Hey! Estoy muy apenada con ustedes pero por eso estoy publicando hoy, ya sé que no se compensará demasiado pero algo es algo...
Este capítulo va especialmente para Dani Criss que ha estado preocupado estas dos semanas por esta historia, prometo que no la dejaré incompleta y poco a poco las cosas avanzarán... Gracias por leer y ya no los molesto más. Saluditos!
Capítulo 4
Tengo que decir que pasé una gran noche con la familia de Britt, nunca me había imaginado que pasaría una noche buena tan linda y menos sin Kurt. Estuvimos cantando un largo rato y tuve que tomarle la palabra a la señora S. Pierce porque era demasiado tarde para ir a casa. Al final de la noche ellos me guiaron a la habitación de huéspedes y Britt me insistió para que durmiera junto a uno de sus unicornios.
Ahora que es de mañana puedo ver con más detalle la decoración de la habitación, las paredes están pintadas de color rosa pastel y en la pared central hay un hermoso arcoíris que parece iluminar todo el lugar. Las sábanas son una mezcla de lila, rosa y blanco que acompañan a dos lindos unicornios en el centro, todo tiene un toque de Britt alrededor…
– ¿Te gusta la decoración? – me pregunta Britt desde la puerta y yo asiento. – Santana me ayudó con el arcoíris… – dice perdiéndose un poco en sus pensamientos y se sienta a mi lado.
– No tienes por qué seguir haciendo eso… – le digo haciendo que levante la mirada.
– ¿Hacer qué…? – me pregunta confundida.
– Seguir torturándote de esta manera… – le explico y ella desvía la mirada.
– La extraño… – las escucho decir y yo la abrazo.
– ¡Hey! Es navidad… – inte nto animarla y ella limpia una lágrima que rueda por su mejilla.
– Tienes razón… – dice levantándose de la cama. – Te espero abajo, apuesto que quieres abrir tu regalo… – me dice con una sonrisa.
– ¿Qué? Britt, no tenías que preocuparte por eso… – comienzo a decir pero me hace una seña para que me detenga.
– No digas nada y apúrate ¿vale? – dice antes de salir y yo asiento.
Con todo lo que le ha pasado no puedo creer que haya tenido ánimos de salir a comprar regalos de navidad pero supongo que eso es una buena señal ¿no? La verdad creo que si yo estuviera en el lugar de Britt no sabría cómo reaccionar. Sé que la he estado apoyando estos días pero una cosa es observar todo desde afuera y otra estar en sus zapatos. Una ruptura debe ser difícil, no me imagino si Kurt… ¡Oh, por Dios! ¡Kurt! Tengo que llamarlo…
"¿Hola?" escucho su voz del otro lado del teléfono.
"Hola, buenos días dormilón…" le digo divertido y él bosteza.
"¿Blaine? Dios… ¿qué hora es?" me pregunta.
"Las diez de la mañana Kurt…" le contesto entre risas.
"¿Por qué me despertaste?" lo escucho quejarse.
"Pues porque quería decirle ¡Feliz navidad! al novio más guapo de todo el mundo…" le digo con una sonrisa y se escuchan algunos ruidos del otro lado de la línea.
"¡Oh, por Dios! Espera…" lo escucho decir.
"¿Qué pasó?" le pregunto confundido.
"Espera, espera…" susurra contra el teléfono y lo escucho moverse. "Listo…" dice después de un rato.
"¿Está todo bien por allá Kurt?" le pregunto un poco preocupado.
"Sí, es sólo que… sí, todo está bien Blaine…" me responde un poco… ¿nervioso?
"¿Dónde estás?" no puedo evitar preguntarle.
"¿Dónde voy a estar? En el departamento con Rachel…" me contesta secamente.
"Y si estás en el departamento… ¿por qué estás susurrando?" le pregunto.
"¿Qué? ¡Oh! Ya sabes… Rachel se pone de muy mal genio si la despiertas antes de su hora…" me explica.
"Entonces… ¿dormiste con Rachel?" insisto.
"Sí… no estarás celoso ¿o sí?" me dice un tanto divertido y yo río.
"Claro que no, sabes que confío en ti plenamente…" le contesto sin dudarlo.
"Lo sé… Feliz navidad para ti también Blaine…" lo escucho decir y no puedo evitar sonreír como un tonto.
"Gracias Kurt y ten por seguro que en cuanto te vea prometo darte tu regalo…" le digo dulcemente y él suspira.
"No es necesario Blaine, no merezco un regalo…" comienza a decir y yo frunzo el ceño.
"No digas eso Kurt, sé que estamos separados y eso te hace estar sensible pero no digas esas cosas ¿quieres?" le digo un tanto preocupado.
"Eres muy bueno Blaine…" continúa diciendo pero se detiene cuando se escucha un ¡Kurt! de una voz que no logro reconocer del otro lado de la línea. "Tengo que irme Blaine, gracias por llamar…" empieza a despedirse y esta vez yo suspiro.
"No tienes nada que agradecer, te extraño…" digo sin pensar.
"Yo también pero enserio tengo que irme…" lo escucho decir.
"Ok… pasa un lindo día Kurt y recuerda que te amo" termino diciendo.
"Gracias Blaine…" es lo último que escucho antes de que se corte la llamada y ahí está esa punzada en mi pecho otra vez. ¿Qué rayos me está pasando?
– ¡Blaine! – escucho el grito de Britt y regreso a la realidad.
– ¡Ya voy! – le grito mientras bajo las escaleras a toda velocidad y la encuentro sentada a un costado del árbol de navidad. – Aquí estoy – le digo en cuanto llego a su lado y ella sonríe.
– Siéntate conmigo… – la escucho decir y la obedezco.
– ¿Y tus papás? – le pregunto curioso.
– Están en la cocina preparando chocolate y galletas… – me responde.
– ¡Oh! Voy a ver si puedo ayudar… – le digo mientras intento levantarme pero ella me detiene.
– ¡No! Espera, primero tienes que abrir tu regalo… – dice tendiéndome una pequeña caja alargada.
– Britt… – comienzo a decir pero ella no me deja hablar.
– ¡Ábrela! – me dice con una sonrisa y yo decido hacerle caso. Dentro de la caja se encuentra un pequeño dige de plata en forma de B y no parece muy barato que digamos.
– Britt yo… – intento decir pero no me salen las palabras.
– ¿Te gusta? Es parte de un brazalete pero también puedes adaptarlo a un llavero… – me dice un poco preocupada y yo sonrío.
– Claro que me gusta Britt y me encanta como brazalete. En verdad gracias pero no debiste, yo no tengo nada para ti… – comienzo a decir algo apenado y ella me ve con mala cara.
– ¡Blaine! ¡Yo no te estoy pidiendo nada a cambio! Pensaba dártelo hasta tu cumpleaños pero no pude esperar, sé que no nos conocemos desde hace mucho tiempo pero quiero que sepas que eres mi mejor amigo. ¡Oh! Pero no se lo digas a Sam… – me dice guiñándome un ojo y yo la abrazo.
– Gracias Britt y no te preocupes, Sam no se enterará… – le digo divertido y ella ríe.
– Gracias mejor amigo… – me dice dulcemente y yo sonrío.
– Sólo tengo una duda… – le comento mientras me pongo el brazalete.
– ¿Cuál? – me pregunta confundida.
– La B… ¿es de Brittany o de Blaine? – le pregunto divertido y ambos reímos.
– Se me olvidó que nuestra inicial es la misma pero creo que puedes utilizarla como B de Blaine… – me dice divertida y yo niego con la cabeza.
– ¿Estás bromeando? Si alguien me pregunta lo que significa le diré con mucho orgullo que es la inicial del nombre de mi mejor amiga Britt – le digo con una sonrisa y ella me abraza.
– Por eso te quiero mejor amigo… – la escucho decir y yo río.
– Ahora… ¿qué dices? ¿chocolate y galletas? – le pregunto divertido y ella se separa de mí con una amplia sonrisa.
– ¡Vamos! – dice corriendo hacia la cocina y yo la sigo.
Los padres de Britt han sido muy considerados dejando que me quede en su casa hasta que mis padres regresen de su viaje y la verdad es que me la he pasado muy bien con su compañía pero eso está a punto de terminar. Hace dos horas mi padre llamó y me comunicó que no podrán llegar hasta el tres de enero, para lo cual faltan siete largos días. No me molesta estar en casa de la familia de Britt pero no quiero abusar de su generosidad y sus buenas intenciones, además se me ha ocurrido una gran idea para pasar estos días. ¡Voy a sorprender a mi novio! Acabo de comprar mi boleto para ir a Nueva York y mi mejor amiga ha insistido en traerme al aeropuerto…
– No debiste molestarte Britt… – le comento una vez que salgo de la fila.
– No molestes Blaine, no tengo nada mejor que hacer hoy y no podía dejar que tomaras un taxi… – me dice un tanto cansada.
– Pero no debiste obligar a tu papá a conducir… – insisto.
– A él le gusta manejar así que deja de preocuparte… – me dice restándole importancia y yo río.
– Si tú lo dices… – termino diciendo y ambos nos dirigimos hacia la sala de espera.
– Te voy a extrañar Blaine… – me dice Britt en cuanto nos sentamos.
– Yo también te voy a extrañar pero prometo llamarte todos los días… – le digo con una sonrisa y ella ríe.
– Kurt va a estar muy celoso… – me dice entre risas y yo ruedo los ojos. – Asegúrate de decirle que le mando un abrazo de oso… – continúa diciendo y yo asiento.
– Te prometo que le daré tu abrazo con mucho gusto… – le digo sonriendo y escucho que anuncian mi vuelo. – Tengo que irme Britt, gracias por todo y disfruta tus vacaciones… – le digo guiñándole un ojo y ella me abraza.
– Tú también disfrútalas, cuida mucho a Kurt y recuperen el tiempo perdido… – me dice sin soltarme y yo la abrazo un poco más fuerte.
– Enserio gracias, muchas gracias Britt… – insisto y ella me lleva al túnel de abordaje.
– Bon voyage mon ami! – la escucho decir y sonrío mientras una señorita revisa mis documentos.
El vuelo no es muy largo y en un abrir y cerrar de ojos ya estoy en Nueva York. Cuando salgo del aeropuerto ya está oscureciendo, todo es muy ruidoso y la gente parece correr a todos lados, no cabe duda que he llegado a la ciudad que nunca duerme. Es la primera vez que estoy aquí y tengo que ir acostumbrándome porque dentro de algunos meses éste será mi hogar, no puedo esperar más para recorrer todo el lugar con mi novio.
Después de contemplar el paisaje tomo un taxi y le doy la dirección que Kurt me ha compartido meses atrás, recuerdo que estaba tan emocionado de encontrar un departamento para compartir con Rachel que me mandó su dirección por todos los medios posibles. Ya quiero ver su cara de sorpresa en cuanto me vea parado en la puerta, nada más de pensarlo ya estoy sintiendo esas mariposas en el estómago que no se han muerto a pesar del tiempo y la distancia.
– ¿Pasa algo? – le pregunto al chofer cuando me doy cuenta que hemos estado detenidos un largo rato.
–No. sólo es tráfico señor… – me explica y yo asiento.
– ¿Cree que tardemos mucho? – le pregunto preocupado.
– Puede que unos veinte minutos porque es la hora pico pero no se preocupe porque el lugar al que va está como a dos manzanas… – me explica.
– ¿De verdad? En ese caso déjeme bajar aquí… – le digo un poco ansioso por estar tan cerca y a la vez tan lejos de mi novio.
– Claro, por mí no hay problema… – me dice amablemente y yo le pago.
– Amm… ¿cómo puedo identificar el edificio al que voy? – le pregunto un poco apenado y él ríe.
– No se preocupe, siga derecho dos manzanas y se encontrará con una florería. El edificio al que va está justo del lado derecho en esta acera… – me explica y yo me tranquilizo, parece fácil llegar.
– ¡Gracias! – le digo antes de cerrar la puerta y lo veo sonreír. Espero que todos en Nueva York sean tan amables como ese señor…
En cuanto bajo mi equipaje comienzo a caminar las dos manzanas que me ha indicado el chofer y finalmente logro ver una florería a unos cuantos metros de distancia. Una vez que llego ahí decido aprovechar la oportunidad y entro a comprar un ramo de rosas para mi novio, apuesto que le encantarán. La señorita que me atiende es muy gentil conmigo y me hace plática por unos minutos pero la corto diciéndole que quiero sorprender a mi novio y ella parece entender porque me sonríe tiernamente.
El edificio de Kurt es más grande de lo que creí, no se ve viejo pero tampoco se ve muy moderno que digamos. Definitivamente no está situado en uno de los mejores barrios de Nueva York pero la zona parece un tanto tranquila. Kurt me había comentado que siempre hay un portero para recibir a todos los inquilinos pero parece que hoy se ha ido a descansar porque no hay nadie en la planta baja. Después de pensarlo un rato decido que es mejor pasar y buscar la habitación de mi novio por mi cuenta, no creo que pueda perderme en el edificio…
– 24-A… – digo en voz alta mientras busco el departamento.
– ¿Blaine? – escucho a mis espaldas y reconozco la voz de Rachel.
– ¡Rachel! – grito al verla y corro a abrazarla.
– ¡Oh, por Dios! ¿Cómo estás? ¿Qué haces aquí? – me dice sin soltarme y yo río.
– Estoy bien y estoy aquí porque quise darle una sorpresa a Kurt pero no encuentro su departamento… – le digo divertido y ella se tensa un poco.
– Estás en el piso equivocado, sube al siguiente y ahí lo encontrarás… – me dice con una media sonrisa.
– ¿Vienes? – le digo ofreciéndole mi brazo y ella niega con la cabeza.
– Yo… yo ya no vivo con Kurt… – la escucho decir y abro mucho los ojos.
– ¿Qué? – le grito confundido.
– ¿No te dijo Kurt? – me pregunta y yo niego con la cabeza.
– ¿Por qué? – le pregunto y ella desvía la mirada.
– Mejor que él te explique… – me dice un tanto apenada.
– Bien, le preguntaré pero… ¿dónde vives ahora? – le pregunto preocupado.
– Aquí, en el 18-A… – me dice con una sonrisa y yo río.
– Vendré a visitarte, lo prometo… – le digo abrazándola de nuevo y ella ríe.
– Nos vemos Blaine y mucha suerte con Kurt… – la escucho decir y siento que me está ocultando algo pero decido no forzar las cosas.
– Gracias Rachel, un gusto verte y descansa… – le digo con una sonrisa y ella se aleja hacia el elevador.
Me pregunto qué habrá pasado entre Kurt y Rachel para que hayan terminado tan mal, él no me ha dicho nada y la verdad es que no entiendo por qué si hace unos días durmieron juntos. En fin, como ella dijo es mejor que le pregunte al propio Kurt y no saque conclusiones apresuradas. En cuanto se cierra el elevador sigo la recomendación de Rachel y subo al siguiente piso por las escaleras, después de caminar un rato finalmente encuentro mi destino y mi corazón se acelera cuando toco la puerta…
– ¿Hola? – me recibe un chico rubio y alto que no trae camisa puesta.
– Ho-hola… creo que me equivoqué de número… – le digo un tanto apenado y me doy la vuelta.
– Lo que digas amigo… – dice el chico y escucho que cierra la puerta.
Saco mi celular y reviso el número de la habitación que Kurt me mandó por correo pero… ¡no me equivoqué! La habitación es 24-A y la puerta que acabo de tocar tiene justo ese número en el centro, vuelvo a sentir esa punzada que comienza a parecerme familiar en el pecho y estoy algo confundido. ¿Qué hace ese chico en el departamento de mi novio? Mi cerebro comienza a trabajar a mil por hora, comienzo a creer que aquí hay gato encerrado pero… ¡No! ¡Eso no puede ser! Kurt no haría algo así…
Comienzo a caminar de regreso al departamento y veo que la puerta ha quedado abierta, adentro se escuchan unas risas y sin duda alguna una de ellas es la de mi novio. Parece que se está divirtiendo con ese chico sin camisa, mi corazón comienza a punzar y mi mano está en la perilla de la puerta. No sé si deba tocar antes o simplemente entrar, una parte de mí quiere salir corriendo pero la otra me insiste en que debo entrar y averiguar de una vez por todas lo que está pasando.
Finalmente tomo aire y abro la puerta. Dentro del departamento puedo ver un par de copas de vino a medio tomar y la cena servida en la mesa, es comida del restaurante francés que está en la esquina, la favorita de Kurt. Doy un paso pero me detengo al sentir que estoy pisando algo, hay una camisa debajo de mi pie y puedo jurar que es de mi novio. Comienzo a mirar alrededor y encuentro otra camisa tirada un poco más lejos, dejo caer mi equipaje a mi lado y escucho risas desde el dormitorio. Sigo la voz de Kurt y en el camino me encuentro con un poco más de ropa, hay unos pantalones negros justo afuera del dormitorio y la puerta está entreabierta.
A estas alturas sé exactamente lo que voy a encontrar ahí dentro pero una parte de mí no lo puede creer. ¡Es imposible! grita una voz dentro de mi cabeza y siento una lágrima rodar por mi mejilla, rápidamente la limpio con mi mano y tomo aire antes de empujar un poco la puerta que está enfrente de mí. Como un reflejo cierro los ojos, no quiero enfrentar la escena que está del otro lado, no quiero que esto sea real, no quiero pero tengo que saber… poco a poco abro los ojos y no puedo creer lo que estoy viendo, siento que algo en mi interior se rompe como una frágil hoja de papel y las rosas que traigo en la otra mano caen al suelo pero nadie parece notarlo.
Todo me da vueltas, siento que mis ojos me están engañando pero cuando termino de frotarlos me doy cuenta que es verdad lo que estoy viendo, las risas que había escuchado con anterioridad en efecto son de mi novio y el chico que abrió la puerta parece estar recibiendo la mejor bienvenida del mundo en su dormitorio. El contemplar la escena me hace darme cuenta que no todos en Nueva York son tan amables como quería creer, me hace darme cuenta que nunca terminas de conocer a las personas, esa escena me hace entender todo lo que ha estado pasando en estas últimas semanas entre Kurt y yo ¿O será que en realidad fueron meses? ¿Cuánto tiempo me ha estado viendo la cara? ¿Por qué no fue lo suficientemente hombre para decirme lo que estaba pasando?
Siento las lágrimas acumularse en mis ojos pero sé que no voy a llorar ahora… No voy a llorar ahora porque ¡Kurt me está engañando! ¡Por Dios! ¡Se está revolcando con ese chico en mis narices y yo sigo aquí como idiota contemplando la escena! ¿Qué clase de masoquista soy? Hasta el momento solo habían sido besos llenos de ¿pasión? Pero creo que el chico está listo para algo más y yo tengo que tomar una decisión. Ninguno de los dos ha notado mi presencia así que bien podría salir corriendo de aquí sin hacer ruido y esperar a que Kurt me lo cuente por sí mismo pero algo me dice que esa no es una opción para mí, no es una opción porque no merezco ser el tipo al que le ven la cara, no merezco que jueguen así conmigo, no merezco que me engañen por más tiempo y precisamente por eso no lo voy a permitir…
– Buenas noches Kurt… – digo finalmente y espero a que las cosas comiencen a caer por su propio peso.
Inevitable...
Hasta la próxima chicos!
