Los personajes de Ranma 1/2 no me pertenecen, son de su creadora Rumiko Takahashi.
Esto lo hago sin fines de lucro.

Emoción y flojera! Mucha flojera siento en este momento!
No sé para qué he citado eso, pero bueno, quieran o no aquí les dejo el penúltimo capítulo de esta parodia.


Capítulo 4: no todos se libran del matrimonio (segunda parte)

"Me alegro de que te alegres de que me alegre de que te alegres" - Noel Gallaher- Oasis.

.

Akane y Ranma bajaron del auto del Doc, con sus rostros descompuestos por la ira. Habían viajado al pasado y descubierto por fin lo que realmente había sucedido aquel oscuro día en el que habían tomado caminos distintos, ella se había ido con Mousse y él con Shampoo.

Sin perder más tiempo, se despidieron del Doc y se dirigieron al Instituto de maquillaje, para reunir a todos y contarles la verdad. Una vez allí, Akane sintió la presencia de alguien. De inmediato se volteó y descubrió al maestro Happosai, que sin previo aviso se abalanzó sobre ella.

—¡Akane mi amor, tantos años sin verte! — profirió el pequeño hombre mientras se restregaba en los pechos de la joven y exclamaba — ¡Ay, San Sinforoso, esto sí que es sabroso!

— ¡Viejo libidinoso! No se me vuelva a acercar — gritó Akane, quitándose de encima al maestro.

— ¿Por qué golpeas a este pobre e inocente viejecito? — se quejó Happosai.

— ¿Qué lo trae por aquí, anciano? — preguntó Ranma intentando asestarle un golpe en la cabeza.

—He venido a poner algunas cosas en orden.

En ese momento Soun y Genma hicieron acto de presencia y luego de saludar a los jóvenes, les platicaron brevemente de todo cuanto habían investigado.

— Sí, lo sabemos todo, Shampoo es la culpable — acotó Ranma furioso.

— ¿Cómo se enteraron de eso? — inquirió Soun.

— Viajamos al pasado — intervino Akane.

— Ay, no, no puede ser — Soun cayó de rodillas llorando a cántaros — ¡Mi hija ha enloquecido! Y todo por culpa de Shampoo.

— ¡Nada de eso, papá!

—Aunque parezca una locura, es la verdad señor Tendo, viajamos al pasado — aclaró Ranma — por eso sabemos que ella usó unos raros inciensos para manipularnos. Nada de lo que vimos aquel día fue real, Akane no se comió a Ryoga y yo jamás estuve con Shampoo.

— ¿Y saben también acerca de los duendes? — intervino Genma.

— ¿Duendes? — dijeron al unísono los chicos.

— Sí, Shampoo también hizo que unos duendes los poseyeran.

— ¿Es una broma? — interrogó el joven Saotome incrédulo.

— Me temo que no — aseveró Happosai con tono serio.

Ranma y Akane se miraron con preocupación.

— Descuiden muchachos — dijo Soun — el maestro sabe como exorcizarlos.

— ¿De veras?

— Sí y todo gracias a la profeta.

— ¿La profeta? — repitió Akane.

— ¿Quién es ella? — inquirió Ranma.

— Es la mujer que escribió una historia en la que ocurren cosas muy similares a las que nos han pasado — explicó Soun — el maestro la encontró en un sitio en Internet.

— ¿Cómo se llama esa historia?

Cuando no todo es lo que parece — informó Happosai — allí está escrito todo lo que sucedió y hasta lo que va a suceder.

El maestro les entregó a los jóvenes el capítulo 13 de aquella historia, que hace poco había impreso.

— Mira, aquí está el ritual para liberarnos de los duendes — le dijo Akane al hijo de Nodoka.

— No perdamos más tiempo y empecemos ya — ordenó Happosai.

— Espere maestro — pidió Akane — en ese capítulo dice que usted sabe hablar chino, ¿es eso cierto?

— Claro que sí, lo hablo con mucha fluidez.

— A ver, ¿cómo se dice suegra en chino? — lo desafió la menor de las Tendo.

— Lin Chen La.

— ¿Y minifalda?

— Cachi Che Lebe.

— ¡Oh! Perfecto maestro, comencemos entonces —señaló Akane.

— Bien, traigan a Ukyo — dijo Happosai. Soun y Genma obedecieron de inmediato.

— ¿Por qué precisamente a Ukyo? — preguntó Ranma.

— Porque así lo dice la profeta, hay que usarla como conejillo de Indias.

— Ya estoy aquí — anunció la chica de la espátula.

Hapossai le indicó que se recostara de espaldas sobre el suelo. El anciano se sentó a un costado de ella en posición de flor de loto, sacó de la caja un pequeño tintero de porcelana junto con un pincel y un tazón de arroz. Preparó un poco de tinta espesa con la cual dibujó un bigote y una espesa barba en el rostro de la joven. Akane y Ranma no pudieron contener la risa y estallaron a carcajadas.

— ¿Qué sucede? — preguntó Ukyo un tanto inquieta.

Happosai la hizo callar con un gesto y comenzó a meditar. Tras un breve periodo de silencio, colocó sus manos en los pechos de la joven, mientras recitaba frases en chino.

— Maestro, eso no estaba en los escritos de la profeta, ahí no decía nada de tocarle los...

— Calma Soun, es una mejora que le añadí al ritual para potenciar su efecto.

— Ah, bueno entonces permítame le ayudo, maestro.

— Yo también quiero ayudar — señaló Genma emocionado, pero se detuvo de golpe al sentir un aura amenazante a sus espaldas. Lentamente se giró y al ver a quien le pertenecía esa aura, se quedó petrificado.

— Esposo mío — dijo Nodoka con voz gélida.

— Esposa mía — balbuceó Genma y forzando una sonrisa añadió — qué alegría verte.

Nodoka acercó su rostro al del patriarca y con tono amenazador advirtió:

— Le pones una mano encima a Ukyo y te corto las dos... y algo más.

Genma tragó saliva y asintió varias veces, sin quitarle los ojos de encima a la katana que portaba su esposa.

—Está funcionando —profirió Happosai.

El bigote y la barba que el maestro había dibujado se iluminaron y esa fue su señal, colocó el tazón de arroz en el pecho de Ukyo y se puso a comer. Cuando terminó, un fuerte viento comenzó a soplar y el tazón salió volando por los aires. Luego todo quedó en calma, el viento desapareció y pensaron que todo había terminado.

Pasaron varios minutos y todos permanecían en su lugar sin moverse, por indicación del maestro. De pronto, un duendecillo emergió del cuerpo de Ukyo.

—Vaya, ya era hora de que me sacaran — habló aquel ser, que no pasaba del metro de estatura.

— ¿Cuál es tu nombre pequeñín?

—Nacha — respondió el duende — y no me digas pequeñín.

Al escucharlo, Genma se echó a reír.

— Qué te causa tanta gracia? — le increpó el duende.

— ¿En serio? ¿Nacha? — preguntó Genma sin poder contener la risa.

— Así se llamaba mi padre — aclaró el duende — falleció cuando yo apenas era un bebé.

El esposo de Nodoka borró su sonrisa de inmediato.

—Perdón, no lo sabía, lo siento mucho pequeñín.

— ¿Cómo que pequeñín?

—Oh, no, no…perdón, perdón, no fue a propósito, de veras, solo cometí un pequeño error.

— ¿Pequeño? ¡Ahora vas a ver! — advirtió Nacha y empezó a acercarse para golpear al patriarca.

Soun no paraba de reírse, nunca antes había visto a su amigo pidiéndole disculpas a alguien tantas veces.

— Te voy a poner esto como supositorio — sentenció Nacha, tomando el pincel que Happosai había usado en el ritual.

—Tendo, ayúdeme un poco ¿quiere? — clamó Genma nervioso.

— No, no creo — murmuró Soun, conteniendo la risa. Tremendo lío en el que su amigo se había metido y no quería ser parte de él ni mucho menos sentir aquel "supositorio".

—Prepárate, estúpido pelón. — anunció Nacha.

—No soy pelón…. Es solo que tengo la frente muy amplia.

— ¡Suficiente! ¡Cálmense ya! — vociferó el maestro y mirando a Nacha preguntó— lo que la profeta escribió fue correcto... ¿la pasaste mal, verdad?

—Así es anciano, creí que moriría, la tal Ukyo es peligrosa, un par de okonomiyakis y se pone tóxica... la primera vez pensé que lo que escuchaba eran truenos, pero en realidad...

—No me refería a "eso" —aclaró Happosai— hablaba de lo que Shampoo te hizo.

—Ah, sí, fui manipulado por esa mocosa de cabello morado.

—Lo siento tanto, pero ya puedes irte, eres libre.

—Me iré cuando liberes a mis camaradas —dijo Nacha.

—¿Todo terminó? —preguntó Ukyo mientras se levantaba. Se sentía un poco mareada.

—Sí, ahora es el turno de Ranma.

—No, viejo, de ninguna manera dejaré que me dibujes lo mismo que a Ukyo.

— ¿¡Qué!? — la joven Kuonji puso el grito en el cielo.

Nodoka le acercó un espejo y en cuanto la chica se vio, casi se fue de espaldas.

— ¡Oh, no! Tardaré mucho en quitarme esto y ya casi es hora de ir al Borderline... Si llego tarde, Carmelita me dejaré con más hoyos que un colador.

Conmovida, Nodoka la acompañó al baño para ayudarla a retirarse el "bello facial" que le había puesto Happosai.

—Ranma, recuéstate en el piso para proceder con el ritual.

—No insistas anciano, que no lo voy a hacer.

— Ándale, Ranma, obedece, es por tu bien —le pidió Akane amablemente— si no lo haces, Shampoo ganará.

—Como sea, igual yo de todas formas ganaré —sentenció Shampoo.

Todos los presentes voltearon a ver a la chica que había irrumpido en casa de los Tendo.

—¿A qué has venido? —protestó Akane.

—A acabar contigo, maldita —aclaró la amazona.

—No lo permitiré —gritó Mousse y volviéndose hacia Akane dijo — he vuelto.

—Sí, ya lo noté —replicó la joven.

Shampoo se aproximó a Ranma y con tono de voz severo le dijo:

—Tú no deberías estar aquí, tú tienes que estar a mi lado, pues yo soy tu esposa.

—No sueñes... después de todo lo que hiciste, lo único que quiero es el divorcio.

—Jamás te lo daré —bufó la amazona— antes de hacerlo te mataría. ¿Oíste? Si no eres mío, no serás de nadie más.

—Oiga, Tendo, ¿qué es esto? ¿Una telenovela?

—¿Y qué esperaba Saotome? Si fue el melodramático de PFernando quién modificó el guion original.

—Eso lo explica todo — contestó Genma, sin dejar de mirar a las chicas. El ambiente se iba tornando cada vez más tenso.

— ¡Déjanos en paz! Vete de aquí y no vuelvas —exigió Akane.

—Tú ser divertida, hacer reír más que los malos chistes de PFernando —se burló Shampoo.

— ¿En serio? Gracias querida Sham... oye, ¡no me cambies el tema!

—Tonta.

—Tú eres la tonta, te casaste con Ranma pero nunca lo tuviste, su corazón siempre fue mío, igual que su pensamiento.

—Dime tonta una vez más y te juro que...

—¿Qué? ¿Qué vas a hacer? — la desafió Akane.

—Te haré sufrir tanto que suplicarás que te mate.

— Ay sí, ay sí, mira como tiemblo.

—Deja de burlarte, chica plana.

—Ven y oblígame, gorda.

.

.

Después de mucho griterío, intercambio de amenazas y sermones de parte y parte...

—Akane, llegar la hora de cobrar beso de la muerte.

—Estoy impaciente —la menor de las Tendo estaba en posición de ataque, con un labial en la mano derecha y un frasco de maquillaje líquido en la izquierda.

De un momento a otro, Shampoo tomó su katana y la arrojó con tal fuerza, que Akane no la pudo esquivar. El arma se incrustó en una de sus piernas haciéndola retorcerse y gritar del dolor.

—¡Tú! ¡Gran bestia! ¿Qué te pasa? ¿Por qué me atacaste con la katana? —le reclamó Akane furibunda.

—¿Y qué más querías que hiciera? ¿Qué esta no es la pelea final del fic?

—Pero no del fic original... esto es una pa-ro-dia, aquí no hay peleas sino competencias de maquillaje, cabeza hueca.

—Perdón, me confundí — Shampoo fingió estar muy apenada.

El dolor de la herida era casi insoportable, el metal de la katana le había atravesado casi por completo la pierna, la sangre escurría de su extremidad abundantemente y cada que Akane trataba de moverla el dolor se agudizaba. Gritó lo más fuerte que pudo al tiempo que retiraba la katana de un tirón, la sangre broto mucho más. Shampoo apretó la herida y le colocó un vendaje.

—Sana sana colita de rana, si no sana hoy, también dolerá mañana —tarareó la amazona.

—En el bosque de la china, una chinita se perdió y en un acantilado la chinita se cayó —respondió Akane, a la vez que se levantaba manteniendo el equilibrio en la pierna sana.

— ¿Eso fue una amenaza? —preguntó Shampoo frunciendo el entrecejo.

Akane no contestó, solo la miró con seriedad. El dolor era terrible, así que no pudo mantenerse en pie por más tiempo. Mousse se acercó presuroso y la tomó entre sus brazos, evitando que cayera. La depositó suavemente en el piso y se arrodilló junto a ella.

—No está tan mal — comentó Mousse mientras le colocaba otro vendaje.

—La herida no está en la pierna que acabas de vendarme.

— Eh, este… sí, lo sé—Mousse sonrió nerviosamente, acomodándose sus gafas de fondo de botella— lo hice a propósito para ver si lo notabas, pensé que habías entrado en shock… ¡Cof! ¡Cof! Eres impresionante Akane, veo que estás muy lúcida, te felicito.

Akane entornó los ojos.

— Listo, ahora sí el vendaje está en el sitio correcto.

—Mousse, acabas de vendarme el brazo.

—¿Qué? ¿El brazo? ¡Ah! Sí, me pareció ver que tenías un corte allí también.

—Sí, claro… ¿Sabes qué? Mejor déjalo, yo me colocaré el vendaje.

Cuando terminó de ponérselo, trató de reincorporarse pero el dolor de la herida se lo impidió. Entonces Mousse le ofreció su mano:

Tranquila mi amada,

no importa cuán grande sea tu dolor,

toma mi mano sudada,

y comparte conmigo ese dolor.

.

— Mousse — musitó la joven Tendo sin dejar de mirar los ojos del chico, más verdes que las tortugas ninja.

—Akane — murmuró el chico enamorado.

—Mousse.

—Akane — él se acercó aún más.

—Me dejas sin aliento — confesó Akane. Sus rostros estaban ya muy cerca.

—¿De veras? — inquirió el chico con voz temblorosa.

—Sí, te apesta la boca.

—Perdón, es que… ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! —gritó Mousse con el dolor reflejado en sus ojos —¡Maldición! ¿Acaso te volviste loco, Ranma? ¿Por qué me has atravesado la pierna con la katana?

—Lo hice para ayudarte.

—¿Ayudarme? ¿Cómo?

—Dijiste que querías compartir el dolor de Akane, así que bueno, se me ocurrió que…

—¡Ya! ¡Cierra la boca! No quiero escucharte — vociferó Mousse.

—¿Te duele mucho? — preguntó Akane con gran preocupación.

— Ay, Santa Inés, me duele de la cabeza a la pies —se lamentó el chico.

—Calma, Mousse, calma, todo estará bien.

—Ay San Serafín, creo que es mi fin —insistió el desdichado muchacho.

—Ya, no seas exagerado— replicó Akane.

—Ay San Mariano, me duele hasta el…

—¡Mousse! — lo interrumpió oportunamente la joven Tendo.

—Eso te pasa por juntarte con ella —se burló Shampoo.

Akane la miró con desdén. Aunque con dificultad, logró reincorporarse y tomando entre sus manos un labial y un rímel, se puso en guardia. La amazona no esperó más, levantó su defensa y arremetió contra la joven Tendo. Sin piedad le propinó un fuerte puñetazo en el rostro.

La hija de Soun se desplomó viendo decenas de estrellitas multicolores. Ranma corrió a socorrerla.

—¡Akane! ¡Akane! ¿Estás bien? —inquirió el joven con preocupación —responde por favor.

—Witsi witsi araña tejió su telaraña y los pollitos dicen pío pío pío — balbuceó la chica, aturdida por el golpe.

—Vamos Akane, reacciona.

De a poco la chica volvió en sí y se puso de pie con la ayuda de Ranma.

—¿Qué pasó?

—Estabas cantando muy desafinado.

—No, bobo, quise decir ¿quién me golpeó? ¿Fue Shampoo, verdad?

—Sí fue ella... de nuevo.

Akane frunció el entrecejo.

—Lo siento, es la costumbre— se disculpó Shampoo fingiendo pesar.

—¿Qué quieres decir con eso?

—Seamos honestas, Akane, no importa si esto es o no una parodia, yo siempre gano en nuestros enfrentamientos.

—Bien, adelante entonces, hazlo, derrótame como siempre lo haces — la retó Akane, mientras tomaba entre sus manos una kusarigama (arma compuesta por una hoz que está unida a una cadena). Sí la amazona quería una pelea real, con gusto se la daría, junto con una gran paliza.

Shampoo no se contuvo y arremetió contra ella, quería enterrar de una vez por todas la katana en el pecho de su oponente, las estocadas eran más fuertes y Akane solo podía retroceder rechazándolas con su hoz, poniendo el peso del cuerpo en un solo pie.

La sangre seguía escurriendo de la herida, cubriendo casi por completo su pierna; si el combate no terminaba pronto, las cosas se pondrían peor de lo que ya estaban. Cuando Shampoo estaba por atacar nuevamente, Akane se adelantó y enredó la cadena en la hoja de la katana. Ambas tensaron la cadena con fuerza, pero Akane de forma inesperada pasó la cadena alrededor de su propio torso y avanzó hacia Shampoo. Al llegar a ella le dio un fuerte golpe en el estómago que le hizo soltar la katana y retroceder unos cuatro metros.

Pese al impacto recibido, Shampoo se reincorporó riendo.

—¿Qué te causa tanta gracia?

— Esto — contestó la amazona, sosteniendo en su mano un trozo rectangular de papel que Akane reconoció de inmediato.

— No puede ser, es mi cupón de descuento para la revista "Sexy boys" — señaló la joven Tendo — devuélvemelo.

— No, ahora es mío.

—Regrésamelo.

—Nop.

—Por última vez, Shampoo, regrésamelo.

En respuesta la amazona le mostró la lengua, grave error de su parte, pues terminó de desatar la ira de su contrincante.

Hecha una furia, Akane lanzó un desgarrador grito de lucha y corrió hacia Shampoo, dio un voltereta por encima de ella, cayó de pie tras la amazona, tomó posición de ataque y en cuanto se volteó, dio un nuevo grito desgarrador y con el mango de la hoz le impactó de lleno en la garganta, con tanta fuerza, que el cuerpo de Shampoo dio una voltereta y cayó boca abajo. La amazona no se rindió, el aire le faltaba pero a cuestas se levantó. Akane que ya la estaba esperando, lanzó otra vez un grito desgarrador y le propinó varios golpes a velocidad máxima, fracturándole varias costillas. Con la adrenalina a tope, no soltó a Shampoo y siguió golpeándola sin dejar de lanzar gritos desgarradores.

— ¡No vuelvas a meterte con mis cupones! —exclamaba mientras la golpeaba y lanzaba gritos desgarradores.

—Suficiente, Akane, ya déjala —le dijo Mousse lanzando un grito desgarrador.

— Pero aún faltan muchos más golpes y gritos desgarradores.

—Ya todo acabó, ella está vencida.

—No, aún no he sido derrotada — anunció Shampoo, poniéndose de pie con dificultad y lanzando un grito desgarrador.

—Me temo que sí — le dijo Mousse entregándole un espejo y lanzando un grito desgarrador.

Apenas vio su rostro, la amazona lanzó un grito desgarrador y cayó de espaldas desmayada. Akane le había pintado un bigote, una barba, pecas y anteojos, todo con marcador permanente. Y no conforme con eso también le había depilado por completo las cejas y pintado los labios con un horrible color marrón. Akane era sin lugar a dudas la ganadora absoluta del combate.

—Nunca antes te había visto tan molesta— espetó Mousse lanzando un grito desgarrador.

—Bueno, es que se atrevió a quitarme mi preciado cupón.

—¿Cupón?

— ¿Eh? ¿Dije cupón? —Akane rió nerviosamente y lanzó un grito desgarrador — Quise decir... nunca le perdonaré todo lo que nos hizo, es alguien despreciable, mala, muy mala.

—Por lo que más quieran, ya dejen de lanzar gritos desgarradores — les suplicó Ranma.

Akane y Mousse pusieron ojos de cachorrito, pero esto no funcionó y al final tuvieron que obedecer.

—¿Y ahora qué hacemos con ella? — preguntó la menor de las Tendo.

—Ya me encargué de eso.

—¿De qué hablas, Mousse?

—Ella es buscada por una conocida mía.

— ¿Buscada? ¿Por qué?

—Ya lo verás —dijo Mousse cargando a Shampoo en brazos, para después dirigirse a la calle. Todos lo siguieron intrigados.

Al cabo de unos minutos, un auto color grafito se estacionó frente a la puerta de la casa. Tenían la radio encendida a todo volumen, por lo que se podía escuchar claramente la canción que estaba tocando en ese momento: soy de rancho de El Komander.

De aquel vehículo bajaron dos mujeres y un hombre. Saltaba a la vista el hecho de que no eran japoneses. Una de las mujeres tenía la mirada muy dura, tanto que daba miedo, tenía el cabello negro y largo hasta media espalda, su piel color canela le daba un toque exótico. La otra chica era bastante parecida en apariencia, muy hermosa también, solo que poseía una mirada mucho menos severa. El chico por su parte, era alto, de más de metro ochenta de estatura, tenía el cabello castaño, ojos verdes y un rostro de gran belleza varonil; llevaba una playera tipo licra que resaltaba su poderosa y marcada musculatura.

— ¿Quiénes son ellos? —preguntó Akane sin dejar de mirar extasiada al joven extranjero.

—Son "la tía" Carmelita, Marujita y Demian — aclaró Mousse — los tres son de México.

Shampoo ya había vuelto en sí y al ver que "la tía" se acercaba, trató de escapar pero Demian la detuvo.

—Necesaria tu ayuda no era, encargarme de ella yo sola podía— le dijo Carmelita. Tenía un acento muy raro y hablaba de forma desordenada.

—¿Y por qué están buscando a Shampoo? — interrogó Ranma.

—Porque ella robó algunos de los hámsteres de Carmelita y los usó en su ramen —contestó Marujita.

—¿Hámsteres? ¿Pero cuántos tiene tu amiga?

— Decenas de ellos.

—¿Por qué tiene tantos?

— Porque necesitamos muchos para las competencias.

Akane y compañía miraron a Marujita con gesto interrogante.

— Los fines de semana organizamos carreras de hámsteres, donde la gente hace fuertes apuestas y bueno, Shampoo nos generó muchas pérdidas al comérselos — explicó la joven mexicana.

—¿Qué piensan hacer con ella? — se apresuró Mousse a preguntar.

Marujita no contestó, tan solo volteó a ver a Carmelita quien sonriendo de forma tétrica anunció:

—Ansias no coman, lo que con ella voy a hacer, en el capítulo próximo revelaré…


.

A continuación una escena lemon muy suculenta, con mucha vitamina "C":

No, no es cierto, pero ahora que tengo la atención de todos, aprovecho para agradecerles por continuar dedicando parte de su tiempo en la lectura de este fic. Un muy especial agradecimiento a Maryviza por dejarme modificar el fic original que es de su autoría, por la labor de revisión que ha venido realizando a lo largo de los capítulos de esta parodia y por incluso tomarse el tiempo de dejar un review. Infinitas gracias!

También a A. Redfox por permitirme hacer uso de sus personajes.

Amiga WorldSandy12, mil gracias por tus comentarios y por seguir pendiente de la parodia.

Angie-chan, Cheyvi, Jeffcr, Amigo, aprovecho esta actualización para a través de ella agradecerles muchísimo por haber leído Venganza Implacable. Espero se la hayan pasado muy bien leyéndolo. Gracias por sus reviews.

Nos leemos en el próximo y último capítulo! (esta vez sí será el último).