Carry me. | #SemanaShance2k17
【Día 4】 Animales / Magia
—Vamos al Felinario. —Lance comenzó a caminar delante de Shiro.
— ¿Felinario? Lance, es por los tigres blancos, ¿verdad? —Optó por preguntar el mayor. Esbozó una pequeña sonrisa en su rostro.
—… ¿Tanto se nota?
—No, sólo fue una suposición. —Shiro rio con ligereza.
Siguieron caminando por el zoológico, guiándose de los carteles.
Ese día todo el equipo Voltron había ido hacia ese lugar. Todos menos Coran, que se había quedado en el castillo, en un lugar lejano de las personas para que no sospechasen nada.
Sabían que la invisibilidad no duraría para siempre.
Luego de un rato, recién llegaron al Felinario. Lance estaba más que emocionado.
— ¿Hoy es la primera vez que muestran a los tigres blancos? —Preguntó Shiro, mirando a su alrededor. La gente transitaba normal.
—Sí, es hoy la inauguración. —La sonrisa que tenía Lance se ensanchó aún más.
Cuando ingresaron, el lugar de exhibición estaba repleto de gente. La sonrisa de Lance había desaparecido.
Suerte que el mayor tenía un "Plan B". Suponía que esto llegaría a pasar.
—Lance, no podremos movilizarnos por aquí. ¿Y si nos perdemos entre este gran tumulto de gente? —Shiro estaba preocupado por el moreno.
—Descuida, Shiro… —Lance miró a su alrededor y vio algo que le llamó la atención. —Yo me encargo.
El de cabellos marrones salió del Felinario y fue directo hacia un puesto de magia.
¿Era en serio?
—Hola, ¿cuánto dinero me cobra para que haga magia y pueda estar en primera fila para poder ver a los tigres blancos? —Lance quiso ser directo.
—Lance, ¿qué haces? —Iba a reprocharlo por andar haciendo semejante tontería. Estaba más que claro.
—Quiero que este muchacho haga magia para nosotros, Shiro. —El moreno sonrió. —Así podremos ver a los tigres blancos.
Lance no tenía remedio.
Seguía teniendo corazón de niño inocente. Uno al que hay que proteger a toda costa.
—Ochenta dólares. —El desconocido joven que se hacía llamar "mago" le sonrió a Lance con suavidad. —Esa cantidad y una sonrisa. —Estaba coqueteándole al moreno.
Eso no le gustaba a Shiro. Nada de nada.
Le daba mala espina.
Lance sonrió ante tal oferta y quiso sacar su billetera, pero el mayor lo detuvo.
—No va a lograr lo que anhelas, Lance. No. —Sí, Shiro estaba celoso.
—Pero, Shiro, yo…
— ¿Me está retando, señor? —El muchacho había interrumpido al moreno.
¿Señor? ¿Tan viejo parecía?
¿Quién se creía que era? Por Dios…
—No lo estoy retando, joven mago. —Le frunció ligeramente el ceño al mencionado. —Sólo que no creo en la magia. Vámonos, Lance. —Cogió el brazo del menor y se dirigió hacia otra parte con él.
Muy lejos del Felinario. Y muy lejos de aquel chico que hizo que su corazón ardiera en llamas por los celos que le hizo sentir.
—Mi única razón para venir aquí era para ver a los tigres blancos, Shiro… —El moreno suspiró. Se había desanimado.
El mayor se detuvo y sacó su celular.
Le mostró a Lance unas fotografías de tigres blancos que tenía guardadas en su galería recientemente.
—Pero… ¿Cómo? ¡Estábamos muy atrás! —El de cabellos marrones estaba impresionado.
—Digamos que hice magia. —Shiro le sonrió.
— ¿No le dijiste al mago que no te gustaba? —Ahora se había confundido.
Shiro sólo rio y le entregó su celular al menor. Quería que viera más fotos.
—Un mago nunca revela sus secretos. Excepto con la persona que ama y en quien confía: Keith y Hunk me ayudaron en esto.
Lance se sonrojó y soltó una pequeña risa nerviosa. Shiro a veces podía llegar a ser muy impredecible.
Luego sólo siguieron caminando, tomados de la mano.
