Ya estoy aquí de nuevooo :P Y os dejo el capi rápido que no me queda tiempo...
Inazuma Eleven no me pertenece.
CAPÍTULO 3: "Fútbol y otras inutilidades"
-¡¿Qué novia, Celia? –me gritó Silvia nada más sonar la campana y salir al patio. La comprendía, seguramente debía de estar más flipada que yo. Shawn se acercó, lo que hizo que mi mejor amiga se callara. Ya sabeis, solo de ver un chico se moría de vergüenza.
-Eso, ¿qué novia? ¿No me digas que te has vuelto lesbiana?
-¡No, idiota! –le respondí, riéndome- Es que Travis es subnormal, es lo único que pasa, y le encanta inventar cosas…
Admito que Shawn siempre me gustó un poco. Me dio más fuerte en segundo, pero es de esos chicos que no te dejan de gustar aunque no muestren el más mínimo interés por ti. Y no quiero alardear, pero me parece que un par de veces, Froste sí que se me quedó mirando.
Pegué un mordisco a mi barrita energética de chocolate y meneé la cabeza, poniendo los ojos en blanco.
-Bueno, aunque no fuera verdad, ¿de qué estaba hablando la presidenta del club de fans de Evans? –preguntó Shawn- O al menos, ¿de quién?
-¡Celia! –la respuesta a la pregunta de Froste se apoyó en mi hombro, jadeante. No sabía por qué se había molestado tanto en buscarme, al menos, no en ese momento, pero me alegré de eso- Gracias por ayudarme con ese problemilla –miró a Shawn y a Silvia, como si fuera la primera vez que los viera, y al llegar ella, no estuvieran ahí. Después me di cuenta de que eso lo hacía siempre- Hola.
-Hola… -saludó Shawn, extrañado- ¿Tú eres la "novia" de Celia?
Lore frunció el ceño, y os juro que se le puso una cara de mala leche… De hecho, creo que me aparté unos centímetros de ella. Bendita niña, ¡qué carácter! Miró a Shawn como si fuera a saltar sobre él de un momento a otro, y hasta me pareció que una llamita de odio aparecía en sus pupilas, en una de éstas.
-¿Por qué no te compras una vida y dejas de meterte en la de los demás, capullo?
-Eh, yo no te estoy insultando. Solo quería enterarme de por qué de repente, ha salido ese rumor de que Celia es lesbiana, y tú podrías saber algo, porque…
-¡Cállate!
-Lore, para, no pasa nada, es mi amigo… -se dio la vuelta y ni siquiera me miró.
-Ya, claro –aunque supongo que mis palabras le hicieron efecto, se calmó, como mi abuela cuando se toma su pastilla para dormir, que cae redonda en el sofá. Aunque luego le entran gases, y no es nada agradable. En cualquier caso, lo de los gases no le ocurrió a Lore. En fin. No sé por qué digo todas estas tonterías- Cuida bien lo que dices, niñito. Adiós, Celia.
Y ni beso en la mejilla ni nada. La vi adentrarse en la parte de atrás del instituto, donde no solía haber profesores, y saltar la verja que nos quitaba la libertad a los demás pobres desgraciados. Una chica afortunada, pudiendo hacer pellas.
Casi pego un bote y le doy una patada en la espinilla, cuando me di cuenta de que Froste estaba a mi lado, más cerca de lo normal, incluso… creo que nunca habíamos estado tan cerca hasta ese momento. Inclinó la cabeza hacia mí y me dijo casi al oído:
-Qué novias tan raras te echas, Celita… -y sí, le pegué una colleja en toda su nuca de desvergonzado. ¿¡Qué novia ni qué ocho cuartos! ¡Me entraron ganas de matarle!
-¿De qué hablas?
-Ah, que no lo sabes… pues yo diría que le gustas –sonrió traviesamente.
-¿A quién, a Lore? ¿Por?
-Bueno, a ella le van más… las almejas que los plátanos.
-¿Cómo? –es que no se me dan bien los acertijos… vaale, se estaba burlando de mí, ¡y debería haberme dado cuenta! Pero, ¿qué queréis? Ya os he dicho que yo tardo en comprender las cosas, y soy más bien despistada, ¡maldita sea! Así es muy fácil tomarme el pelo. Shawn se rió y a continuación hizo algo que me dejó de piedra: me dio un beso en la frente y se marchó, a jugar al fútbol con don tío bueno y el señor del cerebro perdido.
En aquel momento, por supuesto, Silvia volvió a existir, aunque creo que si no fuera por el beso, se habría quedado mirando a su amor platónico durante horas. Pero qué idiotas podemos llegar a ser cuando nos ataca la enfermedad del amor…
-¡Tía, te ha dado un beso! –me dieron ganas de matarla, ¿¡pero es que no tiene ojos en la cara! ¡Shawn y los demás estaban a dos metros de distancia! Después de dedicarle una mirada especialmente asesina, de esas que echa Lore, asentí.
-Sí, Silvia, ¿y? Le habrá dado un venazo… yo a este chico no le comprendo.
-Qué tierno… ¡oh, mira, van a jugar un partido! ¿Les animamos? –le brillaron los ojos, y ahí sí tuve que acceder. Cuando a una amiga le brillan los ojos, no le puedes negar nada. Ni siquiera ver un aburrido partido de fútbol. No sé si lo he mencionado, pero el fútbol es mi verdadera pesadilla, ¡por dios, no hay quien aguante ver a veinte tíos corriendo detrás de un balón, pudiendo tener cada uno el suyo!
Y luego están los porteros, que por no hacer, no hacen caso ni al árbitro. Pero intentaré no extenderme demasiado en lo que respecta a mi odio incondicional a este estúpido deporte, estúpido y absurdo.
Silvia y yo nos pusimos en el lado izquierdo del campo, en la mitad más cercana a la portería de Evans, claro (si no, Silvia también pasaría del fútbol), y nos sentamos en el suelo, ya que llevando chándal, pues te la suda un poco mancharte. El otro portero era Darren Lachance, un tipo esmirriado de segundo, un friki del fútbol, como Mark, solo que mil veces más malo que míster cabeza de balón. Creo que está claro quién ganó, pero bueno. Los capitanes eran, como siempre, Mark, del equipo de los de cuarto, y Aiden Froste, el hermano pequeño de Shawn, que estaba también en segundo.
El primer día que jugaron, recuerdo que el pobre idiota de Darren pretendió ser el capitán porque, como el otro portero también lo era, culo veo culo quiero. Mira, si no llega a estar ahí su hermano para defender a Darren, Aiden lo habría tumbado de un puñetazo. Y es que es un chico muy agresivo, ¡debió tener una infancia dura! O a lo mejor solo es un imbécil. En los tiempos que corren, ¡vete tú a saber!
Se ve a millas de distancia que a Aiden le gusto bastante… menos mal que no viera el beso de Shawn, o me parece que le habría cortado la cabeza con hilo dental. Mira si le gusto, que incluso lo he notado yo, ¡y prometo que nadie me dijo nada!
Y el último en llegar, como siempre, fue Jordan Greenway. Nadie le echa la culpa, el pobre lleva toda su vida en su silla de ruedas, y curiosamente, le encanta hacerles de árbitro a esa panda de gusanos mareados. Incluso se compró un silbato, para preocupación de su madre, que tiene que aguantar todos los días (como toda la gente que conoce a Jordan) el irritante sonido de ese aparatito del diablo. La pobre mujer siempre está encima de él, va a buscarle a la salida, ¡y se lleva unos disgustos cuando ese merluzo se escapa antes de la hora, con sus amiguitos! Que sea minusválido no le convierte en un santo, ¡eso desde luego!
-¡A ver, cuando cuente tres y pite, empezáis con la patada inicial! ¡El último partido lo ganó el equipo de Mark, así que… -miró con pena a Darren, y después fue convencido por los amenazantes orbes verdes del pequeño de los Froste-, bueno, no pasa nada, que el equipo de Aiden elija el campo!
-¡Jódete, Blaze! –le gritó a Axel, con una arrogante sonrisa. Me echó una rápida mirada y luego la apartó, con orgullo. Menudo bobo… ¿Cómo se pueden odiar tanto Axel y Aiden? ¿Quizá porque tienen la misma vocal al principio de su nombre? No, qué tontería. Igual es que, como Shawn le presta más atención al tío bueno que a su hermanito, Aiden tiene celos y por eso siempre que miro, se está metiendo con él. Pero claro, tampoco es que el niño haga mucho caso a Shawn… cuando el mayor le saluda por los pasillos, el otro le mira con asco y dice: "¿Quieres algo, Copito de Nieve?". No soporto a ese niñato, ¿cómo se puede ser tan arrogante?
-Bueno, haya paz… -Jordan sacó su silbato y se lo colgó al cuello. Recuerdo que una vez, las chicas se lo robamos y nos metimos en el vestuario para que no pudiera seguir persiguiéndonos… ¿sabéis lo que hizo? ¡El tío se metió igual, cabreadísimo, gritando que se lo devolviéramos! El problema era que en ese momento, las animadoras se estaban cambiando, y entre ellas, estaba Nelly Raimon, la hija del director, que además tiene un novio que es un matón, el chaval. Bueno, total, que Nelly fue hacia nosotras, muy enfadada y en ropa interior y cogió el dichoso silbatito, y se lo lanzó a Greenway, que al verla se había callado y sonrojado. No me extraña, seguramente conocería al novio de la niña, como para no callarse… A la semana siguiente, Jordan volvió a clase y estuvo como dos días sin hablar nada más que para los profesores. Se lo tenía merecido, ¡ja!- Uno, dos, ¡tres! –y silbó con tal fuerza que Silvia, yo y el resto de personas del patio tuvo que taparse los oídos.
O_o
No me matéis por hacer sufrir al pobre Jordan xDD Es que a veces me da el venazo. Ya sabéis.
¡Kisseeees! ;)
