Diabolik Lovers, al igual que todos sus personajes son propiedad de Reject.


Desesperación, locura, dolor, ira, rencor, rabia, frustración…celos.

¿Cuánto tiempo más tendría que seguir viviendo de esta manera? Raito se hundía lentamente en el profundo abismo de sus propios sentimientos, desde aquella noche en que habían sido interrumpidos por su hermano menor, Cordelia no había vuelto a dirigirle siquiera una mirada, por mucho que el intentara buscarla ella simplemente daba media vuelta y se alejaba de él con un aire de desdén, había ocasiones en las que simplemente se desvanecía en el aire con tal de no permanecer juntos en la misma habitación. Estas actitudes estaban carcomiéndolo por dentro, simplemente no podía soportarlo más, cada instante que pasaba era como una aguja clavándose en su corazón.

No sabía cuantas semanas habían pasado, pero cada día era peor que el anterior. Esa mujer se paseaba por la mansión y los jardines con un amante diferente todos los días, había momentos en los que se encontraba rodeada de dos o más hombres que la seguían cándidamente, profesándole amor y alabando su belleza y refinamiento, era simplemente insoportable…

Lo único que Raito podía hacer en esas circunstancias era tratar de ahuyentar a aquellos infelices y buscar pequeñas oportunidades para estar con ella a solas, pero ninguno de sus esfuerzos parecía dar frutos, aun cuando intimidara a alguno de los hombres que la seguían, siempre había más. Podía escucharlos murmurando en el jardín, riendo en el living y en los peores casos, también podía escuchar los gemidos que proferían desde el interior de la habitación de su madre. Deseaba que se detuvieran, que cada maldito paracito que se acercaba a ella fuera partido por un rayo o tragado mágicamente por la tierra, para que así pudiera ser solo suya.

Aun así sabía que nada de eso se detendría, incluso si todos aquellos bastardos desaparecían, siempre existía el jodido obstáculo llamado Karlheinz y su molesto hermano Richter, Raito era consciente de que ambos usaban a Cordelia para obtener el poder de su sangre, pero ella parecía ignorar cualquiera de sus intenciones… no hay peor ciego que el que no quiere ver… y eso era ella, un hermoso ángel cegado por el veneno de ese par de víboras.

La impotencia que sentía había empezado a hacerle mella, permanecía encerrado en su habitación por semanas completas sin siquiera probar bocado y si bien la comida no era necesaria para los vampiros, también era cierto que un largo periodo sin sangre o alimentos los debilitaban poco a poco, y esto se estaba haciendo muy notorio en él, su piel empezaba a resecarse, los labios antes carnosos y rosáceos ahora tenían un color apagado y se encontraban cuarteados, sin mencionar que su cabello se había vuelto quebradizo y sin brillo. Ayato había intentado animarlo, incluso Kanato mostro su preocupación llevándole un plato lleno de coloridos macarrones, pero simplemente no tenía ganas de seguir viviendo en ese estado. Prefería dejar que se secara hasta la última gota de sangre en su cuerpo antes de ver a la mujer que amaba despreciarlo con tanto ahínco mientras se entregaba a otros hombres.

-¡Oi Raito! Ore-Sama te ordena que salgas! –dijo Ayato tratando de sonar altanero.

-Lárgate, Ayato…

A Ayato le herían esas palabras, por mucho que tratara de no ser notorio, la verdad es que se preocupaba por su estúpido hermano mayor, después de todo él siempre había estado junto a él en los momentos difíciles, era el único con el que conto cuando la asquerosa mujer que era su madre le infringía algún castigo, incluso podía recordar aquella vez que paso horas llorando abrasado al castaño luego de pensar que moriría al ser arrojado al lago mientras la bestia de cabello purpura se besaba con su amante.

-Raito, déjame entrar… por favor. –las últimas palabras sonaban extrañas saliendo de su boca, no recordaba la última vez que las había usado.

-¡¿Por qué no entiendes que no quiero verte?!

-¡Solo abre la puerta!, si no tendré que entrar a la fuerza, ¡Somos hermanos, déjame ayudarte! –dijo tirando una patada al pedazo de madera que le bloqueaba el paso.

Esto se estaba poniendo extraño, Raito sonaba completamente dolido y a punto de romper a llorar, mientras que él estaba usando un tono suplicante, "ÉL"… ¿cómo había caído el gran Ore-Sama en una situación como esa?, lo pensó detenidamente y llego a la conclusión de que no interesaba, lo único que deseaba era ayudar a su hermano y si para eso tenía que tragarse su orgullo entonces lo haría y de ser necesario repetiría plato.

Dentro de la habitación Raito se removió lentamente sobre la cama, ¿Cuántos días llevaba sin moverse? ¿4? ¿10?... quizás más, pero a quien podía importarle… Sabía que algo tan efímero como una puerta no podía evitar que Ayato entrara y aun así este le estaba pidiendo permiso para hacerlo. Tomo las pocas fuerzas que le quedaban y se encamino para abrir la puerta.

-Ya era hora…-la voz de Ayato sonaba bastante irritada

-Vete –balbuceo dirigiendo la mirada al piso.

Ayato no podía creer lo que veía, más que un vampiro, su hermano empezaba a parecer un cadáver, los huesos se le marcaban por todo el cuerpo y la piel restirada de su rostro lo convertía en una visión horripilante y hermosa al mismo tiempo, ya que aquellos ojos verdes de aspecto gatuno seguían siendo bellísimos pese a haber perdido gran parte de su brillo.

-¿Qué mierda te ha pasado Raito?

-Solo márchate, no es de tu incumbencia.

-¡¿Cómo no va a ser de mi incumbencia?! –Dijo mientras empujaba al castaño dentro de la habitación.-¡Eres un idiota, pero sigues siendo mi hermano, eso lo hace de mi incumbencia! -Raito le desvió nuevamente la mirada.

-Todo esto es culpa tuya Ayato…-susurro con voz entrecortada.

Los ojos del pelirrojo se abrieron de par en par, como era posible que dijera algo así, si él no le había hecho nunca nada que pudiera ponerlo en ese estado, ¿Qué demonios le pasaba? ¿Había empezado a volverse loco?

-¡Yo no tengo la culpa que seas un vampiro imbécil que trata de matarse de hambre, no me jodas! –Tenía que calmarse, seguía sujetando a Raito por los hombros y empezaba a estrujarlo más de lo necesario, no quería terminar lastimándolo.

Por primera vez el castaño alzo la mirada para encontrar los ojos del contrario, el sentimiento de ira que había tratado de mantener a raya lo invadió como si fuese una ola embistiéndolo una y otra vez, tratando de ahogarlo. Apretó tan fuertemente los puños que las uñas se enterraron en la palma de la mano rasgando su piel. Mientras la sangre empezaba a correr, revivió nuevamente lo que había pasado con Cordelia y como se había alejado de el por culpa del pelirrojo que lo sujetaba por los hombros.

-Tú… ¡tú me quitaste lo único que amaba en el mundo! y ahora vienes a decirme que no tienen ninguna culpa. –la mirada asesina en sus ojos hacia que su apariencia fuera aún más tétrica. -¡Si jamás hubieras nacido nada de esto hubiera pasado! ¡Debí haberte ahogado yo mismo en ese jodido lago!

Ayato se quedó paralizado, no podía creer lo que oía ni lo que veía, su hermano mayor gritándole que debería estar muerto, mientras lloraba a raudales.

-Si tan solo no existieras… ¡si jamás hubieras existido! –no tenía la fuerza suficiente para hacerle daño al pelirrojo, pero aun así intento golpear su pecho con los puños.

-Raito… -por primera vez en su vida sintió pena por alguien más, el sentimiento era tan abrumador que lo único que pudo hacer fue abrazar a su hermano mientras este lloraba desconsolado.

Raito no podía parar de llorar, tan débil como estaba no podía zafarse del abrazo de su hermano, así que solo siguió llorando. Aquellos brazos tan fríos y duros como el mármol, empezaban a proporcionarle un ligero alivio de la desolación que lo rodeaba, pasaron largos minutos, incluso horas, sus lágrimas se secaron en sus mejillas, pero los sollozos contenidos en su pecho seguían brotando, lloro tanto que la cabeza empezó a doler, el estómago se le revolvió y finalmente sus piernas fallaron, aun así en ningún momento el pelirrojo lo soltó, inclusive cuando todas las fuerzas lo abandonaron Ayato lo presiono aún más fuerte contra su pecho lo condujo a la cama.

-Perdóname Raito… -Una voz que jamás había escuchado surgió de los labios del pelirrojo, transmitiéndole dolor y tristeza. –No sé qué fue lo que hice, pero… jamás te lastimaría a propósito, tú siempre cuidaste de mí y me protegiste… y ahora yo te lastime sin darme cuenta.

El castaño se recostó sobre la cama, tapando sus ojos con el antebrazo, no quería que lo viera en ese estado, luego de sacar todo el dolor que sentía, lo único que le quedaba era vergüenza, ¿Cómo podía culpar a su hermano?... desde pequeño había jurado protegerlo y ahora decía que lo quería muerto… ¿en qué clase de monstruo se estaba convirtiendo?

-No… no es tu culpa… tu solo querías ver que estuviera bien esa noche…

-¿Esa noche? –la confusión en sus palabras era palpable.

-Sí, no importa ya… será mejor que te vallas

Por un momento la mente de Ayato tuvo un flashazo. Justo antes de que Raito empezara a comportarse extraño y se encerrara en su cuarto había habido una noche en la que parecía haber estado llorando en su habitación, él se había preocupado y fue a preguntar qué le sucedía, pero Raito le prohibió entrar y evito el tema, después de eso su hermano dejo de ser el mismo de siempre.

-¿Fue por aquella noche que vine a tu habitación?, puedes decírmelo… somos hermanos.

La respiración del castaño se cortó nuevamente entre leves sollozos, aun si nadie podía verlo las lágrimas empezaban a agolparse en sus ojos sin nada que las detuviera. No quería revivir nuevamente la escena, pero esta pasaba una y otra vez en su memoria. El placer, el amor, la pasión… todo regresaba, cada beso y rose acompañado de palabras de aliento y comprensión… todo… todo… y finalmente la frialdad que se extendió mientras su corazón se quebraba en mil pedazos.

-Yo… esa noche… -sabía que no debía decirlo, pero tenía que hacerlo, aun con su voz entrecortada reunió el coraje para terminar la frase, Ayato merecía saberlo. – esa noche… estaba a punto de acostarme con… con esa mujer…

"Esa mujer" las palabras de su hermano daban vueltas por su cabeza, "esa mujer"… ¿sería "esa mujer" a la que se refería? o simplemente otra mujer… no, no podía ser… si fuera otra persona simplemente hubiera dicho su nombre… pero "esa mujer" solo podía ser el demonio de cabellos violáceos que lo había torturado durante años.

-Estas bromeando ¿verdad? –por mucho que intento parecer divertido no pudo quitar el tono de terror e incredulidad. –Raito tú no… tú… no te acostaste con ella ¿verdad?... Cordelia no es "esa mujer" de la que hablas ¿no? –Su nerviosismo iba en aumento, al decir el nombre su madre Raito se había sacudido y podría jurar que su respiración se detuvo por un momento. -¡RESPONDEME CON UN DEMONIO! ¡DIME QUE ESTAS HABLANDO DE OTRA MUJER!

El silencio dejo una clara respuesta. Por más que lo intentara el castaño no podía articular ninguna palabra, un nudo en su garganta le hacía imposible dar la explicación que su hermano quería escuchar, así que se descubrió la cara y miro suplicante al pelirrojo, esperando encontrar una muestra de misericordia que lo relevara de decir cualquier cosa relacionada con el tema. Sin embargo, Ayato lo miraba como si fuese alguna clase de bicho asqueroso, estaba completamente fuera de sí, mitad sorprendido mitad asqueado, clavando sus ojos verdes como dagas sobre el maltrecho cuerpo del castaño.

-"esa mujer"… por eso es que terminaste de esta manera ¿no? –la dureza en sus palabras hubiera podido competir con el mejor diamante del mundo –ella te hiso esto… siempre es ella…

-No…-Raito quería salir de ese lugar, pero Ayato merecía una explicación después de todo lo que le había dicho, y aun si lo destruía, intentaría dársela. –yo… me enamore de ella.

Los ojos del pelirrojo parecían a punto de saltar de sus cuencas, ¿Qué demonios había escuchado? ¿Amar? … era imposible amar a algo como ella.

-Yo la busque a ella… no me obligo a nada, pero entonces… entonces…-nuevamente la ira intentaba asaltarlo –entonces llamaste a la puerta… y no sé qué paso… me miro…-las lágrimas corrieron libremente por sus mejillas y su sabor salado acompaño el dolor que lo invadió – me miro con desprecio y se fue.

-Esa maldita perra… ¿Cómo puedes amar algo como eso?

-¡¿Por qué no lo entiendes?! ¡Tú siempre la has tenido a tu lado!

-¡Y por su culpa fui torturado!

-¡A mí no me hubiera importado! –Dijo sentándose de manera abrupta -¡a mí no me hubiera intestado si me torturaba o me lastimaba!... ¡lo único que hubiera importado es que la tenía a mi lado!

Ayato estaba anonadado, ¿qué clase de masoquista diría algo así?

-No lo entiendes… ella siempre ha estado a tu lado, incluso si te torturaba o te obligaba a ser perfecto, ella siempre estaba a tu lado y yo tenía que conformarme con las sobras… cuando éramos niños solo una vez me demostró su amor… y pensé que ahora podría tenerla para mi… pero tu apareciste y me la arrebataste… de la misma manera en que lo hiciste al nacer…

Raito bajo la mirada luego de cerrar la boca, sabía que no tenía que decir nada de eso, y que esas palabras solo eran resultado de años y años de celos, frustración y envidia acumulados, pero aun así no podía quitarse la sensación de que todas y cada una de esas palabras eran verdad.

Ayato se acercó a su hermano, y lo abrazo lentamente, se sentía profundamente herido por todo lo que acababa de escuchar, pero todo eso no era culpa de Raito, aquel maldito despojo de mujer había envenenado a su hermano de la misma manera que envenenaba todo lo que estaba a su alrededor. Raito no era culpable… ella sí, y tarde o temprano la haría pagar por toda la mierda que les había tirado.

-Raito…-dijo separándose de el para poder mirarlo a los ojos –Algún día asesinare a esa maldita, y hare que pague todo el dolor que nos causó… solo, espera a que llegue ese momento… te prometo que lo hare.


Perdoooooon! Una sincera disculpa por no haber subido antes el capítulo, pero esta parte de la historia no la tenía contemplada … una amiga simplemente me dijo "tienes a Ore-sama y no lo usas, que desperdicio" y entonces se me ocurrió mostrar el lado "fraternal" de Ayato (toco buscarlo con microscopio…) y bueno, este es el resultado.

¿Qué les pareció? ¿les gusta este lado de Ore-Sama? O prefieren al narcisista vanidoso sin pisca de humanidad… en todo caso, pobre Raito XD

Nuevamente les agradezco por sus reviews y pm, espero seguir recibiendo sus comentarios.

Y como siempre, dudas, preguntas, quejas, comentarios, críticas y sobre todo sugerencias, todas son bienvenida! Si lo odian díganmelo y si lo aman también!

Nos leemos pronto!