Disclaimer: la Leyenda de Korra no me pertenece.

Mako le lanzó a Korra la pelota medicinal con todas sus fuerzas.

— Despierta Korra— dijo el maestro fuego molesto.

— Estoy despierta, pero no entiendo porqué el afán de hacerme entrenar tan temprano en la mañana. La mañana es malvada— respondió Korra.

— Somos los novatos, así que nos toca el peor horario en el gimnasio— comentó Boilin.

— Y tu eres la más novata de todos, así que tenemos que entrenarte rápido si quieres sobrevivir en el torneo, acéptalo… — prácticamente rugió Mako en tanto le lanzaba el balón.

— No, tú acéptalo — gruño Korra arrojándole la pelota de forma tal que lo tiró al piso. Al ver esto, Boilin rió por lo bajo y dedicó una mirada a la chica.

— Korra, aún no entiendo cómo es que tus padres te dejan estar aquí, entrenando con nosotros — comentó el maestro tierra, en tanto Mako se ponía de pie con dificultad.

— ¿Estas bromeando? Ellos saben que la única razón por la que aún estamos vivos es porque tengo este lugar en su equipo — respondió Korra.

En ese momento, la puerta del gimnasio se abrió de par en par, y un hombre robusto y calvo con aspecto de maleante entro por ella.

— Aquí están mis esforzados peleadores— saludó el sujeto— así que tú eres la chica nueva — murmuró contemplativamente.

— Y, usted es… — comenzó Korra.

— Buthaka, dirijo todo este asunto del pro control— se presentó el hombre mientras hacía un pequeño gesto con su sombrero.

— Aquí están sus ganancias del juego pasado— dijo mientras sacaba un fajo de billetes de su abrigo y entregándoselo a Mako.

— Un momento — dijo el chico en tanto revisaba los billetes— falta dinero.

— Oh, sí, lo sé, eso fue lo único que Zolt me autorizó a entregarles. Y lo olvidaba, necesitan treinta mil yuans para los gastos del torneo, si no los reúnen están fuera. Aunque, supongo que pueden pedírselos al jefe — comentó Buthaka como si aquello no fuera nada.

— ¿Treinta mil yuans? — preguntó Boilin alarmado.

— Lo siento muchachos, tienen que conseguirlos rápido, de lo contrario, estarán fuera— dijo Buthaka antes de dejar el gimnasio.

— Bien… Korra, ¿crees que tus papás podrían prestarnos dinero? — preguntó Boilin.

— ¿Estás loco? — respondió Korra alarmada— mi mamá vende pescado en el mercado, y mi papá es un obrero en la planta de purificación de agua, escasamente logramos reunir lo necesario para pagar la cuota de la Triple Amenaza. Lo lamento, pero yo no tengo nada, siempre he tenido gente que cuida de mi — dijo la chica en tanto volteaba sus bolsillos, haciéndoles ver que estaban vacíos.

— Entonces, no digas que no tienes nada — murmuró Mako frustrado en tanto ponía el balón medicinal en su funda. Korra se percató de inmediato de que el tono que el chico había utilizado tenía una especial mezcla de envidia y resentimiento, que solo él podía lograr con tal maestría. Sin embargo, lo que más entristecía a la maestra agua, era ver sus ojos cada vez que este tipo de comentarios salían de su boca, ya que tan solo reflejaban desconfianza y enfado.

— Lo siento yo no quería decir eso— se disculpó Korra.

— Bien, como sea, no pienso pedirle ayuda a Zolt, nos lo cobraría demasiado caro, así que ¿cómo vamos a reunir dinero? — preguntó Mako

— Oh, oh, entrene a Pabu para que hiciera unos trucos, la gente pagaría bien para verlo actuar— dijo Boilin emocionado.

— Por favor Bolin necesitamos ideas serias — lo reprendió Mako.

— Pero lo decía en serio— agregó Boilin.

— Podríamos conseguir un trabajo— intervino Korra con la misma emoción de Boilin.

— Olvídalo Korra, tenemos suerte de que tus papás te dejen venir aquí, eso sería demasiado para ellos — dijo Mako —Olvídenlo, yo solo pensaré en algo, siempre lo hago— murmuró el chico mientras se iba con una maleta a cuestas.

Boilin y Korra se quedaron mirando a Mako por algunos momentos. Y, mientras Boilin hacía la silenciosa promesa de que tendría éxito y le probaría a su hermano lo equivocado que estaba, Korra se mostró más preocupada por el maestro fuego, y algo conmovida, ya que sabía a la perfección que desde que los dos muchachos eran pequeños, Mako había tenido que llevar el mundo a cuestas, por lo que en ese momento la chica se decidió ayudarlo aún en contra de su voluntad.

….

Korra se puso su uniforme, y caminó hasta la escuela, en donde no ocurrió nada interesante, hasta que llegó la hora de el receso, en el que la chica se dirigió a la secretaría de la escuela, pues en varías ocasiones la muchacha había visto diferentes avisos clasificados con pequeños trabajos de mesera o niñera durante la tarde, después de la escuela, por lo que fue y anotó los teléfonos de varios de ellos.

— Korra— la llamó la anciana secretaría— ¿estás buscando trabajo? —preguntó amablemente.

— Sí, necesito algo de dinero extra — admitió la chica en tanto se acercaba al escritorio.

— Tengo algo para ti, es muy especial, llegó hace un par de días, tan sólo unas cuantas escuelas de la localidad recibimos este aviso, la persona que lo envió pidió discreción, ya que se trata de una persona muy importante, así que no se lo muestro a cualquiera, pero estoy segura de que tú eres la clase de persona que ellos buscan. Tienes buenas calificaciones, te llevas bien con los niños, y sobre todo, no te he visto con rufianes, como están las cosas, eso es realmente difícil de conseguir— dijo suavemente mientras revolvía el cajón de su escritorio.

— Aquí está— anunció la anciana mientras le enseñaba una hoja de papel. Korra la tomó y leyó su contenido detenidamente. La persona que lo había escrito buscaba una niñera, para que le ayudara a cuidar a sus hijos en las horas de la tarde, necesitaba una chica joven, sin importar que fuera maestra o no, pero debía ser atenta, responsable, etc. Y, adicionalmente, tenía que asistir a una entrevista en un lugar muy particular.

— ¿La isla del Templo del Aire? — Preguntó Korra — ahí no vive nadie más que el concejal Tenzin y su familia. Oh por los espíritus, ¿usted cree que él está buscando a una niñera?

— Posiblemente — reconoció la anciana.

— Muchas gracias — dijo la chica antes de irse de la secretaría.

A Korra le costó mucho no comenzar a saltar en medio de aquel pasillo, pero logró contenerse hasta que llegó a un aula vacía. La chica sacó el papel y lo miró nuevamente, a decir verdad, Korra había soñado conocer al concejal Tenzin durante toda su vida, en numerosas ocasiones le había rogado a sus padres que la llevarán a verlo, pero ellos siempre se negaban. En primera, el sujeto era el hijo menor de Katara, quien la había protegido diciéndole a todos que ella estaba muerta, por lo que la chica tenía la impresión de que era una persona de confianza. Y, en segunda, el famoso político era el único maestro aire adulto que podría enseñarle a controlar este elemento.

En realidad, lo que más ansiaba la chica, era convertirse en una maravillosa Avatar algún día, y ayudar a todos aquellos que lo necesitasen, pero nunca podría hacerlo si no aprendía a utilizar los cuatro elementos. Hasta ahora, no había tenido problemas con agua, fuego y tierra, pero el aire era una cuestión muy diferente, sin duda, había intentado controlarlo un sin número de veces, pero aún así, todos sus esfuerzos habían sido inútiles. Korra sonrió y apretó el papel contra su pecho sintiéndose emocionada, pues podría conocer a una de las pocas personas en el mundo que la ayudarían a convertirse en la Avatar.

Aquella Tarde, después de clase, Korra salió de la escuela sola por primera vez en su vida, ya que le había dicho a su mamá que Mako pasaría por ella para llevarle a entrenar. En realidad, la chica podía contar con los dedos de las manos las veces en que le había mentido a Senna, pero si ella se enteraba de sus planes, la encerraría por el resto de sus días en su habitación.

Finalmente, tras una corta caminata, Korra llegó al puerto de Ciudad Republica, en donde tomó un ferri con destino a la Isla del Aire.

— Buenas tardes — saludó Korra amablemente al acolito de la entrada.

— Mi nombre es Korra, estoy interesada en el trabajo de niñera — dijo la chica mientras le mostraba el anuncio que la secretaria le había entregado.

— Sígame por favor — le indicó el hombre, mientras la guiaba por un hermoso jardín hasta una pequeña sala en la casa en la que vivía la familia del concejal.

— Siéntese, llamare a la señora Pema— Korra obedeció en silencio y tomó asiento. Pero no pasó mucho tiempo antes de que apareciera una mujer de aspecto amable y en estado de embarazo muy avanzado.

— Hola… ¿tú nombre es? — preguntó la mujer mientras se sentaba con dificultad en la silla frente a ella.

— Korra, mi nombre es Korra — respondió la chica en tanto intentaba ayudar a la mujer, quien no la dejó hacerlo.

— No te preocupes, estoy embarazada, no enferma— bromeó Pema, pero tan solo logró que Korra se sintiera mal.

— Oh, lo lamento, no quería ofenderla— se disculpo.

— No lo hiciste. Pero, ¿en qué puedo ayudarte Korra? — preguntó amablemente la mujer.

— Vengo a aplicar al trabajo de niñera, la secretaría de mi escuela me mostró su aviso, ella dijo que yo soy la clase de persona que usted busca— aseguró Korra mientras le mostraba el pedazo de papel.

— Pema… querida, ¿dónde estás? — preguntó una voz masculina que se aproximaba a ellas. Por un momento, a Korra se le detuvo la respiración, no podía creer que finalmente conocería al concejal Tenzin.

— Oh, buenas tardes, veo que tienes compañía— dijo Tenzin sorprendido al encontrarse con Korra. Por su parte, la chica le dedicó una pequeña sonrisa, pues no podía dejar de pensar en que aquel hombre le era familiar, como si le hubiere conocido en otro tiempo o época.

— Sí, ella es Korra, viene a solicitar trabajo como niñera — le explicó su esposa.

— Buenas tardes Korra — la saludó Tenzin mientras le daba la mano y tomaba asiento junto a Pema— Korra… ese es un nombre peculiar, no es de por aquí, estoy seguro. Aunque, creo que yo ya lo había escuchado antes.

— No señor, es del Polo Sur, yo nací allí— respondió la chica, por lo que Tenzin abrió los ojos por la sorpresa. Por su parte, Korra entendió de inmediato que Katara le había revelado su nombre a su hijo.

— ¿Naciste allí? Y, si no te molesta que te pregunte ¿cuándo llegaste a la ciudad? — volvió a preguntar mientras se servía una taza de té.

— Sí, nací allí, pero llegamos a la ciudad hace mucho tiempo, trece años, cuando yo tenía cuatro— respondió Korra, por lo que la mano de Tenzin tembló ligeramente.

— Oh, eso es peculiar. ¿Puedo preguntarte cuál es el nombre de tus padres? — dijo Tenzin quien se veía un poco más nervioso.

— Mi mamá se llama Senna, trabaja en el mercado, es vendedora de pescado. Mi papá se llama Tonraq, es obrero en la planta de purificación de agua. Yo, como ya le dije, me llamo Korra, tengo diecisiete años, voy a la escuela, tengo buenas notas, mi expediente está limpio, me llevo bien con los niños, en realidad creo que sería perfecta para el cargo sí es que ustedes me aceptan — afirmó la chica sin titubear. Mientras que Tenzin la observaba estupefacto, como si hubiera visto una especie de fantasma.

— Bien… — balbuceo Pema al darse cuenta de la extraña reacción de su esposo — para ser honesta, quiero una niñera que no sea una acolita, ya que lo que más deseo es que mis hijos aprendan que hay más personas afuera, con costumbres completamente deferentes. Yo tengo una pregunta para ti ¿Por qué quieres trabajar con nosotros? — la interrogó la mujer. Por un momento , Korra pensó en un sin fin de mentiras, tales como : "porque me gustan los niños", "siempre he soñado convertirme en niñera", "soy su más grande admiradora concejal Tenzin…". Y un sin fin de tonterías más que sonarían igual o peor de ridículas, por lo que la maestra agua optó por decirle la verdad.

— Soy jugadora profesional de pro control, y necesito el dinero para el pozo del torneo, si mis compañeros y yo no lo conseguimos estaremos fuera, y lo que más deseo es ayudarlos a ganar la copa— admitió Korra.

— ¿En qué equipo juegas? — preguntó Tenzin quien parecía haber salido de su letargo de repente.

— En los Hurones de Fuego— respondió Korra.

— ¿Tu eres la nueva jugadora? ¿La misma que se mueve cono si fuera un maestro viento? — preguntó Tenzin quien parecía estar saliéndose de sus casillas.

— ¿Cómo es que sabes tanto de pro control? — preguntó Pema con expresión divertida — tu odias el pro control, dices que es una burla a la noble tradición de controlar los elementos.

— Lo es. Pero hace un par de días, un acolito que disfruta de esa tontería me dijo que había asistido a un partido de los Hurones de Fuego, y que tenían una jugadora que se movía justo como una maestra aire. Yo le dije que aquello era imposible, ya que como bien sabemos, no quedamos más que mis hijos y yo, pero, aparentemente, esta chica lo sorprendió— afirmó el hombre quien de repente se puso mortalmente pálido.

— ¡Ha! Dudo mucho que sea un maestro aire, pero, puede que haya sido uno en otra vida— trató de Bromear Korra, por lo que Pema rió cortésmente. Sin embargo, Tenzín se quedó aún más asustado que antes, como si de verdad hubiera visto un fantasma.

— Bien… — comenzó nuevamente Pema quien obviamente estaba incómoda por la reacción de su esposo — creo que me agradas Korra, por lo menos fuiste honesta, te juro que si vuelvo a escuchar a una jovencita decirme que su razón para trabajar aquí es porque: "soy la más grande admiradora del concejal Tenzin" gritaré — dijo la mujer imitando la voz de una chica de su edad.

— ¡Je! Que tonto — sonrió Korra algo nerviosa, ya que ella estuvo muy cerca de decir algo así.

— Ven conmigo, te presentaré a los niños— dijo Pema en tanto se levantaba y le indicaba que la siguiera.

Pema la llevó hasta el jardín, en donde Korra se encontró con tres niños pequeños, Jinora, Ikki y Meelo. No iba a mentir, esos tres pequeños terremotos le hicieron ganarse cada Yuan que le pagó su madre durante las siguientes cuatro horas, pero a la vez, habían sido unas de las más divertidas que la chica hubiera pasado en mucho tiempo.

— Mira Korra — dijo Jinora quien le mostró a la muchacha su libro de ilustraciones. — este es un Hurón de Fuego, como tu equipo de pro control— le indicó enseñándole el dibujo de un animalito como Pabu.

— ¿Los conoces en la vida real? Porque si tú quieres, tal vez algún día te pueda mostrar uno— le prometió Korra.

— ¿De verdad? — preguntó Jinnora emocionada.

— Por su puesto, mi amigo Boilin tiene uno de esos, él nunca se negaría a mostrártelo, él es muy amable. Mako, el hermano de Boilin es muy diferente, pero, al mismo tiempo, es maravilloso y guapo, aunque algo idiota— comentó Korra

— Vaya Korra, suena como si te gustara — dijo Jinora tratando de parecer mayor.

— ¿Mako? no, el no me gusta, bueno, no como tú crees , pero hay ocasiones en que quisiera golpearlo, es tan…. Irritante, pero a la vez es muy buena persona. A veces me vuelve loca— afirmó Korra, quien por primera vez en aquella tarde miró su reloj, y se dio cuenta de que era hora de irse.

—Por los espíritus, tengo que irme. Si no lo hago mamá me matará— dijo Korra. Después, la chica tomó su maleta con sus libros y salió corriendo en dirección al muelle.

— Korra, espera, creo que olvidas algo — gritó Pema mientras la alcanzaba y le entregaba los veinte yuans que había ganado aquella tarde. La chica se sonrojo por su torpeza.

— Vaya, lo siento señora, creo que me olvidé por completo — dijo Korra en tanto tomaba el dinero.

— Espero verte mañana, y el resto de la semana— comentó Pema.

— ¿De verdad? Gracias señora le prometo que no le fallaré— respondió Korra orgullosa por haber conseguido su nuevo trabajo.

….

Korra caminó de vuelta a su casa. Ahora tenía dinero para tomar el tranvía, pero, no quería gastar aquello que había ganado con tanto esfuerzo, necesitaba ahorrarlo para el torneo. Sin embargo, la chica pronto se arrepentiría por no haberlo hecho, ya que se encontró con un grupo de matones de la Triple Amenaza sentados a los lados del andén exhibiendo sus autos y la ropa de marca que muchos habían acabado de comprar.

— Hey, linda falda, ¿Por qué no subes y dejas que la vea mejor? — le preguntó una molesta voz desde uno de los autos.

— Púdrete — le gritó Korra a Kuruq quien se encontraba en el asiento trasero de su auto tomándose una cerveza. Al escuchar esto, los demás miembros del grupo y las chicas que los acompañaban comenzaron a reír y a silbarles.

— Que carácter…— murmuró Kuruq mientras tiraba la ceniza del cigarrillo que estaba fumando a través de la ventana del auto, la cual cayó encima del zapato de Korra.

La chica se dio cuenta de que ese gesto fue deliberado. Y, pese a que no hizo nada, no pudo evitar molestarse, es más, Korra se enfadó tanto, que instintivamente chasqueo sus dedos en tanto luchaba contra su deseo de incendiar todo el lugar. De repente, sin quererlo, encendió una diminuta chispa que cayó en la chaqueta de Kuruq.

Afortunadamente, aquello sucedió tan rápido, que nadie entendió que pasó, pues tras unos segundos la llama comenzó a crecer en la manga del chico, quien tan solo se dio cuenta de esto mientras tomaba un trago de cerveza, cuando el fuego ya tenía el tamaño de una manzana.

Kuruq se asustó, y tras dejar salir un grito ahogado, salió del automóvil, mientras que torpemente trataba de apagar el fuego. En ese momento, Korra se sintió culpable, y decidió que si bien este chico era una persona horrible, ella no cargaría con la culpa de haberlo quemado, por lo que rápidamente tomó agua de un hidrante cercano, y con su agua control la vertió sobre él, dejándolo completamente empapado.

Todos los presentes se quedaron atónitos, hasta que Kuruq fue el primero en reaccionar, pues, con un gruñido dio un paso adelante, tomo a Korra por el codo y la sacudió violentamente.

— Tú lo hiciste, lo sé ¿cómo fue que lograste prenderme fuego? — preguntó el muchacho quien se encontraba completamente fuera de sus casillas, Korra no reaccionó, no podía hacerlo, ya que la muchacha no tenía ni la menor idea de cómo desmentir aquello. En ese momento, una de las chicas que se encontraba con la Triple amenaza dio un paso adelante y se interpuso entre ellos.

— ¿Qué te pasa? Déjala en paz, ella acaba de salvarte el brazo. Además, tú estabas fumando, probablemente estas tan ebrio que te quemaste a ti mismo— dijo la mujer completamente fastidiada.

— Sí, Kuruq, ella tiene razón— murmuró un muchacho. Después, todos los miembros de la Triple amenaza comenzaron a asentir, pues parecían impresionados por la forma en que Korra había actuado al salvar al chico. Finalmente, al darse cuenta del apoyo que tenía la maestra agua, decidió soltarla y dejarla ir.

En cuanto Korra se vio libre, la chica emprendió la huída rápidamente, y mientras lo hacía, su corazón latía como un loco, ya que estaba muy consciente de lo cerca que había estado de ser descubierta. Tras una intensa caminata, la chica llegó a una pequeña plazuela completamente desierta, y se detuvo allí para recuperar el aliento. En ese momento, un sonido de pasos le causó un susto de muerte.

— A mi no me engañas, anda, dime ¿cómo lo hiciste? — preguntó Kuruq quien también recuperaba el aliento por haberla seguido a toda velocidad.

— No sé de qué estás hablando — mintió Korra recuperando su ademán arrogante.

— Eso no es cierto, dime cómo lo hiciste— repitió el muchacho en tanto se ubicaba frente a ella y la tomaba por los hombros.

— No tengo ni la menor idea de que estás hablando. Tú amiga tiene razón, probablemente, tú mismo te quemaste con el cigarrillo— dijo Korra. De repente, la chica se dio cuenta de que los dos se hallaban completamente solos en ese oscuro lugar, y de que el aliento de Kuruq apestaba a alcohol, por lo que trató de dar un paso hacia atrás para alejarse de él, pero él se lo impidió.

— ¿Qué sucede?, ¿no eres tan valiente cuando no hay nadie que pueda ayudarte?, ¿acaso no puedes hacer nada? — preguntó burlonamente Kuruq.

— Oh no, te sorprenderías, puedo hacer contigo lo que yo quiera — gruñó Korra.

— ¿De verdad? — preguntó Kuruq con una voz melosa que a Korra no le gustó. Y fue en ese momento, en el que la chica se dio cuenta de el doble significado de sus palabras, por lo que se sonrojó. Al ver esto, el maestro fuego sonrió ligeramente. Después, empezó a bajar una de sus manos por el hombro de la Avatar, por lo que ella se preparó para darle un puñetazo.

— Vamos Korra ¿de verdad no te gusto ni siquiera un poco? — preguntó Kuruq en tanto tomaba su mano — hay chicas que dicen que soy apuesto.

— No cuenta si les pagas para que lo hagan— le respondió Korra descaradamente en tanto se libraba del agarre del muchacho.

— No me rechaces. Un beso no te mataría— dijo. Por lo que la chica se preparó nuevamente para romperle la nariz si es que se le acercaba un centímetro más.

— ¡Korra! — Gritó una voz masculina — ¿Qué estás haciendo aquí? — preguntó Mako mientras se acercaba a ellos a toda velocidad.

— Oh, hola Kuruq, lo lamento, ¿interrumpo algo? — preguntó Mako fingiendo inocencia.

— No — respondió Korra.

— Si— contestó Kuruq. Al ver esto, Mako se quedó en silencio por unos segundos, y luego continuó:

— Korra, tú no deberías estar por fuera de tu casa a esta hora, mañana tenemos practicas, y si tu mamá se da cuenta de que saliste tu sola de casa, no te dejará ir — la reprendió el chico.

— Yo iba a mi casa muy tranquila, hasta que él se cruzó en mi camino— dijo, señalando a Kuruq con resentimiento, por lo que el muchacho dejó salir un largo suspiro.

— Como sea. Nos vemos después Korra, me muero por continuar esto otro día— se burlo.

— Púdrete— volvió a gritarle la chica, pero él no le hizo caso.

— ¿Qué fue lo que hiciste Korra? — le preguntó Mako en voz baja al ver que el muchacho ya se había marchado.

— Nada — mintió la chica mientras comenzaba a caminar nuevamente para evitar la mirada de Mako.

— Eso no es cierto. Imagínate mi sorpresa cuando me dirigía a casa tras un agotador día en la planta de energía, y me encuentro con un grupo de la Triple Amenaza que no dejaban de hablar acerca de cómo Kuruq te había acusado de prenderle fuego ¿tienes idea de lo difícil que fue encontrarlos?, pensé que no llegaría a tiempo— le recriminó Mako, mientras que le daba a entender que su encuentro no había sido casual.

— Fue un accidente— trató de defenderse Korra.

— ¡un accidente!, ¡un accidente! — Repitió Mako desesperado — Korra, de todas las personas que podrían enterarse de "eso" , la más peligrosa es Kuruq. Es muy diferente a Boilin y yo, nosotros nunca te haríamos daño, yo nunca… nunca… no dejaría que te pasara nada malo, pero él, él es muy diferente — dijo Mako, y por un momento, Korra se sobrecogió por aquellas palabras.

— Lo lamento, por favor no me grites más, ¿No crees que he tenido suficiente por hoy? — se quejó la chica en voz baja, por lo que la ira de Mako disminuyó en seguida.

— Korra… — suspiró — lo lamento, pero, aún así no entiendo, ¿Qué haces tú sola en este lugar? ¿Dónde está Senna? — preguntó Mako.

— Pues… le dije a mamá que tú me llevarías a entrenar, pero en realidad fui a la Isla del Templo del Aire a buscar trabajo…— comenzó Korra, quien al ver que Mako abría los ojos de aquella manera particular en la que lo hacía cuando estaba furioso, decidió continuar si dejar que la interrumpiera — y lo conseguí, Mako. Yo conseguí trabajo en la casa del Concejal Tenzin, y mira esto — comentó, en tanto buscaba en su bolsa y sacaba el billete que horas antes le había entregado Pema.

— Es dinero Mako, de seguro, si sigo trabajando conseguiremos más para el pozo del torneo— exclamó emocionada la chica. Por su parte, Mako no pudo evitar sentirse agradecido y algo conmovido, ya que, una vez más, Korra hacía uso de esa personalidad bondadosa que él siempre había tenido el gusto de conocer.

— Korra… tu no tenías que hacer esto, yo me iba a encargar de todo — exhaló el chico.

— ¿Tu solo? Ni siquiera lo pienses chico listo. Los tres somos un equipo, y yo soy parte de él, así no te simpatice — dijo Korra dándole a entender que no daría su brazo a torcer.

— Bien, tienes razón, somos un equipo— admitió Mako tras una corta pausa — pero, si voy a decir mentiras por ti, tengo una condición — le advirtió.

— ¿Cuál?

—Pasaré todas las tardes por ti y te recogeré de tu trabajo— dijo el muchacho.

— ¿Qué? ¿Estás loco? No necesito que me cuides, yo soy… bueno, tú sabes perfectamente quien soy yo — declaró Korra arrogantemente.

— No me importa quién seas, puedes la maestra más poderosa de todo el universo, ese no es mi problema. Sin embargo, no voy a permitir que me uses de herramienta para decirle mentiras a Senna, lo mínimo que puedo hacer para agradecerle a tu mamá por todo lo que ha hecho por nosotros, es brindarle mi ayuda para que su loca e impulsiva hija no vaya por el mundo haciendo tonterías, como retar a miembros de la Triple Amenaza — la reprendió Mako.

— Yo no reté a Kuruq, él fue quien se metió conmigo— se defendió Korra quien evidentemente estaba perdiendo su paciencia.

— Como sea— dijo Mako— pasaré por ti a las cinco en punto.

— Haz lo que quieras— le espetó Korra.

Los dos muchachos caminaron a la casa de Korra mientras que hablaban de menudencias como equipos de pro control, los hijos del concejal Tenzin, entre otros. Por lo que fue cuestión de tiempo antes de que llegaran al viejo complejo de apartamentos en los que vivía Korra.

— Muchas gracias por acompañarme Mako, es mucho más divertido cuando tengo alguien con quien hablar— dijo Korra con una tímida sonrisa en el rostro.

— No hay de que— respondió el chico encogiéndose de hombros— pero si yo fuera tú, entraría rápido a tu casa. Tu mamá no nos ha quitado la vista de encima desde que llegamos a la esquina — dijo Mako señalando hacia el edificio, por lo que Korra se dio la vuelta, pero tan solo pudo observar a Senna esconderse, al darse cuenta de que había sido descubierta.

— Lo lamento— se disculpó Korra.

— No te preocupes — dijo Mako con una sonrisa — ella realmente te quiere mucho Korra, no sabes la suerte que tienes al tenerla — comentó el maestro fuego mientras recordaba a sus propios padres.

— Lo sé— admitió Korra — Buenas noches — se despidió.

— Buenas Noches — le respondió Mako.

….

Pasaron cerca de dos semanas, y cada vez la fecha de la entrega del dinero para el torneo se acercaba más. Sin embargo, a pesar del arduo trabajo de Mako y Korra, los muchachos no habían conseguido reunir lo suficiente para el pozo del torneo, por lo que aquel viernes, después de la práctica de la mañana, tuvieron la conversación que habían evitado durante días.

— No lo lograremos— dijo Mako frustrado.

— Claro que sí, solo necesitamos un poco más de tiempo, tal vez podríamos pedírselo a Buthaka — sugirió Korra.

— El nunca cederá— respondió Mako.

— ¿Y qué hay de Zolt? Él es quien está interesado en que ganemos el torneo, de seguro nos prestará el dinero— comentó Boilin.

— ¡Ni hablar! — le espetó Mako— no voy a pedirle más dinero a Zolt, estoy seguro de que lo usaría como una excusa para no dejarnos libres, y nos pedirá que juguemos para él durante una temporada más, podría convertirse en un círculo vicioso, en el que siempre tendríamos que participar en el torneo para pagarle la deuda del anterior — le explicó el maestro fuego.

— ¿Saben qué? No se preocupen, yo me encargaré de todo— concluyó Mako antes de dejar el gimnasio completamente frustrado.

Korra y Boilin no dijeron nada, es más, la chica podía sentir claramente que algo marchaba mal con el maestro tierra, se veía silencioso y deprimido, lo que que no era habitual en una persona tan animada como él.

— Soy un inútil — murmuró el maestro tierra.

— Oh Boilin, por favor no digas eso— dijo la chica mientras le palmeaba suavemente su espalda.

— Lo soy, Korra. Tu y Mako han conseguido mucho dinero trabajando, y yo no he hecho otra cosa que ser una carga para ustedes— se quejó.

— Boilin — empezó Korra — quiero que recuerdes que no eres una carga para nosotros, tú eres mi amigo. Y respecto a Mako, tú eres la razón por la que él se esfuerza, si no fuera por ti, probablemente él no habría tenido la fuerza para seguir adelante— lo alentó la chica.

— Gracias Korra — dijo Boilin tras dirigirle una pequeña sonrisa.

Después de aquella escena, Korra siguió su rutina diaria. Primero fue a la escuela, y luego a trabajar, sin embargo, justo cuando pensaba que su día sería una sucesión de eventos aburridos, apareció Tenzin en el jardín en donde ella y sus hijos se hallaban jugando.

— Korra — la llamó el concejal — ven por favor — le pidió. Korra caminó muy lentamente hacía la casa, ya que se encontraba sorprendida y asustada, pues desde el día de la entrevista no había vuelto a hablar con el maestro aire, lo único que esperaba era que no la despidiera.

— ¿Necesita algo Concejal Tenzin? — preguntó la chica.

— Si Korra, por favor acompáñame al templo— le pidió el hombre mientras la conducía amablemente hacía aquel lugar.

Cuando llegaron, Korra se halló a sí misma en un recinto oscuro con un fuerte olor a incienso que se filtraba por cada uno de sus poros. Sin embargo, lo que más le llamó la atención, fueron una serie de objetos alineados en una mesa.

— Korra, necesito que inspecciones esto. Comencemos por los aerodeslizadores— dijo mientras señalaba cuatro objetos alargados de madera. — ¿cuál te gusta? — preguntó. La chica los miró sin entender el sentido de aquello, y finalmente, tomó una de las varas, la cual era extrañamente familiar.

— Esta me gusta— dijo la chica en tanto la levantaba. De repente, el instinto de Korra le dijo que apretara una diminuta palanca en ella, y cuando lo hizo, salieron alas de la vara.

— woow, es maravilloso, siempre había escuchado que los maestros aire utilizaban aerodeslizadores pero nunca vi nada parecido— exclamó Korra maravillada.

— Aun así, tú sabes exactamente lo que es, y como funciona— señaló Tenzin en voz baja.

— Korra — empezó nuevamente el concejal — ¿sabías que este artefacto perteneció a mi padre, el Avatar Aang?

— No— dijo Korra en tanto dejaba con cuidado el aerodeslizador sobre la mesa.

— Perfecto, pasemos a nuestro segundo objeto. Estas túnicas— le indicó Tenzin.

Nuevamente, Korra escogió aquellas que le parecieron más familiares, y nuevamente, se trataba de aquellas que habían pertenecido al Avatar Aang. La maestra agua escogió unos cuantos artefactos más, y todas sus elecciones dieron el mismo resultado.

— No sé qué decir— murmuró Korra.

— No estás obligada a decir nada, Korra. Pero ¿tienes alguna idea de que se trataba esto? — preguntó Tenzin.

— No — contestó Korra.

— Esta es una prueba que también se le hizo a Aang; básicamente, consiste en mostrarle al sujeto varios objetos de los cuales deberá escoger los que pertenecieron al Avatar anterior. Incluso, algunos de los juguetes favoritos de mi padre eran los que pertenecieron a sus antecesores — explicó el maestro aire.

— Honestamente, estoy seguro de que tú conoces la razón por la que te hice esta prueba. También, estoy convencido de que tú no solicitaste el trabajo en la Isla del Templo del Aire por casualidad. Tú y yo sabemos quién eres realmente ¿no es verdad?— preguntó Tenzin mirándola con sus penetrantes ojos grises.

— Yo…— balbuceó la chica en tanto se mordía el labio y clavaba su vista en el suelo de concreto. Era extraño, pero a pesar de haber esperado aquel momento durante toda su vida, Korra se sentía asustada y algo desconfiada. Probablemente, porque desde que era pequeña su mamá le había prevenido sobre los peligros de revelar su identidad. Y, aunque Tenzin fuera el único que en realidad podía ayudarla a convertirse en un Avatar, la chica aún se sentía aterrada ante la mera idea de contarle su secreto.

— Korra— la llamó Tenzin — sé que esto es difícil para ti, por eso no te pediré que me reveles nada, pero quiero que pienses en ello — dijo. Después, el maestro tomo suavemente las manos de Korra y la miró paternalmente.

— Si me dejas ayudarte yo podría entrenarte, podría darte lo que tú necesitas para que cumplas tu destino. Veo un gran potencial en ti, tan solo creo que debes tener a alguien que te ayude a explotarlo— afirmó Tenzin. Korra se sintió aún más asustada, no sabía porque, pero aquella oferta lo hacía todo más real, por lo que la chica retiro rápidamente sus manos de las del maestro y dio un paso hacia atrás.

— Será mejor que volvamos al jardín— le recomendó Tenzin con una amable sonrisa que le indicó que el maestro no pretendía obligarla, ni se hallaba molesto por su respuesta.

Al llegar al jardín, Tenzin la guió hacia una parte de este que Korra nunca había visto. Se trataba de una especie de plazuela redonda con un conjunto de puertas giratorias en el medio.

— ¿Qué es este artefacto? — preguntó Korra mientras lo observaba.

— Es una herramienta, que enseña el principio básico del aire control — dijo Tenzin. — Jinora, ¿podrías explicarle este ejercicio? — le pidió a su hija mayor quien se había acercado a ellos al igual que los demás.

— La meta es moverse entre los paneles, y llegar al otro lado sin tocarlos— explicó la niña.

— Jinora no te dijo que los paneles van a estar girando— agregó Ikki

El maestro hizo un rápido movimiento de brazos y puso a girar la puertas, mientras que Korra lo observaba maravillada, ya que nunca había visto a un maestro aire adulto en acción. Después, Tenzin tomó una hoja y la lanzó para que bailara grácilmente entre los paneles.

— La clave es ser como la hoja, fluir con el movimiento de los paneles. Jinora te mostrará— indicó, por lo que su hija asintió y entró al artefacto— el aire control se basa en movimientos en espiral. Al encontrar resistencia tienes debes ser capaz de cambiar de dirección al instante — explicó.

— Entiendo, pero, ¿Qué tiene que ver todo eso conmigo? — preguntó la chica confundida.

— Escuché que en la arena de pro control tú te mueves como toda una maestra aire, y me gustaría verlo por mí mismo, ¿Por qué no lo intentas? Podrías aprender algo útil — le sugirió Tenzin.

Korra pasó la siguiente hora intentado filtrase a través de los paneles de la misma forma delicada cómo hizo Jinora, una y otra vez hasta que la chica comenzó a mejorar. De repente, se vio a si misma bailando como el viento al interior de aquel artefacto, y reprodujo por algunos minutos, ese hermoso sentimiento de libertad que tuvo días atrás en la arena de pro control.

— Uh… es lindo. ¿Es ese el maestro fuego que te vuelve loca?— preguntó Jinora.

— ¿Te vuelve loca, loca? ¿O te vuelve loca porque te gusta? — le dijo Ikki juguetonamente.

— ¡Largo! — susurro Korra furiosa mientras las niñas se iban de allí entre risas.

— Es tarde, se suponía que estarías en el muelle a las cinco en punto, llevo esperándote casi quince minutos— la regañó Mako quien traía su habitual y malhumorada expresión.

— También es un placer verte chico listo… — comentó irónicamente Korra— Lo lamento, pero el Concejal Tenzin quería que jugara con sus hijas — le indico en tanto señalaba a las dos niñas quienes no les quitaban los ojos de encima.

— Como sea— dijo Mako — ¿has visto a Boilin?

— No desde la práctica. ¿Pasa algo malo? — preguntó Korra genuinamente preocupada.

— No lo sé. Boilin tiene talento para meterse en las situaciones más estúpidas— aseguró Mako.

— Bien, vamos. Te llevaré a tu casa y después me iré a buscar a mi hermano — dijo el muchacho mientras comenzaba a caminar dejando a Korra atrás, por lo que la chica tomó su maleta con torpeza y lo siguió en tanto luchaba por alcanzarlo.

— Espera— lo llamó Korra mientras tomaba su codo — si tu quieres yo podría ayudarte a buscarlo — sugirió la chica casi tímidamente.

— No, yo me encargo — dijo arrogantemente Mako. al escuchar aquello, Korra sonrió ligeramente, pues estas palabras eran características del maestro fuego, quien era tan independiente y controlador, que no dejaría que nadie se inmiscuyera en su pequeño mundo privado.

— Oye presumido, déjame ayudarte— dijo la chica con una tranquilizadora sonrisa. Y por un minuto, le pareció que él la miró con sorpresa. Probablemente, porque Mako siempre había tenido que ser el "hermano sensato", pues si bien Boilin era una persona dulce y amable, no era precisamente responsable y centrado, por lo que dejó a su hermano mayor con la pesada carga de encargarse de hallar la forma de sobrevivir.

En aquel instante, Korra se dio cuenta de que en los ojos de Mako ya no había su habitual desconfianza, todo lo contrario, lo único que pudo ver Korra fue gratitud.

Bien niños, eso fue todo, nuevamente, les agradezco a todos por sus comentarios, y sus suscripciones a sus categorías. Como siempre, espero que les haya gustado. Y ahora una nota al margen, la prueba que Tenzin le hizo a Korra no fue inventada es más, esta prueba apareció en la Leyenda de Aang, en el episodio la tormenta de la primera temporada. Adicionalmente, esta prueba fue la que se utilizó para comprobar la identidad del presente Dalai Lama, por lo que no quiero que crean que yo me la inventé, simplemente me pareció adecuado ponerla para que Tenzin pudiera corroborar la identidad de Korra. Bien, eso fue todo, nos leemos.