N/A: Creo que hace falta aclarar que: 1) En esta historia Naya no está saliendo con Big Sean. 2) Amamos a Heath. O sea, yo la amo y detesto que en esta historia vaya a quedar como "la mala de la película" pero es la única manera de llegar a Rivergron. Igual no es maldad lo que la lleva a jugar con Naya; ama a su amiga de un modo platónico y está confundida, y sin querer la lastima con sus idas y venidas. En algún otro fanfiction tendré que compensar lo que le hago en este. 3) Los fragmentos que están escritos en itálica son recuerdos de Di. 4) La historia está contada desde el punto de vista de Di (al menos por ahora) así que hay muchas cosas que me son imposibles contar porque no podemos saber, escuchar ni ver más de lo que Di sabe, escucha y ve. Igual creo que el Universo la va a poner en el lugar correcto en el momento correcto para que podamos espiar a Nay y Heath en sus tiempos felices y en sus crisis :)

¡Gracias por sus comentarios! me hacen feliz, quiero que lo sepan :) :) y todos los consejos y sugerencias que me dan me ayudan a mejorar la historia! así que de nuevo, mil gracias!

TODO ME LLEVA A TI

Capítulo 4

Estaba llegando a la sala de vestuarios cuando empecé a escuchar voces provenientes de ahí. Cuando llegué a la puerta descubrí que eran Naya y Darren conversando mientras miraban los trajes que íbamos a usar para grabar "Saturday Night Glee-ver"; estaban de espaldas a la puerta y parecía que estaban muy compenetrados en una conversación seria así que pensé que era mejor no interrumpirlos. Me iba a ir cuando escuché mi nombre.

-Sólo para que lo sepas, te dije en serio eso sobre Lady Di- decía Darren mientras rebuscaba entre las perchas.

Naya detuvo su búsqueda y se volvió para mirarlo.

-Darren, no puede ser.

-Te juro que sí.

Me acerqué un paso más a ellos, agradeciendo que la sala de vestuarios fuese un laberinto de cosas detrás de las cuales podía esconderme. Detesto escuchar conversaciones ajenas y no estoy nada de acuerdo con la gente que espía a otros para enterarse de cosas pero estaba totalmente justificado, o sea, estaban hablando sobre mí, tenía derecho a saber, ¿cierto?

-Darren, no hay forma de que Di esté enamorada de mí- quedé congelada en mi lugar. ¿De dónde había salido todo eso? O sea, si, tenía sentimientos por Naya pero no pensaba que se me notaran. Si Darren se había dado cuenta... -Creo que es la persona menos gay de este planeta, justo después del Papa, o quizás antes, no termino de decidirlo.

Por algún motivo el comentario de Naya me ofendió.

-Ooooooook, como vos digas...

Naya volvió a ponerse a mirar los trajes que brillaban bajo sus manos y parecía que Darren había decidido abandonar el tema. Me estaba por ir cuando el chico volvió a hablar con un tono que insinuaba mucho más de lo que decía.

-Vos tampoco sos gay pero...

-¿Pero qué?- Naya se volvió bruscamente hacia él y no pude evitar ver algo de Santana en ella.

-Sólo digo que eso no te impide haber quedado flechada por Hemo, ni a ella haber quedado flechada por vos.

Tuve que admitir que Darren había encontrado una manera inteligente de plantearlo sin decirle a Naya "Hola, sí, sos gay amiga mía". Naya quedó pensativa. Desde mi lugar podía verla ladear la cabeza y fruncir el ceño mientras acariciaba el vestido que tenía en la mano. Darren rió.

-Casi puedo escuchar a tus neuronas trabajando Nay. ¿Ves lo que quiero decir?

-Creo que sí...

Satisfecho, el chico volvió a sus cosas.

-¡Acá estás!- sacó una camisa de seda roja del perchero y la admiró ante sus ojos -¡Hola bella!

Naya se largó a reír con esa risa preciosa que tiene y yo decidí que ya había escuchado demasiado.

Estaba llegando a mi casa después de dejar a Naya en el estudio cuando me llegó un mensaje suyo.

Nay: No te asustaste con eso de la cita, cierto? Estaba bromeando, yo y mi bocota.

Naya no tenía ni idea de cuánto lo había hecho... Opté por no decírselo. De todas maneras sabía que tenía que haber sido una broma porque ella pensaba que yo era menos gay que el Papa, así que ¿cuáles eran las chances de que de verdad me invitara a salir alguna vez? Así que tipeé un mensaje totalmente inofensivo.

Di: Jaja Nay, te conozco demasiado.

Nay: :D :D No puedo evitar coquetear con una mujer hermosa.

Nay, me estás matando acá...

Di: Si lo seguís repitiendo me lo voy a creer.

Estacioné el auto y entré a mi casa. Tiré mi cartera en el sillón y me dejé caer en él. Cerré los ojos y me apreté el puente de la nariz tratando de relajarme. Mi celular vibró a los 30 segundos.

Nay: Creelo ;) Ryan me llama, nos vemos el sábado bella!

Sonreí.

Di: Que no te echen por mi culpa. Nos vemos!

xXxXxXxXxXx

Al final arreglamos que el sábado Naya iba a pasar a buscarme a las 8, que íbamos a ir a comer a algún lugar tranquilo y que después íbamos a salir a bailar para olvidarnos del mundo por un rato. Aunque era una salida de amigas estaba nerviosa; hacía mucho que Naya y yo no íbamos a ningún lado las dos solas, excepto por alguna mañana en habíamos ido a desayunar aprovechando que las dos coincidíamos en la misma ciudad hacía meses que no salíamos. Elegir qué ponerme me había llevado toda la tarde: tenía que vestir casual pero a la vez quería estar linda para ella. Al final me había decidido por un vestido azul hasta la rodilla con estampados en celeste y una campera liviana de hilo claro que combinaba con mi botitas marrones.

Eran las 7 y media y estaba saliendo de ducharme cuando me llegó un mensaje de ella.

Nay: Hemo acaba de caer en casa. Quiere hablar. Podemos reprogramar?

Me tomé un segundo para pensarlo. Conociéndolas a ambas lo más probable era que después de esa charla las cosas quedaran más enredadas de lo que ya estaban y que las dos terminaran llorando y con el corazón más roto que antes. Si la dejaba sola Naya iba a terminar hundida en un pozo de pena de la que ni siquiera todos juntos íbamos a poder sacarla. Fruncí el entrecejo mientras pensaba la mejor respuesta para mandarle.

Di: Charlá tranquila con Hemo, tómense todo el tiempo del mundo. Yo voy a cenar acá y voy a quedarme viendo una película o algo así. Venite a la hora que sea.

El mensaje tenía un montón de implícitos: que entendía que no íbamos a salir y que no estaba enojada ni molesta por eso, que sospechaba que las cosas no iban a andar bien, que sabía que Hemo no se iba a quedar a dormir en su casa, que sabía que Nay iba a necesitar un abrazo y un hombro en el cual llorar, que estaba dispuesta a esperarla por horas aunque me cayera de sueño. No me respondió más. Miré el vestido que me esperaba estirado arriba de mi cama y suspiré. Volví a colgarlo en su percha y en cambio me puse un jogging gris, zapatillas y una remera rosa con escote redondo. Creía que tenía tacos de verdura en la heladera para calentar.

xXxXxXxXxXx

Debía de haberme quedado dormida mirando capítulos viejos de Friends porque cuando el timbre me sobresaltó alrededor de la medianoche el televisor seguía sintonizado en Warner Channel y yo seguía en el sillón descalza abrazada a uno de mis almohadones violetas. Me levanté de un salto y corrí a la puerta. Apenas abrí Naya se abalanzó sobre mí y la abracé lo más fuerte que pude.

-Es tan injusto...- lloraba contra mi hombro y apenas entendía lo que decía. En lugar de contestarle le acaricié el pelo mientras inspiraba profundamente juntando fuerzas para todo lo que sea que tuviese que escuchar.

Cuando sentí que se había calmado un poco me separé de ella, la tomé de la mano y la llevé hasta el sillón. Nos sentamos vueltas la una hacia la otra y esperé pacientemente a que empezara a hablar mientras le acariciaba la mano, que no le había soltado. La observé mientras le daba tiempo. Tenía puesto un jean oscuro y ajustado, botas negras altas y una remera blanca de cuello bote; todo indicaba que Hemo la había agarrado cuando ya estaba lista para encontrarse conmigo. Su maquillaje sencillo seguía perfecto aunque sus ojos hinchados y rojos me decían que había llorado demasiado. De a poco se iba calmando aunque seguía sollozando; miraba para abajo y para los lados; sus lágrimas le caían sobre el jean y le temblaban los hombros. No quería que siguiera llorando.

-¿Qué pasó cielo?- le pregunté suavemente cuando sentí que ya estaba lista para hablar.

-Me dijo que lo ama...- empezó Naya secándose la cara con la mano que tenía libre -Me dijo que no se arrepiente de nada de lo que pasó entre nosotras pero que lo ama a él y que es feliz de estar esperando un hijo suyo...

Apreté su mano para darle ánimos a seguir hablando y en mi cabeza una voz me dijo que yo era simple y llanamente una masoquista por querer escuchar lo que seguía.

-Di... yo... sé que nunca hubiese sido posible pero me moría de ganas de ser yo la que le diera un hijo. De ser la persona que le diera lo que más quería en el mundo. Y en cambio... en cambio me dijo que quiere seguir siendo mi amiga y que... que espera que no desaparezca y que podamos volver a ser las que éramos antes. Que... que me necesita con ella... durante el embarazo- se mordía el labio mientras hablaba y se la notaba cada vez más y más frustrada porque no conseguía que dejaran de caer lágrimas de sus ojos -No puedo Di, no puedo, ¡y me siento tan mal amiga por eso!- empezó a llorar de nuevo y la atraje hacia mí para abrazarla.

-Shhhh Nay, no sos mala amiga, no digas eso- le dije mientras dibujaba círculos en su espalda tratando de reconfortarla -Quizás aún sea muy pronto, pero van a volver a estar bien, estate segura de eso.

-Me duele Di...

Sonó tan quebrada y vulnerable que dejé de pensar. En ese preciso momento todo mi entendimiento se apagó y lo único que quedó dentro mío fue el deseo de hacerla sentir bien de nuevo, de hacerle entender que no estaba sola y que todo iba a arreglarse. De borrar de su cuerpo todo el dolor que sentía y llevármelo conmigo sólo para aliviarle el alma a ella. Sin pensarlo la agarré de los hombros para separarla un poco de mí. Con una mano bajo su barbilla le levanté el rostro para obligarla a mirarme y sólo pude bucear un segundo en sus pupilas oscuras antes de sentir que me ahogaba en su tristeza.

Que dejes de estar así, salvarte de ella y de vos y de todo lo que te hace mal...

Un instante después mis labios habían encontrado los suyos y la besaban tentativamente, casi esperando el momento en que Naya reaccionara y me alejara de sí. Pero en cambio empezó a besarme con más vehemencia y desesperación de la que pensé que era posible y cuando me di cuenta de lo que estaba pasando sus dientes mordían mi labio inferior pidiéndome acceso, tratando de tomar el control de la situación y de perderse en mí. Yo ya me había perdido...

Partí mis labios para dejar que su lengua encontrara la mía mientras sus manos me sostenían de la base del cuello y sus piernas se movían entre nosotras hasta quedar sentada sobre mi regazo, sus rodillas apretando el costado de mis caderas. Mi cerebro era una gran nube de pensamientos confusos y de electricidad. Cada centímetro de piel que sus dedos tocaban ardía con un fuego que nunca había sentido. Una de sus manos encontró el borde de mi remera y se aventuró debajo de ella, acariciando mi abdomen y el borde de mi corpiño mientras nuestras bocas luchaban por estar más y más cerca y dentro una de la otra aunque eso era físicamente imposible. El peso de su torso contra mí me tumbó de espaldas contra el apoyabrazos del sillón. Había una furia en sus besos que me alteraba; nunca me había sentido más encendida y al mismo tiempo era demasiado consciente de las lágrimas que mojaban mi rostro y que no era mías.

Cuando nos separamos rogando por aire, nuestra respiración agitada y nuestros ojos aún cerrados, la sentí alejarse de mí.

-Perdón...- susurró llorando de nuevo.

-No hay nada por lo que pedir perdón Nay...- le susurré. Volví a atraerla y le di un beso suave en los labios que no le di tiempo a corresponderme antes de tirarla conmigo acostada en el sillón. La envolví en mi brazos y la besé en la cabeza, y esperé a sentir cómo su respiración se calmaba antes de permitirme quedarme dormida.