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El acuerdo
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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.
Sumario: Harry ha cumplido con la profecía. Voldemort fue derrotado, pero eso solo trajo más desgracias para el moreno. Cuando Harry se encuentra totalmente depresivo, un hermoso Sly decide rescatarlo y reformarlo. ¡¡¡Vean actuar a Harry Potter como un perfecto Slytherin!!!
Parejas: principal Harry/Blaise, un poco Ron/Lavender y el futuro mi primer trío… Blaise/Harry/Neville XD ¡¡Habrá parejas secretas!!
Aclaraciones: Este fic se me ocurrió hacerlo ya que siempre me molesto que en la mayoría de los fics que leo Harry sufre mucho por la arrogancia, maldad y frivolidad de Draco. En este fic se revierten los hechos. No recomendado para las amantes del rubio. XD Habrá tambien embarazo masculino y palabras totalmente hirientes.
Advertencias: futuro Mpreg y debo aclarar que este no es como los fics míos que están acostumbrados a leer es un poco oscuro y angst ù.u ¡¡¡TRIO!!!
Aclaraciones de lectura:
-Letra normal: dialogo, relato.
-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.
-N/A: notas de autora.
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Capitulo 4: No hay dos sin tres.
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-Eh… ¿Me están hablando en serio?- Neville Longbottom no creía lo que estaba escuchando.
-Claro que si.- Blaise Zabini mostró su más radiante sonrisa.
-Es solo una propuesta Neville… te dejaremos pensarlo todo el tiempo que necesites.- Harry Potter estaba apoyado contra la pared con los brazos cruzados, no mirada a Neville directamente, pero estaba atento a la conversación.
-¿Pero… por qué yo?
Acababan de proponerle algo… increíble. El, Neville Longbottom, no podía ser tomado en cuenta para algo así. No por la pareja más perfecta y hermosa de todo Hogwarts. ¿Que veían de interesante en él? Habiendo tantos chicos y chicas muchísimos más bellos que él… ¿Por qué se fijaban en su persona?
-¿Qué les pasa a ustedes los Gryffindors y su autoestima?- bufó Zabini mirando a su novio. Harry se encogió de hombros.
-A mi no me preguntes.- masculló.
-En fin…- miró al extrañado Neville.- Te pregunto lo mismo que le pregunté a mi angelito. ¿Por qué tu no?
-Yo… no soy nadie interesante. Digo… mírame.- extendió sus brazos-. Solo soy una mancha al lado de ustedes.
Blaise sonrió tiernamente y acarició un brazo del castaño.
-Nos sobrevaloras demasiado, Nev. No por ser quienes somos debes tenernos en un pedestal. Somos personas como tu… pero que se cuidan más el físico y que les gusta resaltar su belleza.- guiñó un ojo.- Y tu eres hermoso… solo que, como mi angelito, escondes tu belleza, porque te sientes intimidado por tu torpeza. Se que eres un chico inteligente, solo debes tener más seguridad en ti mismo. Si aceptas verás que puedes lograr todo lo que te propongas, con un buen incentivo se logra todo.- sonrió libidinoso.
-Aún así, te dejaremos pensarlo…- habló Harry.- Se que será un tanto difícil llegar a tomar una decisión así.
Longbottom se ruborizó hasta las orejas nuevamente. La verdad es que era una MUY difícil decisión, porque si aceptaba, todo el colegio se enteraría de lo que estaba por hacer. Y no solo eso… estaría haciendo algo que en sus cánones de rectitud no iban. Si su abuela se enterara…
-Por si acaso voy a darte un motivo para que tu decisión nos favorezca.
Neville solo tuvo tiempo de procesar esa información unos segundos, ya luego sintió que su cintura era rodeada por unos fuertes brazos y su boca era asaltada por una ardiente boca. Era la segunda vez que compartían un beso y la verdad era que le gustaba bastante. Y tambien estaba Harry… ¿que tan malo podría llegar a ser aceptar esa propuesta?
Dejo a Zabini juguetear con su labio inferior y abrió la boca, gustoso, para dejar entrar la lengua experta del otro chico. Harry negó con la cabeza y desvió la mirada, justo para ver como el grupo del Príncipe de Slytherin se acercaba hacia ellos. Carraspeó sonoramente al ver como los recién llegados detenían su andar y miraban anonadados la escena que estaba montando su novio con el más inepto de los Gryffindors.
-Blaise.- masculló al ver que su amante no se detenía y ya estaba bajando las manos hacia el trasero del otro castaño.
-Oh, lo siento. Me deje llevar.
Aunque su sonrisa socarrona no demostraba que lo sintiera demasiado. Sacudió tiernamente a Neville que parecía haber ascendido a una nube.
-Entonces, Nev. Te dejamos pensar.- guiño un ojo. El pobre Gryffindor se ruborizó hasta las orejas al ver que no solo los Slytherins estaban ya a su alrededor, sino también un grupo de Hufflepuff.- Búscanos cuando hayas decidido algo.
-Bien, lo pensaré. Gracias por pensar en mí.
-De nada.
La pareja le sonrió, luego el más alto rodeó la cintura de la serpiente y desaparecieron juntos rumbo al Gran Comedor. Neville puso los pies en pólvora para evitar que los presentes le preguntaran que había sido todo eso. Necesitaba pensar seriamente la propuesta. Era demasiado interesante y a la vez peligroso aceptar algo así.
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Caminaba con su típico andar orgulloso. Faltando solo una semana para el final del año, Draco estaba decidido a tener una conquista digna de él. Estas habían decrecido enormemente desde lo ocurrido con Potter, todos parecían odiarlo, inclusive aquellos que ya habían disfrutado de sus expertas caricias. No eran más que unos hipócritas, se negaban el placer de estar con él por el simple hecho de no quedar mal.
Se negaba a creer que era por el hecho de que su reputación ahora sea de lo peor en Hogwarts. ¿Potter solo lo decía para fastidiarlo, verdad? ¿No era verdad que todos lo consideraban una puta ahora, cierto?
Divisó a su próxima victima cuando ésta salía del aula de Transfiguraciones después de cumplir con un castigo que McGonagall le había impuesto. La chica en cuestión era pelirroja, de curvas aceptables y ojos verdes bonitos. Cierto, era una Gryffindor, pero Draco solo la quería para un revolcón… nada definitivo.
-¿Angeli?- preguntó con su típico arrastrar de palabras.
La chica de la Casa del león lo miró, su rostro mostraba ligera sorpresa, pero lo confundió ver una clara mueca de desdén en sus facciones.
-Si, soy yo. ¿Qué quieres?- espetó.
-Solo hablar contigo.- sonrió de manera sensual.
-¿Y se puede saber de qué, Malfoy?- enarcó una ceja cruzándose de brazos.
-Aquí, no. ¿Podemos entrar al salón?- usó todo el tono sensual que podía, ya que el porte defensivo y la voz helada de la chica lo estaban incomodando.
-No, lo acabo de limpiar. Dime ya que quieres para luego poder irme a mi Sala Común.
Los ojos de Draco se entrecerraron ante el tono impaciente. Lo irritó sobremanera que ella empiece a taconear su zapato contra el piso.
-Es importante lo que quiero decirte, preciosa. Entremos, solo será un segundo.
Una vez allí el rubio se iba a encargar de darle el beso de su vida y hacer olvidar a la pelirroja que él era un Slytherin conocido por conquistar, probar y luego abandonar. Siempre todos caían al tener contacto con sus expertos labios.
-Ni loca voy a meterme a un salón vacío contigo, Malfoy. Se que ideas están pasando por tu aristocrática cabeza rubia oxigenada.
-¿Y no deseas probarlo? No vas a arrepentirte.
-Tener esta conversación contigo ya me hace sentir arrepentida, tengo mejores cosas que hacer que estar hablando con la puta de Hogwarts.- escupió antes de darse media vuelta y abandonar el lugar.
Draco la miró irse, sin poder creerse lo que acababa de pasar. Su boca estaba ligeramente abierta por la sorpresa y la palabra puta, dicha con ese desdén, no paraba de repetirse en su cabeza.
-Justicia divina, dicen algunos que se llama.
Draco respingó al oír la voz, giró lentamente y su corazón se detuvo al ver de quien era la voz. Harry Potter estaba apoyado contra una pared, sus brazos estaban cruzados y su boca mostraba una sonrisa de enorme satisfacción.
-Potter…- siseó.- Que raro verte aquí. No es común verte despegado del cuerpo de Blaise.
-Es que yo, al contrario de otros, si puedo vivir sin tener algún tipo de contacto sexual.
-¡Deja ya de fastidiar con eso! ¡Yo no soy ninguna puta!- explotó.
-No es eso lo que tu amiga acaba de decir.- sonrió- Y no es solo ella quien lo piensa, hurón. Yo que tú desistiría… en estos momentos… solo alguien de tu reputación, aceptaría acostarse contigo. Intenta con Chang, según se, es igual o peor que tú.- hizo un ademán con la mano en despedida y se retiró.
Malfoy tuvo que respirar varias veces para no ponerse a hacer algo que no hacía desde que su madre había muerto… ponerse a llorar de dolor y frustración.
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-¡Amor! ¡Al fin!
El hombre se dejó abrazar por su embarazado esposo, sonriendo como hace mucho no lo hacía. Aspiró el suave aroma de Remus, contento de poder hacer eso todos los días a partir de ahora.
-Hola, mi amor. Al fin estoy en casa.
-¿Qué noticias me tienes?- ansioso.- ¿Pudiste conseguir lo que tanto buscabas?
-Claro que si, Remus. Te dije que no iba a volver a casa hasta que tenga las pruebas. Bien,- sonrió como solo él sabía hacerlo.- las tengo todas y ya se las lleve al viejo…- al ver la cara de su esposo, agregó:- Director del colegio. Dijo que con eso estaremos libres de cargos, es más, seremos considerados héroes.
-Oh, mi amor estoy tan feliz.- lo abrazó mientras las lágrimas corrían libres por su rostro.- ¿Y porque hablas en plural?
-Sabes bien que no era solo yo el que buscaba verse libre de cargos. Nott también lo hacía y ambos obtendremos el indulto. Al fin va a poder casarse con su… Gryffindor.
-Tienes razón,- sonrió mientras sus ojos brillaban.- él me dijo que también esta en la dulce espera, ¿sabías?
-¡¿Él está embarazado?!- sorpresa.- Pero… ¿no está muy mayor para eso?
-Los magos hombres somos fértiles hasta los 50, amor. El no es tan viejo, aunque lo parezca. De hecho, pensé que era de tu generación.
-Es dos años mayor que yo.
-¿Ves? Solo tiene alrededor de 45, si se lo proponen pueden tener otro hijo más.
-¡¿Más de lo que ya son?!- escandalizado.- Espero que no…
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Faltando solo dos días para que el 6to año terminara, Neville Longbottom aún no había dado su respuesta a la pareja Zabini-Potter. Es que había algo que lo hacía estar reticente al respecto…
Fijo sus ojos marrones en la mesa de Slytherin, su rostro mostró una mueca de dolor y anhelo al mirar a esa persona. Meneó la cabeza mientras suspiraba entrecortado. Volvió a mirar a la mesa enemiga, pero esta vez sus ojos se posaron en Blaise, el castaño lo observaba con una sonrisa tierna en la boca.
Se decidió, así que solo le bastó con hacer un gesto con la cabeza para que Zabini entendiera que el Gryffindor al fin había tomado una decisión y que se la comunicaría ese mismo día.
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-.Al otro día.-
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Como era la última noche que estaban por verse, los participantes del juego que creara Blaise decidieron hacer un último encuentro antes de partir a las vacaciones de verano. Ya todos estaban en la Sala de los Menesteres. Neville había llegado inexplicablemente ruborizado, con los labios hinchados y la ropa desarreglada. Todo daba a entender que había compartido un buen momento con alguien.
El juego siguió su curso y Harry Potter fue el primero en equivocarse. Sin embargo, el destino quiso que la flecha cayera en la figura de Hermione Granger. Todo estaba dado, el moreno había escogido verdad, pero la castaña había preguntado…
-"¿Es verdad que en la batalla final pudiste detener un Avada de Voldemort?"
Luego de los escalofríos correspondientes por escuchar ese nombre, los demás jugadores miraron enfadados a la chica. Si bien la respuesta del moreno fue sorprendente… un quedo "Si", eso no era lo que todo el mundo ansiaba saber. Hermione solo se había encogido de hombros y murmurado:
-"Necesitaba confirmarlo y lo que ustedes quieren saber… yo ya lo sé."- sonrió con superioridad.
Siguieron con otras rondas de juego hasta que, para alegría de todos, Potter volvió a equivocarse.
-¿Verdad o reto, Potter?
Millicent Bulstrode contuvo el aliento mientras esperaba. Harry estaba ceñudo, deduciendo si era necesario que los demás supieran eso que tanto deseaban saber. Sonrió malicioso, no le costaba nada saciar la curiosidad de los jugadores. Sería divertido ver sus reacciones.
-Mmmhhh…- murmuró haciendo drama.-… verdad.
-Pues ya sabes.- Millicent sonreía complacida-. ¿En qué situación y con quién perdiste la virginidad?
-Fue en mi cuarto año, luego de la segunda prueba del Torneo de los Cuatro Magos, en el baño de los Prefectos… con Cedric Diggory.- sonrió.
El silencio luego de esas palabras fue debido a la total incredulidad de los jugadores. De todos, ninguno se imaginó que pudiera haber sido justamente ese chico. El difunto Diggory, considerado el más apuesto de su generación, había obtenido la virginidad de Potter.
Draco estaba que estallaba, desde el primer momento en que probó el placer del sexo homosexual (a sus trece), había buscado conquistar a Cedric para tener un encuentro con él. Sin embargo, el chico siempre lo miró con ternura y denegó toda proposición hecha por el Príncipe de Slytherin, alegando que era demasiado joven para él. Pero ahora venía y se enteraba que el maldito Hufflepuff se había acostado con Potter y no solo eso, que también fue el que desvirgó al niño-que-vivió.
-Que envidia.- Hanna Abbott miraba admirada al Chico de Oro.
-Y él fue quien me buscó.- admitió el moreno de ojos verdes, sonriente- Me dijo que le gusté desde nuestro partido de Quidditch en tercero, me pidió una cita y yo acepté, cuando estábamos en un aula en desuso, una cosa llevó a la otra.- hizo una ademán, como restándole importancia al asunto.- Ya saben…
-Cada día me sorprendes más, Potter.- Zacarías Smith no pudo dejar de decir lo que todos pensaban en esos momentos.
-Sorprendido habrá quedado el tejón…- Blaise sonreía malicioso.- Después de ver lo que yo he visto y probado.- guiñó un ojo a Harry.
-¡UGH! No hablen de eso, por favor.- dijo Ron reprimiendo un escalofrío.
-¿Te molesta saber que Harry y yo tenemos sexo?- preguntó Blaise con sus ojos castaños fijos en los azules del pelirrojo.
-Harry es como mi hermano y no deseo saber acerca de su vida sexual con otro… hombre.- dijo Ron incomodo ante esa mirada.
-Tener sexo con un hombre es muy bueno, porque entre nosotros sabemos muy bien como darnos placer. Deberías probarlo, Weasley.- dijo el castaño con una media sonrisa.
-No, gracias.- masculló ruborizado.
-No es tan malo.- se escuchó que alguien susurraba.
Todas las miradas se dirigieron al dueño del comentario. Neville lucía ligeramente ruborizado y su cabeza estaba agachada, no parecía capaz de mirar a nadie a los ojos, después de lo que acababa de decir.
-¿Neville tú…?- Dean ni siquiera pudo terminar la pregunta, su sorpresa era mayúscula.
-¿Qué estas queriendo decir con eso, Longbottom?- preguntó Pansy maliciosa.
-Bueno… yo…- musitó tragando saliva audiblemente.
-El quiere decir lo que quiso decir.- Blaise sonrió y tomo la mano de Neville, sonriéndole de manera extraña.- Que ya probo el sexo con hombres y le gusto.
-¿Qué…?- Theodore Nott no fue capaz de reprimir esa pregunta que salió de su boca. Su voz sonaba estrangulada por un extraño sentimiento.
-Nada, nada.- Zabini besó la mano de Neville obteniendo una sonrisa tímida del Gryffindor. Guiñó un ojo al chico y luego miró a los anonadados jugadores.- ¿Seguimos? Ya nos estamos desviando del asunto que nos trajo aquí esta noche.
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-¿Por qué tan gruñón?- tono divertido.- Hoy es el último día de clases…
Severus le mandó las peores de sus miradas a su pelirrojo. No entendía como es que conseguía entrar a su despacho. Siempre se aseguraba que la puerta estuviera cerrada con los más potentes hechizos que conocía. Aunque, esos hechizos no podría significar nada para él, que fue una de las mejores armas en la guerra en contra de su Señor.
-No estoy gruñón.- gruñó.- Solo estoy cansado, por suerte, a partir de hoy, voy a tomarme mis merecidas vacaciones, lejos de todos estos mocosos molestos.
-¿Y adonde vamos a ir?- dijo en actitud mimosa mientras lo abrazaba por la cintura.
-¿Vamos?- enarcó una ceja.
-Oh, vamos Severus. Estas van a ser nuestras primeras vacaciones juntos desde que terminó la guerra, ¿no pensarás pasarlas lejos de mí, verdad?- puchero.
-Lo que quiero es paz,- masculló sin poder dejar de sentir el escalofrío que causó la lengua de su amante, cuando ésta lamió su oreja- contigo no voy a poder tenerla.
-Estás hiriendo mi corazón de Gryffindor, Severus.- dijo aparentando reproche, mientras bajaba sus manos hasta las nalgas del mayor.- Y yo que venía con todas las intenciones de ser el uke esta noche.
-Eso es chantaje.- gimió al sentir la caricia.
El pelirrojo detuvo todas sus acciones y levantó la mirada para observar con seriedad al dueño de los fríos ojos negros.
-¿En serio no quieres estar conmigo en vacaciones?- Severus pudo denotar una ligera alarma y decepción en su voz. Cosa rara, ya que ese pelirrojo era uno de los hombres más seguros de si mismo que conocía.
-Solo estaba bromeando.- dijo negando con la cabeza- Si quiero que estemos juntos este verano, de preferencia en alguna isla desierta.
El más joven le mostró una de esas sonrisas capaces de derretir la mismísima Atlántida y, obviamente, el corazón de Severus no era tan frío, así que se encontró a sí mismo embelezado por esa sonrisa que mostraba todos los dientes del dueño.
-Entonces… ¿qué vamos a hacer?
-Ya lo pensaremos después.- gruñó.- Ahora vamos a cumplir esas intenciones de las que me contaste hace un rato.
Los ojos azules brillaron emocionados y se dejó arrastrar hacia la habitación. Muy por el contrario de lo que muchos pudieran pensar la alcoba de Severus Snape era un lugar agradable y acogedor. Paredes de color verde Slytherin y cortinas blancas inmaculadas con toques en plateado. Una cama bastante grande y cómoda, vestida con sábanas de seda verde esmeralda. A pesar de su sueldo de profesor, Severus sabía tratarse muy bien y eso al pelirrojo le encantaba. Si tan solo consiguiera hacer que variara esas túnicas negras…
Entraron abrazados y dándose uno que otro beso hasta caer en la cama, allí Severus lo dejó descansar y se levantó para ir por un poco de Whiskey de fuego… para ponerse a tono.
-¿Cómo andan las cosas por aquí?
-Si es que quieres saber del mocoso Potter,- siseó acercándole un vaso de Whiskey.- te diré que ya no anda tan mal como a principio de año. El Señor Zabini ha sabido sacarlo del pozo donde estaba metido y parece… feliz.
-Hay lago que no me estás diciendo…- perspicaz.
-Se…- carraspeó- se rumorea que no solo el Señor Zabini ha estado compartiendo su cama,- tomo un gran sorbo de su Whiskey de fuego.- sino que también el Señor Longbottom está con ellos, conformando un… trío.
Miró alucinado a su pareja sin poder creerse lo que estaba escuchando.
-No te estoy mintiendo, muchos de los rumores que se corren por el colegio suelen ser verdad. Y este es uno de ellos.
-Vaya con Harry.- murmuró.
-Bien, dejemos de hablar de Potter, tenemos cosas más importantes que hacer.
Se dejó hacer sin protestar. Sus relaciones sexuales eran bien equilibradas, buscaban ser el dominante una vez uno y otra vez otro, y cuando había muchas ganas, ambos eran los seme en una sola noche. Por eso él disfrutaba de las caricias de Severus. Teniendo casi una año de conocerse en esos campos ambos sabía que punto tocar para encender al otro.
El mayor lo hacía volverse loco, porque gustaba de desvestirlo con parsimonia mientras besaba cada resquicio de piel descubierta y hoy no era la excepción. Primero fueron sus botas, luego su chaqueta de cuero negro, para seguir con los pantalones y camisa. Severus besaba casi con devoción esa piel tostada por el sol, admirándose de lo tersa y suave que era, como los músculos estaban increíblemente marcados a pesar de que el cuerpo era delgado. Y, ciertamente, tenía mucha piel que besar, ya que el chico era casi cabeza y media más alto que él.
-Se-Severus… por favor, me estás volviendo loco.
La voz había salido en un murmullo necesitado, así que el pocionista, sonriendo malicioso, se apiadó de su amante. Extrajo la última prenda del cuerpo del otro y tomó entre sus manos el miembro totalmente erguido. Las caricias a esa carne también estaban perfectamente estudiadas y grabadas en su memoria, para hacer que la satisfacción sea la más amplia. El pelirrojo no tardó en correrse haciéndole probar el semen de su culminación. Normalmente, Severus no tragaría tal cosa, de hecho, nunca lo había hecho con sus otros amantes, pero es que este chico era especial para él. Si… era duro admitirlo, sin embargo, él sabía que si el león le pedía que cante, él respondería que canción. Me tiene comiendo de su mano…
-Te amo, pelirrojo.- susurró sinceramente antes de atrapar sus labios.
-Y yo a usted, profesor.- sonrió con picardía.
La primera vez que se habían dicho "Te amo" su pelirrojo le había confesado que su amor venía desde las épocas en que él fue su profesor de pociones. Severus había quedado gratamente sorprendido, recordando que ese Weasley en particular nunca le había sacado canas verdes, como si lo hicieron el resto del tropel. Recordaba también que, a pesar de ser un gran conquistador, cuando estaba cerca de él, se volvía una masa nerviosa y balbuceante, pero el profesor solo lo había achacado al miedo que despertaba en todos sus alumnos.
Dejando de lado sus recuerdos, el pelinegro abandonó los labios de su amante para empezar a prepararlo, le llenaba de gozo el percibir que la entrada del chico cedía con facilidad, gracias a eso, no había necesidad de alargar tanto la preparación. Había veces que, como su pación era tan grande, ni siquiera lo preparaba, solo lo penetraba sin contemplaciones, tocando siempre el punto exacto para hacerlo gritar de placer.
Cuando lo sintió suficientemente dilatado, entró en el acomodando las esbeltas piernas de su amante sobre sus hombros. Lo sintió aferrarse a su espalda y pronto su piel fue mordida, ese león gustaba de marcarlo como suyo mediante ese método, no que se quejara, lo complacía de extraña manera encontrar su cuerpo lleno de mordidas y arañazos por las mañanas. Eso lo hacía saber que él tenía a alguien que pudiera decir que lo amaba, que le pertenecía y que disfrutaba de estar con él.
Las caderas del Gryffindor empezaron a moverse indicando que ya podía moverse y él no se hizo esperar. Embistió lentamente en un principio y pronto alcanzó el ritmo frenético que su novio le pedía. Sin parar con ese ritmo buscó el olvidado miembro del otro y empezó a masturbarlo para que llegaran juntos al éxtasis. Cosa que no tardó mucho en llegar, ya que ambos se vinieron gritando el nombre del otro.
-Te amo, te amo, te amo…- susurró el más joven, recibiendo el cuerpo moreno entre sus brazos.
-Me encanta escucharte decirlo.- murmuró con una sonrisa satisfecha en sus labios, mientras acomodaba su rostro en el hueco del cuello del hombre bajo él.
-Y no te vas a cansar de oírlo.
-Eso espero…
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Estaban en la estación King's Cross, ya que el expreso de Hogwarts acababa de llegar con los alumnos que terminaban un nuevo año de colegio. Los alumnos de ese prestigioso colegio de magos no disimulaban para nada su interés y, porque no, su voyeurismo al ver como Blaise Zabini se estaba despidiendo con un fogoso beso de… Neville Longbottom.
-Voy a extrañarte, cielo.- murmuró Blaise tomando las manos del castaño.
-No vamos a estar separados mucho tiempo. Solo voy a pasar dos semanas con mi abuela y luego me reuniré con ustedes. ¿Dónde será?
-Nosotros te avisaremos.- dijo Harry rodeando la cintura de Longbottom con un brazo- Blay y yo vamos a viajar por ahí hasta que nos toque venir a buscarte. Te mandaremos una lechuza para darte la dirección exacta.
-Bien, entonces… no vemos dentro de 15 días.- sonrisa.
-Sip, hasta entonces.
Muchos hicieron muecas de desdén, reprobación y envidia al ver como Harry Potter se comía a Neville Longbottom. Si la noticia de que Draco Malfoy había abandonado a Harry Potter luego de usarlo a su gusto había sido sorprendente, jugosa e inimaginable, no se comparaba en nada con ésta. Que Harry Potter, Neville Longbottom y Blaise Zabini formaran un escalofriante trío romántico había dejado a más de uno en shock. Ni siquiera el mismísimo Albus Dumbledore se esperaba que semejante cosa ocurriera… y eso ya es mucho decir.
Neville gimió al sentir como esa lengua casi llegaba hasta su garganta, pero no podía quejarse, era tan rico ser besado así que no le importaba que estuvieran montando semejante espectáculo en plena estación, donde su abuela podría llegar de un momento a otro. Cuando se separaron el castaño sintió una extraña sensación en el cuello, se giró para ver que podría ser y lo sorprendió ver como Theodore Nott tenía la vista fija en su dirección. No podía describir que era lo que veía en esos ojos, pero, de repente, los negros orbes parecían más fríos que de costumbre.
Al sentirse observado, no solo por Neville, sino también por un sonriente Zabini, Nott parpadeó, les lanzó las peores de sus miradas y abandonó el lugar junto con un elfo doméstico que venía a buscarlo.
-Nos vemos, Draco.- murmuró fríamente antes de irse.
Draco solo asintió en dirección a su amigo, todavía estaba buscando controlar el mar de sensaciones que despertó en él presenciar la escena que unos de sus mejores amigos y su ex montaban en frente de todo el alumnado del colegio, sin pudor alguno… con el Gryffindor menos agraciado de todos, para completar.
-Entonces, nos vemos, chicos.
-Claro, Nev.- dijo Blaise besando una de sus manos con cariño.- No vamos a poder divertirnos del todo su no estás con nosotros.- guiñó un ojo y sonrió satisfecho al ver como el chico se sonrojaba al comprender el doble sentido de ellas.
-Hasta luego, Nev.
Con un casto beso en los labios el Trío Romántico más famoso de Hogwarts se despidió hasta dentro de dos semanas.
Continuará…
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Notas finalesBien… el trío a iniciado, espero que no se espanten, recuerden que todo tiene un por qué… y entre ellos subir un poco la autoestima de Nev ¬¬
En cuanto a las parejas y los embarazaos, todo se irá resolviendo en el futuro, por ahora quiero que se maten pensando quienes son XD Di pistas sutiles… pero imagino que ya imaginarán quién es la pareja y padre de los bebés de Remus ñ.ñ
Y sí… me estoy placiendo de hacer sentir mal a Draco. ¡Je! XP
Llegamos a la mitad de 8 chaps… falta cada vez menos para el final T.T
¡¡¡Gracias a Angelipor betear este fic!!!
¡¡¡Nos leemos!!!
Atte: Uko-chan!
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