Cazador cazado.

~By Xiang Li~

En las oscuras calles de Tokio–Japón, bajo el terrible frio que se sentía. En pleno otoño el clima había bajado tanto como para sentirse el invierno en su esplendor. Bajo la luz de la luna que luchaba por filtrarse entre la fuerte nubosidad que cubría el cielo un grupo de detectives buscaban la solución al peor crimen en el último siglo en la nación del sol naciente.

–Las brujas y los vampiros,solo son cuentos de viejas para asustar a los niños mal portados –dijo el detective Tachibana.

–Eso es lo que tú crees, pero los hechos demuestran lo contrario –le respondió su colega el detective Korubagi mientras preparaba el polvo revelador para capturar las huellas del posible criminal.

–Esto solo pudo hacerlo un experimentado criminal en serie, algún tipo que odia a los hombres. – refutó Tachibana.

–Como digas jefe–sonrió maliciosamente su compañero –Sigue pensando así y tal vez la dama de la noche aparezca y nos succione el cuello.

–Idiotas, dejen de hablar tanto y trabajen más rápido – les grito la única mujer del grupo mientras fotografiaba la atroz escena. Un hombre alto y fornido totalmente desnudo de la cintura para abajo, con los ojos abiertos y la boca conteniendo su último grito de dolor.

–Haru–chan, deja la amargura, como se nota que hace rato no tienes novio.

–Es Hagino–san para ti –respondió la mujer– Nadie te ha dado la confianza para llamarme con mi nombre y menos con el sufijo másíntimo.

–Como quieras HaginoHaru–chan –respondió en tono de burla Kurabagi.

–Párale ya y date prisa –le reprendió el detective Tachibana –.Esto no es un juego. No puede ser que estos crímenes hayan sido hechos por un vampiro y si lo fuera no puede ser mujer, tan solo revisa las escenas.

–Lo sé, lo sé–respondió agitando sus manos –Mi queridísimo jefe, justo las escenas de los crímenes sucedidos durante los últimos 20 días, solo confirman los rumores que hay en la calle.

–Ya vas a regresar con el cuento que la culpable de sembrar el terror en nuestras calles, es una joven y sensual vampira. –respondió arrugando la frente.

–Como digas. ¿Pero quiénmás puede hacer algo como esto? Todas las victimas tiene las mismas particularidades; todos son hombres: no importa su estatura, apariencia física o color de piel, todos absolutamente todos son hombres, no ha habido una sola mujer que haya muerto.

–Eso solo demuestra que los hombres son unos inútiles y alguien se dio cuenta de ello. –dijo con sarcasmo la peli negra.

–Que sean hombres no quiere decir que sea un vampiro –respondióTachibana.

–Que dices de la marca de colmillos agudos justo en el cuello –dijo Kurabagi luchando por demostrar su hipótesis.

–Pudo ser un perro o algún animal.

–¿Un perro? Definitivamente no hay peor ciego que el que no quiere ver –argumento molesto–.No es posible el mejor detective de Tokio salga con semejante desfachatez, ningún animal podría dejar a todos estos cuerpos sin una sola gota de sangre.

–¿Y una vampira si?

–Una vampira cualquiera no, una muy especial.

–Una sexy zorra con los colmillos afilados que odia a los hombres y su orgullo, por eso es que se los arranca –soltó venenosamente Hagino – Saben que creo yo, que es un coleccionista de penes inútiles y lo de las marcas solo es para despistarnos. Si los hombres no fueran todos unos pervertidos no morirían así.

–Que hare con ustedes dos– suspiro cansado – Un pervertido, una vampira o la bestia que sea, yo seguro la cazare y le daré fin a este caso –dijo levantando la mirada al cielo como si hiciera un juramento y entonces la vio, sobre el tejado de un edificio cercano la mujer más hermosa y sexy que podía existir.

–¡Corten! –grito el director Kurosaki –Muy bien muchachos, buen trabajo. Pueden ir a tomar su almuerzo ya si lo desean. Kyoko–chan como no pudiste estar antes cuando leímos los libretos, podrías acompañarme unos minutos a mi oficina, hay algunos detalles que quiero explicarte.

–Como diga director. –respondió la chicaque se hallaba vestida de manera provocadora.

Murasame Taira, un chico que siempre se había visto envuelto en pandillas, y que ahora a sus 20 años había encontrado como la actuación le había salvado de aquella vida agitada y peligrosa, era el protagonista de la nueva película del director y productor Kurosaki, uno de los más grandes de la industria en Japón. Taira interpretaba a Kotaro Tachibana el más grande detective de la agencia de investigación en criminalística de la ciudad de Tokio.

Cuando se enteró del papel, adicionócon todo el entusiasmo posible, era justo el personaje que había deseado hacer por mucho tiempo. Ser el protagonista de una película de detectives y vencer a los malos era un gran sueño, lo que nunca había pensado es que másallá de ser un justiciero la cinta tendría un plus del que solo se enteró cuando ya era muy tarde. Maldecía como no había leído todo el libreto antes de firmar. ¿Quién hubiera creído que al estúpido libretista maquillara una ridícula historia de amor en la mejor película de detectives que podría ejecutarse en los últimos tiempos en Japón?

El día de la primera reunión entre actores y el director,y la sorpresa de estar vinculado en una historia de amor -no es que fuera renuente al sentimiento- solo le parecía innecesaria en aquel momento de su vida y no anhelaba que su carrera fuera tildada de ser un Play Boy, como sí lo era su compañero de reparto HidehitoKijima. La segunda sorpresa es que su coprotagonista nunca llego, el director la excuso ya que la chica se hallaba terminando de grabar varios proyectos lejos de la ciudad. Eso le parecía una descortesía terrible además de no saber nada de quien podría ser aquella Mogami Kyoko para darse tales atribuciones.

La fecha fijada para el comienzo de las grabaciones había llegado y la curiosidad por saber quiénsería su compañera pudo más que su molestia, pero para ahondar su indignación nunca pudo ver a la chica hasta el preciso momento en que filmaban las escenas. Sin pensarlo las reacciones de Tachibana eran las mismas que las de Murasame, no tuvo que fingir la sorpresa y hasta el deseo al ver a la aquella chica delgada con muy buena simetría en sus curvas. De estatura media, piel blanca y tersa, con una sensualidad exorbitante se hallaba allí de pie. La princesa vampiro. El corazón de Murasame dio un brinco.

Su coestrella era tremendamente sensual, le había robado el aliento en solo unos segundos. Era hermosa, simplemente la mujer másatractiva que había visto en la vida. Toda su rabia se esfumo. No podía parar de mirarla fijamente, en el mundo solo estaban ella y él hasta que el director grito corte y regreso a la realidad.

Durante el almuerzo la busco con la mirada muchas veces y justo cuando ya pensaba que la chica no aparecería llego ella a la zona dispuesta para las comidas junto a Kanae Kotonami, quiso acercárseles pero el hablador de Kijima ya estaba con ellas tal como una bestia en busca de su presa ¿Cuál de las dos chicas le gustaría al moreno?

Ver a su compañero cerca de aquella chica le incomodo de tal manera que el almuerzo se hizo pesado en su estómago. ¿Por qué se sentía así? No entendíanada,él no estaba allí para enamorarse, sino para cumplir su objetivo de llegar a ser el actor número uno de todo el país. Arrugo la servilleta con que se limpiaba en ese momento arrojándola al bote de basura y se fue de ahí, necesitaba aire, despejar sus pensamientos y calmar su corazón que no había parado de latir locamente desde que la había visto.

Pasaron los días y las oportunidades para hablar con la chica seguían siendo nulas, salvo uno que otro dialogo en pleno rodaje. Su única interacción era ejecutada por su personaje y el de ella. Se sentía entre confundido y extraordinariamente asombrado tal como lo estaba su personaje, esa chica había invadido su cerebro y su corazón. No podía parar de pensar en ella, en soñar con ella, incluso en desearla como nunca había deseado ninguna otra chica.

Odiaba sentirse así,sin control sobre sus emociones. No podía comprender como había terminado enamorado de aquella mujer a la cualal principio solo había despreciado por ser una "desconocida". Pero verla actuar le había robado el aliento, sintió la necesidad de investigar sobre ella y sin mayor esfuerzo encontró en la web a Mio en DarkMoon y a Natsu en Box–R, su corazón aunque parezca imposible termino acelerándose más. Ella era totalmente increíble, su forma de actuar era sensacional además de la elegancia y sensualidad que disponía. Todas sus quejas se fueron por un caño. Definitivamente necesitaba conquistarla.

Decidido a que ese día por fin se acercaría a la chica. Entro en el set, como todos los días las chicas del staff hacían algarabía al verlo llegar, muchas intentaban ligar con él tanto si quería el pelinegro podía tomar a cualquiera de ellas, pero no, solo había una que le interesaba y escasamente sabía que existía.

Había llegado temprano, se paseó por todos los lugares buscándola, pero no pudo encontrarla. Molesto se sentó en una de las mesas a disfrutar del café de la mañana.

–Etto… Murasame –san ¿Puedo sentarme con usted? –pregunto una chica de cabellos anaranjados y alborotados, muy corriente para su gusto.

–Como desee –respondió secamente.

La chica se sentó y abrió una cajita con comida que se veía simplemente deliciosa, el olor llego hasta su nariz produciendo que todo su cuerpo se inundara con el exquisito aroma.

–¿Quiere? –le ofreció ella mostrándole su caja de bento.

Lo observó detenidamente y se veía provocativo.

–Gracias –dijo probando un bocado.

Nunca en su vida había comido algo tan delicioso.

–¿Lo hicistetú?

–Sí, me alegra que le haya gustado. Yo quería hablar con usted, porque creo que he sido un poco mal educada, pero hasta ahora no había podido presentarme adecuadamente. No pude llegar a la lectura del libreto y en las filmaciones siempre he estado a la carrera debido a mis otros personajes… Vera, esto es vergonzoso, es mi primera vez como protagonista y más en una historia de amor –comentaba ella con las mejillas totalmente sonrojadas –Así que anhelaba hablar con mi coprotagonista , perdone si comento algún error por favor –dijo ella inclinándose hacia adelante.

El cerebro de Murasame comenzó a tejer entre las palabras dichas por la chica y la imagen allí representada y casi explota al encontrar una deducción.

–¿Tú eres Mogami Kyoko? –Pregunto despectivamente – ¡No tú no puedes ser aquella sexy chica! –grito enojado levantándose de la mesa.

–Lo soy, eso solo es el efecto mágico del maquillaje. Sé que soy una chica ordinaria, pero lo que vale aquí es mi trabajo –se defendió ella.

–¿Cómo pueden engañarmeasí? ¿Qué pudo ver el director en una chica como tú, para darle el papelmásimpórtate? ¿Acaso tu…? –sus reclamos fueron callados al sentir un fuerte dolor en su mejilla.

–Idiota, ni siquiera lo piense, yo no haría nunca una cosa así. No soy una chica hermosa, pero los personajes los gano por mi actuación. No aceptare que mancillen mis personajes ni mi trabajo. –le grito ella con sus ojos llenos de furia.

Murasame solo pudo sobar la mejilla adolorida tras aquella fuerte cachetada. Le dolía fuertemente, pero más le dolía su orgullo y su corazón. Se había enamorado de una fantasía, aquella chica con la que soñaba todas las noches no existía.

Los días pasaron y la relación entre ambos no podía ser peor. Kyoko lo ignoraba completamente, solo le dirigía la palabra en las escenas. Murasamese portaba como un niño malcriado, cada vez que podía lanzaba alguna frase acusadora que solo provocaba tensar a la chica y que segundos después su cuerpo sintiera como era torturado por pequeños demonios invisibles, algo que él no podía explicar. El aire le faltaba y con mucha dificultad lograba respirar de nuevo.

Algunas veces intento hacerla caer, otras veces poner algún bicho en su almuerzo, pero la peli naranja tenía una habilidad impresiónate para soltarse de las bromas del actor.

Un día encontró en su camerino una pequeña caja azul con un hermoso lazo rojo. Creyendo que sería algún regalo de alguna enamorada lo abrió emocionado, pero lo que encontró lo hizo correr y gritar como loco. En el fondo se hallaba una araña espalda roja.

–Qué te pasa –pregunto Kijima que estaba cerca y al oír los gritos fue en ayuda de su colega.

–¡Me quieren matar! –grito asustado.

–Eso solo una araña –rio el mayor tomando la nota que había al fondo de la caja.

"Si quieres jugar una broma hazla realista, las arañas de plástico no asustan mejor usa una como estas" –leyó.

–Esa chica está loca, juro que me vengaré. –amenazo aun acurrucado en el sofá.

–No puedo creer que hubieses sido un pandillero, tenerle miedo a una arañita.

–No es una arañita, es bicho espantoso y venenoso. Me hubiera podido morder, mi vida está en peligro con ella cerca ¡Es que no lo entiendes!

–Vale, vale a Kyoko se le paso un poco la mano esta vez. Aunque no creo que lo haya hecho con la intención de matarte. Solo te enseñaba como hacer una buena broma. Además te recuerdo que tú comenzaste.

–No la defiendas, es peligrosa.

–Es una buena chica y una magnifica actriz. Es la segunda vez que compartimos set y siempre me he maravillado su actuación y su personalidad. En vez de agredirla porque no mejor le dices lo que sientes.

–¿Lo que siento?– pregunto intrigado.

–Sí, dile que la quieres. Tu rostro lo tiene escrito con tinta roja. Tu mirada te delata cada que la miras. No lo niegues más.

–Yo no siento nada por ella. –dijo haciendo un puchero.

–Vale, vale sigue comportándote como un niño malcriado negando las cosas y solo lograras que te odie. – Tapo la caja con la araña en su interior – Te daré un consejo. Compórtate como hombre de una buena vez y se sinceró con tus sentimientos. Trátala como te gustaría que ella te tratara a ti. Adiós me llevo esta amiga lejos de ti. –le dijo saliendo de la habitación.

–¿Decirle lo que siento? – se preguntó a sí mismo.

¿Laamaba? ¿La odiaba? ¿Que sentía realmente por la chica? En el fondo de su corazón sabía muy bien que estaba complemente enamorado de la actriz. No por nada soñaba cada noche con ella, anhelaba su contacto, deseaba verla con prisa cada mañana y se sentía como una escoria cada vez que la trataba mal. Definitivamente sabía que era un idiota de tiempo completo.

–¿Quién eres tú? ¿Por qué haces esto? –pregunto Tachibana al ver los cadáveres que le rodeaban en aquel viejo templo.

La chica frente a él solo sonrió malévolamente, lucía un pantalón excesivamente corto, un top de cuero negro, botines y su larga cabellera negra con visos morados suelta.

–Se lo merecen. –dijo ella mientras desgarraba el miembro de su última víctima.

–¿Esa es tu idea de justicia?

–No vengas a darme sermones según, la idea de justicia de tu raza. – grito ella llena de furia.

–¿Qué clase de bestia eres? Dilo antes que te mate.

–Como si pudieras hacerlo –se burló la chica –. Los hombres siempre se dejan llevar por lo que tiene allí colgado, comenten crímenes contra sus propias mujeres y niños;y nunca pagan lo justo por sus ellos. Ustedes los humanos no son más que unos hipócritas.

–Para eso está la justicia.

–Bah ¿Cuál justicia? Una que pagan con dinero. Te diré un detalle, ustedes han estado tan ocupados observando las escenas en las que yo he cobrado justicia, pero no han revisado los expedientes "de las víctimas" –dijo despectivamente – Todos absolutamente todos se han burlado de esa justicia que tanto proclamas.

La chica camino seductoramente hacia el detective, mirándolo fijamente mientras sonreía.

Tachibana se hallaba totalmente paralizado con su arma desenfundada apuntándola directamente. No entendía que había en ella que lo hechizaba de tal manera que no podía retirarse de allí y tampoco podía dispárale, solo contemplarla y desear un poco de sus caricias, aunque, su fin fuera el mismo que el de aquellos desgraciados que se hallaban desparramados en el suelo.

Era un deseo loco, porque, como podía sentir algo que no fuera repulsión u odio por quien supuestamente era su enemiga.

–No puedes matarme, porque al final no eres mejor que esos idiotas que están allí –dijo señalando los cadáveres–.Me deseas y tus ojos lo dicen.

–Yo no puedo sentir nada por una bestia que merece ser cazada. Señorita si usted fuera un ser de bien yo… –dudó un poco lo que iba a decir–. Ni siquiera se su nombre, además no se arrepiente de sus crímenes, yo tengo que…–la voz se le iba al sentirla tan cerca, podía olfatear su exquisito perfume –. Usted y yo somos enemigos –dijo casi en un hilo de voz.

–Dime Kasumi, ese es mi nombre –le susurró al oído–Pero únicamente cuando estemos solos, no quiero oír mi nombre en labios pecadores que no se lo merezcan. Tachibana –san, cuanto me hubiera gustado conocerlo en otra situación –dijo dándole una mirada sincera mientras posaba sus labios cerca de los del detective.

Solo había sido un toque antes deque ella,envuelta en esa aura misteriosa emprendiera mágicamente la huida. Fuertes espasmos le recorrían el cuerpo, su corazón latía como loco. Llevo su mano a sus labios, mientras cerraba los ojos como queriendo grabar en su memoria aquel momento mágico.

–Kasumi –balbuceo –¿Por qué tenemos que ser enemigos?

–Perfecto y en una sola toma –grito emocionado el director.

Ya no podía negar sus sentimientos, las palabras pronunciadas por Kijima lo habían golpeado fuertemente. Ya no había vuelto a hacerle bromas a la chica y mucho menos a tratarla mal. No podía seguir comportándose como un idiota. Esa mañana cuando se levantó decidió comenzar a conquistarla de manera sutil, necesitaba el perdón de la chica por lo grosero que se había comportado.

Cuando llego a las locaciones no había podido encontrarse con la chica, solo pudo dejar una rosa blanca en su camerino mientras iba a vestuario y maquillaje, sus escenas estaban programadas entre las primeras. Le hubiera gustado hablar con ella antes, pues ese día tenían algunas escenas de romance entre los protagonistas de la película. Sabía que el beso solo sería un roce, pero en su interior lo anhelaba, como un sediento anhela el agua en medio de un desierto.

Era el medio día, por fin un poco de descanso. Quería poder acercarse a la chica. Ya no podía seguir escondiendo lo que sentía. Aquel roce en los labios lo tenían como loco, no había sido entre Kyoko y Taira, era entre los personajes de la película, pero él no podía evitar sentirse al igual que Tachibana. Las emociones filmadas no habían sido fingidas, brotaban de lo profundo de su ser.

–Kyoko reacciona de una buena vez –le gritaba Kanae–. Como actriz los besos son algo normal, además eso no fue ni siquiera un beso.

–¡Si lo es! –chillo la peli naranja – Además es la primera vez que lo hago. –Dijo con el rostro cubierto por el sonrojo –.Es mi primer beso como actriz.

Taira no pudo decirnada, sentía un fuerte calor en su rostro. ¿Cómo explicarlo? Las palabras de la chica habían sido aliciente para su debatido corazón. Poco le importaba que ella se hubiera cubierto de la magia de Kasumi, él sabía que detrás del personaje estaba la actriz, aquella chica que lo había hechizado a un punto sin retorno.

Nunca creyó escuchar esa información en la cafetería destinada para los actores, solo había ido por un refresco, que pensaba llevárselo a Kyoko y así tener alguna excusa para hablar con ella, pero se había hallado con la sorpresa de que ella se encontraba en el sitio con Kanae totalmente sonrojada y con los ojos perlados por las lágrimas.

Quería correr abrazarla y besarla allí mismo. Decirle que estaba perdidamente enamorado de ella y ya no soportaba esconderlo. Avanzo dos pasos hacia ella.

–Mogami Kyoko, Kotonami Kanae, es hora de retocar sus maquillajes – dijo la auxiliar de vestuario que había sido enviada a buscar a las chicas.

Cada día madrugaba y antes que alguien pudiera verlo dejaba en el camerino de Kyoko una rosa blanca y una tarjeta. Esa mañana había ido a la floristería y vio un ejemplar que lo dejo impactado. Había una rosa de color negro, aun en capullo. Además habían llegado las más hermosas rosas de color rojo. Le pidió a la vendedora que le hiciera un ramo con la rosa negra en el medio, luego rosas rojas rodeándola y luego blancas. Escribió el mensaje para la tarjeta y salió para la filmación. El tráfico se hallaba pesado, miraba el reloj en su mano. Definitivamente llegaría tarde.

Llego justo con el tiempo encima para vestir el atuendo de detective Tachibana. Ojala las chicas de maquillajehicieran lo más pronto posible.

La locación para ese día era una vieja casa abandonada en las afueras de la ciudad, el aspecto del lugar era perfecto para la película.

Kyoko no vería el ramo hasta que regresaran en la tarde al estudio, lo más probable es que la florería ya hubiera hecho la entrega, solo esperaba que no hubiera ninguna curiosa que leyera la tarjeta. Era un poco vergonzoso lo que decía, pero eran sus sentimientos plasmados allí.

–¡Maldita escoria!–gritaba Hagino persiguiendo a la dama de la noche como la había llamado su compañero que yacía en el suelo, Kurabagi había intentado seducir a su enemigo mientras su jefe no estaba para luego atacarla y quedarse con los méritos de ser él quien había destruido a la enemigo número uno de la ciudad. Aunque este solo había logrado que la chica le diera un golpe tan fuerte en a entre pierna que tal vez, el hombre nunca podría tener hijos en lo que restaba de vida.

–Agradece que no lo mate, es igual que todos los hombres. Solo quiere aprovecharse de las mujeres, no sé porque lo defiendes –respondió la de cabellos negros con violeta, observándola de frente.

Un ligero crujido se escuchó en el aire, Murasame observaba toda la vieja edificación mientras esperaba su entrada en escena. Las vigas del techo se veían desgastadas, un mal presentimiento le cruzo en el pecho. Observo aquellos viejos maderos, la inclinación era rara. Su mente proceso tan rápido la información como pudo.

–¡Kyoko! –gritó empujando a la actriz que se hallaba debajo de las vigas, la chica cayó a unos metros.

Todo era confusión, la nube de polvo no permitía la visión, salvo la de la potente cámara usada en la filmación. El sonido del desplome del madero fue estrepitoso acompañado de un desgarrador grito, que lleno el lugar.

Kanae busco como pudo a su amiga, la hallo adolorida bajo un viejo escritorio. Kijima había alcanzado a correr.

El director se hallaba consternado, la viga del techo se había desplomado justo en el momento de la grabación menos mal las chicas estaban ilesas.

–Etto… Director donde se encuentra Murasame–san –preguntó una de las chicas de vestuario que vio la bufanda que el actor usaría en el suelo.

–Murasame –gritaban algunos llamando al actor. Kyoko se soltó de los brazos de Kanae y corrió hacia la escena del accidente, estaba muy preocupada. La viga hubiese caído sobre ella sino fuera porque alguien dijo su nombre y la empujo. No sabíaquién era, pero le debía la vida.

Sus ojos no podían creerlo. El que había tomado su lugar era justo aquel chico que tantas veces la molestaba y despreciaba, y que desde hace yaun tiempo solo la observaba y suspiraba, no comprendía la actitud de él. Desesperada comenzó a mover escombros.

–¡Ayuda Murasame –san está atrapado! –dijo la actriz. De inmediato varios hombres se acercaron a quitar la viga sobre él. Kanae llamo al hospital, mientras Kyoko rogaba porque el chico reaccionase.

La ambulancia no tardó en llegar, lo evaluaron rápidamente. El actor presentaba una fuerte hemorragia y se hallaba inconsciente. Kyoko sentía que se le desgarraba el alma verlo así. Subió con los paramédicos y fue con ellos en aquel vehículo, no quería separarse ni un segundo de su salvador.

Tomo la mano del peli negro mientras pronunciaba su nombre en forma de plegaria –Por favor Murasame –san tienes que despertar, escúchame y despierta por favor.

En el hospital algunas enfermeras miraban mal a Kyoko por su vestuario tan atrevido, las fachas de Kasumi eran excesivamente provocadoras y a más de un médico se le iban los ojos para donde no debía.

–Alguien que lo ayude por favor –gritaba la chica desgarradoramente

–¿Quién viene con él? –pregunto una enfermera.

–Yo señorita –respondió Kyoko –. Vera estábamos en medio de una grabación cuando una enorme viga le cayó encima. Por favor deben salvarlo –suplico la joven en medio de lágrimas.

La mujer se compadeció de la chica, sus vestimentas no fueron razón para menospreciarla como lo habían hecho las otras enfermeras. Para la profesional valía más el dolor de aquella alma que suplicaba ayuda.

–Sígame por aquí, necesito preguntarle algunos datos para el ingreso.

Minutos después llego el director junto Kanae. El director firmo el ingreso y cargo la cuenta a nombre de la aseguradora de la película y pidió que revisaran también a la chica.

Las horas pasaron angustiosamente y no se tenían noticias del actor. La operación se alargó un buen tiempo en el cual solicitaron algunas bolsas de sangre, la actriz quiso donar, pero por ser menor de edad no se lo permitieron. Algunos chicos del staff llegaron y sirvieron de donantes para el actor. El tiempo parecía detenerse asfixiando a todos, llevándolos a un punto donde la angustia los consumía vivos.

Kyoko se negó a irse a su casa. Kanae fue y le busco un cambio de ropa, y algunas cosas que podían serle útiles para pasar la noche en el hospital. Las grabaciones fueron suspendidas, no podían avanzar escenas sin sus dos grandes estrellas.

–Familiares del señor Murasame Taira– pregunto un médico.

–Nosotros estamos a su cargo –respondió Kurosaki –Yo soy el director de la película y ella su compañera de reparto.

–Tenemos excelente noticias. A pesar de lo complicada de la cirugía pudimos reconstruir los huesos fracturados de su brazo izquierdo, el cual presentaba una fractura múltiple de cubito y radio, además el pronóstico para sus costillas es positivo si se hace el adecuado post operatorio. El reposo total por un tiempo es necesario, además el paciente acepto muy bien la trasfusión de sangre con lo cual dimos vuelta a la gran hemorragia que presentaba. Afortunadamente pese al estado de inconciencia con el que entro no presenta traumas neurológicos y ni craneoencefálicos. En pocas palabras esta fuera de peligro.

Para Kyoko y el director parecía que el medico les hablaba en marciano, lo que entendían era que el chico estaba a salvo.

Kijima llegó portando un gran ramo y pidió permiso para ingresarlo en la habitación que le había asignado a Murasame, algunas sonrisas coqueteos con un par de enfermeras habían surtido efecto.

Kyoko después de ser obligada por Kanae a ir a la cafetería y comer algo, necesitaba prepararse si pensaba quedarse la noche allí. La jefe de enfermeras solicito a la chica esperar al joven en la habitación mientras los demás se retiraban, al siguiente día podían visitarlo.

Adentro de la habitación, la chica queda sorprendida por aquel ramo de rosas, era único y especial, pero su sorpresa fue mayor cuando vio su nombre escrito en la tarjeta.

"Sé que te inquieta saber quiénes la persona que cada día te deja una flor y un mensaje en tu camerino, tal vez no me creas ya que me porte muy mal contigo sin una razón justificada. Sé que solo soy un idiota y que debería darte la cara y decirte esto de frente, pero cuando estoy contigo quedo desarmado completamente. Kyoko me enamore de ti, másallá de tu apariencia. Me sedujo tu profesionalismo y tu personalidad me conquisto. Tengo que tragarme mi orgullo para confesar lo que siento y pedirte una oportunidad de borrar aquella mala imagen que yo mismo cree. Te amo y ya mi corazón no soporta un minuto más sin confesarlo, sin pedir que me des una oportunidad de al menos ser amigos. Sé que soy un fanfarrón al querer aspirar poder conquistarte un día y tener un rincón importante en tu corazón.

PD: Los colores tienen un significado, el blanco es tu dulzura e inocencia, el rojo es el fuerte amor que te tengo y el negro, te representa a ti, una rosa única y difícil de hallar.

Murasame Taira."

Kyoko no pudo más que llorar leyendo la nota, el admirador secreto por quien todas las chicas del staff se preguntaban, no era otro, sino aquel quien había considerado un enemigo, que había cambiado drásticamente y que ahora le debía la vida.

La mañana llego y con ella Murasameabrió sus ojos, sintiendo un fuerte mareo. Las imágenes en su mente y los sonidos que llegaban a él conseguían hacerlo sentir en un carrusel. Observo el techo blanco de la habitación, el dolor en su cuerpo era casi insoportable. La máscara de oxígeno en su rostro le ahogaba y las ataduras que sentía producto de la canalización de sus venas lo hacían sentir como si fuera un faraón que despertaba después de miles de años y se encontraba con la sorpresa de estar en sarcófago.

–Despertaste –le dijo Kyoko con una dulce sonrisa –Gracias por salvarme. Avisaréa los médicos que ya estas consciente.

El equipo médico llego y realizo una exhaustivarevisión del paciente.

Kijima llego justo apenas los médicos salían de la habitación. Obligando a Kyoko a que fuera a casa a cambiarse y descansar un poco.

–Así que este es tu estilo de conquistar a la chica que te gusta –se burló de Murasame.

–No sé de qué me hablas –.respondió el más joven volteando el rostro para otro lado.

–No te hagas el tonto –se rio mientras se sentaba a su lado –. Haciéndote el héroe, hermano yo no sería capaz de arriesgar tanto por una chica a la que ni le dirijo la palabra. Bueno como vas a dirigirle la palabra si antes solo lo hacías para insultarla, ahora solo te queda mandarle rosas secretamente y suspirar los pasillos cada vez que la ves.

–Si viniste a burlarte puedes irte por donde entraste.

–Cálmate, perdón solo quería hacerte una broma. Vine a acompañarte para que esa chica se fuera a descansar un poco, ella vale lo que pesa en oro. Se quedó toda la noche a tu lado, no ha dormido nada. Creo que ya es tiempo que dejes de jugar al amante secreto y le digas lo que sientes. Aunque lo más probable es que si leyó la tarjeta de ese ramo, ya debe saberlo.

–¿Acaso listes la nota?

–Acertaste, necesitaba saber que habías escrito para asegurarme de hacer un buen papel como cupido.

–Idiota, si tan solo pudiera levantarme de aquí te mataría.

–Jajajaja ya lo harás después o tal vez me agradecerás, por ahora siente libre al no tener la máscara de oxígeno que portabas anoche.

–Etto… disculpe Murasame–san ¿Puedo pasar?

–¡Oh! Si es la hermosa Kyoko–chan, entra y le haces compañía a este héroe. Luego te vuelvo a visitar. –Dijo Kijima retirándose.

–¿Cómo se siente Murasame–san? –preguntó la chica tímidamente.

La expresión de ella provocaba espasmos en el cuerpo del actor. Cuanto daría por levantarse de ahí y estrecharla entre sus brazos. El día de la grabación cuando él sintió aquelpeligro no pudo más que pensar en protegerla.

–Me…mejor, gracias.

–Gracias a usted por sálvame –respondió la peli naranja haciendo una reverencia.

–No es nada, no te preocupes.

–¿Como que no? Puso en riesgo su vida y mire las heridas que tiene, todo por mí.

–Etto… Mo…Kyoko –san… ¿Usted leyó la tarjeta de aquel ramo de rosas? –preguntó tímidamente. No quería entrar en discusiones con la chica sobre el porqué la había salvado y termino tocando un tema que se le hacía espinoso.

–Sí, es muy bonito lo que dice, pero creo que debe estar influenciado por el personaje. Usted nunca podría enamorarse de una chica como yo.

El peli negro se levantó súbitamente de la cama y casi cae de ella, unas tiernas manos lo sostuvieron para evitar mayores daños.

–Cuidado con lo que hace, si necesita algo puede decírmelo–. Lo regaño la actriz.

–Por favor no se menosprecie, eres la chica más increíble que he conocido. Fui un idiota al no comprenderlo al principio. Yo solo quiero que no mal interprete mis sentimientos, pues la amo como nunca he amado a ninguna otra mujer.

El sonrojo se hizo presente en la chica.

–Lo siento pero yo no puedo enamorarme, lo hice una vez y me decepcionaron mucho.

–Entiendo que una mala experiencia te haya hecho sufrir, pero por favor no cierres tu corazón. Por ahora yo seré feliz conque me permitas ser tu amigo y luchar por sanar esas heridas, anhelo un día poder conquistar tu corazón.

–Pero…

–No pongas másobjeciones, permíteme darte mi corazón aunque no tenga nada a cambio. –dijo acercando a la chica lo más que podía a su pecho dándole un tierno beso en la frente.

Un año después, por fin llegaba el estreno de la película más esperada por la los cinéfilos japonenses. Los efectos especiales acompañados de una excelente trama y protagonizada por dos actores, que prometían ese año arrasar con los premios que eran otorgados a la industria hacían de "Embrujo bajo la luna" la cinta más prometedora de los últimos tiempos.

Los periodistas se conglomeraban en la sala de prensa, ya habían visto el pre–estreno y solo excelentes comentarios podían hablar de la cinta.

–Murasame –san quisiera preguntar si es verdad lo que dicen los rumores; que usted y la señorita Mogami se vieron afectados por sus personajes, ya que hay comentarios que el amor paso del cine a la vida real y mientras grababan las escenas sostenían un tórrido amor.

–Eso es falso, bueno no del todo. Es verdad que nos conocimos en la película, pero no fue el hecho de ser amantes en la trama lo que hizo que yo pusiera mis ojos sobre esta chica presente. No les voy a negar que esté completamente enamorado de Kyoko, su personalidad es maravillosa, más que su apariencia física o lo seductora que se pudiera ver Kasumi, es la forma de ser de Kyoko la que me sedujo. Pero para mí desgracia ella no me veía de la misma manera. Lo único que podían ver en los pasillos era como yo suspiraba por ella y trataba por conquistarla mientras que Kyoko solo me dejaba claro que únicamente podíamos ser amigos. No saben lo duro que fue hasta que por fin hace dos meses, después de mucho suplicar e intentar, algo que no me arrepiento porque ella es la mejor chica que puede existir, me dio el sí.

–Así que mis queridos amigos, sí somos novios, pero solo hace poco. En san Valentín ella me dio la alegría de aceptar mis sentimientos. Señores, lamento informar que si alguno tenía esperanzas con esta chica, pues ya yo les he ganado.

–¡Taira–san por favor! –le reprocho Kyoko con las mejillas tan coloradas como el vestido que lucía esa noche y contrastaba con el cabello negro que ahora portaba.

–Perdón amor, pero no es justo que tengan esperanzas. Ahora que por fin conquiste tu corazón no pienso dejarte ir de mi lado. Viví lo suficiente como un cazador que ha sido cazado por su presa, me encontraba embrujado con tu encanto aguardando el día en que por fin le dieras vida a mi corazón con tu amor.

Sin decir una palabra más e ignorando a todos los presentes, se acercó a la chica tomándola de la cintura y dándole un auténtico beso cargado de amor.

El staff y los periodistas se hallaban conmocionados por la bella pareja, mientras un rubio cantante que se hallaba en la sala de su casa enojadotiraba lejos el control remoto del televisor.