No soy dueña de Harry Potter, tampoco de El Mensajero de Corazones Rotos.

Lamento todo el tiempo que tarde, sinceramente, se me olvidó esto. Je. No me odien, no prometo ser recurrente pero esto me divierte, así que seguiré escribiendo. Acerca de esta historia, olvide mencionar que es un Drarry, ¿cierto? Ups. ¡Alcen las manos los que odian a Lavender!


De cómplices y venganzas públicas

Su mal humor aumentaba con el paso de los días. Aún no había averiguado quien le había inventado el estúpido apodo y las personas seguían buscándolo para que rompiera con sus parejas por ellos, incluso después del incidente con las gemelas de Slytherin, del cual Malfoy había hecho particular mofa. Recordó que hace apenas dos días le había hecho el favor a Terry Boot de cortar con su novio Hufflepuff. Y a pesar de que tenía la excusa de que esa casa lo odiaba ya lo suficiente, recordó a Susan y se encogió de hombros, decidiéndose por hacerlo. Cuando llegó junto a Hunter Lahey, no tuvo que abrir la boca si quiera. Todo el mundo, con excepción del profesorado, estaba enterado del pasatiempo de Harry.

Él sinceramente, estaba hartándose.

Decidió esconderse detrás de una armadura cuando escuchó a Justin Finch-Fletchey llamarlo por el pasillo. El problema era que no encontraba ninguna armadura. Miró anhelante por cualquier cosa que pudiera salvarlo de ésta. Pasó junto a la puerta de un salón que creía cerrado y fue jalado dentro en un movimiento apresurado.

Sintió los largos dedos cubrir su boca, para que no pudiera gritar. Su espalda estaba pegada a algo realmente cálido. El sonido de afuera le llegó en forma de maldiciones y un Justin muy cabreado, alejándose. La mano en su boca se retiró no así el cuerpo pegado a su espalda.

Se permitió un momento de duda.

-Bueno, eso estuvo cerca.

Se erizó como un gato cuando la voz de Malfoy atacó su oído. Se alejó lo más rápido que pudo y, con la varita en alto miró al chico que lo observaba extrañado. El rubio alzó los brazos en redención.

-Tranquilízate Potter, no muerdo.- Harry bajó la varita dando un suspiro de alivio. Malfoy sonrió de lado.- Bueno, no mucho…

-¿Qué quieres, Malfoy?- dijo el moreno, ignorando el estremecimiento que le provocó el último comentario.- No tengo tiempo para…- pronto notó movimiento a espaldas del rubio. La persona se acercó y pudo reconocerla.- ¿Qué están haciendo aquí?- preguntó, mirando a Blaise Zabini.

-No te pongas así, Potter.- dijo el chico negro.- Draco, por alguna razón, te ha salvado el pellejo. Finch-Fletchey está saliendo con Abbot, esa chica, Hufflepuff o no, te hubiera cruciado hasta el cansancio.- Malfoy se rió ante el comentario, asintiendo.

-Mira Potter, nosotros estábamos hablando, ha sido casualidad haberte escuchado. Pero sin duda hay algo que quería decirte.- Harry miró sorprendido, como al mismo tiempo que decía eso, rodeaba la cintura de Zabini con un brazo. Éste se miró incómodo.

-Claro…- el moreno no pudo evitar ver la mano del príncipe de Slytherin sobre la cintura del otro, deseando que desapareciera.

-…mote.

-… ¿Qué?- dijo, y Malfoy gruño.

-¿Es que tienes algún déficit de atención o simplemente eres idiota?- el rubio lo miró alzando un ceja, estaba a punto de balbucear una respuesta a eso cuando fue interrumpido.

-Draco…- el rubio regresó su atención a Zabini, que quitaba su brazo de su cintura.- Debo irme, tengo deberes de Aritmancia…- el chico negro salió casi corriendo, sin olvidarse de golpear a Harry en el hombro al pasar junto a él y por supuesto, casi hacerlo caer.

-Pero…- el Gryffindor pudo ver la cara de confusión en el rubio. Confusión que después pasó a enojo, de hecho creyó ver algo de brillo asesino en la mirada gris, pero no le tomó importancia. Cuando Draco volvió a mirarlo, Harry concluyó que la venganza estaba siendo contemplada. No estaba seguro para quién.

-No sabía que Zabini tomaba Aritmancia…- dijo, para llenar el silencio.

-No la lleva.

-Oh… um… entonces por qué…- cerró la boca cuando los ojos del rubio se entrecerraron amenazadoramente, no que le tuviera miedo a Malfoy, pero años de amistad con Hermione y clases con Snape le enseñaron que ojos entrecerrados no llevan a nada bueno.- ¿Dijiste algo sobre motes?

Esto pareció sorprender a Malfoy, que sin duda había olvidado para qué quería hablar con Harry. No que le molestara.

-Lavender Brown.- fue lo único que dijo.

-¿Eh?- Malfoy solo giró los ojos.

-Tu elocuencia me sorprende.- el rubio se miró las uñas, restándole importancia.- Fue difícil de averiguar y solo lo hice para satisfacer mi propia curiosidad. Pero Brown es una zorra y la odio, así que te informo Mensajero que fuiste nombrado* por ella.

-¿Qué?... ¿¡QUÉ!?

-Justo la reacción que esperaba.- se burló el Slytherin.- Ahora, si me disculpas, debo ir a cortar unos genitales. Con permiso.

Harry tragó saliva, más porque no sabía que decir que por miedo, y dejó pasar a Malfoy. Por un lado estaba enojado con Laverder por ponerle un sobrenombre por demás gay. También estaba feliz de que Malfoy se hubiera tomado la molestia de infórmaselo, aunque de igual forma estaba enojado con él por lo que sea que hubiese estado haciendo con Zabini dentro de un aula vacía y a deshoras. Tenía claras dos cosas. ¿La primera? Esperaba que Lavender encontrara alguna advertencia sobre su doloroso futuro próximo en clase de adivinación. La segunda, ya no estaba muy seguro de que Malfoy fuera un oso de peluche de tamaño mediano, no al menos si las partes intimas de cualquiera estaban en riesgo ante su presencia.


Harry no se sorprendió al no ver a Zabini a la hora del desayuno. Hermione, frente a él, estudiaba un tomo grueso de un libro sobre algo que seguramente vendría en algún examen del cual él no tenía idea. Ron, con el cual había hecho las paces, estaba mordiendo un ala de pollo, medio escuchando a Seamus y Dean hablar sobre futbol. Neville estaba junto a él cortándole ramitas a una planta muy extraña que tenía hojas con forma de narices, mientras él estaba tratando de abrir una caja de Grajeas de todos los sabores de Bertie Boot. Esperaba que Malfoy llegara pronto o se perdería el espectáculo.

Cuando el susodicho entró, lo hizo con una mirada de suficiencia tal, que Harry tuvo que resguardar disimuladamente sus partes intimas, como reflejo. Lo vio tomar asiento justo en medio de Crabbe y Goyle, cortando de pleno a Pansy cuando trató de cederle un puesto (empujando a un chico de primero). Cuando atrapó la mirada de Malfoy, éste levantó una ceja, interrogante. Harry solo sonrió tan malévolamente como podía, lo cual debió ser suficiente porque el rubio abrió los ojos a más no poder. Harry incluso creyó verlo sonrojarse un poco.

El grito en la mesa de Gryffindor llenó el salón, solo a unos cuantos asientos alejada de Harry, a Lavender Brown le salían raíces moradas de las orejas que terminaban en bocas, pero eso no era todo, las bocas gritaban ¡Cierra la boca! ¡Chismosa! ¡Bocona! Cada vez que la chica intentaba decir algo.

La mesa de Slytherin fue la primera en empezar a reír, incluso Theodore Nott se ocultaba tras su libro de Pociones riendo y Milicent Bulstrode no se preocupó por ocultar las lágrimas que le salían de los ojos. Malfoy reía a carcajada suelta, mostrando todos sus dientes (perfectos dientes) mientras Crabbe y Goyle miraban fascinados a la planta parlanchina.

No pasó mucho para que los demás comenzaran a reír, Ron escupió un poco de su comida mientras Hermione pegaba su libro a su boca tratando de contener la risa. Los de Hufflepuff apuntaban a Lavender mientras reían y comentaban entre ellos la honestidad de la planta, mientras los de Ravenclaw se cubrían la boca con las manos para controlarse pero los hombros sacudiéndose no engañaban a nadie.

Harry siguió intentando abrir sus dulces, mientras disimuladamente le guiñaba el ojo a la chica. Lavender lo miró sorprendida, pero cuando estaba a punto de acusarlo la planta gritó de nuevo ¡Soplona! ¡Mentirosa! Harry casi siente la culpa carcomerle cuando nuevas olas de risa de levantaron, casi.


-Fascinante Potter.- lo abordó Malfoy en el aula de pociones, mientras recogían los ingredientes para la poción del día.- Uno podría llegar a pensar que le prestas atención a Sprout. ¿Te fijaste en ella? Se debatía entre llorar de orgullo o de risa.- se carcajeó el rubio quedamente, de manera que solo ellos pudieran oírlo.

A Harry se le hinchó el pecho de orgullo. Eso era un cumplido, y viniendo nada menos que del príncipe de Slytherin, los cuales eran maestros de las venganzas. No tenía palabras. El constante latido de su corazón al ver la sonrisa que Malfoy le dirigía no tenía nada que ver.

-Sinceramente pensé que le gritarías en tu sala común…- el rubio seguía tomando ingredientes.-…muy Slytherin de tu parte.

-No tienes ni idea.- fue lo único que contestó. Y compartieron una sonrisa cómplice antes de separarse.

Cuando Harry regresó a su asiento Ron lo esperaba con un signo de interrogación sobre su cabeza.

-¿Qué fue eso compañero? Malfoy no te estaba fastidiando ¿verdad?- le preguntó, mirando mal al Slytherin, que solo lo ignoró.

-Claro que no Ron…

-No me digas…- susurró el pelirrojo.- que te estaba pidiendo que cortaras con Parkinson.- la cara pecosa tomó un atonalidad azul.

-¡No seas tonto Ron!- gritó entre cuchicheos.- Malfoy no sale con Parkinson…

-¿Y tu cómo sabes?

-Umm… yo… Solo me felicitaba por lo de Lavender.

-¿¡Fuiste tú!?

-SHHHH

-Si el señor Potter y el Señor Weasley desean platicar pueden hacerlo fuera de mi clase, veinte puntos menos para Gryffindor.- vociferó Snape sin siquiera levantar la voz (ni la mirada de lo que sea que estaba leyendo).

Mientras salían, con algunos compañeros riéndose. Harry atrapó a Malfoy mirándolo, una media sonrisa adornando su rostro. Por primera vez no sintió el impulso de golpearlo. Una vez afuera se preparó para enfrentar a Ron, pero el pelirrojo lo sorprendió.

-Bueno, eso explica todo.

-¿Eh?

-Ya sabes... Malfoy ODIA a Lavender, pensé que había sido él…pero entonces la planta hubiera gritado cosas como ¡Zorra! ¡Imbécil! Y parecidos…

Harry solo frunció el ceño. Le parecía que se le estaba escapando algo…


*Aquí iba a poner "bautizó" pero dudo que Draco sepa lo que es un bautizo, es algo muggle ¿no?

En este capítulo no hay citas del libro, que mal... ni corazones rotos, tal vez orgullos mancillados (Lavender) y genitales heridos (Blaise). Hablando de genitales heridos... Blaise Zabini es uno de mis personajes favoritos, quiero darle protagonismo. No me maten. Espero que les haya gustado, después de todo lo que les hice esperar. Mmmm ¿Alguna idea para el nuevo trabajo de Harry?

Cualquier error que haya tenido no duden en decírmelo.

Donot:)