Digimon no me pertenece. Yo recurro a sus personajes como mero entretenimiento. Todo es sin fines lucrativos.
30 vicios.
Tabla 30 besos / Reto 29. El sonido de las olas.
Claim: Mimi T. / Yamato I.
El sonido de las olas
―Déjame en paz ―sujetó a Tai por el cuello de la camisa ―solo aléjate ―fue frío, cortante y hasta grosero.
Mandó al demonio a su mejor amigo de la peor manera posible. Pero poco le importaba él quería estar lejos de ese lugar. En cuanto soltó al moreno, emprendió su camino; quería salir de ahí. Y cuanto antes, mejor.
―Matt ―escuchó el susurro de Mimi que se había acercado preocupada.
―Quiero estar solo ―ni siquiera la miró. Solo salió del evento.
Dejando a sus amigos completamente consternados. El moreno al ver la actitud tan poco agradable del rubio prefirió quedarse quieto y verlo marcharse. Cuando Matt se ponía así ni quién lo aguantara, y lo más seguro es que desquitaría su rabia golpeando su rostro.
Era mejor que se fuera y se calmara él solo.
―Es mejor que esté un tiempo a solas ―le comentó Sora a Mimi, porque su semblante no era nada bueno. La castaña tenía miedo de lo que su novio pudiese llegar a hacer ―tú tranquila.
Mimi mostró una tenue sonrisa. Comprendiendo que esa era la mejor opción; Matt salió disparado del lugar, ignorando las miradas de preocupación de sus amigos, casi golpeando a Tai y alejándola a ella de una manera poco sutil. El rubio lo que quería es estar solo para tranquilizarse y conociendo su temperamento era mejor que estuviera aislado.
Aunque se sentía mal al no poder estar junto a él, dándole su apoyo.
―Ya era hora de que llegaras Ishida ―sonrió el baterista de la banda ―tenemos algo importante que decirte.
El rubio frunció el ceño molesto ante el primer comentario. Solo se retrasó unos minutos y ya le estaban reclamando. Él era el más puntual de todos, solo que ahora tuvo un contratiempo y todos habían llegado más temprano. Era una conspiración.
―¿Qué es? ―preguntó mientras tomaba su guitarra.
―¡Hay un concurso de bandas en un mes! ―exclamó contento ―¡Es nuestra oportunidad! ―el chico era entusiasta.
¿Nuestra oportunidad? Formuló mentalmente.
―Verás ―prosiguió el chico al ver la nula reacción de Matt ―el mes que entra habrá un concurso de bandas en la playa organizado por una compañía disquera muy importante. Ellos serán el jurado y elegirán al ganador.
―¡Es nuestra oportunidad! ―gritó eufórico otro miembro de la banda ―hemos esperado esto por mucho tiempo. Esos tipos están ansiosos por cazar talento.
No quería hacerse muchas ilusiones con eso, pero le fue inevitable. Tenían tiempo tocando, era consciente de la capacidad y las cualidades de su banda. De que había talento lo había. Sonrió. Era lo que esperaban, por fin podrían ser lanzados al estrellato.
Su sueño podría hacerse realidad. Nunca antes habían estado tan cerca. Por eso no le fue nada forzoso alegrarse.
Estaba sentado en la arena con su vista fija en el mar. Se encontraba solo cómo tanto quería. Pero se sentía fatal.
Trató a sus amigos con la punta del pie, cuando ellos lo único que querían hacer es apoyarlo y estar con él. Es un idiota porque el coraje que traía por dentro era más fuerte.
Sentía rabia hacia los jueces y los ganadores. Todo fue una estafa. ¡El concurso estuvo comprado desde el principio! El mundo era una mierda. Siempre era el maldito dinero. Uno de sus oponentes era hijo de un millonario que le compró el triunfo.
Todo había sido tan obvio. Se sentía tan frustrado. Se había ilusionado con algo, se lo tenía merecido por no ser realista, pero a veces las ganas de triunfo que uno podía tener eran mayores que la realidad.
Confió en su banda, confió en él y de hecho habían sido los mejores, pero el mundo ya no se manejaba así. Por eso se sentía cada vez peor, saber que eran los mejores y no ganar. Su ira aumentaba al recordar cuando mencionaron a los ganadores.
Todo fue un fiasco.
Si le sumaba su estúpida actitud de tratar mal a los suyos. Estuvo a punto de golpear a Tai, alejó a Mimi cuando lo único que buscaban era poder ayudarlo. Era un imbécil. Pero no quería escucharlos, no quería escuchar "Ya vendrá tu oportunidad", "Lo importante es el talento, ustedes lo tienen. Solo hay que ser paciente" entre otras cosas. No podía y no quería. Estaba cansado de esperar su oportunidad.
Fijó su vista en el mar… en las olas.
―Todas estas semanas hemos estado ensayando para el concurso ―se oía entusiasmado ―estamos confiados en que podemos conseguir el primer lugar.
―Eso espero. Ustedes se lo merecen y solo tienen que mostrar lo que ya tienen; su talento ―le sonreía ampliamente. Oír a Matt tan fervoroso no era normal, pero cuando se trataba de su banda y de las ganas de triunfar todo daba un giro de ciento ochenta grados. Le gustaba oír, ver y sentirlo así.
―El concurso es la semana que viene ―comentó serio ―hay escuela y la playa está lejos.
―No te preocupes por esto ―lo tomó de los hombres ―nada de distracciones muchachito ―le guiñó el ojo.
…
―¿Pensaste que no vendríamos a apoyarte?, ¿Qué nos perderíamos tu camino hacia el estrellato? ―preguntó Tai ―pero qué buen amigo tenemos. Por eso te queremos ―. Siguió hablando ante el silencio de Matt.
Para él fue una grata sorpresa encontrarse con sus amigos ahí. No se lo esperaba. ¡Estaba todos! Hasta Jou se había dado tiempo de ir apoyarlo, sabiendo que éste casi no tenía días libres.
―Cállate. Si no te arrepentirás de haber venido ―bromeó.
―Ustedes dos nunca cambiarán ―negó con la cabeza la castaña.
―¿Qué tal si damos una vuelta? ―sugirió Izzy.
Había bastante gente en la playa y el sol brillaba con majestuosidad y la temperatura comenzaba a aumentar abriéndole paso al calor. Los chicos estaban jugando voleibol.
Mientras él y ella estaban un poco más apartados del resto. Ya que comenzaron a caminar por la orilla del mar. Sus manos estaban entrelazadas. Matt tenía su camisa blanca abierta, dejando al descubierto su pálida piel. Mimi, lucía un bikini totalmente rosa; la parte inferior se amarraba por detrás del cuello y la espalda. Mientras que la inferior lo hacían por los costados.
La castaña no quería que la chispearan con el agua helada, no obstante caminó a lado del rubio. Cuando el agua mojó sus pies, hizo un gesto de molestia. Estaba fría. Matt no podía evitar reírse por el papel de remilgada de Mimi. Y con el único objetivo de divertirse la tomó en sus brazos y empezó a caminar hacia el mar.
―¡Noo Matt! ¡Agua helada no! ―gritó histérica al sentir como el agua fría golpeaba su espalda ―¡Ni se te ocurra bajarme! ―. El agua ya le llegaba a la cintura al chico ―sal de aquí ―exclamó histérica.
―¿No tienes calor? ―se hizo el inocente.
―Lo resisto. Tú sácame de aquí ―comentó mientras fruncía el ceño.
—Ven —le dijo tendiéndole la mano para que se animara. Ya había puesto a Mimi en "terreno seguro"
La chica de inmediato puso un gesto de resistencia.
—No está tan fría.
El agua ya le llegaba a los tobillos. Sus gestos eran de molestia pero siguió caminando hacia él. Matt no podía evitar reírse. Era tan delicada. El agua apenas le llegaba a las rodillas, y su rostro mostraba claramente que estaba sufriendo por eso, cuando Sora empezó a salpicarla adrede.
—Entra y disfruta el agua de una vez —gritó. Mimi abrió la boca en un gesto de indignación. Pero Sora la calló salpicando, con mucha fuerza, agua con las manos. Empapando por completo a la castaña.
Matt soltó una carcajada al ver la cara de Mimi. Su indignación estaba en un nivel máximo. La castaña al oírlo lo fulminó con la mirada. Hizo un puchero inmediatamente y cómo toda una diva se dio la vuelta para salir de ahí.
—Lo siento —dijo rodeando con sus brazos la cintura de la chica. La chica resopló, le perdonaba todo. La castaña se dio la vuelta para mirar de frente al rubio, que seguía sujetándola por la cintura. Después pegó su frente con la de ella, Mimi en cambio lo abrazó por el cuello.
—No pasa nada —le susurró.
Matt sonrió ligeramente y unió su boca a la de ella. Movió sus labios suavemente contra los de la chica, notando como era la castaña la que tomaba la iniciativa y abría la boca para capturar sus labios y hacer más profundo el beso.
Todo iba tan perfecto. Mimi, sus besos. Las estrellas, las olas.
Volvió a la triste realidad. El concurso estuvo comprado. Perdieron. Se sentía fatal, se cargaba coraje contra el mundo entero por ser unos corruptos.
Dinero, dinero. Siempre el maldito dinero.
Cerró sus ojos para poder disfrutar más del sonido de las olas. Que lograban tranquilizarlo, aunque fuera un poco. Sintió cómo alguien se sentó a su lado. Sabía que era ella. Esa era su presencia, que para nada le incomodaba.
La castaña no dijo nada, solo lo acompañó estando sentada a su lado. Permanecieron en silencio bastante tiempo. La presencia de Mimi mezclada con el mar, con las olas… con la brisa, que lo fueron calmando lentamente. Aunque ella no dijo nada, era más bien que estaba ahí… a su lado.
Mientras avanzaba la noche, ésta se iba refrescando. El aire que golpeaba sus cuerpos era helado. Tenía su vista fija en el mar cuando percibió que unos delgados brazos lo rodearon. Él no se movió ni nada, solo se dejó abrazar.
Fue un cálido abrazo, junto con un dulce beso en el hombro y un ligero susurro en el oído lo que lo hizo sentir mejor.
Ahí todo desapareció. Menos el sonido de las olas.
LALALALA yo me dije que ahora le toca a Matt ser besado *O* Este estuvo tierno, pero les prometo que el otro capítulo estará cachondo. Palabra de mujer.
Okey pobre Mattie, todo frustrado pero tendrá su recompesa en el capítulo títulado "súper estrella" La verdad no se me ha ocurrido nada para este episodio, solo que Matt ya será la súper estrella. Well. OOC? A mí sinceramente no me parece que esté presente, no sé, Matt no es nada soñador. Pero si está esperando la oportunidad para llegar al estrellato, la cual aparece y está plenamente al tanto de que tienen talento y son capaces de ganarse esa oportunidad se vale soñar ¿No? es inevitable para tu corazón.
Espero que les guste.
Gracias por leer, comentar y agregar a sus favoritos.
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