Hola chicos y ¡Feliz año nuevo! —un poquito atrasado, porque ya vamos más de medio mes— Espero y se la hayan pasado muy, muy bien el treinta y uno y primero, ya saben, el fin e inicio de año ;D pero antes que todo, ya entré de nuevo a la escuela —al segundo semestre ¡AHHH!— así que ustedes disculparan la demora jajaj.

Y buaano... Aquí la continuación de este fic que sigue siendo mi prioridad y mi única fic con inspiración XD

Pero antes, tengo algo que decir...

Por alguna extraña razón, en el capítulo pasado mi cerebro estaba algo... Umm... ¿Distraído?... Sí, creo que esa palabra se adecua; por lo que no especifique unas cuantas cosas. Estas son que, en la última actualización dije que todos nuestros bellos personajes tenían la altura, imagen o vestimenta —como quieran decirle— y tres o cuatro años más de los de The Last pero, en esta fic hay una pequeñísima excepción.

Lamento mucho si con lo que diga a continuación llegase a molestar a alguien. Sinceramente no estoy en contra de alguna de las ideas —o lo que sea— de Kishimoto, lo adoro por crear Naruto, es algo que me gusta mucho y ya, no hay nada de malo en eso.

Pero eso no es lo que quería decir, lo que quiero que sepan es en relación a Kiba, mi amado Inuzuka —porque sí, Inuzuka Kiba es uno de mis personajes favoritos de todo el Narutovers—. En esta fic no tiene ese 'aspecto' ni ese 'final' que tiene en The Last y en el capítulo 700 del manga, nada de eso.

Seré lo más clara posible y me disculpo si se les hace esto demasiado largo y personal, pero creo que merecen que se los explique (Si no quieres leer un par de desvaríos míos, no te molestare. Puedes, simplemente, comenzar a leer el capítulo de hoy, aunque puede que más adelante no entiendas una que otra cosilla, pero siempre me encargare de explicarlo todo antes del capítulo en el cual cambie algo importante).

Pues bueno, los que sigan aquí les comentaré. Kiba siempre me pareció un personaje demasiado dejado de lado. Aun así, como dije anteriormente, es uno de mis favoritos. Incluso diría yo que me gusta más Kiba que los mismos Sasuke y Naruto, e incluso hasta más que la mismísima Hinata o Sakura. Y, si es que acaso no leen mi fic de Kibanabi (Kiba y Hanabi como principales), ellos siempre quise que terminaran juntos, enamorados y como la pareja hermosa que siempre me emociono que fueran.

El caso es que, yo aun después del capítulo final del manga y todo eso, sigo con mi esperanza del Kibanabi cannon. Esto porque me deslinde, total y completamente, de ese final (solo el de Kiba y Hanabi, por supuesto). Para mí 'esa versión' no me es válida. Por tanto, también me parece adecuado decir lo mal que me sentí al ver el aspecto de mi Inuzuka en dicho final y en The Last.

Siendo sincera, Kiba siempre me pareció tan atractivo y hasta sexi pero, para mí, Kishimoto hizo de Kiba el adulto más deplorable y —hasta mi punto de vista— más aberrante de toda la generación.

Así que, ya explicado esto del deslinde total del final, yo, en esta fic —llámenlo negación o como les guste— está mi final Kibanabi perfecto. Así que algunas partes les parecerán algo diferentes al final de Kishimoto. Los cannon normal perduran, obvio, pero el Kibanabi, NO KibaTama, es lo oficial en esta historia.

También con relación al aspecto de Kiba, como dije, me pareció hasta aberrante. Por eso, en esta historia lo presento con la imagen que yo consideró debió ser:

Aquí esta con un estilo de su hermoso yo de dieciséis pero, claramente, más adulto, maduro, alto... Shalala, shalala, ya saben. Solo conservando —únicamente del diseño de Kishimoto— su sexi, para mi hermoso regocijo Jaj, barba, un poco menos poblada y extensa alrededor de su rostro pero bueno, ahí entienden jaj. Es lo único, aparte de su ropa, que conservó mi amado castaño de su imagen original de la manga.

Creó que es todo lo que necesitaba decir, ya descargado esto, con gusto les dejo el capítulo de hoy. ¡A leer chicos/as!

¡Oh! Casi lo olvido, en este capítulo explicó ya bien, bien, porque Nozomi se guardó el embarazo de Temari en secreto, pues en la actualización anterior no quedo claro y muchos no entendieron porque adoro al personaje de Nozomi, aunque, obviamente, al desarrollarse la historia irán resolviéndose más cosas, y confundiéndose otras así que si algo les molesta, no entienden o simplemente quieren decir Hola, pueden dejarlo en los review y con gusto yo les contestare en privado lo más pronto posible, claro es que sin arruinarles las sorpresas que guardan la siguiente actualización —CoffcoffSpoilercoffcoff— ;P

Jaj y bueno, nos estamos leyendo en las notitas del final, ya saben que ahí el resto de mis desvaríos jaj X'D

***Naruto y sus personajes no me pertenecen, pertenecen al gran Kishimoto-sensei***

Capítulo 4

"Obstáculos: Estrategias y embarazos"

Al separar sus labios para tomar aire después de tan apasionado y necesitado beso, la pareja decidió salir de la campaña para degustar lo que sea que se estuviera cocinando afuera, después de todo, olía delicioso. Esto —aunque ambos contaban con un hambre monumental— fue una idea en mayoría por Temari.

Al salir de esta, pudieron divisar a TenTen sirviendo en pequeños cuencos algo de estofado de verduras, mientras Kiba servía el té en vasos invocados por la joven experta en armas, y Nozomi parecía perdida acariciando —o nuevamente, desde la vista de todos, sometiendo contra el suelo boscoso— al canino albino.

- Iré a ver si TenTen necesita ayuda- Exclamo Temari casi relamiendo sus labios. ¿Qué extraño?, pensó, podría jurar no haber sentido ni un ápice de hambre dentro de la campaña y, tras percibir el aroma del estofado y té caliente, su estómago prácticamente comenzó a implorar por comida.

- Sí...- Fue lo único que contesto Shikamaru, pues la rubia no le dejo decir otra cosa al dar un par de pasos hacia delante, haciendo así que él soltara su cintura que mantenía apresada entre sus brazos desde que habían decidido salir.

La hermosa rubia sonrió y, tras un corto y casto beso en los labios de su esposo, se alejó para dar ayuda a su castaña amiga.

La Yamanaka dejo de lado su deleite ante el mimo que le daba a Akamaru para fijarse en aquella escena protagonizada por la pareja unos segundos atrás. Sonrió ante tal muestra de amor pero, al Shikamaru mirarle de reojo y regalarle una diminuta sonrisa, para después caminar a Kiba y olvidar a la más joven del equipo, Nozomi casi pudo sentir que el corazón caía desde su pecho hasta la planta de sus pies.

Ella era una niña, como bien le había dicho Temari, Kiba y TenTen —e incluso Shizune, al no reconocerla la primera vez que la vio en la oficina del Líder de su Aldea— pero, si eso era plenamente verdad, ¿por qué se sentía mal al haber mentido sobre el embarazo de la Nara?, se supone los niños mienten bien, ¿no es así?

Había hecho lo que su conciencia y corazón le habían dictado, y aun así, la mirada del pelinegro sobre ella casi con un 'gracias' rozando sus labios, la dejaba estática. El jounin de una coleta estaba feliz por el diagnóstico dado, tal vez no en extremo encantado pero, al estar Temari bien, él estaba bien.

Nozomi había pensado y, finalmente, llegado a una conclusión muy bien estructurada en su mente al enterarse que la Nara no estaba enferma, sino que estaba embarazada: Si el pelinegro llegase a enterarse del diagnóstico verdadero de su esposa, además de la felicidad llegarían alguna que otra consecuencia…

La principal seria que Temari seria devuelta en ese instante a Konoha —además del retraso en la misión por la falta de la embajadora— y Nozomi se ganaría la total desaprobación de parte de su tan grande e inalcanzable —según ella— ídolo.

La de ojos verde azulados era un modelo a seguir para la pelirroja, no solo por su larga y realmente imponente carrera como kunoichi, sino por los grandes logros que había conseguido y le valían para su tan alta reputación.

La joven Yamanaka solo quería sentirse útil para la joven Nara, tener su confianza, solo eso. Ella era como aquel ser inalcanzable con el que siempre soñaba desde su niñez y, más aun, después de enterarse de su muerte. ¿Ese ser al que la pelirroja se refería?, sencillo, su hermano mayor.

El hermano de Nozomi había sido parte de los ambu de raíz años atrás y, finalmente, muerto un poco antes de la Cuarta Guerra. Él también era distante con la pelirroja, justo como Temari pero, este solía enviarle cartas —a escondidas de sus compañeros y superiores— sobre sus aventuras fuera o dentro de la aldea desde que tenía memoria y, a pesar de ser casi diez años mayor que ella, siempre le contaba con todo detalle cada misión a la que asistía como si fuesen los hermanos más cercanos sobre la Tierra.

Así fue como la Yamanaka, a pesar de no haber conocido a su pariente más que por fotografías viejas, cartas y maravillosas y dolidas historias de voz de su madre, quien cada vez que hablaba de él lloraba a mares, se volvió su admiradora e incondicional más grande.

La pelirroja sentía a Temari justo como siempre se imaginó que sentiría estando bajo la atenta mirada de él cuando lo viera por primera vez; protegida e inmensamente feliz.

Por tal hecho, Nozomi no podía permitir que nada ni nadie dañasen a la embajadora, pero tampoco podía decirle sobre su estado. Esto no por no querer ver y compartir su alegría al ser ella quien le informase, sino que, viendo y reconociendo el carácter protector, paciente y sinceramente amoroso que ambos shinobi se profesaban mutuamente como pareja y, también, demostraban a las aldeas, la paz y la unión, estaba segura que la embajadora elaboraría tal treta al ser vetada de la misión por maternidad para mantenerse a la distancia de su esposo pero sin salir — siendo esto, claro, extraoficialmente— de la misión.

Temari correría más riesgos manteniéndose sola, pensó. Necesitaba siestas y reposo, así como alimentos y cuidados que esta, jamás, podría darse estando a la distancia sin ningún tipo de colega a su lado.

Por tanto, la Yamanaka no había decidido ocultar el embarazo de sus superiores en mala intención, al contrario, lo hacía porque, según desde su perspectiva, sería mucho más seguro.

De todas formas, la pequeña chunin había comenzado a planear una estrategia en caso de que las cosas se complicaran, mejor dicho, si las suposiciones de ambos estrategas y analistas eran acertadas y el dichoso plan del País de la Primavera sí era destituir y destruir a la Unión Shinobi.

No podía dejar pelear o arriesgar a la dama de coletas, así pues, tenía pensado contárselo a Shikamaru en caso de riesgo, contando con que este pondría primeramente a su esposa y futuro hijo antes que cualquier misión o nación misma.

"- Mi deber es velar por que nada le dañe...-" Había pensado la joven de una coleta justo después de decidirse por mentirle a sus superiores y también, con esto, a sus colegas Kiba y TenTen.

- Nozomi-chan, ¿estás bien?- Cuestiono la experta en bukijutsu haciendo que la menor respingara del susto, ¿cuándo había llegado hasta ella?

A la distancia, Temari y Shikamaru, junto a Kiba y su fiel canino, conversaban y comían amenamente el estofado que la castaña había preparado. Al notar que, después de informar en un pequeño llamado a cenar y que la de ojos amarillos no se acercaba sino que parecía ida arrodillada unos metros atrás, TenTen se había preocupado y acercado a ella.

Cuando esta le llamo, la pelirroja había dado un brinco del asombro, lo que alertó —en cierta manera— los instintos protectores y maternales de la de chonguitos, haciendo que casi inconsciente de tal hecho, se arrodillara a su lado y sonriera mientras le acariciaba con delicadeza la cabeza, llamando así —aún más— la atención de la pequeña chunin.

- Si quieres puedes contarme, tal vez haya algo que yo pueda hacer por ti. Claro, si tú lo deseas- Dijo en un susurro, casi como si fuera su confidente, entregando un cuenco con estofado.

Cuando la pelirroja lo tomo, aun sin decir palabra alguna, TenTen se puso de pie y le miro mientras decía- No tiene que ser ahora, pero confía más en nosotros, somos un equipo- Y dicho esto, después de revolver un poco sus cabellos con dulzura, regreso cerca de la fogata, sentándose con sus compañeros y amigos de años atrás.

La menor sonrió y pensó para sí misma- "Claro que lo haré, TenTen-san. No solo yo, ustedes, ¡todos!, podrán confiaran en mí. Lo prometo"- Se levantó y corrió hacia su equipo, sentándose a lado de la rubia de coletas que le miro de reojo antes de volver a comer, para finalmente comenzar una conversación sumamente unilateral.

Y no era porque el resto de los shinobi no tuvieran respuesta a sus miles de preguntas, sino que la más joven no dejaba que dijeran palabra alguna por tan parlanchina boca que portaba.

-)****(-

A la mañana siguiente, varios kilómetros —incluso días— de distancia de la posición actual de los shinobi de la Hoja que aun en ese momento dormían bajo la vigilia de Kiba haciendo guardia, en cierto lugar, a pesar de su basta inactividad en todo el sitio, un hombre trabajaba, como a diario, desde muy temprano en su recatada pero bien equipada oficina.

- Adelante- Exclamo con su monótona y tranquila voz un hombre de cabellos rojizos y piel realmente pálida a pesar del abrasador sol del desierto que se asomaba por la ventana.

Sus ojos eran de un hermoso color aguamarina, delineados de un negro profundo que resaltaba su mirada, que sin perder detalle y sin ver a quien había dejado entrar, revisaba detalladamente una enorme pila de papeleo.

- ¡Hey, hombre!, ¿aún no desayunas y ya estás trabajando?- Exclamo un hombre de castaño y alborotado cabello, ojos negros y una hermosa piel morena desde la entrada a la oficina del Kazekage, o mejor dicho, a la oficina de su pequeño hermano menor.

Gaara —el nombre del pelirrojo y poderoso hombre—, desde su lugar, y aun sin mirar a su consanguíneo, le contesto con un simple encogimiento de hombros mientras sentía los pasos de este acercarse a la silla en frente después de cerrar la puerta de la habitación.

- Temari realmente va a estar bien, es ella después de todo. ¡Y va con el Nara!, no hay porque preocuparse...- Soltó de pronto el castaño al joven líder de la aldea de la Arena, que sin haberlo visto venir, se sorprendió y levanto la vista de los papeles.

- "¿Por qué me dice esto?"- Pensó algo incómodo el potentado pelirrojo mirando como el hombre que tenía enfrente se mordía nervioso el labio inferior- Lo sé, Kankuro...

- ¡Es obvio que lo sabes, Gaara!, pero...- Exclamo alterado levantándose de la silla mientras sus manos se azotaban contra la madera del lustroso escritorio e, interrumpiendo su idea al bajar su tono en la última palabra, cayó nuevamente sentado.

- Pero...- Lo animo a seguir el Kazekage, haciendo caso omiso a la alteración de un momento antes.

- Mira, sé que es estúpido, pero tengo un mal presentimiento... ¡Y sí, ya sé que tú no crees en eso!- Dijo apuntando su índice acusativamente a su hermano, al ver como este había comenzado a abrir la boca para decir algo como 'Sí, es estúpido' o algo que lo molestara aún más, como hacia siempre.

- Kankuro, no sé porque aun te digo esto pero, ella estará en perfecto estado. Como bien dijiste tú, no está sola, además, ella es nuestra hermana a fin de cuentas- Hablo el menor de los hermanos, para después, redirigir su vista al papeleo que aún había sobre su escritorio e ignorar a su hermano mayor.

El castaño se lo pensó un rato, mientras fingía que leía y ayudaba a su hermano con dichos papeles.

- Si mal no recuerdo, Kakashi dijo que no los enviaría solos, ¿quiénes son sus escoltas?, lo sabes ¿verdad?- Cuestiono después de un largo rato de silencio, alterando un poco la calma y tranquilidad del joven Kazekage.

Y fue por esto que Gaara le extendió la delicada y nada frívola invitación a salir de su oficina e ir a la sala de decodificación, a su oficina, con Baki y los miembros del consejo o a cualquier otro lugar a donde las copias de los documentos habían sido enviadas. Estos que contenían los nombres, habilidades y otras tantas cosas más de los escoltas de su hermana y cuñado que, por lo visto, a Kankuro ya le estaban importando.

Esto no lo hacía en mala intención, sino porque su pariente ya lo estaba poniendo nerviosamente molesto por mostrarse tan sobre-protector con su hermana mayor, aunque, a decir verdad, el también sentía cierta intranquilidad al respecto. Aunque claro que prefería contárselo primero a uno de sus cactus que a su propio hermano para que este tuviera algo para burlarse de él.

Sí, porque a pesar de ser él el Kazekage y Kankuro un supuesto jounin de elite, ambos eran hermanos y, según lo que habían vivido desde que el pelirrojo cambio su sadismo a solo calma, algo de frialdad generosa y hasta benévola, en conjunto a una mente sumamente calculadora, ambos parecían niños en sus disputas sin razón. Por supuesto que, Gaara nunca discutía sin razón.

"- Sí, claro. 'Nunca' discuten sin razón... Como digan hermanos-" Recordó el Kazekage la sarcástica y brillante sonrisa de su hermana al decirle aquella línea por primera vez. Gaara sonrió.

Después de terminar de correr educadamente a su hermano de su oficina, el joven de ojos aguamarina siguió revisando, firmando y tantas más, detrás de su gran escritorio de madera.

-)****(-

... En la aldea de la Arena el día estaba tranquilo y hasta aburrido pero, esa mañana, Konoha no tendría aquella suerte...

Sakura en ese instante salía nuevamente de la Embajada de Sunagakure al no encontrar ahí a Temari.

- Esta casi claro que la 'embajadora de la Arena' está en su casa- Soltó después de un suspiro y para sí, la Uchiha.

En un instante, comenzó a caminar a casa de su amiga pero, en medio de su destino y ella, una vieja casa de té, a la que asistía de más joven con sus amigas, se alzaba ante ella.

- Bueno, no creo que nos haga daño desayunar algo antes ir a visitar a Temari-san, ¿verdad, bebé?- Inquirió más para ella que para su hijo o hija mordiendo su labio inferior, casi deleitándose ya con los postres del lugar y, al darse cuenta, ya estaba dentro de dicho establecimiento.

-)****(-

- Buen día, problemática- Dijo Shikamaru al observar como su esposa abría los ojos. Esta le regalo una brillante sonrisa después de un pequeño bostezo y un beso.

Ambos, por obvias razones, habían compartido su tienda para dormir pues, al finalizar su cena, Nozomi había enviado a dormir a la embajadora, y TenTen había sugerido que sería mejor si todos —exceptuando a Kiba, pues haría de guardia— se fueran a reponer fuerzas.

Los ninja estuvieron de acuerdo con la castaña, pues el cansancio del día era bastante notorio en todos, y así, fueron a sus respectivos lugares para dormir.

-Buen día, vago- Respondió ella, sentándose sobre la bolsa de dormir en la que habían pasado ambos.

Temari había dormido bien aunque, tan solo al despertar, una molestia comenzó a formarse en su esófago y subir por su garganta.

Náuseas matutinas.

Shikamaru se sentó a la igual que su esposa al notar la mueca de esta y la pequeña maldición que lanzo después de torcer un poco.

- ¿Esta todo en orden?

- Sí, no es nada- Contesto y, después de arreglarse un poco la ropa y el cabello, un olor bastante agradable elimino la molestia para sustituirla por hambre-. Salgamos, alguien ya está haciendo el desayuno...- Y sin escuchar una respuesta, la rubia tomo el brazo de su esposo y salió.

Esa mañana, al despertar, la pelirroja comenzó a preparar un desayuno ligeramente más proteínico y energizante que la cena de la noche anterior puesto que Temari necesitaba comer raciones con algunas cosas más, obviamente, tenía que ser lo mismo que el resto o alguien podría notar algo extraño.

- ¿Tōfu y arroz...*?, eso huele delicioso, Chibi-chan**- Exclamo Kiba descendiendo del árbol en el que había pasado la noche haciendo guardia, mientras Akamaru se acercaba a él saliendo de la tienda de dormir que este último debía haber usado para descansar y resguardarse del frío.

Justo cuando la Yamanaka se dio vuelta para regalar una sonrisa al castaño a forma de gracias por el cumplido y una mirada de confusión pues 'Chibi-chan' no era un apodo tan malo pero...

Antes de decir algo, los Nara y TenTen salieron de sus tiendas para comer algo, desperezarse y retomar el camino al País de la Primavera. El equipo de los shinobi de la Hoja desayuno apresuradamente pues, las ocho de la mañana pronto se haría visibles.

Al término de sus alimentos, Shikamaru se puso de pie llamando la atención de sus compañeros. Después de carraspear aclarándose la garganta, este hablo.

- Debemos revisar la ruta del viaje en barco- Aclaro el Nara tomando su equipaje y sacando de este, un mapa del País del Fuego- En este puerto- Dijo señalando un punto en el plano- nos encontraremos con un contacto de la Mizukage. Ella nos consiguió un viaje más confortable y menos llamativo que, por ejemplo, un viaje en globo. Por el tiempo que nos tome llegar hasta el País de la Primavera, pasaremos, aunque sea problemático, aproximadamente cuatro días en alta mar- Explico mientras sus contemporáneos de equipo comenzaban a recoger el campamento.

Minutos más tarde, el joven matrimonio y sus compañeros comenzaron a correr en las copas de los arboles a gran velocidad. Si continuaban corriendo como el día anterior, antes de las nueve de la mañana estrían en su destino para llegar a su nuevo destino al fin; el País de la Primavera.

-)****(-

- ¿Esa no era Sakura?- Cuestionó una joven pelirroja de hermosos ojos ámbar y piel color canela tomada del brazo de un castaño regordete con espirales en las mejillas.

- Sí, eso creo. ¡Y mira!, entro a la casa de té de Sumomo-san- Exclamo él, sintiendo el exquisito aroma que despedían los postres y tantas más dentro del establecimiento.

- Vamos con ella- Exclamo alegre la morena jalando a su pareja dentro del lugar.

Al entrar, pudieron observar a la distancia la singular cabellera de su amiga, acercándose a ella para saludarla. Una vez que los tres se encontraron, se sentaron a charlar en la misma mesa.

- ¿Cómo va tu embarazo, Karui-san?- Inquirió la pelirrosa comenzando la conversación con la pareja.

- Bastante bien. Shizune-san nos dijo a Chouji y a mí que este bebé está planeado entre inicios de Marzo, ¿y tú?, Ino me comento que el Uchiha está de vuelta y ya te enteraste de tu estado- Al mencionar aquello, la ojijade no pudo evitar sonrojarse y sonreír.

- Bueno, la cerda tiene razón. Me entere hace unas semanas pero, ¿adivinen quien no se quedó atrás?- La pareja que tenía enfrente le fue imposible ocultar la curiosidad y, después de un momento de silencio en el que Sakura se divirtió un poco, por fin lo dijo-. ¡Temari-san y Shikamaru también esperan un bebé!

Chouji, como mejor amigo del susodicho, no pudo guardar para sí la alegría que sintió por su amigo, por lo que tras ordenar una gran porción de dangos y té recién hecho para su esposa y su amiga pelirrosa —sin olvidarnos de él, claro está—, la amena charla y alegría se contagió a los tres.

Más o menos una hora más tarde, Sakura les contó que tenía que ir a ver a la rubia de coletas para informarle esto a ella, por lo que sin perder más tiempo, se despidió de la pareja a las afueras del establecimiento para dirigirse a la residencia Nara.

No le tomo más de cinco minutos en llegar. Toco la puerta. Una, dos, tres veces, pero nadie abría.

- Sakura, cariño, Shikamaru y Temari no están en casa- Hablo una familiar voz detrás de la kunoichi.

Al darse la vuelta para comparar la voz con lo que la Uchiha pensaba, no pudo evitar sonreír y saludar a aquella persona que conocía —por lo menos— desde que iba a la academia, pues cuando el padre del Nara no lo recogía en esta, era ella.

- Buen día, Yoshino-san, de casualidad ¿sabe dónde los puedo encontrar?, o por lo menos a Temari- Pregunto la ninja médico pero vio negar con la cabeza a la mujer pelinegra.

- Lo siento, no lo sé. Apenas llegue y, ya que esta niña ni el vago de mi hijo me abrieron, use la llave que me dieron. No hay nadie en casa- Explico después de que Sakura se le acercara.

- Que mala suerte, creo que tendré que buscarla de camino al Palacio del Hokage, ahí lo más seguro es que solo este Shikamaru pero, no importa- Tras sonreírle a la mayor y regalarle una ligera reverencia, nuevamente, la alumna de la Godaime se encamino pero esta vez, a ver a su ex-sensei.

Llevaba toda la mañana caminando, buscando a la Nara pero, simplemente, parecía que esta no quería ser encontrada.

- ¡Hey, Frentona, espera!

Sakura reconoció al instante la voz de su mejor y más molesta amiga. Esta le miro por sobre su hombro y se percató que no venía sola. Su querida y tierna amiga Hinata le acompañaba. Las dos acompañadas de sus barrigas de —más o menos— cuatro meses. La pelirrosa sonrió y detuvo su andar para ser alcanzada por las otras dos.

- Ohayo gozaimasu, Sakura-san- Saludo con una leve inclinación de cabeza la esposa del futuro Hokage; Uzumaki Naruto.

- Hola, Hina-chan, Ino-cerda...

- ¡Ohayo!, ¿a dónde te diriges, frentona?, te ves apurada- Cuestiono Ino curiosa, ignorando el sobre-nombre impuesto por su amiga.

- En realidad si lo estoy- Contesto esta, retomando el paso con cada una de sus amigas a los costados-, iré a ver a Kakashi-sensei y a buscar a Shikamaru y Temari para...

- Debes estar bromeando, Sakura- Soltó de pronto la ojiazul junto a una risa bastante audible, deteniendo la explicación de la ojijade.

- ¿Uhm?, ¿a qué viene eso?

- Justamente Hinata-chan y yo veníamos hablando sobre eso, ¿verdad?- Dijo Ino y la peliazul asintió terminando la explicación de la rubia.

- Hanabi-chan me contó que Kiba-kun salió de misión ayer en la mañana. Se fue como escolta...

- ¿Y eso qué tiene que ver?- Inquirió Sakura frunciendo el entrecejo un poco, con un mal presentimiento creciendo en su pecho.

- ¿No es obvio? Se fue de escolta para Temari y Shikamaru, salieron como embajadores al País de la Primavera y...

La Uchiha ni siquiera termino de escuchar la explicación de la Yamanaka pues, tan solo al oír que ambos Nara no estaban en la Aldea y que se dirigían —por lo que le había contado su esposo unas semanas atrás— a un País no solo lejano e incluso recluso en sus propias reglas, sino que sumamente conservador y hasta reacio y sublevado a la Unión, se había preocupado de sobremanera. No creía que a pesar de ser samuráis, sujetos supuestamente más pacíficos que los shinobi, los esperaran y recibieran con los brazos abiertos.

Sasuke le había contado que el País mantenía las apariencias de ser amigables pero, en realidad, sus leyes eran hasta exageradas y absurdas para con los foráneos, y realmente, no quería que los Nara y sus amigos descubrieran si la investigación del Uchiha era real.

- ¡Sakura!, ¡oye, espera!...- Los llamados de Ino se volvieron inútiles al perder de vista a su amiga sobre un tejado- Hinata, ve a buscar a Naruto, esto no me sabe bien, Sakura no es así. Yo iré detrás de ella. Nos vemos en la Torre del Hokage, al parecer aun va allá...

- ¡Hai!

Así pues, ambas mujeres tomaron lados opuestos.

A Ino —como ninja sensor— no le fue muy difícil encontrar y alcanzar a su amiga. A pesar de estar embarazada, seguía siendo una kunoichi.

Al llegar al hogar del magnate peliblanco, Sakura evadió a todos quien le dirigían una respetuosa reverencia o un saludo y, de un solo movimiento, abrió de lleno la puerta de la oficina del Hokage, alertando momentáneamente a Shizune, Yamato, Gai y Kakashi, quienes se hallaban en la oficina del último.

- Sakura, ¿qué es este escándalo?- Inquirió Shizune viendo como la joven entraba bastante alterada a la habitación.

Detrás de esta, Ino llego y, deteniéndose en la entrada, le fue permitido el paso por el Hatake al ver el estado de la pelirrosa.

- Kakashi-sensei, ¡debe hacer algo!... Tiene que hacer que Temari vuelva en este instante a Konoha. ¡Ella no debió haber partido a aquella misión!- Sakura se veía realmente mal, las manos le temblaban junto a su labio inferior.

- Sakura, calmante y explícate- Pidió el peliblanco, señalando a Ino y Shizune una silla al lado de la pelirrosa para que la ayudaran a sentarse y, así, calmarse.

- Sakura, ¿porque Temari debería volver?- Inquirió preocupada la ojiazul colocándose hincada al costado de su amiga.

La Uchiha le miro y casi se puso a llorar mientras hablaba.

- Es que yo... Ella esta... Esta...

- Vamos Sakura, habla. Tranquila- Dijo Yamato y la chica respiro profundo antes de soltar la noticia de una buena vez.

- Temari está embarazada...

Y la habitación se quedó en silencio…

-)****(-

- Usted debe ser Nara-san. Mei-sama ya me informo de los detalles del viaje- Hablo un hombre de cabello canoso con una sonrisa sincera en sus labios, demasiado amigable para la primera impresión de la dama de coletas. Parecía un adulto de más de cincuenta pero, si era un contacto de la Mizukage, debía ser de confianza si Kakashi le había dado el visto bueno para ser encargado de su traslado.

Después de que el pelinegro presentara a su equipo al hombre de la tercera edad, estos abordaron el barco y, en menos de media hora, zarparon al País de la Primavera.

-)****(-

- Sakura, estas de broma, ¿no es así?- Cuestiono la rubia, irguiendo su cuerpo nuevamente.

- Como podría jugar con esto, Ino...- Desde la perspectiva de todos, el rostro de Sakura se veía aterradoramente serio.

Kakashi miro a su asistente, a su hombre de confianza y finalmente a su amigo más íntimo mientras trataba de pensar una buena estrategia.

- ¡Vamos Kakashi!, ¡la pequeña Sakura tiene razón!, ¡Temari-chan debe volver a la aldea, ahora!- Reprendió Gai al Hokage, ganándose solo un ademán de parte de este para que se guardara sus comentarios obvios.

- Ino, llama a...

- ¡Yo lo haré!- La rubia no espero a que el peliblanco le ordenara o negara algo.

Juntando sus manos, formo un par de sellos mientras trataba de comunicarse con su mejor amigo o hasta con su pequeña pupila pelirroja.

Ino no había ido con Sakura para que ella le confirmara su embarazo, ella misma se había hecho el estudio intravenoso y, después de saberlo a ciencia cierta, había ido con la única mujer de los legendarios sannin.

Kakashi se levantó de su asiento azotando sus manos en el escritorio y frunciendo el entrecejo, levantando curiosidad en los que se encontraban en la habitación. No había sacado a Ino de toda misión por solo estar embarazada; Sakura, Karui e incluso Hinata, que era la que más tiempo tenia de embarazo, seguían cumpliendo misiones, de rangos más bajos a sus niveles como kunoichis, pero misiones al fin… Pero ella no.

Una gota... después, una más, y otra. La sangre comenzó a fluir de la nariz de la rubia.

Ino tenía un embarazo de alto riesgo.

Todos observaron alarmados cuando, aun con las manos juntas y los ojos cerrados tratando de mantener la concentración, Ino se desplomaba contra el suelo. Sus rodillas golpearon los azulejos de la oficina, por tanto, el peliblanco se había acercado rápidamente para evitar que se golpeara y dañase más, mientras una pequeña vena comenzó a marcarse muy notoriamente sobre la frente de la mujer. La sangre aun salía de su nariz y un pequeño quejido que escapo de sus labios hizo por fin reaccionar a los presentes.

- ¡Llama rápido a Sai!- Ordeno el Hokage a Yamato y este se apresuró a obedecer- ¡Gai, trae a Tsunade, ella es su médico!- El pelinegro —a pesar de la incapacidad de sus piernas— salió rápidamente de la oficina.

- ¡Ino, basta!- Grito Sakura llorosa logrando que Ino abriera los ojos.

- A-aun... Aún no... Shika... maru... Te... Temari...

- Ino, no hables. Tsunade-sama está en camino- Hablo Shizune, mientras el chakra verde salía de manos de ambas ninja-médico en la habitación.

La pelirrosa y pelinegra comenzaron a revisar a la Yamanaka mientras esta seguía semi-consiente. Kakashi la había recostado en el sofá de la oficina para que ambas médico pudieran ayudarla mejor.

Un par de minutos después, la puerta de la habitación se abrió —nuevamente en el día— de golpe, dando paso a un visiblemente preocupado Sai.

- ¡Ino!, ¡hermosa, ¿me oyes?!, ¡mírame, ¿quieres?!

Sai ni siquiera había llegado a su casa cuando Yamato se había parado frente a él bastante alarmado. Apenas regresaba de una misión a las afueras de la Aldea junto con Naruto y, tan solo al escuchar el nombre de su esposa de voz de este, algo dentro de su pecho había comenzado a doler.

El pelinegro no había registrado aun toda la información dada por el castaño, y solo al escuchar en una mismo oración 'Ino' y 'sangre', había casi exigido el saber donde estaba su esposa. El hombre rápidamente contesto y el pálido sujeto soltó su cuello para correr a toda prisa a ver a su mujer.

Naruto iba a su par mientras él y Yamato más o menos hablaban de lo que había pasado.

Hinata se les había unido segundos después de haber comenzado a correr a la Torre del Hokage, y estos habían tenido que bajar un poco su velocidad por ella, aunque claro que solo Yamato y Naruto, ya Sai ni siquiera les oía o veía, y en ese momento ambos Uzumaki se encontraban al lado de la puerta mientras el rubio le abrazaba, y tocaba el hombro de la pelirrosa que se sentía inútil al no poder calmarse y ayudar a Shizune a tratar a su mejor amiga.

- ... Sai...- La voz de Ino era temblorosa. La sangre ya no fluía por su nariz pero lucía igual o más pálida que su propio esposo.

- ¡Apártense!- Gritaron al final del pasillo y la figura de la nieta del Primero se hizo perfectamente visible. En cuanto la médico rubia llego, todos le abrieron paso. Su ex-asistente pelinegra se le acerco en seguida.

- Tsunade-sama, lo que sucedió fue que...

- Ya se lo que sucedió, Shizune. Los que no ayuden, los quiero fuera. ¡Ahora!

Sakura estaba por quedarse pero su maestra en ninjutsu le obligo a salir, aun en contra de su voluntad. Incluso al mismo Hokage y al esposo de la rubia. Todos estaban a fuera de la oficina esperando.

Sai estaba tenso, preocupado. Se notaba perfectamente en el temblor de sus manos y su quijada apretada. Muy pocas veces se le había visto así y sus amigos, siendo sinceros, no sabían que hacer.

- Sai, tienes que tranqui...

- Naruto, ni siquiera se te ocurra decir algo- Ordeno molesto el pelinegro.

- Amigo, Tsunade-baachan es su médico. Ella estará bien, ¡Ya lo veras ‛ttebayo!- El pelinegro simplemente le dio la espalda y se cruzó de brazos. El rubio iba a seguir hablando pero su esposa y Sakura le detuvieron al negar con la cabeza.

Después de rato de espera, Shizune abrió la puerta con una diminuta sonrisa. El pelinegro suspiro tranquilizándose un poco y al cabo de algunos minutos, Tsunade le dejó ver a su esposa.

- Ella va a estar bien por el momento pero, que ni se le ocurra volver a desobedecer mis órdenes- Dijo la Godaime dirigiendo su regaño a la rubia ojiazul y esta solo soltó una risa nerviosa-. Tu chakra y el del bebé no están aún adecuados al otro, él absorbe más de lo que tu cuerpo puede perder y tú de necia usas más del que tienes. No te sobrepongas a mis órdenes o podrías complicar más tu embarazo, o peor…

- Pero Tema...

- Pero nada Ino- Declararon al mismo tiempo Kakashi y Sai frunciendo el entrecejo, serios.

La rubia se les quedo mirando un rato hasta que el magnate hablo nuevamente- Ahora mismo me darás el nombre de alguien de tu clan que pueda usar el Shintenshin no jutsu a tan larga distancia, justo como tú y tu niña de confianza.

- Kakashi-san, eso será un problema- Decreto Sai, levantándose —sin soltar la mano de su esposa— para mirar al peliblanco.

- Espero que no sea peor que en el que ya estamos- Dijo el Hokage con los brazos cruzados sobre el pecho y un suspiro de por medio, pidiendo así a Sai que continuara.

- Ino y Nozomi son las únicas que tienen el rango tan amplio como para contactar a alguien que esta tan lejos sin utilizar el aparato de comunicación de chakra, además, sin cualquiera de las dos como comunicadores, esa máquina es totalmente obsoleta.

- Eso si es un problema, ‛ttebayo.

Todos voltearon a ver molestos al rubio y este solo aparto la mirada algo avergonzado.

Dentro de la oficina, la tensión cada vez era más papable por la falta de opciones que se presentaban.

En el Palacio del Hokage, comenzaba a divulgarse lo ocurrido dentro de la habitación. Además, el rumor de que algo se estaba complicando con la misión del matrimonio de embajadores, ya corría también por los pasillos de este y, muy pronto, también fuera, divulgándose así por toda la aldea

... Era cuestión de horas para que Gaara y Kankuro estuvieran pidiendo explicaciones y, al parecer, Kakashi sería el encargado de explicárselo todo a los preocupados hermanos...

-)****(-

* Tōfu y arroz: Creó que ya todos saben que es el arroz y bueno, el Tōfu es, literalmente, 'cuajada de soja'. En muchos lugares se utiliza como sustituto de carne. Es sumamente nutritiva y proporciona una gran cantidad de proteínas, además, es ligero y se le pueden añadir especias para que tome el sabor de estas, ya que el Tōfu no tiene un sabor en especial.

** Chibi-chan: Pues bueno, no puede evitar ponerle un apodo de parte de Kiba a Nozomi, además, 'Chibi' le queda muy bien, después de todo es tan~ chiquita XD Jaj.

¡Ta-dah!

Y... ¡¿Que tal shavos?!

Wow, pura intensidad en este cap. Bueno, eso creo Jaj

Y como dije en el pasado capítulo, 'un pelinegro que se que a muchas les gusta'. Yo se que algunas esperaban a Sasuke pero, pff, Sai fue quien apareció primero. El otro atractivo pelinegro aun no saldrá y aun no se si lo hará.

Y también como dije, mis lindos y hermosos hermanos de la Arena —Sin Tem jaj— hicieron su aparición. Y bueno, pero que aparición, Kankuro tan... Tan... ¡Kankuro!, y como siempre y Gaara tan tiernamente tranquilo y sereno X3 aww, ambos me enamoran.

Shalala, shalala, Jaj amm... Ya me perdí, no se que mas decir.

Creo que ya debo decir adiós, no sin antes pedir sus review tan adnabfjsn ;* Me encanta leer sus opiniones, siempre tan inspiradoras Jaj. Espero que este capitulo les haya gustando tanto como a mi me encanto escribirlo.

¡Oh, un momento!, en el capítulo anterior y, los anteriores a ese y este, me gustaría pedir disculpas si es que hay demasiadas faltas de ortografía. Según yo lo revisó y me fijo que ya no haya pero pues, ya sabrán que no soy muy buena eliminando todas las faltas, ¿no? Jaj. Ahora sí...

Sin más que decir...

Hasta la próxima. Nos estamos leyendo...

CHAO Y BESITOS! (~^•^)~