¡Hola!

Por fin un nuevo capítulo que ya era justo y necesario.

No los retengo más.

Enjoy!


Verdad y una separación

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Su cuerpo se tensó justo en el momento en que la mirada de Natsu se posó sobre él; con obvio desconcierto, contento y asombro. Definitivamente, esa buena reacción cambiaría en cuanto supieran que se trataba de la misma chica de la manada contraría. La manada que había atacado a su familia y que todos repudiaban con todo su ser.

Si fuera macho, Gray ya habría golpeado a Cana por la metida de pata. Irónico viniendo de ellos. Solo que jamás lastimaría a una hembra; ellas eran la completa virtud: vivían por ellas y morían por ellas.
Y ahora que Gray ya tenía una pareja, ese sentido de protección estaba alerta en todo momento, incluso aunque no la tuviera cerca. Y eso era lo que lo estaba volviendo loco. Una sola vez con Juvia nunca sería suficiente.

Cada vez que cerraba los ojos podía imaginar su belleza. Ansiaba mordisquear su piel y dejarle marcas por sus pechos, vientre, cualquier rincón de su cuerpo que pudiera saborear y marcar para demostrar que le pertenecía. Su olor en el de ella no era suficiente para alejar a machos que se sintieran atraídos por la seductora apariencia de su hembra. Nunca se sintió tan orgulloso de tener algo que fuera suyo. Reclamar el cuerpo de Juvia, tomarla hasta saciarse de placer y hacerla correrse hasta gritar de gozo; joder, disfrutaba cada momento con ella. Mirarla llegar al orgasmo despertaba a la bestia en su interior. Lucía tan preciosa, tan femenina y delicada. Ansiaba ser el único en su vida, solo que no sabía si era su bestia interior quien lo pedía o él mismo. El vínculo lo estaba volviendo loco.
Cuando se encontraban en el bosque y, sin verla siquiera, solo el simple hecho de percibir su fragancia lo ponía duro en un instante.

Estaba asustado de sus propios instintos. No tenía idea de que estar vinculado sería tan problemático. Sin embargo, el placer y felicidad de tenerla entre sus brazos valía la pena. Fue ahí en donde entendió que mataría a cualquiera que se atreviera a tocarla y hacerle daño. La protegería de todo y todos. Fueran síntomas del vínculo o no.

De cualquier manera, el ritual se completaría estuvieran de acuerdo o no. Y si trataban de negarlo, ambos morirían. No existiría otra pareja para ellos y si se alejaban, su forma bestial y poderes se debilitarían hasta que su cuerpo no pudiera resistirlo más.

Por esa razón, muchos licántropos decidían no vincularse aun así hubieran encontrado a su pareja. Era muy arriesgado entregar la mitad de tu vida, por lo que algunos decidían no hacerlo. Hembras y machos. Reconocían a su pareja por el aroma. Era más fuerte y atrayente que los demás: único y tentador. Su cuerpo reaccionaba y era así como lo sabían. El ritual para vincularse consistía en la aceptación de ambos, en cuerpo y alma, y culminaba con el sabor de la sangre de la hembra. Era por eso que los machos las mordían por instinto, esto ocurría comúnmente sobre los hombros o cuello. Era más placer que dolor y ninguna de ellas se quejaba.

La mayor parte de ellos, tenían la opción de elegir si deseaban vincularse o perder a su pareja destinada. Otros como Gray, no habían tenido tanta suerte. Al parecer, Gray no contaba con suerte en lo absoluto. El problema en el que estaba metido se lo indicaba.

— ¿Una hembra? — preguntó Natsu con asombro —. ¿Podemos saber quién es la pobre chica que pasara el resto de tu vida contigo?

— Es afortunada, Natsu. ¡Afortunada! — exclamó la castaña, que aún seguía en los brazos de su amigo. Completamente ebria.

— Cana, juro que estoy a punto de dejarte caer. — pero no lo hizo. Dejarla sobre la cama fue lo único que necesario para que se quedara dormida.

Honestamente, lidiar con Cana era más fácil que enfrentar a Natsu. No obstante, seguía siendo su mejor amigo. No era como si pudiera ocultarlo. Todos lo sabrían eventualmente, así que necesitaba a alguien de su lado y un par de consejos, e ideas para lidiar con todo esto no le vendrían mal.

— ¿Y bien?

— No es de la manada. — admitió.

— Eso lo sé. Ninguna emite tu olor y tampoco percibo el vínculo.

El comentario de Natsu ni siquiera le sorprendía. La historia de los licántropos se remontaba de varios siglos atrás. Su amigo era el último espécimen del linaje puro de los lobos. Había pertenecido a una de las manadas principales y poderosas. De ahí provenía su fuerza y potentes sentidos.

— Tienes que prometer que no se lo dirás al líder. Al menos no por el momento.

El lobo lo miró con sospecha.

— ¿Qué tienes para decir, Gray?

¿Qué tenía para decir? Mucho, en realidad. El problema era encontrar la manera de que no sonara tan descabellado y se ganara la furia de un licántropo. Ellos eran conocidos por su poderosa apariencia y mal genio. Una insignificante palabra podría ocasionar una enorme pelea.

Tragó saliva y escupió la verdad.

— Mi pareja… es de la manada Phantom.

Como si fuera incapaz de creerlo, Natsu parpadeo varias veces hasta que por fin pudo ver una reacción diferente. Natsu apretó la mandíbula y se le marcaron las venas del cuello y brazos por el esfuerzo que le estaba costando contenerse.

Durante el paso del tiempo, aprendió a no dejarse llevar por sus emociones y la bestia de su interior. Era difícil mantener el control, y tuvo que hacerlo para no lastimar a nadie. Ya bastante daño había hecho a causa de su furia. No quería ser más temido de lo que ya era.

Dejó escapar el aire de sus pulmones y dejó que sus nervios se apaciguaran.

— ¿Cómo sucedió esto? — pidió una respuesta.

— ¿Realmente tengo que explicarte todo el asunto? — la vinculación solo podía ser realizada de manera sexual y Gray no estaba dispuesto a revelar nada.

— No me molestes más, Gray. Sabes a que me refiero. —advirtió.

Natsu era mucho más fuerte que él, y no estaba de ánimos para recibir una paliza. Él era uno de los pocos lobos en los que confiaba y no rompería su lazo de amistad. Esperaba que este asunto no se le saliera más de las manos y perder todo lo que quería.

— Solo paso, ¿de acuerdo? Ninguno de los dos aceptó la unión.

— ¿Estás seguro de eso?

— Preguntas como si yo lo hubiera buscado. Y no, no lo hice. Sabes que nunca he querido vincularme.

— Pero la buscaste a ella. — gruñó entre dientes. Gray no respondió. No la había buscado, pero tampoco se alejó en cuanto la encontró. Solo se dejo llevar por el ardor de su cuerpo —. Sabes que no me importaría si fuera otra, pero tu hembra pertenece a la manada que atacó a Levy.

— ¿Y acaso crees que no lo sé? Ninguno de los dos quería obtener una pareja, solo fue el momento.

Natsu se pasó las manos por el rostro. Quería pensar en una solución, solo que no había ninguna.

— Es la primera vez que veo un vínculo involuntario. — y él más que nadie sabía sobre eso. Sus constantes salidas y viajes largos y solitarios le mostraron situaciones que jamás en su vida olvidaría.

— ¿Alguna gran idea?

Por fin su amigo sonrió. Solo que la sonrisa le provoco un mal sentimiento.

— Mantenerte alejado de ella.

— Y una mierda. — se negó de inmediato.

— El ritual aún no es completado. Un vínculo involuntario es más lento para la unión definitiva de sus vidas, porque ninguno de los dos lo acepto. — eso Gray ya lo sabía —. Así que su apetito sexual será mayor hasta que el ritual se complete. De alguna forma, su animal interno busca desesperadamente la unión, es por eso que la separación es peor para ambos, pero necesaria.

— Créeme, idiota. Ya lo hemos intentado y aún sigo yendo tras ella.

— Debes controlar tu impulso si quieres tener más tiempo. Una vez vinculados, ya no hay nada que hacer. Solo, uno: Puedes vivir disfrutando de tu pareja; dos: ser el macho más infeliz de la existencia; o tres: simplemente morir por la separación.

Sabía a lo que se refería. No habría amor de por medio y su vida constaría de peleas constantes. Estar unidos sin quererlo, ¿Quién deseaba algo así? Hasta ahora, no había notado la gravedad del asunto. Solo pasó el tiempo entre los muslos de Juvia y por su cabeza no pasó ninguna solución.

Natsu tenía razón. Ambos estaban absortos en ellos mismos que ni siquiera les importó lo demás. Tenían que separarse. O al menos hasta que sus cuerpos ya no fueran capaces de soportar la distancia.

— A veces me sorprende tu conocimiento. — su amigo frunció el ceño —. Oye, no me culpes por pensarlo. Tienes cara de idiota.

El licántropo de linaje puro caminó hacia la cama y tomó a Cana entre sus brazos. La castaña estaba profunda y completamente perdida por el efecto del alcohol. Cuando amaneciera y despertara, otra ola de preguntas se avecinaría. No había forma de que Cana olvidara algo así.

— Pues este idiota te ayudara a salvar tu horrible trasero. — respondió Natsu.

— ¿No se lo dirás al líder?

El pelirrosa se quedo en silenció por unos segundos. El vínculo había sucedido por una razón. Intentaría encontrar una solución pero, la cercanía e intimidad entre ambos podría despertar sentimientos que no se romperían nunca. Solo ellos dos tenían la última palabra y, con esos fuertes sentimientos, él no se entrometería. Eran demasiado valiosos, incluso para él que nunca los había sentido, y tal vez nunca haría.

— Jamás te haría algo así. A nadie de mi familia. — admitió.

— Gracias. — el agradecimiento fue honesto.

Natsu era un buen licántropo. La hembra que lograra amaestrarlo obtendría una buena pareja. Solo si una se atreviera a hacerlo.

— Y por favor, Gray. — dijo antes de irse —. Deja de ser un pervertido y mantén la distancia.

— Lo intentaré. — sería lo más difícil que haría en la vida.

Su amigo se llevó a Cana, pero sabía que los problemas no se terminarían, apenas comenzaban.

Ser separado de Juvia… ¿Cómo hacerlo si con dificultad podía dejarla? Debía ser más fuerte que su instinto y mantenerse alejado de las demás hembras. Tenía que encontrar otra solución o simplemente hablar con el líder. Cualquiera de las dos sería arriesgada.

Se desnudó por completo y se metió bajo las sabanas. Mientras intentaba cerrar los ojos, deseó olvidar las preocupaciones y obstáculos que lo agobiaban. Sin embargo, el único lugar en donde podía hacerlo, era con Juvia.
Nunca sintió algo parecido. ¿Sería el vínculo o comenzaba a despertar sentimientos por ella? Era muy extraño.

Imaginó su cuerpo contra el suyo, moviéndose a un mismo vaivén. El sudor recorriéndole el cuerpo de placer hasta que su increíble aroma se impregnara en las sabanas.

Al final del día y de su fantasía, se quedo dormido.

Cuando despertó, lo primero que hizo fue ir tras la peliazul. Necesitaba explicarle lo que había sucedido. Además, estaban en eso juntos, era un problema de los dos y era incapaz de ocultarle algo.

Solo vistió sus pantalones y se apresuró en su camino hacia a ella. Su punto de encuentro era el mismo lugar en donde se unieron la primera vez. Un secreto de los dos. Un lugar especial.

Aún era muy temprano y prefirió ir en su forma humana para hacer un poco tiempo. Estaba consciente de que, en cuanto percibiera el olor de su pareja, podría perder la razón que trataba de mantener en sí. Afortunadamente, ella aún no llegaba, así que le daba el tiempo necesario para aclarar sus ideas.
Esta vez, tenía que cumplir con lo que prometió a su amigo. No solo lo intentaría, debía lograrlo. Era muy difícil mantener las manos lejos de ella cuando su animal interno la sentía cerca. Actuaba en contra de su voluntad, aunque al menos esto solo duraría hasta que el ritual se completara o encontraran una manera de romperlo. Y honestamente, ya se estaba haciendo la idea de quedarse junto a ella.

No obstante, la idea continuaba aterrándolo. El sexo era bueno, pero si fuera de ello no tenían una buena relación, terminarían separándose y sabía lo que venía después de eso. Incluso si hubiera sido cuidadoso, de todas formas habría sucedido lo mismo, porque Juvia era su pareja destinada. Pero si hubiera continuado con su odio hacia ella y no sentirse atraído, nada de esto habría pasado.

Culparse ya no le serviría de nada.

Sus sentidos entraron en alerta en el momento en el que un olor dulce le inundo los pulmones. Sintió un hambre voraz y un fuego arder en su entrepierna. Más que el deseo, también su corazón se acelero ansioso de verla. Realmente odiaba esa parte de él, pero era incapaz de contenerla.

Juvia tenía los ojos en un color azul profundo. Sin embargo, lo que más le gustaba de ella, era su cabello. Además de su cuerpo y voz. Enloquecía cada vez que la tenia de frente. Sus hormonas se encendieron y su cuerpo se endureció. Sin pensarlo, le tomó el rostro entre las manos e inclino la cabeza para poder frotarse contra su cabello y dejar que su aroma lo inundara. Su cuerpo estaba ardiendo.

La loba jadeó y todo su cuerpo tembló. Gray podía percibir su ansia y el calor creciente de su sangre.

— Juvia. — gimió su nombre en cuanto la sintió frotarse contra él. El plan, debía seguir el plan, pero era muy difícil cuando estaba tan duro y deseoso por entrar entre sus húmedos pliegues.

Casi podía saborear el sabor su excitación. Una parte de él rugía por arrancarle las ropas y hacerle el amor como soñaba, por fin ver su cuerpo y ser el único en tomar el placer de su cuerpo, mostrarle como realmente se amaba a una hembra; pero la parte racional, le rogaba que se detuviera y no fuera tan estúpido como para arruinar todo y hacerle daño. Sus dos partes continuaron peleando y él se volvió contra ella con un beso apasionado. Gruñó con la sensación de su lengua contra la suya, deleitándose en sus candentes labios. No podía pensar claramente, quería poseerla y hacerla suya una y otra vez, necesitaba el calor de su cuerpo.

Al final, fue la parte racional quien ganó.

— Tenemos que parar. — se separó apenas lo suficiente y se arrepintió al instante.

Juvia tenía los labios hinchados por la intensidad del beso y las mejillas sonrojadas. Ella era toda una tentación.

— ¿Hay algo mal? — preguntó herida. Eso era lo último que Gray necesitaba.

Apartó un mechón de su rostro y acarició su mejilla. Ese simple gesto la derritió.

— No contigo, cariño. Es solo que…— tragó nerviosamente, temiendo por su reacción—. Me descubrieron.

Ella palideció y retrocedió unos pasos. No era posible. Habían prometido ser cuidadosos.

— ¿Qué?

Intentó volver a acercarse, pero ella retrocedió de nuevo. ''No te alejes de mi'', quiso decir. Sin embargo, eso era justamente lo que ambos necesitaban hacer. ¿Qué le estaba haciendo ella? Nunca en su vida había desobedecido una orden. Jamás haría algo para lastimar a su familia. Solo que ella parecía ser más importante para él en ese momento.
Suprimió el ansia de acercarla de nuevo apretando sus puños y respirando profundo.

— No te preocupes, aún no hay peligro.

Juvia se sintió la urgencia de darle un buen golpe.

— ¿Aún? ¿Acabas de decir ''aún''?

— Son amigos y muy confiables. No hay necesidad de preocuparse, te lo prometo.

— Si, pues, yo no los conozco. ¿Cómo dejaste que esto pasara?

Adiós al momento intimo; hola a la realidad de pareja.

— ¿Perdón? — preguntó con ironía —. Yo no he sido el único al que han descubierto, ni tampoco fui el primero.

— Si te refieres a Gajeel y Totomaru, deberíamos estar agradecidos. Sin ellos estaríamos en más problemas. — defendió la peliazul.

— Si, y al igual que yo confié en tus amigos, también deberías hacer lo mismo.

¿No podría haber dicho esa palabra con más…asco? Eso era lo último que Juvia podía tolerar.

— Oh. Será mejor que cierres esa experta y deliciosa boca que tienes ahí o terminaras perdiendo, Fullbuster.

Gray cerró la boca.

— ¿Y que se supone que haremos ahora? ¿Rogar por el perdón a tu manada? ¿A mi manada? ¿Ya estamos acabados?

— Yo no dije eso.

— Y yo no te dije que hablaras.

Por dentro podía sentir como si un iceberg explotara. ¡Dios! ¿Todas eran así?

Lucía exquisita cuando se enfurecía, pero podía llegar a ser muy exasperante. La mejor opción era tener la jodida boca cerrada antes de conseguir una patada en las bolas.
La escuchó y escuchó hasta que pareció calmarse. La única distracción para no perder la cordura, fue el escote de su vestido.

— ¿Cuál es el plan? — le preguntó a Gray. Él no respondió —. ¿Gray?

— Me dijiste que no hablara.

La vio cerrar los ojos y contener el aliento. Ahí venía otra oleada de furia femenina.

— Estas siendo un idiota. — admitió molesta.

¿Y que esperaba? Quería decirle sobre la separación, pero no tenia las agallas para hacerlo. ¿Qué diablos haría sin ella?

— Y tu una cabeza dura. Te he dicho una y otra vez que haría todo para protegerte. ¿En realidad crees que te podría en peligro?

— Seguimos siendo enemigos, ¿no es así? Hasta donde sé, esto podría ser un ataque de tu manada para vengarse por lo de Levy y matarnos a todos, comenzando conmigo.

En realidad no quería decir eso, pero no pudo detenerse. No al menos hasta que vio que sus palabras realmente lo habían herido. Ella y su tonta bocaza.

— Tal vez tienes razón. Somos enemigos, así que lo que te ocurra debería importarme una mierda, pero no lo hace. ¿Sabes por qué? — interrogó —. Porque solo me preocupo por mí. Si tú mueres, yo muero. Y no puedo esperar a que este vínculo se rompa.

La furia nunca era buena. Lo aprendió de su buen amigo Natsu. Vio incontables veces la pérdida de control por sus sentimientos y se prometió nunca pasar por lo mismo. No obstante, las palabras de Juvia lo hirieron, y ahora él le había hecho daño a ella. Lo supo por el dolor reflejado en sus ojos.

Su labio inferior tembló y la vio mordisquearlo. Eso lo mato. El arrepentimiento se apodero de todo su cuerpo. Quiso disculparse, solo que unas últimas frases lo obligaron a detenerse.

— No vuelvas a acercarte a mí nunca. — amenazó ella —. Prefiero morir antes de volver a verte.

La crudeza de sus palabras lo dejó pasmado y lo hirieron más que antes.

— Bien. — dijo, apretando los dientes.

— Bien. — respondió y se giró para irse antes de romperse a pedazos.

Gray la miró marchar. No quería sentir el dolor que lo desgarraba. Le ardía la garganta y ansiaba gritar su nombre para que volviera. Pero no lo hizo. No podía. Era lo mejor para ambos. De esa forma, Juvia se mantendría alejada y furiosa. Solo así la tendría a salvo hasta encontrar una solución, aunque le doliera por dentro.


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No soy buena con los títulos, creo que ya se dieron cuenta. Pero lo que importa es el capitulo xD

Planeo por fin terminar ambas historias de los lobos. Ninguna de las dos pasaran los diez capítulos, son cortas ;)

Gracias por su laaaarga paciencia y apoyo «3 Nos leemos pronto!


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