Mi esencia

Pufff... me ha costado lo mío salir de todo el gentío que me rodeaba, desde luego no ha sido fácil. Ahora que lo pienso, son mas de la siete de la mañana, oh no, de nuevo llego tarde a clase y eso que había venido antes para que no sucediera esto mismo. Siempre igual de histéricas todas las chicas del instituto, suspiro resignado, podrían dejarme en paz es lo único que pido, se que puedo llegar a ser algo arisco y agrio con todo el mundo pero si tan solo hicieran lo que les pido otro gallo cantaría o no, quien sabe.

Por ahora lo que tengo que hacer es centrarme en la clase, en el presente y olvidarme de todo lo dispensable, como habitualmente. Toco suavemente en la puerta a lo que las voces de todos mis compañeros de clase cesan y se escucha el: "adelante" del profesor, creo que ya sabe que soy yo por su tono de voz. Abro la puerta, de nuevo el profesor frunce el ceño levemente por mi retraso.

- ¿Puedo pasar?-pregunto con voz indiferente.

- Se puede llegar antes.-me contesta un tanto agrio.

No estoy de humor si quiere dejarme pasar que lo haga y si no me marcho, después de todo mi propósito era llegar a tiempo a la clase y ya que no ha sido posible me da igual asistir o no, mi futuro es ser cantante y vivir de ello.

- Pase y procure no llegar tarde.-me contesta haciendo un gesto para que entre.

- Lo haría si me dejaran.-musito para mi mismo mientras me abro paso entre la fila de mesas.

Descubro que Sora esta mirándome atentamente, sus ojos brillan como de costumbre, parece haber escuchado mi ultimo comentario pese a haberlo dicho lo suficientemente bajo como para que nadie lo escuchara. ¿Es lastima lo que veo en sus ojos? Odio que sientan lastima por mi, y por otro lado, ninguna chica me mira con cara de lastima. Ladeo el rostro contrariado y me apresuro a tomar asiento junto a Taichi que me mira algo aburrido, esta acostumbrado a este tipo de cosas.

Después de la clase el profesor me retiene antes de que pueda salir por la puerta.

- Ishida me gustaría hablar contigo, si hace el favor.- me dice.

No tengo ganas de escuchar el mismo sermón de siempre, "como no te esfuerces vas a suspender y los estudios son muy importantes para tu futuro" Ya me lo se de sobra, lo que todos los profesores no parecen entender es que mi futuro es la música y con saber los conceptos básicos de música voy sobrado. El trimestre pasado me quedaron cinco y no mas por los pelos y este trimestre, el definitivo, se que me van a quedar mas y que voy a repetir, lo tengo perfectamente asumido. Pese a todo eso me siento en la silla de enfrente del profesor dispuesto a oírle pero no a escucharle con mi atención.

Espera a que todos salgan de la clase para comenzar con su discurso, muy caballeroso por su parte ya que la mayoría de profesores se limitan a decírmelo a la cara y delante de todo el mundo. Aunque si ya lo han echo todos una vez mas no me importa, no van a escuchar nada que ya no sepan.

- Yamato, ¿Qué te ocurre?-pregunta para mi asombro.

Ninguno de los otros profesores han comenzado un sermón con esas palabras, mi semblante sereno y serio no le da a entender que no le comprendo por lo que pregunto:

- ¿De que?

- Sus estudios.-comenta como si fuera obvio, ya comienza a tomar su curso el sermón y toda mi atención se disipa por completo.- Has bajado relativamente comparándote con otros años, ¿Qué te ocurre para dar este tremendo bajón?

- Nada.

Suspira, debería saber que es inútil pero continua y sus palabras parecen ser sinceras:

- Se que puedes llegar a sacar mucha mas nota, solo con proponértelo.- luego cambia de tema radicalmente.- ¿Es por el grupo de música verdad? Te quita demasiado tiempo, si tan solo dedicaras una hora a…

No puedo contenerme, no quiero que me sermone, ya tengo a mi padre para eso y no puede juzgar lo que hago con el grupo o lo que dejo de hacer, mis estudios no tienen nada que ver con el grupo, se separar las cosas.

- Usted no tiene derecho a acusar al grupo como principal decadencia de mis notas, no tiene nada que ver. No entiende nada, déjenme en paz. Se lo que hago con mis estudios, esto es cosa mía.

Me doy la vuelta, comprendo que nada de lo que pueda decir a continuación pueda interesarme ni captar mi interés. Antes de salir de la clase y cerrar la puerta bruscamente escucho murmurar al profesor:

- Pues no parece que sepas lo que haces.

La ira circula por mi interior, no soporto que se hable mal del grupo ya que es la única cosa que me satisface en la vida, todo lo demás me da igual. Bufo encolerizado mientras calmo mis nervios, después de todo, casi todo el mundo me sermonea con lo mismo.

- Yamato.

Escucho como una voz musical y dulce murmura mi nombre con cierto pánico. Al lado de la puerta se encuentra Sora, debe haber escuchado toda la conversación que hemos mantenido. Encarno una ceja sin comprender que hace allí.

- El profesor tiene razón…

- No me hagas reír.-le replico antes de que pueda continuar mientras le dirijo una mirada entre divertida y hosca.

Duda, abre la boca dispuesta a contestar pero la vuelve a cerrar. Bien, será mejor que me apresure para llegar a la próxima clase. Me doy la vuelta decidido.

- Espera. Déjame terminar.

La chica sigue allí, le miro evaluadoramente calculando con la mirada cuanto tiempo me va a llevar esta conversación. No creo que sepa mucho más de mí que el profesor, aunque pensándolo bien, no creo que el profesor me conozca lo suficiente. Su mirada es firme y segura, no le tiembla la voz al declarar:

- Me gustaría ayudarte.

Espera que creo que no he escuchado bien, ¿quiere ayudarme? ¿A que si puede saberse? Me sostiene la mirada con decisión, aplaudo interiormente su coraje, cualquier otra en su lugar me habría dado la razón y me seguiría la corriente con tal de que me cayera bien, pero ella no, sigue allí de pie esperando mi contestación pese a que el halo de indiferencia y superficialidad que me rodea no le hace mella. Esta chica consigue sorprenderme con sus salidas.

- Perdona, ¿a que?-le pregunto con algo de desdén.

- A ser tú mismo.

Vale, ha conseguido descolocarme del todo. Tomo aire y le dirijo una mirada divertida, esta chica consigue captar mi interés, ¿Qué querrá decir con eso? Espero a que continúe mientras contemplo como va sintiéndose mas segura de las palabras que emplea con aplomo y decisión.

- Te escondes bajo esa capa de suficiencia y frialdad porque la vida te ha tratado mal, un conflicto familiar, un mal de amores, un destino fallido, todo vale.

- No tengo nada de que esconderme.-afirmo con desgana.

Ella niega con la cabeza mientras me dedica una cálida sonrisa.

- Eso no es verdad, eso es lo que tu quieres creer pero en el fondo sabes que no. Todos los adolescentes te tienen como un ídolo por tu forma de ser tan inalcanzable a la vez que les impones cierto temor y respecto, y todos los profesores y padres te sermonean con las mismas cosas de siempre que ya sabes. Todo este mundo de aburre por su monotonía y piensas que ya no hay nada que pueda interesarte por que lo sabes todo, o lo crees saber como es el caso. Y tu tan solo quieres espacio y que te dejen a tu aire, tan solo eso.

Algo en mi interior se estremece, ¿es posible que me comprenda? No sabe de lo que habla o quizás es que mi fuero interno se a asustado por primera vez en mucho tiempo de que alguien conozca mi forma de pensar, eso es completamente imposible. Esta chica nueva… va a conseguir confundirme con sus palabras como nadie lo a echo. No le voy a dar el gusto de admitir que lleva algo de razón.

Pongo los ojos en blanco y contesto:

- No hables de lo que no sabes.

Y con más dureza de la debida aclaro:

- Déjame en paz.

Me mira como si mis palabras no fueran las que habría esperado escuchar, veo en sus ojos que la dureza y frialdad de mis palabras le ha dolido aunque lo quiera negar. Sus ojos del color de la avellana se cierran lentamente asimilando mis rudas palabras y luego se vuelven a abrir mostrándome menos luz en sus ojos, de hecho parece haberse apagado. Asiente con la cabeza y elegantemente se la vuelta y se marcha.

Ahora mismo estoy realmente confundido cosa poco habitual en mí, creo que una copa me vendrá a las mil maravillas mientras asimilo todo lo ocurrido con más calma. En los ojos transparentes de la muchacha me he visto reflejado, me he sorprendido de contemplarme como un monstruo, por lo general se leer los sentimientos que cruzan por las personas, siempre acierto pero lo que veo en ella me descoloca por completo. Indiferencia hacia mi, hacia mi que soy Yamato Ishida, no comprendo y tampoco me paro a pensarlo, si ella me ve como el mostruo que he visto reflejado en sus ojos alla ella, no le obligo a nada y tampoco he dicho nada que no debiese. Ahora lo unico que deseo es olvidar por completo esta extraña conversacion que "casi" logra tocar mi fibra interior, todo a sido una especulacion y mis labios se curvan en una extraña mueca, soy un lobo solitario.

Por lo tanto tomo el camino contrario al de Sora y siento como parte de mi esencia se queda atrás, es una sensación sumamente extraña que pronto ahogaré con la bebida.

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- Siempre es así.

La chica se da la vuelta sorprendida, no esperaba que Matt la siguiese después de sus directas y frías palabras, pero al girarse contempla a Tai en lugar de Matt. Le sonríe con desgana, había echo con Yamato lo que creía conveniente, era perfectamente consciente de una negativa por parte de Matt ante su discurso pero no esperaba que la indiferencia ahogara sus palabras y le llegara a superar, estaba dispuesta a replicar cuando le había dicho que la dejase en paz pero sus ojos azules y fríos como el hielo le habían echo cambiar de parecer, no llegaba a comprender el porque pero ya estaba echo. Y mientras se alejaba de él sentía como todas las conversaciones y la buena impresión de Matt se desvanecian por completo para fastidio suyo.

- ¿Como dices?-pregunta Sora.

- Matt, siempre es así, no se lo tomes en cuenta.

Les había escuchado. Desde luego no lo iba a tomar mas enserio de lo debido, actuaria como él había pedido, lo dejaría en paz. Después de todo tenia otras cosas en las que pensar.

- Ya, lo se.-admite, luego le dedica una amplia sonrisa con la que le da a entender que todo eso quedaba atrás.- ¿Nos vamos a la siguiente clase?

Tai, pese a no conocerla lo suficiente es consciente de que puede que su nueva amiga no exprese sus pensamientos tal y como lo dice, pero la sonrisa y los ojos del color de la avellana de esta le aseguran que todo estaba perfectamente. Le corresponde a su sonrisa.

Y mientras camina hacia la siguiente clase nota como parte de su ser se a quedado atrás, no sabe con que o porque, solo se siente distinta. La persona con la que se a quedado parte de ella es...

...Matt.

Continuará...