Sakura Card Captor no me pertenece.


Titulo: Lágrimas de Sangre


Capítulo III.


Shaoran subía las escaleras molesto, tenía que disculparse con ella, no porque le naciera del alma, solo lo hacía para darle el gusto a su padre, cada día que pasaba la presencia de Kinomoto lo alteraba más, hasta había cambiado los hábitos de la mansión Li, ella y el pequeño niño tenían a todos alterados, no solo a él, ese niño era el primer nieto varón de Hien, con esto Sakura ganaba terreno cada día más, caminaba apresurado lo debía hacer rápido antes que se arrepienta de obedecer a su padre, todo estaba en calma, no parecía que allí viviera un niño, lo que algunas veces agradecía pero cuando el pequeño lloraba por las noches despertaba a todos…

Cada vez que recordaba el día que ella llego a su casa, hace unas semanas atrás, no supo que pensar, verla entrar por esa puerta, al principio parecía intimidada por la familia, le llamo la atención.

Flash back. (Un mes antes)

En la mansión Li se daba un suceso bastante inusual, Shaoran no sabía lo que sucedía, estaban todos esperando en la sala, esperaban a alguien, no tenían idea de quien se trataba, solo su abuela y sus padres sabían pero él o sus hermanas no tenían idea de lo que les esperaba.

Wei fue al aeropuerto a recibir a una persona, desde temprano en la mansión las personas trabajaban sin parar, limpiando, preparando una pequeña recepción de bienvenida, era un día muy movido.

Wei ingreso con algunas maletas, después apareció una joven castaña, de ojos verdes, quien inmediatamente capto todas las miradas en ella.

—Señor Hien, la señorita Sakura ha llegado—dijo Wei.

El hombre se puso de pie y se acero a la joven, hizo que ella se acerque a la familia y dijo:

—Bueno, sé que esto será una sorpresa para todos, pero quiero decirles que ella es Sakura Kinomoto y es mi hija—los hijos de Hien estaban sorprendidos—desde este mismo instante ella se quedara a vivir con nosotros, espero que se lleven bien.

Después de las presentaciones e intentar interactuar con la joven quien se mostraba de alguna forma tímida y sin querer hablar más de lo necesario, todos estaban pendiente de ella y después escucharon un potente llanto de un bebe, para sorpresa de todos, incluso de Hien y su madre, notaron la presencia de una mujer ya mayor, quien tenía en brazos a un pequeño niño.

— ¿Quién es ese niño? —pregunto la abuela Mei.

—Su nombre es Yue y es mi hijo—dijo Sakura.

Todos estaban asombrados, ninguno esperaba aquella afirmación, Sakura solo tenía 23 años y ya era madre, Hien sonrió, no podía creer que ese pequeño sea su nieto, no se parecía en nada a Sakura, el bebe tenía el cabello negro y ojos azules, y su expresión, a pesar de tratarse de solo un bebe, se mostraba molesto, desesperado por estar en los brazos de su madre, cuando la joven cargo al pequeño él literalmente se pego a su ropa, mientras que miraba con el seño fruncido a la familia Li.

—A Yue no le gustan los extraños—ratifico Sakura—se siente molesto, siempre pasa, incluso con los Daidouji, no le gustan mucho las personas.

— ¿Cuánto tiempo tiene? —pregunto la matriarca de la familia Li.

—Nueve meses—era la primera vez desde que ella piso a en esa casa que la veían sonreír-incluso ya quiere caminar.

Pero todo cambio cuando Ieran, que estaba callada, se atrevió a preguntar:

— ¿Y su padre? Supongo que estarás casada—dijo la mujer— porque es muy difícil ser madre soltera incluso en estos tiempos y en esta sociedad.

Sakura cambio su expresión, ahora era sombría, incluso triste, se veía enojada, el dolor se reflejo en sus ojos que ya no mostraban brillo.

—Su padre, no necesita uno—dijo con otro tono de voz, completamente desconocido— tiene mi amor que vale por una familia completa, además una madre es capaz de todo por un hijo, las mujeres que dejan a sus hijos son despreciables y no merecen tenerlos.

—Pero muchas veces puede estar mejor lejos de la madre, si esta no puede tenerlo—dijo Ieran—hay situaciones que no se pueden controlar.

—La única forma que una verdadera madre se puede alejar de sus hijos es con la muerte, quien deja a un hijo no merece llamarse madre o padre—dijo fríamente.

—No sabíamos que tenías un hijo—dijo Mei— Es un pequeño muy apegado ti. Nos sorprendió que hayas aceptado venir a vivir a la mansión, te doy la bienvenida y espero poder llevarme bien contigo y así poder enseñarte todo lo que implica se una Li.

—Yo no soy Li, soy Kinomoto—dijo fríamente.

—Disculpa…—dijo Shaoran que no sabía que decir.

Sakura lo miro fríamente, incluso con un destello de arrogancia en sus ojos, ese fue el principio de todo lo que vino después, las peleas, los malos entendidos predominaron en la mansión, ya nada era igual.

Fin del flash back.

Y allí se encontraba él, de pie frente a la puerta de la habitación de la joven, llamo a la puerta, pero nadie atendió, cuando abrió la puerta no podía creer lo que veía, la joven castaña estaba tendida en el piso, desmayada y el frasco que contenía su medicina, esparcida en el piso.

— ¡SAKURA! — grito, mientras la tomaba en sus brazos.


Continuara…