Holaaa :3 Estoy muy motivada últimamente y escrito 3 capítulos de sopetón (empece algo tarde a escribir los capítulos del fic y pensaba que no me daría tiempo a terminarlos) pero actualmente estoy contenta con el resultado. También tengo pensado que nada más terminar con este fic del Nalu week, empezar con uno que tengo pensado desde hace casi un mes y que también será un fic Nalu. ¿Qué os parecería una Lucy cantante y un príncipe Natsu que pasa de sus deberes reales? Espero sus opiniones. x3 Y bueno, y con esto y un pingüino(?) ¡Que comience el nuevo capítulo!

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Después de un largo día con las chicas, la maga estelar volvía junto con las demás (Levy, Juvia, Erza, Wendy, Charle y Lisanna) de una comida entre amigas. Volvían al gremio en donde los chicos les esperaban y de mientras, las chicas conversaban sobre sus relaciones sentimentales.

-¿Qué tal lo llevas con Gajeel, Levy-chan? –preguntó Lucy curiosa.

-Como siempre-contestó la peliazul-. Es serio y me llama enana la mayoría del tiempo, pero en verdad, tiene una parte tierna que me conmueve. Y siempre me dice que soy su mayor prioridad, y que quiere hacerme feliz entre todo lo demás.

-Awww –dijo la maga del agua-. Ojalá mi Gray-sama se preocupara tanto por Juvia…

-Gray te quiere mucho, Juvia –contestó Lisanna-. Y aunque este a otra cosa, siempre tendrá un tiempo para ti.

-Y no te olvides que si alguien intenta ligar contigo, él va a congelarle hasta los huesos –siguió la felina blanca.

-Es cierto, ¿no os acordáis de las veces que Lyon trató de conquistarla? –preguntó Wendy, haciendo que las demás rieran un poco y Juvia se sonrojara.

-Bueno chicas –interrumpió Erza-, ya casi hemos llegado. Pero antes…

Entonces las chicas, excepto Wendy y Charle, miraron intrigadas a Lucy dejándola extrañada.

-¿Qué os pasa? –preguntó la rubia.

-Bueno, como ya sabes… -empezó a decir Erza.

-Dentro de poco haces dos años con Natsu-san y… -continuó Juvia.

-Nos gustaría saber si tal vez… -siguó Lisanna.

-Se haya atrevido a dar el siguiente paso –dijeron las tres chicas a la vez. Lucy tras este comentario, se quedó complemente sonrojada.

-¿P-pero qué decís? –tartamudeaba la maga.

-Lo que oyes. –respondió Erza.

-Natsu es un buen chico –dijo Lisanna-, y te aseguró que sería un buen marido.

-Chicas… ya sabéis como es Natsu –interrumpió Lucy-, yo le quiero mucho, y yo sí quiero dar ese paso para fortalecer nuestra relación pero…

-¿Piensas que Natsu-san al ser tan denso no esté preparado? –preguntó Juvia. Lucy no contestó de inmediato, pero cuando lo hizo asintió con la cabeza mientras miraba apenada al suelo.

-Lucy, Natsu-san te quiere mucho –habló Wendy-, y yo creo que no es tan denso como tú crees.

-Cierto, si fuera demasiado denso no estaríais en una relación desde hace dos años –continuó Charle.

-Gracias –agradeció Lucy-, pero, aunque me digáis esto la realidad no la cambia nadie. Y la realidad es que Natsu tal vez ni sepa la carga que conlleva el matrimonio. Y yo no quiero presionarle. Yo lo quiero tal y como es, y prefiero que estemos así que tomar el camino equivocado.

Las chicas miraron al suelo apenadas, y al ver esto, Lucy volvió a hablar.

-Pero no os desaniméis, mientras que estemos bien eso es lo que cuenta, ¿no? –preguntó moviendo las manos-. ¡Ah! Ya estamos en el gremio, entremos.

Lucy entró rápidamente al interior del recinto y segundos después las demás. Allí se encontraban la mayoría de los miembros, excepto algunos que se encontraban en plena misión.

-Hola –saludó Mirajane desde la barra-. ¿Qué tal la comida?

-Estaba muy buena –contestó la rubia acercándose a ella junto a Lisanna. Las demás se habían dispersado por la sala para hablar con los demás.

-Gracias por recomendarnos ese sitio, Mira-nee –siguió la menor de las Strauss.

-De nada –sonrió la peliblanca-. Ah, una cosa más.

En ese momento, Mira sacó del bolsillo de su vestido un sobre y se lo entregó a Lucy.

-Esto es para ti –dijo-, me lo ha dado Natsu hace unas horas.

-¿Natsu? –preguntó la maga tomando el sobre-. ¿Qué habrá hecho esta vez?

Se alejó un poco de las peliblancas y abrió el sobre, donde se encontró un papel escrito en él, escrito en puño y letra por el dragón Slayer de fuego.

"¡Luce!

Siento no estar ahora en el gremio, tenía varias cosas que hacer.

También quería decirte que he dejado una cosa en el antiguo edificio en donde vivías. ¿Podríais a buscarlo?

Te quiere,

Natsu Dragneel"

Lucy se encogió de hombros mientras suspiraba.

-No tiene remedio –pensó. Avisó a Mirajane y a Lisanna que se tenía que ir y ellas asintieron. Tras esto, salió por la puerta, rumbo al lugar al que tenía que ir.

Cuando llegó, se encontró con la propietaria del piso en la entrada del lugar.

-Ya estabas tardando. –dijo.

-¿Eh? ¿Me has estado esperando? –preguntó la rubia. La mujer no la respondió, sólo la tomo del brazo y la arrastro directamente hacia el lugar que hace tiempo fue su casa. Hizo entrar a la chica en el piso y cerró la puerta tras de sí, dejando sola a la maga estelar.

Lucy esperó unos segundos para asegurar que la mujer se había ido, pero seguía extrañada por el comportamiento que acababa de tener la propietaria. Miró a su alrededor y encontró todo pulido como los chorros del oro. Solo se encontraban los muebles que venían ya incorporados con el piso, y la cama, únicamente con el colchón que una vez fue su cama. Encima del colchón había una caja de gran anchura pero no muy alta, y tenía un lazo encima de la tapa. Lucy se acercó a la caja y nada más estar de frente la tomó en sus manos. La inspeccionó por encima y se puso a pensar.

-¿Esto es lo que Natsu quería que fuera a buscar?

Le entró curiosidad por saber que contenía en su interior, así que lo volvió a dejar encima de la cama y poco a poco fue quitando la tapa de la caja. Dentro de ésta, había una prenda azul oscuro, decorado con bordes de pequeñas estrellas blancas. Lo alzó y vio que era un vestido con el escote en forma de corazón y que le llegaba hasta un poco más arriba de las rodillas. En la caja también pudo ver unas sandalias con tacón de color negro y una pulsera de plata con estrellas y un bolso negro, y Lucy no pudo evitar sonreír. Entonces, Lucy vio de reojo que en el interior de la tapa, había un mensaje:

"Pruébatelo"

Y Lucy sin más dilación, tomó las prendas de la ropa y fue al cuarto de baño.

-Luego me disculparé con la propietaria por usar el baño sin su permiso –pensó la chica. Se desvistió y se dio una ducha rápida, aunque también fría por la falta de agua caliente, y se puso el vestido nada más secarse. El vestido le quedaba a la perfección. Se calzó con los tacones, cambió sus cosas de bolso y salió del baño. Dio un pequeño brinco al volver a ver a la señora con la caja vacía.

-Esto… -empezó a decir la maga hasta que la señora interrumpió.

-No te preocupes, solo te lo permito esta vez.

-Gracias –sonrió la chica. Se dispuso a volver al baño para tomar la ropa que había dejado atrás para guardarlo en la caja y marcharse.

-No te preocupes por tu ropa, mañana puedes venir a por ella.

-Pero…

-Tienes algo más importante que hacer –y entonces, la propietaria le entregó un sobre a la maga y ella nada más tomarla lo abrió y empezó a leer.

"Lushi:

Espero que te haya gustado el vestido, pero tengo que decirte que esta no es la única sorpresa.

Ve al parque en donde te pedí que llamaras a Virgo, por favor.

La persona que más te quiere,

Natsu Dragneel"

Lucy suspiró y avisó a la propietaria que tenía que irse. La mujer asintió y la chica salió del edificio en dirección al parque.

Nada más llegar allí fue directamente hacia el árbol donde hace años pensaba que Natsu se le iba a "declarar". Espero unos minutos mientras veía como el sol se ocultaba en el horizonte hasta que escuchó que alguien la llamaba:

-¡Lushii!

La rubia giro la vista y volando a ella vio a un Happy bien arreglado.

-¿Qué haces aquí?-preguntó ella-. ¿Es que tú eres mi sorpresa?

-Noo –contestó el minino-. Natsu me ha pedido que viniera a buscarte.

-¿Ha buscarme? Pero, ¿para qué?

-Ya verás –le dijo y empezó a volar hacia el bosque-. Vamos, sígueme.

Lucy sin rechistar siguió al gato azul por el bosque, y fácilmente reconoció el camino que la llevaba a la casa que compartía con Natsu.

-¿Pero para que me llevas a la casa, Happy? –preguntó mientras miraba a su alrededor. Cuando volvió a mirar al frente donde se encontraba el azulado felino, se encontró que no había nadie más allí excepto ella-. ¿Happy?

Volvió a mirar a su alrededor una vez más, pero no le vio por ningún lado. El sol ya estaba completamente oculto y las primeras estrellas empezaban a aparecer en el cielo. Y Lucy, cansada de que tuviera que ir de un lado a otro, siguió caminando en dirección a la casa.

Por el camino pudo ver como delante de ella había algo que iluminaba un poco el lugar, y cuando se acercó lo suficiente, vio que se trataban de dos farolillos blancos atados a dos árboles a cada lado y no solo estaban esos dos, por el camino pudo ver que había más farolillos que iluminaban el sendero. Lucy maravillada por la decoración, caminó por el camino de luces hasta llegar a la casa. En el interior pudo ver que había un poco de luz, así que dedujo que había alguien dentro.

Se acercó hasta la puerta y la abrió lentamente, se asomó y vio la mesa del salón comedor con unos platos humeantes, dos copas de cristal con líquido amarillo y en el centro de la mesa unas velas.

La maga se acercó a la mesa y vio que en cada plato había un solomillo con un poco de salsa y una ensalada y en los vidrios pudo ver que el líquido se trataba de vino blanco.

-Sorpresa –dijo alguien detrás de la chica. Cuando Lucy se dio la vuelta se encontró con los ojos negros de su novio-, aunque he tenido que recibir un poco de ayuda.

La maga estelar miró de arriba abajo a Natsu, y vio que estaba muy bien arreglado. Llevaba una camisa negra junto con una chaqueta y unos pantalones del mismo color. Al igual que unos zapatos negros.

-Vaya… -dijo Lucy asombrada-, que bien arreglado estas.

-¿Es que me queda raro? –preguntó mientras se miraba.

-Que va, estás muy guapo –contestó ella, haciendo que el chico sonriera.

-Vamos, comamos antes de que la comida se quede fría –dijo Natsu alzándole la mano para que ella la tomara. Lucy le dio la mano y el mago la llevo hasta su asiento y tras esto se sentó en el suyo, empezando así la velada.

Estuvieron horas hablando sobre lo que habían hecho y Natsu explicó que llevaba varios días planeando esto, y que para llevarlo a cabo tuvo que pedirle ayuda a Mirajane con la comida.

-Más tarde se lo tendré que agradecer también a Mira –pensó Lucy.

Cuando terminaron de comer, aún estuvieron sentados charlando tranquilamente, hasta que Lucy dijo entonces.

-Muchas gracias por la cena –agradeció la maga.

-De nada, pero… -empezó a decir-, ¿no te acuerdas que día es hoy?

-Mmm –meditaba ella-, miércoles, ¿no?

Siguió pensando durante unos segundos más, hasta que de repente recordó que día era, y entonces abrió los ojos como platos.

-Hoy es… -cuando se dio cuenta vio que Natsu alzaba su mano con una pequeña cajita de terciopelo en su mano.

-Feliz cumpleaños, Luce –dijo con su característica sonrisa, haciendo que Lucy se derritiera por dentro.

-Lo has recordado… -dijo conmovida.

-Claro, ¿cómo se me podría olvidar una fecha tan importante? –preguntó-. Vamos, abre tu regalo.

Lucy tocó suavemente la caja de terciopelo y tras esto abrió la cajita. En su interior vio un anillo de oro blanco con un diamante en forma de estrella incrustado en él. La rubia se quedó boquiabierta y puso su mano libre en sus labios. Entonces Natsu se situó al lado de ella y se arrodillo, tomando la cajita de las manos de ésta.

-Lucy –empezó a decir el pelirosa, un poco nervioso-, nos conocemos y somos amigos desde hace años, somos un equipo y también hemos mantenido una relación durante casi dos años. Y sé muy bien que te quiero más que a mi propia vida. Por eso, quiero hacerte esta importante pregunta que podría cambiarnos la vida…

La maga celestial empezaba a sentir sus ojos húmedos, sin creerse lo que estaba escuchando de los labios de Natsu.

-Lucy Heartfilia, ¿quieres casarte conmigo?

La rubia tras la pregunta no pudo evitar derramar varias lágrimas y sin dejar de llorar asintió con la cabeza.

-Sí… sí quiero… -decía ella.

Entonces, Natsu le puso el anillo en su dedo anular y se puso a la altura de Lucy para darle un dulce beso en los labios. Lucy puso sus manos sobre la cabeza rosada del chico mientras que él ponía las suyas en su cintura. La pareja, sin hacer algo indebido por miedo a que Erza si se enteraba le podría dejar a Natsu sin descendencia, no salieron de la casa hasta el día siguiente, y a Happy no le volvieron a ver hasta la mañana, para el momento en el que la pareja dio la buena noticia.

Pasaron 3 semanas, y gracias a Mirajane por la emoción de organizar, la boda se preparó en poco tiempo. Aquel día, la fiesta se concentró en la catedral de Magnolia, en donde la pareja en unos pocos minutos contraería matrimonio y finalmente serían marido y mujer. En una habitación aparte que había en la catedral, se encontraba la novia y sus damas de honor.

-¡Estas preciosa, Lucy-san! –dijo maravillada Wendy con un vestido rosa pálido que le llegaba hasta los tobillos y unas zapatillas de bailarina blancas.

-El blanco te sienta muy bien –siguió Charle con un vestido parecido al de su compañera, pero con la diferencia de que el suyo no tenía zapatos y tenía un lazo azul en su cola.

-Muchas gracias, Wendy, Charle –agradeció la rubia mirándose al espejo. Llevaba el pelo suelto y un velo que le llegaba hasta el suelo, y el vestido era de una sola pieza, sin tirantes y con cierre de corsé. Estaba decorado con encaje de flores y pedrería. También llevaba unos tacones blancos.

-Espero que seáis muy felices –continuó Erza similar al de Wendy excepto que su vestido le llegaba hasta los tobillos y unos zapatos de tacón del mismo color.

-Y no te olvides que también queremos ver piececitos de bebés gateando por el gremio –dijo Mirajane, con una sonrisa de oreja a oreja. Vestida similar a Erza, pero con pelo suelto.

-Mi-Mira –exclamó Lucy completamente sonrojada.

-Juvia se alegra por ti y por Natsu-san –dijo la maga del agua también con el vestido igual al de las otras chicas-, al fin podré tener el camino libre para enamorar más a mi Gray-sama.

El aura de Juvia cambió a una de felicidad, que dejo a las demás chicas que se encontraban con Lucy en ese momento con una gota de sudor en la nuca.

-Y Lucy, como ya te dije en Tenrourima, no dejes nunca a Natsu –dijo Lisanna, también con el vestido rosa pálido-, y también prométeme que le cuidarás. Porque le conozco desde que somos niños y si le haces daño, sufrirás. Y eso también va para Natsu.

Lucy rió con el comentario.

-No te preocupes, nunca le haría daño porque eso es lo que menos quiero.

Lisanna la sonrió y la abrazó con fuerza. Entonces Levy, con un vestido similar al de las demás, entró a la habitación.

-Lu-chan –llamó la peliazul-, ya es la hora.

La maga estelar miró a su amiga y asintió con la cabeza mientras se separaba del abrazo. Wendy y Charle salieron las primeras, mientras que las demás salieron después de ellas. Lucy fue la última en salir, estaba nerviosa pero a la vez emocionada porque dentro de poco dejaría de ser Lucy Heartfilia y empezaría una nueva vida como Lucy Dragneel.

Llegaron a las puertas de la Iglesia y esperaron a que la música sonara para iniciar la ceremonia. Cuando empezó a tocar la marcha nupcial, primero salieron las más jóvenes que eran Wendy y Charle, a continuación salían Lisanna y Levy y después Mirajane y Erza. Pocos segundos después, cuando salieron todas, le llegó el turno a ella, tomó el ramo de flores y empezó a caminar. Cuando salió pudo ver como los invitados, que eran sus compañeros de Fairy Tail y también amigos de otros gremios, la miraban con una sonrisa en la cara. Ella se sonrojo de la timidez de ser el centro de atención en ese momento, pero todo se le olvidó cuando vio a Natsu en el altar. Iba vestido con un esmoquin gris, y en vez de una pajarita o una corbata, usaba su querida bufanda. Los demás querían que no se la pusiera pero ella prefería que si la llevara porque le daba un toque propio de él.

Natsu sonrió nada más verla y ella hizo lo mismo nada más verle. Y Lucy supo que no empezaría una nueva vida con él, sino que ya había empezado esa vida hace ya tiempo.