino hasta que lo agarró por la cintura haciendo que el menor se sobresaltara por ese contacto.
-Nee Lovi estas muy delgado, ¿Comías bien en mi ausencia?- dijo el español mientras acariciaba la cintura y el resto del tronco de un nervioso Lovino.
-¡Cállate y déjame ya idiota! – respondió un Lovino completamente rojo, que luchaba por mantener el autocontrol.
-Eh! ¿Qué dijisteis? – dijo Antonio fingiendo que no había escuchado nada; en verdad le gustaba ver a Lovino rojo igual que un tomate, por lo que decidió jugar con él un poco más agarrándolo por la cintura para acercar sus cuerpos mientras apoyaba la cabeza sobre el cuello del italiano.
-Te dije que…-no pudo terminar de responder porque al voltearse se encontró con la cara de Antonio más cerca de lo que él desearía y pudo observar detenidamente por primera vez desde que el español había vuelto aquellos ojos verdes como esmeraldas, percatándose de algo de lo que no se había fijado antes, los ojos de Antonio reflejaban una lujaría y deseo que no había visto antes; cosa que puso realmente nervioso al menor.
Mientras que Antonio por su parte viendo la indecisión del otro decidió acercarse aún más y cuando estaban tan cerca que sus labios estaban a punto de rozarse y sentían la respiración del otro, se escuchó un fuerte ¡IDIOTA! y lo último que supo el español es que se encontraba en el suelo con la mejilla adolorida y un italiano huyendo hacía dios sabe donde más rojo que luz de semáforo.
Y por aquella jugarreta por parte del mayor, el menor estuvo evadiéndolo los días siguientes procurando lo más posible el no verlo y en caso de que no hubiera más remedio como por ejemplo a la hora de comer, el italiano comía tan rápido como se lo permitía el organismo para salir de allí lo más rápido posible antes de que el español pudiera decir algo o tuvieran una conversación decente. Y una vez más Antonio se encontraba en el huerto de la casa sentado sobre unas cajas con una cesta de tomates a su lado.
"Debería decirle lo que siento a estas alturas ya no puedo volverme hacía atrás" pensaba mientras se comía los tomates que estaban en la cesta.
-Oye Antonio no has visto una cesta llena de…-decía Lovino mientras iba hacía él, pero al percatarse que la susodicha cesta se encontraba al lado del español completamente vacía mientras el otro sostenía el último tomate en la mano.
-Eres un…-Lovino empezaba a adquirir una tonalidad roja por la furia que sentía.
-Lovi es-es-espera, no te enojes de seguro podemos recoger más- decía Antonio intentando calmar al menor.
-¡No! ¡Esos eran especiales, iban a ser un regalo para Luciano!
La mención del último hizo enojar al español, no le agradaba que Lovino fuera tan apegado a ese hombre, ya estaba empezando a odiarlo "Me pregunto si tengo que hacer con él lo mismo que hice con el alemán", estaba tan sumido en sus pensamientos que se había olvidado por completo del italiano hasta que el susodicho rompió el silencio.
-Antonio – dijo el italiano con semblante serio
-Eh?...Si dime Lovi- respondió el otro regalándole una sonrisa.
-Me he dado cuenta de algo en estos días
-Bueno solamente dime que es y ya- le respondió el español algo nervioso por la seriedad del otro "¿Qué es lo que querrá decirme? ¿Ya se habrá dado cuenta de mis sentimientos?" Esto último hizo que el corazón le latiera mil por hora
-Esta bien te lo diré sin rodeos
Tanto era el suspenso que Antonio sentía que el corazón se le iba a salir por la boca.
-Creo que has estado engordando, deberías dejar de comer tantos tomates.
Un silencio se apodero de aquella escena, Antonio seguía sentado sobre las cajas inexpresivo intentando procesar lo que le acababa de decir y cuando pudo asimilarlo, el orgullo y la autoestima del español se rompieron en mil pedazos "¡Gordo, Lovi cree que estoy gordo!" decía en su fuero interno. El menor sólo se quedo observando la cara del español que era un completo poema, hasta que el mismo se paro y se metió a la casa sin decir palabra alguna.
Al rato, después de llenar la canasta de tomates otra vez Lovino entró a la casa y como ya era algo tarde para ir a ver a Luciano dejó la cesta en la mesa de la cocina "Antonio eres un idiota" dijo para sus adentros "y hablando de él en ¿dónde estará?"; lo encontró recostado en el sillón muy deprimido balbuceando cosas como "No estoy gordo" "En cualquier caso estaría rellenito". "Creo que me pasé" "Nunca lo había visto tan triste, creo que debería disculparme" Y con eso último en mente se dirigió hacia donde se encontraba el español.
-Oye Antonio yo…-pero antes de que pudiera terminar se resbaló con un tomate que se encontraba en el suelo, cayendo en el sofá y encima del mayor.
-¿Te encuentras bien?- dijo el español mientras el italiano abría los ojos lentamente encontrándose cara a cara y en una posición comprometedora, Antonio no pudo resistirlo más y con ambas manos sujetó la cara del italiano y lo trajo hacia él para darle un beso.
Al principio fue suave y tierno para después pasar a ser más y más apasionado, ninguno estaba oponiendo resistencia mientras sus lenguas recorrían la boca del otro intentando memorizarla, tuvieron que separarse por la falta de aire y se miraron unos instantes, estaban jadeando con un leve color rojo en las mejillas.
-Te amo Lovino- dijo el español atrayendo con la mano el mentón del menor para besarlo otra vez pero éste se apartó
Antonio sujeto el brazo del italiano para que este no se escapara.
-¿Por qué huyes?- preguntó el mayor pero no obtuvo respuesta – Entonces déjame hacerte otra pregunta ¿En verdad no me extrañasteis?-pero el italiano seguía sin decir palabra alguna; el mayor estaba empezando a desesperarse.
-¡Respóndeme! – gritó para la sorpresa de Lovino el cual estaba un poco asustado ya que éste nunca ni siquiera cuando era pequeño le había gritado aunque se lo mereciera.
-¡Si serás idiota, claro que te extrañe!- dijo Lovino rompiendo el mutismo- No sabes que tan solo me sentí desde que te fuiste y lo estúpido que llegue a sentirme por sentarme y esperar a que llegaras, por un momento pensé…pensé…q-que me habías abandonado- esto último lo dijo con un hilo de voz que ya estaba empezando a quebrarse y con los ojos cargados de lágrimas que empezaban a recorrer sus mejillas
-¡Y después vienes como si nada!-gritó el menor enojado partiendo en llanto
Si Lovino se sentía mal pues Antonio quería morirse, el ver así al menor le dolía y más si el es la causa de su sufrimiento; con sus dos manos sujetó su cara y la alzó, ya que estaba baja para que él no lo viera en ese estado y con sus dedos empezó a secarle las lágrimas mientras posaba su frente sobre la frente del otro.
En verdad lo siento Lovi, por favor perdóname- dijo suplicante el español mientras le besaba la frente, sus ojos, la oreja, el cuello y por último la boca.
Lovino ya estaba más calmado pensando en que debía hacer y con las mejillas sonrojadas añadió:
-Sólo si no me vuelves a dejar
Los ojos de Antonio se iluminaron al oír esas palabras y abrazó fuertemente a Lovino mientras le decía "Lovi te amo, te amo, te amo…", el mayor terminó encima del otro mientras seguía abrazando posesivamente provocando que el menor se pudiera rojo pero lo más importante que éste conociera el verdadero significado de lo que es la asfixia.
-¡Quítate de encima no ves que estas muy pesado!- gritó Lovino intentando quitárselo de encima.
-En ese caso, creo que voy a hacer un poco de ejercicio- susurró en el oído del italiano, para después cargarlo como una princesa y llevarlo a su habitación.
-No, no, no, no, espera ¿a dónde me llevas?- dijo el italiano nervioso previendo lo que iba a pasar a continuación, mientras rodeaba el cuello del español con sus brazos para no caerse.
-Ya veras- respondió el español dedicándole una mirada lujuriosa lo que provocó que el otro se tensara y se pusiera más rojo de lo que alguna vez estuvo.
Antonio simplemente sonrió al ver lo lindo que se veía en ese momento su Lovino, así es de ahora en adelante era SU Lovino y de nadie más, besó al menor mientras entraban a la habitación y por último cerraba la puerta atrás suyo.
Bueno este es el final, pero para no ser mala les voy a dejar un extra jajaja espero que les guste.
