DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen.
ADVERTENCIA: Esta idea no es mía, me la inspiré por una novela que vi meses atrás. Pero claro, tendrá su magia POM.
Capítulo 3.
—Señor…
Skipper giró la cabeza sin dejar de quitarse su saco negro y dejarlo en el perchero. Kowalski tragó saliva, era ahora o nunca.
—Quería conversar con usted —Vio de reojo que Lola se acercaba al despacho donde se encontraban—… En privado.
El líder notó la incomodidad de su camarada, por lo que asintió en silencio y bajaron las escaleras y llegar a la base secreta. Apenas cerraron la puerta, el más alto soltó un sonoro suspiro de alivio.
—¿Y bien, Kowalski?
—Pues… ¿Permiso para entrar a su vida privada por cinco minutos?
Marlene.
Jake estaba seguro que quería hablar de esa mujer. Honestamente, la charla con ella lo había dejado sumamente afectado, pues aunque no lo admitiera, se culpaba por la muerte de la hermana de la castaña. Aún recordaba el momento en que llegó a su casa y la había encontrado muerta en el jardín. Había caído del balcón, había un gran charco de sangre bajo su cabeza, de los orificios de su nariz y su boca también había escapado e fluido escarlata.
¿Cómo no sentirse mal?
Private y Cupid habían sido novios poco después de que Skipper y Marlene se hubiesen casado. El agente joven la amaba, era su primer amor y estaba encantado con ella.
El líder aún recordaba con dolor la destrozada expresión de Thomas cuando vio su cuerpo.
Debía admitir que Private sabía lidiar con esas situaciones mejor que él.
Apenas habían decidido cerrar el caso de Marlene, creyéndola definitivamente muerta, perdida en el fondo del mar, Skipper no pudo lidiar con el dolor. El alcohol nunca fue su opción para manejar sus penas, sin embargo esa vez, lo había utilizado.
Y por eso, había ocurrido.
Hasta el día de hoy, seguía sin recordar muy bien qué demonios había pasado esa noche. Pero lo que sí sabía, era que se había encadenado una vez más, y esta vez para siempre, con Lola.
No fue su más brillante idea, acostarse con su ex esposa para dejarla embarazada y tener una niña.
No lo malentiendan, él amaba a su hija Mary. Era una niña sumamente dulce. Aún no lograba hablar bien, pero estaba avanzando gracias a sus compañeros, que le ayudaban a cuidarla cuando no podía.
Pensó que casarse nuevamente con Lola sería una idea beneficiosa, tendría a su hija cerca, y Lola cuidaría de ella como debía ser. Tendría a toda su familia cerca, en su hogar.
Ese era el plan.
Sin embargo sabía muy bien que Lola trataba nuevamente de enamorarlo y hacerlo caer.
No funcionaba.
Su corazón se había apagado cuando Marlene había desaparecido de su vida, hasta que la mujer volvió a aparecer ante sus ojos.
—… ¿Skipper?
—Solo cinco minutos.
El más alto suspiró.
—Skipper, entendemos cómo te sientes —Calló al ver que su líder lo escudriñaba con la mirada—. ¡No nos días que no! —Lo señaló, frunciendo el ceño— Marlene también fue nuestra amiga. Todos la quisimos.
El agente le dio la razón mentalmente, mas permaneció en silencio.
—Comprendo que estás molesto, pero debes mantener la cordura —Le aconsejó—… Private tiene razón —Skipper abrió más los ojos—. Marlene es madre de James. Mientras más difícil se lo pongas a Marlene, más difícil será descubrir lo que ocurrió con ella años atrás.
Private caminaba por la agencia con decisión hacia la oficina de Rockgut. Visualizó a Marlene hablando por teléfono mientras tecleaba algunas cosas en su laptop. Parecía seria y muy concentrada. Inhaló suavemente, conteniendo unos segundos de sobra el aliento, para finalmente soltarlo y entrar lentamente.
Marlene notó su presencia y suavizó su mirada.
—… Te llamaré luego —Y colgó. Entrelazó sus dedos para poyar su mentón en ellos—. ¿Algo que informar, Private?
—Marlene...
—Soy Lucy Hale para usted.
El joven hizo una mueca y entrecerró los ojos, herido.
Marlene no pudo evitar sentirse mal al ver esa expresión en el más joven de la Unidad de Élite.
—… Disculpa, Private —Murmuro. Él alzó la vista—. Pero no puedo volver a ser la de antes. Ya no.
—… ¿Y no puedo llamarte por tu nombre solo cuando estemos solos? —Suplicó con su carita de ternura. Marlene presionó los labios, pero finalmente asintió. Private sonrió—. Gracias… sigues siendo la misma —Murmuró.
Ella alzó las cejas.
—¿Disculpa?
—Puede que te muestres fría, pero yo sé que sigues siendo la misma —Le dedicó una linda sonrisa, pero después la borró—… Y ahora que te tengo en frente… Nunca pude decirte lo mucho que…—Sus ojos se llenaron de lágrimas— Lamento la muerte de Cupid.
Marlene cerró los ojos con fuerza, calmando el escozor de ellos.
—… Te lo agradezco —Murmuró.
—Pasaron cosas horribles mientras no estuviste, entre ellas… Pues… Eso ocurrió.
—… Skipper me culpa por los camaradas caídos —Le contó.
—¡¿Qué?! —Exclamó, indignado—. ¡Eso… Nadie tiene la culpa de eso! ¡La muerte de Manfredi y Johnson fue…!
¿Cómo?
Marlene se levantó rápidamente, paralizando al menor.
—… ¿Qué dijiste? —Negó con la cabeza—… Manfredi y Johnson… ¿Muertos? ¿Cómo? —Cuestionó, horrorizada.
Private se mordió el labio. Debía ser honesto, pero sabía que la verdad le dolería a la castaña y se culparía.
—… Ellos… Uh… Murieron mientras… Investigaban tu muerte. Ellos y Rico… Fueron los únicos que me creyeron cuando decía que tú estabas… viva.
El rostro de la castaña había perdido color. Su respiración se aceleró y cubrió su boca con su mano.
—… Marlene…-
—Private… Por favor… ¿Puedes dejarme sola?
—Marlene, no es tu culpa. Yo sé que tienes tus motivos y…
—Private —Insistió, su voz quebrándose en el proceso—… Por favor.
Él solo suspiró y se retiró silenciosamente de allí. Había fallado en conversar con ella lo que realmente le interesaba.
No pudo evitar detener sus pasos al oír unos casi imperceptibles sollozos.
Rico escuchaba atentamente la conversación de su líder y Kowalski. Se había integrado en la base silenciosamente, y a ellos dos no les había importado. Después de todo, formaba parte del equipo.
—Si ella se siente más segura con nosotros, volverá a confiar en nosotros y nos contará lo que hizo. Y si realmente es malo… No violaremos el código y haremos justicia —Finalizó seriamente Kowalski—. Pero intentémoslo, señor.
Skipper entrecerró los ojos y miró el suelo, pensativo. Si el plan funcionaba, todo estaría a su favor. Se acercarían más a los planes de Blowhole y… Era lo mejor para James. Debía dejar su orgullo de lado y hacerlo por su hijo.
—Correcto —Los miró a ambos y sonrió—. Hay que hacerlo.
Rico sonrió y asintió frenéticamente con la cabeza.
—Sin embargo —Siguió Skipper—… No podemos decirle a Lola.
Kowalski y Rico asintieron sin pedir explicaciones. Sabían que la actual mujer del líder y Marlene se llevaban como perros y gatos. Estaban seguros que Lola se opondría a la idea, por lo que lo mejor sería hacer esto cómo lo solían hacer antes.
Solo los cuatro.
La puerta se abrió y entró un muy deprimido Private.
—¿Private? ¿Qué ocurre? —Cuestionó el científico del grupo.
—… Umm… Yo… Creo que lo arruiné todo —Murmuró con una mueca.
Skipper alzó una ceja.
—Skipper —El menor apretó los puños—, ¿por qué le dijiste eso a Marlene?
Rico frunció el ceño y miró acusatoriamente a su líder. Kowalski parecía más calmado, pero también curioso por la situación.
—Marlene… Nunca supo de las muerte de tus hermanos.
—Espera, ¿qué? ¿Por qué le dijiste eso?
—¡Fue tu culpa en primer lugar! —No pudo evitar soltar molesto el más joven—. ¡¿Cómo pudiste culparla de algo que fue inevitable, Skipper?! ¡Marlene es inocente! ¡No puedo creer lo cruel que fuiste con ella! ¡Por si no lo sabías, un miembro de su familia también murió por nuestra culpa!
—¡Eso fue un accidente, Private!
—¡Al igual que lo ocurrido con Manfredi y Johnson!
—¡Woah, Private cálmate! —Kowalski posó una mano en su hombro, tratando de calmarlo.
Thomas se apartó rápidamente de ellos y le dirigió una última mirada resentida a su líder.
—Si sigues así, la perderás de nuevo. Y esta vez no habrá vuelta atrás.
Dicho esto, se fue rápidamente de la base. Rico pudo jurar ver sus ojos llenos de lágrimas. Luego de unos minutos de un tétrico silencio, el de la cicatriz miró a su líder. Mantenía una expresión fría, pero tanto él como Kowalski sabían que la discusión con Private le había afectado. Sabían que Skipper se enfurecería, pero no podían defenderle. Kowalski optaba por las opciones más racionales, las cuales eran investigar primero, después opinar, formar un plan y esperar los resultados. Por otro lado, Rico estimaba enormemente a Marlene, ni siquiera sería capaz de perdonarle a su líder si le hacía daño a la castaña.
Skipper se acarició la sien derecha.
—Consíganme el número de Lucy Hale. Pronto.
Ellos asintieron.
—¿Private?
El pelinegro alzó la vista y vio a un joven de dieciséis años caminando hacia él. Tenía el cabello rubio y los ojos castaños.
—Hola, Eggy —Sonrió.
(N/A: Es el patito. Pensé que decirle "Huevín" no sonaría bonito XDDDDD así que opté por el nombre en inglés)
—¿Qué ocurre? Te ves… Huh… Triste.
—Mm… Es complicado.
El adolescente asintió y se sentó en frente de él. Entrecerró los ojos, serio.
—… Oí… Que la señorita Marlene estaba viva.
Thomas sonrió.
—Las noticias vuelan.
—Díselo a Julien. Lo esparció por todos lados —Comentó, riéndose un poco—… Yo conocí a la señora Desmond cuando ya estaba casada con Skipper… En aquel entonces… Se veían tan unidos… Hoy pasé por la agencia y pues…
—Lo sé —Negó con la cabeza—… Es cierto, tú los conociste cuando ya estaban casados…—Lo miró— ¿Quieres conocer la historia?
Eggy alzó una ceja, curioso y terminó por asentir.
La expresión de Marlene se congeló cuando entró a la cafetería.
Un número anónimo le había pedido que se encontraran en la cafetería que solía ir hacía cuatro años. Supuso enseguida que era obra de Skipper. Consideró ignorarlo, pero algo en su corazón le había pedido hacer caso a su petición. Ahora entendía por qué.
Skipper estaba sentado en la mesa que siempre habían compartido desde que se habían conocido. No estaba solo. James palmeaba suavemente la mesa, pensativo. A su lado, había un ramo de flores.
Eran orquídeas.
Sus favoritas.
Skipper alzó la vista y sus ojos azules se encontraron con los dorados de ella. Marlene caminó lentamente hacia ellos, sin poder creerse lo que ocurría. El líder se levantó, llamando la atención de su hijo. James se giró y la vio. Se levantó rápidamente, cogiendo el ramo de flores y se puso lo más derecho posible.
—James.
Marlene tragó saliva.
—Esta es la persona de la que te hablé.
Continuará…
