Capítulo IV: Adiós Sissy. Hola Granger
-¿Estás despierto cariño?- la voz de su madre se colaba por la habitación. Era muy temprano, por lo menos para él que acostumbraba a levantarse tarde durante las vacaciones, apenas se retorció entre las sábanas.
-Draco, cariño, tienes que despertar. Sissy se irá hoy- "Que sueño más extraño, mamá me está diciendo que Sissy se va. Debo de dejar de soñar tanta estupidez." Volvió a moverse bajo las sábanas.
-¡DRACO YA DESPIERTA HOLGAZAN!- el chico cayó al piso por la impresión.
-¡¿Qué sucede madre?! ¡¿Acaso me quieres matar del susto?!- dijo mientras se pasaba la mano por su cabellera rubia y trataba de espabilarse por completo.
-Sissy se irá hoy-
-Disculpa madre no te escuché bien- dijo confuso.
-Si me escuchaste Draco, tienes esa manía de pretender no escuchar cuando tratas de evadir algo, te he dicho que Sissy se irá el día de hoy. Tienes que llevarla a Hogwarts, saldrás dentro de una hora- la cara del chico se desencajó y su boca abierta era muestra de su sorpresa.
-Pero madre, ¿por qué tan pronto?, es decir apenas lleva unos días con nosotros, ¿por qué ahora?- dijo dolido y preocupado a la vez.
-El director se ha comunicado conmigo y necesita que vayas a Hogwarts para que lleves a la niña hoy-Narcissa lo miraba con verdadera pena y tristeza.
-¿Sus padres están curados? ¿Ya están en condiciones de cuidarla?- ella no respondió y se giró para salir de la habitación.
-Debes de alistarte ya, arregla a Sissy. Te espero en media hora para que desayunen y luego un carruaje los llevará directo a Hogwarts- Su madre acabó de irse y él se quedó mirando a la cuna donde estaba su nena y sintió una punzada en el pecho. Todo había terminado. Su bebé se iría. Sí, su bebé, porque sentía que debía protegerla de cualquier cosa.
Fue hasta ella y la despertó con caricias suaves en su rostro – Buenos días Sissy- le dijo al verla abrir los ojos – Hoy verás a tus padres- y trató de sonreír pero la amargura opacó su gesto. Después de unos 20 minutos estaban listos y Draco bajó las escaleras con Sissy en brazos.
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-Creo que él merece saber la verdad- Snape miró al director sin disimular su sorpresa.
-¿Sabes lo que dices Albus? ¿Acaso crees que Draco se sentirá feliz de saber la verdad?- el anciano le miró a través de las gafas de medialuna.
-Según Narcissa se han llevado bien, no veo razón alguna por la que se le deba esconder la verdad a ninguno de los dos- y se tocó la barba. El profesor de pociones lo miró nuevamente, pero esta vez como si estuviera observando una criatura extraña que no fuera de este planeta.
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-¿Aún Hermione no les ha enviado lechuza?- la pelirroja les preguntó mientras desayunaban. Eran las nueve de la mañana y aunque hubiesen querido dormir más la señora Weasly no les dejó hacerlo.
-Todavía- dijo Ron antes de llevarse una tostada con mermelada de fresa a la boca.
-Dumbledore dijo que no debíamos de preocuparnos pero no puedo evitarlo. No es propio de Hermione escondernos las cosas. Ella simplemente no es así-
-No te preocupes Harry, te digo. Seguro está haciendo cosas que le gustan. Ya verás cómo nos escribe pronto-
-Espero que tengas razón Ron-
-Ya verás que si la tiene- le dijo Ginny sonriéndole. Harry olvidaba todos sus problemas al verla sonreír, se sonrojó y le devolvió la sonrisa tímidamente. Ron rodó los ojos y murmuró algo así como "estoy comiendo por Dios," pero ni el niño que vivió ni la pelirroja, escucharon el comentario.
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-Te has tardado mucho en bajar Draco- su madre le encargó a los elfos domésticos que le prepararan su desayuno favorito, pero él sabía que eso no le animaría. El día de hoy dejaría partir a la razón de su felicidad durante esa maravillosa semana.
-Me he tardado recogiendo las cosas que le hemos comprado, espero que a sus padres no les molesté- A Narcissa se le ensombreció la mirada, pero Draco no se percató ya que estaba sentando a Sissy en su silla para darle de desayunar.
-Bueno voy a asegurarme que todo está en orden con el carruaje. No tardes-
-No lo haré- y vio a su madre desaparecer por la puerta. – Te voy a extrañar Sissy, pero eso es algo que se queda entre nosotros, recuerda que tengo una reputación que cuidar- quiso que sonará sarcástico, pero más bien se escuchó triste y vacío.
La bebita lo observó unos segundos, movió sus manos y la papilla que estaba en manos de Draco paró en su cara. En otras ocasiones eso era suficiente para que se enojara y perdiera la compostura, pero en vez de eso sonrió de lado y una pequeña lágrima abandonó su rostro. Se limpió el rostro y cargó a Sissy para dirigirse a la puerta.
El carruaje ya estaba listo y su madre lo esperaba afuera. Le dio un beso en la mejilla al igual que a la bebita. Le indicó a los elfos que pusieran el equipaje en su lugar y luego le ayudó a subirse. Se despidieron en silencio, su madre sabía cuán difícil era para él el decirle adiós a Sissy.
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Durante todo el trayecto llevó a la nena cargada en brazos y acurrucada para que durmiera cómodamente sobre su pecho. Parecía un ángel dormida de esa forma y Draco no pudo evitar sonreír.
-¿Qué me has hecho Sissy?- dijo más para sí mismo, se detuvieron al fin. Salió del carruaje y observó la majestuosidad del castillo, en la entrada su padrino ya le esperaba con rostro serio.
-Espero que hayas cuidado de tu encargo como se esperaba de un Slytherin- fue lo que recibió por saludo.
-Por supuesto que sí, nunca defraudaría nuestra casa- dijo fríamente, Snape le indicó que lo siguiera y así lo hizo, dejando la luz del sol detrás. Según le parecía se estaban dirigiendo al despacho del director, no es que había ido muchas veces pero tenía buena memoria. Cuando ya estuvieron frente a la puerta su padrino, el profesor dijo la contraseña y entraron.
-¿Cómo está joven Malfoy? Espero que nuestro encargo no haya sido molesto para usted- le dijo con una gran sonrisa el viejo Dumbledore.
-No ha sido mucho problema- "Las apariencias ante todo Draco." Puso cara de aburrimiento que quitó casi al instante cuando escuchó la risa de Sissy y le sonrió. Dumbledore y Snape intercambiaron miradas.
-De todas formas- continuó el anciano- gracias por cuidarla, se le darán los puntos acordados a su casa y será uno de los premios anuales con todos los beneficios que conlleva el puesto- y Draco sí que sabía cuáles eran, una sala común propio de los premios anuales y habitaciones individuales en una de las torres del castillo, además de tener autoridad sobre los prefectos de cada casa. Eso le gustaba, pero por alguna razón sentía que eso no bastaba.
-Gracias señor- se quedó un momento en silencio, miró a Snape y este miraba serio al director, Dumbledore le miraba a él con una expresión que no podía describir.
-¿Señor?- dijo un tanto dudoso- ¿Vendrán los padres de Sissy a buscarla o se quedará un tiempo en el castillo antes?- Dumbledore guardó silencio unos segundos, escogiendo cuidadosamente las palabras que diría.
-Siéntese joven Malfoy, creo que debemos ser honestos con usted- Así lo hizo, se sentó frente al director, Snape se quedó de pie y decidió recostarse a una de las paredes un poco alejados de ellos y el anciano se puso de pie. – Vera- continuó – Los padres de esta pequeña han muerto el día de ayer-
-¡¿QUÉ?!- Draco lo miró sin dar crédito a lo que sus oídos escuchaban - ¿pe-pe-pero cómo es eso posible qué sucedió?-
-Tuvieron un accidente automovilístico y estuvieron en cuidados intensivos durante esta semana, es una de las razones por la que le hemos pedido que regrese con ella-
-Señor pero no entiendo, ¿quién la va a cuidar ahora?- dijo ya sin importarle esconder su preocupación por ella.
-La otra razón es que hemos podido desarrollar una poción que pueda curarla- dijo ignorando su pregunta.
-¿Sissy está enferma? ¿Por qué no me lo dijeron? Pudimos haber hecho algo mi madre y yo-
-Su estado no es algo que podía curarse con simple magia Draco- dijo Snape desde el lugar donde se encontraba, arrastrando las palabras – Me tomó toda una semana elaborar la contra poción-
Draco estaba muy confundido no podía entender nada, miró a Dumbledore suplicante- Por favor señor, dígame qué es lo que pasa- Dumbledore lo miró con una mezcla de cariño y tristeza, lo que estaba a punto de escuchar era algo que le cambiaría la vida.
-Joven Malfoy, el nombre de esa bebita no es Sissy, a decir verdad ni siquiera es un bebé- el chico abrió la boca y miró desde ella hasta el director.
-¿Pero qué dice si lo que tengo cargado en brazos es un bebé?-
-A ver ya me cansé de esto- escupió Snape con rabia- esa que llevas cargada en brazos no es otra más que la insoportable sabelotodo de Granger que ingirió una pócima fallida de Longbottom con efectos retardados provocando que se convirtiera en un bebé. Sus padres no pudieron cuidarla por las razones que el director te expuso y por la extraña decisión de él los escogió a ustedes tres para presentar la prueba que elegiría a uno de ustedes para cuidarla- lo dijo tan rápido que al detenerse inhaló una gran bocanada de aire.
Draco no podía creer lo que estaba escuchando, Sissy, su Sissy no era otra que Hermione Granger, su enemiga, la insufrible come libros, sangresucia y sabelotodo Granger. Se quedó estupefacto con la niña en sus brazos. La miró unos segundos, no podía ser posible.
-Si me permite- dijo Dumbledore a su lado con una sábana en sus manos, él no se había percatado de que estaba allí. Le hizo un gesto para que le pasara a Hermione y así lo hizo, aún en estado de shock, el director la envolvió con la sábana que era muy grande para ese cuerpecito. – La poción Severus- y este le entregó una botella de cristal cuyo contenido era de un color azul intenso - a ver pequeña abre la boca- dijo con tono cariñoso y le dio a beber el contenido, la nena cerró los ojos y él la depositó en el suelo del despacho.
Pasaron unos segundos que le parecieron una eternidad, esperaba que todo fuera una equivocación y la bebita no se convirtiera en lo que ellos decían que era. Pero para malestar de Draco la pequeña que estaba a sus pies empezó a cambiar, la transformación dio paso a una melena mucho más larga y de rizos suaves castaño y la silueta de una mujer se dibujaba bajo la sábana que la tenía envuelta. Delante de sus ojos estaba ahora Hermione Granger.
Se sentía traicionado, enojado y sobre todo triste y vacío, ¿cómo es que había sucedido aquello? No lo podía creer, sentía como si le hubieran arrebatado todo lo que le importaba, esa bebita había significado mucho para él y resultaba ser su enemiga jurada. Allí estaba ella, durmiendo, miró a ambos profesores que pudieron observar el rostro desencajado del chico.
-Ya puede irse, nosotros nos encargaremos de ahora en adelante- le dijo su padrino con tono poco amigable y fulminando al director con la mirada. Draco se dio la vuelta para marcharse, estaba confundido y dolido al mismo tiempo, no podía evitarlo. Pero antes de cruzar la puerta un sonido lo hizo detenerse de golpe, se giró con violencia para mirar a la chica que estaba en el suelo aún dormida.
-¿Disculpa?- dijo tratando de asimilar lo que acababa de escuchar y ahí volvía a escucharse el sonido, que hizo que las defensas del muchacho cayeran al instante y le dieran ganas de llorar.
-Draco, no me dejes- dijo entre sueños Hermione Granger.
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La había llevado hasta la enfermería por órdenes del director, pero sabía que no la habría dejado allí aunque no le ordenaran nada. Estaba enojado, sumamente enojado, pero no podía gritarle a Granger, quería despertarla, insultarla, decirle lo mucho que le dolía aquel engaño pero simplemente no podía. Pensándolo con más calma no era culpa de ella lo que sucedía y también estaba la muerte de sus padres. Ella aún seguía durmiendo con la misma expresión de paz que él tanto conocía.
-Maldición- dijo entre dientes.
-Veo que ha decidido quedarse- la voz del director llegó a sus oídos.
-Me iré pronto- Dumbledore sonrió y se puso frente a él, de lado contrario de la cama y luego observó a Hermione envuelta en sábanas aún.
-Puedo pedirle un favor-
-Claro joven Malfoy, usted pida-
-No le diga a Granger que yo la cuidé, mejor cuéntenle que se quedó bajo el cuidado de los profesores durante esta semana. Creo que será lo suficientemente malo enterarse de que tus padres murieron como para completar con el hecho de que tu peor enemigo te tuvo que cuidar-
Dumbledore asintió, Draco se puso de pie y se disponía a dejar la enfermería, se detuvo en la puerta y sin mirar atrás susurró "Adiós Sissy," y dejó el lugar.
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Un grupo de amigos trataban de consolar a la persona que siempre habían considerado su apoyo incondicional, la que los cuidaba y estaba ahí para ellos, por eso esta vez era su turno de demostrarle que ella no estaba sola.
Vestía de negro y se tapaba el rostro con sus manos mientras las lágrimas se escapaban a través de sus dedos, su dolor era indescriptible. Harry entendía cómo debía de sentirse su mejor amiga en esos momentos, él también sabía lo que era no tener a tus padres, pero el imaginó que su dolor era mayor porque tendría muchos más recuerdos qué extrañar.
Ron miraba al amor de su vida destrozada y sumergida en el llanto, sentía una aprehensión en el pecho y unas lágrimas mojaron sus mejillas. Ginny y el resto de la familia Weasly estaba ahí a su lado apoyándola y acompañándola en ese momento de dolor.
Cuando el servicio fúnebre terminó la señora Weasly le ofreció a Hermione que se quedara en su casa durante el tiempo que ella considerara necesario, ella sin embargo rechazó la oferta, quería regresar a su casa. Sus amigos ya sabían lo que había sucedido y cómo fue cuidada por los profesores durante la semana en que estaba convertida en un bebé. Al recibir la noticia por parte del profesor Dumbledore no podía creerlo, no le daba crédito a las palabras que salían de los labios de aquel anciano.
Hermione recogió sus cosas dispuesta a irse a casa cuando una lechuza negra llamó su atención, tenía un pesado paquete y se detuvo frente a ella, le quitó el objeto cuadrado que estaba envuelto en papel de regalo negro y un listón blanco. El animal se fue al instante y ella observó lo que tenía en la mano, debajo del listón había una nota. La tomó y la abrió lentamente, dos únicas palabras estaban escritas en el papel, "Lo siento." Hermione guardó el mensaje en el bolsillo de su pantalón y luego abrió el paquete.
Era un libro grueso de tapa dura y negro, venía también una pluma muy fina que ella dedujo debía de costar mucho, al abrir el libro esta estaba vacío por lo que entendió que eso era un diario. Alguien le había regalado un diario.
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-Sabes hay algo que aún no comprendo- dijo Harry cuando ya se preparaban para ir a dormir.
-¿Qué es lo que aún no entiendes Harry?- le preguntó el pelirrojo mientras se ponía su pijama.
-¿Por qué nos ocultaron que Hermione había sido convertida en un bebé? ¿Cuál era el misterio, qué pretendía el profesor Dumbledore al ocultarnos dicha información?-
