Hola!, disculpen la tardanza, pero he tenido mucho trabajo y mucho que estudiar, cosas buenas.
Aquí esta el cuarto capituló, trate de hacerlo mas largo para recompensar un poco la espera, espero les guste, se saldrá aun mas de la línea del manga y tendremos cosas muy tiernas.
Los personajes Tomoe, Mizuki y Mamorinogami no me pertenecen si no a Suzuki Julietta.
**Un sueño**
-Ya las ha tomado, estará mejor para cuando amanezca.
-Por favor Mizuki quédatelas.
-¿Que? -Dáselas a Yonomori, estoy segura de que con esto mejorara. Me miro con cierta duda, pero ellos dos eran uno de los motivos por los que emprendí ese viaje, les debía el salvarme la vida, no podía hacer menos, por la salud de ella y la felicidad de él.
Esa noche dormí como no lo había echo en mucho tiempo, quizás fue por todo el cansancio acumulado pero también por qué sabia que el pequeño y Yonomori estarían mejor. Esa noche antes de dormir pase a ver al pequeño, efectivamente, estaba mucho mejor, la fiebre se le había bajado casi por completo y respiraba más tranquilo. -Me alegro de que estés mucho mejor, espero mañana al fin poder hablar contigo, tengo ganas de conocerte y ver como eres cuando estas bien. Su pelo era muy bonito, plateado y sedoso, su piel blanca como porcelana. -Descansa pequeño. Y le di un beso en la frente. De alguna forma ese niño se había vuelto especial para mí, quizás porque una parte de mí se identificaba con el quizás por eso llamado instinto maternal, no lo se.
Me fui a dormir, realmente necesitaba hacerlo.
Esa noche tuve un sueño muy extraño, soñé o me vi dormida, no lo sé con exactitud y de un momento a otro sentí una cálida mano rozando mi rostro, sentí algo parecido a caricias en mi frente y de pronto algo parecido a un beso, no sé si lo era o no, no pude ver nada en ese momento pero si tuve una sensación extraña, era increíblemente agradable, después la sensación bajaba desde mi barbilla hacia mi cuello, no sentía miedo y no era desagradable. Abrí mis ojos y frente de mí vieron algo como un hombre, era extraordinariamente hermoso, de cabellos plateados y largos que se confundían con la luz de la luna, estaba sentado, y no sabía si era la luna o esos cabellos plateados los que iluminaban tanto la oscuridad, su piel era blanca y tenía unos ojos amarillos tan felinos y profundos, difíciles de descifrar y sus labios... ¿acaso el me había besado?, ¿él me tocaba? Repare en unas orejas que sobresalían de su cabeza, blancas, puntiaguda y peludas, ¿tenía una cola?, que era ese ser, ¿un ángel?, ¿un espíritu?
No sé cuánto tiempo me quede viendo cada detalle de ese ser tan hermoso y al notar que no se movía ni decía nada, levante mi mano y toque una de sus curiosas orejas, tal como lo pensé eran tan suaves, de inmediato reacciono, parecía no desagradarle mi atrevimiento, cerro sus ojos, pero de un momento a otro desapareció de mi vista tal como apareció. Me dormí, no recuerdo si realmente en algún momento desperté, o que parte de lo que vi o sentí fue real, pero pienso que debió ser un sueño porque jamás había visto un ser así de extraño y hermoso, era demasiado irreal.
/T/
Esa noche me sentí mucho mejor, realmente ese elixir era milagroso, aun tenía la herida pero se estaba curando y la fiebre al fin había bajado, si todo seguía así probablemente pronto podría irme de ese lugar. -Me alegro de que estés mucho mejor. (-Esa chica de nuevo) -Espero mañana al fin poder hablar contigo tengo ganas de conocerte y ver como eres cuando estas bien. Descansa pequeño. (…!) ¿Me beso en la frente?!, ¿esa chica quien se cree para tratarme como a un crio?, bueno eso soy externamente, pero ¿cómo se atreve a hacer eso!, que falta de respeto. Al fin se fue y me dejo dormir en paz, bueno, en realidad por una extraña razón no lograba dormir, me sentía mejor pero tenía demasiada inquietud y ella besando mi frente, sus labios tan suaves y cálidos... ¡Espera!, que me pasa, no tendría porque pensar en tonterías como esas, es tan solo una chica insignificante, no me puede afectar de es manera. Intente dormir nuevamente y no logre por mucho tiempo, nuevamente me desperté sobresaltado por la imagen de esa chica, ¡qué molestia!Me levante, a mi alrededor todo era oscuridad y silencio, solo la luna entre las rejillas y algunos grillos a lo lejos, mas allá el murmullo del rio. Ya estaba harto de estar encerrado en este cuerpo que impedía extender mi poder. Volví a mi cuerpo, ¡al fin!, que alivio se sentía ser yo nuevamente. Salí de la habitación, tenía ganas de tomar un poco de aire fresco que tanta falta me hacia. La luna era hermosa, la oscuridad me encantaba, el olor del aire... el olor del aire, olía, ¿olía a ella?, podía percibirlo, penosamente lo reconocería a kilómetros. Era tan dulce y fresco, casi hechizante, fue como si no tuviera control de mi cuerpo, el aroma me llevo hasta su habitación. Abrí la puerta, ahí estaba ella, dormida, no se veía tan tierna, estaba toda retorcida entre las sabanas y su ropa desalineada, bueno, en realidad no importaba, realmente era hermosa, era la primera vez que podía verla en todo su esplendor, quería verla de cerca. Me acerque, su aroma se intensificó y fue magnifico. Su piel blanca que contrastaba con su cabello tan rojo e intenso, era como si la luna y el sol se hubiesen fundido en ella. Tenía que tocar esa quimera antes de que desapareciera. Su piel tibia, sus mejillas, su frente, sus labios. La bese y esa sensación fue irreal como si besara algo totalmente puro. No era suficiente, seguí tocando su rostro, su cuello, sus venas, bajando. De pronto despertó y no pude moverme, mi corazón se detuvo y acelero de un instante a otro, me quede petrificado y no sé por qué, como si de un hechizo se tratara, no podía dejar de ver sus ojos azules, profundos como el mar, me hundí en ellos y caí a un abismo del que no quería salir. No dije nada, no podía, ella tampoco dijo nada, solo me miro, callada, sus ojos no reflejaban miedo solo sorpresa, luego curiosidad, sus ojos se iluminaron y sus manos se extendieron, me tocaron, pensé en hacerme a un lado pero nuevamente mi cuerpo parecía poseído por ella, no pude moverme y cuando me toco no quería que parara. (-¡¿Pero que estoy haciendo?!). Salí de ahí, ¿que me pasaba?, me deje ver y tocar así como sin nada.
No encendió la luz, no hizo ruido ni salio, acaso estaba dormida, no entendí, pero era lo mejor. De todas formas ella no sabía que yo era aquel niño al que rescato, no tendría lógica. Volví a la habitación donde había estado y también al cuerpo de niño. Fue como si hubiese estado en un sueño, todo había parecido irreal. Quería volver hacerlo, cuando me valla la llevaré conmigo.
Permanecí despierto casi hasta el amanecer y cuando al fin logre dormir y sacarla de mi mente, ahí estaba ella otra vez.
/E/
-Buenos días. Había dormido hasta medio día, debía estar cansado después de tantos días enfermo, necesitaba recuperarse así que no lo despertamos -¿Cómo te sientes? Toque su frente, ya no tenía fiebre y sus mejillas tenían un poco de color, sus ojos eran lindos. -¡Mmp¡. Quito mi mano de su frente de manera brusca, pero con su ceño fruncido se veía muy tierno. -Toma, debes tener mucha hambre después de todos estos días. Me miro con desconfianza. -¿Qué pasa? ¿no te gusta?, se ve bien, vamos, pruébalo, yo lo hice y no es por presumir, pero soy bastante buena en la cocina. Tomo mi muñeca y me quito la cuchara sin tirar su contenido, definitivamente estaba mucho mejor y parecía un niño muy listo y vivaz. -Puedo comer yo solo. Dijo seriamente. -Esta bien. -Y ¿cómo te llamas? yo me llamo... -Elifh, lo sé. Dijo. -Oh! ¿has escuchado mi nombre? -Más de lo necesario. -¿Qué? Susurro algo que no alcance a escuchar. -Me llamo Akura. Dijo mientras bebía la sopa.
- ¿Akura he? mucho gusto. Me alegra al fin poder hablar contigo y saber que estas bien. Me levante. - En un momento vengo, te prepararé sasamochi, espero te guste.
/T/
Ahí estaba otra vez ella, ¿acaso no me dejaría descansar? hablaba mucho, estaba mucho más linda anoche cuando estaba callada y tranquila. Claro que sabía su nombre, de memoria, para mi mal. Tuve que tomar el nombre del tonto de Akura pues no estaba seguro si abría escuchado hablar de mí y no podía arriesgarme en ese momento. ¡Era tan insolente que intento darme de comer en la boca! ¿qué creía? ¿Qué era un bebé? mi cuerpo era de un niño de al meno años, ¡¿que le pasaba a esa mujer?!. Regreso con unos sasamochis, debo aceptar que sabían algo bien, además eran mis favoritos.
Al fin pude bañarme y cambiarme, después de hacerlo salí de esa casa, necesitaba reconocer en donde me encontraba.
/E/
Akura había salido desde la tarde y no había vuelto, me estaba preocupando así que salimos a buscar por los alrededores, espero no le haya pasado nada, aun estaba débil. Oscurecía y no lográbamos encontrarlo. -Tal vez debamos separarnos Misuki así abarcaremos más espacio. -No pienso que sea buena idea Elifh, tu no conoces por aquí, te puedes perder. -Yo iré con ella. Dijo Mamorinogami. -¿Estás segura? Dijo visiblemente preocupado Mizuki. -Si, me he sentido mucho mejor desde que estoy tomando ese elixir, a este paso quizás quede curada en poco tiempo, además, si ese niño esta en peligro debe hacer todo lo posible por encontrarlo. Mizuki la vio de una manera muy tierna, sus ojos destellaban amor y felicidad de solo escucharla hablar tan decidida y llena de vida.
Nos separamos para buscarlo. Empezaba hacer más frio y una niebla se extendía por todos lados. -Donde podrá estar, no puedo creer que lo haya perdido de vista. Dije molesta. -No debes culparte Elifh, lo encontraremos, además, es posible que él sepa andar en el bosque, después de todo has dicho que es un chico muy listo. Si lo era, sus ojos lo decían, pero aun así me preocupaba, no dejaba de ser un niño perdido en medio del bosque.
Donde se habrá metido Tomoe, ese loquillo.
Trataré de actualizarlo lo mas pronto posible.
Dejen comentarios sobre lo que les está pareciendo. Bye n.n
