Capítulo 4 Extraños sentimientos

Después de la cena, se volvió abrir el baile. Normalmente a estas alturas de la noche, yo me habría escusado con algún pretexto. Pero esta vez, era diferente… ahora si tenía ganas de permanecer en el Club social, y la razón de que deseara permanecer, caminaba frente a mi acompañada de Rosalie y Alice.

-Edward, ¿te noto extraño esta noche? No sé… más participativo…- Comento Jasper

-Si amigo, además… no te había visto bailar nunca en una fiesta, y no sé porque no me sorprende que no será el único baile que nos regales….

-No sé de qué me estáis hablando, creo que el vino de la cena os está afectando, amigos.

-Vamos Edward, te conocemos, y esta noche no eres el reservado y taciturno de siempre… no tendrá que ver algo la Srta. Isabella.

-Jasper… por favor, la he conocido esta noche… igual que ustedes…

-Si, pero no sé por qué… siento que me escondes algo… Creo que ustedes ya se habían visto anteriormente… hay algo… en cómo se hablan…

-Imaginaciones amigo Jasper, imaginaciones.

No creo que pudiera engañar a mis amigos durante mucho tiempo. Pero no desvelaría a nadie, donde y cuando conocí a ese ángel.

Dejamos a las damas platicando y nos dirigimos al salón de fumadores par hablar con algunos de los hombres que estaban invitados. Solían ser muy aburridas, puesto que solo hablaban de los valores, de la bolsa, del mercado incipiente o de política. El Sr. Swan estaba ya en la sala rodeado de algunos de los más importantes, vaqueros y corredores. Cuando me vio entrar junto a mis amigos, se disculpo de sus acompañantes y se encamino hacia a mi. Eso era algo nuevo completamente.

, me agrada verle aquí.

-En que puedo ayudarle, .

-Llámame Charlie, hijo… ¿Usted va ha seguir los pasos de su padre?

-Si le soy sincero, aún no he pensado si lo haré, señor.

-Ohhh que lástima, no creo que le agrade mucho a su padre, ¿Verdad hijo?

-No voy a mentirle... Charlie .- Me costó formalizar mucho con él- Pero la abogacía no es algo que realmente me estimule. Creo que para ser tan bueno como mi padre, debería amarla tanto como lo hace él. Sino sería como ser infiel a una mujer… al menos eso es lo que mi padre me dice.

-Muy sabio…Tengo ganas de conocerle. Me han comentado que es uno de los mejores.

-Así es, señor.

-Su madre nos invitó a sus casa cuando el Sr. Masen venga, pero no le pregunte a su madre si sabía que previsión de tiempo.

-Posiblemente llegue en la próxima semana. Realmente ahora está muy ajetreado en la ciudad, pero si le corre hablar con él… puedo ponerme en contacto si lo desea.

-Si, joven. ¿Podría pasarse mañana por mi casa? Le entregare unos documentos y una nota para que se la entregue a su padre. ¿Me haría el favor? Es algo que no puedo dejar de hacer, y todavía no he encontrado a nadie de confianza para esta diligencia.

-Es un honor ayudarle. ¿Cuándo desea que se lo entregue? Si quiere mañana podría acercarme a la ciudad. Tengo que hacer algunos recados.

-Eso sería perfecto, así cuando su padre llegue a la siguiente semana, el estará enterado de todo lo que necesito.

-Entonces señor, hasta mañana… si me disculpa.

-Si hijo… -Pero no termine de darme la vuelta cuando me volvió a llamar.- Joven Edward, ¿Podría hacerme otro favor?

-Si señor- Deseaba caerle bien, pero no quería que pensara que soy su sirviente.- He visto que antes ha bailado con mi hija, ¿Le supondría mucho esfuerzo llevarla con usted mañana?.

Todo estaba saliendo mejor de lo que realmente me imaginaba. Su padre me estaba pidiendo que me acercara a su hija… la sensación de felicidad que me embargo al escuchar su petición, no se hizo esperar, y aunque intente disimularlo. Una enorme sonrisa apareció en mi cara.

-Por supuesto, para mi seria un grato honor acompañar a su hija.

-Pues no se hable más muchacho. Hasta mañana.

Cuando quede libre del Sr. Swan, mis amigos volvieron a reunirse conmigo.

-Y esa sonrisa…

-Nada Emmett, nada…

-Uhuuuuu… Jasper… Creo que finalmente el hombre de hielo, está empezando a templar su corazón.

-Si amigo, y creo que el fuego es de color chocolate….

-Os estáis escuchando… no decís más que sandeces sin sentido…- Bufe y salí de la sala, no sin antes ver como mis amigos se dirigían una mirada cómplice y reían. ¿Qué habrán querido decir?

Pero al llegar al salón, otro sentimiento que no había experimentado nunca me embargo. Era un calor sobrenatural, y un odio irracional se apodero de mi mente. Mis amigos se colocaron a ambos lados mio. Note como sus cuerpos se tensaron de la misma forma que el mio.

-¿Qué hacen los hermanos Volturi hablando con mi Rose?- La voz de Emmett, me sorprendió… era casi un rugido.

Alec, Demetri y Felix, estaban hablando con las tres damas. La conversación parecía bastante alegre, puesto que las tres reían. Todo lo vi rojo, y me encamine detrás de Jasper y Emmett. ¿Pero qué sentimiento era este? No lo entendía, pero no soportaba verla con otro caballero.

-Buenas noches, caballeros… cuanto tiempo si hablar con ustedes. – Jasper fue bastante cordial, pero sus palabras destilaban veneno. A caso lo que sentían ellos era algo similar a lo mío.

-Jasper, viejo amigo. Cuanto tiempo.

Siempre había considerado a la familia Vultiri como unos oportunistas, y la contestación de Demetri denotaba que estaban ofendidos por nuestra proximidad.

-Emmett, Edward, es un placer verles a ustedes también. ¿Qué se traen por aquí?

-Supongo lo mismo que ustedes, conocer a la familia Swan. ¿Ya veo que conocen a nuestras prometidas?

-¿prometidas?- Ahora fue Alec, el que pregunto sorprendido.

-Si, La Srta. Hale, es mi prometida, y la Srta. Cullen la de Jasper.

Ambas se colocaron cerca de sus novios, y la expresión de Isabella fue de terror al verse rodeada de los tres hombres. Comprobé que la sonrisa que tenia, no era del todo sincera. Creo que no le agradaban aquellos caballeros. A riesgo de que me equivocara de nuevo. Me coloque cerca de ella, in mediatamente me devolvió una mirada de agradecimiento.

-Srta. Isabella, su padre me ha pedido que platique unas cosas con usted, sería tan amable de acompañarme.

-Si…

-Esperen.. Sentí como Feliz me agarraba del brazo.- Estábamos hablando con la Srta. Swan

-Si Felix, ya sé que hablaban con la señorita… pero tenemos asuntos que tratar. Si nos disculpan… buenas noches, y me alegra a verles visto.

Note como todos nuestros amigos no miraban de una extraña manera. Pero me fue indiferente, lo único que deseaba es sacar a Isabella de las garras de esos tres.

-Gracias… me has salvado dos veces!

-¿Dos?- le pregunte con mi merjor sonrisa, y al parecer a ella le agradó, pues se sonrojo al momento…

-No voy a darle las gracias por lo de esta mañana. Aún eso no se lo perdono..

-¿Y que más he de hacer?

-de momento siga así… y puede que al final le perdone.

Llegados al centro del salón, la tomé por su cintura y comencé a guiarla de nuevo en el baile.

-Isabella, su padre me ha pedido que mañana la lleve a la ciudad, le agradaría acompañarme…

-¿Me está dando a elegir?

-Si, señorita. No voy a obligarla porque su padre me lo haya solicitado. Me gustaría que usted aceptara por si misma.

-Sabe Edward, eso es nuevo. ¿Cuándo un hombre pregunta sobre las preferencias de una mujer, Y sobre todo cuando estas ya han sido predeterminadas por el padre de esta?

-Puede que no sea la costumbre, pero hay muchas cosas de esta sociedad, que ni comprendo ni comparto. Y por supuesto, prefiero que sea usted la que me acepte por voluntad propia a ser un impuesto por su padre. Si desea, puedo hablar con él.

-No, gracias… pero le voy a ser sincera. No es la primera vez que mi padre hace eso. Le agradezco que me de a elegir. Y aunque le acompañare mañana, ya sabe cuales son mis intenciones. No deseo entablar con nadie… ningún tipo de relación.

-¿Por qué esa negación?

-No soy la apropiada para nadie.

Esas palabras me causaron mucho dolor, ¿por qué ella no se creía apropiada?. Creo realmente que eso tiene mucho que ver con el incidente del lago. ¿Cuántas cosas tendría que averiguar de esta hermosa mujer?

No hay nada mejor que un misterio sin resolver, para no dormir toda la noche. Y tengo la impresión que esta hermosa dama, me quitará el sueño más de una.

Pasada la media noche, mi madre y mis amigos, abandonamos la recepción. Durante toda la noche había permanecido atento a Isabella. Cuando se encontraba agobiada por algún admirador, o se aburría de las protocolarias conversaciones, mis amigos, sus respectivas novias y yo, la rescatábamos con cualquier pretexto.

Los sentimientos encontrados esta noche, me darían mucho que pensar. Que era ese odio, y ese hormigueo al sentir su piel. ¿Qué significaba ese calor en mi interior? ¿Y la angustia al tenerla lejos?,¿ y el ansia de su cercanía?. Muchas cosas demasiado nuevas para mí. Llegue a mi cuarto y me desplome en mi cama. Mañana tendría un día a solas con ella en la ciudad, y intentaría aprovechar para descubrir sus tormentos.