Temari fue hacia su casa sin apenas dirigir una palabra a sus compañeros. Si tal como decían los poderes derivaban de las emociones, no sabía que podría pasar, y preferia no hacerle daño a nadie.
-Temari ya hemos llegado- dijo Gaara. Menos mal que Sakura había conseguido hacer un justo para que su hermano dejase de gruñir.
-Oh, sí. Buenas noches Gaara.
Temari subió hacia su habitación sin darse cuenta de la inquietante mirada que su hermano le dirigía desde el pie de la escalera.
Ya en su habitación, Temari se miró en el espejo. Que irónico que el personaje destinado a ella fuese la reina de las nieves, se sentía exactamente asi por dentro, no podía negarlo. A Temari jamas le fallaba el instinto, y esa vez le decía que algo podría pasarle. Su pelo rubio recogido en una larga trenza, y ese impresionante vestido azul con copos de nieve… era la misma reina del hielo. ¿Pero que podía hacer? Sabia de sobra porque se había peleado con Shikamaru en el bosque, hacía tiempo que aquel chico había dejado huella en ella. Pero no iba a correr a sus brazos para declararle su amor. "¿Aunque eso haga que tu corazón de congele?" dijo una vocecilla en su interior.
No, eso no pasaría. Temari se tumbó en la cama y tuvo una noche sin sueños.
A la mañana siguiente cuando bajo a desayunar la casa estaba particularmente tranquila. Solo se oía a algunos pájaros cantar. Desayuno tranquilamente en la mesa de la cocina, estaba bien tener un rato de paz para ella.
Al poco tiempo, unos golpes se oyeron en la puerta y cuando Temari abrió se encontró a Shikamaru plantado en el umbral.
-Que quieres.
-Buenos días y esas cosas.
-Buenos. Que quieres.
-Tenemos que hablar, he pensado que podríamos dar un paseo.
-¿Es necesario?
-¿Quieres dejar de ser la Reina de las Nieves o no?
-¿Y a ti quien te ha dicho que está relacionado contigo?
-Temari…..
-¡ARRG está bien! – antes de irse se dio la vuelta -¡Gaara me voy con Shikamaru!
-¡Vale!
-¿No vas a salir de casa?
-¡No!
-¡Eres un borde así no vas a conseguir a Matsuri!
-¡Que te calles!
Temari ya estaba cansada, suspiro cerrando la puerta y empezó a caminar con Shikamaru.
Ya llevaban un rato dando un paseo sin hablar, solamente se miraban de reojo de vez en cuando, cuando Shikamaru empezó a hablar cansado de tanto silencio incómodo.
-¿No crees que deberíamos halar de nuestra situación?
-¿De qué situación me estás hablando?- dijo Temari cuando llegaron a un descampado.
-No me puedo creer que te sigas haciendo la loca. Hablemos claro, no se porque empezaste a discutir conmigo cuando estábamos en el bosque.
-Si no lo sabes no tendría demasiada importancia ¿No?
-¡Quieres dejar de ser tan fría y hablar claro!
-Muy bien, ¿Quieres que hale claro?
-¡Si!
-¡Estoy harta! Siempre estamos igual para ti todo es un royo o muy problemático pasas de todo y te pones a jugar a ese estúpido juego.
-Pero que me estás contando…
-¿Sabes que, Shikamaru? Si tan listo eres deberías darte cuenta de lo que pasa.
-¿Cómo voy a hacerlo si no me das ninguna pista? No me extraña que seas la Reina de las Nieves.
-¡Y tú de Príncipe Encantador no tienes nada!
-¿Esto no será por lo que pasó en Suna, verdad?
-¡Si imbécil!
Temari no pudo mas, salió corriendo para evitar que él viera un par de lágrimas salir de sus ojos, dejando a un confundido Shikamaru plantado en medio de la nada.
Más tarde Shikamaru recibió un aviso de que Tsunade pedía una reunión con todos en su despacho. Esperaba que hubiera alguna novedad sobre su caso aunque dudaba de ello. Lo que había pasado con Temari horas antes le tenía desconcertado. Lo de Suna había estado bien, no entendía por qué ella se había puesto así. Qué manera de complicar las cosas.
Cuando llego al despacho de la Hokage se encontró a sus compañeros ya allí.
-Pasa Shikamaru, eres el último en llegar.- dijo Tsunade.- bien os he reunido a todos aquí porque he pensado en una solución para acelerar las cosas. Es demasiado complicado que os quedéis todos en la aldea en vista de cómo estáis ahora mismo. Así que partiréis todos hacia una casa en las afueras que hemos reservado. Os quedareis allí hasta que esto se resuelva, no tendréis distracciones y limaréis vuestras asperezas así que os iréis hoy mismo y no quiero ni una sola queja.
Perfecto, un retiro indefinido con una chica que le odiaba, y todo el reparto de Disneylandia. No podía esperar…
