No se imaginan mi reacción cuando ví que había superado la cantidad de palabras del primer capítulo :3 Y eso que eliminé más escenas de las que eliminó A1-Pictures en el anime de Nanatsu (?) Pero bueno, quería anunciar que... ¡Estamos a dos capítulos del final! Pero eso no es todo... Creo que sacaré algún extra para aquellas ideas que no pudieron entrar en la historia :3 .


Una nueva mañana de estudios está apenas comenzando en la secundaria Boar Hat, cada uno de sus estudiantes caminaban pesadamente hasta la entrada, a excepción de Elaine, que daba pequeños saltitos, y Gowther, que caminaba con la cabeza metida en otra más de sus novelas. Yendo a lo que nos incumbe, King caminaba junto a su hermana, con enormes deseos de que algún automóvil hubiera arrollado a Ban en el camino, aunque un bus sería mejor, pero se conformaba con que hubiera quedado bajo un camión. Mientras se hallaba sumido en sus pensamientos, dejó escapar un chillido al ser sorprendido por el dueño de sus pensamientos, quien había pasado los brazos por los hombros de ambos hermanos.

-Elaine~ ¿Nos dejas a solas un rato?- La chica asintió y continuó su camino junto a Helbram, que se encontraba a unos cuantos pasos de distancia.- Bien, ahora a lo nuestro~.- Antes de que King pudiera preguntar a qué se refería, el albino se lo echó al hombro y corrió en dirección opuesta al portón.

-¡Espera! ¿¡Qué crees que haces!? ¡No tengo tiempo para tus bromas, las clases están por comenzar!- Lo pateó con toda la patética fuerza que podía ejercer, pero parecía no despertar los receptores de dolor de Ban. Es más, no lo bajó hasta que habían llegado a un par manzanas de distancia.- ¿¡Qué demonios te pasa!?

-Quería compensarte por lo de ayer, parecía haberte inquietado, así que pensé en invitarte algo~ ¿Te parece si vamos al centro comercial?~

-Sabes, aunque nos saltemos las clases, no podremos entrar con nuestros uniformes. Deberías pensar un poco las cosas antes de actuar.

-No hay problema, sólo debes quitarte lo más distintivo~.- Y profanando el espacio personal de King, le quitó el saco y la corbata a la fuerza, y le desabrochó los dos primeros botones de la camisa, dejándolo casi tan desarreglado como él.- Así estarás bien. Entonces, en marcha~.- Hizo parar a un taxi que misteriosamente pasaba por allí precisamente en ese momento.

-¿Ah? En ningún momento dije que iría contigo.- Ban lo tomó del cuello de la camisa y lo arrojó dentro del vehículo.


Los chicos paseaban por el centro comercial, recibiendo algunas miradas que expresaban disgusto por ver una pareja de "ese" tipo, King estaba empezando a incomodarse con la situación y a Ban no se le ocurrió mejor idea que detenerse a comer en un local de comida rápida. Unos minutos después retomaron su andar, el castaño divisó en un vitrina una figura coleccionable del bosque de las hadas, en donde estaba ambientada su serie favorita y se desconectó de todos sus sentidos cuando pudo identificar de que se trataba de una pieza original, por lo que se detuvo casi adhiriéndose al vidrio, y unos segundos después Ban regresó en sus pasos al notar la ausencia del castaño.

-Cómpralo si tanto te gusta~.

-Me arrastraste hasta aquí de repente, no traigo más que un par de monedas.

-Déjame ver…~.- Se quedó en blanco al leer la cifra que representaba el precio de ese pedazo de plástico.- ¿En serio gastas esa cantidad de dinero en cosas como estas?- Obtuvo un "Por supuesto" por parte de King.- Por suerte tengo esto~.- Del bolsillo de su pantalón sacó una tarjeta de crédito.

-¿De dónde demonios sacaste eso? No puedes tener una hasta haber cumplido los veintiún años.

-Se la tomé a un sujeto del bolsillo mientras paseábamos~.- Admitió con toda la naturalidad del mundo.

-En cierto modo no me sorprende… Pero, de todos modos no puedes usarla, no tienes el código.

-3658.- King no quería creer lo que estaba pensando.- Ese imbécil le adhirió una cinta de enmascarar con la clave~.- El castaño terminó por rendirse.

-Si vas a comprarlo, hazlo, pero entra sólo, no quiero que me vean con un delincuente.- Ban entró, realizó el pago y salió como si no estuviera usando dinero ajeno.

-En mi caso suena mejor "Bandido"~.- Le tendió la bolsa a King y cuando este intentó tomarla, el albino la elevó fuera de su alcance.- Te lo entrego luego, no desesperes~.

Siguieron con su ruta, mirando las vitrinas, probándose cosas y… Lo que sea que se haga en el centro comercial. A King comenzaba a preocuparle el hecho de no estar en la escuela durante el horario de clases, quería saber cómo le hacía Ban para saltarse las clases y estar tan despreocupado. Pasada ya una aburrida media hora en la que sólo dieron vueltas y más vueltas por el lugar, el castaño le consultó a su raptor si ya había tenido suficiente de estar allí sin hacer nada productivo.

-Si lo que quieres es volver a la escuela, el único momento en el que podrías entrar sin que te noten sería el almuerzo, y apenas son las diez~. Pero ya que estamos aquí, supongo que es un buen lugar para tu cuarta lección: "Preocúpate de los detalles"~.

-¿Aún si tengo que robarle a la gente para complacerla?- Intentaba sonar lo más sarcástico posible.- Y ya te dije que no tengo dinero, y no veo de buen gusto comprarle algo a Diane comprado por otro tipo con el dinero de otro tipo.

-Bien~ Entonces podríamos buscarte un perfume para matar un poco de tiempo, así dejas de usar el de tu hermanita~.

-¿Eh? ¿Cómo sabes que uso el de Elaine? Ella te lo dijo, ¿Verdad?

-No~ Pero siempre tienes aroma a flores, por eso lo supuse~.

-Mierda…- De cierta manera se había delatado a sí mismo.- Sea como sea, ya no quiero seguir aquí, ¿Al menos podemos ir a otra parte?

-Podemos ir a mi apartamento~.- Se le hizo un tanto extraña esta proposición, pero al compararla con su escasa cantidad de opciones, pensó que sería lo mejor. O al menos eso pensó.


Tenía que reconocerlo, el departamento de Ban estaba mucho más limpio y ordenado de lo que jamás hubiera imaginado, el albino lo hizo pasar y ambos tomaron asiento en la sala, en un sofá que tenía en frente una mesita de centro. Por unos instantes todo estuvo silencioso y calmado, demasiado para el gusto de King, así que sacó la primera burrada que se le ocurrió como un posible tema de conversación.

-Mañana te devolveré el dinero…- Ban se hizo el desentendido y King se sintió el mayor idiota del mundo al darse cuenta de lo que había dicho. Había olvidado el pequeño detalle de que la tarjeta era robada. El albino sólo rió un poco y le siguió la corriente.

-No hace falta, es un pequeño regalo~.- King no podía evitar preguntarse el por qué del obsequio.- Un detalle de vez en cuando no hace daño~.- Su singular habilidad para leer mentes se había hecho presente.- De hecho te tengo algo más, cierra los ojos un momento

~.-Tan pronto como el castaño lo hizo le pareció una perfecta oportunidad para robarle un beso por segunda vez.

King estaba mucho más calmado de lo que había esperado, no se resistía, sólo esperaba a que el contacto terminara. Una vez que el albino se separó, le pareció realmente extraña la actitud que tenía el castaño en ese momento, no estaba sonrojado ni mucho menos nervioso, se hallaba completamente indiferente al acto.

-¿Qué pasa? ¿Por qué tan serio?~.

-¿Acaso importa? Si sólo lo haces por las lecciones, da igual cómo reaccione, demuestras tu punto de todos modos.

-Así que eso crees…- Lo empujo, obligándolo a recostarse y enseguida se posicionó sobre él.- Es algo más que eso~.- Se le acercó al oído.- Me gustas, ¿Y sabes? Podría comerte ahora mismo si quisiera.- Eso y el aliento del albino en su oreja despertaron un notorio rubor en el castaño, su parte racional sabía que debía apegarse a la idea de no darle importancia, pero, ¿Qué clase de persona podía obedecer a la razón en esa situación?- Yo puedo ofrecerte mucho más de lo que podría Diane, ¿Por qué no te olvidas de ella?

-T-tu…- No se esperaba que sus cuerdas vocales funcionaran, se cubrió los ojos con el brazo antes de continuar.- Me enfermas.- Cuando terminó la oración, Ban pareció perder el aliento, definitivamente no era la respuesta que esperaba.

-Ya veo…- Se quitó en encima de King y este también volvió a sentarse.- Ya deberías irte…

-P-pero acabo de llegar…- No podía evitar sentirse culpable por lo que había dicho, parecía haberle afectado más de lo que pensaba, Ban no dijo una palabra más y sacó las partes del uniforme que le había arrebatado a King de su morral, tomó el artículo adquirido en el centro comercial, se dirigió a la entrada jalando al castaño del brazo y lo tiró fuera, arrojándole también sus cosas.- …Qué se supone que debo hacer…- Se quedó sentado frente al departamento de Ban unos minutos hasta que decidió volver a casa a tomar una siesta que le ayudase a digerir lo sucedido.


Cuando King volvió a abrir los ojos, se dio cuenta que su pequeña siesta había durado unas… seis horas, en cuestión de un par de minutos había recobrado parcialmente la consciencia y oyó la puerta principal siendo abierta.

-¿Harlequin?- Preguntó al aire desde la sala y el nombrado le reveló su ubicación con voz de adormilado.- ¿Dónde estuviste todo el día?- Le contó lo que había sucedido en la mañana, omitiendo algunos detalles.- Así que eso pasó… Está bien.- Le sonrió y se dispuso a salir de la habitación.

-Elaine.- Ella se volteó.- Sabes, Ban dijo que… d-dijo que… p-pues que yo…- La chica lo hizo continuar al darse una idea de lo que quería decir.- No sé qué pensar, no sé cómo debería tomarlo, quiero decir…

-Ban no jugaría con ese tipo de cosas, estoy segura.

-Es precisamente lo que ha estado haciendo estos últimos días.- Elaine soltó una risilla.

-Harlequin, ¿Tu quieres a Ban?- No pudo evitar avergonzarse ante la repentina pregunta.

-No me gusta, la verdad no… Pero… De algún modo, creo que no me molestaría salir con él…

-Eso es suficiente.- Ambos se miraron a los ojos.- Sólo confía en él.- Dicho esto salió del cuarto.

Era todo un desastre, si realmente estaba siendo honesto al momento de declararse, ¿Cómo le habrían afectado sus palabras? Ciertamente no se veía bien en ese momento… Pero además de eso, ¿Cómo podría volver a mirarlo a la cara? King se envolvió en sus sábanas tratando de ordenar sus pensamientos, emociones y sentimientos, todo a la vez.

"No es amor… Pero ciertamente tampoco es odio."

Mientras, en la habitación de nuestro albino, su reproducía en su móvil un mensaje de audio, enviado recientemente por la pequeña Elaine. ¿Qué era lo que contenía el mensaje? Algo que la chica había conseguido grabar con la cautela con la que un depredador se esconde en las hierbas, esperando el momento preciso para atacar: No era nada más ni nada menos que la casi-confesión de King.