Capitulo IV: Sirius Black
Nota: cambie bastante el fic con respecto al libro/película para no hacerlo demasiado monótono y que haya más interacción entre Draco y Harry.
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Caldero Chorreante.
Remus Lupin ingresó junto a sus hijos a la pequeña cantina justo a la entrada del callejón diagon. Su ropa remembrada y aspecto risueño eran imposibles olvidar; Remus Lupin seguía siendo un joven con ropa de viejo, algo demacrado pero no demasiado, llevaba el cabello largo, pues le era imposible cortarlo en aquellos momentos, y sus ojos miel dorada brillaban con tal intensidad que opacaba al resto de las miradas. Llevaba consigo un bastón por si perdía las fuerzas de sus piernas, caminaba prácticamente rengueando luego de una transformación ocurrida hacía pocos días.
Detrás de él sus tres hijos, tres jóvenes de aspecto limpio e inteligente pero de ropa vieja, pues la de su colegio la habían conseguido gracias a Dumbledore pero la cotidiana se encontraba algo gastada por ser pasada de generación en generación. Cualquiera que los viera pensaría que son una familia de muy bajos recursos a pesar de llevar en su piel el distinguido apellido "Black".
Remus se detuvo un momento e hizo un ademán con la mano a sus hijos para que se acercaran.
–Voy a pedir una habitación al señor –dijo señalando la recepción–. Ustedes vayan al comedor y busquen una mesa.
Brighton inmediatamente afirmó y caminó hacia unos puestos de diario para conseguir "el profeta", mientras que Kamil localizó con la vista a Ronald Weasley a quien saludo inmediatamente, por ende, si estaba Ron debía estar Williams Weasley, lo que hizo que el hijo del medio de los Black lo buscabara con la mirada sin mucho éxito.
–¿Qué haces aquí? –preguntó Kamil a Ron.
–Acabo de llegar con mis padres de un viaje por Egipto ¡fue genial! ¿Quieres ver las fotos? –dijo mientras era empujado por los gemelos, lo que hizo reír a Kamil.
–¿Cómo un chico tan lindo como Kamil puede hablarte, Ron? –cuestionó Fred mientras molestaba a su hermano.
–Es verdad ¿acaso usaste una poción o algo? –preguntó George.
–Jejejeje
–¡Ya déjenme en paz! –gritó fastidiado el muchacho.
–¡Fred, George, dejen a su hermanito! –Molly se acercó a Kamil y Ron–. Kamil, que lindo te vez…precioso ¿cómo anda tu santo padre?
–Está pidiendo una habitación en la recepción –dijo Kamil mientras recibía abrazos y besos de Molly.
–Me alegro tanto, ¡ARTHUR, ARTHUR! Mira quien está aquí ¡es Kamil! El bebé de Remus –Kamil se preguntó si tenía que gritar tan fuerte ante tantas personas, pero cuando el hombre pelirrojo se acerco se quedó más tranquilo–. Mira que hermoso es….
–Cierto, mucho gusto Kamil, hace tiempo que no te veo, la última vez gateabas y estabas en pañales –Kamil se sonrojo y bajo la cabeza, no hacía falta tanto detalle ¿no?
–Ven, ven, cariño, siéntate con nosotros…..
Por su parte Gabriele se había cansado de buscar y había optado por sentarse frente a su hermano, quien estaba leyendo muy entretenido el profeta de esta semana; fue entonces cuando recibe un abrazo de espalda, se dio la vuelta y vio a Bill Weasley detrás de él, lo que hizo que se sonrojara y Brighton bufara algo molesto mientras cubría su rostro con el periódico. William era una persona diferente a la que alguna vez Gabriele hubiera querido, su aspecto era bastante informal, llevaba una chaqueta de cuero y pantalones haciéndole juego, cinturón con tachas y unas botas oscuras, parecía salido de un concierto de rock.
–¡Tanto tiempo que no te veía! –dijo Bill acariciándole la espalda, lo que logró hacer enojar más a Brighton, apretando el diario en sus manos.
–Es verdad, desde que te graduaste hace dos años, ha pasado tanto tiempo –susurró Gabriele mirándolo embobado–. ¿Dónde haz estado?
–Pues he estado mucho tiempo en el norte, con mi hermano Charlie, hace poco encontró una especie de dragones casi extinta ¿quieres ver imágenes? –preguntó sacando las fotos de su bolsillo y mostrándoselas.
–Menos mal que esperaste su respuesta –susurró entre dientes Brighton, Bill intentó no escucharlo pero la mirada intensa del mayor de los Black era fuerte.
–Son muy…..em…..lindos –dijo algo atemorizado.
–¿Verdad? –preguntó emocionado, no, no era verdad, pero Gabriele amaba la sonrisa de Bill más que cualquier otra cosa.
–No, ¡son horribles! –exclamó Brighton tapándose con el diario.
–¿Hm? ¿Eso crees? –cuestionó confundido Williams, Gabriele suspiró.
–Ya déjalo, dice tonterías –murmuró y le sonrió.
–Aquí tiene su comida, señor –habló el mesero sirviéndole al rubio una ensalada, el chico tomó el tenedor dejando de lado el diario.
–Mm, ¿y qué estuviste haciendo estas vacaciones? ¿Haz tenido vacaciones, no? –preguntó, Bill inmediatamente sonrió.
–Claro, fui con mi familia a Egipto, Ron le está mostrando las fotos a todo el mundo –en ese momento llega Kamil pero Bill está tan entretenido hablando que ni lo nota, el chico se sienta junto a su hermano quien aun sostiene el tenedor y mira amenazadoramente a Bill.
–¿Hermano, estás bien? –preguntó Kamil al ver al muchacho con los ojos entrecerrados.
–Si, muy bien –murmuró entre dientes.
–¿Seguro?
–:…..Si….. –susurró, pero cuando Bill tocó el cabello de Gabriele para apartarle un mechón, el tenedor no soportó la fuerza y se terminó partiendo en dos.
–¡Wooo!, lo siento, pero fue asombroso –habló Kamil tomando el otro extremo del tenedor que no tenía Brighton en sus manos.
–Lo siento Gabriele, tengo que ir a hacer unas cosas, pero puedes quedarte con estas fotos de mi viaje ¿si? Luego te daré un recuerdo que traje de Egipto para ti, ya vengo –el pelirrojo de cabello largo y aspecto sombrío abandonó la mesa donde se encontraban los tres hermanos.
Gabriele continuó observando al muchacho retirarse, mientras que Kamil miraba con cierta ingenuidad ¿por qué alguien observaría tanto a una persona? Y aun más ¿Por qué Brighton se enojaba tanto con algo tan simple? Pero sus pensamientos fueron aplacados por un sonido de un golpe en la mesa; Brighton la había golpeado con el profeta para llamar la atención de los menores de la familia, los dos par de ojos le focalizaron directamente, lo que hizo que el rubio doblara el periódico de tal manera que le mostrara la tapa a ambos.
–Tenemos problemas –murmuró Brighton, Gabriele abrió los ojos expectantes, Kamil parecía no entender cual era el problema de un señor que parecía gritar como loco en la foto.
–¿Quién es? –preguntó.
–Es Sirius Black –habló Gabriele y bajó la cabeza–. Tú no lo conoces porque cuando naciste él ya estaba en Azkaban, pero este señor es nuestro padre.
–¿Nuestro padre? –Kamil se acercó más al periódico para ver el parecido de Sirius con su hermano mayor y también con él–. ¿Por qué papá fue a prisión?
–¿Mamá no te contó nada en todos estos años que nos fuimos a Hogwarts? –Preguntó el mayor, a lo que el chico negó con la cabeza–. ¿Y tú nunca preguntaste?
–Si pregunté por papá, pero mamá nunca me quiso contar nada, es más, parecía que evadía el tema –susurró pensativo, recordando aquellas escenas de su niñez–. Supongo que no quería explicarle a un niño de 6 años algo tan terrible.
–Papá fue a prisión por ser seguidor de "ya sabes quien" –murmuró cerca del oído de Kamil, el chico abrió sus ojos y colocó una mano sobre su pecho, mirando a su hermano mayor de forma incrédula.
–¿Qué? ¡Es imposible! Papá adoraba a los hijos de muggles, bueno, eso creo….sino, no se hubiera casado con mamá –bajó la cabeza y tomó el diario con cuidado para ojearlo.
–Te contaré la historia, lo recuerdo como si fuera ayer –susurró Brighton acercándose a sus hermanos–. Todo pasó hace doce años, cuando tú aun no nacías….Lord Voldemort estaba manchado con la profecía de que el hijo de una pareja con la que se haya enfrentado y que haya nacido en el mes de Julio, sería quien se enfrentaría a él en la batalla final –murmuró e hizo señal con la cabeza a Harry, que había pasado por las mesas del caldero chorreante sin prestarle atención a ellos–. Pero Voldemort tenía un problema, nacieron dos niños en ese entonces, uno era Harry Potter y el otro Neville Longbottom.
–¿Longbottom? –preguntó extrañado, Gabriele asistió al igual que su hermano mayor.
–Por lo que, los Potter sabiendo de un posible ataque, decidieron esconderse en su casa en valle de Godric, donde actualmente vivían con su pequeño hijo Harry…–suspiró–. Supuestamente habían decidido utilizar un potente hechizo, en lo cual la única manera de encontrar a los Potter era si mi padre hablaba, parece que él habló y esa noche los Potter fueron asesinados; Primero James, luego Lily, y cuando Voldemort intentó matar a Harry, el hechizo rebotó y dio directamente hacia él, pero dejó la marca –señaló su frente.
–Ya veo, así que papá traicionó a los Potter –susurró Kamil con tristeza, sus hermanos se miraron entre sí y suspiraron dolidos.
–Por eso para nosotros, durante los primeros años en Hogwarts, fue un suplicio ser hijos de ese hombre –habló Gabriele, nunca Kamil vio a su hermano diciendo palabras tan duras–. Imagínate, había pasado 6 años desde el incidente y aun así el acontecimiento seguía en boca de todos, nos miraban de reojo a mí y a Brighton como si hubiéramos cometido un delito. Albus nos apoyó muchísimo, pero no podíamos seguir mamando de él, teníamos que seguir creciendo y nos impulsamos a ser diferente a ese hombre.
–¿Acaso el señor padre se volvió loco? –preguntó señalando la foto.
–¿Quién no lo estaría en Azkaban? ¿Haz oído alguna vez sobre lo que pasa ahí? Hay dementores, horribles monstruos que se alimentan de tus recuerdos más profundos –murmuró Brighton cambiando su expresión–. Son criaturas horribles, en ese lugar sólo tienes que vivir torturado por tus pensamientos oscuros para que los dementores no te maten –observa que Harry está hablando con los Weasley–. Anda Kamil, ve, y dile lo siguiente a Harry, dile que por más que oiga cualquier cosa de Sirius Black, no vaya por él.
–¿Hm? ¿Acaso Sirius Black quiere matar a Harry? –preguntó, Gabriele afirmó.
–Es lo más probable, es el único que interfiere para que el señor oscuro regrese –habló el muchacho y le acarició la cabeza a Kamil–. Sirius es el padrino de Harry, James depositaba mucha confianza en él, así que es lo más seguro.
–¡Anda, ve! –dijo Brighton empujando a Kamil, el cual casi cae de la silla.
–Ya voy, ya voy…..–murmuró y se levantó del asiento.
Seguido por los ojos de sus hermanos, Kamil se acercó a Ron y Hermione. Hermione había adquirido recientemente un gato y Ron llevaba una pequeña rata en sus manos, lo que ocasionaba varios conflictos entre los dos amigos de Harry. El menor de los Black se paró junto a ellos y luego de saludar comenzó a platicar, no quería ser tan directo con Harry.
–A mi hermano Percy le compraron la lechuza, y a mi me dieron la rata –dijo Ron emocionado–. Así que Scabbers es mi nueva mascota.
–Hmmm, y pregunto una cosa Ron –dijo Kamil acariciándole la cabecita a la rata quien se dejó hacer–. ¿Para qué quieres una rata?
–¿Cómo que para qué?
–Kamil tiene razón, al menos las lechuzas envían correo pero ¿una rata? –preguntó Harry.
–Pues, no estoy seguro pero es una rata de compañía –murmuró.
–Por cierto Harry, ¿puedo hablar contigo un segundo? –preguntó a lo que Harry asistió con la cabeza. Hermione y Ron se quedaron observando como se iban hacia uno de los extremos–. Harry, veo que haz oído hablar de Sirius Black.
–¿Hm? Claro, si he oído hablar de Black, es un asesino prófugo ¿cierto? –el chico asiste rápidamente–. Todos me dicen que tenga cuidado, ¿Pero que tengo que ver yo?
–¿No lo sabes acaso? Sirius Black es un fiel seguidor de "tu sabes quien" –murmuró acercándose a Harry–. Y ya sabes que lo único que impide que "ya sabes quien" vuelva eres tú Harry.
–Entiendo –bajo la cabeza–, Todos los años tengo un problema, esta vez un asesino loco que anda suelto y quiere matarme –Kamil asiste–. Cuanto optimismo me das.
–Lo siento, pero por favor Harry, por más de que oigas cualquier cosa, dime que no irás a buscar a Sirius Black….–habló, Harry se sorprendió.
–¿Por qué iría detrás de alguien que quiere matarme? –preguntó confuso.
–No sé, pero lo haz hecho los últimos dos años –Harry entró en razón, es verdad lo que decía el moreno.
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Plataforma 9 ¾
El enorme tren se había parado momentos antes de que ellos cruzaran la pared que dividía la plataforma 9 de la 10. Brighton fue el primero en hacerlo, modelando en aquellos momentos un hermoso traje negro, aunque en particular lo más notorio era aquella tela azul que en forma de adorno envolvía su brazo derecho. Gabriele fue el siguiente en pasar, con su ropa de Gryffindor perfectamente planchada y limpia, el tercero fue Kamil, quien también traía la misma ropa sólo que varios talles más chicos y por último Remus.
Brighton dio dos pasos, como buen jefe de familia que se había auto-otorgado aquel titulo. Miró de reojo a sus hermanos y a su padre, para luego sonreír.
–Espero que este año le vaya bien –murmuró el muchacho rubio, Remus le dio un abrazo y se dirigió directamente al tren–. Tengan cuidado.
–Lo sabemos –murmuró Gabriele–. Sirius Black puede estar en cualquier lado.
–Tú tienes que ir con los prefectos ¿no Gabriele? Trata de entrenarlos para poder enfrentar el problema de Sirius y proteger a los niños –preguntó el menor, el rubio afirmó y se alejó de ellos, subiéndose al tren.
–Ten cuidado Kamil, estaré vigilándolos, si necesitan algo sólo llámame –murmuró muy cerca del oírlo, Kamil simplemente giró su cabeza y caminó hacia el tren como su padre y su hermano, subiéndose en él.
Sólo bastaron unos diez minutos antes de que el tren saliera camino a Hogwarts. Brighton observó la estela de humo que había dejado en su camino y sonrió, ahora todo quedaba en las manos de sus hermanos y él sólo sería una ficha más de ese tablero, esta vez su brillante intelecto se dedicaría profundamente en los temas referentes al ministerio y a la orden del fénix con los cuales trabajaba sigilosamente.
–Brighton –murmuró una chica colocándole la mano encima del hombro.
–Ah. Nymphadora –murmuró, pero el gesto de la chica lo hizo corregirse–. Perdón, Tonks, Tonks….
–¿Pasa algo?
–No, creo que debemos seguir con nuestro trabajo ¿te llamó Dumbledore? –preguntó mientras sacaba de su bolsillo un artefacto parecido a un teléfono celular.
–No, aun no y ¿qué demonios es eso? –preguntó la blonda, y es que ahora su cabello era rubio y con enormes volados.
–¿Ésto? –Muestra el aparato–. Es un aparato.
–¡No me digas! –ironizó–. Te pregunto que ¿para que sirve o por qué lo tienes?
–Hm, pues es que estoy….–en eso un ruido fuerte los desconcentra–. ¿Qué es eso?
–Creo que nos necesitan en la orden del fénix ¡vamos!
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Tren
Harry había estado platicando con sus compañeros en el pasillo, trataban de buscar lugares para estar más cómodo pero no los encontraron. Pasaron por la manada de gente tratando de no ser aplastados en el acto, logrando encontrar un cubículo, el cual no estaba vacío pero sólo habían dos personas allí, una de ellas era Kamil Black y el otro parecía un profesor. Inmediatamente Harry decidió entrar y sentarse junto a Kamil, Hermione y Ron optaron por ocupar el otro asiento.
No tardó mucho luego se acomodarse que cerró la puerta inmediatamente.
–¿Y qué pasó? –preguntó Ron.
–No sé por que, pero me empecé a enojar y de repente mi tía se trasformó en un enorme globo y salió de la casa por la puerta, cuando me dí cuenta de lo que estaba haciendo ya había salido volando –murmuró.
–No es tu culpa, Harry –intentó Kamil calmar a su compañero–. A mi también me ha pasado una vez que enojado trasformé a la gata del vecino en una sandía…..
–¿Y qué pasó? –preguntó Hermione.
–Mi hermano Brighton me ayudó a convertirlo en gato, aunque ahora tiene una extraña afiliación a las sandias…. –sonrió, Harry comenzó a reír seguido por Ron y Hermione.
–Este año tu hermano mayor ya no estará en Hogwarts ¿no? –preguntó Hermione, Kamil negó–. ¿Está trabajando?
–Sí, es auror en el ministerio de magia, tiene mucho trabajo pero no le pagan demasiado, es aprendiz.
–Me sorprende que con la inteligencia de tu hermano no lo hayan colocado en un puesto de logística –murmuró la muchacha, Kamil alza los hombros.
Unas pisadas fuertes se escucharon por el pasillo, lo que tuvo como consecuencia que las puertas se abrieran rápidamente y pudieran notar el platinado cabello de Draco Malfoy seguido por Blaise Zabini y los dos gorilones del otro lado. El rubio dio dos pasos dentro del cubículo y mira con desprecio a Harry, quien se levanta involuntariamente seguido de sus amigos. Inmediatamente Cabber y Goyle se abalanzan pero son detenidos por el brazo de Malfoy. No era normal ver a los Slytherin en aquella parte del tren y mucho menos a ellos que tienen complejo de superioridad y seguro irían a los vagones exclusivos del tren, pero no, ahora se encontraban frente a ellos.
–Harry, que raro verte aquí, pensé que con tu fama irías a un vagón VIP –gesticuló desagradablemente, Blaise observó detenidamente a Kamil, quien se acurrucó junto a Remus Lupin que dormía contra el espejo.
–Eso te debería decir yo a ti, Malfoy.
–Ja, y encima estas con la mismas ratas de siempre. Ganger, una sangre sucia que lo único para lo que sirve es para leer libros. Weasley que es tan idiota como toda su familia. Y ¿Cómo olvidar de Kamil Black? –Da dos pasos para llegar a Kamil–. Hijo de Sirius Black.
–¡CÁLLATE MALFOY!
–¿No te gusta que le diga al mundo que eres hijo de un asesino? –Preguntó, Hermione, Ron y Harry observaron a Kamil, quien bajó la cabeza–. Jajajajaja, vamos chicos, hay cosas que debemos hacer, nos vemos Potertonto….jajajajaja –se va cerrando fuertemente la puerta.
Un silencio perturbador dominó en la escena. Kamil se aferró a su padre dormido mientras el trío intercambió miradas de confusión.
–Ahora entiendo por que…–pero antes de que Harry terminara de hablar, el tren paró estrepitosamente y el frío azotó todo el tren. Las ventanas comenzaron a congelarse y Ron inmediatamente se pegó contra el espejo para ver que pasaba afuera.
–Harry, alguien está subiendo….
–¿Será Sirius Black? –preguntó Hermione.
–No lo creo –murmuró Kamil, giró su cabeza hacia la puerta del cubículo donde podía percibir una sombra y vio, eso era….un dementor–. Oh dios, no…..
–¿Qué pasa? –preguntó Ron, inmediatamente la puerta fue abierta.
Fue entonces cuando apareció, un horrible espectro cubierto por un largo manto de oscuridad y sombras. Brighton le había hablado de los dementores con tanto temor en su voz que le asustaba, ahora podía ser participe de porque su hermano mayor les temía. Apretó fuertemente la mano de Remus mientras era absorbido los recuerdos de Harry y los miembros de ese cubículo se congelaban poco a poco por la presencia de aquella criatura. Remus despertó, como si le hubieran hechizado para que abriera sus ojos en aquel momento, se levantó rápidamente, sacó de su chaqueta su varita, apuntando al monstruo y murmurando un conjuro que pudo vencerle.
Lentamente el color se fue recuperando, Remus se sentó involuntariamente en el asiento donde estaba y pestañó un par de veces, estaba débil pero si sus hijos o Harry o cualquier niño estuviera en peligro, Lupin dejaba de ser el licántropo enfermo para convertirse en el guerrero lleno de pasión y valentía.
Remus abrió sus ojos y comenzó a urgar entre sus ropas sacando un chocolate y partiéndolo, para darse a los chicos obligándolos a comerlos. Cuando todos comenzaron a notar una mejoría en sus cuerpos, Lupin decidió despertar a Harry.
–Harry, ¡Harry! –Habló Remus despertando al muchacho, el chico se levantó y Hermione le entregó sus gafas–. ¿Estás bien?
–Si, estoy bien ¿qué fue eso? –preguntó Harry.
–Es un dementor –Hermione miró a Kamil sorprendida–. Un guardia de Azkaban, pero ya se fue.
–¿Y qué hacía aquí? –preguntó Harry, Remus volvió a tener la voz cantante.
–Buscaban a Sirius Black; toma –le da un pedazo de chocolate–. Ya les dí a todos, es para contrastar el ataque del dementor. Ahora debo ir a hablar con el conductor ¿si?
–Hmm….si….–murmuró Harry comiendo un poco de chocolate. Remus le lanza una mirada a Kamil y se retira.
–¿Estás bien Harry? –preguntó Ron.
–Si, y ¿ustedes?
–Si, estamos bien –murmuró, se abrió nuevamente la puerta, Gabriele entró desesperado para abrazar a su hermanito.
–¡Kamil! Gracias al cielo te encuentras bien –susurró Gabriele muy cerca del oído de su hermano.
–Hermano, gracias por preocuparte por mi…..
–¿Cómo no preocuparme por ti, hermano? –Se sienta junto a Kamil–. Ese dementor era horrible.
–¿Lo haz visto? –preguntó Ron.
–Habían muchos dementores merodeando por todos los vagones, a ustedes les tocó uno, a mí en particular me tocó otro que casi le cuesta la vida a un compañero mío –murmuró–. Gracias adiós pudimos escapar, Dumbledore se pondrá furioso.
–¿Hm? ¿Debido? –preguntó Harry aturdido.
–Los dementores deben estar en Azkaban, no en una escuela, pero parece que allí nos esperan más dementores que buscan a Sirius Black –murmuró acariciándole el cabello a su hermano.
–¿Estarán en Hogwarts? ¡Es imposible! –Gabriele afirmó y Hermione bajó la mirada.
–Habrá que convivir con ellos –murmuró Kamil.
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Hogwarts
Un nuevo año había comenzado, nuevamente el sombrero seleccionador comenzó a cantarle a los nuevos alumnos que habían ingresado. Kamil sonrió al ver como los nuevos niños que ingresaban al primer año comenzaban a sentarse junto a ellos, los de segundo. Gabriele se encontraba más en la punta, ya dueño de sexto grado y uno de los más importantes en Gryffindor por ser el prefecto más calificado y el cual era el encargado de cuidar a todos los miembros de esa casa, pues Godric lo había decidido así por medio de la fuerza mágica ejercida por su sombrero al buscar a un nuevo líder de los prefectos junto con Percy; aunque el año que seguía, al graduarse el joven Weasley tendría que ocupar él el mayor lugar.
–Buenas días jóvenes alumnos, los que me conocen no les hace falta mi presentación pero para los recién ingresados, mi nombre es Albus Dumbledore, soy el director de la escuela Hogwarts de magia y hechicería y les doy la bienvenida a los alumnos de primero –habló el anciano y observó a su costado–. El profesor de cuidado de las criaturas mágicas decidió retirarse para pasar más tiempo con el brazo que le queda, por mientras la materia será impartida por Rubeus Hagrid ¡suerte profesor!
Todos los alumnos comenzaron a aplaudir, más fuerte Harry, Ron y Hermione quienes sonrieron ampliamente al oír las nuevas noticias.
–Mientras por otro lado, el profesor Gilderoy Lockhart decidió renunciar y por lo tanto la materia de Defensas contra las artes oscuras será impartida por el profesor Remus Lupin ¡Buena suerte profesor!
–¡VIVA, VIVA! –aplaude Kamil con entusiasmo. Ron, Hermione y Harry le miraron e igual a él respondieron con la misma emoción.
–Ahora un aviso no muy satisfactorio, por orden del ministerio de magia y ante la fuga de un asesino, han decidido enviar dementores para custodiar Hogwarts. Principalmente les pido que no tengan miedo, los dementores pueden localizarlos por sus vidas tormentosas y se alimentan de nuestros recuerdos más felices. Pero ¡no teman! La felicidad puede estar incluso en un oscuro momento –sonrió y miró hacia los costados–. Además habrán algunos autores que evitarán que los dementores ataquen a los alumnos, entre ellos: Friedich Houson, Nicholas Backer, Nymphadora Tonks y Brighton Black.
–¿Brighton? –Kamil miró a Gabriele sorprendido.
–No me puedo librar de él –murmuró el hijo del medio, mirando a Brighton.
Albus terminó la presentación e inmediatamente todos comenzaron a comer, inclusive los aurores. Kamil miró de reojos a su padre quien al mismo tiempo le observaba. Gabriele intentaba no perder la calma, pues Percy había comenzado a acosarlo nuevamente.
Era un día normal…..en Hogwarts.
Continuará
Particularmente cambié la parte final de la historia ¿no? Hay aurores que intentan custodiar a sus compañeros, por sino se dieron cuenta es uno por casa jajaja. Friedich le toca Slytherin, Nicholas con Ravwnclaw, Brighton con Gryffindor y Tonks a Hufflepuff. Bueno espero que les haya gustado.
¡FELIZ 2011! Espero que este año les traiga mucha magia jejejeje y felicidad.
