Crepúsculo y todos sus personajes pertenecen a Stephanie Meyer©, solo la historia es mía ;) ©
Calificado M, ya se imaginan por qué... XD
-Aquí Vamos de Nuevo... A recuperar mi vida-
(Bella POV)
Mientras yo dormía como un tronco, alguien se subía a mi cama, me quejé y me moví un poco, sentí que acariciaban mi rostro con la yema de los dedos, sentí un leve cosquilleo, moví mi rostro pensando que podía ser un insecto, volví a sentir el roce y coloqué la almohada sobre mi cabeza, ahora la persona metía su mano por debajo de mi camisa causándome escalofríos, la mano subía lentamente y ahora me hacia cosquillas de verdad, me removí en la cama y no pude dejar de reírme.
-Vamos Bella despierta- La masculina voz de Edward me hizo sentir que estaba flotando.
-No quiero- Chillé como una niña.
-Despierta mi cielo...- Ahora se acercaba seductoramente a mi rostro y hundió su cara en mi cuello besándolo con suavidad y yo jadeé inconscientemente. –No hagas que te obligue- Dijo con la voz más sexy del mundo apretando mis caderas.
-Oblígame entonces- El musculoso "vaquero" sonrió maliciosamente.
Comenzó a repartir besos por todo mi rostro, al principio era tierno pero cada vez se volvía más salvaje, ahora lamía mi piel...
-Edward, alto... Edward basta, ¡Edward!- No me prestaba atención, ahora todo era negro, sólo sentía las lamidas en mi rostro, ya no estaba él, pero yo seguía llamándolo. –Edward, Edward, ¡Edward!, ¿¡KUKI!-
Me senté en la cama sobresaltada, mi, querido perro, estaba lamiendo mi cara, Kuki, te adoro pero, ¡que asco!. Salté de la cama hasta el baño, lavé mi rostro y luego cepillé mis dientes, acomodé mi cabello en una cola de caballo y bajé hasta la cocina sin quitarme la pijama, en cuanto llegué a la misma Alice me miró con los ojos muy abiertos al igual que Carlisle y Esme, sólo Charlie me miraba sonriente.
-¡Bueno días Bella!, ¿dormiste bien?- Bostecé y Alice me miraba con un ojo medio cerrado, preguntándose si en verdad era Bella la chica que estaba frente a ella.
-¡Como un tronco!, ¿qué hay para desayunar?-
-Alguien se levantó de muy buen humor hoy- Comentó Carlisle.
-Bella, ¿te sientes bien?- Me preguntó Alice.
-Me siento increíble...- Charlie puso un plato de panqueques frente a mi y todos esperaban que yo hiciera una mueca pero la verdad es que ni siquiera me di tiempo para reclamar, tomé un de ellas y la puse sobre mi plato, Alice abrió su boca de asombro.
-Disculpa, ¿sabes dónde está Bella?, estoy empezando a creer que eres un fantasma o su hermana gemela- Dijo Alice aún asombrada.
-En realidad, esta es la verdadera Bella- Respondió Charlie por mí besando mi cabeza mientras yo me devoraba, prácticamente, los panqueques.
-¡Buenos días!- Saludó Edward asombrándose de verme totalmente desarreglada y comiendo como una loca, los demás respondieron al saludo mientras yo comía como nunca.
-Parece que alguien cambió a uno de los cerdos recién nacidos por Bella, iré a buscarla…- Dijo con burla mientras caminaba a la puerta.
-¡Eres un…!- Me vi obligada a callar, no quería arruinar nuestro delicioso y grasiento desayuno.
-¡Basta niños, es muy temprano para pelear ¿no creen?- Preguntó Esme sonriente.
-Es cierto, en vez de pelear ¿Por qué no se comportan como buenos niños y van al granero a ver el regalo de Bella?- Dijo Carlisle en un tono amable.
-¿Regalo…?- Miré a todos curiosa y Alice no dejaba de aplaudir como foca de feria mientras Charlie seguía sonriente.
-¡Estoy segura de que te encantará tu regalo, yo misma lo escogí!- Casi gritó Alice.
-Y Edward se encargó de traerlo…- Concluyó Charlie. Miré al aludido por unos segundos y éste me sonrió.
En cuanto terminó el desayuno, subí para darme una rápida ducha y vestirme, me coloqué unos jeans azules algo desgastados, una franela morada, y mis zapatos adicolor. Salí corriendo de la casa abrazada de Alice mientras los demás nos seguían, al llegar al granero, el portón estaba cerrado y entre Edward y Jasper, que andaba por allí, lo abrieron. Alice daba pequeños saltos y al abrirse el portón una bestia con todo el pelaje blanco comenzó a saltar sobre sus patas traseras, un enorme lazo color fucsia le adornaba el cuello y una silla para montar rosada con incrustaciones de diamantes de fantasía yacía sobre ella, un caballo, oh no, aquí vamos de nuevo…
-¡Ta-rán, ¿verdad que es hermosa?-
-¿Her… her… hermosa…?- Comencé a tartamudear, podría acercarme a cualquier espécimen viviente menos un caballo, ya había tenido bastante de estos seres grandes y, grandes y, muy, muy grandes...
-¡Sip, es hembra, papá me llevó a escogerla y quiero regalártela!-
-Alice, eres muy, amable, y aprecio, la intención, pero, me habría bastado con bisutería indígena o un llavero de cuero vaquero que diga "I love cows", (amo las vacas), pero esto, un, caballo, ¿ya olvidaste la ecuación?-
-¿Cual ecuación?- Preguntó confundida.
-¿Caballos + Bella = Fractura de décimo grado?- Todos comenzaron a reír incluyendo a Edward.
-¡Eso no existe, no es para tanto, anda Bella debes montarla, no es tan difícil!-
-Además solo es un animalito indefenso, en tal caso, tú eres el peligro- Añadió el idiota y lo miré como si pudiera freírlo con mis ojos cafés.
-¡Como sea!, yo opino que hay que defender la vida por encima de cualquier cosa y montar una cosa de esas es contraproducente, no se qué demonios significa eso pero de algo si estoy segura, no montaré un caballo ¡Jamás!-
-Vamos Bells, ¡puedes hacerlo!- Gritó Charlie, por un momento, tuve una especie de Deja Vú…
-Flash Back-
-¡Es hermoso, yo quiero montarlo papi!- Gritaba dando brincos y jalando la chaqueta de papá.
-¡Pues hazlo!- Me acerqué al caballo pero era demasiado grande, enseguida retrocedí, el miedo era más grande que yo.
-¿Qué ocurre Bells?- Me preguntó papá agachándose y mirándome fijamente.
-Es demasiado grande, y yo, soy muy pequeña…-
-Hey, nada es imposible, tú puedes hacerlo, ¿quién es mi princesa vaquera?- Me preguntó animado.
-¡Yo!-
-¿Quién va a montar a caballo como los grandes?-
-¡Yo!-
-¡Así se habla!- Salí corriendo para montarme en el caballo con ayuda de Charlie y lo hice andar.
-¡Mírame papi, lo logré, lo logré, he montado a caballo sola!-
-Vamos Bells, ¡puedes hacerlo!- Me gritó papá emocionado, este era el mejor momento de mi vida…
-Flash Back-
-¿Bella?- Alice seguía esperando por mí. Miré a Charlie y me acerqué a la yegua en silencio. Es demasiado grande, y yo, soy muy pequeña…
-Llamaré al veterinario, no queremos que nada malo le pase a la nueva adquisición- Dijo un campesino cuya voz sarcástica ya era conocida y yo me limité a respirar hondo, estaba sobre aquel animal, mi vida acabaría pronto.
-Alice- Comencé a hablar temblorosamente mientras la yegua daba unos pasos. -Has sido una buena amiga, si muero, puedes quedarte con mi colección de maquillaje de MAC, además todos mis perfumes son tuyos, ¡y también mi Ipod!-
Lo último lo grité puesto que la yegua arrancó a correr, me aferré a las riendas y traté de mantener la calma, cerré los ojos y recordé lentamente como hacerlo; me senté derecha, sostuve las riendas con seguridad y halé de ellas para que el animal me llevara a donde yo quería, de repente, lo hacía automáticamente, el animal cedía a mi dirección, a lo lejos escuchaba los gritos de Alice y los aplausos de los demás, pero, en este momento, sólo quería sentir la brisa golpeado mi rostro. No lo noté pero Edward había montado su caballo y me seguía de lejos, yo estaba ensimismada, sentía que era liberada, como si el momento en que la yegua empezó a correr era el momento en que se abrían las rejas que me mantenían alejada del mundo. No se cuanto estuve así, solo se que al abrir los ojos estaba cerca de una pequeña cascada, debo admitir que era un lugar hermoso, me detuve frente al río y comencé a mirar todo detenidamente, me di de cuenta de que el sitio estaba abarrotado de arboles alrededor, era una especie de templo natural que estaba escondido de todo y de todos. Me bajé de la yegua y me acerqué al río, el agua estaba fría pero tampoco helada, miré hacia la cascada y por un momento sentí que no era la primera vez que estaba allí. Unos pasos me hicieron volver a la realidad y reconocí la voz del irritante vaquero enseguida…
-¿Lo recuerdas?-
-¿Qué cosa?- Pregunté.
-Eras muy pequeña, quizás, ya no lo recuerdes…- Continuó mientras se agachaba para tocar le agua.
-¿De qué hablas?-
-Hace unos años, tenías la costumbre de venir aquí todo el tiempo, desde que aprendiste a montar según sé, aún nuestros padres no se conocían… Yo, acababa de mudarme de una granja más pequeña para otra que teníamos aquí en Lexington, Alice tenía dos años menos que tú… Una tarde, vine aquí en busca de un "monstruo verde", como les decía Alice a los sapos, para hacerla gritar, estaba parado por allá…- Señaló al otro lado del río. –Y te vi por primera vez, tenías un camisón blanco, parece que te habías escapado de casa, yo, creí que eras un hada…- Su sonrisa torcida me hizo sentir, ¿ternura? –Tú, lanzaste una flor con un soplo creyendo que llegaría a donde yo estaba, pero ésta cayó sobre el agua, sonreíste y te fuiste, yo, me lancé al agua para alcanzar la flor… ¡Mira!- Acto seguido recortó una florecilla blanca del suelo, ¿soy yo o esta parecía la escena de una película romántica?, ¡lo tengo, escribiré una novela sobre esto, seré famosa! –Era igual a esta- Se acercó a mi y la colocó detrás de mi oreja, ¡deja de pensar tonterías Bella!.
-¿Qué, ocurrió después?- Traté de distraerlo, no quería repetir lo del beso de la otra vez… ¿O sí?
-Carlisle y Esme casi me matan, y pesqué un gran resfriado, pero, valió la pena, la flor estaba conmigo… Seguí viniendo después pero. Ya no te volví a ver… Aún así, seguía guardando la flor. Cuando Charlie y Carlisle se conocieron me enteré de que era su hija el "hada" que me había hecho pescar aquel resfriado del demonio…- Sonreí.
-¿Luego…?-
-Charlie le dijo a mi padre que ya no volverías, que te habías enamorado de la ciudad y que le habías dicho que odiabas este lugar y todo lo que hubiera en el, mi padre, para qu Charlie no estuviera solo, le propuso unir los terrenos de los Cullen con los suyos, así nos mudamos con él…- Los recuerdos comenzaron a invadir mi mente…
-Flash Back-
-Bells, ¿por qué ya no quieres venir, he hecho algo malo?- Peguntaba Charlie al otro lado del teléfono con melancolía.
-Papá por Dios, no has hecho nada, simplemente me fastidia estar en Lexington-
-Pero, hasta hace un tiempo te gustaba estar aquí-
-Eso cambió, Manhattan es lo máximo, ¡aquí hay miles de cosas que jamás tendré allá!- Dije con obstinación.
-Bella, no digas eso, no me hagas esto hija-
-Charlie lo siento, odio Lexington y todo lo que hay allá, no volveré, te llamaré cuando pueda, ¿qué te parece?-
-¡Bella por Dios, no puedes simplemente olvidarte de mi, soy tu padre!-
-No te olvidaré sólo te tendré, ¡como una llamada en espera!- Reneé me miró con desaprobación y podía escuchar a Charlie llorar. –Oye, debo irme, llegaré tarde a una fiesta en casa de mi amiga Jessica, ¡no puedo faltar, soy la pieza clave!, ¡adiós!- Tranqué a llamada y al voltearme recibí una dolorosa cachetada por parte de mi madre, ¡eso dejaría marcas, tendría que llamar al 911!, ¡qué escándalo, de seguro se me desprendieron unas cuantas muelas con ese golpe!
-¡¿Cómo te atreves a hablarle así a tu padre?, estás castigada no iras a ningún lado, o mejor, vete así, para que cuando te pregunten que le pasó a tu mejilla digas que es la marca de la peor hija de mundo!- Si, es igual de dramática que yo.
-¡Como quieras, pégame, enciérrame en el cuarto de la torre más alta, conviérteme en rana, échame la maldición "cruciatus" de Harry Potter, has lo que quieras pero nunca volveré a Lexington con Charlie!- Corrí a mi habitación y lancé la puerta con todas mis fuerzas…
-Flash Back-
-Me sentí algo ofendido y pues, vine aquí y lancé la flor al río, después seguí escuchando los comentarios de Charlie acerca de ti…- Las lágrimas saltaban solas de mis ojos a espaldas de Edward. –Que si eras una niñita rica ahora, que ya ni llamabas a Charlie, que te la pasabas gastando el dinero de tu padrastro, que eras una malcriada, me hice la peor idea de ti sin siquiera conocerte, por eso te besé el otro día, esperaba, encontrarme con una chica sin pudor, con una desvergonzada citadina, pero, me equivoqué, de verdad, lo siento, aunque, en el fondo, siempre tuve la fantasía de verte de nuevo, como el "hada del río" y desde que llegaste quise, besarte, y hacer que cambiaras para bien, y…- Se dio la vuelta y se encontró con una Bella arrodillada y bañada en lágrimas. -¡Bella, ¿estás bien?-
-¡Soy un monstruo!- Dije secando mis lágrimas con la mano.
-No digas eso… Fueron, otros tiempos, la adolescencia, tiempo de rebeldía, blah, blah…- Trató de tomar mis manos pero me levante y me alejé.
-¡Aléjate!, ¡nunca debí venir, todo, todo lo que toco se desmorona, a todo el mundo le hago daño, desde que tengo once años lo único que se hacer es lastimar a los demás para sentirme bien, soy la peor persona que camine sobre la faz de la tierra!-
-No digas tonterías, eres una buena chica, sólo que, te perdiste en el camino, si viniste acá fue para, encontrar tu camino de nuevo, ¿no crees?-
-¡Soy una peste!- No dejaba de chillar. -¡Llamaré a mamá, me voy, no puedo estar un segundo más aquí, no dañaré a nadie más!- Corrí hasta la yegua y me monté con rapidez sobre ella.
-¿Me dejarás de nuevo?- Podía sentir, el dolor en sus palabras.
-¡Es lo mejor para los dos!- Hice a la yegua correr a toda velocidad hasta la casa y dejé a Edward en el río. Entré a la casa y vi a Charlie con una calculadora en la mesa de la cocina con unos papeles, alzó la mirada y soltó los lentes al verme llorando.
-¡Bella, ¿qué ocurre, te caíste, te pasó algo?-
-¡Yo, yo, quiero hablar con Reneé, me quiero ir ya!- Vi como el rostro de Charlie se paralizaba y recordé aquella llamada con la que se que le hice el peor daño del mundo.
-¿Yo, hice, algo malo?… Puedo cambiar los desayunos, ahora todo será de dieta, cambiaré la camioneta, compraré algo mejor…-
-¡No, no has hecho nada, yo… No tienes que cambiar nada papá yo…!- Corrí hasta él y lo abracé con todas mis fuerzas. -¡Lo siento papá, lo siento mucho, perdóname, no te odio, era mentira, nunca debí decir que odiaba Lexington, soy una tonta, nunca volveré a lastimarte lo prometo, comeré pasto por resto de mis días si quieres pero perdóname por lo que dije, te amo papi!- Charlie sonrió y me miró con los ojos llenos de lágrimas.
-Creí que nunca, volverías, a llamarme así…- Besó mi frente y me abrazó con la misma intensidad que yo lo hacía.
En ese momento, mi vida era completa, en ese preciso instante, yo estaba recuperando mi vida. El resto del día lo pasamos en casa, observando las fotografías de cuando era niña y los viejos videos en los que Charlie y Reneé aún se querían. Comimos unos emparedados para la cena y jugamos juegos de mesa hasta tarde. Carlisle Esme y lso chicos habían ido a pasar un buen rato en el pueblo. A eso de las diez de la noche estábamos frente a la chimenea tratando de recuperar los últimos siete años perdidos y me quedé observando su vieja guitarra por un rato.
-Toca-
-¿Qué?-
-Toca la guitarra, como antes-
-¡Oh, Bella!-
-¡Anda, como en los viejos tiempos!-
-Lo haré sólo si tú lo haces también-
-¡Hecho!- Corrí por las escaleras y bajé con mi guitarra, me senté en el suelo y Charlie afinó la suya, comencé a tocar los acordes de Butterfly Fly Away de Miley Cyrus, Charlie era bueno con la guitarra así que conseguiría el modo de tocar los mismos acordes que yo. -…You were always there when I looked back…- Charlie solo me veía y sonreía y me acompañó en el coro. –Caterpillar in the tree, how you wonder who you'll be?, can't go far but you can always dream…-
-Butterfly fly away…- Estos son los momentos en los que el protagonista de la película dice que no hace falta nada más para ser feliz.
Al cabo de unas horas Charlie no aguantó el cansancio y se fue a dormir, me quedé frente a la chimenea practicando con mi guitarra y un ruido que venía de afuera llamó mi atención, fruncí el ceño, miré le reloj, las doce en punto, ya había visto esto antes; la chica abría la puerta con pasos temblorosos y miraría a todos lados, al no ver nada y voltearse hacia adentro vería a un monstruo enorme con capa negra y colmillos llenos de sangre el cual le clavaría una daga en el estómago y ella correría para nada porque sería atrapada por el monstruo y este le arrancaría cada miembro y se comería sus tripas. Seguía en el sofá temblando y mirando hacia la puerta, el chillido de la madera de la entrada empeoró mis nervios, caminé lentamente hasta la puerta y una vocecilla interna me estaba insultando por ser tan tonta, aléjate de la puerta Bella, llama a Charlie, mi mano tomó la perija, moriría, ¡adiós mundo cruel, Charlie te amo, Edward eres el tipo más ardien... ¿Ed… Edward?…! En cuanto miré hacia afuera Edward tropezó con el escalón y cayó al suelo de tierra.
-¡Edward Cullen, ¿QUÉ DIABLOS HACES AQUÍ, TIENES IDEA DE CÓMO ESTO AFECTARÁ MIS NERVIOS?, PUDE HABER MUERTO DE UN PARO CARDIACO O UNA TAQUICARDIA O PUDE HABERME AUTO PETRIFICADO!- Le grité recuperando el aliento.
-¡Cálmate, baja la voz, Charlie va a despertar!-
-¡No me importa, pudiste haberme matado, que se despierte, que todo el campo sepa que Edward Cullen quiso provocarme una convulsión cardio-mental!- Edward me jaló por una mano hacia afuera y cerró la puerta.
-¿Por qué tienes que ser tan escandalosa?-
-¿Te parece poco el susto que me diste?, por un momento supe que el chupa-cabras había venido por mí, podía sentir sus asquerosas garras atravesar mi piel- Enseguida rompió a reír. -¡No es gracioso!-
-Lo siento, no quise asustarte- Dijo sonriendo.
-¿Qué haces aquí afuera a esta hora?, creí que habían ido todos al pueblo y volverían mañana-
-Pues, yo…-
-Contéstame o llamaré a mi abogado por los daños psicológicos que esto pueda acarrear-
-¿Dónde encontrarás señal para llamar?-
-¡Eso… No te importa, ¿qué haces aquí?- ¡Ya tengo un sitio en el cual tener señal tonto!
-Yo… Quería asegurarme de que seguías aquí con Charlie…- Se apoyó de las blancas barandas del corredor de la entrada. –Quería saber si, te habías ido… Pero veo que me ibas a extrañar y decidiste quedarte…- Sonrió victorioso.
-¡No seas iluso, no eres el centro del mundo, deja de ser tan creído!-
-¡Mira quien lo dice!- Saqué mi lengua en una mueca como solía hacer cuando era niña. -¿Todo bien…?- Dejó de reír y miraba seriamente hacia el frente.
-Pues, le pedí disculpas a Charlie…-
-Eso esta bien-
-Y… no me iré…- Antes de que pudiera hacer chiste continué. -¡Sólo porque le prometí a Alice que estaría aquí para la fiesta de no se que cosa!- Se limitó a sonreír.
-Me alegra que, te quedes, eres pesada y malcriada, no puedes ni siquiera tocar el lodo y eres muy chillona, pero…- Mi mirada lo mataría pronto, mis poderes de "Sailor Scout" estaban alerta. –Me gusta sentirte cerca…- Me miró fijamente y sentí como me sonrojaba al mismo tiempo que él lo hacía.
-Supongo que, ahora, debo darte las gracias…-
-¿Por qué?-
-Por ayudarme a encontrar mi camino- Su sonrisa torcida me hizo sentir como en casa.
-Oye…- Comenzó a revolver su cabello nervioso. –Hay una, especie de feria con, carrusel, autos chocones y esas cosas en el pueblo, me preguntaba si, querrías ir conmigo… Mañana…-
-Oh, una feria, si está bien, hace años que no voy a una feria, desde que tengo doce años, para ser exacta, fue cuando abandoné a Barbie y Ken en un cajón y Gucci empezó a ser más importante para mí, así como Dolce & Gabanna, Channel, Luis Vuitton…- Carraspeó y me miró dándome a entender que le importaba un cuerno el asunto de las marcas, aunque, verlo posar para Calvin Klein en un especial vaquero podría ser, muy, excitante, ¿exci qué?, Bella, no más lectura erótica para ti. –¡Lo siento!, de acuerdo iremos a, esta feria y, si, bien, allí, iremos…- Sonrió, creo que me están temblando las piernas, se acercó a mi y comencé a respirar con dificultad.
-¿Sabes algo?, me gusta más la Bella normal y torpe que se enreda con las palabras y se sonroja hasta parecer una fresa- Podía ver claramente el brillo de sus verdes ojos, en la secundaria de Manhattan no te preparan para soportar este tipo de miradas que provocan vaporones.
-Creo que yo, mejor, voy a, dormir y…- Abrí la puerta como pude y al darme la vuelta tropecé y el beso que le habría dado al suelo habría zafado mis cuatro dientes delanteros de no ser por los increíbles reflejos de Edward.
-Creo que eres un desastre cuando no llevas tacones altos- Dijo a unos dos "centímetros-pitufines", entiéndase muy, muy, pero MUY cerca de mi rostro y comenzó a reír.
-Yo, ¡me tengo que ir!- Corrí hasta adentro y cerré la puerta, ¡un momento, ¿Bella Swan huyendo de un hombre?, algo debe estar mal colocado aquí. ¿Acabo de cerrarle la puerta?, ¡pero que demonios, él también vive aquí Bella!
Subí las escaleras lentamente repasando el momento en mi cabeza, me detuve a mitad de las escaleras y abrí los ojos como platos, ¡¿qué iba a usar en la feria? Corrí a mi habitación y comencé a busca entre toda mi ropa; un vestido negro y ajustado al cuerpo a unos veinte centímetros por encima de la rodilla era demasiado, exagerado, otro vestido straple de lunares era digno de una boda, mi top fucsia con el short blanco era algo, muy playero, ¿acaso no traje ropa para una feria?, Bella, tenías planeado ir a Malibú, no ir a una feria con el vaquero más sexy y llamativo del planeta, ¿sexy, llamativo?, el campo estaba aturdiendo mi cerebro, si algo había en mi cerebro, murió en cuanto pise este campo, eso era definitivo, ¿algún problema?. ¡POR SUPUESTO QUE NO!
Continuará...
N/A: ¡Oh por Dios soy un completo caosssss! La universidad consume todas mis neuronas y toda mi imaginación. Se que siempre lo digo pero, prometo, ¡PROMETO CONTINUAR MIS HISTORIAS! Dejen reviews y gracias por leer ;)
