Capitulo 4

Un nuevo día acontecía en la vida de Emma Swan, hoy se había despertado de forma positiva, se había propuesto que hoy el día sería perfecto, no estaba dispuesta a que nada ni nadie le amargase el día, así que se dio un buen baño relajante, con Lana del Rey de fondo, se preparó un buen desayuno a base de tortillas, cereales y zumo, cogió su cazadora roja y se dispuso a salir del apartamento cuando su deseo de tener un buen día se fue al traste.

- Señor Gold, buenos días, me pilla de milagro, ya me iba a trabajar. -Retrocediendo un paso hacia atrás.

- No le quiero quitar mucho tiempo señorita Swan, pero sigo sin recibir el pago de las últimas 3 mensualidades.

Gold era el casero de Emma, un hombre usurero, sin escrúpulos, tiene propiedades por todo Boston y dinero para vivir cómodamente 10 vidas más, pero aun así no iba a permitir que Emma se retrase con el alquiler ni 1 mes más.

Era un hombre elegante, siempre con trajes oscuros y ese bastón, con empuñadura de oro que debería valer por si solo más que el mismo apartamento. Además era un hombre ciertamente escalofriante, en los 4 años que lleva siendo su casero, Emma juraría que no le ha visto sonreír ni una sola vez.

- ¿3 meses ya?. -con tono de falsa sorpresa. Deme un par de días por favor, ahora mismo no dispongo de tanto dinero, estoy atravesando un bache y...

- No me venga con excusas, no me sirven.-Interrumpiendo de golpe a la rubia.- Tiene 24 horas señorita Swan, si en ese plazo de tiempo no me ha ingresado el dinero de los 3 meses tendrá que salir inmediatamente de aquí.

- Por favor señor Gold, deme un poco más de tiempo, llevo aquí 4 años y es la primera vez que me retraso con el alquiler.

- Tic Tac señorita, pasa el tiempo, 24 horas y no hay más que hablar. -Dicho esto se dio la vuelta y se fue, sin dejar opción a respuesta.

- Maldito cabrón!. -Cerrando la puerta de un fuerte golpe.

Automáticamente, se dio la vuelta y se deslizó por la puerta hasta caer al suelo y depositó la cabeza entre las piernas. "¿Que voy a hacer?", dijo para si mientras una lagrima caía por su mejilla.

De camino a la escuela, en su escarabajo, no paraba de hacer números, con sus ahorros no le llegaba ni para pagar 1 mes entero, y su coche nadie lo querría ni de regalo, a pesar de adorarlo es cierto que el único valor que tiene es más sentimental que económico. Y encima tampoco tenía a nadie a quien pedirle semejante suma de dinero.

Al salir del trabajo, decidió que la mejor opción sería pedir un crédito al banco, después de que el director de la escuela le hubiera respondido con un rotundo "¡NO!" a la petición de la rubia de darle un anticipo. Un anticipo por otro parte más alto que su sueldo de 2 meses. Su trabajo era para ella muy enriquecedor, muy divertido, muy entrañable bla bla bla pero el sueldo era realmente pésimo. Esa era la única opción de conseguir tanto dinero en 24 horas, bueno más bien en 16 horas... Así que lo único que le quedaba era ir a llorar al Mills Bank que es el que le pilla más cercano.


Eran las 17.00 de la tarde y el día para Regina había sido como todos, un día normal, de hecho demasiado normal, la rutina ya le estaba empezando a asfixiar, sus días se basaban en lo mismo: reuniones, papeleo, gente haciéndole la pelota continuamente... Su único momento bueno era el llegar a casa y poder acabar el día junto con Henry.

Pero ayer por mucho que le cueste reconocerlo no había sido del todo así, esa chica aunque hubieran sido unos minutos, hizo que su corazón volviera a vibrar, que la sangre la corriera a toda velocidad por su cuerpo, no sabe realmente porque, pero discutir con esa mujer le gustó, bueno, más bien le encantó. Pero de repente un alboroto la sacó de sus pensamientos, algo estaba pasando ahí fuera y entonces uno de sus empleados tocó a la puerta.

- Adelante.-con su tono autoritario de "jefaza".

- Disculpe molestarla señora Mills. -agachando la cabeza ante la mirada penetrante de Regina.

- ¿Se puede saber que es todo ese alboroto?. -elevando la voz a un tono más intimidante.

- Es que una mujer dice quiere hablar con el director, osea con usted... ha pedido un crédito y... y ya sabe...- Con la voz temblorosa

- ¿Es usted tonto? ¿No sabe hablar o que? Pues llame a seguridad y que la saquen a la fuerza si es necesario.-dijo mientras centraba su mirada al ordenador, con la mayor naturalidad.

Entonces una avalancha entró dentro del despacho, una avalancha rubia llamada Emma y apellidada Swan.

Continuara...