"DESPERTANDO EL DESEO"
Nota: Sonfic con el tema Y si el Miedo del Canto del Loco (lo que no la conozcáis os la recomiendo, a mi me encanta) POR CIERTO, NO HAY LEMON (JEJEJE)
Inuyasha observaba la escena con los ojos desencajados. Kagome, su Kagome estaba ahí fuera siendo abrazada por Kouga… y parecía que estaban muy a gusto. Ella sonreía. ¿Qué debía hacer? El no quería que ese lobo se acercase a su mujer… el la había abandonado… ¡pero seguía sin poder acercarse a ella!
Desde la oscuridad que le brindaba la naturaleza contemplo el rostro de Kagome. Su belleza le hechizaba, aislándole de cuanto le rodeaba. La forma en que sus carnosos labios se estiraban al tiempo que ella reía, dándole ese aspecto de paz al rostro le hipnotizaba. Desearía poder apoderarse de esos labios tan apetecibles. Ese sentimiento le acompañaba desde el día en que probó el sabor de su mujer.
No le gustó nada la forma en que el lobo secó los restos de las gotas que aun se deslizaban por su mejilla… deseó apartarle de ella, recuperarla… esas lágrimas eran provocadas por su culpa. Quiso acercarse, arrebatársela de sus brazos y apalear al lobo por atreverse a tocarla… pero algo se lo impedía y el rostro de felicidad de ella mientras reía algo dicho por Kouga podría ser uno de los motivos por los que se sentía incapaz de moverse del sitio. Entonces sintió miedo.
Sientes miedo, miedo a confiar.
Si no entregas nunca llegaras.
Tanto miedo se apoderará,
De tu cuerpo y te encerrarás.
¿Qué ocurriría ahora? Tenía miedo a perderla. Temía que el lobo se la arrebatase. Kouga le hablaba… "Siempre estaré a tu lado" Inuyasha apretó la mandíbula… No podía confiar en ese demonio. No podía dejar a Kagome en sus manos. ¡Ella era su mujer!
Y si el miedo me coge y me mata
Y si el miedo me arrastra hasta el sitio en que no quiero estar.
Y si el miedo me engancha…
Solo te pido que nunca me dejes de hablar
Como deseaba que las cosas no fuesen así. Como deseaba poder amarla nuevamente, abrazarla, acariciarla, besarla… Ser él y no Kouga quién la acunase como a un tesoro. ¿Qué ocurriría con ella ahora que él no podía estar a su lado? Una lucecita en su interior se apagaba oprimiéndole el corazón. Un sollozo amenazaba con escapársele.
Y si el miedo me gana este pulso.
Y si el miedo me invita a mi solo a jugar
Y si el miedo me pide mi cuerpo
Le doy la espalda y le digo: no quiero jugar
No quiero jugar… ya no quiero jugar… no quiero jugar
¿Por qué tenía que ser todo tan desastroso?¿Por qué nunca podría ser feliz?¿Por qué Kikyo tuvo que volver a la vida?¿Por qué le obligaba a morir? A sus ojos Kouga acariciaba la mejilla de Kagome y ella se dejaba acariciar. Las manos de él recorrían delicadamente el rostro de ella, con suavidad para no dañarla. Ella le dedicaba una amplia y sincera sonrisa "Quiero que te quedes" La voz melodiosa de Kagome rasgo las frágiles orejas de Inuyasha. Atónito y con un dolor que le oprimía el pecho, observó como Kouga posaba sus labios en la frente de Kagome. Ella no se resistía. Sus ojos brillaron volviéndose cristalinos. Se giró. Inuyasha no quería ver esa escena.
Sientes miedo, miedo a ser real.
A enfrentarte a la realidad.
Mucho miedo es un mal final.
De tu vida, de tu libertad.
El no podía aguantarlo. Kagome era su mujer… ¿Pero tenía el derecho a sacrificar la felicidad de ella? ¿Tenía derecho a impedirla tener una vida junto a alguien? ¿A obligarla a permanecer sola? Después de todo él no se había quedado con ella, sino que la había abandonado para irse con su antiguo amor. Cierto era que él ya no la amaba… pero aun así se había marchado con alguien que no tendría que estar en este mundo por haberlo abandonado hacía mas de 50 años. ¿Tenía derecho a reclamarla? Inuyasha suspiro y golpeó el tronco del árbol, sintiendo como pequeñas astillas se incrustaban en su piel, haciéndole sangrar. Todo era por su culpa… no tendría que haberse ido con Kikyo… ahora unas cadenas imaginarias ataban sus pies al lado de la miko.
Y si el miedo me gana este pulso,
Y si el miedo me invita a mi solo a jugar.
Y si el miedo me pide mi cuerpo,
Le doy la espalda y le digo, no quiero jugar…
Miedo y más miedo. Siempre había tenido miedo. Miedo a amar. Miedo a no ser correspondido. Miedo a estar siempre solo. Miedo al rechazo. Miedo a no encontrar la felicidad…. Miedo a todo. Sentía que la oscuridad le inundaba. Se ahogaba solo y nadie podía ayudarle, salvo una persona a la que el hacía daño. Mucho daño. La única persona que podía hacer algo por él, que podía salvarle de las tinieblas en las que se adentraba, era Kagome y el la había abandonado. Tocó sus mejillas, arrasadas por las lágrimas que hacía rato manaban sin parar. Volvió a la vista atrás, hacia ellos.
Y si el miedo me borra del cuento,
Y si el miedo me entierra en la oscuridad.
Y si el miedo me quiere en su fuego,
Le doy la espalda y le digo, no quiero jugar…
Kouga levantó a Kagome en brazos. Ella abrazó su cuello y descansó la cabeza en su pecho. Cerró sus ojos, que fueron besados por el líder de los lobos endemoniados. Ella esbozó una sonrisa como respuesta. Unos ámbares ojos brillaron ante la visión del ser amado en brazos de otro hombre. Amargas gotas saladas caían en tropel desde sus ojos. Kouga dio la vuelta y entró con Kagome en la cabaña. Inuyasha permaneció llorando en silencio con la vista fija en la puerta que acababa de cerrarse. La oscuridad se cernía sobre el, abrumándolo. Todo moría en su interior. Su sufrimiento era demasiado grande para seguir viviendo… pero decidió que no moriría. Ayudaría a Kikyo. Estaría junto a ella hasta que expirase su último aliento y una vez que ella lo hiciera volvería para recuperar a Kagome. Haría todo lo que fuese necesario. Se giró sobre sus pies, llorando aun. La escena de ellos dos le recordaba a la imagen de un matrimonio de recién casados. Le recordaba a un cariñoso marido levantando a su dulce mujer para que no tropezase con el escalón y el vestido, evitando así la mala suerte, entrando al domicilio marital. Su corazón se hacía trizas.
Pero el ya había tomado su decisión. No moriría con Kikyo.
XXXXX
Kouga dejó a Kagome sobre el futón. Ella se había quedado dormida. No era de extrañar, estaba agotada. Tantas emociones en tan solo un día habían causado mella en la joven del futuro. Viéndola así, dormida, tendida sobre el lecho se dio cuenta por primera vez de la corta edad de ella. Su cuerpo era el de una joven adulta. ¿Qué edad tendría? ¿17? ¿18 años? Los humanos crecían un poco más deprisa que los demonios. También maduraban antes. Aun así, sabiendo que el podría casi doblarla la edad, la deseaba. Maldecía a ese estúpido perro por poseerla, marcarla, por privarle de la felicidad como su hembra. Pero no importaba. Arreglaría cuentas con él. Sabía muy bien donde encontrarle pues su apestoso hedor aun invadía sus fosas nasales. Le había sentido a lo lejos, oculto entre la maleza, observándoles y estaba seguro que Inuyasha se había dado cuenta de que le había olido. Por eso también beso a Kagome. Tenía que marcar el que ahora era su territorio.
Kouga salió sin hacer el menor ruido de la casa de madera.
"Sal"
No hubo respuesta.
Kouga olisqueó el aire. El rastro de Inuyasha se había debilitado. Había perdido intensidad. Se cercó a unos arbustos revisándolos, pero Inuyasha ya no se encontraba allí. Kouga miró x todo el perímetro, pero ya se había dado cuenta de que el chucho se había largado. Volvió sobre sus pasos, llegando a la puerta de la cabaña, donde se giro nuevamente. Recorrió con la mirada todo el terreno en un último vistazo.
Nada.
Kouga entró de nuevo en la casa, cerrando la puerta tras él.
XXXXX
"Vamos Kagome, cómetelo"
"Huele raro"
No digas tonterías niña, si te ha gustado siempre"
"¡Que no la quiero Kouga!¡no pienso meterme eso en la boca!"
"Venga no seas cría, abre la boca"
"¡Es muy grande…!"
"Kagome no puede ser mas pequeño!" Kouga la miraba con el ceño fruncido. Empezaba a ponerse nervioso ya. Ella le miraba con cara de tortura mientras arrugaba la nariz. El volvió a acercarle el minúsculo trozo de tortilla japonesa a la boca. "Come"
Kagome hizo pucheros "No me gusta…"
"Vamos Kagome, no me ablandarás con tus lágrimas de cocodrilo" el volvió a agitar los palillos insistentemente frente a ella. "Abre la boca. Desde hace un mes no comes apenas nada. No me hagas abrirte la boca yo mismo"
"Eres malo conmigo…sniff sniff" ella sollozaba intentándole hacer cambiar de opinión, así se apiadase de ella. Había decidido que la tortilla japonesa ya no le gustaba.
Kouga la miró a los ojos, penetrándola. Ella no tuvo más remedio y acepto el trozo de comida en su boca.
"¿Ves como no era tan difícil?" dijo él con una sonrisa de oreja a oreja al saberse vencedor. Todas las comidas desde hace semanas era igual Kagome. Comía como los pollitos, casi nada. No entendía como podía haber cogido algo de peso…. El no podía permitir que Kagome se negase a comer, y siempre terminaba consiguiendo que ella abriese la boca y se tragase el trozo que le daba. No podía resistirse a su mirada penetrante.
BLUUUUUUUUUAAAAAAAAAAAAAGGGGGGGGGHHHHHHHHHHHHHHHH
Claro que últimamente siempre terminaba de la misma forma… Vomitándolo todo y borrándole la sonrisa triunfal de la cara. UU
Él tiró el trozo de tortilla que quedaba… también quedaba descartada la tortilla.
"No entiendo lo que te ocurre con la comida Kagome.¿No habrás cogido algún virus estomacal?"Kouga se inclinó sobre ella con la intención de ayudarla, pero no pudo aguantar mucho tiempo sin arrugar la nariz y apartarse un poco al ver salir el líquido de la boca de Kagome.
"Aggg Kagome… Podías avisar antes de hacer eso…" el color verdoso que adquiría su piel le daba un aspecto bastante cómico a ojos de Kagome. Ella se levantó y se fue a limpiar, mientras le dedicaba un gesto asesino al lobo, que hacía muecas al vómito.
"¿Sango no crees que es extraño el comportamiento de la señorita Kagome?" Miroku había observado la escena que se repetía con cada vez más frecuencia.
"La verdad es que ya había pensado sobre ello…" miró al monje que se había acercado sigilosamente para restregar su cuerpo contra el de la taijilla. El puño de ella hizo un sonoro contacto contra la dura cabeza del hentai, dejándole inconsciente en el suelo.
"Hablaré con ella" sus piró mientras se levantaba para seguir los pasos de su amiga.
Ese hombre era incapaz de mantener una conversación, siempre terminaba cometiendo un error similar que le llevaba al daño físico. ¿Cuándo aprendería? Si tan solo fuera menos pulpo…
"Kagome quiero hablar contigo"Kagome estaba arrodillada en la orilla del río. Había lavado sus dientes y ahora mojaba su cara para despejarse. Sango se arrodillo cerca de ella, sentándose en el suelo. "¿Cómo estas?"
"Bien. Tengo el estómago algo revuelto. Le dije a Kouga que la tortilla no me gustaba, que me sentaría mal…pero no me hizo caso" Kagome dejo la toalla con la que secó su cara sobre su neceser y se sentó junto a su amiga, para poder tener una tranquila conversación con ella.
"Te veo mucho mas animada, ¿Kouga te está ayudando mucho verdad?"
"¡Sí! Es un gran amigo y un gran apoyo. Llegó justo en el momento en que más necesitaba un hombro sobre el que sujetarme. Vosotros también me sois de gran ayuda. Pero con Kouga es diferente, me hace reír y rabiar, es como si fuese su hermana pequeña. Me gusta que me vea así, parece que ya a olvidado todo el rollo de que sea su mujer"
"No se yo si habrá desistido de ello Kagome… ¡pero te está haciendo mucho bien!...¿Kagome?" No sabía muy bien como afrontar las palabras que le diría a continuación… En el fondo Kagome no sabía mucho de la vida, era muy inocente…
"¿Ocurre algo Sango?" Kagome la miraba con preocupación al haber visto a su amiga con esa duda en la cara… sus ojos se ensancharon de golpe "¡¡¿No me dirás que al final Miroku y tu…!"
"¡¡¡SHHHHHH!¡No digas esas cosas Kagome!" el sonrojo de la exterminadora provocó la carcajada de Kagome.
"¡Vamos Sango! ¡Si Miroku está deseando tener un hijo contigo!"
"¡No lo digas ni en broma! Con ese pervertido…" Sango estaba alterada y agitaba las manos frenéticamente negando lo evidente, pero Kagome la conocía demasiado bien.
"No me intentes engañar Sango que no funciona conmigo. Se muy bien lo que sientes por él. ¡Se te ve en la cara!"
"¡AHHH! ¿Crees que se haya dado cuenta él?"
"jajajajajajajaja, ¡Sango… es Miroku! ¡¿Cómo se va a dar cuenta!" rió a todo pulmón.
"Si es verdad…cómo se va a dar cuenta…" resopló ella.
"Vamos Sango, él sentará la cabeza y lo hará contigo. El te ama"
"El ama a toda la que pueda darle hijos"
"No digas tonterías Sango. Es mujeriego, vale, pero te ama y estoy segura que solo lo hace para que ti te intereses más por el… para llamar tu atención"
"En fin Kagome…" Sango se detuvo unos segundos antes de darse cuenta de algo "¡Que no era eso de lo que te quería hablar!" dijo cambiando de tono. Con esa chiquilla siempre pasaba lo mismo. Iba a decirla algo y cuando se daba cuenta estaban hablando de ella y Miroku… siempre se dejaba engañar… quizás no fuese tan inocente… podría tener razón después de todo…
"¿Qué me querías decir entonces…?" La mirada de Kagome quedó fija en un punto tras el cuerpo de su amiga, su rostro adquirió una liguera palidez.
"¿Kagome?¿Estás bien?¿Qué pasa?" Sango se giró buscando aquello que había paralizado a su amiga.
Allí estaban. Flotando. Las serpientes caza-almas de Kikyo.
Kagome se levantó y corrió hacia el bosque. Sango la seguía de cerca, llamándola a gritos que parecían no ser escuchados por Kagome. Siguió a las serpientes, hasta un pequeño claro en el bosque donde se encontraba Kikyo, esperándola.
Ella la miró de arriba abajo, analizándola. Kagome tragó con dificultad. Había esperado este encuentro durante un mes. Necesitaba verla. Necesitaba preguntarle.
"¿Dónde está Inuyasha?" temía que sus peores pesadillas se hicieran realidad. Gotas de sudor caían por su frente.
"Conmigo, pero ya lo sabías ¿Verdad?" sonrió malévolamente. Le gustaba hacer sufrir a esa niña. Inuyasha le había negado su cuerpo y eso la hacía enfurecer, pero dañar a Kagome le producía un placentero bienestar. "¿Aun no has comprendido que él no se quedará contigo… porque me ama a mi?"
Una lágrima cayó por la mejilla de la chica de cabello azabache.
En ese preciso momento Inuyasha apareció olfateando el aire "Kagome…" se quedó estático observándola. Las lágrimas deslizándose por sus mejillas aterciopeladas, recorriéndola y haciendo un sendero por ellas.
Kagome le miró a los ojos, intentando descifra en ellos. Sango colocó su mano sobre el hombro de Kagome. Ella sollozó y se soltó bruscamente, apartándose, y echando a correr lo más rápido que le permitían las piernas, alejándola de allí en dirección al pozo.
"¡¿Qué le has dicho!" siseó.
"Ve tras ella, la necesitamos" Kikyo se dio la vuelta, alejándose hacia lo mas profundo del bosque.
"¡No te atrevas, no permitiré que la lastimes otra vez!" Sango le miró con rabia desafiándolo.
"Aparta, no quiero hacerte daño… tu… tu no lo entiendes"
"¿¡Qué tengo que entender?¡No vales nada!"
"¡No es contigo con quién tengo que hablar!" Inuyasha la apartó suavemente para no hacerla daño y corrió tras Kagome. Sus poderes demoníacos le permitían correr velozmente y alcanzar los pasos de Kagome con facilidad.
La vio ahí, sentada en el pozo, disponiéndose a saltar.
"¡Quieta! ¡No saltes!" gritó mientras corría hacia ella.
"¡No te acerques a ella!" Kouga estaba apunto de alcanzar a Inuyasha. Había sentido su presencia y su desarrollado olfato capto su aroma en el aire.
"¡Olvídame lobo sarnoso!" Inuyasha de un salto se colocó junto a Kagome sujetándola por la cintura.
Todo ocurrió muy lentamente para Kagome. Ella miro con los ojos muy abiertos a Inuyasha que tiraba de ella por la cintura. Después miró a Kouga quién se encontraba muy cerca con el brazo extendido gritando lo que parecía su nombre, mientras ella caía lentamente siendo arrastrada dentro del pozo.
Cuándo Kouga alcanzó el pozo y saltó dentro Kagome ya no estaba. Habían cruzado. Los dos.
Continuará….
Ainsssssssssss veis como soy buena!XDDDD como regalo de Navidad os he puesto otro capítulo. Seguís deseando mi cabeza en bandeja? Bueno yo me despido por ahora y os deseo unas felices fiestas, una buen entrada al nuevo año, sin atragantarse. Recordad hay que ponerse algo rojo! Que os lo paséis muy bien en vuestras respectivas fiestas y no os paséis con el alcohol, ya que con los dulces si que os pasareis XDDDD
Habrá continuación después de las navidades, pero puede que sea en febrero chan chan XDDDD lo siento pero es que tengo exámenes….
Muchos besitos a todos, que no tengo tiempo de poneros notita a todos! Pero que me acuerdo de todos los que me leéis!
