TRISTA PENA

AMOR AGITANADO CAP 4

Cada vez que Spike se movía intentando zafarse del amarre de las muñecas le costaba respirar, la cuerda que lo ataba estaba tan apretada que por el tipo de nudo le cortaba el cuello también, haciéndole difícil respirar, pudo ver a Faye quedarse pasmada ante la mirada de Viccious en su caballo, le preocupó aún más la actitud de su esposa, pudo ver en sus ojos el miedo que le había expresado al recordar sus pesadillas, quería abrazarla pero desde su posición le era imposible moverse. Tosió un poco al sentir el corte del paso de aire sobre su garganta, la cuerda le apretaba pero siguió intentando desamarrarse las muñecas sin quitarle la mirada a su gitana.

-Faye…- murmuro tratando de llamar la a tención. Cosa difícil porque su voz era apenas un susurro- Corre… - Tosió otra vez. Pero la ojiverde, parecía no reaccionar.

-Ven conmigo- le dijo Viccious desde su altura extendiéndole la mano a la mujer- ¿o prefieres ser arrastrada por mi caballo?, soy muy benevolente contigo, después de lo que hiciste- le dijo refiriéndose al haber intentado apuñalarlo- debería ejecutarte ya mismo, junto con Spiegel-

La peli violácea quien hasta ese momento no entraba en la realidad de lo que estaba pasando sino encerrada en el miedo de sus recuerdos, reaccionó ante la mención de su esposo. Volteó hacia la dirección donde se encontraban los demás jinetes y Spike al suelo, lo vio con la cara casi violácea, al ser ahorcado por la cuerda intentando desamarrarse y los demás jinetes riéndose de él, entonces despertó de su ensoñación no iba a dejar morir a su amado Gojo y si lo hacían morirían juntos, además estaba dispuesta a por lo menos llevarse un cabrón con ella al infierno.

En un acto reflejo para levantarse desde su posición se hizo para atrás poniendo las manos en la tierra, con su mano derecha sintió el frio metal de su daga de oro y un último recuerdo se le vino a la mente en esos momentos como una ráfaga de luz entre sus ojos: El peor día de su vida.

Se recordó a ella misma ya herida con su ropa ensangrentada, forcejeando con unos soldados que estaban dispuestos a violarla, como lo habían hecho con sus congéneres, acababa de ver el asesinato de sus padres y el resto de su aldea gitana, el humo del incendio no le dejaba ver bien sus rostros, todo era obscuro, estaba perdida a punto de desmayarse, cuando la voz de un hombre los hizo detenerse.

-Dejen de jugar- Les ordenó. Era el hombre que ahora reconocía como Viccious, líder de los Dragones Rojos.- Terminen lo que vinimos a hacer y larguémonos de aquí. – Dándose vuelta para dejarlos atrás.

Los hombres se vieron desanimados a lo que tenían pensado hacer, uno de ellos sin soltar a Faye sacó su espada dispuesto a atravesarle el abdomen junto con un "Que desperdicio, tener que matarte", pero ella en un movimiento rápido sacó la daga de oro que le había obsequiado su padre unos días antes previendo la tragedia ocurrida ese día. Apuñaló al primer hombre que se vio sorprendido directo en el cuello, salpicándose ella misma de la sangre de su captor, el segundo hombre intentó derribarla pero en otro movimiento rápido le pegó un puñetazo en la nariz provocando que el hombre se hiciera para atrás en un acto de defensa, a lo que ella aprovechó para apuñalarlo directamente al corazón, tumbando al hombre al suelo.

-¿Pero qué demonios?- Escuchó la voz rasposa de Viccious detrás de sí, se sintió iracunda, se giró sobre sí misma y se encontró con el hombre de pelo gris, al mismo tiempo que su cuerpo le hizo reaccionar, le propinó una puñalada superficial en el flanco izquierdo del abdomen, para su mala suerte no fue una herida mortal, pero si una que dejó bastante sangre visible en las ropas del hombre sin mencionar dolorosa, al ver que el hombre se llevó la mano a la herida en cuestión de segundos un tanto enfadado consigo mismo por haber bajado la guardia, quiso darle un segundo golpe pero algo en la mirada del hombre la congeló, se vio a si misma sin oportunidad de vivir si se quedaba ahí así que prefirió echar a correr. Ese hombre de mirada gélida iba a matarla, sin duda.

Corrió lo más rápido que pudo entrándose en la majestuosidad de las hierbas que hacían de entrada al bosque, alcanzó a voltear al escuchar un galope rápido detrás de ella. Era Viccious quien la seguía a caballo, corrió y sus sandalias se rompieron, pero ella siguió corriendo, tenía la ventaja de saber los caminos y atajos más estrechos, además, de que la tierra y las piedras húmedas dificultaban el paso del animal y el jinete. Corrió a saber por cuanto más, estaba cansada sin aire. Llegó a un barranco y se detuvo de golpe, moriría ahí sin duda.

Oyó el relinchar del caballo cerca.

-¡Detente, maldita Gitana!- le gritó el hombre ya a poca distancia.

Faye en un intento por tomar otro camino, piso una rama de árbol viejo que la hizo tropezar hacía atrás, cayendo cobre el barranco rodándose como una muñeca de trapo. Viccious bajó del caballo y se acercó a la orilla, vio los restos del cuerpo manchado en tierra y sangre de la mujer que yacía boca abajo, parecía que no respiraba desde esa distancia. Se rio para sí la mujer le había ahorrado el ensuciarse las manos. El asunto había terminado, volvió a subir a su caballo y se fue a terminar el infierno que había empezado.

Ese día Jet la encontró y le salvó la vida.

Regresó la memoria al tiempo real de lo que estaba viviendo, la historia parecía repetirse, los mismos uniformes, el mismo hombre que le había quitado todo lo que alguna vez tuvo, estaba dispuesto a arrebatarle la felicidad que en pocas semanas había recobrado. Nunca se imaginó volver a vivir algo así. Debía estar pagando algo muy malo de su vida pasada.

-Iré contigo, sólo déjame despedirme de él- dijo señalado al peliverde, acto seguido poniéndose de pie sacudiendo tierra de su falda- Por favor- le suplicó.

Viccious no respondió inmediatamente, por el contrario lo meditó, no debía perder más tiempo debía alcanzar al resto de sus hombres y ver los escombros del convoy para asegurarse de la muerte de los gitanos, asintió con la cabeza, le daba igual lo que hiciera esa mujer, después de todo era la última vez que esos dos se verían vivos, sabía que las despedidas eran dolorosas y ese cierto grado de sadismo le causaba gusto.

La autorización motivó más a la Faye, cuidadosa se acercó al lugar donde estaba arrodillado Spike, este dejó de moverse para verla un poco aturdido, la luz del sol reflejaba la silueta de su mujer, le parecía un ángel bajo aquellas aterradoras circunstancias. Los soldados la miraron precavidos, pero la orden de Viccious no sería cuestionada muy a su pesar, nadie se atrevería a contradecirlo así que le permitieron un espacio para acercarse. La peli violácea se arrodilló para abrazar a su recién esposo y le susurró al oído.

-Ahora lo recuerdo todo, quienes me arrebataron a mi familia hace ya tanto tiempo fueron los Dragones Rojos y aquel hombre a caballo- le recordó- Era él- dijo refiriéndose a su ex compañero.

Spike abrió los ojos sorprendido y con cierta culpa, cuando Faye se separó de él, la vio con lágrimas en los ojos aunque él no había participado en esa masacre, si fue en la época cuando ya estaba unido a ellos. La culpa lo invadió, pero la ira lo arrastró a la realidad, al intentar moverse para alcanzar a Faye, se sorprendió al no sentir el agarre de la cuerda sobre el cuello, se dio cuenta mientras la mujer se levantó tapando la vista entre él y su enemigo que la cuerda estaba floja y se dio cuenta del filoso frio en sus dedos. La ojiverde le había puesto la daga entre sus manos después de cortar la cuerda en un movimiento discreto y rápido. Observó como Faye caminaba hacia el peligris y éste le extendió la mano para subirla al caballo sentándola casi a su regazo frente a él para tener un mejor control de ella y las riendas del caballo como experto jinete que era.

-Vámonos- ordenó a sus soldados, al tiempo que la sostenía con fuerza y avanzó con el caballo.

-¡Sipke!- gritó la gitana para sacarlo de su ensoñación. Viccious inició el galope.

Los soldados lo siguieron dejando a los dos últimos confiados para arrastrar a Spike desde su amarre, cuando jalaron la cuerda para amarrarlo al caballo éste se soltó, se desató las manos y a puños y patadas desarmó a uno y luego a otro tomando sus espadas como lo había hecho anteriormente, los noqueó, sólo que esta vez dejó amarrados a los soldados a una roca con la cuerda que lo habían amarrado a él, haciendo el mismo tipo de amarre pero entrelazados de tal manera que si uno se jalase ahorcaría al otro, cuando despertaran. Tomó un caballo llevando consigo las espadas y espantó al otro que salió en dirección opuesta. Comenzó a cabalgar a todo galope para alcanzar a Viccious y el resto de su comitiva, tendría que llegar a ellos antes de que se reunieran con los demás en lo que quedara del convoy.

Alcanzó a los otros tres soldados a caballo que iban muy detrás de Viccious y su mujer, cabalgando con más velocidad se puso a la altura del último soldado brincando hacía él tumbándolo al suelo con el cuello roto, pobre hombre aparentaba ser más joven que el resto, se adueñó del caballo que no dejaba de correr y alcanzó a los otros dos que apenas se habían dado cuenta de la falta de los otros tres.

Para los soldados que quedaban, la visión del hombre que habían dejado atrás amarrado acercarse a ellos a caballo con una espada a cada mano los hizo tambalearse de la sorpresa, cuando Spike llegó a su altura con ambas espadas en un movimiento rápido cortó las riendas de cuero de las respectivas sillas de montar haciendo que los hombres perdieran el equilibrio, uno de ellos cayó rodando al piso llevándose consigo a su propio caballo quedando aplastado. El otro alcanzó a sostenerse pero en otro movimiento Spiegel le cortó el brazo lo que provocó la caída del soldado quién se golpeó la nuca con una piedra, si sobrevivía al golpe, moriría desangrado.

-¡Nos vemos en el infierno hijos de puta!- les gritó Spike.

Continúo cabalgando y estaba a unos metros de alcanzar a Viccious, era bastante rápido, recordó un par de veces que compitieron a carrera, era casi siempre su ex amigo quién ganaba, era el mejor jinete que había conocido en su vida, de hecho. Pero esta vez competía por llegar a lo más preciado que tenía y no habría quién lo detuviera, pensó el peli verde. Alcanzó a ver que su gitana se dio cuenta que venía detrás de ellos y ésta sin decir nada le sonrió.

Ella misma comenzó a forcejear con Viccious tratando de empujarlo para hacerle perder el equilibrio, provocando que los dos cayesen al suelo, Faye se rodó y se le nubló la vista por la conmoción. El líder de los dragones rojos por su parte, al ser un experto jinete supo caer al suelo, también rodó pero salió ileso.

-¿Estás loca, idiota?- le gritó a Faye. Se puso de pie e iba a cercarse a ella para agarrarla cuando una fuerza cayó sobre él también antes de poder reaccionar.

Spike los había alcanzado y en un movimiento audaz, se arrojó él mismo del caballo sobre el peli gris, provocando la caída de los dos al suelo que los hizo rodar otra vez. Se separaron y cada quién tomó una espada al tiempo que se ponían de pie. Era hora de enfrentarse, ninguno de los dos iba a perdonar la vida del otro.

Viccious impaciente hizo el primer movimiento, la estocada fue con una intención fatal, pero Spike lo pudo bloquear en con su propia espada, regresando el ataque, a lo que el peligris también respondió defendiéndose, siguieron así por algunos minutos más, uno y otro golpeaba y defendía, se provocaron heridas superficiales roces del filo de la espada por aquí y por allá, pero ninguno de los dos permitía que el otro tocara sus puntos vitales, pese a que ambos tenían toda la intención. Siguieron así un buen rato, el cansancio los empezaba a invadir.

Por otro lado, Faye los miraba expectante, quería intervenir pero no podía arriesgarse a ser un estorbo para su esposo, pese a que temía por la vida de éste. Los hombres siguieron peleando estocada tras estocada, el choque del metal sonaba con eco sobre la neblina del bosque, el ambiente para estas alturas era frío excepto para ellos dos, que se encontraban en el calor de un combate a muerte.

-¡Basta, Viccious! Estas cansado y yo también- le afirmó el peliverde.

-¡Nunca!- le contestó el otro- ¿Por qué no te mueres de una maldita vez?- iracundo, el líder de los Dragones Rojos, se abalanzó contra él en un golpe tan fuerte que provocó un calambre en la muñeca de Spike quién soltó la espada por la debilidad provocada.

Al verse en ventaja Viccious se sonrió cínico, sádico, victorioso.

Volvió a dar un paso hacia adelante ante el terror de Faye, quién gritó el nombre de su esposo al verlo herido, la visión de aquellos dos hombres no se le borraría nunca de la memoria: Viccious atravesó con su espada el flanco izquierdo de Spike en una estocada profunda. Spike atravesó el pecho de Viccious con la daga de oro aprovechando la cercanía, casi seguro de que había dado en el corazón de su enemigo. Los dos dieron un paso atrás con las armas del otro en su cuerpo. Cayeron al piso seminconscientes.

Faye se acercó a ellos aterrada, miró a Spike que respiraba cansado, pálido por la pérdida de sangre. Se arrodilló junto a él y le besó los labios. Amor mío, le susurró y lo volvió a besar. Su esposo aun despierto la abrazó. Escuchó el quejido de Viccious quien respiraba entrecortadamente, se separó del peliverde y se acercó al líder de los Dragones.

-Faye, no… - le alcanzó a decir su esposo con pocas fuerzas. Pero esta no le hizo caso. Se arrodilló al lado izquierdo del peli gris y lo miró primero con una mirada consoladora, luego con una mirada que le decía que lo perdonaba. Viccious la miró derrotado aun con la poca conciencia que le quedaba.

-¿Recuerdas a la mujer que te apuñaló, en la masacre de los Romani de sur?, ¿La que cayó al barranco y diste por muerta, la recuerdas?- le dijo ante la mirada atónita del hombre, mientras llevaba sus blancas manos a la empuñadura de la daga de oro incrustada en el pecho del peli gris.- Esa mujer, era yo- le reafirmo.

Viccious empezó a reír rebasando la línea de la cordura y la locura. Tosió la sangre en su garganta. Estaba muriendo.

-Lo sé, te reconocí- se burló de ella.- No olvidaría a la única mujer que me ha apuñalado. Spike aún consiente los estaba escuchando, entendía el predicamento de su mujer.

-Entonces, ¿Sabes que aquella comunidad era mi familia?- le dijo con lágrimas en los ojos, pero llena de ira.

-Lo recuerdo- tosió otra vez, el aire ya no entraba en los pulmones, la sangre salía cada vez más- Ese día en verdad me divertí- se rio otra vez de manera sádica.

-Viccious, yo te perdono- agarró con ambas manos la daga tan fuerte como pudo- Pero, esto es por los que mataste- le dijo al tiempo que sacó la empuñadura con fuerza y con la misma intensidad la clavó nuevamente directo al corazón, en una empuñadura final. Viccious dejó de respirar.

La pesadilla había terminado, por fin.

Spike se puso de pie, junto a ella que aún estaba en la misma posición. Sin soltar la daga. Sintió las manos de su esposo rodear las suyas.

-Todo terminó, Faye. Esta muerto- y entonces ella soltó la daga volteó a su esposo y lo abrazó, se dejó llorar como niña, siendo consolada por su esposo.

Estuvieron así un minuto más, cuando oyeron un par de caballos relinchar. Era Jet.

Ambos le sonrieron, Jet les ayudo a subir a la carreta y dejaron todo atrás, debían reunirse con los sobrevivientes del convoy que eran pocos, en la carreta durante el viaje Faye atendió las heridas del peliverde. Y se dirigieron al valle de las Sombras. Dejando su pasado atrás.

FIN.

Bien este es el capítulo final. El siguiente si así lo quieren, será el epilogo. Dejen reviews. Besos.